CADA MOMENTO

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Qué idiota soy. Llevo todo el verano pensando en ir a Badajoz a ver a mi tío, la poca familia que me queda. Era un hombre enamorado de la vida, de su pareja (desde que murió su madre, hasta entonces la cuidó y vivió por ella)… Mariquiiiii, menuda señora, inteligente cariñosa, con mucho pasado y un futuro espléndido.

Pero yo tenía mucho trabajo con la academia, el niño, mis superideas fantásticas… ayer mi tío se murió mientras de preparaba para ver el partido. Así, sin más.

Se llamaba Narciso, pero veía la belleza en los demás, no en si mismo y era muy bello, mucho. Ahora me siento muy triste, pero sobre todo por no priorizar. Vendo que hay que saber vivir, que lo importante es ser feliz, la tranquilidad y no estoy haciendo nada de eso. Ya no volveré a comer jamón sin recordar su famosa ¡¡Vitamina J!!

No pienso desaprovechar ni un puto momento de mi vida, lo dije cuando estaba tan enferma y con los años se me fue olvidando…

Un beso donde estés gran hombre, vivirás siempre en  la mente de todo el que te conoció.

 

Una historia, hoy os lo pido yo.

 

Mi amigo abrió el cajón de la cómoda de su esposa y levantó un paquete envuelto en papel de seda: “Esto (dijo), no es un simple paquete, es lencería”.Tiró el papel que lo envolvía y observó la exquisita seda y el encaje. Ella compró esto la primera vez que fuimos a Nueva York, hace 8 ó 9 años.

Nunca lo usó. Lo estaba guardando para una ocasión especial”.Bueno… creo que esta es la “ocasión”. Se acercó a la cama y colocó la prenda junto con las demás ropas que iba a llevar a la funeraria. Su esposa acababa de morir.

Volviéndose hacia mi, dijo: “‘No guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial”. Todavía estoy pensando en esas palabras… y han cambiado mi vida. Ahora estoy leyendo más y limpiando menos. Me siento en la terraza y admiro la vista sin fijarme en las malas hierbas del jardín. Paso más tiempo con mi familia y amigos y menos tiempo en el trabajo.

He comprendido que la vida debe ser un patrón de experiencias para disfrutar, no para sobrevivir.

Ya no guardo nada. Uso mis copas de cristal todos los días. Me pongo mi abrigo nuevo para ir al supermercado, si así lo decido y me da la gana.

Ya no guardo mi mejor perfume para fiestas especiales, lo uso cada vez que me apetece hacerlo.

Las frases “algún día”…y “uno de estos días”, están desapareciendo de mi vocabulario. Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo o hacerlo ahora.

No estoy seguro de lo que habría hecho la esposa de mi amigo si hubiera sabido que no estaría aquí para el mañana que todos tomamos tan a la ligera.

Creo que hubiera llamado a sus familiares y amigos cercanos. A lo mejor, hubiera llamado a algunos antiguos amigos para disculparse y hacer las paces por posibles enojos del pasado. Me gusta pensar que hubiera ido a comer comida china, su favorita.

Son esas pequeñas cosas que he dejado sin hacer las que me harían enojar si supiera que mis horas están limitadas. Enojado porque dejé de ver a buenos amigos con quienes me iba a poner en contacto “algún día”. Enojado porque no escribí ciertas cartas que pensaba escribir “uno de estos días”. Enojado y triste porque no le dije a mis hermanos y a mis hijos con suficiente frecuencia, cuanto los amo.

Ahora trato de no retardar, detener o guardar nada que agregaría risa y alegría a nuestras vidas. Y cada mañana me digo a mi mismo que este día es especial… cada día, cada hora, cada minuto… es especial.

 

Todo el mundo a estrenar lo del cajón, eso tan bonito, lo es hoy… quítate las etiquetas.

NO HAY NADA SEGURO, ESO ES LO ÚNICO SEGURO QUE SE.

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