Lomce para todos???

benjamin-lacombe21

La LOMCE prospera (le pese a quien le pese)

Daniel Sánchez Caballero

Periodista

educalex.com, Sección Artículos, 30 de Octubre de 2015, Editorial Wolters Kluwer

El cambio de poder tras las elecciones de mayo, traducido en que 12 comunidades se oponen a la Ley Wert, y el relevo en el Ministerio no han variado el panorama educativo: la LOMCE sigue su expansión.

 

Introducción

Guste más o menos, con oposición o sin ella, haya un nuevo reparto de poder autonómico o un nuevo ministro de un perfil –en teoría– más dialogante, el panorama educativo apenas ha cambiado este verano. El pasado 13 de agosto se esfumaron las esperanzas de los nuevos gobiernos regionales –los que no son del PP– con la negativa de Iñigo Méndez de Vigo a aplazar la LOMCE. La nueva ley educativa continúa su expansión por el sistema educativo, este año llegando a todos los cursos de Primaria, y entrando en Secundaria y Bachillerato en los impares.

La reunión entre comunidades autónomas y Gobierno, la primera que sentaba en la misma mesa a los nuevos ejecutivos regionales y al ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, concluyó con una pequeña victoria de la oposición, pero sin que el Ministerio de Educación cediera en lo fundamental: quedaron en suspenso las llamadas reválidas de Secundaria y Bachillerato, uno de los puntos más polémicos de la nueva ley que en cualquier caso no se iban a aplicar hasta el curso próximo, pero la aplicación de la norma no fue aplazada como querían sus detractores.

En esas, a los gobiernos autonómicos disidentes solo les quedó intentar minimizar la LOMCEhaciendo uso de la libertad que les otorga la Ley y siempre de los límites que esta marca. La pérdida de peso de Religión –que computa para la nota media– en los currículos en favor de otras materias, se ha convertido en una de las principales medidas adoptadas, hecho que está enfrentando a las autoridades educativas de varias regiones con la Iglesia y las asociaciones de familias católicas hasta llegar a los tribunales.

La recuperación de Educación para la Ciudadanía como asignatura optativa que el PP eliminó y el estudio de segundas lenguas obligatorias en algunas comunidades son los principales cambios que han introducido las consejerías de Educación que no comulgan con la norma (todas excepto las gobernadas por el PP: Madrid, Galicia, La Rioja, Murcia y Castilla y León). Algunos ejecutivos regionales también harán uso de su autonomía para modificar las evaluaciones de Primaria, apartado que entra dentro de sus competencias.

 

Un «no» amable, pero «no»

Las formas, primeras declaraciones públicas, comparecencias en el Congreso o la ronda de reuniones que efectuó con los nuevos responsables educativos salidos de las urnas de mayo llevaron al sector a pensar que el sustituto de José Ignacio Wert iba a ser diferente que su predecesor. Y no es que haya sido lo mismo, pero los resultados casi sí.

Tras haber departido con varios de los nuevos consejeros de Educación de manera bilateral, el ministro los sentó a todos en la misma mesa el pasado 13 de agosto en una Conferencia Sectorial en la que muchos tenían depositadas esperanzas. Iban a pedirle a Méndez de Vigo que aplazara la llegada de la LOMCE a la Secundaria y el Bachillerato. Lo veían posible.

Tras las elecciones de mayo, los opositores a la ley son mayoría. Hasta 12 comunidades autónomas se han juntado en un frente anti-LOMCE. Son las siete gobernadas por el PSOE: Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Castilla-La Mancha, Extremadura y Comunidad Valenciana (junto a Compromís), más las de Canarias (CC-PSOE), Cantabria (PRC-PSOE), Cataluña (CDC), Navarra (Geroa Bai) y País Vasco (PNV).

Creían que el número les daba fuerza y prepararon un documento consensuado que calificaba a la ley de «innecesaria, inconveniente e inoportuna», y en el que pedían a Educación «recuperar el consenso que nunca se debió abandonar», porque la LOMCE «será derogada más pronto que tarde».

Pero el ministro, puño de hierro en guante de seda, les dijo que no con su mejor sonrisa. «La LOMCE es una ley orgánica de obligado cumplimiento», les recordó. Y dentro de la ley están los plazos de implantación, por lo que no se pueden incumplir sin contravenir la norma. Así lo dispuso Wert probablemente para evitar justo eso, retrasos o aplazamientos. «El curso escolar empezará con absoluta tranquilidad en todas las comunidades autónomas», zanjó.

La decisión no sentó demasiado bien a algunos consejeros. La catalana, Irene Rigau, calificó de «despropósito pedagógico» que se mantuvieran los plazos. «Si las cosas hay que hacerlas porque la ley las manda, hay que hacerlas bien. Hacerlas deprisa para garantizar que un cambio político no le afecta no es aconsejable», declaró tras la reunión.

Aconsejable o no, los gobiernos se han tenido que adaptar. Algunos han apurado tanto los plazos que la pasada semana aún estaban aprobando los decretos de desarrollo autonómico de los currículos de Secundaria y Bachillerato.

 

Se aplazan las reválidas de Secundaria

La pequeña victoria de las comunidades llegó por la parte de las reválidas. Méndez de Vigo sí hizo gala de su publicitado carácter dialogante y aceptó las propuestas de los ejecutivos regionales: se aplaza sine die la aprobación de los reales decretos que regularán las pruebas de evaluación de Secundaria y Bachillerato, con el objetivo de revisar su diseño. Nuevos aires en el Ministerio.

Los consejeros disidentes mostraron su satisfacción por esta medida. Las reválidas aplazadas son quizá el punto más conflictivo de los que quedan por aprobar de la LOMCE. Tanto, que las cinco regiones que no controlaba el PP antes de las elecciones de mayo se levantaron de la mesa en la última Conferencia Sectorial previa al paso por las urnas.

Hasta a los responsables populares no les parece mal la idea. De hecho, fue el consejero castellano leonés, Fernando Rey, del PP, quien se encargó de explicar los motivos del rechazo que provocan las llamadas reválidas. «Por un lado no las hacen los profesores de los alumnos, por otro es general para todo el país y eso puede sacar las vergüenzas a algunos. Además, añaden un obstáculo al final del ciclo que pueden invitar al abandono escolar si suspenden», sostuvo en alusión a la necesidad de superar este examen para obtener el título de Secundaria o Bachillerato, independientemente de que se hayan aprobado todas las asignaturas del curso.

Pero Méndez de Vigo no da puntada sin hilo y su maniobra, un gesto para las comunidades disidentes, no afecta en nada al desarrollo de laLOMCE. La implantación de las reválidas está prevista en la ley para el curso que viene (2016-2017), por lo que el Ministerio de Educación aún tiene tiempo para aprobar los exámenes. De hecho, las evaluaciones no se han suspendido. Se ha aplazado su aprobación mientras se forma, según se comprometió Méndez de Vigo, un grupo de trabajo que «estudie el asunto».

Las que sí se llevarán a cabo son las evaluaciones de Primaria, que en principio estaban en el mismo decreto que las de Secundaria y Bachillerato, pero se desligarán. Con estas «estaban de acuerdo la mayoría de las comunidades», según afirmó Rey, y además los gobiernos regionales tienen la capacidad de adaptarlas a sus propios criterios –cosa que harán, como ya ha anunciado Andalucía, por ejemplo–. Tampoco tienen valor académico: no cuentan para pasar de curso o ciclo.

 

Mitigando la LOMCE

Con este ajetreo de verano y muchos ejecutivos regionales –los nuevos al menos– pensando que de verdad era posible aplazar la implantación de la Ley, las consejerías han tenido apenas tres semanas para acabar de montar un curso escolar que ya empieza. Al final han tenido que plegar velas y acatar la norma. La LOMCE es una ley orgánica y lanzar amenazas de boicot, como hicieron algunos, puede servir para una campaña electoral o una toma de posesión, pero un Gobierno con aspiraciones serias no se dedica a no cumplir las leyes que no le gustan, según han acabado admitiendo todos.

Así ha resultado e incluso los más reacios –como la Comunidad Valenciana, por ejemplo– han acatado la norma. Lo que sí han hecho unos y otros es utilizar el margen de maniobra que les otorga la ley para «mitigar» las (malas) consecuencias que esta pueda tener.

Restar horas de la asignatura de Religión hasta donde permite la ley (45 minutos semanales en Secundaria), recuperar Educación para la Ciudadanía como asignatura optativa o introducir las segundas lenguas extranjeras, son algunas de las medidas más repetidas por los gobiernos regionales. Así queda la LOMCE en las comunidades que no gobierna el PP y por tanto cuyos mandatarios se oponen a ella.

En Andalucía, una de las cinco regiones que se ha opuesto a la norma desde el principio, el Gobierno de Susana Díaz ha recuperado Educación para la Ciudadanía. También le ha dado un repaso al currículo y ha introducido asignaturas olvidadas por la LOMCE, como Filosofía o Tecnología.

El nuevo Gobierno aragonés es de los más críticos con la ley. Una de sus primeras medidas fue suspender los currículos que había aprobado el equipo anterior, del PP, y dejar vigentes los anteriores, que se redactaron para la LOE, con las modificaciones mínimas que exige la LOMCE. Como Andalucía, también ha recuperado Educación para la Ciudadanía. La Consejería ha seguido la vía de reducir Matemáticas y Religión en la ESO para impartir más horas de inglés.

Miguel Ángel Revilla ha vuelto al Ejecutivo cántabro y de lo primero que ha hecho ha sido adaptar laLOMCE. Cantabria anunció que recupera los ciclos en Primaria, desaparecidos en la nueva ley, y también recupera Educación para la Ciudadanía. También resta una hora a Religión para otorgársela a las tutorías.

Canarias es otra de las cinco opositoras originales y otra de las cuatro que han recuperado Educación para la Ciudadanía. Pero aquí el Gobierno regional le ha otorgado la categoría de obligatoria para todos los alumnos. Lo mismo que una segunda lengua extranjera, para toda la etapa de Secundaria y Bachillerato.

El resto de CCAA también han planteado modificaciones, pero en líneas generales de menor calado. Asturias ha reducido las horas de Religión, hecho que le ha costado una denuncia ante los tribunales del Arzobispado. La Comunidad Valenciana, de las más críticas en origen –el consejero llegó a amenazar con el boicot a la Ley– ha acabado acatando la norma y ni siquiera derogará los decretos de desarrollo del currículo que aprobó el anterior Gobierno, del PP y por tanto en consonancia con los postulados de la LOMCE. El Consell ha introducido pequeños cambios, como reforzar las asignaturas troncales de modalidad de 1º de Bachillerato.

Otras que cambiaron el signo político en las elecciones de mayo, como Extremadura, Castilla-La Mancha o Navarra, ni siquiera. Sus gobiernos han decidido, ante la falta de tiempo, la incertidumbre de la situación o alegando imposibilidad normativa, no tocar los decretos que heredaron de los equipos que les precedieron. La consejera extremeña afirmó que no podía cambiar la norma. En la Comunidad Foral decidieron no hacer nada mientras llegan las elecciones de diciembre y se despeja la incógnita de quién va a gobernar España, y por tanto qué pasará con la LOMCE.

Los últimos casos son Cataluña y País Vasco, que han realizado adaptaciones propias de la Ley. El Ejecutivo vasco ha sacrificado horas de Religión en favor de Ciencias, Lengua Extranjera o Educación Física y Geografía e Historia, según la etapa educativa, y ha decidido posponer al máximo la segregación de alumnos que propone la LOMCE. La consejera catalana, Irene Rigau, informó que dedicará horas de clase a materias como Música o Educación Plástica, no contempladas en la LOMCE, y no realizará la división entre matemáticas aplicadas o académicas con una intención similar a la vasca.

Con este panorama ha arrancado el curso en toda España. Por delante, meses de incertidumbre y, sobre todo, las elecciones generales de diciembre. Si el PP no repite mayoría absoluta, el compromiso de la oposición es derogar la ley. A esto se aferran las 12 comunidades disidentes para posponer o aplazar la toma de decisiones de calado.

Aún con un cambio de Gobierno, el nuevo Ejecutivo tendrá que correr. Entre la transición, el hipotético cambio de poder y los plazos parlamentarios no va a disponer de mucho margen de maniobra para tumbar una ley orgánica y aprobar otra. Y el curso arranca en septiembre de nuevo, y la LOMCE deberá concluir su implantación en los años pares de Secundaria y Bachillerato y, con ello, ocupar ya todo el sistema educativo. Se prevén unos meses movidos.

logowww.academiaformarte.com

Facebooktwitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *