Opositor hay que saber aceptar las cosas que no podemos cambiar

Opositora-Compañera-maestra para tener éxito tus deseos de sacar la plaza deberían ser más grandes que tu miedo a fracasar y nunca habrás fracasado si realmente has puesto toda la carne en el asador , si realmente has dado todo lo que tenías…pero y siempre llegan los peros para muchas de vosotras y es que no he tenido tiempo de estudiar los 25 temas, no es que lleve 22 sino que llevo 11 , entonces que quiero… después culpabilizo al karma de xq no me podría haber tocado uno de los que si me sabía,  con lo bien que me ha salido el supuesto; pues el 99% de nuestros alumnas salen encantadas con sus supuestos el día del examen, aquí en la Academia se empiezan a trabajar prácticamente desde el primer día, si es que se divierten haciéndolos coñoo.

Disculpar hoy mi tono pero yo también me frustro , yo también se lo que es haber pasado incluso hambre por matricularme en varias academias y menudos timos los que me encontré también, recuerdo las comidas y cenas de pasta y arroz con ajooo ehh nada de gambas y almejas, con mi maleta preparada para viajar constantemente, con mis 2 hijos a los que  prácticamente han criado y mis padres y me siento afortunada por poder contar con ellos , cuantas compañeras no han tenido esa suerte.

Las noches sin dormir, la ansiedad acumulada y no solo acumulaba ansiedad también kilos y toooosss al culo que se me iban, porque después de salir de currar de una perfumería, tienda de ropa, comercial, hasta Burguer King sin olvidar las clases particulares ehhh chicas, sabéis todas de que os hablo, tenía que llegar a casa y otras cuantas horitas sentada.

Hablo con Julio que es el coach que se encarga de la preparación oral y comentamos que problemas tienen las chicas ahora que se habían dotado de herramientas para destacar en la lectura de los temas, para que nos distinguieran del resto de compañeras , unas exposiciones y defensas super trabajadas ahora como no salen en Asturias y en Madrid o Andalucía no se lee, que pasaaa nos adaptamos, llenemos nuestros temas de esquemas, mapas conceptuales etc , facilitemos la labor a los tribunales son personas como tu y como yo , la ley del mínimo esfuerzo( como tu letra no se entienda, pasan … Como se muy muy extenso y lleno de conectores como si lo fueras la leer , pasan.. se aburren caeremos en las repeticiones y estarán remarcadas en papel, faltas de ortografíaaa quien no tiene, yo al menos muchas de tanto verlas, corregirlas, dudo en tantas ocasiones y me diréis no es disculpa, ya pero yo lo digooo y queee , a mi me juzgáis vosotras pero no el tribunal.

Después de este desahogo personal tan solo desearos mucha fuerza y como os decía el año pasado aunque no sea año de Quijote , que son todos ” No son Gigantes son Molinos”

“Hay vida antes de la muerte; disfrútala” (Eduard Punset)

Una de las fuentes de sufrimiento más comunes en el ser humano es el deseo de que las cosas sean distintas a como realmente son. Cuando un país pasa por una grave crisis, la población mira atrás y desea que todo fuera como antes, un antes que en su momento no se valoraba porque parecía aburrido o bien había otras aspiraciones.

Lo mismo sucede con las relaciones interpersonales. Quien tiene por pareja a alguien silencioso desearía un carácter dicharachero, y este último pondrá de los nervios a quien convive con él un día tras otro. ¿Por qué anhelamos siempre lo que no tenemos?

Nuestra forma de vida está tan basada en el cambio y el progreso, que a menudo valoramos negativamente la estabilidad sin saber cuál sería la alternativa.

La insatisfacción es lo que permite el progreso de la ciencia, las artes y todo lo que tiene que ver con la sociedad, pero cuando se vuelve crónica en nuestro día a día deja de ser un estímulo para teñir de negatividad nuestra vida.

Hay personas que, instalados en la queja y la amargura, molestan a los demás –y a sí mismos– de forma totalmente estéril porque de nada sirve señalar lo que no funciona sin ofrecer soluciones.

Madame Bovary dio nombre a lo que el filósofo Jules de Gaultier denominaría “bovarismo”. Se trata de un estado de insatisfacción permanente a causa del desnivel entre las propias ilusiones y la realidad. Sin abogar tampoco por el conformismo, si nuestras aspiraciones se hallan siempre a gran distancia de lo que tenemos, jamás alcanzaremos la serenidad. Como el burro que persigue la zanahoria, podemos pasar la vida entera esperando “algo mejor” para descubrir al final que ya lo teníamos y no habíamos sabido verlo.

Los manuales de psicología han puesto de moda el verbo procrastinar, que significa postergar aquello que deberíamos hacer hoy. Un aplazamiento que también se produce en un nivel existencial. Muchas personas postergan la felicidad hasta que cambie la situación que están viviendo. Se convencen de que cuando encuentren un trabajo mejor o la pareja ideal, por poner dos ejemplos, se darán permiso para disfrutar de la vida. Sin embargo, este planteamiento tiene un fallo de origen y es que nada resulta como esperábamos una vez que lo conseguimos.

Lo que ocurre es que muchas personas cuando llega el momento tan largamente esperado o deseado sufren una desilusión; entonces fijamos nuevos objetivos esperando que una vez alcanzados llegue, esta vez sí, el premio definitivo. Sin embargo, esto no acostumbra a suceder, ya que más que insatisfacciones existen las personas insatisfechas.

Del mismo modo que nos resulta difícil aceptar las cosas como son, también nos cuesta aceptar a los demás, ya que su forma de pensar y reaccionar nunca coincidirá con nuestras expectativas.

En esta clase de pensamientos está el punto de partida de la mayoría de conflictos interpersonales. Al esperar que los demás se comporten de determinada forma les estamos negando el derecho a su identidad. Además, al enfadarnos por estas diferencias obviamos algo muy importante: ser o actuar de modo distinto a nosotros no tiene por qué ser negativo.

Afortunadamente, cada persona tiene una combinación única de defectos y virtudes. Podemos aceptar su singularidad y sacar partido de las cosas buenas que nos ofrece o bien enrocarnos y señalar al otro como enemigo.

Byron Katie sostiene que “la realidad es siempre más amable que las historias que contamos sobre ella” y que cualquier enfado que tengamos con los demás es, en el fondo, algo de nosotros mismos que nos molesta. Por eso mismo desearíamos cambiarlos, porque resulta más fácil exigir la transformación del otro que la de uno mismo.

 Ante un pensamiento negativo solo tenemos dos opciones: o nos apegamos a él o indagamos para comprenderlo. Esa última actitud y una relación constructiva con nuestro entorno nos llevarán a un plano superior.

Francesc Miralles.

Fuente-El País.

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