Compañera de acero y alma

Hace unos días, la amiga de una compañera tuvo un pequeño y es precioso, tiene una carita encantadora, duerme como un ángel ,y come mejor. Pero su sorpresa fue al nacer y ver que su pequeño tenía síndrome de Down, todavía la familia lo sigue asimilando, es su primer niño y querían que fuese tan normal como los demás.

 

Yo me acuerdo perfectamente de mis embarazos, y me acuerdo que cuando me quede embarazada del mayor, yo lo primero que le dije al padre de mi niño es para adelante, venga lo que venga, y me calificaba de loca, como íbamos a poder criar a un niño con dificultades. Pero claro en el momento en el que vas a la ecografía y le ves moverse y latir el corazón. En ese momento le dije. “ Ves por esto , pase lo que pase, nuestro hijo con nosotros, esta vivo, late el corazón y lo hace a la par que yo” Y salió todo bien, y mi amor a día de hoy es un niño sano , fuerte y lo quiero con locura. Con mi pequeña felicidad  en el screeening de la semana 12, nos preocuparon podía venir algo mal,  todos los médicos pruebas, analíticas y yo no entendía porque esa locura…si yo a mi hijo pasara lo que pasar lo iba a tener conmigo. Pero esas 24h de incertidumbre de nervios, de todo el mundo preguntando se pasa mal…y cuando la persona que está a tu lado tiene miedo, es difícil Y nació mi pequeño con 2.600 si, pero lleno de vida , de felicidad, y sin ningún enfermedad.

 

Lo que quiero haceros ver es que uno puede planificar como quiere que sea su vida, lo organizamos con cariño amor, esmero, deseas que todo salga bien, pero hay veces que la vida nos cambia nuestros planes, y no por eso va a ser peor vida, simplemente hay que ir lo aceptando según nos venga.

 

Por todos es bien sabido que los niños aprenden o entienden mejor las cosas que suceden si se las explicamos como un cuento. Por eso les contamos en cuento de los 7 cabrillitos y les enseñamos que no deben abrir la puerta a extraños, Caperucita roja, cuando su mama le dice no te salgas del camino conocido.

Hoy aprovechando que estamos de vacaciones, vamos a viajar, vamos a organizar un viaje maravilloso.

 

El cuento del que os hablo es de Emily Pearl Kinsgley. Probablemente no os suene de nada. Pero si os hablo de Barrio Sésamo, tal vez os ayude un poco. Emily es guionista del famoso programa de televisión, y es madre de un niño con Síndrome de Down.

 

 

“El viaje a Holanda”

“Esperar un bebé es como planear un fabuloso viaje de vacaciones a Italia:

Compras muchas guías de turismo y haces unos planes maravillosos: el Coliseo,

el David de Miguel Angel, las góndolas de Venecia…También puedes aprender algunas

frases en italiano. Todo es muy excitante.

Después de meses de preparación,finalmente llega el día: haces la maleta y

estás muy nervioso.

Algunas horas después, en el avión, la azafata dice: “Bienvenidos a Holanda”.

“¿Holanda?”, preguntas. “¿Cómo que Holanda? ¡Yo pagué para ir a Italia! Toda mi

vida he soñado con ir a Italia.”

Sin embargo, ha habido un cambio en el plan de vuelo, el avión ha aterrizado en

Holanda y ahí te tienes que quedar.

Así que tienes que salir y comprar nuevas guías de turismo, incluso tendrás que aprender un idioma nuevo.

Lo importante es que no te han llevado a un lugar horrible: se trata, simplemente, de un lugar diferente.

Es más lento y menos deslumbrante que Italia. Pero después de pasar allí algún tiempo y de recuperar la respiración, empiezas a mirar a tu alrededor y te das cuenta de que Holanda tiene molinos de viento, tulipanes, incluso Rembrandts…

Pero todos tus conocidos están ocupados yendo y viniendo de Italia, presumiendo de los días maravillosos que han pasado.

Y durante el resto de tu vida, te dirás: “Sí, ahí es donde se suponía que iba yo. Eso es lo que yo había planeado.”

Este dolor no desaparece nunca,porque la pérdida de este sueño es una pérdida

muy significativa.

Pero si malgastas tu vida lamentando no haber ido a Italia, nunca podrás ser libre para disfrutar de lo que es especial: las cosas encantadoras que te

ofrece Holanda.

Ya llevo más de una década en Holanda. Se ha convertido en mi hogar. He tenido tiempo para recobrar el aliento, para establecerme y acomodarme, y para aceptar algo diferente a lo que había planificado.

Mirando atrás, reflexiono sobre los años cuando recién arribé a Holanda. Recuerdo con claridad el golpe emocional, mi temor, mi ira – el dolor y la incertidumbre. Durante esos primeros años, traté de regresar a Italia, tal como lo había planeado, pero fue en Holanda que debí permanecer. Hoy en día, puedo decir lo mucho que he andado en este viaje inesperado. He aprendido tanto. Pero, este recorrido ha tomado su tiempo.

Trabajé duro. Compré nuevas guías de viaje. Aprendí un nuevo idioma y lentamente hallé mi camino en esta nueva tierra. Conocí a otras personas cuyos planes cambiaron, al igual que los míos, y que podían compartir mi experiencia. Nos apoyamos mutuamente y algunos se han convertido en amigos muy especiales. Algunos de estos compañeros de viaje llevaban más tiempo que yo en Holanda y resultaron ser guías veteranos, ayudándome a lo largo del camino. Muchos me han alentado. Muchos me han enseñado a abrir mis ojos a las maravillas que pueden contemplarse en esta nueva tierra. He descubierto una comunidad que se preocupa. Holanda no era tan mala. Creo que Holanda está acostumbrada a viajeros extraviados, como yo, y se ha tornado en una tierra hospitalaria, que extiende la mano para dar la bienvenida, ayudar y apoyar a recién llegados como yo.

A lo largo de los años, me he preguntado cómo hubiera sido mi vida si hubiera aterrizado en Italia, como lo planifiqué. ¿Hubiera sido más fácil? ¿Hubiera sido tan enriquecedora? ¿Hubiera aprendido yo algunas de las lecciones tan importantes que he llegado a asimilar? Cierto, este viaje ha sido más retador y a veces yo he pataleado y he exclamado en protesta y por frustración (y aún lo hago).

Y efectivamente, Holanda va a paso más lento que Italia y es menos llamativa que Italia. Pero también esto se ha convertido en una ventaja inesperada. De cierta forma, he aprendido a aminorar la marcha y a mirar más de cerca las cosas, ganando una nueva apreciación de las bellezas notables de Holanda, con sus tulipanes, molinos de viento y obras de Rembrandt.

 

He llegado a querer a Holanda y a llamarla mi Hogar.

Me he convertido en un viajero del mundo y he descubierto que no importa donde se aterrice. Lo que es más importante es lo que se logre hacer del viaje y que se vean y disfruten de las cosas especiales, las cosas hermosas, las cosas que Holanda, o cualquier paraje, tiene que ofrecer.

Cierto, hace más de una década que llegué a un lugar que no había planificado. Sin embargo, estoy agradecida, porque este destino ha sido más enriquecedor de lo que hubiese podido imagina.

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