Para tu Progra…¿No lo ves?

A veces los niños tienen la percepción de importarles poco a sus padres. Como madre creo que esta percepción tiene poco que ver con la realidad, pues creo firmemente que todos los padres queremos a nuestros hijos por encima de todo. Son lo primero y lo último en lo que pensamos todos los días.

 

Sin embargo, en ocasiones, somos los propios padres los que perdemos de vista sus necesidades reales perjudicando, seriamente, su salud física, emocional y psicológica. Hay veces que la falta de medidas de conciliación real hace que los niños pasen en el colegio, la escuela infantil o a cargo de los abuelos o cuidadores demasiadas horas, viéndose perjudicadas las relaciones entre niños y padres. Esta sociedad basada en el estrés, la carrera y la productividad, nos hace perder de vista a nuestros pequeños.

Y si a esto le sumamos la creciente tecnología y estilo de vida actual el ‘Síndrome del niño invisible’ podría incrementarse lo que ha generado preocupación entre los expertos.

 

Un niño son el “ Síndrome de niño invisible “ es  un niño aislado, distante, irritable, fantasioso y retraído. Son sólo algunos de los síntomas del ‘Niño invisible’, un trastorno en la conducta del niño que no se siente valorado y querido por las personas que le rodean y demanda de esta forma más atención.

 

Si observamos a niños menores de tres años, veremos que son bastante irritables, con tendencia al llanto desconsolado y con gran angustia hacia la separación de sus padres, lo que les provoca ansiedad y en algunos casos llegan a la desnutrición.

Si el niño tiene entre tres y seis años, vemos que tiende a aislarse del resto de niños, siendo rebeldetestarudo y desobediente. Suelen mostrar alguna dificultad motórica (ya sabemos que la psique, la emoción y la parte física están intrínsecamente relacionadas) y son niños muy observadores que tienden a abstraerse al mundo de la imaginación para sentirse arropados y queridos por esos seres imaginarios.

A partir de los seis años vemos que el asunto cada vez es más serio pues manifiesta serias dificultades para relacionarse con los demás, teniendo pánico al rechazo. Son niños que mantienen las dificultades motóricas, lo que suele traer burlas por parte de los compañeros, dificultando aún más su integración. Son niños que se muestras cabizbajostristes, decaídos y, por supuesto, su autoestima está muy bajita.

 

La mejor forma de atajar estos problemas consiste en proporcionarles a nuestros alumnos, hijos el cariño y la atención que merecen y necesitan desde el primer momento. Ellos necesitan abrazos, besos, caricias, nuestra presencia y nuestra escucha activa. Necesitan que estemos con ellos, que pasemos tiempo con ellos y juguemos con ellos. Necesitan nuestras palabras de consuelo cuando están tristes o decaídos y sentirse importantes para nosotros. Hay veces que un simple gesto como un beso en la frente, darles la mano o decirles esta todo bien, les reconforta y saben que nos importan.

 

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