Programación y Neurociencia

Aprender es, en esencia, ser capaz de sobrevivir. El hombre aprendió cómo hacer fuego para calentarse y cocinar la carne y, así, enfermar menos. Aprendió a cultivar la tierra para asegurar alimento independientemente de la suerte en la caza y construyó viviendas que resistieran a la lluvia y el frío. Aprendiendo el hombre se forjó un futuro y solo así aseguró la continuidad de la especie.

Los avances en neurociencias han permitido comprender cómo funciona el cerebro y ver el importante papel que la curiosidad y la emoción tienen en la adquisición de nuevos conocimientos. En la actualidad se ha demostrado científicamente que, ya sea en las aulas o en la vida, no se consigue un conocimiento al memorizar, ni al repetirlo una y otra vez, sino al hacer, experimentar y, sobre todo, emocionarnos. La emoción, los sentimientos, sus mecanismos cerebrales y su expresión en la conducta son el pilar fundamental del aprendizaje. Por ese motivo son conceptos que tienen que estar si o si en nuestras Programaciones, base de alguno de nuestros proyectos y reflejada en nuestras unidades de un modo holístico como les digo a mis alumnos en la Academia“No os queda naaa este año cabronaaasss jaja”

 

Desde el punto de vista de la neurociencia educativa, cabe destacar que la inteligencia es un concepto multidimensional, por eso un mismo ambiente de aprendizaje debe llevar a los niños a explorar, pensar y expresar sus ideas a través de una variedad de diferentes códigos.

Actualmente se le está dando mucha relevancia a estos estudios, siendo un nuevo paradigma en el campo académico. Y todos estos estudios vienen a afirmar lo que María Montessori ya observó.

Durante el desarrollo vital, el niño/a va pasando por diferentes períodos sensitivos, en los cuales le resulta muy fácil adquirir ciertas habilidades. Estos períodos sensitivos son comunes a todos, pero deben ser estimulados

Por eso nosotros desde la escuela debemos favores el desarrollo máximo en esos periodos, ¡¡ creemos experiencias cristalizantes, emocionemos a nuestros alumnos¡ que jueguen, que manipulen, que siembren tomates, que salten en los charcos y que toquen la nieve, incluso que la chupen joer que los niños de mi generación lo hicimos todos y aquí estamos.

Hay que educar desde y para el corazón, nuestros niños se lo merecen todo, y se merecen ser felices  y tener ganas de aprender y querer saber más. Ellos son nuestro futuro sembremos en ellos las ganas de MAS.

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