Diario de una Maestra

 Hoy como madre, tía, maestra quiero que veáis como es un día en mi vida. Quiero que veáis como es el papel de los maestros  que a veces cuestionado por quien nunca ha estado en una clase y valorado por los que han participado aunque sea un ratito, en la jornada escolar de un día cualquiera

Un día  en un aula de 3 años, con 23 alumnos.
A las 9.30 de la mañana, con el alboroto normal de la entrada, las mamas que dan besos, los abuelos que creen que sus nietos van a la guerra y tras una lucha constante con una sonrisa en la cara,  vamos en una especie de semi-fila a clase, porque claro está que  se despistan, se sueltan, algunos se vuelven hacia la puerta porque no quieren entrar…y tiras de ellos hasta el aula. Y a principio de curso empezamos a quitar la mayoría de chaquetones porque ellos solos no son capaces ,porque van multi capa y  entre otras cosas porque encima del chaquetón llevan envuelta una gran bufanda, gorro y guantes que hay que guardar en los bolsillos o dentro de las mochilas de cada uno con cuidado, claro yo soy del pensar que los niños deben ser autónomos y autogestionar sus cosas …pero cuidado no vaya a ser que se pierdan y te lo recriminen durante toda la semana.

Te mueves por el aula, como si caminaras por un campo de minas, intentando avanzar para sentarte en la alfombra para empezar la asamblea. Pongo orden levantando la voz, porque se ponen a contar sus cosas como si llevaran todo la vida sin verse y termino dando palmadas para ir a la alfombra.

 

A las 9:50, por fin, se han sentado todos.

Hacemos la asamblea al fin. Repito más de veinte veces que para hablar hay que levantar la mano, hay que respetar el turno, pero unos escuchan… otros están en su mundo y otros, después de un gran tazón de cereales que les han puesto en casa, sienten la llamada de la selva. Tenemos los asiduos que parecen que están deseando llegar al cole para  hacer caca. Según van acabando hay que ir mirándoles el culito, porque algunos no saben limpiarse y se llenan la ropa, manos, o a otro compañero si se acerca demasiado e incluso puede que las toallas de secarse las manos se lleven un repasito de paso. Además si van  manchados de caca a casa, puede que te lo recriminen toda la semana. Y decides continuar con la asamblea y te das cuenta que hay que  limpiar mocos…que muchos todavía no saben, y haces un repaso a todos, e intentas que aprendan a hacerlo ellos solos.

En la asamblea después de hablar del maravilloso tiempo que todavía hay dudas sobre como hará en el día, y de ver quien está en casa malo y por qué , porque lo vimos en el parque jugando con la bici saltando charcos en pleno mes de noviembre, nos contamos nuestras cosas y ya presento la ficha que vamos a trabajar. Y vamos a la mesa y  algunos no contentos con su tarea del momento, se levantan, le quitan el material a otro, gritos, llanto…niño que se sienta mal y se cae, y tu “coje bien el lápiz”, te lo llevo diciendo todo el curso.. Le cojo la mano a varios, se pinta aquí dentro, ¡¡ uii mi espalda..puff empieza a resentirse  ¡¡ Y así una tras, detrás de otro.

Empezamos el juego por los rincones, o hacer un taller, o decido hacer manualidades .Y  vuelta a empezar, grito, llanto…limpio mocos, limpio mocos, ¿dije que limpie mocos y que abroche 8 pares de zapatillas? …Plasti en las zapatillas, piezas de puzles mezcladas , lápices por el suelo, coches y muñecos mezclados por todas partes y un charco debajo de una silla. Alguien se ha hecho pipi, investigamos quién…porque nadie ha sido…nadie se siente incómodo, todos son felices jugando. Y llega el maravilloso momento de recoger la clase. Lo digo, y lo vuelvo a decir, pensando que quizás no lo había dicho… y termino GRITANDO  la canción de “A RECOGER,  A ORDENAR, CADA COSA EN SU LUGAR…” Me pongo a recoger juguetes con ellos,  mientras todos se hacen los suecos, porque recoger si recogemos…pero ya el concepto de cada cosa en su lugar…eso es más relativo.

 

Vamos al baño que esta fuera de la clase, por grupos se lavan las manos. Reparto jabón. Uno se cuela, otro quiere subirse al lavabo, porque dice que en casa así lo hace, otro empuja porque iba primero, uno mete el dedito en el grifo y crea una fuente improvisada, otro hace pis fuera, dos están haciendo caca…Reparto papel higiénico…pero no sabemos que pasa que se pierde.

 

Almorzamos: Yo a principio de curso, mando una notita con almuerzos saludables, fruta, cereales, bocadillo…debe ser como el papel del baño que se pierde inexplicablemente. Y empezamos ábreme el zumo, pélame el plátano, no puedo abrir el taper blindado. Un zumo se ha derramado y chorrea la mesa abajo, y lo veo y lo digo, pero no me muevo y ya me mojo el pantalón y que venga mi mama, galletas pisoteadas, a mi esto no me gusta, llanto…yo me quiero ir con mi mamá, pélame la pera, limpio mocos y tres niños  aún con el desayuno en la mochila, no se acordaban de almorzar a pesar de ver a todos hacerlo. Anda…fulanito ha vomitado, claro tanto moco.

 

Salimos al patio. Llantos , carreras, peleas por un balón que hay que compartir entre todos …¿Cuándo nos vamos? Aquel me ha pegado, menganito no te subas en el banco. Mocos, pipi, papel que me hago caca. A las peleas no se juega, las piedras no se chupan, la arena no se come. Aquel no quiere jugar conmigo. Algunos se están duchando en la fuente, otros no se relacionan: venga, vamos a jugar con los compañeros…Y dos se caen de boca por pisarse los cordones que llevan sueltos. Como ves de lo más relajante el recreo para descansar, te sacas una manzana, que al final la acabas dejando a medias, porque te atragantas, no das dos mordiscos sin tener que decir algo..y dices, lo dejo por imposible

 

Vuelta a clase. Nos limpiamos la cara y las manos con toallitas, y que suerte porque aprovechamos a limpiar la suela de los zapatos, la alfombra, porque detectamos que están más sucias que nuestras manos. Y llega el momento del cuento, ese momento en el que al fin logras sentarte unos minutos, y al fin logras ver a todos callados, en silencio, pendientes de las mil y una historias que cuantas con tanta pasión e ilusión. Claro está que estas sentada, pero también pendiente de todos y de sus caritas de ilusión y alegría y compensa y mucho.

 

Vuelta a la tarea. No se pinta en la ficha del compañero, no se pinta la lengua, los papeles a la papelera, la goma no se come, no pintamos en el suelo. Llanto…yo me quiero ir con mi mamá. Anda…fulanito se ha hecho pis que suerte…

 

Hora de la salida. Oyes el bullicio fuera, empiezan a llegar las familias, los reconoces por la voz .Logras encebollar a los niños, que todos vayan con sus pertenencias y cuando sales toda la familia agolpada en la puerta. Me piden explicaciones de por qué un niño se ha arrancado la postillita de la frente, otra que no se ha tomado el zumo, otra preocupada porque el niño ha bebido poco agua, otra porque su niña ha salido con mocos, una chaqueta que no aparece, un guante perdido desde la semana pasada, una botella de agua que no es suya y porque a mi niño no le han dado la invitación del cumpleaños de menganito.

 

Llego a casa con la boca seca porque ni me dio tiempo de beber agua y recuerda que comí media manzana. Necesito unas horas de silencio para volver a ser persona, pero no puedo , no me dejan mis niños por casa corriendo contentos, con mocos y con ganas de darme besos después de estar todo el día sin mí. Casi una cistitis al trimestre por aguantar el pis porque ¿con quién los dejo? Por el camino me encuentro a una vecina que me dice…ya hasta mañana, eh?? Qué poco trabajáis los maestros. Claro, porque el material del día siguiente me lo ha buscado y elaborado ella o su marido y tengo el honor de que hagan los deberes con mis hijos y me preparen la cena. Y cuando oyes lo bien que están los maestros, la de vacaciones que tienen y demás, piensas: Si las universidades aceptan matrículas todos los años ¿por qué la gente no estudia y trata de conseguir este trabajo de ensueño, dónde sin hacer nada, te pagan y siempre se está de vacaciones?


En definitiva, así con 65 años no, sino con 80  podríamos jubilarnos y estar tan frescos.

 

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