Opositor… Negligencia Emocional

Casi todo el mundo se da cuenta de que lo que nos sucede en la infancia tiene un efecto sobre quienes nos convertimos en adultos. Lo bueno y lo malo: premios, logros, maltrato o abuso. Todo tiene un impacto, en mayor o menor medida y nosotros somos los responsables de todo ello.

Un nuevo termino que me maneja en educación es la negligencia emocional , en cierto modo, es lo  opuesto del maltrato o abuso. Mientras que el maltrato y el abuso son causados por los actos de los padres, la negligencia emocional es debido a la omisión por parte de los mismos.  

 

El abandono afectivo se caracteriza por dejar pasar muchas cosas que podrían ser importantes para el niño. Esto conlleva a que silenciosamente se produzca un daño emocional en el pequeño

La negligencia emocional es la incapacidad para responder adecuadamente a las necesidades emocionales de los niños. De hecho, una de las tareas fundamentales de los padres es, precisamente, validar las emociones de sus hijos y enseñarles a encauzarlas de la manera más adecuada.

Los padres son el modelo emocional de sus hijos, son las personas en quienes estos se reflejan y buscan apoyo cuando se encuentran desorientados.

Si los padres no son capaces de reconocer esas emociones o cuando estas afloran les restan importancia a través de frases como “no hay motivos para llorar” o “no ha pasado nada”, le estarán diciendo al niño que su reacción, que es completamente normal y comprensible, no es adecuada.

 

Se considera que cometen negligencia emocional aquellos padres que no son responsables de cubrir necesidades básicas de los niños.

Los niños que son descuidados emocionalmente pueden tener dificultades para saber y confiar en sus propias emociones como adultos. Pueden tener dificultades para entender sus propios sentimientos, así como los de los demás. Debido a que una parte importante de ellos (su yo emocional) se ha negado,

Otra forma en que los padres pueden, sin saberlo, descuidan emocionalmente a su hijo es dejando de de darles la suficiente estructura y reglas para vivir, como la disciplina y el aprendizaje de la consecuencia de sus actos. Como resultado, los niños y niñas descuidados emocionalmente, a menudo luchan con la autodisciplina como si fueran adultos.

Cualquiera que sea el nivel de fracaso de los padres, quien ha sufrido descuido emocional no tiene suficiente conocimiento y carece de explicaciones para racionalizar sus dificultades actuales. Así que, con demasiada frecuencia, se culpan a sí mismos y poseen un muy baja autoestima.

 

A día de hoy, la negligencia emocional ha sido pasada por alto demasiadas veces. Debido a que es invisible, no tiene nada especial, pues es la ausencia de algo ,por lo que ha sido eclipsada en gran medida por temas más visibles, como abusos y traumas.

Poder intervenir en esos casos es difícil, pues, por lo general los padres se niegan a admitir el problema. No logran responsabilizarse de ser negligentes pero si buscan culpables. Tienen un autoconcepto de ser buenos padres, ya que piensan que cumplen su rol con normalidad.

Probablemente sea un problema traído desde la propia infancia de los progenitores. Quizá en su niñez no pudieron desarrollar de la mejor forma el afecto. Por esta razón, es necesario revisar y crear estrategias de intervención con la relación entre niños y sus padres. Se debe tener en cuenta que estos procesos pueden multiplicarse de generación a generación. Es importante tratar de hacer lo mejor posible para ser buenos padres.

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