Inteligencias Múltiples????

Howard Gardner es conocido por la teoría de las inteligencias múltiples, es un conocido estudioso de la neurocientífico estadounidense, psicólogo, profesor de Harvard y recibió el premio Príncipe de Asturias.

Cuanto más leo sus teorías, sus pensamientos, más de acuerdo estoy con el. Una de mis afirmaciones favoritas en la siguiente: “Aprender es el único antídoto contra la vejez y yo lo tomo cada día en Harvard con mis alumnos. Es tonto clasificar a los humanos en listos y tontos, porque cada uno de nosotros es único e inclasificable”, sostiene.

 

Y así es, en la vida, ni todo es blanco, ni todo es negro y lo que nos vale para unos niños, para otros no. Nos pasa hasta con nuestros hijos, lo que a uno hay que decírselo una vez, al otro mil y uno nunca se cayó y el otro está lleno de tiritas. La vida es así, una escalera de colores. No somos o listos o tontos, no es que sepamos o no sepamos hacerlo, hay muchas inteligencias dentro de nuestros alumnos que hay que desarrollar, hay un decreto que nos habla de las competencias a trabajar con nuestros alumnos.

 

A mí siempre me viene a la mente, un niño de mis primeros años de maestra, voy a llamarle Saúl. Saúl es un niño encantador de 3 años, con unos ojos azules, rubito, piel clara, y una mirada perdida, y  no me olvido, ni me olvidare nunca de él, porque gracias a él hice pedagogía terapéutica. Vivía en un pueblo en mitad de la nada. Yo llegue a ese colegio en febrero, a un  aula de 15 niños con 3,4 y 5 años. Era mi primera vez con todas las edades juntas y la profe me dijo al llegar, esta es tu clase, organízala como tú veas, planifícate o siguiendo mi método o si conoces otro mejor adelante. Pero que sepas que los niños no comenzaron con ningún método de lectoescritura porque yo no sabía si la persona que viniera tras de mí, iba a seguir mi método o no. Yo en eso momento pensé, ¡¡ tierra trágame!! 15 niños cada uno de un color, de un palo.

Del grupo de 5 años tenía 5niños, puff lo que aprendieron y rápido, pero también es verdad que tenía buenos padres por detrás que apoyaron y acompañaron mi labor. En el grupo de 4 años., tenía 4 alumnos, que casi iban a la par de 5años, salieron también leyendo perfectamente, querían más y más, querían saber , conocer, era un grupo buenísimo, de echo a día de hoy todavía le sigo la pista a 2 de esos alumno.  De tres años había 6 niños. Las niñas espectaculares, listas, avispadas, Blanca hasta ya sabía leer porque le enseño su hermana e 11 años, Daniel guapísimo recién llegado de la gran ciudad en busca de la tranquilidad, Mateo el pequeño de 6 hermanos, que listillo se las sabias todas, Marina con una hermanina recién nacida, Judith con enuresis y mi querido Saúl. Que todos decían que no tenía nada, pero algo se le notaba, no controlaba y se le caía la baba, mirada perdida, no tenía fuerza para coger la pintura…y vas investigando y preguntando y date…prematuro y falta de oxígeno al nacer.

 

Y asi en medio de mis 15 niños, me di cuenta que cada uno era de un color distinto, con una necesidad distinta, que no a todos les motivaba lo mismo y me dije hay que buscar motivaciones, hay que desarrollar capacidades, hay que favorecer la curiosidad, la iniciativa, y en cada uno va a ser distinta.

Y de repente en mi vida apareció el programa S.I.C.L.E de Antonio Valles Arandiga, las inteligencias de Gardner y todo empezó a cambiar, empecé a cambiar “mi chip” hice talleres de cocina, experimentos, cuentacuentos, excursiones al huerto al parque, proyectos sobre los animales, los árboles en flor…

 

Cuanto mayor te haces, más difícil es adaptar tu vida a un descubrimiento y más fácil adaptar el descubrimiento a lo que ya creías que era la vida. Por eso, cada vez que voy a mi cole voy  a desaprender de mí y aprender de mis niños, porque hay un universo dentro de ellos.

 

En una de las últimas entrevistas que concedio Howard Gardner, hablaba de la importancia del buen profesor y le preguntaban

¿Puedes un maestro ser excelente como profesional pero un mal bicho como persona?

No, porque no alcanzas la excelencia si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu ambición o tu avaricia. Si no te comprometes, por tanto, con objetivos que van más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética.

 

Si desarrollamos en los niños inteligencias múltiples, porque no buscar dentro de nosotros cual es nuestra inteligencia, cual es nuestro don y enseñémoselos al resto, que vean que podemos y sabemos. Eso es lo que cada día pretendo yo en mi cole y en la academia cuando las alumnas acuden por primera vez , es su primer año y no saben muy bien cómo trabajar, como enfocar su progra.

 

Podemos ignorar las diferencias y suponer que todas nuestras mentes son iguales. O podemos aprovechar estas diferencias. Cada ser humano tiene una combinación única de inteligencia. Éste es nuestro desafío educativo fundamental y hay que enfrentarse a el.

 

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