¿Quieres ser una docente proactiva o reactiva? ¡Toma partido!

 

Ser una docente proactiva o reactiva puede marcar la diferencia entre ser una profesora más que pasa por la vida de sus alumnos sin pena ni gloria o tomar medidas para conseguir objetivos y dejar huella en tus estudiantes.

Seguro que has escuchado millones de veces la palabra proactividad y que ésta es una de las mejores cualidades que un trabajador puede poseer. Pero no es solo válida en grandes empresas o entornos de negocios. Para nada. Tú, como profesora también puedes ser proactiva y coger el toro por los cuernos en lugar de dejarte llevar por la corriente.
¿Te contamos un poco más? ¡Sigue leyendo!

 

Proactividad VS Reactividad

 

Empezaremos poniendo un poco de luz al término proactividad. ¿Qué es exactamente ser proactivo?

Una persona proactiva es aquella que tiene la capacidad de actuar ante las circunstancias, que toma partido y responsabilidad ante lo que le sucede y no se queda de brazos cruzados.

 

Es aquella persona que sabe identificar los problemas antes de que aparezcan y es capaz de tomar acciones anticipadas, pensando y con consciencia.  Busca constantemente oportunidad, crea situaciones y tiene iniciativas nuevas fijadas en sus metas.

 

En cambio una persona reactiva se deja arrastrar por las circunstancias, siempre encuentran excusas para no hacer lo que tendría que hacer y todo le sobrepasa. Una persona reactiva actúa en función de cómo se produzcan los acontecimientos, viéndose afectadas por su entorno de forma constante.

 

Vamos a ver un ejemplo que seguro que te suena mucho. Ante un examen suspendido una persona proactiva acepta que podría haber estudiado más o de una forma más efectiva ; asume su culpa y se propone poner más actitud y ganas para la próxima vez. En cambio, una persona reactiva tiende a culpar a los demás o a las circunstancias; me han suspendido, el profesor me tiene manía, el examen era demasiado complicado para mí.

 

 

¿Qué significa ser una docente proactiva?

 

Como docente tú también puedes optar por ser proactiva o reactiva. ¡En tus manos queda!

 

 

Tenemos que avisarte; ser proactiva es, en un principio, el camino más duro. Habrá días en que todo parecerá estar en tu contra hagas lo que hagas. Independientemente de cuánto estés dando o lo mucho que te esfuerces, estos días existirán. Pero ¡no todo son malas noticias! A largo plazo, ser proactiva te va a dar mejores resultados y cada vez tendrás mayor capacidad de resilencia y de adaptación ante cualquier situación.

Y si hay un entorno en el que la adaptación es clave, ese es el aula. Cualquier aula está formada por niños muy diferentes entre ellos y que tienen necesidades, velocidades de aprendizajes y circunstancias distintas. Pero no solo eso, sino que además, como bien sabrás, pueden suceder muchos factores que alteren la clase.

 

Los profesores proactivos son conscientes de qué sucederán eventos inesperados que pondrán su planificación patas arriba, pero mantienen la calma, tienen un plan para abordar este tipo de sorpresas. Si se ha creado un plan de contingencia, no llegará el momento de pánico absoluto de: ¡¿Y qué hacemos ahora?!

Los docentes proactivos están menos estresados y son mucho más flexibles.

Ya te contamos que la flexibilidad era uno de los rasgos de un buen docente.

Al final de día, si eliges ser una maestra proactiva te sentirás satisfecha acerca de cómo fue el día. Sabrás que hay algunas cosas que se deben cambiar pero tomarás las decisiones más adecuadas y positivas para hacer estos cambios. Y sabrás que hay cosas que no puedes cambiar pero sí tendrás control sobre cómo reaccionas ante estos sucesos.

 

Seguro que alguna vez te ha pasado en tu vida personal; sientes que algo se te escapa de las manos y no puedes hacer nada para coger las riendas. ¿Cómo te sientes ante eso?

No hay nada peor que sentirse impotente y que no tienes control sobre lo que sucede. Todos necesitamos sentir el éxito en algún nivel y teniendo en cuenta el peso que tiene el trabajo en nuestras vidas, es importante saber que lo has hecho lo mejor que has podido. Saber que has sido capaz de tomar el control y reaccionar a los hechos inesperados, es un pequeño logro que te hace sentir mejor al terminar el día.

Pero no solo es un beneficio para ti. Tus propios alumnos notarán que tienes autoridad y que eres capaz de mantener la calma, y también les dará más seguridad y confianza a ellos.

 

Es momento de ser proactivo y recuperar el control de tu clase. Se lo debes a tus alumnos, pero sobre todo, te lo debes a ti misma. Tienes que sentirte bien con respecto a tus elecciones, incluso cuando parece que no tienes elección. Nadie te ha quitado el control; cómo decides trabajar dentro de tus opciones es lo que realmente te lo da.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

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