Un testimonio muy especial…

Hoy queremos traerte un vídeo que ha elaborado una de nuestras alumnas, Laura, para contarte cómo fue su experiencia en nuestra academia. Laura es alumna de infantil, viene todos los sábados de Gijón para vernos, y en su tiempo libre es escritora.

Cuando leemos vuestras opiniones en las redes sociales o vemos vídeos como estos, sabemos que lo estamos haciendo bien. Mucha gente entrará por la puerta verá nuestra cuentería, libros, grafitis, hasta la silla de la reina y marchará corriendo; pero muchos otros como nuestra amiga Laura habrán entendido la razón por la que estamos aquí…

Formamos maestros, de los que cantan, bailan y no tienen vergüenza, formamos maestros que cuando llegan a casa se ponen a fabricar globos aerostáticos para decorar la clase y hacer a los niños volar, formamos a los maestros que queremos que den clase a nuestros hijos.

Y sin más, os dejamos con Laura…

 

FormArte, el arte de formar

 

 

8 rasgos de un buen docente 

Ser profesor es un importante trabajo, los buenos docentes hacen el mundo; inspiran a los mejores profesionales y construyen los cimientos para la próxima generación.

Puede parecer una profesión sencilla, pero como bien sabes, es de las que suponen un mayor reto profesional y que tienen un impacto mayor en nuestra sociedad.

 

Seguro que si te preguntamos por algún profesor de tu infancia, hay uno al que recuerdas con cariño por haberte marcado de una forma u otra; ya sea por haber aprendido valores importantes o por la confianza y ánimo que te transmitió para conseguir tus metas.

 

Y tú, como docente puedes producir el mismo efecto en tus alumnos. Un buen docente inspira a sus alumnos y les deja mella. Pero, ¿cuáles son las características de un buen docente? Hay 8 rasgos que son fundamentales. ¿Quieres saber cuáles son? ¡Sigue leyendo!

 

Paciencia 

Como ya sabrás, necesitas armarte de paciencia para afrontar una clase de alumnos, tengan la edad que  tengan. No hay dos niños/as iguales, ergo, su forma de comportarse, su ritmo de trabajo y todas aquellas circunstancias que los rodean, crean necesidades de aprendizaje distintas.

Algunos necesitarán más tiempo para comprender los conceptos y hacer sus tareas y otros necesitarán más estímulos porque terminaran antes. Es importante que sepas ser constante y paciente con todos ellos para estimular su confianza y sus ganas de seguir aprendiendo. 

 

Empatía y cercanía 

Es imprescindible mostrarse abierto y crear el espacio necesario para que tus alumnos confíen en ti, tanto para poder hacerte preguntas y expresar sus dudas como para contarte los problemas que puedan acecharlos dentro y fuera del aula.

Además, es importante que seas capaz de ponerte en el lugar de tus estudiantes, ver las cosas desde su perspectiva y entender sus dificultades o inquietudes. De esta forma les ayudarás a desarrollar sus habilidades y superar los obstáculos que les frenan o ponerles retos que les permitan llegar más lejos.

La comprensión es fundamental para construir un puente comunicativo entre tú y tus alumnos.

 

Entereza y autoridad 

No solo es importante ser cercano y transmitir simpatía, como profesora, también es importante tener entereza y saber ser autoritaria cuando la situación lo requiera.

La base de la educación es el respeto y para ganarte el respeto de tus alumnos,  debes ser capaz de establecer los límites en el aula así como mantenerte firme cuando sea necesario. Construir un vínculo positivo con ellos para poder ser un modelo a seguir.

 

Capacidad de adaptación 

 O lo que es lo mismo; una mente abierta para manejar cualquier circunstancia que se de en el aula. Vas a encontrarte con situaciones inesperadas y tendrás que ser capaz de cambiar la dinámica y ser flexible. En la escuela actual el profesor ya no es el transmisor del saber sino el posibilitador del aprendizaje, por lo cual, una cualidad imprescindible es facilitar que tus alumnos sean los constructores de su propio aprendizaje. Y, en ocasiones, tendrás que buscar la forma de que asimilen ese aprendizaje cogiendo una vía distinta a la que tenías en mente.

Si por ejemplo, una gran parte de tus alumnos no comprenden un concepto debes poder encontrar otra forma de explicárselo aunque eso retrase el planning. En definitiva, poder cambiar el rumbo y adaptarte a las necesidades de tu grupo.

Por eso en la academia FormArte siempre decimos que la programación ha de ser dinámica, flexible y se debe ajustar el proceso de enseñanza-aprendizaje y a las necesidades del alumno.

 

Motivador e Inspirador

Uno de los principales problemas que frenan el aprendizaje y buenos resultados de los alumnos es la falta de confianza en sí mismo y sus capacidades. Hecho que desencadena una falta de motivación hacia el aprendizaje.

Como profesora debes poder motivar a tus alumnos, transmitirles entusiasmo y curiosidad. Con ello no solo estimularás su concentración, perseverancia o atención sino que les ayudarás a conseguir seguridad para enfrentar cualquier reto y lograr superar, con éxito, todos los objetivos establecidos.

 

Ser un buen comunicador 

Una característica muy importantes de un buen maestro son sus habilidades de comunicación. Y va más allá de usar una gramática correcta. Una buena comunicación incluye ser capaz de expresar pensamientos y conceptos complejos de forma simple para que tus alumnos puedan asimilarlos.

Pero no toda la comunicación va a ser con tus alumnos. Recuerda que vas a comunicarte periódicamente con sus padres y deberás hacerlo con fluidez y propiedad. Transmitir a sus padres el mismo entusiasmo que transmites a tus alumnos.

A mí me gusta trabajar con los padres las tertulias dialógicas, hace unos meses trabajábamos la diversidad así que nos reunimos una tarde y les presenté tres libros: Topito terremoto, te quiero (casi siempre) y el monstruo rosa. Dedicamos una tarde a leer, ver, comparar y decidir entre todos cual íbamos a trabajar en clase. De este modo los padres se ven implicados en la educación de sus hijos, son ellos los que deciden que cuento vamos a trabajar y desde casa nos pueden ayudar reforzando estos aprendizajes.

 

Ser un buen oyente y un buen observador 

La comunicación es un camino de doble sentido, es decir, incluye tanto el habla como la escucha. Por lo tanto, como profesora debes ser una buena oyente.

Escuchar con atención las preguntas y comentarios de tus alumnos para conocer su grado de comprensión e interés. Pero también para ser capaz de empatizar con ellos y ponerte en su lugar, característica que, como ya hemos mencionado, también es fundamental.

Pero además, ser observadora te va a permitir fijarte en los detalles y saber cómo actuar: cuándo exigir más a un alumno, cómo evaluarlos, cuando acercarte a un alumno distante, etc. De esta forma serás consciente de todo lo que sucede en tu clase y cómo manejar la situación.

 

 

Pasión por los niños y la enseñanza  

El rasgo fundamental para ser una buena profesora es sentir pasión por lo que haces. La docencia es una profesión vocacional y se nota la diferencia cuando existe dicha pasión y cuando no.

Si disfrutas con tu trabajo, transmitirás vitalidad y energía positiva en tus clases y motivarás a tus alumnos a aprender, independientemente de lo aburrida o tostón que pueda parecer la asignatura.

 

 

Con ilusión, ganas y motivación vas a conseguir todos los objetivos que te propongas y tus alumnos van a disfrutar de tus clases y de aquello que les enseñes.

 

Por último, queremos dejarte esta frase tan inspiradora de Henry Adams:

 

El maestro deja una huella para la eternidad; nunca puede decir cuando se detiene su influencia.

 

Y tú, ¿Cuáles crees que son los rasgos de un buen docente?

 

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