¿Por qué aplicar GBL en clase?

Hoy queremos hablarte del GBL o Game Based Learning, que básicamente es el aprendizaje basado en juego. Es decir, en la utilización de juegos digitales en los que se producen aprendizajes significativos para lograr diferentes objetivos educativos.

 

A pesar de que a día de hoy el debate sobre su uso sigue servido, creemos que tiene más ventajas que inconvenientes. ¿estás de acuerdo con nosotros o crees que mejor dejarlo de lado? Escríbenos un comentario con tu punto de vista y así lo debatimos.

 

¿Por qué estamos a favor? Porque los alumnos y las alumnas se motivan, se puede fomentar el trabajo en equipo, se trabaja también la competencia digital y aprenden en función de su capacidad.

Las desventajas creemos que vienen dadas por la selección inadecuada de los materiales y juegos escogidos, así como de la forma en que se lleva a cabo. Es decir, es lo de siempre, si se hace bien, es una herramienta estupenda, pero si no, apaga y vámonos porque no va a servir de nada.

 

Pero no solo lo decimos nosotros, para nada. Muchos estudios han demostrado la importancia del juego en el aprendizaje o los buenos resultados que tiene el aprendizaje basado en el juego.

 

En los juegos, los alumnos se enfrentan a distintos tipos de retos que tienen que ir superando, obteniendo un feedback continuo de sus acciones que le permiten ir conociendo sus aciertos y sus errores y superar los problemas. Va realizando un aprendizaje continuo que parte de su motivación y el placer que le produce jugar.

 

Hay muchas clases de juego que puedes proponer en tus clases y este dependerá siempre de los objetivos que quieras conseguir y las tareas que quieras realizar. Puedes escoger juegos que fomenten habilidades concretas como la coordinación óculo-manual, espacial, otros que fomenten el trabajo en equipo, la resolución de problemas, la creatividad, la construcción o la recreación de historias.

 

Pero no se trata solo de quedarse con la idea de jugar a los juegos, sino de fomentar la creación de juegos por parte del alumnado y que estos juegos desarrollen y estimulen distintos aprendizajes. Estimular todo lo relacionado con la programación para que tus estudiantes puedan crear sus propios juegos.

Truquillo: Cada vez hay más plataformas a través de las cuales se pueden crear colectivamente múltiples juegos, nivel principiante hasta más complejos.

 

¿Por qué te decimos que lo importante es que ellos mismos creen sus propios juegos? Porque para crearlos, los alumnos y alumnas tendrán que poner en marcha múltiples competencias y desarrollar otras que le serán necesarias para conseguir su meta.

 

Planteando propuestas lúdicas a través del juego te convertirás en una potente dinamizadora. Manteniendo una actitud de escucha e implicación permanente a lo largo de todo el proceso, tu clase va a conseguir con éxito todas las metas planteadas. Notarás la diferencia y ellos aprenderán con una motivación evidente.

 

Seguro que recuerdas tu época de estudiante. ¿No eran distintas las clases cuando había algún juego por medio? El ambiente, las ganas de participar, la ilusión de hacer algo distinto a lo de siempre.

Y de hecho, no sé tú, pero en nuestro caso no era necesario ponerse a jugar. Ir al laboratorio en clase de naturales a hacer un experimento corto ya se cogía con muchas más ganas. Cuando algo motiva, la atención aumenta y el aprendizaje es inevitable.

 

Uno de los requisitos cuando propongas un juego a tus alumnos/as es que tengas muy claro y te asegures que son los más adecuados para conseguir el objetivo que quieres lograr. Piensa que según el tipo de juego, se potencian unas competencias, habilidades y destrezas u otras.

Como te hemos dicho al principio se debe hacer bien y es necesario hacer una buena investigación previa.

Hacerte algunas preguntas cómo:

¿Qué habilidades, conceptos o competencias quieres trabajar?

¿Cuál es el objetivo?

¿Cómo son tus alumnos? Piensa en cómo son tus alumnos para poder escoger aquellos juegos más adecuados a su forma de ser e interactuar.

¿Con qué recursos cuentas?

¿Cuánto tiempo puedes destinar al juego?

….

 

 

¡Pero que este trabajo previo no te eché para atrás!

Piensa que a través del juego tus estudiantes se sentirán muy motivados y desarrollaran también su concentración y atención.

¡Ah! Y no te olvides que hay que tener en cuenta las capacidades de todo el alumnado que participa para que todos sean capaces de superar los retos y las distintas fases de forma adecuada.

 

¿Qué puedes plantear con los juegos? Aquí van algunas ideas:

  • Puedes profundizar o repasar conceptos usando o creando un juego a través de las muchísimas plataformas online que existen hoy en día. ¿Recuerdas cuándo te hicieron estudiar los países de Asia y las capitales? ¡Ahora hay muchísimas webs para repasarlo a modo de juego!
  • A través de los juegos también se puede dinamizar el trabajo en equipo y su cohesión, así como la resolución de conflictos.
  • También es posible trabajar la cooperación intra e interequipos y la competición entre equipos. En el proceso de crecimiento personal también es importante saber gestionar estas situaciones.
  • Puedes aprovechar los intereses, gustos y aficiones de tus alumnos para convertirlos en una potente herramienta educativa. Por ejemplo, la pasión por los videojuegos. Aunque toda la clase no tenga la misma afición, ¿y si formas equipos en que los alumnos expertos ayudan a los que no dominan tanto?
  • La programación y la robótica está al orden del día y es una herramienta estupenda para crear juegos y estimular a tu clase.

 

 

El juego va a permitir que se realicen todo tipo de aprendizajes significativos, lúdicos y recreativos que están inmersos en el currículum escolar: lenguaje oral y escrito, el pensamiento matemático, la creatividad, el ritmo, la actividad física, el descubrimiento del entorno… ¡quién no usa el juego en su favor es porque no quiere!

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Abajo los estereotipos de género en los juguetes. Seamos libres.

Los juguetes que se ofrecen a los infantes son un campo para empezar a establecer qué intereses deben tener, qué habilidades tienen que desarrollar o con qué actividades y acciones se tienen que identificar. Y esto es consecuencia de la consideración que aún existe hoy en día, por parte de medios de comunicación, familias y grupos sociales, de que hay juguetes que son para niños y otros para niñas; de forma que se establecen diferencias entre ambos colectivos.

 

 

En la lucha por la igualdad, todo gesto es necesario.

 

Hace unas semanas en uno de nuestros artículos, te hablamos de los estereotipos y la importancia de borrarlos de la escuela todo lo que pudiéramos.

Aunque los estereotipos están presentes durante todo el año, llega la campaña de Navidad, el momento de regalar juguetes a los infantes y los estereotipos se hacen más presentes.

Cada vez  hay más conciencia alrededor del tema, pero aún queda mucho camino por andar, por eso puede ser un buen momento para reflexionar en clase acerca del tema.

 

Los juguetes son una parte vital y muy presente tanto en la vida como en el desarrollo de los niños/as y, por desgracia, un contexto donde los estereotipos tienen una presencia importante.

 

¿Recuerdas a qué te gustaba jugar cuando eras pequeña? Probablemente el tipo de juego variaba según el momento y  tanto podías jugar a lego, playmobil, muñecas como a cualquier juego de mesa.

Y ¿recuerdas qué solían regalarte? Quizás la mayoría de tus regalos era lo que antaño se consideraban regalos para niñas. O almenos, así nos lo vendían en televisión.

¿Recuerdas los anuncios de tu infancia? Puedes echarles un vistazo en youtube, pero ya te adelantamos que dan pena. Exceptuando algunos, son patéticos.

 

Es cierto que cada vez existen más campañas promoviendo la igualdad y que los juguetes se clasifican menos según el género, pero si te paseas por la sección de juguetes de supermercados, aún puedes ver estas diferencias. En realidad, no es necesario que vayas tan lejos. Si enciendes la televisión o abres el catálogo de juguetes que te ha llegado al buzón, podrás ver que aún queda camino por recorrer.

 

Debemos tener en cuenta que la conciencia de género surge temprano en la vida de un infante, y de la misma forma, la conciencia de los estereotipos de género también aparece de forma temprana. En investigaciones realizadas en EEUU se encontró que entre los tres y cinco años, los niños podían identificar “juguetes para niñas” y “juguetes para niños” y predecir si sus padres aprobarían o rechazarían su elección. ¿No te parece preocupante?

 

Además, como bien sabes, los niños/as son como esponjas y retienen cualquier comentario hecho. Comentarios del estilo “esto es un juguete de niños o un juguete de niñas”, les da el mensaje que la diferencia está en su género y que no pueden hacer ni jugar a las mismas cosas.

 

¿Es este el mensaje que queremos lanzar? ¿Queremos cortarles las alas a las próximas generaciones?

 

¿Te imaginas estar en un mundo dónde no importe cuáles son los gustos que tengamos, cómo vestimos o qué queramos hacer con nuestra vida?

Estamos muy condicionados por el contexto en el que crecemos. Lo que está bien visto, lo que está mal visto, lo que es normal y lo que no lo es.

Pero maldita sea, ¿qué es lo normal?

¿Quién lo decide?

Este concepto de normalidad, lo único que hace es limitarnos. Hacernos a todos según un molde basado en concepciones arcaicas y tan alejadas de la realidad que duele de ver. Y cuando les transmitimos a los niños/as esta idea, lo único que hacemos es contribuir a que estas ideas perduren en la siguiente generación.

Además, los niños son mucho más susceptibles que nosotros al qué dirán y qué pensarán.

 

Joder, déjemosles crecer libres, escogiendo a qué quiere jugar, qué quieren ser y cómo quieren ser.

Y, aunque parezca mentira, los juguetes son un punto de inicio.

 

Un juguete puede parecer algo inocente, un medio para que los pequeños/as se diviertan, pero es mucho más que eso. Ya sabes que los juguetes no solo son un instrumento de entretenimiento sino que les permiten desarrollar sus capacidades y aprender. Por ejemplo, los juegos de construcción ayudan a desarrollar su capacidad visoespacial, ¿vamos a limitar este desarrollo solo a una parte de la sociedad?

Los juguetes encierran muchas otras cosas; limitando a las niñas a las muñecas y los juegos de cocinitas, estamos transmitiendo que ese es su papel en la sociedad. Y con todo lo que estamos luchando las mujeres, no es momento de lanzar estos mensajes, ¿verdad?

 

Sabemos que estás plenamente concienciada con esto y que una parte del trabajo debe ser hecho por los padres, pero tú como profesora también tienes un importante poder. Por eso te animamos a llevar a cabo actividades y reflexiones sobre el tema ahora que se acerca el momento de hacer la carta a los reyes magos y empezar a pedir regalos.

 

Cualquier actividad orientada a descubrir qué percepciones tienen tus alumnos acerca de las diferencias entre géneros, puede ser un gran acierto.

 

No dejemos que nos encajonen, no dejemos que nos limiten.

Luchemos por una sociedad más libre y más igualitaria, dónde nadie tenga miedo de expresarse y dónde todos podamos sentirnos orgullosos de quiénes somos.

 

Formarte, el arte de formar

 

Las dimensiones del juego

Ya te hemos hablado en más de una ocasión sobre el juego y lo beneficioso que es para los más pequeños. Siempre te animamos a que salgas de los esquemas convencionales y te animes a probar otras actividades para enseñar. Y, ¿hay algo mejor que el juego para los niños/as?

 

En los primeros años de nuestra vida el juego favorece nuestro desarrollo integral a distintos niveles. Todo lo que aprendemos a través del juego lo asimilamos de modo más rápido y eficaz.

Por este motivo se acentúa la importancia de las actividades lúdicas en un entorno educativo, porque motivar a los niños/as resulta muchísimo más sencillo.

 

Es lógico, ¿verdad? seguro que cuando eras pequeña lo que más te gustaba era jugar.

 

Además probablemente era una de las mejores formas para relacionarte con tus compañeros. Parece mentira lo rápido que hacíamos amigos de pequeños solo por compartir juegos. Porque sí, el juego es un instrumento muy valioso para facilitar y mantener la interacción entre iguales.

El juego es perfecto porque aborda distintas dimensiones del desarrollo y es lo que venimos a contarte en el post de hoy. Es un poco más teórico pero perfecto para terminar de convencerte y ponerlo en práctica en tu clase. ¿Quieres saber cuáles son las dimensiones que aborda el juego? ¡Vamos a darle un repaso!

Las dimensiones del juego

Dimensión afectiva-emocional:

Expresión y control emocional a través del juego.

Como sabes, el afecto es imprescindible para un desarrollo equilibrado. Esto es cierto durante toda nuestra vida, (¿Cómo sería tu vida sin el afecto de tus seres queridos?) pero muy especialmente durante los primeros años, dado que unas carencias afectivas durante la primera infancia pueden marcarnos para siempre.

El juego en sí mismo es una actividad que provoca placer, satisfacción y motivación. Permite al niño/a aprender a controlar la ansiedad que le producen ciertas situaciones de la vida cotidiana como por ejemplo el enfado de padres o profesores, la pérdida de un juguete o no poder salir a jugar fuera porque está lloviendo. A través del juego se exteriorizan las emociones y estimula la autoestima y la autoconfianza en el niño/a.

 

Además, la mayor parte de las relaciones y contactos afectivos tienen lugar durante el juego.

 

Dimensión social:

Integración, adaptación, igualdad y convivencia.

El juego es el principal recurso que tienen los niños/as para iniciar sus primeras relaciones con sus iguales. Conforme el niño se va relacionando con otros aprende a asimilar conductas deseables como compartir, saludar, respetar turnos… y aprende también a no manifestar conductas no deseables como pegar a los demás o ejercer su voluntad

El juego permite el autoconocimiento y el conocimiento del entorno y de las personas que lo comparten con nosotros. A nivel social el juego es básico porque es un elemento socializador que nos ayuda a construir la forma en que nos relacionamos con los demás. Permite conocer y respetar las normas, fomenta la comunicación, promueve la cooperación y favorece los procesos de inserción social.

 

Dimensión cultural:

Transmisión de tradiciones y valores.

El niño imita elementos del entorno en el que se mueve. Es su modo de adaptarse y de conocer el mundo adulto.

 

Dimensión creativa:

La inteligencia creativa.

El juego potencia la imaginación a través del juego simbólico. La creatividad permite la agilidad del pensamiento y el desarrollo de habilidades.

La creatividad consiste en ver lo que otros no ven y de realiza cambios en el entorno de un modo perceptible para los demás.

Un entorno lúdico es facilitador del pensamiento creativo porque desarrolla la autonomía de pensamiento y expresión, la capacidad productiva e inventativa.

 

Dimensión cognitiva:

Gimnasia para el cerebro.

Los juegos manipulativos favorecen el desarrollo del pensamiento y el juego simbólico favorece la empatía, es decir, la capacidad del niño/a de ponerse en el lugar del otro.

Además el juego facilita el proceso de abstracción del pensamiento, es decir, la creación de representaciones mentales.

 

Dimensión sensorial:

A través del juego el niño puede descubrir una serie de sensaciones que no podría experimentar de otro modo.

El juego permite la exploración de las propias posibilidades sensoriales y motoras y su desarrollo a través del ejercicio repetido.

 

Dimensión motora:

Es la dimensión más evidente del juego.

El juego facilita la adquisición del esquema corporal además de permitir el aprendizaje de las relaciones causa-efecto. Se da cuenta que lo que hace modifica su entorno, produciendo unas reacciones en los demás y así se reconoce a sí mismo/a como agente causante de cambios.

 

Esperamos que ahora ya sabes todas las áreas en las que ayuda el juego a los niños/as estés súper convencida de usarlo en clase. ¿Pensando qué tipo de juegos poner en marcha?

¡Apostemos por la gamificación, que los niños aprendan jugando!

 

 

 

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5 Dinámicas para trabajar las emociones en el aula

 

En nuestro último artículo te contábamos por qué era importante trabajar las emociones en el aula y cuáles eran sus beneficios. Te prometimos ejercicios para trabajarlas en clase, y … ¡aquí estamos!

Hoy nosotros te traemos algunas dinámicas para poder trabajar las emociones en el aula.

1. El semáforo
Objetivo: Comprender cómo reaccionar en momentos de enojo.
Material: Cartulinas de color rojo, amarillo y verde.
Ejercicio: Sentamos a toda la clase en círculo y le damos a cada alumno una cartulina roja, una amarilla y una verde. Vamos a describir situaciones conflictivas que puedan provocarles enfado, como por ejemplo, que quieran algo y no se lo compren, que quieran jugar con un juguete con el que quiere jugar otro niño, etc. Después de exponer la situaciones, pediremos a un niño que responda a la situación. El resto de los alumnos deberá valorar su reacción levantando la cartulina verde si creen que ha parado a pensar y actúa de forma comprensiva, la amarilla si su reacción muestra signos de enojo pero no es desmesurada y roja si no hay un razonamiento y es una reacción desmesurada. Después valoraremos la respuesta y explicaremos cómo se podría reaccionar en estas circunstancias.
Una forma alternativa de realizar la actividad, es exponiendo directamente la situación y la reacción y valorándola. Hay un montón de maneras de trabajar el semáforo ¿Cómo lo trabajarías tu?

2. Ponerse en el lugar del otro
Objetivo: aprender a tratar a los demás, crear confianza.
Material: papel y lápiz
Desarrollo de la actividad: Recortamos cuadraditos de papel y damos un papel y un lápiz a cada alumno.
Cada alumno escoge a otro de forma secreta (en su pensamiento) y escribe en el papel lo que esa persona que ha elegido debe hacer y firmar el papel con su nombre. Por ejemplo: Yo Paula, quiero que Alejandro haga el pino.
Después de que cada alumno haya escrito su deseo, deberá doblar el papel y entregárselo al profesor. Este coje todos los papeles y exploica que el juego consiste en “no hacer a los demás lo que no quieres que hagan contigo”.
A partir de aquí, el profesor irá leyendo cada papel y el alumno deberá hacer lo que ha escrito en su propio papel. Todos deben participar.
Es una forma fantástica de aprender a tratar a los demás como quieres que te traten a ti y a respetar a todos y cada uno de los compañeros.

 

3. Confianza: “ El Lazarillo”
Objetivos: conseguir una confianza suficiente para que se pueda dar la colaboración.
Material: pañuelos o venas para tapar los ojos.
Desarrollo: La mitad del grupo tiene los ojos tapados. Están agrupados de dos en dos (un ciego y un guía). Los guías eligen a los ciegos, sin que éstos sepan quien los guía. Durante diez minutos, los lazarillos conducen a los ciegos, después hacemos un cambio de papeles (se escoge pareja de nuevo, ahora escogen los que antes habían estado ciegos).
Una vez terminada la segunda tanda, se hace un coloquio en grupo para compartir la experiencia: ¿Cómo se han sentido al hacer el papel de ciegos? ¿Se han sentido acompañados y seguros? ¿Qué es necesario tener en cuenta para que los demás se sientan comprendidos y acompañados?

 

4. La caja de las emociones
Esta actividad está pensada para ser llevada a largo plazo, por ejemplo, durante todo el curso escolar. Antes de implementar la caja de las emociones en clase, sería aconsejable trabajar las emociones y las características de estas con los alumnos. Se puede adaptar en función del grupo de alumnos y sus necesidades.
Objetivos:Conseguir que los alumnos y alumnas adquieran conocimiento de las distintas emociones y aprendan a comunicarse emocionalmente.
Materiales: Caja de cartón o plástico, papeles o cartulinas y rotuladores.
Desarrollo: Con todo el grupo de alumnos escribimos en la caja el nombre de las distintas emociones y un dibujo representativo de cada una (¡los emoticonos pueden ser muy útiles!). Colocaremos la caja en un lugar visible de la clase y accesible a todos los alumnos. La finalidad de la caja es que sea como un buzón dónde los alumnos puedan expresar, por escrito, sus emociones y sentimientos. La idea es que cada alumno pueda describir una situación concreta y la emoción que le ha provocado, sea positiva o negativa. No se puede obligar a ningún alumno a participar, pero como lo mejor es predicar con el ejemplo, puedes empezar tú poniendo algún mensaje en la caja.
Una vez al día o a la semana, se pueden leer las notas introducidas en la caja y empezar una charla a nivel grupal sobre las situaciones y emociones expresadas.

A partir de esta actividad podemos profundizar en el conocimiento de las distintas emociones y a la vez, desarrollar un trabajo preventivo respecto a posibles conflictos que surjan en clase.

 

5. El tarro de las buenas noticias:
Objetivo: Potenciar el optimismo y los pensamientos positivos de los niños.
Materiales: Un tarro, papel y lápices.
Desarrollo: Esta actividad es muy simple y está pensada para ser llevada a cabo a largo plazo, durante un trimestre o durante todo el curso escolar.
Cada vez que ocurra una buena noticia en el contexto de la clase (por ejemplo, un cumpleaños, el nacimiento de un hermano o hermana, un logro personal de algún niño, etc.) , los alumnos deben escribirlo o representarlo con algún dibujo y ponerlo dentro del tarro. El contenido del tarro puede ser revisado de forma semanal o mensual y ser hablado y festejado por toda la clase. Se puede hacer un mural e ir poniendo todas las buenas noticias que van sucediendo durante el curso, por ejemplo.

 

 

Estas son algunas de las dinámicas que se pueden llevar a cabo para trabajar las emociones, pero como ya te comentamos, existen mil formas de hacerlos. Busca aquellas actividades que puedan motivar más a tus alumnos y ponlas en práctica. Es muy positivo comentar a nivel grupal las sensaciones y emociones experimentadas con la actividad y qué han aprendido acerca de ellas.

 

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