¿Por qué necesitas ser positiva de cara a las oposiciones?

Las mentes positivas son mentes poderosas.

Y tú, en estos momentos, necesitas una mente poderosa.Resultado de imagen de fotos mente positiva

 

La mente juega un papel crucial en la forma en que manejas las situaciones y que afrontarás las pruebas de las oposiciones. Por ello, si la frecuencia con la que te conectas se centra en todo aquello negativo, tus emociones se corresponderán y esto se traducirá en tus acciones.

Dicen que podemos elegir estar felices o tristes, tranquilos o enfadados o como queremos que sea nuestro día. Así que eres quien establece el estado de ánimo (aunque, a veces, cueste de creer) y un factor vital para prepararse para un buen estado de ánimo es pensar en pensamientos positivos.

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Pensamiento positivo significa ser optimista. Creer en ti y en tus posibilidades de lograrlo.

Es el pensamiento positivo, mediante el cuál experimentamos alegría, felicidad, satisfacción y éxito con mucha más frecuencia porque se orientará en buscar el lado bueno y en cultivarlo. Y sus acciones, irán orientadas al éxito, jamás al fracaso.

                                                                                                       

                                                                                                                                 “Por más difícil la vida pueda parecer, siempre hay algo que podemos hacer con éxito.” Stephen Hawking

 

Evidentemente, esto no significa que automáticamente vaya a tener éxito en todo. Sin un esfuerzo, voluntad y constancia, no se consiguen las cosas. Sin embargo, cuando crees que todo va a salir bien estás más dispuesto a que todo salga bien.Resultado de imagen de personas positivas

 

Es cierto que, mantener tus  pensamientos en la vibración positiva todo el tiempo no es fácil. Todos tenemos nuestros momentos de bajón de “no puedo más, esto me supera”. Incluso podemos tener experiencias muy duras en la vida. Ser optimista con los desafíos de la vida requiere muuuuuuuuuucha práctica que, a largo plazo, se convierte en algo natural y que sale solo.

 

¿Y qué mejor momento que este? Es justo el momento ideal para empezar a ser optimista y cultivar una mente positiva.

 

Muchos de los momentos perdidos, los arrepentimientos y los “qué pasaría o hubiera pasado si…”, vienen por pensamientos negativos.
Estar un día entero dándole vueltas a por qué no estudié más durante las Navidades.
Si hubiera empezado en verano, lo llevaría mucho mejor.

¿Te suena?

 

No pierdas más el tiempo pensándolo. Ya está, pasó y no hay marcha atrás. En lugar de ello, aprende de tus errores y continua hacía adelanteResultado de imagen de be strong

El pensamiento negativo es destructivo en el sentido que disminuye la confianza, daña el rendimiento y, peor aún, afecta el sistema corporal, en particular a la mente. ¿Para qué vamos a hundirnos ahora y a perder el tiempo lamentándonos? Solo te generará más ansiedad, frustración y te desmotivará.

 

Ahora lo que necesitas es pensar que estás a un paso de conseguirlo y que te va a ir fenomenal. Centra toda tu energía en el estudio y en creer en tus posibilidades. Genera energía positiva en lugar de negativa y ¡a por todas!

                                “He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos.

                               Han confiado 26 veces en mí para tomar el tiro que ganaba el partido y lo he fallado. 

                               He fracasado una y otra vez en mi vida y es por eso que tengo éxito”. Michael Jordan

 

Y lo que pase luego,ya se verá. 

Ser una buena maestra

Tu trabajo como profesora es un viaje.

Ya sea que dure 30 años o cinco, tu viaje como maestra empieza cuando empieza y termina cuando termina y, a lo largo del camino, con suerte, habrás hecho todo aquello que creías más razonable. Y no hay más. Esto se puede aplicar a todos los ámbitos de tu vida; desde las relaciones, hasta la crianza de los hijos, la compra de un piso o la decisión de retirarte.

 

A veces durante este viaje cuesta saber cómo lo estamos haciendo. Es complicado ponernos en perspectiva y hacer balance, ¿cómo se puede medir la buena enseñanza?

Quedarnos con las notas de nuestros alumnos es muy reduccionista; sobre todo si partimos de la base de que, enseñar es muchísimo más que transmitir unos conocimientos sobre historia, matemáticas, inglés, etc.

 

De un modo más abstracto, una buena enseñanza podría estar relacionada con la calidad de vida de tus alumnas y alumnos después de compartir parte de su educación contigo. Pero claro, es algo que no tiene límites por qué.. ¿hasta qué punto tú has influido en ellos y en su futuro?

 

Pero puedes hacerlo con “otros datos”; una nota de agradecimiento de un padre, la sonrisa de un niño, un estudiante que se implica mucho en un trabajo o simplemente que hace una pregunta interesante durante una clase. No hay reglas sobre ello.

 

Puede parecerte poco.

Simple.

Sin más.

 

Pero siendo educadora, los días son inesperados; te vas a encontrar días de todo. Y aceptémoslo; habrá días malos. Algunas lecciones, clases de alumnos o incluso años escolares te desafiarán en todos los aspectos: intelectual, profesional, físico y psicológico.

Habrá días en que tu paciencia llegará al límite y te sentirás sobrepasada, que no puedes más.

También habrá momentos en que te vas a cuestionar a ti misma, te preguntarás si lo estás haciendo bien, si tomaste la decisión acertada y un montón de dudas más te asaltarán.

Cualquier trabajo tiene días de estos. Es algo normal que tenemos que aceptar.

 

Por eso es importante encontrar pequeños puntos de información, formales o informales, que tengan sentido para ti y que te permitan saber que lo estás haciendo bien.

 

Ya te lo hemos dicho al principio, enseñar (igual que opositar) es un viaje. Y durante un viaje hay momentos increíbles que guardas como un tesoro (y recuerdas incluso décadas más tarde) pero también hay contratiempos. Situaciones inesperadas que nos descolocan y nos dejan un poco más fríos y sin ánimos.

Hay algo común en la mayoría de viajes largos y es lo mucho que se crece en ellos.

Y en este viaje que es ser maestra, crecer también es un requisito y una consecuencia importante.

 

Algunos días o incluso semanas, puede que retrocedas un poco y que parezca que, en lugar de ir hacia arriba, vas hacia abajo. No obstante, lo que estás haciendo es coger más impulso para dar un salto hacia adelante.

 

Si la calidad de la enseñanza fuera un gráfico no sería regular. Subiría y bajaría por las decisiones que tomamos, a veces desacertadas, y por las decisiones que toman otros. Lo importante no es que sea irregular, lo importante es que a la larga, con el tiempo, vaya aumentando.

Nadie nace sabiendo nada. Se aprende con el tiempo. Una carrera no te da todos los conocimientos para ser maestra, ni las oposiciones, ni un libro o un curso. Es el conjunto más la práctica. En el día a día es cuándo vemos realmente de qué va esto. Lo que te moldea como profesora es la experiencia que vas ganando y las ganas de seguir aprendiendo tú y ser una mejor versión de ti como mujer y como maestra.

 

Necesitas creer que eres una buena docente y que lo estás haciendo bien. Encuentra estas pequeñas señales que te indican que vas por buen camino y mira el conjunto entero.

No dejes de entusiasmarte, de buscar  nuevas ideas y de intentar mejorar como maestra. Confía en que dentro de cinco años, vas a ser un poco más eficiente, un poco más sabia y vas a conocer nuevas ideas, estrategias, formas de educar y pensamientos que pueden ayudarte a hacerlo tú un poquito mejor y a que tus alumnas y alumnos también lo hagan mejor.

 

Para que tus alumnos crezcan, necesitas hacerlo tú primero. El viaje empieza contigo.

¿Cómo mejorar como profesora? Un poquito cada día

 

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

 

 

Podcasts imprescindibles para opositoras como tú.

Hoy venimos con un post muy cortito pero perfecto para inyectarte un poco de motivación e inspiración.

¿Sueles escuchar Podcasts?

Son una forma estupenda de aprender, llenarte de nuevas ideas, inspirarte o descubrir nuevos puntos de vista. Y lo mejor es que puedes escucharlos en cualquier momento.

 

Hoy te hemos seleccionado 5 podcasts para que veas todo lo que puedes hacer, recuerdes cuál es tu sueño y por qué estás luchando. Algunos están más orientados a educación y otros al crecimiento personal, tanto para comprenderte como para inspirarte.

 

¿Quieres descubrirlos? Echemos un vistazo a nuestra selección

4 podcasts imprescindibles que necesitas escuchar + 1

 

  1. Truth for Teachers

Son podcasts semanales en los que Angela Watson habla sobre educación y su experiencia como educadora. Cada uno de sus episodios te hará pensar y reflexionar sobre la pedagogía, tu forma de ver tu profesión, etc. Duran menos de 30 minutos, por lo que en poquito rato vas a tener tu inspiración semanal.
Idioma: Inglés

 

 

  1. House of #EdTeach

Un podcast perfecto para comprender cómo la tecnología está impactando en la educación y cambiándola. No solo te hará reflexionar, te enterarás de las últimas tendencias sino que además, te dará nuevas ideas, consejos y estrategias que podrás implementar en el aula.

Idioma: Inglés

 

  1. Píldoras de Educación

En estos Podcasts, David, maestro de Infantil, Primaria e Inglés, comparte sus reflexiones para afrontar el cambio educativo que tanto necesitamos. Además da ideas de prácticas y herramientas que se pueden llevar a cabo para que innovar sea más sencillo.

Idioma: Español

 

 

  1. Entiende tu mente

Éste es un podcast de psicología que te ayudarán a comprenderte mejor. Su periodicidad es semanal y duran 20 minutos, perfectos para escucharlos antes de irte a la cama. Tratan una gran diversidad de temas y, además de comprender por qué actuamos de una forma determinada, te dan tips para ayudarte. Los puedes encontrar en Spotify.

Idioma: Español

 

Y te añadimos otro recurso de lo más interesante y que no queremos que te pierdas.

 

  1. London Real

Si te gustan las entrevista, descubrir distintos puntos de vista y aprender de los mejores, este programa es para ti. No es un podcast, son vídeos, por lo que necesitas un poco más de tiempo. En London Real cada semana entrevista a alguien que está en lo más alto de su sector o rama. En estas entrevistas, los invitados comparten sus reflexiones y experiencias acerca de cómo tener éxito, ser productivo, estar saludable y feliz con lo que haces y con tu vida. Merece mucho la pena ir descubriendo personas tan distintas.

Idioma: Inglés.

 

 

Esperamos que los disfrutes tanto como nosotros y que te sirvan a lo largo de tu viaje.

¿Tienes alguna recomendación?

 

FormArte, el arte de formar.

 

Los síntomas del opositor antes del exámen

Probablemente estás sufriendo uno de los síntomas más comunes del opositor cuándo llega la recta final.

Es uno de los peores síntomas; de los más agobiantes y frustrantes que pueden aparecer en estos momentos. Como no tienes suficiente presión y estrés, vamos a añadirle un poco más, ¡no vaya a ser!

Estamos hablando del repentino olvido de prácticamente todo lo que llevas meses estudiando.

¿Te suena?

 

Llevas tiempo siguiendo un planning, avanzando, dejando temas estudiados, todo parecía que iba más o menos bien pero, no.

De repente, sin saber cómo, tu cerebro ha hecho un reset y lo ha borrado absolutamente todo.

“No me sé ningún tema.”

“De estos temas, que teóricamente ya me sabía, no recuerdo absolutamente nada.”

 

Y a esto se le suma otro síntoma más:

 

No voy a llegar.

Me queda mucho.

No voy a poder terminar todos los temas y me va a ir fatal.

 

Estás delante de los apuntes y quieres llorar. Tanto tiempo y parece que estás al principio.

 

¿Te sientes identificada?

 

Vamos a ser sinceros y realistas.

Primero de todo, sabes mucho más de lo que en estos momentos crees. Estás en el ojo del huracán del estrés y tu cerebro se ha quedado paralizado. Pero este desconocimiento que crees tener, es solo eso; una creencia, una ilusión de tu cerebro.

 

Recuerda cuándo empezaste. En ese momento sí que no sabías nada y te quedaba  un largo camino por recorrer. Pero, ¿cuánto tiempo llevas en este viaje?

¿Realmente crees que todos estos meses han sido en balde?

Sé objetiva  y piénsalo con calma. Haz las comparaciones con tu yo del inicio. ¡Es imposible que la situación sea como la pintas!

 

Que es normal que lo sientas así. ¿Lo has hablado con otras opositoras? La mayoría se sienten como tú. ¿Es posible que tantas personas hayan olvidado todo lo hecho?

Seguro que si una de ellas te hace este comentario le dirás que se equivoca y que ¡claro que se lo sabe!

Aplícate el cuento.

 

Sabes mucho más de lo que crees y el día del examen lo vas a ver. No te agobies con eso. Deja a un  lado estos pensamientos limitantes y negativos porque solo te generarán malestar, frustración y estrés.

Céntrate en todo el tiempo que tienes por delante, en aprovecharlo al máximo y dar lo mejor de ti.

 

Y esto nos lleva al segundo gran tópico: No voy a tener suficiente tiempo.

Te queda un mes. Un mes tiene 30 días, que son 720 horas y además tienes cuatro fines de semana, que si trabajas durante la semana, te vendrán como mano de santo.

Ojo, que también debes descansar ¡eh! Pero lo que queremos decirte es que tienes tiempo para avanzar y terminar de prepararte.

 

Estás en la recta final, después de tantísimo tiempo, estás ya casi en la meta. En lugar de focalizarte en todo lo que (crees que) tienes en contra, céntrate en lo que tienes a favor.

Llega el momento de demostrar todo tu potencial, todo lo que has currado y las ganas que tienes de cumplir tu sueño y ser maestra.

No olvides por qué haces esto y no olvides que eres una súper woman que se está dejando la piel.

 Joder, que has trabajado muy duro y todo este esfuerzo tiene recompensa.

Te garantizamos que el día del exámen, puede ir mejor o peor, pero te darás cuenta que todo sale solo y que estás muchísimo mejor preparada de lo que piensas.

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

En la piel de una opositora: Entrevistando a Leticia

Hoy te traemos un nuevo post en el que hablamos con una súper opositora como tú.

Leticia es de Ponferrada, tiene 27 años y está opositando. Estudió magisterio porque le gustan mucho los niños y a su madre siempre le gustó que fuese maestra.

Empezó dedicándose de lleno a la preparación de las oposiciones, sin embargo, encontró trabajo y su situación ha cambiado un poquito.

 

Actualmente, mientras se prepara las oposiciones está trabajando, por las mañanas, en una escuela infantil con niños de dos años y por las tardes dando clases extra-escolares de inglés.

¿Quieres descubrir cómo ha  cambiado su preparación desde que trabaja? ¿Cómo se organiza y qué está aprendiendo de este proceso?

 

Quédate con nosotros y llénate de la energía que transmite.

 

 

¿En qué momento decidiste empezar a opositar?

Justo cuando acabé la carrera.

 

¿Por qué decidiste empezar a opositar?

Una parte de mi vida son los niños, por no decir casi toda. Cuando dudaba qué hacer; si seguir estudiando, si buscar trabajo…hablé con FormArte y ellos me transmitieron ganas, ilusión, motivación… Quería aprenderlo todo.

 

 

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir FormArte?

Tengo una amiga que estaba muy desmotivada porque tuvo una preparadora que no le gustó nada. Ella siempre me decía que volvería a opositar cuando encontrara una academia o preparadora que de verdad le devolviera la ilusión y las ganas. Un día me dijo que estaba de viaje para conocer la Academia FormArte porque llevaba un tiempo siguiendo su blog y le gustaba mucho. Entonces fue cuando se enamoró de ellos y yo fui detrás. Me transmitieron algo que nadie más lo hacía.

 

 

¿Qué has aprendido a lo largo del camino de opositar?

Ufffff que de cosas, qué difícil contestar a esta pregunta. Mi vida ha cambiado tanto desde entonces… Aprendí a vivir de otra manera, a ver el lado bueno de todas las cosas, a poner todo el amor del mundo en lo que hago y a disfrutar de todo. Siempre digo que me enseñaron a vivir y lo bonita que es esta profesión disfrutando en cada momento de todo lo que se aprende y de todo lo bueno que te llevas.

 

 

¿Cuál fue el momento más duro de cara a la oposición?

Mi peor momento ha sido este año, y lo sigue siendo. Trabajar y opositar es muy difícil. El tiempo es uno de los motivos y la desmotivación es otra. Continuamente pienso en que no voy a llegar. Siempre intento a la contra pensar que todo el camino recorrido hasta hoy es algo que lo llevo conmigo, en mi mochila, he aprendido un montón de cosas. Y que opositar no es estudiar un año y se acabó, es ir acumulando y acumulando y sobretodo disfrutar del viaje, me lo repito diariamente: estar feliz haciendo lo que hago es lo más importante para mí.

 

¿Qué es lo mejor de haber entrado en la familia de FormArte?

Me enseñaron a vivir, a disfrutar del camino.

El cariño que me dan, su mano cuando la desmotivación me puede, lo han sido todo para mí. Siempre digo que no sé lo que me deparará la vida pero volvería una y mil veces a elegirlos y a embarcarme en este camino que tantos aprendizajes me ha dado. Os quiero. Siempre seréis uno de mis hilos de colores.

 

 

¿Cómo te organizabas para estudiar?

Mi primer año me dedicaba exclusivamente a estudiar, a hacer los temas, la programación, supuestos… mañana y tarde, nunca perdí la motivación, era imposible con ellos, todas las semanas me daban más ganas para seguir. Gracias papis por darme la mano todo ese año que ahora llevo a mis espaldas y me ha servido de tanto.

 

¿Llegaste a plantear dejarlo en algún momento? Si es que sí, ¿Por qué y cómo lo superaste?

Ahora que estoy trabajando y estudiando a la vez, estudiaba por las tardes cuando salía de trabajar.

Los primeros meses me agobié mucho, no tenía vida y llegué a plantearme dejarlo, pero un día me planté: sí, quería vivir, estar feliz, tener tiempo para mí, pero también seguir aprendiendo. Entonces fue cuando decidí madrugar y sacar horas de estudio antes de entrar a trabajar. Cambié horarios y fue lo mejor que pude hacer.

 

¿Qué crees que es lo más importante para opositar?

Creo que  la organización y la rutina es primordial, para mí un tanto por ciento muy elevado en la oposición. Unos tiempos de estudio que los aproveches al máximo.

El apoyo es también muy importante, pero la gente que no oposita es difícil que te entienda.  Por eso rodearte de personas que estén en tu mismo lugar es algo que te beneficiará cuando necesites desahogarte o cualquier cosa relacionada con este mundo.

 

¿Ha cambiado tu punto de vista acerca de la enseñanza durante la preparación de las oposiciones?

En mi caso, en la carrera aprendí muy poco y, motivación y ganas por aprender tuve pocas. No había mucho que me impulsara a seguir aprendiendo cosas nuevas. Opositando me llené de ideas, de recursos… Ahora es un no parar, ¡Menudo mundo el de la educación!.

 

¿Cómo se superan los momentos de “no puedo más”?

Parando. Hay que saber parar, en esos momentos todo puede esperar, primero eres tú y luego tú. Cuando estés bien todo irá bien, mientras…

 

¿Nos puedes dar algún consejo para las futuras opositoras?

No te agobies, poco a poco, piensa que esto es un camino largo que te enseñará muchas cosas, guárdatelo todo, no solo es vomitar en un examen todo lo que sabes. Disfruta del viaje.

 

¡Menuda todoterreno!

Con esa energía y esas ganas, seguro que este año será el año de Leticia.

¡Pero también el tuyo!

 

Mucho ánimo a todas las que estáis día tras día preparándoos para el mayor y más bonito reto de vuestra vida: ser maestras.

 

 

FormArte, el arte de formar

OPOSITORA, no dejes de lado el descanso.

Queda un mes y pico para el GRAN día y empezamos a sentir que el tiempo apremia. Este periodo suele ser una etapa complicada en la que se juntan una mezcla de presión, estrés, alta exigencia y falta de tiempo para ti misma.

Ante esta situación, un pensamiento muy común suele ser el de: voy a dedicarle más horas. Miramos el calendario y nuestra agenda para descubrir de dónde podemos sacar más horas y momentos de estudio.

 

Sabemos que, por mucho que te digamos que no es momento de empezar a meterle más horas, no nos vas a hacer ni caso. Pero si lo haces, como mínimo, hazlo con cabeza.

 

Ten en cuenta que la capacidad de memorización y aprendizaje de nuestro cerebro es limitada. Por muchas horas que pases delante de los apuntes y temario, este tiempo no va a ser directamente proporcional a lo que vayas a retener.

Proponerse estudiar 12 o 14 horas al día es una locura, se recomienda un máximo de 8 horas bien empleadas. No pretendas pasarte todo el día “estudiando” porque esto no va a traducirse en aprendizaje y vas a quemarte.

 

Y obviamente, si estudias más horas, necesitas un mayor descanso. No quieres llegar al examen hecha polvo, por lo tanto, no menosprecies este punto.

 

¡Tienes que llegar en perfectas condiciones tanto físicas como mentales!

 

Cuando hablamos de descanso nos referimos tanto a dormir bien como a desconectar del estudio.

 

Necesitas dormir tus horas. Tanto para que el tiempo en que repasas y estudias sea útil y productivo como para estar fresca el día del exámen. Si entras en una espiral de descansar menos de lo necesario, vas a ir acumulando cansancio y llegará un punto en que no podrás más.

 

Ya te hablamos de la importancia de dormir bien, pero como recordatorio:

  • Duerme las horas que necesites. Cada cuerpo es un mundo pero todos necesitamos nuestras 7 u 8 horas para rendir como campeonas.
  • Mantén una rutina de sueño intentando acostarte y levantarte siempre en horas parecidas. De esta forma tu cuerpo se acostumbrará y estará más preparado para el descanso.
  • Duerme en un lugar fresco, bien ventilado, sin luz y con el mínimo ruido posible.
  • Si te cuesta dormir, puedes tomarte una infusión relajante o meditar.

 

Si maltratas tu cuerpo, no podrás rendir como quieres ni ahora, ni el día de las pruebas.

 

Y en cuanto al descanso mental…. Podemos entender que si antes te tomabas un día y medio libre, reduzcas tu tiempo de ocio a dos medio días o a un solo día, a medio día si nos apuras mucho, pero bajo ningún concepto se te ocurra pasarte 24h/7dias estudiando sin descansar de las opos.

 

Aunque en tu mente suene de lo más productivo estudiar cada día sin parar, esto solo te va a generar más estrés y ansiedad.

 

Estos breaks son importantes para despejar tu mente y no saturarte. Hacer un descanso mental pero también cambiar de ambiente y olvidarte, por un ratito, de tu rincón de opositora.

 

Tampoco te olvides de cuidar tu cuerpo siguiendo una alimentación sana y ejercitándote un poco.

Si no eres muy aficionada al deporte, como mínimo, camina media horita al día. No solo te ayudará a despejarte sino que puede ser una buena forma de evitar calambres, agarrotamiento y dolores de espalda. ¡No quieres llegar a las pruebas llena de dolores!

 

Y en cuanto a la alimentación… come en suficiente cantidad y prioriza la comida real que está llena de nutrientes. Quizás con el estrés y la presión, no tengas mucho hambre y se te pasen las horas, pero necesitas alimentarte bien.

¡Y no abuses de la cafeína o los estimulantes para rendir más horas!

 

KEEP CALM OPOSITORA. Llevas muuuuchos meses con esto, que no cunda el pánico. Cuídate y descansa  para afrontar las pruebas y sacar lo mejor de ti.

 

 

FormArte, el arte de formar.

Toca poner a prueba a tu cerebro y dejar a un lado la negatividad

Por mucho que te aconsejen y te aconsejemos que debes ser positiva y creer en ti, es posible que sigas un poco estancada en la negatividad. A las puertas del examen, atacada de nervios, estresada, preocupada y (inserta cualquier sentimiento negativo).Vamos a intentar darle la vuelta para afrontar la recta final con ánimo y fuerza.

 

 

A pesar de que tengamos una tendencia a la negatividad, esto no tiene por qué ser permanente. Todo está en nuestro cerebro y este enfoque pesimista, puede cambiar.

 

Como ya te hemos mencionado otras veces, una de las funciones más críticas de nuestro cerebro es la de mantenernos seguros. La amígdala, que es responsable de nuestras reacciones de lucha o huida, está constantemente buscando amenazas para que nos indique cómo responder y mantenernos seguros.
De acuerdo con este importante objetivo de supervivencia, nuestra amígdala tiende a estar pendiente de las malas noticias. Y así nuestros cerebros están preparados para la negatividad. Una vez que nuestros cerebros siguen las vías neuronales negativas y siguen regresando a ellas, las conexiones se vuelven más fuertes y son éstas las que se activan ante cualquier suceso.

 

PERO… Oh, la la! Existe lo que se llama neuroplasticidad, por lo que nuestros increíbles cerebros siempre pueden crear nuevas conexiones neuronales, incluidas las conectadas para la positividad.

Una vez que empezamos a enfocar nuestros pensamientos y nuestra atención a nuestro potencial y a las posibilidades maravillosas que tenemos ante nosotros, preparamos al cerebro para que busque lo positivo.

 

Cualquiera que sean los pensamientos que tengamos, cualquier cosa que escojamos para enfocar y prestar atención, es lo que el cerebro comienza a buscar en el mundo. Esto es lo que los neurocientíficos llaman el “sesgo de confirmación” del cerebro. En otras palabras, al cerebro le gusta tener razón y tiende a buscar información que coincida con lo que ya está pensando.

 

Por lo tanto, si crees que todo es complicado y solo surgen problemas, cada pequeña cosa te parecerá un nuevo handicap. Si vas creyendo que no estás preparada para opositar y el exámen te irá mal, sufrirás hasta el día que te den los resultados y este último mes se te hará una montaña.

En cambio cuando te orientas a la parte positiva y te sientes agradecida por lo que tienes, no solo te sentirás más tranquila y feliz, sinó que todo lo que hagas, lo harás con mucha más energía y fuerza., creyendo que lo conseguirás.

 

Y el poder de cambiar los pensamientos, lo tienes tú.

 

Imagina que un día vas a comprarte ropa y te dejas el móvil en el probador. Cuando estás en caja pagando, un dependiente se te acerca con el móvil en la mano y te pregunta si es tuyo.

Puedes maldecirte por ser tan despistada y pasarte el resto del día tirándote puñales. O puedes sentirte súper afortunada que el chico lo haya encontrado y haya tenido la amabilidad de venir corriendo hacia ti para devolvértelo.

Parece un ejemplo muy tonto, pero en la reacción negativa, no solo te estás amargando sino que te estás juzgando y poniendo un montón de etiquetas que te quitan energía, debilitan tu autoestima y que a la larga son muy destructivos.

En la segunda reacción, te focalizas en que hay gente atenta y amable. Esto te genera un sentimiento alegre y positivo y de confianza. Y ojo, eso no quita que puedas pensar: “Tengo que ir más cuidado”

 

¿Cómo cambiar el enfoque negativo?

Esto no es algo que suceda de la noche a la mañana con solo desearlo. Como la mayoría de cosas, necesita su tiempo y constancia por tu parte.

 

Hay muchísimas maneras de trabajarlo y practicarlo, pero hoy te daremos un par de ideas.

Cuando te suceda algo inesperado y estés entrando en la espiral de negatividad, PARA y sé realista y racional. ¿Qué significa eso?

Que te pares a reflexionar qué significa, qué es cierto y qué se está inventando tu cerebro.

 

“Me van a ir mal las pruebas, voy a suspender”

¿Por qué? ¿Qué hechos demostrables apoyan esta suposición? ¿Has estado todo este tiempo tocándote las narices sin hacer nada? No, ¿verdad? ¿Entonces?

 

“Es que seguro que los demás opositores lo llevan mejor”

¿Has hablado y evaluado de forma objetiva a TODOS los opositores que se presenten en tu CCAA? Espero que no, porque en ese caso… ¡cuánto tiempo habrás perdido! Que hayas hablado con uno o dos compañeros y CREAS que lo llevan mejor por lo que te cuentan, ni significa que estén más preparados que tú ni que vayan a hacerlo mejor en las pruebas.

 

SÉ OBJETIVA Y PIENSA EN TODO LO QUE TÚ SÍ HAS HECHO Y ESTÁS HACIENDO, POR FAVOR. ¡Que no es poco!

 

La positividad está estrechamente relacionada con la gratitud. Sentirse agradecida por lo que tienes te permite darte cuenta de lo afortunada que eres y de todas las posibilidades que has tenido y tienes por delante.

Otra idea que funciona bien, es empezar o terminar el día escribiendo entre tres y cinco cosas por las que te sientas agradecida.  Fíjate en las cosas simples a lo largo del día que te dan placer como comer algo que te guste, una canción que te ponga de buen humor o jugar cinco minutos con tu perro.

Al principio habrá días en que te parecerá imposible encontrar algo bueno. LLevo todo el día en casa, estudiando y repasando, sin quitarme el pijama.. ¿qué puede haber de bueno? Te preguntarás.

Pero aquí está la magia; tienes que encontrar algo bueno por pequeñito que sea.

SI lo haces a diario, poquito a poco te irás dando cuenta de estas cosas mientras las estés viviendo y te sentirás más contenta.

 

Esto son solo dos ideas para empezar, pero hay muchísimas formas de hacer ese cambio de chip e ir entrenando tu cerebro para cambiar la forma en que percibe lo que sucede.

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

8 maneras de darles a tus estudiantes más control de su aprendizaje

Permitir que tus estudiantes se involucren y tomen el control de su educación les da las herramientas para ser mucho más exitosos y poder llegar más lejos. Sentir el control de lo que hacemos, es una poderosa herramienta de motivación.

 

Como educadoras, la idea de dar a los estudiantes el control puede parecer un movimiento un poco loco, pero en realidad les da propiedad en su aprendizaje. Renunciar al control en algunas áreas del aula hace que los estudiantes sean más receptivos a la instrucción, los mantiene comprometidos con lo que están aprendiendo y los hace más dispuestos a asumir desafíos. Entonces, ¿cómo les das a los estudiantes el control sin que se convierta en un caos total?

 

Hoy te enseñamos 8 formas de darles a tus alumnas y alumnos un poco de espacio para tomar las riendas de su aprendizaje.

 

1. Darles flexibilidad en los deberes.

 

Puede parecer una locura pero una de las quejas comunes entre los alumnos son los deberes (bueno, los deberes son un debate por sí solo). De todos modos, si les permites escoger los deberes, realmente no pueden quejarse porque fue su decisión.

 

Por ejemplo, dales a tus alumnos una hoja de problemas de mates, pero déjales escoger qué 10 problemas quieren resolver.

También puedes darles distintas opciones para profundizar acerca de un tema de conocimiento del medio o de historia. Obviamente esto no va a funcionar ni en todos los temas ni en todas las asignaturas, pero poder darles esta opción de tanto en cuanto, puede cambiar su actitud ante las tareas por completo.

2. Medir la comprensión de distintas maneras.

 

Hay mucho debate y muchas investigaciones que demuestran que los estudiantes no deben ser evaluados de una manera única y estandarizada.

Dependiendo del tema, puedes incluir preguntas de opción múltiple, darles la opción de dos o tres preguntas de desarrollo para escoger, o buscar distintos tipos de trabajo para evaluarlos.

Varias las formas en que se evalúa a los estudiantes les permite demostrar mejor su comprensión, ya que pueden comunicar su aprendizaje de la forma en que se sientan más cómodos.

 

 3. Personalizar los contenidos y materiales.

 

Dales a tus alumnos y alumnas la oportunidad de elegir qué libros leer, qué experimentos científicos realizar, qué textos analizar o problemas de mates que resolver.

Incluso si estás trabajando un tema, puedes partirlo en distintos subtemas y que, en grupos, profundicen sobre uno en función de sus preferencias.

Poder elegir ayuda a coger cualquier tarea con más ganas.

 

4. Ayúdales a establecer sus propias metas.

 

Al principio de curso, pregúntales a tus alumnos que quieren sacar de la clase. Quizás en un principio sus respuestas sean vagas e imprecisas, pero puedes intentar establecer metas concretas con cada uno de ellos. Algunos realmente tendrán mucha motivación y a otros les costará más, pero crear objetivos, aunque sean pequeñitos, hacerles saber que esa es su meta y animarles puede marcar una gran diferencia.

 

 

 

5. Enséñales a autoevaluarse

 

Permitir a tus alumnos que se autoevaluen. Puede ser al final de la semana, por ejemplo, pero pídeles que reflexionen sobre su desempeño, cómo están avanzando y su actitud. Esto no solo les da la responsabilidad de su propio aprendizaje, sino que les permite ver cómo avanzan, qué están haciendo bien, qué les cuesta y cómo mejorar.

 

6. Pídeles feedback sobre ti y tu clase.

 

Como alumnos son evaluados CONSTANTEMENTE. ¿Y si les das la oportunidad de que ellos también expresen su opinión? De ti, de tu clase o de una tarea en concreto. Además de darte información muy útil a ti, esto les ayuda a que se tomen más en serio las clases porque se sienten escuchados y sienten que tienen algo que decir en su aprendizaje.

 

7. Usa el aprendizaje basado en proyectos

 

El aprendizaje basado en proyectos es una opción perfecta para muchas aulas.

Deja que los alumnos propongan sus propias ideas para los proyectos y dales la opción de que también realicen un seguimiento de su propio progreso.

Por ejemplo, crear unos objetivos con ellos para evaluarse les da la responsabilidad de cumplir con las expectativas. Puedes establecer un estándar de calificación para que, independientemente de lo que estén creando, puedan expresar su creatividad, apropiarse de su experiencia de aprendizaje y establecer pautas sobre lo que debe entregarse.

 

 

8. Establecer una guía de comportamiento y valores, conjunto.

 

Involucrar a tus estudiantes en las decisiones sobre las reglas y políticas del aula. Darles voz en este ámbito fortalece sus valores cívicos, aumenta los logros académicos y mejora su compromiso. Los hace responsables de sus acciones y los establece para asumir las consecuencias si infringen una regla.

 

Darles a tus estudiantes cierto control puede parecerte una apuesta al principio, pero la recompensa supera el riesgo a largo plazo.

Ves poquito a poco y ajusta la responsabilidad que les das en función de los resultados.

 

FormArte, el arte de formar.

 

Estrategias para motivar a tus estudiantes a leer

Para convertirse en un buen lector, se necesita cierta cantidad de lectura. La pericia no surge por ciencia infusa; se necesita participación activa.

Y conseguir que tus alumnas y alumnos lean por iniciativa propia es un gran reto. Pero también uno de los objetivos más importantes que puedes lograr.

Hay que conseguir que los estudiantes encuentren la lectura placentera y no, algo aburrido y que suponga un gran esfuerzo.

 

¿Cómo conseguirlo? Una de las claves para que los niños y niñas desarrollen pasión por la lectura es la motivación. Sí, la motivación es la base de cualquier aprendizaje o meta.

Necesitamos encontrar estrategias de motivación para alentar la lectura.

Y esto es precisamente lo que te traemos hoy; algunas ideas para motivar a leer incluso a los alumnos a los que les resulta más difícil.

 

Estrategias para motivar la lectura

 

1. Hazlo relevante

Si tus estudiantes no ven todas las puertas que puede abrirles la lectura, no estarán motivados a mejorar sus habilidades. Y si no les exponemos a material que realmente les atraiga, no querrán leer. Y es normal.

Pregúntales a tus alumnos qué les interesa. Descubre qué les importa y muéstrales cómo la lectura puede abrirles las puertas a aquello que más les interesa. Enséñales que la lectura puede ser el camino a aprender más sobre lo que les gusta o a dejarse llevar por mundos y personajes imaginarios.

 

2. Dales autonomía y déjales decidir.

La autonomía nos motiva a todos. Nos gusta sentir que estamos en control de nuestras vidas y decisiones. Queremos sentir que podemos elegir cómo gastamos nuestro tiempo y cuando tenemos esta libertad, más motivados estamos. Lo mismo les pasa a tus estudiantes. Forzarlos a leer libros o lecturas que no les interesan, les va a desmotivar y va a crearles más apatía por leer.

Una de las mejores maneras de enganchar a tus alumnas/os es dejarles elegir qué quieren leer. Puedes proponerles algunas lecturas, pero déjales su espacio para que miren las portadas, lean la contraportadas, los toquen… hay algo mágico en los libros y no todos los libros van a llamar la atención a todo el mundo. Déjales explorar y elegir.

 

3. No les fuerces.

Se trata de que alientes a tus estudiantes y seas empática (que ya sabemos que lo eres). Lo que queremos decir es que no les digas que tienen que terminarse un libro antes de cierto plazo. Esto puede ser muy fácil para algunos alumnos, pero los lectores con más dificultades pueden asustarse y perder las ganas.

Lo mismo pasa si empiezan un libro y deciden que quieren elegir uno diferente. Lo importante es que lean y además, ¿no te ha sucedido jamás esto de empezar un libro, que no te guste nada y termines dejándolo a medias? Es algo normal y se tiene que dar a los estudiantes el mismo derecho.

 

4. Hablad sobre libros.

Alguien te habla sobre una película muy entretenida, un plato que parece delicioso, una obra de teatro desternillante y… te entran unas ganas tremendas de ir. Te resulta familiar, ¿verdad?

Lo mismo puede sucederles a tus alumnos con los libros. ¿Por qué no dedicar media clase a hablar sobre diferentes libros? Busca opciones de distintos géneros, habla de su argumento y crea un poco de misterio y hype alrededor del libro. Seguro que a más de uno le apetecerá probarlo.

También puedes dedicar una sesión a que sean tus propios alumnos quienes hablen de su libro favorito e intenten “venderlo” a los demás estudiantes.

 

5. Crea confianza.

Aumenta la confianza de tus alumnos con la lectura dándoles tareas que puedan hacer. Guíalos proponiéndoles novelas que puedan manejar, ya que sino se frustrarán debido a la complejidad. Piensa que para ellos va a ser complicado entender y admitir que un libro es demasiado difícil, simplemente les parecerá aburrido y no querrán leer más.

6. Demuéstrales que están mejorando.

Tus estudiantes, como todos, necesitan saber que sus esfuerzos están valiendo la pena y están marcando una diferencia. Es fundamental que vean una correlación entre el esfuerzo que están realizando y el resultado del trabajo para mantenerse motivados.

Hay muchas maneras de que ellos noten el progreso, pero sobre todo tú debes darles feedback y ayudarles a ir cogiendo esa seguridad y confianza en sí mismos.

Por ejemplo, puedes pedirles que hagan una presentación, un póster, que hagan una descripción detallada de los personajes o simplemente un resumen… hay muchas maneras de que tanto tú como ellos podáis ver la mejoría y evolución.

 

7. Aumenta el interés y el valor

Transmitir tu propia pasión por la lectura puede ser contagioso. Léeles a tus alumnos en voz alta con entusiasmo o déjales que ellos lean interpretando cada uno a un personaje distinto. Enseña a tus estudiantes explícitamente por qué la lectura es importante. Ponlos en contacto con una gran variedad de géneros para que puedan descubrir qué les gusta e intenta guiarles en función de sus gustos.

Usa los libros como recompensa. Por ejemplo, cuando terminen una tarea o meta con éxito, déjales leer un ratito tranquilamente.

 

 

Como maestra, una labor muy importante es ayudarles a ver la lectura como un refugio seguro en lugar de como un factor estresante y tedioso.

No solo les va a ayudar en la comprensión de los textos y en ortografía sinó que les beneficiará en las distintas áreas de su vida.

 

FormArte, el arte de formar.

Opositora, estás a un paso de conseguirlo.

Después de tantos meses, ya estamos en la recta final.

Ha llegado el momento de dar el último empujón. De meterle las últimas ganas.

 

Lo sabemos; no puedes más, estás cansada y todos estos meses ya pesan. Han sido muchas horas, días y semanas estudiando, trabajando y luchando por seguir adelante.

Por mantenerte a flote.

Meses sacando la fuerza y la motivación de vete tú a saber dónde.

Y a estas alturas a mediados de mayo estás solo a un paso de enfrentarte a las temidas pruebas de oposiciones.

 

Quizás ya empiezas a sentir los nervios, la presión y el estrés te está acechando. Es normal sentir ansiedad antes de las pruebas, pero no dejes que esto te paralice.

Recuerda que llevas meses preparándote, avanzando pasito a pasito.

Tranquila. Saldrá bien.

 

No te centres en lo que no has hecho o en todo lo que podrías haber gestionado de otra manera. ¿Te va a ayudar en algo?

No. En estos momentos, absolutamente en nada.

Sigue con el plan establecido y mantén tu motivación al pie del cañón. Has trabajado duro, de forma constante, te has esforzado una barbaridad y eres totalmente capaz de conseguirlo. Cree en ti y en tus posibilidades. Si no lo haces tú, ¿quién lo va a hacer?

Una vez hayan pasado ya tendrás tiempo a reflexionar y hacer un balance, pero no te adelantes.

 

El futuro es tuyo. Sí, lucha. Te está esperando el aprobado y hay una plaza que lleva tu nombre. ¿La visualizas? ¿No? Pues hazlo. Piensa en ese futuro que esperas con tanta ilusión y ganas. Recuerda cuál es tu sueño; quieres ser maestra y crear un impacto, un cambio en las futuras generaciones. Hacerlo con la seguridad que será tu trabajo para siempre y que lo disfrutarás desde el primer minuto al último.

A estas alturas, tienes que creer en ello. Deja tus dudas, tus miedos y tus “y si…” de lado porque ahora ya no vale la pena centrarse en ellos.

 

Si te focalizas en el miedo, solo vas a generar malestar, te sentirás hundida y ¿cómo vas a afrontar las pruebas?

El miedo es totalmente normal. No hay opositor que no lo sienta, durante todo el camino y especialmente ante las pruebas. Pero, en estos momentos, es un sentimiento que te resta, por lo tanto….

Nada. Fuera. Deja de lado tus temores, el pesimismo y la negatividad. No te anticipes porque no sabes lo que va a suceder.

Concentra toda tu energía en hacer el último sprint y acuéstate cada noche con la certeza que aprobarás y que estás más cerca de tu objetivo.

 

Muchos ánimos y mucha fuerza

Recuerda que todo lo que estás invirtiendo tendrá recompensa.

 

FormArte, el arte de formar.