Cuida de ti. Nadie más lo hará.

 

Encontrar el equilibrio entre cuidar a los demás y cuidar de ti misma es un desafío intimidante.

 

Estamos acostumbrados a dar, ayudar, hacer todo lo posible para los demás, estar todo el día en marcha, llegar a todo y más, hacer 80.000 cosas en nuestro día a día y aceptar ciertos comportamientos y ciertas situaciones como normales.

No, no hay “tiempo para tí” que suceda pronto.

Tirar, tirar, empujar, empujar, no hay tiempo para estar centrado.

Olvídate de ti porque no hay tiempo de sobras para perder en ti mismo.

 

No es de extrañar que la consecuencia sea retroceder en tus propios objetivos y apartarte de tus sueños.

No comes adecuadamente, estás estresada y te vas a la cama agotada sin marcar nada de TU PROPIA lista de tareas pendiente.

 

Y no, no nos referimos a hacer esa lavadora que llevas tres días atrasando. Hablamos de tus verdaderas tareas, aquellas que quieres hacer por y para ti, aquello que te va a ayudar a avanzar como persona, como profesional, como mujer o simplemente aquellas cosas que son importantes para tu salud.

Te excusas regularmente de las actividades agradables diciendo “No tengo tiempo”. Estás tan ocupada que tu cuidado personal se va por la ventana.

Relegas lo verdaderamente importante a un segundo plano.

¿No eres tú la que se quita horas de sueño, tratas con personas tóxicas, comes mal y a deshoras o no vas a esa clase de baile que tanto te gusta porque no tienes tiempo?

Anteponerlo todo a ti, puede pasarte factura con el paso del tiempo y hace que te olvides de lo importante que es cuidar de ti misma.

Que te olvides de lo importante que eres tú.

 

Sí, TÚ.

 

Estás demasiado ocupada con tu propio drama para darte cuenta: tu tiempo es tuyo y te mereces dedicártelo. Te mereces tiempo para ti, cuidar de ti. Darte esa paz, ese momento que solo te pertenezca a ti.

 

 

 

Desafortunadamente, la sociedad en la que vivimos no favorece el autocuidado. Parece que tus necesidades personales no son tan importantes. Estamos bombardeados por información y por la imposición de una forma de actuar. Hay demasiada presión para llegar a lo más alto, para ser de una forma concreta,para hacer las cosas bien (según la sociedad, claro), para intentar alcanzar una perfección que no existe.

E ir a contracorriente y decir BASTA no es tan sencillo.

 

Pero, ¿cómo puedes ser productivo, cuidar de los demás y llegar a lo más lejos si primero no te ocupas de ti misma?

 

Si sabes la fórmula mágica para hacerlo, que te haga feliz y a la larga no te perjudique, cuéntanoslo, por favor.

 

Si como nosotros no conoces dicha fórmula, te pedimos que pares un minuto.

 

Para un minuto y plantéate lo siguiente:

 

 

¿Qué pasa si te tomas un momento para evaluar tus propias necesidades y atenderlas sin falta (sin excusas, sin retrasarla, sin anteponer nada ni nadie)?

Puede que estés pensando: ¡Ni hablar! ¡Si tengo 1.500 cosas por hacer aún! Quizás dentro de dos semanas, el domingo, de 17:00 a 19:00 tengo tiempo. Eso sí, siempre y cuando haya tachado toda la lista de tareas pendientes. 

Entonces, te preguntamos: ¿Dónde está tu lista de tareas personales? Sí, esa lista que has dejado medio abandonada detrás de todas las demás y que dijiste: lo haré algún día.

Aquellas cosas en las que piensas de vez en cuando, mientras estás haciendo otras, pero descartas porque si te dedicas tiempo a ti, no lo tendrás para todo lo demás.

 

Se terminó. Ha llegado el momento.
HAZ UNA COSA.

Te lo debes a ti misma. Te debes hacer una sola cosa por ti. Ponte por delante de todo lo demás y haz una cosa de esa lista. Apúntate a bailar, aprende a tocar el piano, desempolva tus acuarelas y compra lienzos, participa en un grupo de música o lo que sea que te haga disfrutar, aquello que es solo tuyo y que te hará sentir bien.

Si aún tienes la mente bloqueada y lo que estás pensando es: es que entonces me quitará tiempo para estudiar o para hacer las tareas de casa o para avanzar trabajo, vamos a rebobinar.

 

Antes de comenzar, piensa en cómo te sentirás después.

Piensa en las otras cosas que tienes que hacer ese día, e imagínate haciéndolas con el sentimiento posterior de haber hecho algo para ti.

¿Sabes qué es ese sentimiento?

Satisfacción.

Gratificación.

Orgullo.

Una sensación de relajación y paz.

 

Al principio quizás te sientas mal y a tu mente vengan pensamientos de culpabilidad. Pero luego se pasa. Plantéatelo; ¿culpabilidad por estar cuidando de ti? ¿por regalarte un rato? Ese rato puede darte la energía, motivación y subidón de la semana.

Si te sientes bien contigo, lo demás va más rodado.

 

Si te va a costar, empieza con una cosa, como te comentamos. Una y no más.

Y luego, poco a poco, regálate más. Como en una relación, que vas dando y que te vas comprometiendo a medida que pasa el tiempo. No descuidas una relación, ¿verdad?

 

Pues esto es lo mismo.

Es un tipo de compromiso, pero esta vez, contigo misma.

Y eres lo más importante que tienes.

Recuérdalo.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.