Descubre cómo mejorar el trabajo en grupo de tus alumnos

Los trabajos en grupo son una forma estupenda de trabajar en el aula, pero hay ocasiones en que pueden suponer un verdadero drama.

Ponte en situación: preparas una clase súper interesante y amena que estás convencida que a tus alumnos les encantará. ¿Lo mejor de todo? ¡Podrán trabajar en grupos! ¡Aún más divertido!

Todo parece perfecto hasta que:

  • En un grupo hay una persona que no está haciendo su parte y trabaja menos (por no decir que no hace nada).
  • En otro grupo hay un estudiante que lo hace absolutamente todo y los demás solo miran.
  • Los alumnos más introspectivos apenas participan por miedo o vergüenza.

Al final terminas la clase un poco frustrada porque no ha ido cómo tu esperabas o cómo te gustaría.

Si bien saber trabajar en grupo es una habilidad imprescindible para la vida en general, puede ser complicado de poner en práctica cuando se trata de niñas y niños cuyas habilidades y actitudes varían enormemente.

Sus grandes problemas parecen ser claros: uno o dos de los estudiantes hacen la mayor parte del trabajo, las alumnas/os más introvertidos pueden encontrar más dificultades y a veces calificar al grupo no es justo para los individuos.

 

Pero una cierta cantidad de trabajo en grupo es beneficioso ya que favorece la creatividad y el aprendizaje, genera relaciones positivas además de mejorar las relaciones sociales e interpersonales, aumenta su interés y permite crear una sinergia con las distintas destrezas y fortalezas individuales.

 

Así que el objetivo es tratar de solucionar los problemas comunes que presentan los trabajos en grupo y que tus alumnos aprendan a trabajar con otros compañeros. Si esto no se aprende desde el cole, se puede ir arrastrando durante años.

Probablemente cuando ibas a la universidad y tenías que hacer trabajos en grupo, hubo veces en que terminaste harta porque había ciertos sujetos que no tenían claro cómo funcionaba eso de trabajar con otras personas codo con codo.

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Deja claro qué esperas:

Para empezar, puede ser muy útil dejarles claro a tus alumnos cómo debe ser una dinámica de trabajo en equipo, establecer unas pautas. Cuáles son los objetivos del proyecto en sí, pero también por qué trabajan en equipo, cómo trabajar entre ellos, qué esperas de cada uno y de los grupos, etc. Si desde principio de curso has trabajado en la cohesión de grupo y en la importancia de la cooperación, ya tienes gran parte del trabajo hecho.

 

Hacer los grupos:

Organizar los grupos puede ser misión imposible.

Primero de todo, ¿de qué tamaño formarlos? Un tamaño adecuado puede ayudar a establecer la dinámica de trabajo correcta. Por lo general, los grupos más pequeños son mejores porque los estudiantes no pueden esconderse y dejar que el trabajo lo completen otros. De esta forma lograremos un trabajo fluido y evitaremos problemas de organización.

Se recomiendan grupos de entre 3 y 5 participantes, en función del tipo de trabajo y la edad de tus estudiantes.

Después está el tema más complicado, ¿cómo hacer los grupos en sí? Este punto depende de muchos factores. Lo ideal es crear grupos equilibrados en que haya estudiantes de distintos niveles, visiones y formas de trabajar, así podrán aprovechar el potencial de todos. Puedes pedirles sus preferencias para tenerlas en cuenta al formar los grupos. Con la práctica te convertirás en una crack al hacer los grupos y será mucho más fácil.

 

 

Asegurarse de que todos participan

Seguro que alguna vez has te ha tocado un grupo en que la mitad no hacían nada, has tenido que currar más de la cuenta para hacerlo y encima todos os habéis llevado la misma nota.

La participación desigual es quizás la queja más común sobre el trabajo en grupo. La buena noticia es que hay prácticas que puedes usar para promover una participación igualitaria. Esto implica establecer expectativas claras para el trabajo en grupo, aumentar la responsabilidad entre los participantes y fomentar una dinámica de trabajo en grupo productivo.

Una buena práctica consiste en asignar a cada estudiante del grupo un rol único para que todos tengan que trabajar en grupo para que el proyecto sea un éxito Si hay que hacer un bizcocho, se reparten los ingredientes a llevar y uno se deja el suyo, no habrá bizcocho. Ser el único responsable de una parte del trabajo les da a los estudiantes la responsabilidad sobre el resultado final del trabajo.

El tipo de proyecto es el que determinará los roles, sin embargo no todos los roles son útiles. Estos deben ser significativos e interdependientes. Por ejemplo, guardar los materiales del grupo puede no ser un buen rol dado que no involucra al estudiante activamente.

 

Pídeles feedback:

Al final de un trabajo en grupo, puede ser muy interesante pedirles a tus alumnos una breve reflexión sobre cómo ha ido. Algunas preguntas que puedes hacerles son:

¿Qué fue fácil del trabajo?
¿Qué fue un reto?
¿Qué puntuación le darías a cada miembro del grupo y por qué?

Evidentemente lo mejor es mantener sus reflexiones de forma confidencial pero teniendo en cuenta sus palabras. Escuchar la opinión de tus estudiantes te dará información extra de cómo ha funcionado cada grupo y podrás tenerla en cuenta en el futuro.

 

 

Obviamente, es fundamental asegurarse de que un proyecto sea desafiante y convincente. Una tarea rica es un problema que tiene múltiples vías para llegar a la solución y que una sola persona tendría dificultades para resolver por sí sola. Lo importante es que todos participen, por lo tanto tendremos que buscar proyectos que les motiven y les den ganas de trabajar en él.

 

Hay mil posibilidades para llevar a cabo trabajos en grupo. Un poco de aire fresco, no trabajar solo siempre es emocionante y puedes conseguir una mayor involucración y más ganas de aprender. Además, como ya te hemos dicho, saber cooperar es una habilidad imprescindible que si se adquiere desde pequeños aporta muchas facilidades.

 

 

FormArte, el arte de formar

 

 

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