Descubre cómo tus pensamientos te están frenando y cámbialos (II)

En el pasado post te hablamos de la importancia del diálogo interno y de cómo éste podía tener un importante impacto en tu vida.

 

Como lo prometido es deuda, hoy te vamos a contar cómo domesticar a la crítica imparable que vive en ti y que no para de tirarse dardos envenenados.

¿Empezamos?

 

Pasos para ser conscientes y cambiar tus pensamientos:

Paso número 1: Prestar atención a tus pensamientos.

Estás tan acostumbrada a escuchar tu propia voz y tu propio cuento que es muy fácil volverse inmune a los mensajes que te estás dando a ti mismas.

Se estima que tienes alrededor de 60.000 pensamientos por día. Menuda pasada, ¿verdad?

Pues estas son las 60.000 oportunidades de hacerte más fuerte o de derribarte.

Aprender a reconocer tus patrones de pensamientos es clave para entender cómo tu forma de pensar afecta a tu vida.

Intenta detectar qué tipo de pensamientos tienes. ¿Suelen ser negativos? ¿positivos? ¿focalizas en aquello que no has hecho? ¿te pre-ocupas de cosas que aún no han sucedido? ¿te machacas con cosas del pasado? ¿piensas en las oportunidades que tienes?

Sea cuál sea, ves apuntando los pensamientos que tienes durante un día. Y no solo el contenido sino también cómo lo expresas. ¿Reprendiéndote? ¿Quejándote? ¿Con compasión?

Si tus pensamientos suelen ser positivos y te hablas como hablarías a alguien a quién quieres, puedes dejar el artículo aquí. Si no, ¡vamos a cambiarlo!

 

Paso número 2: Cambia el canal.

Cuando te sigues repitiendo (y reprendiendo) por un error que has cometido una y otra vez o no puedes dejar de pensar en algo malo que te ha sucedido, te estás arrastrando hacia el pozo. Ese lugar en que todo va terriblemente mal, en el que sientes que solo cometes errores y que no tienes ni un ápice de fuerza o motivación para casi nada.

 

La mejor forma de cambiar el canal es activándote. Busca una actividad o algo que te distraiga temporalmente de esta canción negativa que se reproduce en tu cabeza.

 

Puedes probar un día el siguiente ejercicio: Cada vez que  tengas un pensamiento destructivo o que no te aporte nada, coloca tus dedos en forma de pistola, haz como si estuvieran apuntando a tu cabeza y dispara a ese pensamiento. Empezarás a ser consciente REALMENTE de la cantidad de pensamientos negativos que tienes y, simbólicamente los estarás echando.

 

Paso número 3: Examina las pruebas

Tus pensamientos no son siempre verdaderos. De hecho, apostamos lo que quieras a que, a menudo, son EXAGERADAMENTE NEGATIVOS.

Entonces, antes de creerte nada, es importante que examines si son ciertos o no.

Si piensas: “no voy a hacer bien la prueba oral de las opos”, coge un trozo de papel y apunta todas las evidencias que den soporte a esta afirmación. Después, enumera todas las pruebas de que no vas a hacerlo mal.

Mirar la evidencia en ambos lados puede ayudarte a ver la situación de forma más racional y menos emocionalmente. Recordarte a ti misma que tus pensamientos no son 100% verdaderos puede darte un impulso de confianza.

 

Paso número 4: Reemplaza los pensamientos negativos con declaraciones realistas.

Este paso requiere muuuuuuucha práctica. Mucha.

Cuando reconozcas que tus pensamientos negativos no son del todo ciertos, debes intentar reemplazarlos con declaraciones realistas. Si piensas: “Nunca voy a aprobar las opos”, una buena declaración para reemplazarlo podría ser: “Si trabajo duro e invierto en esta meta, es posible que consiga mi plaza algún día”.

 

No es necesario que te vayas al otro extremo happy flower y hagas declaraciones positivas poco realistas. También puede ser contraproducente. Pero una perspectiva equilibrada y realista es clave para volverte mentalmente más fuerte.

 

No hace falta decir que, cuando los pensamientos negativos son acerca de ti misma y tus propias cualidades, debes poner mucho más empeño en ser justa y realista contigo misma.

Debemos ser realistas con nuestras habilidades, virtudes y ser conscientes de nuestros defectos, pero una cosa es ser olvidadiza y otra ser un desastre y no hacer nada bien.

Cuando tus pensamientos sean autrodestructivos, piensa en todas aquellas cualidades que tienes, en todo lo que has conseguido con esfuerzo y en todas las personas que te quieren.

Paso 5: Pregúntate qué consejo le darías a un amigo.

Es mucho más fácil que seas compasiva y amable con otras personas, en lugar de hacia ti misma. Si muy fácilmente puedes llamarte (inserta aquí el insulto que más veces te dedicas). pero es poco probable que le digas eso a uno de tus seres queridos.

Cuando estés en un momento complicado, en un mal día o dudando de ti misma y tu capacidad para alcanzar tus metas, pregúntate: ¿Qué le diría a un amigo que está teniendo ese problema, esas dudas o pensando eso?

Una vez lo tengas, ofrécete estas mismas palabras amables y sabias a ti misma.

 

Paso 6: Equilibrar la superación personal con la autoaceptación.

Hay una diferencia abismal entre decirte que no eres suficientemente buena y recordarte que aún puedes llegar a una mejor versión de ti misma y de tu situación.

Acepta tus defectos por lo que son en este momento mientras te comprometes a hacerlo mejor en el futuro. Aunque suene un poco contradictorio, puedes hacer ambas cosas a la vez.

 

Puedes aceptar que se te olvidan las cosas, pero tomar la decisión de comprometerte a usar una agenda, apuntarlo todo y revisarla cada mañana y noche.

Y recuérdate lo bueno también.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

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