La importancia de las Soft Skills en la docencia

Las habilidades imprescindibles para los maestros hoy en día son bastante diferentes que las de hace treinta años. Y nada tienen que ver si echamos la vista unas cuantas décadas más atrás. No significa que los profesores de antaño no tuvieran esas habilidades o que no fueran importantes, simplemente que pasaban desapercibidas y no se les daba la importancia que se merecen.

Muy lejos quedan esos tiempos en que dominar una asignatura era suficiente para ser un profesor cualificado. Hoy en día se requiere una clase diferente de maestras y maestros.

Se necesita mucho más que experiencia en un campo académico para ser una buena maestra, especialmente si quieres marcar la diferencia en tus alumnos y dejar huella.

 

El conocimiento es importante, pero las educadoras de hoy en día también tienen que poseer las llamadas soft skills, para desempeñar una labor docente efectiva.

Probablemente habrás escuchado hablar de soft skills en algún momento, pero si no tienes el concepto en mente en estos momentos, vamos a explorarlo un poco.

Las soft skills son competencias conductuales que forman parte de las denominadas competencias interpersonales entre las que se encuentran elementos como la capacidad de autonomía, liderazgo, coherencia, interés, integridad, capacidad de atención y escucha, autorregulación y proactividad. Están directamente relacionadas con la inteligencia emocional.

 

Tiene gracia, ¿no? Que se las llame SOFT SKILLS, literalmente habilidades BLANDAS. Precisamente son las soft skills las que marcan la diferencia y te dan valor como un buen docente. (y quien dice docente dice profesional. Tanto valen para educación como para cualquier otra profesión). Es muy necesario saber comunicar correctamente, saber dirigir a los alumnos de forma efectiva, ser capaz de mediar y solucionar conflictos, saber motivar y realizar una escucha activa….y todas aquellas competencias que te permiten realizar una labor mucho más consciente, coherente y equilibrada.

 

Para nosotros los mejores maestros son aquellos que son muy humanos a la vez que profesionales. Que están centrados en la materia sí, pero también en el estudiante.

¿De qué sirve que alguien tenga mucho conocimiento, en matemáticas por ejemplo, si no es capaz de estimular a sus alumnos y motivarlos a querer aprender? Probablemente un % de la clase aprenda el temario pero ¿qué sucederá con los demás? Que simplemente van a dar las matemáticas como perdidas y le van a poner una cruz. Pensarán que no sirven y que no es lo suyo. Y quizás aquí terminará su relación con ellas porque año tras año arrastrarán esta creencia.

 

Suena negativo y deprimente pero… ¿no es esto lo que pasa muchas veces con las asignaturas más difíciles de roer? Las mates tienen mala fama de por si y estamos seguros que, gran parte del problema es no haber sabido motivar a los alumnos a cogerlas con ganas y ayudarles a que crean en su potencial y capacidad.

 

Un docente cualificado tiene que poder combinar a la perfección rasgos positivos de personalidad, conocimiento del contenido y habilidad pedagógica. Es más, también tiene que ser capaz de empatizar y comprender a sus estudiantes y sus necesidades de aprendizaje.

Cuando se educa es esencial involucrarse y poder conectar con los alumnos. Y para ello hay que ser capaz de dominar las soft skills. 

¿La parte positiva? Que probablemente ya tengas muchas de estas habilidades y solo te falte potenciarlas. Hay muchas maneras de desarrollar las soft skills y no solo sirven para tu vida profesional, sino que te serán de gran ayuda en tu vida personal.

 

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