Necesitas dormir bien para opositar.

A medida que se acerca la fecha del examen las horas de estudio, igual que los nervios, aumentan.

Probablemente estés en este punto de: oh dios mio, que esto ya está aquí..

 

Y quizás, has decidido suprimir ese día libre que te habías marcado y sacrificarlo a favor de dedicar más horas delante de los apuntes. Y puestos a sacrificar, quizás has decidido que puedes quitarte también un par de horas de sueño y forzar un poco más la máquina.

 

Es totalmente comprensible llegar a estas conclusiones y empezar a hacer cambios drásticos pero….

¡CUIDADO!

 

Descansar bien es una garantía para rendir adecuadamente. Es tan importante el tiempo de estudio como el que destinamos a descansar. Las jornadas extenuantes de estudio y trabajo, sin un descanso adecuado entre ellas o incluso en una misma jornada, no van a llevarte al éxito, más bien lo único que van a hacer es que tu rendimiento baje de forma dramática.

Dormir es imprescindible para mejorar la memoria y el aprendizaje.

¿Por qué?

Porque dormir bien te permite aprovechar al máximo del día siguiente y además que puedas consolidar lo que has hecho durante el día anterior. Si no duermes suficiente, es muy difícil aprender cosas nuevas ya que no se ha producido una limpieza de las conexiones sinápticas de tus neuronas.

Hablando en plata, tu cerebro se renueva y rejuvenece cada noche durante la fase REM del sueño. Para llegar a esta fase hay que dormir, al menos, entre hora y media – dos horas y seguir. Si no llegas a esta fase, tu cuerpo se desgastará y difícilmente serás capaz de concentrarte.

 

Por lo tanto, ¡NADA DE SALTARSE A LA BRAVA EL MOMENTO DE DESCANSO!

 

Sin embargo, quizás a estas alturas, los nervios empiecen a hacer mella en ti y eso afecte a tu descanso por mucho que no quieras.

¿Repasamos algunos tips para dormir mejor y poder afrontar las jornadas de estudio con energía?

 

Mantenerse sincronizada con el ciclo natural de sueño – vigila de tu cuerpo.

Sincronizarse con el ciclo natural o ritmo circadiano es una de las estrategias más importantes para dormir mejor. Si mantienes un horario regular de sueño – vigilia , te sentirás más renovada.
Intenta ir a dormir y levantarte a la misma hora todos los días. Ves a la cama cuando estés cansada por mucho que te apetezca ver un capítulo más.

 

Controla la exposición a la luz.

La melatonina es una hormona natural controlada por la exposición a la luz que ayuda a regular el ciclo sueño-vigilia. Tu cerebro segrega más melatonina cuando es oscuro facilitando el sueño y menos cuando hay luz, facilitando el estado de alerta. No obstante, hay muchos aspectos de tu vida que pueden alterar esta producción natural de melatonina  y cambiar el ritmo circadiano.

Es importante que durante el día te expongas a la luz, ya sea estando un ratito al sol o estudiando con luz natural. En cambio, por la noche evita pantallas luminosas un par de horas antes de acostarte, duerme totalmente a oscuras y, si te levantas por la noche, evita encender todas las luces.

 

Muévete.

Las personas que suelen hacer deporte o ejercicio regularmente duermen mejor por la noche y se sienten menos cansados durante el día. El ejercicio regular también mejora los síntomas de insomnio y apnea del sueño. Además, hay investigaciones que han demostrado que aumenta el tiempo de la fase REM del sueño.

Como más intenso sea el ejercicio, mejor será el sueño pero aún así, hacer ejercicio ligero como caminar 15 minutos al día también mejora su calidad.

¡Eso sí! El ejercicio mejor por la mañana o tarde y no antes de acostarte. Si sólo puedes hacerlo al final del día, intenta que sean ejercicios más relajantes o de bajo impacto como el yoga.

 

Como siempre, la alimentación es importante.

Los hábitos alimenticios durante el día tienen un papel importante en la forma de dormir y descansar, sobre todo antes de ir a la cama. No te diremos nada que no sepas pero, mejor darle un repaso. Solo por si acaso.

  • Si hay dos estimulantes que debemos limitar son: la cafeína y la nicotina.
  • Evita las cenas muy copiosas y ricas en ultraprocesados e intenta cenar dos horas antes de irte a dormir para hacer una buena digestión.
  • Evita el alcohol y beber mucho líquido por la noche (si te tienes que levantar 20 veces durante la noche, descansar bien va a ser misión imposible).

 

Mejora tu entorno

Una rutina pacífica antes de decir a dormir, envía a tu cerebro la señal de que ha llegado el momento de cerrar el chiringuito. Además de algunos consejos prácticos para facilitar el descanso:

  • Mantener tu habitación fresca, a oscuras y sin ruido (dentro de lo posible). Si es necesario puedes usar antifaces o tapones para los oídos.
  • Evita, a toda costa, trabajar, ver la televisión, usar el ordenador o comer en la cama.
  • Cama cómoda.

 

Pa fuera lo malo.

El estrés y la preocupación no son muy amigos del sueño, por no decir directamente que son dos de sus grandes enemigos. Y en estos momentos, es normal que esté ahí dando por saco. Lo mejor que puedes hacer es buscar formas de gestionarlo. Ya sea usando técnicas de relajación, poniendo en marcha estrategias para afrontar las cosas de forma positiva o meditando.

 

FormArte, el arte de formar.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.