¡No te olvides de la autoestima de tus estudiantes!

Te hemos hablado de la importancia de tener una autoestima positiva y cómo esta repercute en tu vida.

Una buena autoestima es imprescindible para cualquier persona y también lo es para tus estudiantes.

 

La autoestima de un estudiante tiene un impacto significativo en casi todo lo que hace, en la forma en que se involucra en actividades, cómo enfrenta desafíos e interactúa con los demás.

Sin embargo, la autoestima también puede tener un impacto destacable en el rendimiento académico. La baja autoestima puede disminuir el deseo de un estudiante de aprender, su capacidad para concentrarse y su disposición para asumir riesgos.
Una autoestima positiva, por otro lado, es uno de los grandes pilares del éxito escolar. Proporciona una base firme para el aprendizaje.

 

Cuando trabajas con niños te das cuenta de que uno de los grandes problemas que tienen, es esta falta de autoestima y falta de confianza en sí mismos.

Te vamos a dar un ejemplo de ello.
Una de las asignaturas más duras de roer por la muchos alumnos/as son las matemáticas o el inglés. Ellos mismos lo dicen; no me gusta, no sé hacerlo, no se me da bien. A medida que se hacen mayores tachan algunas asignaturas de su lista y profesiones de sus posibilidades por la imposibilidad de enfrentarse a ciertas áreas o asignaturas. Sí, claro que hay cosas que se nos dan mejor que otras, pero es interesante reflexionar acerca de este pánico, desinterés o desencanto generalizado hacia algunas asignaturas.

¿Realmente hay una parte tan elevada de los estudiantes que no tengan capacidad para las matemáticas, por ejemplo?

No, creemos que no.

Quizás el problema está en cómo se enseña la asignatura. En que no entienden la base y los fundamentos y luego es imposible coger el ritmo. ¿Cómo van a resolver sistemas de ecuaciones con denominadores si no saben hacer fracciones? Es verdaderamente complicado.

Entonces, van creciendo, le ponen una cruz a las mates y se cuelgan ellos mismos el cartel de: No soy capaz.

Y si encuentran a alguien con tiempo y paciencia para ir construyendo esa base, poco a poco ven que oye, ¡no se les dan tan mal las mates!

Han ido aumentando su confianza, a medida que ven que sí tienen posibilidades.

 

Aunque habrá casos y casos y el sistema educativo tiene parte de culpa en esta situación, uno de los desafíos pasa por restaurar su creencia en sí mismos para que perseveren frente a los desafíos académicos.

Y amiga, tú como profesora tienes parte de ese super poder a tus manos. Los educadores moldeamos la autoestima todos los días, en el curso normal de la interacción con los estudiantes.

 

Aunque no puedas enseñarle directamente a un alumno a creer más en sí mismo y a sentirse bien consigo mismo, sí puedes fomentar su autoestima a través de un proceso continuo de aliento y apoyo. En su forma más básica, esto significa mostrar aprecio por las cosas que hace bien, expresar confianza en que mejorará en las áreas en las que no le va bien y adaptar la instrucción, dentro de las posibilidades, para que pueda conseguir los objetivos.

 

¿Cómo hacerlo?

 

Los elogios son una buena forma de empezar. Pero no elogiar por elogiar o hacerlo de forma vacía, sino de forma específica y genuina. Nada de palabras vagas, centrémonos en la parte de su trabajo o comportamiento que están haciendo bien. Reforzar las conductas positivas para que quieran seguir llevándolas a cabo. Cada pequeño paso cuenta.

No es necesario hacerlo delante de toda la clase si crees que eso puede hacerle sentir incómodo/a, pero todos necesitamos palabras de aliento que nos motiven a seguir dando lo mejor de nosotros mismos. ¿o a ti no te pasa con las opos?

 

Además de elogiar, porque a veces las palabras solas pueden no ser suficientes, una buena forma de fomentar esa autoconfianza es mostrar a tus estudiantes evidencia tangible de su progreso. Ayudar a la alumna/o a apreciar su propia mejora señalando signos concretos del crecimiento. ¿De qué forma? Quizás comparando los trabajos de principio de curso con los posteriores, demostrándole que los problemas de mates con los que tenía problemas al principio ahora son mucho más fáciles, o haciendo un diccionario de todas las palabras que han aprendido durante el curso (tanto su significado como ortografía).

 

Otra forma de mostrarles a tus alumnos que confias en ellos y en sus capacidades es darles alguna tarea relacionada con el aula u otros compañeros. Es una manera de contribuir a que el estudiante se sienta importante en clase y que sepa que tiene un lugar. Por ejemplo hacer parejas entre alumnos para que se ayuden mutuamente en función de sus fortalezas. Puede estar relacionado con asignaturas de clase o con aficiones suya. No solo refuerza su autoestima en cuanto a capacidad, sino que también puede reforzar las relaciones entre ellos y su sentimiento de pertinencia en el grupo.

 

Y por último, pero no por ello menos importante, dejarles muy claro que equivocarse, cometer errores o fallar es totalmente NORMAL. Que nadie es perfecto y que todos tenemos algún patinazo. Crear un ambiente que favorezca el respeto y en el que todos puedan expresarse.

Los alumnos/as suelen bloquearse en las preguntas de opinión personal. No responden porque no saben y porque no se atreven a dar una respuesta por si está mal. No preguntan sus dudas y muchas veces, aunque sepan una respuesta o crean saberla, dejan ir el clásico: No sé.

Promover una dinámica de clase que evite estas situaciones y en dónde no tengan miedo de equivocarse o de dar su opinión, es muy importante. Muchos adultos aún son incapaces de expresar lo que piensan por no decir algo fuera de lugar o quedar mal, así que cuanto antes se trabaje en ello, antes van a poder expresarse libremente.

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.