Estudiar de día o de noche… ¿tú qué eliges?

 

¿Cuál es el mejor momento para estudiar? Este es uno de esos interminables debates.

¿Mejor estudiar de noche o de día? Ambos lados tienen sus propios defensores leales y sus propias investigaciones (porque hoy en día hay investigaciones de todo y para todo) que te contarán en detalle cuáles son los beneficios del método elegido y porque es mucho mejor.

La realidad es que cada persona es diferente y que no hay un claro ganador desde el punto de vista científico (menuda novedad, ¿verdad?). Hay personas que obtienen mejores resultados estudiando por la noche, mientras que otras consideran que el mejor momento para estudiar es la mañana o la tarde. Cada uno tiene su propio momento de máxima productividad que es cuando tiene más energía.

De la misma forma que cada uno tiene una manera para estudiar propia, también puede estudiar mejor a un momento particular del día.

 

Hoy queremos investigar en profundidad cuáles son los beneficios de cada momento para que tú misma decidas  qué funciona mejor para ti.

 

Beneficios de estudiar durante el día:

 

  1. Después de una buena noche de sueño reparador, es probable que tengas más energía, más claridad mental y mayor capacidad para concentrarte.
  2. El mundo, tal como lo conocemos, tiende a funcionar durante el “horario comercial”. Dado que la sociedad se estructura alrededor de la premisa de estar activo durante el día y dormir por la noche, encontrarás facilidades como poder ir a la biblioteca, coincidir con tus amigos, etc.
  3. La luz natural es mejor para tu vista. Proporciona el espectro correcto de luz para mantener una vista óptima y, de hecho, funciona con la glándula pituitaria para que estés alerta y despierta. La luz artificial puede dañar tus ojos y afectar a tu ritmo natural de sueño. De hecho, la mayoría de médicos especializados en sueño recomiendan que te expongas a la menor cantidad de luz artificial posible durante la noche, incluyendo pantallas de TV, ordenadores y móviles.

 

Una vez que conocemos lo bueno y bonito de estudiar durante el día, vayámonos al otro lado, a ver qué beneficios encontramos.

 

Beneficios de estudiar durante la noche:

 

 

  1. La ventaja más obvia de estudiar por la noche es la abundancia de paz y tranquilidad que tienes. La noche es ese momento en que la gente está más relajada, tranquila y contemplativa. No escuchas a los hijos de la vecina peleándose o gritando, por ejemplo. Ese entorno puede ser exactamente lo que algunas personas necesitan para entrar en el mood adecuado para estudiar y rendir más.
  2. Por la noche suele haber menos distracciones que durante el día. La mayoría de tus amigos estarán dormidos y tus redes sociales estarán menos activas.
  3. Las cosas pueden verse distintas durante la noche. Los ojos y el cerebro funcionan de forma diferente por la noche, con lo que puede aumentar tu eficacia creativa y ayudarte a ver los conceptos de forma diferente. Muchos autores, compositores y científicos prefieren trabajar de noche porque sienten que tienden a pensar más “fuera de la caja” después de las horas. Con las presiones del día detrás de ellos, muchos sienten que su mente es libre de vagar por más alternativas en la noche.

 

 

¿Qué puede funcionarte mejor a ti?

 

Aunque los ritmos circadianos son distintos para cada persona, hay patrones que indican que existen lo que se llama “personas diurnas” y “personas nocturnas”.

 

La típica persona matutina se levanta sin problemas a primera hora y está más que lista para empezar el día e ir a por todas. Generalmente a media mañana necesitan un descanso y luego vuelven a la carga hasta que a media tarde empiezan a calmarse.

 

En cambio, las personas vespertinas o nocturnas, tienden a ser todo lo contrario. Por la mañana estarán más lentos hasta que al mediodía o por la tarde empezarán a activarse y podrán trabajar hasta la noche o altas horas de la madrugada.

 

 

Hay estudios que han encontrado que los estudiantes más jóvenes tienden a estar mejor preparados para estudiar por la noche que los estudiantes mayores. Dicen que aproximadamente alrededor de los 30 y pocos, hay un cambio en el ritmo. Pero, como siempre, solo son estudios, quizás tú tienes 24 y a las 7 de la mañana estás on fire.

 

Somos conscientes que si estás trabajando, tu momento de estudio queda más limitado y tienes que adaptarlo, pero quizás puedes intentar organizar el estudio durante tu fin de semana o días libres adaptándolos a tu ritmo.

En el estudio, como en tantas otras cosas en la vida, no hay una clave universal y no a todas las personas les funciona o mismo. Con lo cual, debes probar y dar con el momento del día que te resulte más efectiva. Si no tienes claro cuál es tu mejor momento, puedes probar una semana matutina y una noctura, y evaluar qué resultados obtienes y cuando te sientes tú mejor. Cada momento tiene sus ventajas y desventajas.

 

Sea como sea, el factor clave para todos, tanto almas diurnas como nocturnas, es dormir suficientes horas. Necesitas reposar tu mente y tu cuerpo y cargas las pilas. 

FormArte, el arte de formar

Todo lo que necesitas saber sobre el subrayado.

 

En nuestro post de consejos para estudiar mejor te comentamos lo útil que era subrayar y hoy queremos contarte por qué usar esta técnica y cómo hacerlo para maximizar sus beneficios.

 

¿En qué consiste subrayar?

Sí, damos por hecho que ya sabes qué es subrayar pero siempre es útil empezar por una buena definición, ¿no?

Subrayar consiste en poner una línea debajo de las palabras elegidas con el objetivo de diferenciarlas de las demás y que al volver a leer estas resalten del resto de texto para que la vista se fije en ellas. La finalidad de esta técnica es ahorrarte tiempo en el momento de elaborar esquemas, resúmenes o de repasar, sin perder el sentido del texto, ya que todo lo que merece destacarse ya ha sido señalado.

Apostamos lo que sea a que a ti precisamente no te sobra el tiempo, pero si quieres terminar de convencerte, ¿vamos a por las ventajas de subrayar?

 

¿Por qué debes subrayar? Sus beneficios:

 

  • El tiempo que inviertas en subrayar se recupera en el momento de hacer resúmenes o repasar. No necesitarás leer de nuevo todo el texto, sino que con leer lo subrayado será suficiente para recuperar toda la información pertinente que tienes que recordar.
  • Diferenciar las ideas principales de las secundarias es una técnica muy útil para captar la estructura de un texto. Por ejemplo, al realizar un esquema o redactar un resumen será mil veces más fácil si previamente has subrayado.
  • Es una técnica activa. ¿qué significa eso? Que te permite estar concentrada, focalizada en el estudio, evita distracciones y ayuda a mantenerte motivada.
  • Como captarás la estructura del texto, su sentido te quedará mucho más clara y, por lo tanto, la comprensión del texto será mucho mejor.

 

Lo más recomendable es que esta técnica la apliques durante la segunda lectura del texto, dado que en la primera no tienes la visión del conjunto que te permite reconocer qué ideas son más importantes.

 

Evidentemente cuánto más lees, más fácil es comprender los textos y encontrar los datos relevantes, pero si no conoces el texto puedes cometer errores por muy buena lectora que seas.

 

El subrayado tiene un doble objetivo:

  1. Señalar todo aquello que merece ser destacado, procurando que la lectura del texto subrayado tenga sentido por sí misma.
  2. Diferenciar las ideas según su importancia, con lo cual se detecta la estructura del tema. En este punto tendrás que distinguir las ideas principales, las ideas secundarias y, por último, los aspectos, matices y datos anecdóticos.

 

Aunque parezca mentira, hay distintos tipos de subrayado y el más importante es el lineal, el que conocemos de toda la vida, vamos. Como bien sabes, consiste en colocar una o varias líneas debajo de las ideas que se quieren destacar.

 

Algo muy importante y que muchas veces nos pasamos por el forro es que, al subrayar tenemos que destacar IDEAS, NO PÁRRAFOS ENTEROS.

No todas las ideas son igual de importantes, por lo cual es importante que las podamos diferenciar con subrayados distintos. La forma más sencilla de hacerlo es usando varios colores (por ejemplo, naranja para las ideas principales, amarillo para los autores y morado para la legislación).

En este punto queremos hacer un inciso. ¿sabes qué hay estudios que han demostrado que los colores más efectivos para resaltar información son el rojo y el azul? El rojo es un color un poco más agresivo y mejor limitarlo a destacar las ideas y conceptos más importantes, pero se dice que es el color que mejor memoriza el cerebro. El azul, en cambio, es más sosegado y transmite más calma pero también es un color que el cerebro retiene con facilidad.

 

Un buen truquillo cuando estás subrayando es hacer anotaciones en los márgenes del texto para indicar las relaciones entre varias ideas o temas, destacar información muy relevante o señalar dudas o partes que quieras ampliar.

 

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Y tú, ¿sueles usar la técnica del subrayado? ¿Tienes algún truquillo al hacerlo o lo haces sin pensar?

 

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¿Cómo hacer una buena planificación?

 

 

En nuestro último post te hablamos de todos los beneficios que te iba a aportar una buena planificación, pero no todo vale.

No es suficiente con hacer cuatro anotaciones en una hoja, dividiendo el número de temas a estudiar por el número de días.

Se tiene que hacer bien o apaga y vámonos.

 

Una planificación útil es un poco más compleja  y lleva un poco más de tiempo realizarla, pero también te va a aportar más beneficios.

 

¿Cómo tiene que ser una planificación?

REALISTA

Ya lo hemos comentado muchas veces, al principio estás súper mega motivada, llena de energía y ganas. Y claro, parece que cada día de estudio va a cundir mucho y que va a ser mucho más fácil. Es posible que peques de optimista al realizar tu planificación, tanto en el tiempo dedicado a redactar temas como al dedicado al estudio y repaso.

Tienes que intentar ser realista, dejar tiempo para descansar y para divertirte, y un tiempo extra en plan comodín, para rellenar los huecos ocasionados por los imprevistos (que ten por seguro, van a ocurrir).

Es mejor que empieces con una preparación suave y, a medida que veas que vas cumpliendo los objetivos y que puedes rendir más, que apretes un poco con las horas dedicadas o el nivel de exigencia.

 

FLEXIBLE

No dejes que la planificación sea algo rígido e inalterable. Habrá imprevistos, es como la ley de Murphy, siempre los hay por A, B o C. Y no pasa nada, es totalmente normal. Pero precisamente por ser algo tan normal, es bueno tenerlo en cuenta al hacer la planificación. Un buen truquillo es reservar unas horas extras, en plan comodín, bien para dedicarlo a un tema complejo que te está costando más de lo esperado, para suplir el retraso que lleves, repasar, etc. En caso que no lo necesitases, puedes avanzar materia o darte un merecidísimo descanso.

 

REVISABLE

No nos engañemos, un plan a largo plazo es difícil que esté bien diseñado desde el minuto uno. Por ello, es importante que vayas revisándolo cada X tiempo para comprobar si estás cumpliendo con los objetivos programados. En caso que no acabe de ajustarse a la realidad, puedes readaptarlo según las circunstancias.

 

PERSONALIZADA

Nosotros, los demás opositores y las personas de referencia, te vamos a dar consejos de cómo planificarte para intentar ayudarte, pero tienes que hacer tu propia planificación. Solo tú conoces tus circunstancias y sabes qué es lo mejor para ti. Cada persona es un mundo y para algunos va a ser más o menos complicado concentrarse, redactar un tema, estudiarlo o repasarlo. Pero no solo eso, hay muchísimas variables en juego: las horas que puedes dedicarle, tu ritmo circadiano (cuándo estás más activa para estudiar), dónde te concentras mejor, etc. Por eso tu planing debe ser personalizado y revisable.

 

ESCRITA.

Si no la pones por escrito es como si no hubieras hecho nada, por mucho que hayas meditado al respecto y hayas tomado cincuenta mil decisiones. Para que sea efectiva debes plasmarla en papel o de forma digital. ¿Por qué?

  • Porque la podrás consultar y ver cómo está yendo.
  • Porque va a ser mucho más concreta; qué harás y cuándo lo harás.
  • Porque va a ser un
  • Porque te va a servir para motivarte.
  • Porque si no está escrito te vas a relajar y dejarás de lado los objetivos concretos que te hayas marcado.

EQUILIBRADA:

Debes equilibrar el tiempo dedicado a cada tarea. Por mucho que repasar te de una pereza tremenda, también es importante y necesaria. Evidentemente, en un principio dedicarás más tiempo a elaborar los temas y a estudiar, pero no dejes de lado ninguna de las partes.

 

 

¿Ya tienes tu planificación hecha?

 

Si aún no estás del todo convencida de hacer un planing y quieres saber qué beneficios tiene, puedes leerte nuestro post sobre las ventajas de hacerte tu propia planificación

 

 

FormArte, el arte de formar

 

Por qué debes planificarte el estudio de las opos de magisterio desde YA.

 

Probablemente cuando estabas en bachillerato te bastaba con estudiar un día o dos antes; memorizabas un tema, lo vomitabas al día siguiente y aprobabas con bastante facilidad.

Como universitaria quizás te coincidían varios exámenes en una misma semana. En ese momento había que programar un poquito cómo organizarse para que no hubiera interferencias, pero nada del otro mundo. Con suerte, si te encontraste ya con el plan Bolonia, ya habías tenido exámenes parciales que eliminaban parte del temario.

 

Ahora eres opositora y las reglas del juego han cambiado.

Ya no hay exámenes parciales que te quiten materia y te permitan dedicarte a preparar otro. Aquí no basta con conocer todos los temas, hay que asimilarlos y procurar que no se olviden de un día para otro (objetivo que puedes conseguir con la técnica del repaso). Además, tienes que relacionar los distintos temas entre sí, de forma que los aprendizajes sean significativos.

 

Para conseguir llegar a las oposiciones bien preparado ya no vale eso de vivir al límite, sobre la marcha y estudiar cuando se puede o apetece. De este modo, los resultados serán más bien pobres.

 

Ahora necesitas una planificación. 

 

Es importante que tengas cierto control para saber si estás cumpliendo con los objetivos establecidos o necesitas readaptarlos para cumplir el plan a largo plazo. Y eso lo vas a saber con una planificación meticulosa.

 

¿Qué ventajas tiene una planificación?

 

Si preparas las opos siguiendo un plan determinado que puedas readaptar, según tus necesidades y según vayas cumpliendo los objetivos que te has marcado, te aportará muchos beneficios. ¿Quieres saber cuáles?

 

Fortalece la creación de hábitos de estudio y de trabajo individual.

Ya te comentamos que si estudias de forma regular, a las mismas horas y en el mismo lugar, cuando llegue la hora de ponerse manos a la obra, ya estarás habituada y te sentirás mucho más predispuesta a hacerlo. Por el contrario, si estudias unos días, otros no y no tienes un horario fijado, cada vez que quieras ponerte a estudiar te resultará más fácil vaguear o decir: “ya me pongo mañana, total por un día…”. Y así no vamos a ninguna parte.

 

Es un control de lo más eficaz para prepararte las opos.

Si, desde un principio, has establecido la cantidad de temas que tienes que redactar, estudiar y repasar en un periodo determinado (un mes, por ejemplo), cuando termine podrás comprobar si los cálculos iniciales se están cumpliendo o si has sido poco realista. Es una buena forma de medir tus progresos y de motivarte.

Te permites hacer una readaptación, a tiempo.

Si la experiencia confirma que no puedes estudiar tantos temas en una semana, bien sea porque eran poco realistas en general o  porque con tus horarios no es posible, puedes reajustar este planing. Una vez conoces los fallos al planificarte, puedes plantearte si debes estudiar más horas a la semana o dedicarle menos horas al repaso con tal de aproximarte a los objetivos programados.

 

Es una forma de motivarte

Ya te comentamos que la motivación es esencial. En este caso, si ves que vas cumpliendo tu planificación y estás alcanzando tus objetivos, vas a tener un chute de energía brutal. Te va a permitir mantener tus propósitos y seguir trabajando y estudiando al máximo. Y sin olvidarnos que te va a dar más confianza en ti misma y a reforzar tu autoconcepto.Y ¿sabes qué? Te acerca aún más a tu deseada plaza.

 

Racionaliza el tiempo que le dedicas al estudio y al ocio

Aunque se deban hacer sacrificios, una oposición no es sinónimo de renunciar a todos los placeres y momentos de ocio, ni a vivir como una ermitaña en tu cueva estudiando.

Hacer deporte, salir con tus amigas, familia o pareja, ir al cine, a conciertos, hacer una escapada, pasar un día fuera de excursión (introduce cualquier cosa que te guste hacer), es muy saludable, vital y te proporcionan un estado de relajación necesario.

Lo que tienes que hacer es establecer el número de horas semanales que vas a dedicarle al ocio y en qué momento es más oportuno hacerlo. Intenta, dentro de la medida de lo posible, que sean un período de descanso entre maratón y maratón de estudio.

Esta planificación del tiempo de estudio – ocio, te permite no tener que renunciar a tus momentos de diversión, pero que tu rendimiento de estudio sea el que has programado. Si respetas tus horarios, puedes tenerlo todo.

 

Ahorras tiempo y energía.

Si te planificas el estudio y el repaso, lograrás fijar mejor los conceptos en la memoria. Además si sabes hacer una buena distribución de estos, podrás hacer menos y obtener los mismos resultados que haciendo un montón más distribuidos sin ton ni son.

 

 

¿Qué te parece? ¿Te animas a hacer tu propia planificación ?

Puede darte un poco de pereza en un principio, pero te aseguramos que es una estrategia clave para mantenerte activa, cuerda y motivada. Y los resultados hablarán por sí solos.

 

Desde FormArte os ayudamos a hacer una planificación de las oposiciones, tanto a nivel online como presencial. Distribuimos el temario y las distintas partes a lo largo del curso para que puedas avanzar sin prisa pero sin pausa. Y los resultados también hablan por sí solos.

 

 

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¿Vas a dejar que el miedo te paralice?

 

“Todo lo que quieres, está al otro lado del miedo”

 

Quizás te estás planteando opositar pero no te atreves a dar el paso. Querías apuntarte a una academia en septiembre pero, finalmente, no lo hiciste.

 

¿Por qué?

Por el miedo.

 

Miedo a equivocarte, miedo a fracasar, a perder el tiempo, al cambio, a lo desconocido…

 

El miedo es una respuesta innata para evitar el peligro, sea físico o emocional. A pesar que el miedo sea una reacción innata puede ser una barrera para conseguir tus objetivos. La buena noticia es que es posible superarlo.

 

El verdadero reto está en atreverte a dar el paso y darle esquinazo al miedo. En este momento, tus sueños, tus objetivos, tu meta, está en el otro lado.

 

¿Y si no sale bien? Te estarás preguntando .

Quizás en otros momentos de tu vida hayas intentado algo y no lo hayas conseguido. O puede que no te sientas preparada o con suficientes conocimientos para intentarlo. A lo mejor tu familia y amigos no están de tu lado o no conozcas a nadie que lo haya conseguido.

 

Primero de todo, ¿cuándo vas a estar preparada? ¿Realmente crees que llegará un momento en que te sientas lista para emprender el camino? ¿qué tiene que pasar? Si no hay nada real y de suficiente peso que te frene, es tu cabecita la que te dice que no estás preparada.

Y no es verdad. Estás preparada. Espera, te lo vamos a volver a repetir:

YA ESTÁS PREPARADA.

En el caso de las opos, nadie empieza a opositar sabiéndolo todo, es un proceso. Y a medida que avanzas en el proceso sientes que estás llegando más y más lejos.

 

Tus experiencias pasadas tampoco determinan las futuras. Primero de todo porque tu yo del pasado no es la misma persona que eres ahora. Ahora mismo eres una versión más fuerte, madura, capaz y valiente que tiempo atrás. Además entra en juego la constancia y las ganas que tengas de conseguir tu meta. Quizás en tus anteriores experiencias no estabas suficiente motivada  o realmente no lo querías. Cuando quieres conseguir algo, vas a por ello y pones toda la carne en el asador. Y en este caso, estamos seguros que es tu SUEÑO y vas a luchar con uñas y dientes para conseguirlo.

 

Puede que no conozcas a nadie que lo ha conseguido, pero ¿desde cuando eso es un motivo? Aquí estás tú para hacerlo. En la historia hay miles de millones de casos de personas que han conseguido cosas por primera vez sin ningún precedente anterior; en tu caso te garantizamos que hay muchas y muchos que ya lo han conseguido.

Y si no cuentas con el apoyo de tu familia o amigos, sabemos que es desmoralizador y duro pero eh! En FormArte tienes una familia dispuesta a darte todo el calor y ánimos que necesites. Y no somos precisamente una pequeña familia…

 

A menudo tememos lo desconocido, es normal. Salir de nuestra zona de confort nunca es fácil. Pero si te quedas ahí estancada, muy a gustito, sí, pero sin moverte, no lograrás aquello que deseas. Y generalmente, las mejores cosas están justo fuera de esta zona.

 

Trágate tus miedos y sal ahí fuera a comerte el mundo.

O ven a vernos y te sacamos este miedo en un plis plas.

 

Parte de tu miedo proviene de subestimar tus propias virtudes, y por ende, no tener la confianza para lanzarte a obtener aquello que deseas.

 

Para superar los miedos tienes que moverte y hacer pasos hacia adelante. Acojona al principio, sobre todo en el momento antes de dar el salto. Te entra vértigo.

Pero ya verás que una vez hayas traspasado TUS límites, ese miedo inicial desaparece.

 

Valorate, pon la frente en alto, y tu miedo será eclipsado con una gran disposición a vivir el futuro al 100%.

 

Pero ojo, este es un camino duro. Necesitas energía, sentirte fuerte y en equilibrio. Pero que no sea fácil no significa que no puedas o no seas capaz.

Las opos son una aventura.

Surgirán problemas, pero ten confianza en ti misma, que los podrás superar si tienes la firme convicción y dedicación necesaria para acercarte a tus metas. Recuerda que ningún mar calmado, hace experto a un marinero

Nada de miedos, nada de peros, que solo se vive una vez, y tienes una vida por delante, llena de alegrías y tristezas, altos y bajos, y no es lícito permitir que el miedo te frene y te quite los logros que puedes estar a punto de conseguir.

 

 

Sí, llegó el momento de convertir tus miedos en motivaciones, y de ir hacia adelante.

¿Piensas esperar mucho más en conquistar tus sueños?

 

FormArte, el arte de formar.

¿Qué puedes hacer para empezar a cuidarte un poco más?

 

Ya te hablamos de la importancia de cuidarte y tomar tiempo para ti.

 

Si aún sientes que no puedes permitírtelo, considera esto: más que probablemente no lo hagas con suficiente frecuencia y ponerte en segundo plano es una de las razones por las que puede que te sientas agotada, frenética y abrumada.

 

¡Autocuidado, al rescate!

¿De qué va esto?

El autocuidado, a menudo ignorado pero totalmente necesario, es cualquier acción o comportamiento que te ayude a evitar problemas de salud (como aumentar el riesgo de problemas cardíacos debido al exceso de estrés, por ejemplo. ¿Te lo habías planteado?) y te beneficia al mejorar tu salud mental y física.

 

Es sencillo:

 

MEJOR AUTOESTIMA = MENOS ESTRÉS = MÁS BIENESTAR.

 

Autocuidarte te proporciona un equilibrio en un mundo cada vez más sobreestimulante.

El cuidado personal constituye una parte esencial de un estilo de vida saludable y esto te permite estar más en sintonía con tu mente y tu cuerpo.

Últimamente está cada vez más a la orden del día esto de comer sano, el realfooding y hacer deporte (que está muy bien), pero un estilo de vida saludable también pasa por dedicarte tiempo y cuidarte.

El problema es que posiblemente no estés haciendo lo suficiente.

Los expertos sugieren que descuidamos el autocuidado porque puede ser difícil realizar ciertos cambios y manejar el estrés de una manera más eficaz. El cuidado personal también se asocia a veces con el egoísmo y el comportamiento perezoso y excesivamente indulgente. Esta mentalidad podría hacernos sentir culpables por pensar que necesitamos tomar un descanso de nuestras vidas para hacer algo que, simplemente, nos hace sentir mejor. Pero ignorar nuestras necesidades tiene algunos efectos secundarios peligrosos: nos hace más propensos a enfermarnos y puede empeorar las condiciones existentes, sin mencionar el costo emocional de no tomar un descanso.

Es por eso que tomarse el tiempo para controlar tu mente y tu cuerpo NO ES ALGO MALO. De hecho, los investigadores creen que la búsqueda de la salud y la felicidad está lejos de ser egoísta. Cuando nos cuidamos bien, es probable que veamos una mejora en muchos aspectos de nuestras vidas, incluida nuestra salud física, relaciones e incluso nuestros ingresos. Además, al elegir el cuidado personal, tenemos una tendencia a preocuparnos más por los demás, lo que demuestra su importancia no solo para nosotros mismos, sino también para el mundo que nos rodea.

 

¿Y cómo nos autocuidamos? Hay miles de millones de formas de hacerlo, debes encontrar aquellas estrategias que te funcionen a ti y que te ayuden a rebajar el estrés y sentirte mejor. Como la filosofía de FormArte es intentar ayudarte en aquello que nos sea posible, hoy te traemos unos cuantos consejos.

 

¿Empezamos?

 

Consejos para cuidarte a ti misma:

Reconoce los signos de angustia en tu estado de ánimo y en tu comportamiento.

Cada uno de nosotros tiene un “indicador” que significa que estamos  al límite, a punto de explotar. .

Estos signos se pueden presentar en una montón de formas y comportamientos. Quizás tienes una hambre emocional voraz o en cambio tengas el estómago cerrado a cal y canto. Puede que sientas una opresión en el pecho y te cueste respirar, notes dolor abdominal o de cabeza. Pero a lo mejor tienes un sentimiento de agotamiento y desesperanza. Esta es una buena oportunidad para parar, reflexionar y averiguar qué está causando estos síntomas que te están bloqueando.
Recuerda que esto es solo el principio pero hay muchas personas que no son capaces de reconocer sus emociones ni las situaciones o circunstancias que las provocan.

 

 

Establece un equilibrio entre tus necesidades personales y las demandas relacionadas con el trabajo o la familia.

Una cosa es reconocer que estás estresado y otra cosa es hacer algo al respecto. Regresarás a tus tareas relacionadas con el trabajo, estudio o vida diaria con una perspectiva mucho más fresca si has tenido la oportunidad de tomar un breve descanso mental. Incluso antes de llegar a ese punto de sentir angustia, date la oportunidad de descansar; sal a dar una vuelta o simplemente siéntate y disfruta de un momento de tranquilidad sin distracciones.

 

 

Encuentra el silencio.
El mundo es ruidoso, la mente ruidosa, el estrés ruidoso,.
La vida es ruidosa.
Es necesario que encuentres un momento de tranquilidad en tu día para mantener el equilibrio. El ruido de la vida es dramático. Es demasiado fácil contraer la infección de la negatividad y alimentarla inconscientemente. Tomarse un tiempo para tranquilizarse y obtener una perspectiva le ayuda a discernir qué elementos importantes necesitan su atención y qué elementos de la mesa puedes dejar ir. No necesitas un tiempo de silencio en proporción a tu tiempo de trabajo, pero intenta crear 15-30 minutos por día como mínimo. Realmente no se necesita mucho para volver a conectarse.

Mantener el sentido del humor.

A menudo nos olvidamos del papel del humor como destructor de estrés. Ser capaz de reírse, incluso de las situaciones más desastrosas que te pasen, puede ayudarte a poner en perspectiva las tensiones de tu vida. Pero no solo tienes que reírte de ti misma, ver una comedia de televisión, leer algún blog divertido o escuchar un monólogo ayudará no solo a su estado de ánimo, sino también a algunas de esas hormonas del estrés que se han estado acumulando.

 

Pasa tiempo de calidad con amigos y familiares.

Estar con personas fuera de la situación laboral/casa puede ayudarte a volver a la realidad y quizás establecer un sentido de normalidad que restaure el estado de ánimo. Tus seres queridos te ayudarán a satisfacer tus necesidades emocionales a través de su comprensión y preocupación, y además seguro que son un chute de energía, alegría y risas aseguradas. Buscad un planazo que os apetezca a todos y a disfrutar se ha dicho.

 

Desarrollar una actividad alternativa, auto absorbente pero saludable.

Cuando encuentras un pasatiempo que realmente te apasiona, podrás dedicarte como vía de escape para alejarte por un rato de la realidad. Además, sea cual sea, seguro que te motiva intentar desarrollar ese pasatiempo al máximo. Una actividad de auto-absorción que promueve tu salud tiene el beneficio adicional de hacerte más capaz de soportar el estrés.

 

Aprende a decir NO

A veces, los eventos más tóxicos en nuestros días provienen de situaciones que podemos evitar o hábitos que podemos detener. No aceptes situaciones o tareas que ni te tocan, ni te hacen sentir bien ni quieres hacer solo por quedar bien o por complacer a otra persona. Tu tiempo es tuyo y debes priorizar aquello que te aporta o te lleva por el camino que has elegido. No eres menos buena por decir que no. Una buena estrategia según algunos psicólogos clínicos puede ser hacer una “Lista de NO” en la que escribas todo aquello que no quieres hacer o aceptar como por ejemplo: “no guardar cosas que no necesitas” o “no quedar con alguien con quien no estás a gusto por compromiso”

 

Organízate y gestiona bien tu tiempo

Las buenas habilidades de gestión del tiempo son clave para un buen cuidado personal, según el Centro de Asesoramiento de la Universidad Amherst y según nosotros, que te lo hemos dicho un millón de veces ya. Un calendario, un planificador o incluso una lista de tareas pueden funcionar, dependiendo de que te funcione mejor a ti. Esto te da la oportunidad de echar un vistazo realista a tus días para ver si se estás sobre-programada o si estás gastando mucho tiempo en algo que no te vale la pena. Escribir cosas también es una forma de sacarlas de tu cabeza, lo que reduce el estrés de olvidar o llegar tarde a las citas.

 

Esperamos que estos tips te sirvan para encontrar tiempo para ti y oxigenarte entre estudio, trabajo, oposiciones y todo el estrés que se genera día tras día.

 

Keep calm ¡y a por todas!

 

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Las dimensiones del juego

Ya te hemos hablado en más de una ocasión sobre el juego y lo beneficioso que es para los más pequeños. Siempre te animamos a que salgas de los esquemas convencionales y te animes a probar otras actividades para enseñar. Y, ¿hay algo mejor que el juego para los niños/as?

 

En los primeros años de nuestra vida el juego favorece nuestro desarrollo integral a distintos niveles. Todo lo que aprendemos a través del juego lo asimilamos de modo más rápido y eficaz.

Por este motivo se acentúa la importancia de las actividades lúdicas en un entorno educativo, porque motivar a los niños/as resulta muchísimo más sencillo.

 

Es lógico, ¿verdad? seguro que cuando eras pequeña lo que más te gustaba era jugar.

 

Además probablemente era una de las mejores formas para relacionarte con tus compañeros. Parece mentira lo rápido que hacíamos amigos de pequeños solo por compartir juegos. Porque sí, el juego es un instrumento muy valioso para facilitar y mantener la interacción entre iguales.

El juego es perfecto porque aborda distintas dimensiones del desarrollo y es lo que venimos a contarte en el post de hoy. Es un poco más teórico pero perfecto para terminar de convencerte y ponerlo en práctica en tu clase. ¿Quieres saber cuáles son las dimensiones que aborda el juego? ¡Vamos a darle un repaso!

Las dimensiones del juego

Dimensión afectiva-emocional:

Expresión y control emocional a través del juego.

Como sabes, el afecto es imprescindible para un desarrollo equilibrado. Esto es cierto durante toda nuestra vida, (¿Cómo sería tu vida sin el afecto de tus seres queridos?) pero muy especialmente durante los primeros años, dado que unas carencias afectivas durante la primera infancia pueden marcarnos para siempre.

El juego en sí mismo es una actividad que provoca placer, satisfacción y motivación. Permite al niño/a aprender a controlar la ansiedad que le producen ciertas situaciones de la vida cotidiana como por ejemplo el enfado de padres o profesores, la pérdida de un juguete o no poder salir a jugar fuera porque está lloviendo. A través del juego se exteriorizan las emociones y estimula la autoestima y la autoconfianza en el niño/a.

 

Además, la mayor parte de las relaciones y contactos afectivos tienen lugar durante el juego.

 

Dimensión social:

Integración, adaptación, igualdad y convivencia.

El juego es el principal recurso que tienen los niños/as para iniciar sus primeras relaciones con sus iguales. Conforme el niño se va relacionando con otros aprende a asimilar conductas deseables como compartir, saludar, respetar turnos… y aprende también a no manifestar conductas no deseables como pegar a los demás o ejercer su voluntad

El juego permite el autoconocimiento y el conocimiento del entorno y de las personas que lo comparten con nosotros. A nivel social el juego es básico porque es un elemento socializador que nos ayuda a construir la forma en que nos relacionamos con los demás. Permite conocer y respetar las normas, fomenta la comunicación, promueve la cooperación y favorece los procesos de inserción social.

 

Dimensión cultural:

Transmisión de tradiciones y valores.

El niño imita elementos del entorno en el que se mueve. Es su modo de adaptarse y de conocer el mundo adulto.

 

Dimensión creativa:

La inteligencia creativa.

El juego potencia la imaginación a través del juego simbólico. La creatividad permite la agilidad del pensamiento y el desarrollo de habilidades.

La creatividad consiste en ver lo que otros no ven y de realiza cambios en el entorno de un modo perceptible para los demás.

Un entorno lúdico es facilitador del pensamiento creativo porque desarrolla la autonomía de pensamiento y expresión, la capacidad productiva e inventativa.

 

Dimensión cognitiva:

Gimnasia para el cerebro.

Los juegos manipulativos favorecen el desarrollo del pensamiento y el juego simbólico favorece la empatía, es decir, la capacidad del niño/a de ponerse en el lugar del otro.

Además el juego facilita el proceso de abstracción del pensamiento, es decir, la creación de representaciones mentales.

 

Dimensión sensorial:

A través del juego el niño puede descubrir una serie de sensaciones que no podría experimentar de otro modo.

El juego permite la exploración de las propias posibilidades sensoriales y motoras y su desarrollo a través del ejercicio repetido.

 

Dimensión motora:

Es la dimensión más evidente del juego.

El juego facilita la adquisición del esquema corporal además de permitir el aprendizaje de las relaciones causa-efecto. Se da cuenta que lo que hace modifica su entorno, produciendo unas reacciones en los demás y así se reconoce a sí mismo/a como agente causante de cambios.

 

Esperamos que ahora ya sabes todas las áreas en las que ayuda el juego a los niños/as estés súper convencida de usarlo en clase. ¿Pensando qué tipo de juegos poner en marcha?

¡Apostemos por la gamificación, que los niños aprendan jugando!

 

 

 

FormArte, el arte de formar

 

Y tú, ¿apuestas por una educación inclusiva?

En tu día a día está presente la diversidad.


La realidad de las aulas de primaria de hoy en día, donde los alumnos cuentan con distintos antecedentes, necesidades, habilidades y contextos, piden a gritos apostar por una educación inclusiva. Una educación que se rija por principios de aceptación, integración y participación.

 

Y a pesar que sea una realidad en la mayoría de nuestras aulas, las herramientas para ofrecer una educación completamente inclusiva siguen sin ser todo lo poderosas que deberían ser.

 

Se requiere cada vez más que los maestros diseñen planes de educación individualizados que se ajusten a las necesidades de aprendizaje de todos los estudiantes, y para proporcionar apoyo conductual, social y emocional que ayudan a estos alumnos a participar en todos los aspectos de la vida escolar.

 

Tenemos que partir de la base que no hay infantes idénticos entre sí. Todos/as son distintos y, por lo tanto, necesitamos mecanismos para hacer posible la igualdad de oportunidades, para que cada uno/a de ellos/as puede encontrar su lugar y que este responda, dentro de las posibilidades, a sus intereses y capacidades. 

Seguimos educando a partir de unos valores generales, en masa, sin tener en cuenta la individualidad. Y precisamente esta individualidad es de lo más enriquecedora. No podemos pretender que todos los niños dentro de una misma clase sean iguales, ¿no nos damos cuenta que les estamos cortando las alas? ¿que los estamos limitando a encajar dentro de unos moldes que quizás no se ajustan a sus habilidades?

si en tu clase hay treinta alumnos/as, estás delante de treinta formas de pensar diferentes, treinta visiones del mundo distintas. Y es necesario preparar a los niños/as para vivir con esa diferencia, para no asustarse o poner una cruz porque el otro es diferente.

 

Vamos a ejemplificarlo un poco en uno de los contextos más sencillos.

Seguro que conoces la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Para Gardner la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupa distintas capacidades específicas, sino que la inteligencia es como una red de conjuntos autónomos relacionados entre sí.

Por el momento se han propuesto ocho tipos distintos de inteligencia:

  • Lingüística-verbal
  • Musical
  • Lógica-matemática
  • Espacial
  • Corporal-cinestésica
  • Intrapersonal
  • Interpersonal
  • Naturalista

 

Gardner afirma que todas las personas son dueñas de cada una de estas ocho clases, pero cada cual destaca más en unas que en otras, no siendo ninguna de las ocho más importantes o valiosas que las demás.

 

La educación que se enseña en las aulas se empeña en ofrecer contenidos y procedimientos enfocados a evaluar la inteligencia lingüística-verbal y lógico-matemática. Y no es que no sean importantes o útiles, es que es insuficiente para educar a los alumnos en la plenitud de su potencial y habilidad.

¡¡Hay cantidad de áreas de desarrollo!!

Quizás estamos perdiendo la oportunidad de que nuestra sociedad llegue al máximo de sí centrándonos solo en desarrollar unas áreas.

 

Sí, la situación en las escuelas hoy en día no es sencilla. Lo sabemos.

El volumen de alumnos en algunas aulas es muy alto, no hay o no se están empleando suficientes recursos económicos, falta profesorado preparado en áreas más específicas, la contratación de profesores/as es limitada… todo esto hace que sea difícil poder educar de forma específica. Pero… ¿y todo lo que nos ganaríamos? ¿todo lo que avanzaríamos? ¿cómo de útil sería eso para nuestro desarrollo personal?

Pero cuando hablamos de diversidad no nos referimos solo a la diversidad en cuanto a capacidades, estamos hablando de TODO TIPO DE DIVERSIDAD.

 

TODOS SOMOS DIFERENTES.

 

Estamos hablando de educar en una diversidad que permita lo diferente, sea una situación de discapacidad, distinto color de piel, distintos credos, distintas orientaciones sexuales, distintas habilidades y capacidades y así podríamos seguir.

Se trata de conseguir que TODOS encuentren su lugar y se sientan a gusto en él. Que lleguen al lugar donde quieren llegar, no ponerles límites, no quitarles oportunidades y esperanzas.

 

La diversidad nos nutre y aporta. Nos muestra diferentes culturas, razas, idiomas, capacidades, opiniones, ideales y formas de sentir, entender y desarrollarse. Podemos adquirir nuevos conocimientos, experiencias, valores y pensamientos, nos hace más tolerantes, nos abre la mente.

 

Piensa en la gente que has conocido a lo largo de tu vida, tus compañeros de clase, probablemente todos habréis llegado a puntos distintos en vuestras vidas, no sois iguales. Entonces, ¿por qué educamos de la misma forma?

 

Abramos las puertas a la diversidad, a intentar hacer de nuestra sociedad y de nuestras aulas espacios inclusivos, que cada uno de nuestros alumnos sienta que es aceptado, que forma parte del grupo, que pertenece al aula.

Identificar y pensar a través de las nociones de diferencia y cómo afectan el aula permite que abracemos un poco más esa inclusividad. 

Y obviamente la educación no se limita a un solo ámbito. Ni solo compete a los padres ni solo compete a las escuelas. La educación incluye todos los contextos en los que el niño/a participa y toma contacto.

 

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

Nunca es demasiado tarde

 

Nunca es demasiado tarde para ser o hacer aquello que quieres.

Es muy fácil ponernos límites y barreras. A veces vas por la vida levantando muros y poniendo esas barreras sin ton ni son.

 

Diciéndote y repitiéndote un “no” tras otro a ti misma. En cambio, para los demás siempre tienes preparado un “sí” como una catedral.

¿Tiene algún tipo de lógica?

Cuando se trata de ti, no crees que sea posible, que seas capaz o que puedas conseguirlo. Pero si se trata de cualquier otro, crees a pies juntillas en que lo va a conseguir.

¿Por qué eres tan dura contigo misma?

Probablemente tienes demasiado miedo. A invertir tu tiempo, dinero y fuerza en algo que no sabes si va a salir bien. Y encima no te valoras lo suficiente para creerte capaz.

Además, la sociedad te dice que no es lo que toca. Tus amigos ya están colocados, trabajando desde hace tiempo, ganando más que tú. Muchos te preguntan si vas a ponerte a estudiar de nuevo con ese rintintín y esa desaprovación de fondo. Y otros directamente te dicen que es demasiado difícil conseguirlo, que busques otra vía.

 

Es normal que te desaliente.

Es normal que te desanime.

Es normal que te quite las fuerzas

Es normal que te haga flaquear un poco

 

PERO NO.

NO DEBERÍA SER ASÍ.

 

Recuerda que es TU vida, no la suya. Es TU decisión, no la de los demás. Es TU sueño, no el suyo. Y ES TU OPORTUNIDAD, y las oportunidades te la creas tu misma.

¿Quién dicta lo que toca o no?

 

No es demasiado tarde.

 

Hay personas que no han tenido tu vocación y que van perdidas de profesión en profesión sin saber muy bien qué hacer.

Otras se conforman con trabajos que no les llenan porque no tienen los cojones de descubrir lo qué realmente quieren e ir a por ello

Algunos encuentran su pasión a los 30, 40 o 50.  Los valientes, cuando la encuentran, se tiran de cabeza y si te fijas bien, la mayoría de ellos consiguen lo que se proponen porque han creído en ellos y les ha dado igual lo que pensaran los demás.

Hay miles de historias de estas.

 

Tú decides a qué grupo quieres pertenecer.

¿Al de los que se conforman o al de los que se tiran de cabeza a buscar aquello que quieren?

 

 

Te dejamos con un trocito de este texto de Gandhi:

 

Alcanza tu sueño.

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.

Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo,vendrá a tus manos en el momento oportuno.

Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.

 

Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.

 

 

 

 

 

 

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Opositora no te estreses: algunas claves para superar el estrés.

 

Quizás estés empezando a preparar las oposiciones por primera vez o vuelvas a ello después de un pequeño parón durante las vacaciones. Sea como fuere, es probable que en estos momentos el estrés no te haya acechado aún. Pero como mejor prevenir que curar, queremos advertirte un poco ante este enemigo y darte unas claves para que puedas hacerle frente a tiempo.

 

Aunque el momento en que, más probablemente sentirás estrés será cuando quede poco tiempo para las pruebas, el estrés y la ansiedad pueden aparecer en cualquier momento.

 

Pero, ¿qué diantres es el estrés?

 

En sí mismo, el estrés es la respuesta a una situación o acontecimiento que ejerce cierta presión sobre ti. Te afecta a nivel emocional y físico y altera tus pensamientos y comportamiento.

 

Tampoco nos malinterpretes, el estrés en sí no es siempre malo. De hecho hay veces que estar bajo presión puede ayudarte a alcanzar el éxito. El estrés tiene un efecto positivo porque nos motiva y nos ayuda a superar dificultades. Desde un punto de vista evolutivo estamos hechos para sobrevivir, ¿verdad? y aunque una situación nos provoque tensión, podemos hacerle frente.

 

El problema viene cuando sobrepasamos el límite. Cuando el estrés es intenso, prolongado y mal llevado tienes la sensación de perder el control, te angustias y puede bloquearte y hacerte perder el tiempo (¡ya tenemos suficientes ladrones de tiempo!).

 

Seguro que en algún momento de estrés alguien te ha dicho: cálmate. Y probablemente le has fulminado con la mirada y has querido matarlo. Es uno de los consejos más inútiles que se pueden dar en estos casos, por muy buena intención que tenga quien lo da.

 

 

No obstante, hay algunos truquillos para hacer frente al estrés.

 

¿Vamos a por ellos?

 

Truquitos para hacer frente al estrés

 

Cuando ya sientas el estrés a flor de piel: Hay tres técnicas para rebajar la tensión que sientes. Pruébalas todas antes de descartarlas. Quizás, de buenas a primeras, piensas que ni de coña te van a ayudar, pero ¿quién sabe? ¡De perdidos al río! Seguramente una te funcionará mejor que las otras, pero para ello debes probarlas todas 😉

  1. Relajación muscular: Al aparecer el estrés, tus músculos se tensan, pero como probablemente tu mente ya está ocupada con otras cosas, ni te enteras hasta tiempo después. Tensar i destensar varios músculos provoca un estado de relajación profunda (¡y ayuda a aclarar las ideas!). Durante el tiempo en que estás haciendo esto, tu mente se centra en tu cuerpo y en las sensaciones que percibe, en lugar de en tus problemas o cosas por hacer.
  2. Respirar hondo: cuando estás estresada respiras con dificultad o contienes la respiración. Centrarte en respirar es un modo de calmar el cuerpo y a tu cerebro. Además de facilitar que el oxígeno llegue al cerebro, los factores que se dan cuando estás estresada, disminuyen (aumento de la frecuencia cardíaca, presión arterial alta, etc.). Hay muchísimos ejercicios de respiración para que encuentres cuál te funciona a ti, pero ¿sabes lo mejor? ¡Puedes hacerlo en cualquier lugar!
  3. Visualización: te hemos hablado muchas veces de visualizar para motivarte, pero la visualización también es útil para reducir la ansiedad. Es un poquito distinta y, en un primer momento, puede parecerte un poco locura pero ¡funciona! Esta consiste en imaginar un lugar bonito y que te relaje: una playa paradisíaca, un bosque, la montaña, la selva, muy up to you. Visualízate ahí y vive la experiencia. Recuerda cada detalle, olor, sonido, los colores, los sabores, etc. Si realmente consigues creer que estás ahí, se convertirá en tu vía de escape. Puedes teletransportarte hasta allí cada vez que estés estresada.

Cuando notes que estás llegando a tu límite:

Primero de todo, intenta reducir las presiones a las que estás sometida, que seguro que son muchas. Plantéate hasta qué punto te concierne a ti llevar esa carga y de qué puedes deshacerte. Evidentemente hay ciertos factores estresantes de los cuales no puedes librarte, pero seguro que hay alguno del que sí. Es cuestión de prioridades. Pregúntate: ¿realmente tengo que hacer esto? Replantearte lo que importa y lo que no.

 

En segundo lugar, potencia tu capacidad de solucionar problemas. Ser capaz de controlar aquello de lo que no puedes librarte, te ayudará a sentirte más relajada.

¿Cómo hacerlo?

  1. Organización: Si despejas tu vida, despejarás tu mente. Por ejemplo; quizás piensas que el desorden no te afecta, pero no es así. Vivir rodeada de desorden conlleva estrés. Simplifica aquello que puedas y busca los cambios que te ahorrarán tiempo, caos y quebraderos de cabeza.
  2. Hacer listas:  Es una forma muy útil de poner orden en tu vida, saber organizarte y poder priorizar tus tareas. Al escribir ciertas tareas, estas pasan a ser más oficiales, además que escribir las cosas estimula la memoria. Y por si fuera poco… ¿hay mejor motivación y satisfacción que tachar algo de una lista?
  3. Asume menos responsabilidades: Acerca de este punto hay poco que añadir. Sé realista con tu tiempo, aprende a delegar, pregúntate si tienes que hacerlo y no te presiones más de la cuenta.
  4. No procrastines. Aplazar tareas puede crear muchíiiiiisimo estrés. Cuando pospones algo, a parte de que luego te da más pereza hacerlo, estás reduciendo la confianza en ti misma y estás subestimando tu capacidad para enfrentarte a ello. Una vez empieces a hacer lo que sea que estás aplazando, tu nivel de ansiedad bajará.

Y por último, pero no por ello menos importante… DESPÉJATE y HAZ ALGO DIVERTIDO Y QUE TE GUSTE. Parece obvio pero a veces te olvidas de ti misma, de distraerte, de divertirte y eso no es bueno. Hacer cosas que te gustan no solo te relajará sino que te hará sentir más feliz.

Es mucho más fácil hacerle frente al estrés cuando te has dado un break, ¿verdad?

 

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