Las dimensiones del juego

Ya te hemos hablado en más de una ocasión sobre el juego y lo beneficioso que es para los más pequeños. Siempre te animamos a que salgas de los esquemas convencionales y te animes a probar otras actividades para enseñar. Y, ¿hay algo mejor que el juego para los niños/as?

 

En los primeros años de nuestra vida el juego favorece nuestro desarrollo integral a distintos niveles. Todo lo que aprendemos a través del juego lo asimilamos de modo más rápido y eficaz.

Por este motivo se acentúa la importancia de las actividades lúdicas en un entorno educativo, porque motivar a los niños/as resulta muchísimo más sencillo.

 

Es lógico, ¿verdad? seguro que cuando eras pequeña lo que más te gustaba era jugar.

 

Además probablemente era una de las mejores formas para relacionarte con tus compañeros. Parece mentira lo rápido que hacíamos amigos de pequeños solo por compartir juegos. Porque sí, el juego es un instrumento muy valioso para facilitar y mantener la interacción entre iguales.

El juego es perfecto porque aborda distintas dimensiones del desarrollo y es lo que venimos a contarte en el post de hoy. Es un poco más teórico pero perfecto para terminar de convencerte y ponerlo en práctica en tu clase. ¿Quieres saber cuáles son las dimensiones que aborda el juego? ¡Vamos a darle un repaso!

Las dimensiones del juego

Dimensión afectiva-emocional:

Expresión y control emocional a través del juego.

Como sabes, el afecto es imprescindible para un desarrollo equilibrado. Esto es cierto durante toda nuestra vida, (¿Cómo sería tu vida sin el afecto de tus seres queridos?) pero muy especialmente durante los primeros años, dado que unas carencias afectivas durante la primera infancia pueden marcarnos para siempre.

El juego en sí mismo es una actividad que provoca placer, satisfacción y motivación. Permite al niño/a aprender a controlar la ansiedad que le producen ciertas situaciones de la vida cotidiana como por ejemplo el enfado de padres o profesores, la pérdida de un juguete o no poder salir a jugar fuera porque está lloviendo. A través del juego se exteriorizan las emociones y estimula la autoestima y la autoconfianza en el niño/a.

 

Además, la mayor parte de las relaciones y contactos afectivos tienen lugar durante el juego.

 

Dimensión social:

Integración, adaptación, igualdad y convivencia.

El juego es el principal recurso que tienen los niños/as para iniciar sus primeras relaciones con sus iguales. Conforme el niño se va relacionando con otros aprende a asimilar conductas deseables como compartir, saludar, respetar turnos… y aprende también a no manifestar conductas no deseables como pegar a los demás o ejercer su voluntad

El juego permite el autoconocimiento y el conocimiento del entorno y de las personas que lo comparten con nosotros. A nivel social el juego es básico porque es un elemento socializador que nos ayuda a construir la forma en que nos relacionamos con los demás. Permite conocer y respetar las normas, fomenta la comunicación, promueve la cooperación y favorece los procesos de inserción social.

 

Dimensión cultural:

Transmisión de tradiciones y valores.

El niño imita elementos del entorno en el que se mueve. Es su modo de adaptarse y de conocer el mundo adulto.

 

Dimensión creativa:

La inteligencia creativa.

El juego potencia la imaginación a través del juego simbólico. La creatividad permite la agilidad del pensamiento y el desarrollo de habilidades.

La creatividad consiste en ver lo que otros no ven y de realiza cambios en el entorno de un modo perceptible para los demás.

Un entorno lúdico es facilitador del pensamiento creativo porque desarrolla la autonomía de pensamiento y expresión, la capacidad productiva e inventativa.

 

Dimensión cognitiva:

Gimnasia para el cerebro.

Los juegos manipulativos favorecen el desarrollo del pensamiento y el juego simbólico favorece la empatía, es decir, la capacidad del niño/a de ponerse en el lugar del otro.

Además el juego facilita el proceso de abstracción del pensamiento, es decir, la creación de representaciones mentales.

 

Dimensión sensorial:

A través del juego el niño puede descubrir una serie de sensaciones que no podría experimentar de otro modo.

El juego permite la exploración de las propias posibilidades sensoriales y motoras y su desarrollo a través del ejercicio repetido.

 

Dimensión motora:

Es la dimensión más evidente del juego.

El juego facilita la adquisición del esquema corporal además de permitir el aprendizaje de las relaciones causa-efecto. Se da cuenta que lo que hace modifica su entorno, produciendo unas reacciones en los demás y así se reconoce a sí mismo/a como agente causante de cambios.

 

Esperamos que ahora ya sabes todas las áreas en las que ayuda el juego a los niños/as estés súper convencida de usarlo en clase. ¿Pensando qué tipo de juegos poner en marcha?

¡Apostemos por la gamificación, que los niños aprendan jugando!

 

 

 

FormArte, el arte de formar

 

Nunca es demasiado tarde

 

Nunca es demasiado tarde para ser o hacer aquello que quieres.

Es muy fácil ponernos límites y barreras. A veces vas por la vida levantando muros y poniendo esas barreras sin ton ni son.

 

Diciéndote y repitiéndote un “no” tras otro a ti misma. En cambio, para los demás siempre tienes preparado un “sí” como una catedral.

¿Tiene algún tipo de lógica?

Cuando se trata de ti, no crees que sea posible, que seas capaz o que puedas conseguirlo. Pero si se trata de cualquier otro, crees a pies juntillas en que lo va a conseguir.

¿Por qué eres tan dura contigo misma?

Probablemente tienes demasiado miedo. A invertir tu tiempo, dinero y fuerza en algo que no sabes si va a salir bien. Y encima no te valoras lo suficiente para creerte capaz.

Además, la sociedad te dice que no es lo que toca. Tus amigos ya están colocados, trabajando desde hace tiempo, ganando más que tú. Muchos te preguntan si vas a ponerte a estudiar de nuevo con ese rintintín y esa desaprovación de fondo. Y otros directamente te dicen que es demasiado difícil conseguirlo, que busques otra vía.

 

Es normal que te desaliente.

Es normal que te desanime.

Es normal que te quite las fuerzas

Es normal que te haga flaquear un poco

 

PERO NO.

NO DEBERÍA SER ASÍ.

 

Recuerda que es TU vida, no la suya. Es TU decisión, no la de los demás. Es TU sueño, no el suyo. Y ES TU OPORTUNIDAD, y las oportunidades te la creas tu misma.

¿Quién dicta lo que toca o no?

 

No es demasiado tarde.

 

Hay personas que no han tenido tu vocación y que van perdidas de profesión en profesión sin saber muy bien qué hacer.

Otras se conforman con trabajos que no les llenan porque no tienen los cojones de descubrir lo qué realmente quieren e ir a por ello

Algunos encuentran su pasión a los 30, 40 o 50.  Los valientes, cuando la encuentran, se tiran de cabeza y si te fijas bien, la mayoría de ellos consiguen lo que se proponen porque han creído en ellos y les ha dado igual lo que pensaran los demás.

Hay miles de historias de estas.

 

Tú decides a qué grupo quieres pertenecer.

¿Al de los que se conforman o al de los que se tiran de cabeza a buscar aquello que quieren?

 

 

Te dejamos con un trocito de este texto de Gandhi:

 

Alcanza tu sueño.

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.

Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo,vendrá a tus manos en el momento oportuno.

Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.

 

Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.

 

 

 

 

 

 

FormArte, el arte de formar

 

 

La importancia del tiempo de descanso mientras opositas

 

Cuando estás en la vorágine del día a día preparando tus oposiciones es muy fácil caer en el pensamiento de: “no puedo permitirme parar”. Cualquier rato libre es un buen momento para aprovechar y seguir preparándote y rascas todo lo que puedes para maximizar tu tiempo de estudio.

 

 

La creencia de base es algo así como: Cuanto más estudie y menos descanse, más avanzaré. Por unos meses no va a pasar nada, ya descansaré cuando termine.

 

Si ya has opositado anteriormente quizás te suene. Comprendemos perfectamente este pensamiento, es de lo más normal y parece que tenga todo el sentido común.

Pero no.

Para nada.

Es un error.

Ya sabes lo que dicen: “No por mucho madrugar amanece más temprano”.

No por muchas horas que te tires, vas a estudiar más y a rendir mejor.

 

El tiempo de descanso también forma parte del estudio. Debería ser sagrado para ti.

Necesitas que tanto tu mente como tu cuerpo reposen y recarguen pilas.

 

Diariamente, semanalmente y, si nos apuras, algún descanso un poquito más largo de vez en cuando también puede ser muy beneficioso.

 

Cuando te dimos algunos tips para sobrevivir a las opos de magisterio, ya te hablamos de la importancia de la planificación cuando estás opositando, pero esta es necesaria incluso para el tiempo de descanso.

 

Evidentemente cada persona es un mundo y tienes que encontrar qué es lo que mejor te funciona a ti y cómo gestionar el tiempo de descanso. Sin embargo, hoy te traemos algunas ideas o consejos por si quieres probar a ver qué tal te van.

 

Los tipos de tiempo de descanso que necesitas

Descansar entre sesiones de estudio

 

Seguro que has escuchado cientos de veces que se debe descansar mientras estás estudiando y muchas referencias distintas sobre cuál es el ratio óptimo de estudio – descanso.

 

Primero de todo, debes plantearte de cuánto tiempo dispones para estudiar. No es lo mismo poder estudiar 8 horas un día, que disponer solamente de 2 horas. Si tienes más tiempo puedes plantearte descansos de 20 – 30 minutos pero si no, quizás 10 minutos son suficientes. (Si quieres, puedes descargarte uno de nuestros temas gratis)

 

También debes tener en cuenta la complejidad del tema que te toque estudiar. Cuando un tema es más fácil o te parece más interesante, puedes estar más concentrado y avanzar más rápido sin necesitar hacer descansos. Seguro que alguna vez te ha pasado: estás muy enfrascada con un tema y sin darte cuenta ¡ya han pasado 3 horas! En cambio, cuando te cruzas con un tema que te cuesta más o te aburre sueles necesitar más tiempo de descanso y con más frecuencia.

 

También depende del lugar en el que estés estudiando. Probablemente en la biblioteca te vas a levantar menos veces que en casa.

 

Nuestro consejo en este aspecto es que descanses cada X tiempo pero que seas tú mismo quién regule esos tiempos. Hay muchos factores que toman partido y tus necesidades pueden variar de día en día. No te pongas a descansar cada 10 minutos, pero ves regulando el tiempo de descanso en función de cómo te sientas.

Quizás te va mejor parar 10 minutos cada 45 de estudio o parar 40 minutos cada 3 horas de estudio. Prueba con distintas combinaciones y date permiso para ir variando según tus necesidades.

 

Descansos durante la semana

 

Poder desconectar un ratito cada día también suele ser recomendable.

¿Para hacer qué?

Pues lo que te plazca. Ya te hemos comentado muchas veces que el deporte es una buena forma de canalizar energía y estrés, pero si quieres tocar el piano, apuntarte a costura, a mecánica o tumbarte en el sofá sin hacer nada, pues oye, adelante.

Te recomendamos, eso sí, que te alejes del lugar de estudio y que dejes de lado el tema “oposiciones”. Aunque sabemos que eso es más fácil decirlo que hacerlo 😉

 

Pero no solo eso. Estudiar 7 días a la semana puede ser muy duro. Las oposiciones son una carrera de fondo, pero en esa carrera es importante hacer algunas paradas para volver con las pilas cargadas. Sino la situación puede saturarte y superarte.

 

¿Qué es lo recomendable? Descansar un día a la semana y poder disponer de tiempo para ti. Con ese tiempo puedes hacer lo que te la bendita gana. Aprovechar para ver a tus amigos y familia, ir de excursión, ir al cine, al parque de atracciones, pasar el día fuera o quedarse en casa vagueando. Es tu tiempo libre, empléalo como sientas.

 

 

Entendemos en que hay casos en que, si por ejemplo estás trabajando y opositando, los momentos libres del trabajo va a ser precisamente cuando aprovecharás para estudiar. Sabemos que está situación está más reñida con poder descansar un día entero, pero te animamos a que encuentres unas horitas para poder tomarte tu tiempo. No nos cansaremos de repetirte que es muy importante que descanses.

 

 

Las mini vacaciones

Desconectar y descansar unos días siempre te vendrá bien. Si ves que puede entrar dentro de tu planificación irte tres días aprovechando un puente, ¿por qué no hacerlo?

Puedes ser una buena oportunidad para despejar tu mente y volver con más ganas.

 

Eso sí, ni te tomes 2 meses de vacaciones, ni lo hagas si sabes que vas a estar sufriendo por no estar estudiando. Las vacaciones siempre deben ser algo placentero, un paréntesis de alegría y tranquilidad.

Valora tu situación y decide.

 

 

Sea como fuere, encuentra tu equilibrio, qué es aquello que mejor responde a tus necesidades a día de hoy y ves gestionando tu descanso en función de cómo te sientas. Date cancha libre para probar distintas cosas y, aunque para el tiempo de estudio sí que necesitas de una rutina y organización más o menos fija, con el tiempo de descanso puedes permitirte más improvisación e ir decidiendo cómo quieres emplearlo.

 

 

Opositora toca descansar también.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Cuida de ti. Nadie más lo hará.

 

Encontrar el equilibrio entre cuidar a los demás y cuidar de ti misma es un desafío intimidante.

 

Estamos acostumbrados a dar, ayudar, hacer todo lo posible para los demás, estar todo el día en marcha, llegar a todo y más, hacer 80.000 cosas en nuestro día a día y aceptar ciertos comportamientos y ciertas situaciones como normales.

No, no hay “tiempo para tí” que suceda pronto.

Tirar, tirar, empujar, empujar, no hay tiempo para estar centrado.

Olvídate de ti porque no hay tiempo de sobras para perder en ti mismo.

 

No es de extrañar que la consecuencia sea retroceder en tus propios objetivos y apartarte de tus sueños.

No comes adecuadamente, estás estresada y te vas a la cama agotada sin marcar nada de TU PROPIA lista de tareas pendiente.

 

Y no, no nos referimos a hacer esa lavadora que llevas tres días atrasando. Hablamos de tus verdaderas tareas, aquellas que quieres hacer por y para ti, aquello que te va a ayudar a avanzar como persona, como profesional, como mujer o simplemente aquellas cosas que son importantes para tu salud.

Te excusas regularmente de las actividades agradables diciendo “No tengo tiempo”. Estás tan ocupada que tu cuidado personal se va por la ventana.

Relegas lo verdaderamente importante a un segundo plano.

¿No eres tú la que se quita horas de sueño, tratas con personas tóxicas, comes mal y a deshoras o no vas a esa clase de baile que tanto te gusta porque no tienes tiempo?

Anteponerlo todo a ti, puede pasarte factura con el paso del tiempo y hace que te olvides de lo importante que es cuidar de ti misma.

Que te olvides de lo importante que eres tú.

 

Sí, TÚ.

 

Estás demasiado ocupada con tu propio drama para darte cuenta: tu tiempo es tuyo y te mereces dedicártelo. Te mereces tiempo para ti, cuidar de ti. Darte esa paz, ese momento que solo te pertenezca a ti.

 

 

 

Desafortunadamente, la sociedad en la que vivimos no favorece el autocuidado. Parece que tus necesidades personales no son tan importantes. Estamos bombardeados por información y por la imposición de una forma de actuar. Hay demasiada presión para llegar a lo más alto, para ser de una forma concreta,para hacer las cosas bien (según la sociedad, claro), para intentar alcanzar una perfección que no existe.

E ir a contracorriente y decir BASTA no es tan sencillo.

 

Pero, ¿cómo puedes ser productivo, cuidar de los demás y llegar a lo más lejos si primero no te ocupas de ti misma?

 

Si sabes la fórmula mágica para hacerlo, que te haga feliz y a la larga no te perjudique, cuéntanoslo, por favor.

 

Si como nosotros no conoces dicha fórmula, te pedimos que pares un minuto.

 

Para un minuto y plantéate lo siguiente:

 

 

¿Qué pasa si te tomas un momento para evaluar tus propias necesidades y atenderlas sin falta (sin excusas, sin retrasarla, sin anteponer nada ni nadie)?

Puede que estés pensando: ¡Ni hablar! ¡Si tengo 1.500 cosas por hacer aún! Quizás dentro de dos semanas, el domingo, de 17:00 a 19:00 tengo tiempo. Eso sí, siempre y cuando haya tachado toda la lista de tareas pendientes. 

Entonces, te preguntamos: ¿Dónde está tu lista de tareas personales? Sí, esa lista que has dejado medio abandonada detrás de todas las demás y que dijiste: lo haré algún día.

Aquellas cosas en las que piensas de vez en cuando, mientras estás haciendo otras, pero descartas porque si te dedicas tiempo a ti, no lo tendrás para todo lo demás.

 

Se terminó. Ha llegado el momento.
HAZ UNA COSA.

Te lo debes a ti misma. Te debes hacer una sola cosa por ti. Ponte por delante de todo lo demás y haz una cosa de esa lista. Apúntate a bailar, aprende a tocar el piano, desempolva tus acuarelas y compra lienzos, participa en un grupo de música o lo que sea que te haga disfrutar, aquello que es solo tuyo y que te hará sentir bien.

Si aún tienes la mente bloqueada y lo que estás pensando es: es que entonces me quitará tiempo para estudiar o para hacer las tareas de casa o para avanzar trabajo, vamos a rebobinar.

 

Antes de comenzar, piensa en cómo te sentirás después.

Piensa en las otras cosas que tienes que hacer ese día, e imagínate haciéndolas con el sentimiento posterior de haber hecho algo para ti.

¿Sabes qué es ese sentimiento?

Satisfacción.

Gratificación.

Orgullo.

Una sensación de relajación y paz.

 

Al principio quizás te sientas mal y a tu mente vengan pensamientos de culpabilidad. Pero luego se pasa. Plantéatelo; ¿culpabilidad por estar cuidando de ti? ¿por regalarte un rato? Ese rato puede darte la energía, motivación y subidón de la semana.

Si te sientes bien contigo, lo demás va más rodado.

 

Si te va a costar, empieza con una cosa, como te comentamos. Una y no más.

Y luego, poco a poco, regálate más. Como en una relación, que vas dando y que te vas comprometiendo a medida que pasa el tiempo. No descuidas una relación, ¿verdad?

 

Pues esto es lo mismo.

Es un tipo de compromiso, pero esta vez, contigo misma.

Y eres lo más importante que tienes.

Recuérdalo.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Maestra, no dejes que los estereotipos de género limiten tus clases

 

Las ideas estereotipadas sobre lo que es adecuado para niños o niñas pueden limitar las oportunidades de los niños para aprender y desarrollarse.

 

Creemos que la mayoría de los profesionales de la educación moderna como tú y nosotros, somos muy conscientes y activos en desafiar los estereotipos de género. Sin embargo, a veces es una batalla cuesta arriba cuando estos estereotipos se mantienen por lo que los niños encuentran fuera de la escuela, a través de los medios de comunicación, sus propias familias u otras influencias de la sociedad.

 

Si bien todos estamos expuestos a los estereotipos de género, los niños y jóvenes son particularmente susceptibles a ellos cuando comprenden su lugar en la sociedad y su potencial. El aula es un entorno ideal para aumentar la conciencia de estos estereotipos y alentar el análisis crítico en los estudiantes para que estén preparados para llegar a sus propias conclusiones informadas.

Inspirar a los infantes y jóvenes a cuestionar los estereotipos de género les permite tomar decisiones informadas sobre su futuro y ampliar sus oportunidades
.

 

La escuela debe ser un entorno seguro para aprender y explorar: puede ayudar a los discentes afirmando elecciones no convencionales, asegurándoles que está bien ser diferente y fomentando una cultura de aceptación.

 

Como maestra, estás en la magnífica posición de ayudar y animar a los estudiantes a cuestionar los estereotipos de género y darles una visión más tolerante e inclusiva. Esto puede llevarse a cabo de múltiples formas, resaltando ejemplos en los materiales de enseñanza, realizando actividades específicas para tratar el tema, al expresar comentarios y  revisando el comportamiento y comentarios de tus estudiantes. Vamos a entrar un poco más en el tema, dándote algunos ejemplos.

 

Si bien es posible que no seas tú quién esté tomando decisiones sobre qué textos y materiales se encuentran en el programa de estudios, sí tienes la oportunidad de pedir a los alumnos que cuestionen ejemplos de género dentro de esos materiales.

 

 

También puedes sugerir a los alumnos que consideren los tipos de textos escritos por o referidos a mujeres frente a hombres para analizar los roles que desempeñan los hombres frente a las mujeres en los ejemplos de los textos o los personajes de ficción. Las clases de matemáticas o sociales pueden brindar la oportunidad de ver las estadísticas en áreas como las brechas salariales de género o el sesgo de género en las carreras y el empleo.Aunque estén en primaria, nunca es pronto para empezar a concienciarles y tratar estos temas.

Si escuchas comentarios sexistas de los estudiantes, como “corres como una niña”, “los niños no lloran” o “vuelve a la cocina”, es importante discutir qué significan estas frases y sus consecuencias. Muchos estudiantes usarán este lenguaje sin la intención de insultar, por lo que es importante que se les pregunte sobre el mensaje subyacente y el impacto que tienen sus comentarios, en lugar de simplemente reprender o “prohibir” tal conversación.

Además, los infantes a menudo están muy interesados ​​en” controlarse “unos a otros y asegurarse de que sus compañeros sigan las” reglas “de género que aprendieron. Puedes establecer el modelo cuestionándolos y ofreciendo ejemplos contrarios de su propia experiencia.

 

Aprovecha cualquier situación en que surjan casos de estereotipos (de género o no) para analizarlos y hablar sobre ellos. Aprender a dividir con decimales no es más importante que aprender a ser tolerante y quitar las barreras de género que existen.
Si esa clase de mates se convierte en un apasionante debate en el que consigues que tus alumnos abran un poco su mente o, como mínimo, se lo planteen, ya has ganado muchísimo.

 

Como ya hemos comentado, habrá muchos materiales que te vengan dados o impuestos y no puedas hacer nada, pero sí que puedes introducir libros o películas que desafíen los estereotipos. Puede ser una actividad fantástica la de ver una película y comentarla entre todo la clase, sacando conclusiones y reflexionando.

 

 

Y aunque estamos seguros que lo sabes de sobras, evitemos dividir a los alumnos según su género. ¿Las etiquetas con los nombres de niñas y niños son rosas y azules? ¿Los niños y las niñas se alinean por separado? Usar el género para dividir a los niños puede ser rápido y conveniente, pero les da el mensaje constante de que ser un niño o una niña es lo más importante para ellos y refuerza los estereotipos. Lograr que los niños se alineen de una manera diferente (por edad, cumpleaños, alfabéticamente) puede ser una forma sutil pero efectiva de alentarlos a pensar sobre su identidad de diferentes maneras.

Sobre todo, es imprescindible ponerse unas gafas de rayos X y observar atentamente qué es lo que sucede en tu clase. Esto te va a permitir buscar estrategias y nuevas formas de eliminar los estereotipos, así como saber en qué áreas incidir.

 

 

 

Opositora, deja de compararte con la vecina de al lado

Las personas tenemos tendencia a compararnos con los demás.  Compararnos a nosotros mismos como personas, comparar nuestras vidas y también nuestras posesiones.

 

No es nada nuevo, es totalmente normal compararse con el del lado. En FormArte lo vemos mucho con nuestras alumn@s, Fulanita ya trabaja en un cole y le salen mejor los supuestos, Pepito tiene el B2 y ya tiene más puntos que yo…

Pero con la entrada del mundo digital y las redes sociales, estas comparaciones se hacen mucho más evidentes y cuesta mucho no caer en el ERROR (sí, error) de analizarnos a nosotros mismos y a nuestras circunstancias en comparación con las de los demás.

Los efectos de las comparaciones pueden ser muy negativos para tu autoestima y, además, te hace sentir mejor o peor en relación a X que estás comparando, lo que provoca una distorsión de tu propia imagen. Cuando lo haces y sales perdiendo, es tu autoestima la que se ve afectada, terminas sintiendo insatisfecha en tu propia piel y subestimándote.

 

Lo que no ves cuando te estás comparando con alguien es que estás midiendo un solo aspecto de su vida y lo estás contrastando con toda tu vida. Craso error.

 

Te estarás preguntando por qué te estamos contando todo esto.

Te lo contamos porque nuestro mensaje de hoy es: NO TE COMPARES CON LOS DEMÁS.

En la vida en general, pero también en el camino hacia las opos.

 

Tus circunstancias no son las mismas que las de las demás personas. Tampoco tus habilidades, tus puntos fuertes, tu situación familiar, tu ritmo de vida o tus virtudes.

Quizás tú estudias dos horas y asemejas mucho mejor la información pero a lo mejor retienes mejor las ideas esquematizando o haciendo resúmenes, aunque te cuesten más horas.

O puede que retengas mejor la información si la escuchas que si la lees.
Que tu momento ideal de estudio sea por la noche en lugar de por el día.
O que estés más concentrada en una biblioteca que en casa.

A lo mejor es mucho más útil rodearte de otras personas que también se estén preparando las oposiciones, pero puede que no tengas tiempo de ir a una academia presencial.

Quién sabe si cuentas con una situación que te permita tomarte este reto con más calma y no tengas prisa en presentarte a la próxima convocatoria o tengas tiempo para darlo todo y prepararte para la siguiente.

 

Y estas son solo algunas de las variables que pueden entrar en juego…

 

No tiene sentido que mires a los demás y te entre el bajón porque se pasan más horas que tú o tienen unas circunstancias que les permitan estar ocho horas delante del temario.

No conoces su situación y compararte con ellos no te va a aportar nada.

 

Sí, compararte con los demás puede ser positivo en algunos casos. Si estás opositando y una de tus compañeras le pone mucha pasión y dedicación, puede ser un buen ejemplo a seguir y una inspiración para ti.

Compararte puede ayudarte a descubrir qué cambios deseas incorporar en tu estilo de vida. Si tu compañera dedica dos horas del domingo por la mañana a preparar las cenas de toda la semana y poder dedicar más tiempo al estudio o a hacer sus cosas, puedes descubrir que adoptando esta rutina tú también consigues ahorrar mucho tiempo.

Sin embargo, cuando te comparas con los demás sueles sentirte peor, no mejor. Porque no te fijas en estos pequeños detalles, te dedicas a comparar tu persona y tu vida en general machacándote por todo lo que no tienes o no eres.

 

En lugar de poner el foco en las demás personas, ponlo en ti misma. Descubre qué puedes cambiar de ti misma. Si te comparas y sales perdiendo es porque hay algo en ti que no te satisface. Debes buscar complacerte a ti, no ser como la vecina del cuarto o tu compañera de academia.

 

Piensa en qué es aquello que crees que puedes mejorar. ¿La organización? ¿La forma de proceder? ¿Dedicarle más tiempo al estudio? ¿Encontrar un rato libre al día para ti porque te está consumiendo?

Averigua qué puede ayudarte y cómo conseguirlo.

Es muy fácil compararse y pensar: Joder es que yo no puedo, yo no sé, yo no tengo, yo no…

 

Lo complicado es decidirse a ponerle remedio. Averigua cómo quieres vivir tu vida y qué cambios deberías hacer para sentirte más a gusto, confiada y empoderada opositando.

Cuando los cambios que hagas te den más seguridad, compararte con los demás ya no tendrá sentido porque ya te sentirás satisfecha contigo misma y con la forma en que estás procediendo.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Consejos para opositar siendo madre

Hace unas semanas, reflexionamos acerca de si era compatible ser madre y opositar en este artículo.

Es una tarea dura, implica más esfuerzo y, según tus circunstancias puede ser un verdadero reto. Pero no es misión imposible.

Si después de reflexionarlo y darle vueltas, has decidido empezar a opositar, BIENVENIDA.

 

Sabemos que puedes lograrlo, sabemos que vas a lograrlo.

Pero como un poquito de ayuda nunca está de más, hoy queremos darte algunos consejillos basados en nuestra experiencia con muchas mamis opositoras. Como siempre que damos consejos, debes adaptarlos a ti y a tus necesidades.

No hay una fórmula mágica, no hay un camino correcto, siempre tienes que buscar aquello que te funcione a ti y que pueda ser sostenible a largo plazo.

Y dicho esto, ¡vamos a ello!

 

Algunos consejos para opositar siendo madre

 

Organización.

No nos cansaremos de repetir lo importante que es organizarse y planificarte, pero en tu caso, lo es mucho más. Lo primero de todo será determinar el tiempo que vas a dedicarte a prepararte y estudiar.

 

Fíjate un horario estricto (dentro de la medida de lo posible) y no te salgas de él.

Obviamente siempre habrá situaciones para salirte de él y tendrás que ser flexible, pero cuidado con las excusas. No poder estudiar un día porque el peque se encuentra mal, no ha podido ir a piano y vas a pasar la tarde con él es justificable, no poder estudiar porque tienes que llevar un vestido a la tintorería, ya es otro cantar. (un ejemplo tonto, pero ya nos entiendes, ¿verdad?).

 

Desconecta de tus otros yo, eres opositora. 

Para que el tiempo que dedicas a estudiar sea fructífero y obtengas resultados, debes estar concentrada. Para mantener esta concentración es imprescindible que desconectes de tu “yo madre/pareja/hija/nuera/loquesea”. Cuando estudias eres una opositora y todas las tareas y pensamientos que no tengan que ver con estudiar, tienen que ir fuera. Sí, a la práctica no es tan sencillo pero debes aprender a desconectar lo máximo posible. Si por horarios te lo puedes permitir, quizás ir a una biblioteca puede ayudarte o estudiar en algún lugar de casa preparado para tu estudio que favorezca la evasión de todo lo demás.

 

Crea tu rinconcito de estudio

Aunque puedas ir a estudiar a alguna biblioteca vas a tener que echarle horas en casa sí o sí. Intenta reservar un espacio de casa para ti aunque sea pequeño. Un lugar donde poder dejar tus cosas y en el que, en la medida de lo posible, puedas aislarte y que nadie te interrumpa en tus momentos de estudio. Si lo necesitas, plantéate poner un pestillo en la habitación para evitar interrupciones.

 

Implica a tus seres queridos, en la medida de lo posible.

¿Sabes aquello que dicen de si quieres dejar de fumar o ser vegetariano, es importante que lo digas a tu entorno para estar más cerca del éxito? Viene a ser algo parecido. Es tu reto, pero implicar a los tuyos puede hacerte el camino mucho más llano. Pareja, padres, suegros, hermanos, amigos muy próximos… Todas aquellas personas con las que compartas tu día a día.  Va a ser una época dura y cuanta más ayuda mejor. Son las personas que te quieren y te cuidan y no les va a importar echarte una mano dentro de sus posibilidades. ¿No harías lo mismo tú por ellos? La recompensa será para todos.

 

Disfruta de tus hijos y tus seres queridos.

Dedica tus ratitos libres a pasarlo bien con ellos, a jugar, a reír… a disfrutar de ellos, vamos. Prohibido sentirse culpable por nada. Posiblemente en algún momento te aceche la culpa y pienses que no estás dedicándoles suficiente tiempo pero recuerda por qué opositas. No opositas solo para ti, también para ellos, por y para el bienestar de tu familia. Un día ellos estarán orgullosos de ti y valorarán lo que haces. Sigue luchando SUPERWOMAN.

 

En FormArte creemos en ti. Sabemos que vas a ir a por todas y que te sacaras esas oposiciones.

No olvides que puedes pedirnos ayuda cuando lo necesites. Estamos aquí para echarte una mano y hacerte el camino un poquito más fácil.

 

 

FormArte, el arte de formar

Cómo boicotear tu propio aprobado en las oposiciones.

 

No sé si empezar a opositar.

 

Me lo estoy planteando pero tengo dudas porque claro, me han dicho que es muy complicado sacar plaza, que solo unos pocos sacan plaza y es mucha dedicación y no sé.

 

Hay tan pocas que…seguramente no seré yo quien saque esa plaza y claro… ¿para qué voy a sacrificar tanto tiempo? Habrá gente muy preparada, con más experiencia, y más apta para conseguirlo.

 

No sé qué hacer

 

¿Te suena? ¿Estás planteándote si opositar o no? ¿O estás en ello y estos son tus pensamientos?

 

Te lo vamos a decir sin tapujos: Si ya vas con esa idea preconcebida, apaga y vámonos.

No merece la pena ni que lo intentes si lo vas a hacer creyendo que será inútil y en vano.

 

¿Por qué te decimos esto?

 

Porque entonces va a acabar pasando: vas a invertir muchos años y no vas a conseguir tu plaza.

Y no porque no seas capaz o porque tú no te la merezcas o porque estés menos preparada que los demás, para nada. Sencillamente va a ser una profecía autocumplida (también se conoce como efecto pigmalión).

 

¿Has escuchado hablar de ellas?

Una profecía autocumplida es una falsa creencia que, directa o indirectamente lleva a su propio cumplimiento. Es decir que tu partes de una creencia y te comportas de tal forma que, se acaba cumpliendo.  Si crees que vas a fracasar en algo, es muy posible que tu conducta se vaya modificando para que esto sea lo que termine pasando ya que esta creencia condiciona tus respuestas y la forma en que concibes la realidad.

 

Una creencia es una premisa o una afirmación que influye sobre nuestro pensamiento y nuestra conducta, sin que realmente esa afirmación sea verídica o existan pruebas que la sustenten. Creer algo no significa que ese algo sea real.

Si crees que no vas a ser capaz de sacar tu plaza, quizás vas a estudiar con menos ganas y motivación, vas a echarle menos horas o en el momento de las pruebas en lugar de darlo todo, vas a hacerlas a medio gas. ¿Y cuál será el resultado? No tener tu plaza.

¿Y qué te vas a decir a ti misma? Ya lo sabía yo, yo no valgo para esto. Mejor lo dejo.

Para más inri, como los hechos han corroborado tu creencia, esta aún se va a arraigar más. Es un pez que se muerde la cola.

 

Nuestras creencias, antes que la propia realidad, muchas veces dictaminan lo que nos ocurre en la vida y cómo nos sentimos.

 

Lo que te pasa es consecuencia directa de lo que estás pensando. Cuando vas a hacer algo y piensas que el resultado que vas a obtener va a ser malo, tú misma estás provocando que ese sea el resultado.

 

Si el foco de tu atención y pensamientos es que no vas a ser capaz, aumentas la probabilidad de no serlo.

 

Si vas a una entrevista de trabajo creyendo que no estás suficientemente cualificada para ello (aunque cumplas con todos los requisitos), que no vales y que no te cogerán, te vas a mostrar más nerviosa e insegura y posiblemente no te cojan.

 

 

Ir por la vida cargando una mochila llena de miedos y creencias negativas, te dirige al desastre. Lo que piensas de ti, de tus capacidades, de tus probabilidades, de los demás, de la vida en general… Te hace actuar de una forma determinada. Y en función de cómo actúas, tus resultados son unos u otros. No hay más.

 

Y no es una cuestión de magia o milagro, es el poder que tienen las creencias, las expectativas y los pensamientos respecto a las circunstancias y los resultados.

Tú eres tu mayor enemiga y tú te estás poniendo los límites.

 

Las personas que aprueban las oposiciones y sacan plaza no son más capaces, tienen más inteligencia o superpoderes. Son personas que creen en ello; confían en sus posibilidades y lo dan absolutamente todo para llegar a su meta.

También te podemos ofrecer resúmenes del temario de oposiciones de pedagogía terapéutica, primaria, infantil, etc. ¡Seguro que te ayudan!

 

Y tú puedes ser una de ellas.

Cuanto más convencida estás de que puedes hacer algo, mayor es la probabilidad de que lo logres.

Deja de boicotearte continuamente con tus pensamientos y no tendrás límites.

¿Te imaginas? Serías capaz de hacer cualquier cosa que te propusieras.

 

Y aprobar las oposiciones y conseguir tu plaza

 

 

FormArte, el arte de formar

 

Carta a mis futuros alumnos

 

Hace unos días recibí LA LLAMADA.

 

Sí, la llamada en mayúsculas, esa que cualquier opositora de magisterio ansía con todas sus fuerzas recibir.

¡Empiezo a trabajar como profe!

 

Septiembre y la vuelta al cole. Nunca mejor dicho. Volveré a un cole después de muchos años pero esta vez como profesora. ¡Menudos nervios!

La plaza está algo lejos. El tute que me voy a pegar no me lo quita nadie pero… merecerá la pena. Lo sé.

 

Tengo tantas ganas y tantas cosas en la cabeza…

¿Cómo serán mis primeros alumnos? ¿Sabré ser una buena profesora? ¿Podré aprenderme todos los nombres? ¿Les dejaré huella? ¿Aprenderán? ¿Conseguiré que seamos un grupo bonito?

Mil actividades y cosas me vienen a la mente y no paro de apuntar cada idea que se me ocurre. Nunca se sabe.

Estoy aprovechando para refrescar leyendo libros y repasando mis blogs de profes favoritos.

 

Pienso en mis futuros alumnos mil veces. Me imagino el primer día, cómo voy a ir vestida (he cambiado de opinión 90 veces ya), cómo voy a presentarme… y tengo muchas ganas de conocer a toda la clase con la que voy a compartir este primer año de profe. Ojalá pudiera decirles unas palabras antes de empezar…

 

A mis queridos futuros alumnos,

 

Aún no os conozco pero quedan muy pocos días para veros por primera vez y poner cara a la lista de nombres que tengo en mi mano.

¿Podré acordarme de todos? Espero no tardar demasiado en aprendérmelos.

Me pregunto cómo vais a ser cada uno de vosotros y como grupo. ¿Conseguiré que seamos una piña y formemos un bonito equipo?

 

Estoy nerviosa, quizás mejor decir que estoy atacada. Yo sola delante de 30 alumnos. Muy lejos quedan esas prácticas de la uni, ahora me pongo al frente yo sola y eso da un poco más de miedo.

Es como la prueba de fuego. ¿Estoy preparada? ¿Seré capaz de encontrar el equilibrio entre saber ser autoritaria y permisiva? ¿Me escucharéis? ¿Aprenderéis? ¿Os gustará mi forma de enseñar y os será útil? Las dudas y el síndrome del impostor me están acechando. Sé que es normal este miedo inicial y sé que (pre)ocuparse no sirve de nada, pero ya veréis vosotros cuando os enfrentéis a vuestro primer día de trabajo… ¡aunque os queda una eternidad para eso!

 

 

También estoy emocionada. Me he imaginado este momento millones de veces.  Por fin voy a poder ejercer la profesión que, con tantas ganas, llevo años preparándome. Ya ha llovido un poco desde que empecé la carrera pero, finalmente, aquí estoy. ¡Joder, qué ganas!

 

Estos días estoy empezando a preparar todo lo que nos viene por delante y aunque sé que,del dicho al hecho hay un trecho, espero que salga bien.  Quiero que nos lo pasemos bien y que aprendáis mucho, que sea un año lleno de momentos divertidos però también un año para crecer y evolucionar, tanto vosotros como yo.

 

Durante estos meses que vienen vamos a aprender muchas cosas.

Espero que le cojáis el gusanillo a esto de ir adquiriendo conocimientos y sé que no es fácil y que habrá temas y asignaturas que os gustarán menos, pero haré todo lo que pueda para que, incluso lo más aburrido, no lo sea tanto y encontréis la motivación suficiente.

 

También quiero que, todos juntos, aprendamos a conocernos, a respetarnos y a expresar nuestras emociones. Llorar cuando sea necesario, hablar de lo que nos sucede y reír a carcajada limpia. ¿Será una misión muy difícil?

 

No quiero dejar a ninguno de lado, prometo que daré lo mejor de mi para que cada uno encuentre su sitio, para transmitiros que sois perfectos tal cual sois y para que creáis en vosotros y en vuestras capacidades. Cada vez me doy más cuenta que, uno de los grandes problemas, es la falta de confianza y seguridad. No quiero que tiréis la toalla o que creáis que no sois buenos en mates, inglés o tecnología. Todo empieza por creérselo.

Quiero derribar muros.  

 

Y espero que os equivoquéis y no temáis hacerlo. Vamos a dejar de lado las vergüenzas, los miedos, los “no puedo”. Todos juntos vamos a poder.

 

Por favor, tened paciencia conmigo al principio, yo estoy aprivisionándome de grandes dosis para todo el curso.

 

También estoy haciéndome a la idea de que no todo saldrá según lo previsto o como me gustaría. Intento mentalizarme que habrá días mejores y peores, espero encontrar la fuerza para sacar adelante cada situación inesperada.

 

¿Sabéis? Quiero ser esa profesora de la que, dentro de quince o veinte años, aún os acordéis. Dejar un poquito de mi en cada uno de vosotros. Suena muy utópico, lo sé. Pero yo tuve el placer de tener profesores que me marcaron de alguna forma y a los que recuerdo con mucho cariño.

 

 

Mi pasión por la lectura empezó en cuarto de primaria gracias a una profesora que nos trajo libros de cuando era pequeña. ¡Me aficioné a las aventuras de los cinco como una loca! 

Hasta primero de ESO creía que las mates y yo no estábamos hechos el uno para el otro. Era negada. Miento. Me consideraba negada. Pero entonces tuve un profesor de mates que me demostró que sí que se me daba bien, que si yo quería podía. Gracias a su paciencia acabé haciendo un bachillerato de ciencias, ¡mira tú por donde!

Lo mismo me pasó con escribir. Era una tarea de lo más tediosa y en la que me esforzaba lo mínimo. Hasta que una profesora me animó a participar en un concurso de cuentos e.. ¡increíble! ¡Gané! A partir de ahí escribir se convirtió en una de mis pasiones.

 

Quiero conseguir un poquito de esto en vosotros; ayudaros en algo, influir, de forma positiva, en vosotros para que ganéis confianza para que creáis que podéis.

 

Vengo con muchas ganas de aprender de vosotros y con vosotros.

Porque sé que, yo puedo enseñaros muchas cosas (y espero que así sea) pero esto va a ser recíproco. Creo que la persona que escribe esto, no va a ser la misma que termine el curso.

Nos espera un gran año, ya lo veréis.

 

Ahora empieza el curso y nuestras profes están así, los nervios de conocer a sus nuevos alumnos, las ganas de emocionar, de ver los aprendizajes de sus chicas… al final, somos una gran familia, la familia FormArte, ¿quieres formar parte de esta aventura?

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Cuentos bonitos para trabajar las emociones

Ya sabes que la lectura puede ser una parte muy importante del proceso de aprendizaje. Los libros pueden llegar a ser un material didáctico estupendo siempre y cuando, detrás de su lectura haya algún tipo de análisis o trabajo al respecto.

 

Un material didáctico son aquellos medios y recursos que facilitan la enseñanza y el aprendizaje y que ayudan a adquirir conceptos, habilidades, actitudes y destrezas. Y los libros tienen este súperpoder si son bien usados y enfocados dentro del aula.

Te hemos hablado ya de la importancia de la educación en emociones y ¿por qué no usar los libros para trabajar las emociones en el aula?

 

¡Manos a la obra!

 

Ya te hemos contado en alguna ocasión que en la academia tenemos la cuentería llena de libros preciosos que nos han conquistado a primera vista. a nuestras alumnas les encanta pasar tiempo mirando embelesadas los cuentos y comentándolos. Con ellas vamos ampliando poquito a poquito nuestra selección y entre todos, se nos ocurren multitud de ideas para trabajar en clase.

 

Quizás tú no has podido venir a echarle un vistazo, pero como no queremos que te quedes sin conocer nuestros cuentos, hemos escogido cinco libros muy bonitos que pueden ayudarte a trabajar las emociones.

 

Uf, ¡Qué difícil ha sido…!

 

5 libros que nos encantan para trabajar las emociones

 

1. ¿De que color es un beso? – Rocío Bonilla

Minimoni es la protagonista de este libro, a Minimoni le gusta andar en bici, los cuentos de su mamá, pero lo que más le gusta es pintar pero… ¿cómo va a pintar un beso si no sabe de que color son?

 

Tu y tus alumnos viviréis muchas aventuras recorriendo los colores e identificando en cada uno de ellos estaciones, alimentos, animales y ¡EMOCIONES!.

Ganó el tercer premio en la categoría de libros infantiles y juveniles de los Premios a los libros Mejor Editados 2018, y es 100% recomendable, además podrás trabajar miles de cosas diferentes a través de un solo libro.

 

 

2. Pequeños grandes momentos de felicidad – Mabe y Teresa Ramos

Sus ilustraciones te van a conquistar de los bonitas que son, pero es que además, te vas a enamorar de todas sus páginas.

Este cuento es como una regresión a lo que verdaderamente importa, a la esencia de la felicidad: los momentos sencillos pero que dan la vida – una risa, un abrazo, tener un amigo, compartir un rato con los nuestros…  Alejar a los más pequeños del materialismo y del consumo enfermizo al que estamos acostumbrados para poner el foco en las pequeñas cosas.

Se te van a ocurrir muchísimas actividades para hacer en el aula.

 

Seguro que a ti, en este torbellino de las opos, también te ayuda a refrescarte y a recordar qué es aquello que te hace verdaderamente feliz.

 

 

3. Emocionario. Di lo que sientes – Cristina Nuñez Pereira y Rafael Romero

Este diccionario de emociones es muy especial y va a convertirse en un imprescindible para ti, si aún no lo conoces. Además es fantástico porque puede usarse de distinta forma según la franja de edad con la que trabajes y puedes ir trabajando más  o menos emociones en función de la edad de tus alumnos.

El emocionario describe 42 emociones con una descripción sencilla y clara de la emoción y una ilustración que refleja dicha emoción.  Puede ayudar a gestionar conflictos emocionales, a poner palabras a emociones increíbles, y a buscar y descubrir las emociones del día a día.

 

 

4. La fábrica de las palabras – Agnes de Lestrade

Es otro álbum ilustrado y un libro imprescindible para todos. Uno de los libros más bonitos que he visto últimamente.  Está recomendado para mayores de tres años y no hay límite de edad; es una historia preciosa que a pequeños y mayores va a fascinar.

Trata de  un niño que quiere abrir su corazón a su vecina , pero vive en un país en que para hablar hay que comprar palabras y tragárselas y no es nada barato hacerlo.

 

Es una historia sencilla pero original que da para llevar a cabo grandes reflexiones, ya que transmite un mensaje entrañable. Y todo ello acompañado de unas ilustraciones preciosas.

 

 

5. Así es mi corazón – Jo Witek

Si te decimos que este libro nos tienes enamoraditos y también te va a encantar a ti… nos estamos repitiendo demasiado, ¿verdad? Jolin, es que no hay libro que tengamos en la academia que no nos guste…

 

El cuento destaca a primera vista con un gran corazón troquelado en su portada que se va haciendo pequeñito y va cambiando de color a medida que se pasan las páginas. La protagonista de este cuento, nos va contando las distintas emociones que siente y qué pasa con ellas. El lenguaje es sencillo, preciso y fácil de comprender, con lo que se convierte en un recurso bueníiiiiiiisimo para el aula.

 

 

 

 

Y estas son cinco de nuestros cuentos favoritos.

Probablemente te traeremos más recomendaciones, una vez nos dan cuerda para hablar de cuentos, no hay quien nos pare.

 

Si quieres venir a echarle un vistazo a nuestra cuentería y hablarnos de tus cuentos favoritos, ¡en FormArte siempre estamos abiertos a poner más y más estanterías!

 

FormArte, el arte de formar