La clave mágica que necesitas conocer para opositar (I)

¿Sabes cuál es uno de los requisitos básicos e imprescindibles que necesitas para opositar?

 

LA MOTIVACIÓN

Desde que he publicado mi libro recibo cientos de mensajes de opositoras y opositores (y no solo de educación) contándome como están llevando el proceso, como se sienten, que es lo que les frustra y como después de años en esta rueda la motivación se desvanece…

Si no estás motivada, vamos mal y de poco servirá que seas perfectamente capaz o que te tires diez horas al día estudiando. Tienes que estar plenamente convencida de lo que estás haciendo y poner toda la carne en el asador para conseguirlo.

 

En una oposición debes dedicar muchas horas al estudio y hacer muchos sacrificios. Dicen que a quién algo quiere, algo le cuesta, y en este caso es totalmente cierto. Salidas con amigos, viajes, escapadas en pareja, reuniones familiares, festivales… al fin y al cabo, experiencias que te apetecerá vivir. No nos alarmemos, no significa que no vayas a poder disfrutar de estos momentos, pero sí que quedarán limitados al tiempo libre que te quede.

 

Tú debes determinar qué sacrificios estás dispuesto a realizar y si te merece la pena preparar la oposición y la energía y la fuerza que te mantendrá en pie tendrá que venir de ti misma; de tu propia motivación.

 

¿Qué es la motivación?

 

La motivación sería la determinación o voluntad que impulsa a la persona a hacer determinadas acciones o comportamientos para alcanzar un determinado objetivo. La motivación te influye de forma determinante a realizar conductas para llegar a un objetivo concreto, en tu caso, a aprobar las oposiciones.

 

La motivación es una fuente de energía que tiene cuatro características básicas:

  • Es una fuerza que origina una conducta, explica por qué se elige esa conducta y no otra de diferente.
  • Cuando empieza la conducta, es la que aporta la energía necesaria para mantenerla a pesar de todas las trabas y obstáculos que podamos encontrar por el camino.
  • Orienta y conduce la conducta hasta lograr el objetivo o meta buscado.
  • Es importantísimo que la motivación sea interiorizada y asumida por nosotros mismos. Si no es así, a la primer atisbo de dificultad, lo dejaríamos correr. La motivación externa no es suficiente y menos para un proceso tan duro como es una oposición.

La motivación es clave para que te mantengas tenaz en tu lucha por la plaza. La motivación te va a hacer falta sobre todo para ponerte a estudiar. Si no tienes altas dosis de energía, se te va a hacer muy cuesta arriba. Por eso, hoy vamos a compartir contigo algunas estrategias para que esta motivación sea más poderosa. ¡Ya verás como la vida de opositora se te hará menos cuesta arriba!

 

Estrategias para mantener la motivación

Crear el hábito de estudio

Es posible que ya haya pasado un tiempo desde que terminaste de estudiar y hayas perdido el hábito de estudiar. Has de recuperarlo y encima debes incrementarlo porque las opos son tarea dura. Una de las mejores formas de empezar es hacerlo de forma constante, a poder ser a diario y, a poder ser, en un mismo espacio. Si lo haces así, cuando llegue la hora de ponerte al lío, terminarás por hacerlo de forma automatizada. y no será un tremendísimo esfuerzo. Esto no significa que no puedas repasar tus resúmenes o esquemas en ratitos muertos.

Sabemos que hay casos y casos y que quizás tu situación no te permite tener esta rutina diaria, pero intenta ceñirte a ella todo lo que puedas.

Trabajar buscando objetivos concretos.

Una vez que has tomado la decisión de opositar, tienes un objetivo claro: aprobar la oposición y ser funcionaria. Esta meta te da la fuerza y vitalidad necesaria para trabajar día  a día, pero también es importante que te marques objetivos más concretos  y a corto plazo. Por ejemplo, tener redactado X tema para un día concreto, estudiar tantos temas en un mes, repasar tantos temas en una semana, etc.

Estos mini objetivos son tu forma de cuantificar cómo lo estás llevando y conseguirlos te aporta una satisfacción que es un chute extra de motivación.

 

Te mereces un premio, ¿no?

Reforzar una conducta aumenta la probabilidad que esta se mantenga a lo largo del tiempo. El castigo, por el contrario, disminuye la posibilidad que esto se mantenga. ¿Por qué no sacarle provecho a esto?

Si has programado una sesión de 3 horas de estudio o realizar una tarea concreta, no te levantes cada 10 minutos para ir a por agua, estirar las piernas, llamar, revisar las redes sociales, mandar un whatsapp… de esta forma solo pones el foco en las pocas ganas de estudiar. En cambio si después de haber cumplido tus objetivos, te concedes un premio por haber cumplido el objetivo establecido, la cosa ya cambia. Los premios variarán según tus gustos, evidentemente. Puedes elaborar una lista con todas aquellas cosas que te gusta hacer.

 

Usar técnicas activas.

El empleo de técnicas activas acorta la vivencia del tiempo, hace más amena la actividad de estudiar y produce una mayor memorización del material así trabajado. Para beneficiarte de estas ventajas tienes que emplear las técnicas activas de subrayado, esquematización, resúmenes, elaboración de temas, realización de gráficos, comentar los temas en grupo, simulacro de examen, etc. (Próximamente te contaremos estas técnicas activas con más profundidad)

 

 

 

Estas son solo algunas de las estrategias que te pueden ser útiles para aumentar la motivación. ¿Quieres que te demos algunas más? ¡Atenta a nuestros próximos posts!

 

 

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Carta a una madre opositora.

Mamá, hoy sé lo qué significa ser opositora.
Y hoy recuerdo cómo fuiste una opositora de diez.

 

Te levantabas antes de las seis para poder dejarlo todo a punto. Eras la primera en ducharte y arreglarte para dejarnos a nosotros el baño libre y apurar las horas de sueño.

Nos venias a levantar cada mañana, nos ayudabas a arreglarnos (aguantando estoicamente nuestras rabietas porque no queríamos ponernos la ropa que habías seleccionado y queríamos justamente esa que estaba en la lavadora) y nos preparabas el desayuno.

Mientras desayunábamos ibas a buscar el pan para que el bocadillo del recreo fuera el más rico de todos. Siempre te acordabas de quién quería qué y de si te habíamos pedido queso, jamón o fuet.

Aunque a partir de cierta edad podríamos haber cogido el autobús y en 15 minutos estar en el cole, siempre nos llevabas en coche y te ibas a trabajar.

Aprovechabas la pausa del mediodía para ir a comprar y quitarte trabajo de encima y a las cinco, puntual como un reloj, estabas en la puerta del cole con tu mejor sonrisa y algo de merienda.
Siempre nos dejabas 15 minutos para jugar a la salida aunque fuera necesario llamarnos veinte veces porque era hora de ir a casa.

Cuando llegábamos nos poníamos los tres en la mesa del comedor; nosotros dos a hacer los deberes y tú a estudiar tus oposiciones. O intentarlo, ya que cada diez minutos te preguntábamos algo. Si teníamos exámen, pacientemente, nos preguntabas la lección. Cuando nosotros terminábamos e íbamos a ver la televisión o a jugar un rato, tú te quedabas sentada estudiando.

Y así seguías hasta que llegaba el momento de hacer la cena. Cuando llegaba papá, cenábamos y una vez habíamos terminado, tú lo recogías todo y te ibas al estudio a seguir con tus oposiciones. A veces te quedabas con nosotros a ver alguna película o serie que nos gustaba ver. A las 22:30 nos dabas el beso de buenas noches y, supongo, que te ibas a estudiar un ratito más.

Así eran los días de lunes a viernes. Eso si no tenías que llevarnos y recogernos de piano, fútbol, tenis o de casa de cualquier amigo.

Los sábados por la mañana, tú te levantabas pronto igual. Nos dejabas en casa de la abuela y te ibas a la academia a prepararte. Por la tarde le echabas un par de horitas más y los domingos siempre eras la primera en levantarte y a seguir.
Nunca te quejabas aunque te pasabas el día entre libros y apuntes.
¿Dónde estaba tu tiempo libre?
¿Cómo aguantaste dos años así?
¿Por qué nunca te escuché quejarte y siempre mantenías tu sonrisa y estabas ahí sin tregua?

Hoy sé que te costó muchas lágrimas, muchos días en que creíste que no podías más y que sacrificaste tu ocio, tus aficiones y muchos momentos por cumplir tu meta.

 

Recuerdo cuando hiciste el examen, un sábado por la mañana. Volviste a casa, nos abrazaste a todos y te pusiste a comprobar algunas respuestas.
No mires más – te decía papá – seguro que has aprobado

Y sí, aprobaste y con plaza.
Estabas tan feliz cuando supiste que te había tocado un cole a veinte minutos de casa… fuimos a ese restaurante que tanto nos gustaba a celebrarlo y comimos una paella. Creo que jamás lo voy a olvidar.

Ahora me doy cuenta de cuánto te esforzaste y, aunque un poco tarde, me siento muy orgullosa de ti.
Trabajaste muy duro para sacar una plaza. Trabajabas, te ocupabas de la casa, nos cuidabas, siempre estabas ahí para toda la familia y te sacaste tu plaza.

Ojalá hubiera sido más consciente de todo para poderte ayudar. Sé que no te arrepientes, sé que fue tu decisión y que fue un reto. Pero también sé que jamás tenías tiempo para ti. Apenas podías salir con tus amigas o irte a cenar. Cuando llegaba el viernes sabías que al día siguiente tocaba academia y, al llegar a casa, seguir estudiando y cuidando de nosotros.
Mamá, me quito el sombrero.
Lo conseguiste a pesar de lo duro que fue para ti.
Lo diste todo y aquí estás hoy. Trabajando en lo que te gusta, al lado de casa, con la seguridad de que así será hasta que te llegue la jubilación.

Y estoy segura de que, aunque no hubieras aprobado a la primera, habrías seguido luchando y peleando por ello.

 

En FormArte, sabemos que todas sois madres 10, el otro día hablaba con unos amigos que nada tienen que ver con este mundo y me decían es que son Super Womans, tantas madres con trabajos lejos de sus casas, estudiando una y otra vez los mismos temas, rehaciendo una y otra vez sus unidades didácticas. Sabemos que hay que estudiar claro, pero hay muchííííísimas cosas más importantes, como vuestros hijos, por eso a través del blog, y en nuestras aulas intentamos cambiar el mundo ofreciendo temas diferentes, otra manera de ver los supuestos y programaciones originales para conseguir esa plaza que tanto te mereces.

 

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