Carta a una madre opositora.

Mamá, hoy sé lo qué significa ser opositora.
Y hoy recuerdo cómo fuiste una opositora de diez.

 

Te levantabas antes de las seis para poder dejarlo todo a punto. Eras la primera en ducharte y arreglarte para dejarnos a nosotros el baño libre y apurar las horas de sueño.

Nos venias a levantar cada mañana, nos ayudabas a arreglarnos (aguantando estoicamente nuestras rabietas porque no queríamos ponernos la ropa que habías seleccionado y queríamos justamente esa que estaba en la lavadora) y nos preparabas el desayuno.

Mientras desayunábamos ibas a buscar el pan para que el bocadillo del recreo fuera el más rico de todos. Siempre te acordabas de quién quería qué y de si te habíamos pedido queso, jamón o fuet.

Aunque a partir de cierta edad podríamos haber cogido el autobús y en 15 minutos estar en el cole, siempre nos llevabas en coche y te ibas a trabajar.

Aprovechabas la pausa del mediodía para ir a comprar y quitarte trabajo de encima y a las cinco, puntual como un reloj, estabas en la puerta del cole con tu mejor sonrisa y algo de merienda.
Siempre nos dejabas 15 minutos para jugar a la salida aunque fuera necesario llamarnos veinte veces porque era hora de ir a casa.

Cuando llegábamos nos poníamos los tres en la mesa del comedor; nosotros dos a hacer los deberes y tú a estudiar tus oposiciones. O intentarlo, ya que cada diez minutos te preguntábamos algo. Si teníamos exámen, pacientemente, nos preguntabas la lección. Cuando nosotros terminábamos e íbamos a ver la televisión o a jugar un rato, tú te quedabas sentada estudiando.

Y así seguías hasta que llegaba el momento de hacer la cena. Cuando llegaba papá, cenábamos y una vez habíamos terminado, tú lo recogías todo y te ibas al estudio a seguir con tus oposiciones. A veces te quedabas con nosotros a ver alguna película o serie que nos gustaba ver. A las 22:30 nos dabas el beso de buenas noches y, supongo, que te ibas a estudiar un ratito más.

Así eran los días de lunes a viernes. Eso si no tenías que llevarnos y recogernos de piano, fútbol, tenis o de casa de cualquier amigo.

Los sábados por la mañana, tú te levantabas pronto igual. Nos dejabas en casa de la abuela y te ibas a la academia a prepararte. Por la tarde le echabas un par de horitas más y los domingos siempre eras la primera en levantarte y a seguir.
Nunca te quejabas aunque te pasabas el día entre libros y apuntes.
¿Dónde estaba tu tiempo libre?
¿Cómo aguantaste dos años así?
¿Por qué nunca te escuché quejarte y siempre mantenías tu sonrisa y estabas ahí sin tregua?

Hoy sé que te costó muchas lágrimas, muchos días en que creíste que no podías más y que sacrificaste tu ocio, tus aficiones y muchos momentos por cumplir tu meta.

 

Recuerdo cuando hiciste el examen, un sábado por la mañana. Volviste a casa, nos abrazaste a todos y te pusiste a comprobar algunas respuestas.
No mires más – te decía papá – seguro que has aprobado

Y sí, aprobaste y con plaza.
Estabas tan feliz cuando supiste que te había tocado un cole a veinte minutos de casa… fuimos a ese restaurante que tanto nos gustaba a celebrarlo y comimos una paella. Creo que jamás lo voy a olvidar.

Ahora me doy cuenta de cuánto te esforzaste y, aunque un poco tarde, me siento muy orgullosa de ti.
Trabajaste muy duro para sacar una plaza. Trabajabas, te ocupabas de la casa, nos cuidabas, siempre estabas ahí para toda la familia y te sacaste tu plaza.

Ojalá hubiera sido más consciente de todo para poderte ayudar. Sé que no te arrepientes, sé que fue tu decisión y que fue un reto. Pero también sé que jamás tenías tiempo para ti. Apenas podías salir con tus amigas o irte a cenar. Cuando llegaba el viernes sabías que al día siguiente tocaba academia y, al llegar a casa, seguir estudiando y cuidando de nosotros.
Mamá, me quito el sombrero.
Lo conseguiste a pesar de lo duro que fue para ti.
Lo diste todo y aquí estás hoy. Trabajando en lo que te gusta, al lado de casa, con la seguridad de que así será hasta que te llegue la jubilación.

Y estoy segura de que, aunque no hubieras aprobado a la primera, habrías seguido luchando y peleando por ello.

 

En FormArte, sabemos que todas sois madres 10, el otro día hablaba con unos amigos que nada tienen que ver con este mundo y me decían es que son Super Womans, tantas madres con trabajos lejos de sus casas, estudiando una y otra vez los mismos temas, rehaciendo una y otra vez sus unidades didácticas. Sabemos que hay que estudiar claro, pero hay muchííííísimas cosas más importantes, como vuestros hijos, por eso a través del blog, y en nuestras aulas intentamos cambiar el mundo ofreciendo temas diferentes, otra manera de ver los supuestos y programaciones originales para conseguir esa plaza que tanto te mereces.

 

FormArte, el arte de formar

 

Experiencias cristalizantes y paralizantes

Esta nueva publicación en el blog también  está en: https://www.academiaformarte.com/blog-11

Ya David Feldman en 1980 utilizó el término de experiencias cristalizantes, para definir lo más señalado en el desarrollo de talentos, habilidades o capacidades de un individuo, estas experiencias suelen producirse durante la infancia y se dan en una o varias inteligencias, el mismo autor nos lo ejemplifica con Einstein y como a partir de ver una brújula magnética a los 4 años le motivó para querer averiguar todo ese proceso a sus ojos mágico, activando así su genialidad.

Experiencia Paralizante

Me reitero cuando digo como en otros post, que ya está todo inventado,¿y os preguntaréis porqué hablo de esto? si es que no la hay más tonta que yo…, tuve una preparadora como compañera aquí en la academia Formarte, a la que la escuché por primera vez el término “experiencias cristalizantessss” y lo mejor de todo es que lo acuñaba como propio, como innovador y fántástico, pero… ¿queréis que os cuente un secreto? lo mejor de esto es que yo me lo creí, hasta ella se lo llegaría a creer, pero si buscamos la lectura positiva,eso es lo que tienen que hacer nuestros alumnos/opositores/compañeros en esta academia de oposiciones magisterio o en cualquier otra, hacer suya la terminología, tener la capacidad de adaptarla en sus programaciones y temas, tener esa capacidad de hacer de un hilo conductor la magia, que en ocasiones pienso, que solo está en la literatura contemporánea de la que nos nutrimos, tocando temas como la muerte, la diversidad, el acoso escolar(“Vacío”, “Te quiero casi siempre”, “Malena la Ballena”,Orejas de Mariposa”) y tantos más, con ilustraciones que también nos harán volar, crear nuestras propias historias.

Escaleras del aula

Thomas Amstrong tiempo después acuñó las “experiencias paralizantes” para hablar de las situaciones que desactivan, que inhiben o “cierran la puerta” al desarrollo del potencial de las inteligencias, las emociones negativas y de nuevo en la infancia, como el miedo, la vergüenza, la ansiedad y si miramos la sociedad en la que vivimos está repleta de factores ansiógenos, que harán que impidamos el normal desarrollo de una o varias inteligencias.

Cuando pasa el tiempo, nuestros alumnos/amigos, que optan por esa plaza en dichas oposiciones de magisterio, para ser funcionarios de carrera nos dicen, que no solo se han preparado para las opos, que les ha servido su paso por nuestro centro de formación para la vida, el ejemplo claro está en nuestra entrada a las aulas, al mundo del color, a la magia a través de la Lupa, a las historias para desaprender.

Entrada a las aulas, academia formarte en asturias

Quién no ha visto u oído, como unos padres riñen a su hijo por tocar un instrumento musical, mal sí, cansino puede que también, pero ojo como lo hacemos y nosotros como educadores e incluso los propios compañeros del niño cuando se han burlado y este se siente humillado por ese dibujo, creación artística sí.. feo también, pero volvemos a los modos, a los acercamientos hacia ese menor.¿QUIÉN no conoce, a esa mamá que apunta a su hijo/a a ballet? aunque camine como un patito y sobre todo.. sobre todo.. no le guste a la criatura y haga sentir rídiculo y pavor al TUTuuuu.Pero es que fulanita los lleva o es que yo toda la vida quise bailar, jugar al fútbol o tocar la guitarra da igual.

Academia FormArte, el Arte de Formar opositores.