¿Cómo dar feedback a tus alumnos?

Desde que eres pequeña has estado expuesta a una gran cantidad de feedback. Los aplausos y “muy bien” de tus padres ante tus primeros pasos, las felicitaciones por aprobar unos exámenes, las broncas por suspender otros o las reprimendas por haber hecho X o Y en clase.

Como habrás notado el feedback que recibes evoluciona a medida que te haces mayor. Sigue habiendo feedback, pero al hacernos mayores nos olvidamos de dar feedback positivo o de retroalimentar al otro con amor y cuidado. Bueno, quizás es cuestión de poca empatía o inteligencia emocional. Pero escasea mucho el feedback bien dado. Y el impacto de esto es muy grande. Mucho más de lo que nos imaginamos.

Sobre todo durante la infancia.

 

Es por ello que hoy queremos hablarte del feedback, porque tienes mucho feedback que dar y sabemos que quieres darlo lo mejor posible.

 

El feedback (o retroalimentación) es imprescindible entre profesores y alumnos.

Piénsalo bien; cuando estás en proceso de aprendizaje, recibir comentarios acerca de tu evolución, acciones y trabajos, te permite saber qué estás haciendo bien, qué puedes mejorar y en qué estás fallando. El feedback te permite llegar más lejos y ajustar tu actitud y tus acciones para lograr el éxito. Y lo mismo sucede con tus alumnos.

 

Sin embargo, dar feedback no es tan sencillo como parece. Un feedback mal dado puede tener repercusiones negativas en la persona que lo recibe.

 

Antes de adentrarnos en materia, una pequeña definición de feedback no está de más.

Feedback es una palabra inglesa que significa retroalimentación.

 

El feedback serían las respuestas y comentarios que das a los alumnos después de realizar una tarea o actividad. A través de tu valoración, ellos reciben una información con la que se crean una idea o creencia respecto a sus resultados. 

Un buen trabajo de feedback puede ser primordial para el logro de mejoras en el proceso de aprendizaje.

El feedback te permite acercarte a tus alumnos, guiándoles para lograr sus metas formativas, además de crear un contexto de aprendizaje más rápido y personalizado.

El feedback, como bien sabes, puede ser positivo o negativo y se puede dar haciendo referencia a tres niveles distintos:

  • Feedback a la relación: se da cuanto el foco de la valoración es la identidad de la persona. Por ejemplo: eres un buen estudiante.
  • Feedback a las conductas: se da cuando el foco de la valoración se centra en la acción realizada. Por ejemplo: no has hecho los deberes.
  • Feedback a los resultados: se da cuando el foco de la valoración cae en los resultados obtenidos. Por ejemplo: Has suspendido 4 asignaturas.

 

Esta diferenciación es sumamente importante. No es lo mismo poner el foco en la identidad de la persona que en su conducta o resultado.

Vamos a ponerte un ejemplo:

Imagina que en un exámen de mates, un alumno se equivoca en 7 ejercicios de diez. Y cuando el niño muestra su exámen en casa, sus padres le dicen: “eres tonto, no entiendes nada, no sabes de matemáticas”. Esto puede tener un impacto muy negativo en el autoconcepto y la autoestima del niño y terminar por pensar: “soy tonto, no sirvo para las mates” cuando en realidad es cuestión de concentración o nervios. Si en cambio, la respuesta es: “el examen no ha ido bien, vamos a fijarnos en lo que has fallado y a poner más atención al hacer ejercicios porque sé que puedes hacerlo mejor.” el mensaje cambia mucho, ¿verdad?

 

Para que el feedback sea más efectivo es conveniente darlo inmediatamente después de la tarea o conducta realizada. Esta inmediatez hace que el aprendizaje sea más significativo dado que los errores y falsas creencias de los alumnos pueden ser corregidos de forma más rápida justo en el momento en que se produce la duda o el reto al que tiene que hacer frente.

 

 

¿Cómo hacerlo? Pautas para dar un buen feedback.

 

  • Sé específica en los comentarios. A pesar de que pueden realizarse valoraciones generales, no hay que limitarse a decir cosas como “lo has hecho bien, mal o regular” sino buscar también las cosas específicas que se han hecho bien y las que conviene mejorar.
  • Emplear un lenguaje comprensible para tus alumnos.
  • Centrar los comentarios no en la persona, sino en su conducta. Concretamente en la o las conductas objetivo que se están trabajando o han sido ya trabajadas. Sin embargo, si el alumno mejora en algún aspecto que todavía no ha sido abordado, puedes darle retroalimentación positiva sobre el mismo.
  • Sé positiva. Comienza informando a tu alumno de aquello que ha hecho bien (sin caer en la repetición) y/o de los progresos que va haciendo en las conductas objetivo. Recuerda que incluso cuando nada parece bien hecho, puedes alabar los intentos y esfuerzos del estudiante por cambiar. Para hacer comentarios negativos, una buena fórmula es usar la técnica del sandwich: empezar por un mensaje positivo, decir aquello negativo con su razonamiento pertinente y terminar poniendo énfasis en las cualidades positivas con un mensaje que le transmita al alumno que tienes plena confianza en que la próxima vez será mejor.
  • Da retroalimentación correctiva de modo amable y en forma de sugerencias específicas, nada de órdenes, que permitan al alumno corregir o mejorar las conductas a modificar. No se trata de decir lo que está mal, sino de proporcionar sugerencias de mejora.
  • Limitarse a aquello que se está trabajando o se ha trabajado y pasar por alto aquello que se intentará modificar más adelante. Ajustado a la tarea que el alumno está realizando.
  • Ser concisa. Definir bien lo que ha hecho y cómo lo ha hecho sin valoraciones ni prejuicios. Intenta dar siempre la cantidad adecuada, con cuidado de no pasarte con los reforzadores ni en positivo ni en negativo.
  • Centrarse solo en aspectos sobre los que el alumno tiene control.
  • Dar la retroalimentación directamente al alumno, en lugar de hablar de él delante del grupo. Decir “creo que podrías mejorar…” en lugar de “creo que él podría mejorar…”.

 

La retroalimentación es una herramienta para potenciar las habilidades de los demás y facilitar su aprendizaje. Dar un buen feedback no solo va a ayudar a tus alumnos a mejorar, sino que puede ayudarles a valorarse más positivamente y tener confianza en sí mismos.

 

Además, no solo puedes usarlo en tu vida profesional, sino que puedes aplicar los mismos principios en tu vida personal. ¡Notarás la diferencia!

 

FormArte, el arte de formar.

El arte de hacer esquemas para aprobar las oposiciones

 

Hoy queremos seguir hablando de las distintas técnicas de estudio que existen para ayudarte a que sea mucho más fácil estudiar y sacarte las opos.

¿Sabes de qué vamos a hablarte hoy? Tal como indica nuestro título hoy te traemos toooodos los secretos para hacer un esquema de profesional.

 

El esquema es una técnica de síntesis que se complementa con el subrayado, del cual te hablamos la semana pasada en nuestro blog. Ambas son técnicas de esencialización, es decir, detectan lo esencial y prescinden de la información accidental.

 

Aunque se pueden realizar esquemas sin haber subrayado previamente, es recomendable hacerlo después, ya que de esta forma, conocerás mejor el texto y tendrás una mejor comprensión.

 

Haciendo un esquema la estructura del texto te quedará mucho más clara ya que podrás  verlo de forma muy visual.

 

TIP IMPORTANTE: En el esquema no debes usar frases ya que entonces perderías parte de la claridad y ya no sería una síntesis. Sólo debes usar palabras clave (que habrás sacado anteriormente subrayando, por ejemplo). Estas palabras clave son conceptos semánticos y, una vez domines el tema, te servirán para recordar tanto la estructura como la secuencia. Vamos, que gracias al esquema podrás recordar todo el tema y desarrollarlo sabiendo cuales son los highlights o conceptos más importantes.

Eso sí, siempre y cuando sea un esquema bien hecho.

 

Ya  te hemos dicho que es una técnica visual que, como consecuencia, va dirigida a la memoria visual, con lo cual, hay que tener en cuenta algunas cosas:

  1. Un esquema debe ser una unidad. Una hoja donde tu puedas visualizarlo todo, nada de partirlo en varios folios.
  2. Cada idea del texto debe tener una palabra clave que la represente. Un esquema es como un telegrama, como ya te hemos comentado hace un ratito, NADA DE FRASES (segundo aviso jaja).
  3. Dejar que la hoja respire. Hablando en plata, dejar suficiente espacio en blanco en la hoja, no solo en cuanto a márgenes, sino también entre ideas. Puede parecer una tontería, pero esto te da una mejor visión del conjunto así como de sus divisiones y estructura. Además, le das a tu vista un respiro y eso siempre se agradece.

 

¿Por qué usar esquemas?

 

Este es el punto en el que tratamos de convencerte que uses la técnica del esquema durante tu estudio.

Te recomendamos que uses esquemas porque…

  • Es una técnica activa, lo que significa que al hacerlo te mantienes atenta, incrementas tu capacidad de concentración en el tema, aumentas tu interés por dicho tema y es un plus de motivación para seguir estudiando.
  • Una vez descubres la estructura del tema y cómo se relacionan las distintas ideas, el temario se hace más significativo; no lo memorizas de forma mecánica sino siguiendo un orden lógico y secuencial. ¿Consecuencias? Comprendes mil veces mejor el tema y además retienes más y con menos esfuerzo. Es mucho más fácil retener datos estructurados que sueltos. .
  • Pones en marcha la memoria visual y tu cerebro trabaja con el doble de potencia ya que estás activando también tu hemisferio derecho y dándole más caña al temario.
  • Ahorrarás tiempo al repasar porque no necesitarás volver a leerte todo el texto; una ojeada al esquema y voilà.

 

Llegados a este punto… ¿ya te hemos convencido para que hagas esquemas?

Si la respuesta es afirmativa, ahora te contaremos qué tipos de esquemas existen. Si pensabas que solo hay un tipo de esquema universal, nada más lejos de la realidad.

¿Cuál es el mejor? Todos tienen ventajas e inconvenientes, por lo que dependerá del tema que estés estudiando y de ti.

 

Esquema de llaves o de barras:

Se usan llaves o barras para desglosar las diferentes ideas del tema. Es el esquema más intuitivo, conocido y usado, seguro que más de una vez lo usaste durante la carrera.

Su gran ventaja es que es el esquema que mejor activa la memoria visual ya que permite fotografiar la estructura del tema.

Su mayor inconveniente es que, cuando hay muchas subdivisiones, el texto se va desplazando hacia la derecha, comprimiéndose cada vez más , mientras que en la izquierda el espacio está casi en blanco. En este caso (de que haya muchas subdivisiones) mejor escoger otro esquema ya que perderíamos la unicidad.

 

 

Esquema simplificado:

Este esquema pretende quedarse con lo bueno de los demás. A pesar de no ser tan visual como el de llaves, lo es más que el resto de esquemas que te presentaremos a continuación. Es el típico esquema que podemos realizar mediante un word o programa de escritura en ordenador; usando guiones, cuadrados, puntos, etc. Tanto se pueden usar signos como números o letras. Su estructura evita que el texto se vaya comprimiendo hacia la derecha.

Su única desventaja es que los signos utilizados no le dan un carácter tan visual y claro como el anterior.

 

  • Idea Principal 1
    • Idea secundaria
      • Detalle
      • Detalle
    • Idea secundaria
      • Detalle
      • Detalle
    • Idea Principal 2
      • Idea secundaria
        • Detalle
        • Detalle
      • Idea secundaria
        • Detalle
        • Detalle

 

 

Esquema numérico:

Su gran baza es que es súper preciso en las divisiones y subdivisiones de ideas. Es el tipo de esquema empleado para los índices de cualquier trabajo.

A pesar de ser tan conciso, su inconveniente es que produce despiste y se convierte en monótono y un poco aburrido.

 

  1. Idea Principal 1
  • 1. Idea Secundaria
    • 1.1. Detalle
    • 1.2. Detalle
  • 2. Idea Secundaria
    • 2.1. Detalle
    • 2.2. Detalle
  1. Idea Principal 2
  • 1. Idea Secundaria
    • 1.1. Detalle
    • 1.2. Detalle
  • 2. Idea Secundaria
    • 2.1. Detalle
    • 2.2. Detalle

 

 

Esquema tipo organigrama:

Es un esquema muy semejante al de llaves; por lo tanto sus ventajas e inconvenientes son similares. La gran diferencia es que las divisiones y subdivisiones se realizan en vertical y no en horizontal. Es muy útil para realizar genealogías, filiaciones, organigramas de empresas, etc., y analizar la evolución de concepto a lo largo del tiempo.

 

No olvides hacer tus esquemas muuuuuuuy visuales. Ponle colores, detalles que lo hagan único y dale a tu creatividad. No solo será mucho más ameno hacerlos sino que estudiarlos y repasarlos también será más fácil y entretenido (y tu cerebro lo agradecerá).

 

 

¿Qué te ha  parecido? ¿Te apuntas a empezar a hacer esquemas para estudiar?

 

FormArte, el arte de formar

 

No dejes que los estereotipos de género limiten tus clases. 

 

Las ideas estereotipadas sobre lo que es adecuado para niños o niñas pueden limitar las oportunidades de los niños para aprender y desarrollarse.

 

Creemos que la mayoría de los profesionales de la educación moderna como tú y nosotros, somos muy conscientes y activos en desafiar los estereotipos de género. Sin embargo, a veces es una batalla cuesta arriba cuando estos estereotipos se mantienen por lo que los niños encuentran fuera de la escuela, a través de los medios de comunicación, sus propias familias u otras influencias de la sociedad.

 

Si bien todos estamos expuestos a los estereotipos de género, los niños y jóvenes son particularmente susceptibles a ellos cuando comprenden su lugar en la sociedad y su potencial. El aula es un entorno ideal para aumentar la conciencia de estos estereotipos y alentar el análisis crítico en los estudiantes para que estén preparados para llegar a sus propias conclusiones informadas.

Inspirar a los infantes y jóvenes a cuestionar los estereotipos de género les permite tomar decisiones informadas sobre su futuro y ampliar sus oportunidades
.

 

La escuela debe ser un entorno seguro para aprender y explorar: puede ayudar a los infantes afirmando elecciones no convencionales, asegurándoles que está bien ser diferente y fomentando una cultura de aceptación.

Como profesora, estás en la magnífica posición de ayudar y animar a los estudiantes a cuestionar los estereotipos de género y darles una visión más tolerante e inclusiva. Esto puede llevarse a cabo de múltiples formas, resaltando ejemplos en los materiales de enseñanza, realizando actividades específicas para tratar el tema, al expresar comentarios y  revisando el comportamiento y comentarios de tus estudiantes. Vamos a entrar un poco más en el tema, dándote algunos ejemplos.

 

Si bien es posible que no seas tú quién esté tomando decisiones sobre qué textos y materiales se encuentran en el programa de estudios, sí tienes la oportunidad de pedir a los alumnos que cuestionen ejemplos de género dentro de esos materiales.

 

 

También puedes sugerir a los alumnos que consideren los tipos de textos escritos por o referidos a mujeres frente a hombres para analizar los roles que desempeñan los hombres frente a las mujeres en los ejemplos de los textos o los personajes de ficción. Las clases de matemáticas o sociales pueden brindar la oportunidad de ver las estadísticas en áreas como las brechas salariales de género o el sesgo de género en las carreras y el empleo.Aunque estén en primaria, nunca es pronto para empezar a concienciarles y tratar estos temas.

Si escuchas comentarios sexistas de los estudiantes, como “corres como una niña”, “los niños no lloran” o “vuelve a la cocina”, es importante discutir qué significan estas frases y sus consecuencias. Muchos estudiantes usarán este lenguaje sin la intención de insultar, por lo que es importante que se les pregunte sobre el mensaje subyacente y el impacto que tienen sus comentarios, en lugar de simplemente reprender o “prohibir” tal conversación.

Además, los infantes a menudo están muy interesados ​​en” controlarse “unos a otros y asegurarse de que sus compañeros sigan las” reglas “de género que aprendieron. Puedes establecer el modelo cuestionándolos y ofreciendo ejemplos contrarios de su propia experiencia.

 

Aprovecha cualquier situación en que surjan casos de estereotipos (de género o no) para analizarlos y hablar sobre ellos. Aprender a dividir con decimales no es más importante que aprender a ser tolerante y quitar las barreras de género que existen.
Si esa clase de mates se convierte en un apasionante debate en el que consigues que tus alumnos abran un poco su mente o, como mínimo, se lo planteen, ya has ganado muchísimo.

 

Como ya hemos comentado, habrá muchos materiales que te vengan dados o impuestos y no puedas hacer nada, pero sí que puedes introducir libros o películas que desafíen los estereotipos. Puede ser una actividad fantástica la de ver una película y comentarla entre todo la clase, sacando conclusiones y reflexionando.

 

 

Y aunque estamos seguros que lo sabes de sobras, evitemos dividir a los alumnos según su género. ¿Las etiquetas con los nombres de niñas y niños son rosas y azules? ¿Los niños y las niñas se alinean por separado? Usar el género para dividir a los niños puede ser rápido y conveniente, pero les da el mensaje constante de que ser un niño o una niña es lo más importante para ellos y refuerza los estereotipos. Lograr que los niños se alineen de una manera diferente (por edad, cumpleaños, alfabéticamente) puede ser una forma sutil pero efectiva de alentarlos a pensar sobre su identidad de diferentes maneras.

Sobre todo, es imprescindible ponerse unas gafas de rayos X y observar atentamente qué es lo que sucede en tu clase. Esto te va a permitir buscar estrategias y nuevas formas de eliminar los estereotipos, así como saber en qué áreas incidir.

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

 

 

La alimentación durante las opos: no la dejes de lado.

 

Opositar es una carrera de fondo y toda acción que puedas hacer para contribuir en su éxito es importante.

Te lo hemos dicho más de una vez pero un factor que hay que tener en cuenta en esta carrera es la alimentación.

Estás estudiando y aprendiendo, una de las funciones más complejas del cerebro, y gastando energía. Por lo tanto es necesario que te alimentes bien para poder obtener esta energía, tu rendimiento está influenciado por tus hábitos alimentarios.

 

¿Cuál es la dieta óptima para ti?

 

Partamos del hecho que hay mil quinientas teorías sobre dietas, nutrición, etc. Cada día aparecen nuevos estudios demonizando o poniendo por las nubes a X alimento. Llega un punto que es una verdadera locura, ¿verdad?

 

Y añadamosle que cada persona es un mundo y que lo que le sienta bien a tu vecina, no tiene porque sentarte bien a ti. 

 

Aquí debes aplicar tu propio sentido común y conocer tu cuerpo. Seguro que hay alimentos que no terminan de sentarte del todo bien y otros que son como agua de mayo.

Pero, ¿cuál debe ser la guía para determinar tu alimentación?

 

COMIDA SALUDABLE.

 

Y no, no nos referimos a los productos light o 0%. Suelen estar llenos de ingredientes que ni interesan ni benefician a tu cuerpo. Nos referimos a aquellos productos sin etiquetas o con una lista de ingredientes corta y que puedas reconocer, lo que los realfooders llaman buenos ultraprocesados. (Hacemos un inciso para recomendarte la web realfooding, que tiene artículos estupendos sobre alimentación).

 

Verduras, hortalizas, frutas, legumbres, cereales integrales o de grano entero, pescado y marisco, carnes sin procesar, frutos secos, huevos, lácteos fermentados, panes integrales, leche o bebidas vegetales sin azúcares añadidos, etc.

 

Comida que te permita nutrirte para ser súper productiva y estudiar como una campeona.

 

Obviamente la forma de cocinado también es importante; optar por métodos de cocción como al vapor, al horno, a la plancha, etc.

 

Si te comes unas patatas fritas con carne rebozada, te vas a sentir más pesada y te van a entrar unas ganas tremendas de echarte una siesta que cualquiera se pone a estudiar.

Pero unas patatas cocidas, hechas al horno (o incluso al micro) con pollo a la plancha ya es otra historia. ¿Ves por dónde vamos?

 

Algunos truquitos, consejos, llámale X:

 

  • Comidas ligeras y nutritivas, que te sienten bien y que te den ese chute de energía que necesitas. Los excesos suelen sentar como una patada y son uno de los peores enemigos de la productividad
  • Haz una lista de la compra antes de ir al super, apuesta por productos reales y evita comprar comida ultraprocesada. 6 de la tarde, estás estudiando y te entra hambre, vas a la cocina y encuentras un paquete de galletas de chocolate. Sí, de esas que te comes una y no puedes parar. Es energía sí, pero no el tipo de energía que te interesa. Te dará un subidón de azúcar pero al final y al cabo ningún nutriente interesante. Si no las tienes en casa y, en lugar de eso, tienes fruta, frutos secos o lo que sea que te guste, serán tu primera opción.
  • Si andas un poco perdida con qué alimentos son más recomendables, menos y nada, en internet hay mil artículos sobre el tema. Infórmate. Si, por ejemplo, con el tema snacks andas más perdida, busca recetas. Verás qué mundo se abre delante de ti.
  • Intenta ser creativa en la cocina para no aburrirte. Alimentarse es una de las necesidades básicas del ser humano, sí, pero también puede ser un gran placer. Y no solo cuando te comes una pizza de un restaurante italiano, sino en cada una de tus comidas. Busca combinaciones nuevas, alimentos que aún no has probado, formas de cocción distinta… experimenta y disfruta de la comida. Comer saludable no es aburrido.
  • Haz el número de comidas que TÚ necesites. No hay que hacer ni 5 comidas, ni comer cada 2-3 horas, ni desayunar obligatoriamente, etc. Lo importante es que consumas las kcal y los nutrientes que tu cuerpo necesita y que sean de calidad. A partir de ahí, puedes distribuirlo como mejor te vaya a ti. Prueba distintas formas y descubre qué te funciona mejor.

 

Puedes pertenecer a uno de los dos tipos de persona siguientes: te gusta e incluso te encanta cocinar o bien lo odias. En mayor o menor medida pero, suele ser algo que te gusta o no te gusta.

Además puede ser que tengas tiempo de cocinar en tu día a día o que vayas con el cohete en el culo y que acabes comiendo lo primero que pillas.

En este punto queremos darte un consejo independientemente de si eres cocinillas o no.

 

Si te gusta cocinar y eres de las que tiene tiempo de cocinar a diario sus comidas porque estás con las opos 100%, el ratito de cocinar puede ser un buen momento para distraerte y despejarte. Siempre recalcamos la importancia de dedicar tiempo a tus aficiones para no quemarte, por lo tanto, si cocinar es una de ellas, aprovecha ese tiempo como tiempo de descanso. Piénsalo así: estás haciendo algo que te gusta para mimarte comiendo bien.

 

Si no te gusta nada cocinar, no tienes tiempo de hacerlo a diario o ambas cosas, el truco está en el batch cooking. ¿Qué es el batch cooking? Básicamente es dedicar una mañana o tarde a la semana a cocinar para toda la semana.

Funciona, es una manera de asegurarte que comes rico y saludable y cuando llegue la hora de comer o cenar y solo tengas que calentar un plato, lo vas a agradecer.

Hacerlo es muy sencillo; planeas un menú, compras todos los ingredientes y dedicas unas horitas a prepararlo. Busca recetas que se puedan congelar, que puedas usar una misma preparación para varios platos (por ejemplo, hacer muchas verduras y incluirlo en un plato de arroz, en una ensalada templada, en una lasaña…) y si puedes guárdalo ya en porciones.

¿De dónde sacar las ideas? Hay mil blogs, canales de youtube y cuentas de instagram con recomendaciones fantásticas, muy saludables y que te van a hacer salivar.

 

Evidentemente, nada de ser súper estricta o de restricciones. Se trata de disfrutar de la vida y de disfrutar lo máximo que puedas de este camino también. Comer saludable es beneficioso e importante para ti a nivel general, pero al estar estudiando, es un motivo más.

Eso sí, no te obsesiones. Disfruta de tu vermut con tus patatas de bolsa, tus cervecitas de fin de semana y ese cheescake que te pone ojitos.

Si comes bien, tendrás energía. Y no solo para estudiar y ser más productiva, sino para tu día a día. Si tienes suficiente energía también es recomendable que la uses para darle algo de marcha a tu cuerpo y hagas ejercicio. Te va a despejar, es una vía fantástica para canalizar tu estrés y además, una vida activa es más que importante (y con las horas que te pasas sentada estudiando, te irá de fábula).

 

Ah! ¡Y no olvides hidratarte!

 

FormArte, el arte de formar

 

Estudiar de día o de noche… ¿tú qué eliges?

 

¿Cuál es el mejor momento para estudiar? Este es uno de esos interminables debates.

¿Mejor estudiar de noche o de día? Ambos lados tienen sus propios defensores leales y sus propias investigaciones (porque hoy en día hay investigaciones de todo y para todo) que te contarán en detalle cuáles son los beneficios del método elegido y porque es mucho mejor.

La realidad es que cada persona es diferente y que no hay un claro ganador desde el punto de vista científico (menuda novedad, ¿verdad?). Hay personas que obtienen mejores resultados estudiando por la noche, mientras que otras consideran que el mejor momento para estudiar es la mañana o la tarde. Cada uno tiene su propio momento de máxima productividad que es cuando tiene más energía.

De la misma forma que cada uno tiene una manera para estudiar propia, también puede estudiar mejor a un momento particular del día.

 

Hoy queremos investigar en profundidad cuáles son los beneficios de cada momento para que tú misma decidas  qué funciona mejor para ti.

 

Beneficios de estudiar durante el día:

 

  1. Después de una buena noche de sueño reparador, es probable que tengas más energía, más claridad mental y mayor capacidad para concentrarte.
  2. El mundo, tal como lo conocemos, tiende a funcionar durante el “horario comercial”. Dado que la sociedad se estructura alrededor de la premisa de estar activo durante el día y dormir por la noche, encontrarás facilidades como poder ir a la biblioteca, coincidir con tus amigos, etc.
  3. La luz natural es mejor para tu vista. Proporciona el espectro correcto de luz para mantener una vista óptima y, de hecho, funciona con la glándula pituitaria para que estés alerta y despierta. La luz artificial puede dañar tus ojos y afectar a tu ritmo natural de sueño. De hecho, la mayoría de médicos especializados en sueño recomiendan que te expongas a la menor cantidad de luz artificial posible durante la noche, incluyendo pantallas de TV, ordenadores y móviles.

 

Una vez que conocemos lo bueno y bonito de estudiar durante el día, vayámonos al otro lado, a ver qué beneficios encontramos.

 

Beneficios de estudiar durante la noche:

 

 

  1. La ventaja más obvia de estudiar por la noche es la abundancia de paz y tranquilidad que tienes. La noche es ese momento en que la gente está más relajada, tranquila y contemplativa. No escuchas a los hijos de la vecina peleándose o gritando, por ejemplo. Ese entorno puede ser exactamente lo que algunas personas necesitan para entrar en el mood adecuado para estudiar y rendir más.
  2. Por la noche suele haber menos distracciones que durante el día. La mayoría de tus amigos estarán dormidos y tus redes sociales estarán menos activas.
  3. Las cosas pueden verse distintas durante la noche. Los ojos y el cerebro funcionan de forma diferente por la noche, con lo que puede aumentar tu eficacia creativa y ayudarte a ver los conceptos de forma diferente. Muchos autores, compositores y científicos prefieren trabajar de noche porque sienten que tienden a pensar más “fuera de la caja” después de las horas. Con las presiones del día detrás de ellos, muchos sienten que su mente es libre de vagar por más alternativas en la noche.

 

 

¿Qué puede funcionarte mejor a ti?

 

Aunque los ritmos circadianos son distintos para cada persona, hay patrones que indican que existen lo que se llama “personas diurnas” y “personas nocturnas”.

 

La típica persona matutina se levanta sin problemas a primera hora y está más que lista para empezar el día e ir a por todas. Generalmente a media mañana necesitan un descanso y luego vuelven a la carga hasta que a media tarde empiezan a calmarse.

 

En cambio, las personas vespertinas o nocturnas, tienden a ser todo lo contrario. Por la mañana estarán más lentos hasta que al mediodía o por la tarde empezarán a activarse y podrán trabajar hasta la noche o altas horas de la madrugada.

 

 

Hay estudios que han encontrado que los estudiantes más jóvenes tienden a estar mejor preparados para estudiar por la noche que los estudiantes mayores. Dicen que aproximadamente alrededor de los 30 y pocos, hay un cambio en el ritmo. Pero, como siempre, solo son estudios, quizás tú tienes 24 y a las 7 de la mañana estás on fire.

 

Somos conscientes que si estás trabajando, tu momento de estudio queda más limitado y tienes que adaptarlo, pero quizás puedes intentar organizar el estudio durante tu fin de semana o días libres adaptándolos a tu ritmo.

En el estudio, como en tantas otras cosas en la vida, no hay una clave universal y no a todas las personas les funciona o mismo. Con lo cual, debes probar y dar con el momento del día que te resulte más efectiva. Si no tienes claro cuál es tu mejor momento, puedes probar una semana matutina y una noctura, y evaluar qué resultados obtienes y cuando te sientes tú mejor. Cada momento tiene sus ventajas y desventajas.

 

Sea como sea, el factor clave para todos, tanto almas diurnas como nocturnas, es dormir suficientes horas. Necesitas reposar tu mente y tu cuerpo y cargas las pilas. 

FormArte, el arte de formar

Todo lo que necesitas saber sobre el subrayado.

 

En nuestro post de consejos para estudiar mejor te comentamos lo útil que era subrayar y hoy queremos contarte por qué usar esta técnica y cómo hacerlo para maximizar sus beneficios.

 

¿En qué consiste subrayar?

Sí, damos por hecho que ya sabes qué es subrayar pero siempre es útil empezar por una buena definición, ¿no?

Subrayar consiste en poner una línea debajo de las palabras elegidas con el objetivo de diferenciarlas de las demás y que al volver a leer estas resalten del resto de texto para que la vista se fije en ellas. La finalidad de esta técnica es ahorrarte tiempo en el momento de elaborar esquemas, resúmenes o de repasar, sin perder el sentido del texto, ya que todo lo que merece destacarse ya ha sido señalado.

Apostamos lo que sea a que a ti precisamente no te sobra el tiempo, pero si quieres terminar de convencerte, ¿vamos a por las ventajas de subrayar?

 

¿Por qué debes subrayar? Sus beneficios:

 

  • El tiempo que inviertas en subrayar se recupera en el momento de hacer resúmenes o repasar. No necesitarás leer de nuevo todo el texto, sino que con leer lo subrayado será suficiente para recuperar toda la información pertinente que tienes que recordar.
  • Diferenciar las ideas principales de las secundarias es una técnica muy útil para captar la estructura de un texto. Por ejemplo, al realizar un esquema o redactar un resumen será mil veces más fácil si previamente has subrayado.
  • Es una técnica activa. ¿qué significa eso? Que te permite estar concentrada, focalizada en el estudio, evita distracciones y ayuda a mantenerte motivada.
  • Como captarás la estructura del texto, su sentido te quedará mucho más clara y, por lo tanto, la comprensión del texto será mucho mejor.

 

Lo más recomendable es que esta técnica la apliques durante la segunda lectura del texto, dado que en la primera no tienes la visión del conjunto que te permite reconocer qué ideas son más importantes.

 

Evidentemente cuánto más lees, más fácil es comprender los textos y encontrar los datos relevantes, pero si no conoces el texto puedes cometer errores por muy buena lectora que seas.

 

El subrayado tiene un doble objetivo:

  1. Señalar todo aquello que merece ser destacado, procurando que la lectura del texto subrayado tenga sentido por sí misma.
  2. Diferenciar las ideas según su importancia, con lo cual se detecta la estructura del tema. En este punto tendrás que distinguir las ideas principales, las ideas secundarias y, por último, los aspectos, matices y datos anecdóticos.

 

Aunque parezca mentira, hay distintos tipos de subrayado y el más importante es el lineal, el que conocemos de toda la vida, vamos. Como bien sabes, consiste en colocar una o varias líneas debajo de las ideas que se quieren destacar.

 

Algo muy importante y que muchas veces nos pasamos por el forro es que, al subrayar tenemos que destacar IDEAS, NO PÁRRAFOS ENTEROS.

No todas las ideas son igual de importantes, por lo cual es importante que las podamos diferenciar con subrayados distintos. La forma más sencilla de hacerlo es usando varios colores (por ejemplo, naranja para las ideas principales, amarillo para los autores y morado para la legislación).

En este punto queremos hacer un inciso. ¿sabes qué hay estudios que han demostrado que los colores más efectivos para resaltar información son el rojo y el azul? El rojo es un color un poco más agresivo y mejor limitarlo a destacar las ideas y conceptos más importantes, pero se dice que es el color que mejor memoriza el cerebro. El azul, en cambio, es más sosegado y transmite más calma pero también es un color que el cerebro retiene con facilidad.

 

Un buen truquillo cuando estás subrayando es hacer anotaciones en los márgenes del texto para indicar las relaciones entre varias ideas o temas, destacar información muy relevante o señalar dudas o partes que quieras ampliar.

 

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Y tú, ¿sueles usar la técnica del subrayado? ¿Tienes algún truquillo al hacerlo o lo haces sin pensar?

 

FormArte, el arte de formar

Por qué debes planificarte el estudio de las opos de magisterio desde YA.

 

Probablemente cuando estabas en bachillerato te bastaba con estudiar un día o dos antes; memorizabas un tema, lo vomitabas al día siguiente y aprobabas con bastante facilidad.

Como universitaria quizás te coincidían varios exámenes en una misma semana. En ese momento había que programar un poquito cómo organizarse para que no hubiera interferencias, pero nada del otro mundo. Con suerte, si te encontraste ya con el plan Bolonia, ya habías tenido exámenes parciales que eliminaban parte del temario.

 

Ahora eres opositora y las reglas del juego han cambiado.

Ya no hay exámenes parciales que te quiten materia y te permitan dedicarte a preparar otro. Aquí no basta con conocer todos los temas, hay que asimilarlos y procurar que no se olviden de un día para otro (objetivo que puedes conseguir con la técnica del repaso). Además, tienes que relacionar los distintos temas entre sí, de forma que los aprendizajes sean significativos.

 

Para conseguir llegar a las oposiciones bien preparado ya no vale eso de vivir al límite, sobre la marcha y estudiar cuando se puede o apetece. De este modo, los resultados serán más bien pobres.

 

Ahora necesitas una planificación. 

 

Es importante que tengas cierto control para saber si estás cumpliendo con los objetivos establecidos o necesitas readaptarlos para cumplir el plan a largo plazo. Y eso lo vas a saber con una planificación meticulosa.

 

¿Qué ventajas tiene una planificación?

 

Si preparas las opos siguiendo un plan determinado que puedas readaptar, según tus necesidades y según vayas cumpliendo los objetivos que te has marcado, te aportará muchos beneficios. ¿Quieres saber cuáles?

 

Fortalece la creación de hábitos de estudio y de trabajo individual.

Ya te comentamos que si estudias de forma regular, a las mismas horas y en el mismo lugar, cuando llegue la hora de ponerse manos a la obra, ya estarás habituada y te sentirás mucho más predispuesta a hacerlo. Por el contrario, si estudias unos días, otros no y no tienes un horario fijado, cada vez que quieras ponerte a estudiar te resultará más fácil vaguear o decir: “ya me pongo mañana, total por un día…”. Y así no vamos a ninguna parte.

 

Es un control de lo más eficaz para prepararte las opos.

Si, desde un principio, has establecido la cantidad de temas que tienes que redactar, estudiar y repasar en un periodo determinado (un mes, por ejemplo), cuando termine podrás comprobar si los cálculos iniciales se están cumpliendo o si has sido poco realista. Es una buena forma de medir tus progresos y de motivarte.

Te permites hacer una readaptación, a tiempo.

Si la experiencia confirma que no puedes estudiar tantos temas en una semana, bien sea porque eran poco realistas en general o  porque con tus horarios no es posible, puedes reajustar este planing. Una vez conoces los fallos al planificarte, puedes plantearte si debes estudiar más horas a la semana o dedicarle menos horas al repaso con tal de aproximarte a los objetivos programados.

 

Es una forma de motivarte

Ya te comentamos que la motivación es esencial. En este caso, si ves que vas cumpliendo tu planificación y estás alcanzando tus objetivos, vas a tener un chute de energía brutal. Te va a permitir mantener tus propósitos y seguir trabajando y estudiando al máximo. Y sin olvidarnos que te va a dar más confianza en ti misma y a reforzar tu autoconcepto.Y ¿sabes qué? Te acerca aún más a tu deseada plaza.

 

Racionaliza el tiempo que le dedicas al estudio y al ocio

Aunque se deban hacer sacrificios, una oposición no es sinónimo de renunciar a todos los placeres y momentos de ocio, ni a vivir como una ermitaña en tu cueva estudiando.

Hacer deporte, salir con tus amigas, familia o pareja, ir al cine, a conciertos, hacer una escapada, pasar un día fuera de excursión (introduce cualquier cosa que te guste hacer), es muy saludable, vital y te proporcionan un estado de relajación necesario.

Lo que tienes que hacer es establecer el número de horas semanales que vas a dedicarle al ocio y en qué momento es más oportuno hacerlo. Intenta, dentro de la medida de lo posible, que sean un período de descanso entre maratón y maratón de estudio.

Esta planificación del tiempo de estudio – ocio, te permite no tener que renunciar a tus momentos de diversión, pero que tu rendimiento de estudio sea el que has programado. Si respetas tus horarios, puedes tenerlo todo.

 

Ahorras tiempo y energía.

Si te planificas el estudio y el repaso, lograrás fijar mejor los conceptos en la memoria. Además si sabes hacer una buena distribución de estos, podrás hacer menos y obtener los mismos resultados que haciendo un montón más distribuidos sin ton ni son.

 

 

¿Qué te parece? ¿Te animas a hacer tu propia planificación ?

Puede darte un poco de pereza en un principio, pero te aseguramos que es una estrategia clave para mantenerte activa, cuerda y motivada. Y los resultados hablarán por sí solos.

 

Desde FormArte os ayudamos a hacer una planificación de las oposiciones, tanto a nivel online como presencial. Distribuimos el temario y las distintas partes a lo largo del curso para que puedas avanzar sin prisa pero sin pausa. Y los resultados también hablan por sí solos.

 

 

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Las dimensiones del juego

Ya te hemos hablado en más de una ocasión sobre el juego y lo beneficioso que es para los más pequeños. Siempre te animamos a que salgas de los esquemas convencionales y te animes a probar otras actividades para enseñar. Y, ¿hay algo mejor que el juego para los niños/as?

 

En los primeros años de nuestra vida el juego favorece nuestro desarrollo integral a distintos niveles. Todo lo que aprendemos a través del juego lo asimilamos de modo más rápido y eficaz.

Por este motivo se acentúa la importancia de las actividades lúdicas en un entorno educativo, porque motivar a los niños/as resulta muchísimo más sencillo.

 

Es lógico, ¿verdad? seguro que cuando eras pequeña lo que más te gustaba era jugar.

 

Además probablemente era una de las mejores formas para relacionarte con tus compañeros. Parece mentira lo rápido que hacíamos amigos de pequeños solo por compartir juegos. Porque sí, el juego es un instrumento muy valioso para facilitar y mantener la interacción entre iguales.

El juego es perfecto porque aborda distintas dimensiones del desarrollo y es lo que venimos a contarte en el post de hoy. Es un poco más teórico pero perfecto para terminar de convencerte y ponerlo en práctica en tu clase. ¿Quieres saber cuáles son las dimensiones que aborda el juego? ¡Vamos a darle un repaso!

Las dimensiones del juego

Dimensión afectiva-emocional:

Expresión y control emocional a través del juego.

Como sabes, el afecto es imprescindible para un desarrollo equilibrado. Esto es cierto durante toda nuestra vida, (¿Cómo sería tu vida sin el afecto de tus seres queridos?) pero muy especialmente durante los primeros años, dado que unas carencias afectivas durante la primera infancia pueden marcarnos para siempre.

El juego en sí mismo es una actividad que provoca placer, satisfacción y motivación. Permite al niño/a aprender a controlar la ansiedad que le producen ciertas situaciones de la vida cotidiana como por ejemplo el enfado de padres o profesores, la pérdida de un juguete o no poder salir a jugar fuera porque está lloviendo. A través del juego se exteriorizan las emociones y estimula la autoestima y la autoconfianza en el niño/a.

 

Además, la mayor parte de las relaciones y contactos afectivos tienen lugar durante el juego.

 

Dimensión social:

Integración, adaptación, igualdad y convivencia.

El juego es el principal recurso que tienen los niños/as para iniciar sus primeras relaciones con sus iguales. Conforme el niño se va relacionando con otros aprende a asimilar conductas deseables como compartir, saludar, respetar turnos… y aprende también a no manifestar conductas no deseables como pegar a los demás o ejercer su voluntad

El juego permite el autoconocimiento y el conocimiento del entorno y de las personas que lo comparten con nosotros. A nivel social el juego es básico porque es un elemento socializador que nos ayuda a construir la forma en que nos relacionamos con los demás. Permite conocer y respetar las normas, fomenta la comunicación, promueve la cooperación y favorece los procesos de inserción social.

 

Dimensión cultural:

Transmisión de tradiciones y valores.

El niño imita elementos del entorno en el que se mueve. Es su modo de adaptarse y de conocer el mundo adulto.

 

Dimensión creativa:

La inteligencia creativa.

El juego potencia la imaginación a través del juego simbólico. La creatividad permite la agilidad del pensamiento y el desarrollo de habilidades.

La creatividad consiste en ver lo que otros no ven y de realiza cambios en el entorno de un modo perceptible para los demás.

Un entorno lúdico es facilitador del pensamiento creativo porque desarrolla la autonomía de pensamiento y expresión, la capacidad productiva e inventativa.

 

Dimensión cognitiva:

Gimnasia para el cerebro.

Los juegos manipulativos favorecen el desarrollo del pensamiento y el juego simbólico favorece la empatía, es decir, la capacidad del niño/a de ponerse en el lugar del otro.

Además el juego facilita el proceso de abstracción del pensamiento, es decir, la creación de representaciones mentales.

 

Dimensión sensorial:

A través del juego el niño puede descubrir una serie de sensaciones que no podría experimentar de otro modo.

El juego permite la exploración de las propias posibilidades sensoriales y motoras y su desarrollo a través del ejercicio repetido.

 

Dimensión motora:

Es la dimensión más evidente del juego.

El juego facilita la adquisición del esquema corporal además de permitir el aprendizaje de las relaciones causa-efecto. Se da cuenta que lo que hace modifica su entorno, produciendo unas reacciones en los demás y así se reconoce a sí mismo/a como agente causante de cambios.

 

Esperamos que ahora ya sabes todas las áreas en las que ayuda el juego a los niños/as estés súper convencida de usarlo en clase. ¿Pensando qué tipo de juegos poner en marcha?

¡Apostemos por la gamificación, que los niños aprendan jugando!

 

 

 

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Y tú, ¿apuestas por una educación inclusiva?

En tu día a día está presente la diversidad.


La realidad de las aulas de primaria de hoy en día, donde los alumnos cuentan con distintos antecedentes, necesidades, habilidades y contextos, piden a gritos apostar por una educación inclusiva. Una educación que se rija por principios de aceptación, integración y participación.

 

Y a pesar que sea una realidad en la mayoría de nuestras aulas, las herramientas para ofrecer una educación completamente inclusiva siguen sin ser todo lo poderosas que deberían ser.

 

Se requiere cada vez más que los maestros diseñen planes de educación individualizados que se ajusten a las necesidades de aprendizaje de todos los estudiantes, y para proporcionar apoyo conductual, social y emocional que ayudan a estos alumnos a participar en todos los aspectos de la vida escolar.

 

Tenemos que partir de la base que no hay infantes idénticos entre sí. Todos/as son distintos y, por lo tanto, necesitamos mecanismos para hacer posible la igualdad de oportunidades, para que cada uno/a de ellos/as puede encontrar su lugar y que este responda, dentro de las posibilidades, a sus intereses y capacidades. 

Seguimos educando a partir de unos valores generales, en masa, sin tener en cuenta la individualidad. Y precisamente esta individualidad es de lo más enriquecedora. No podemos pretender que todos los niños dentro de una misma clase sean iguales, ¿no nos damos cuenta que les estamos cortando las alas? ¿que los estamos limitando a encajar dentro de unos moldes que quizás no se ajustan a sus habilidades?

si en tu clase hay treinta alumnos/as, estás delante de treinta formas de pensar diferentes, treinta visiones del mundo distintas. Y es necesario preparar a los niños/as para vivir con esa diferencia, para no asustarse o poner una cruz porque el otro es diferente.

 

Vamos a ejemplificarlo un poco en uno de los contextos más sencillos.

Seguro que conoces la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Para Gardner la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupa distintas capacidades específicas, sino que la inteligencia es como una red de conjuntos autónomos relacionados entre sí.

Por el momento se han propuesto ocho tipos distintos de inteligencia:

  • Lingüística-verbal
  • Musical
  • Lógica-matemática
  • Espacial
  • Corporal-cinestésica
  • Intrapersonal
  • Interpersonal
  • Naturalista

 

Gardner afirma que todas las personas son dueñas de cada una de estas ocho clases, pero cada cual destaca más en unas que en otras, no siendo ninguna de las ocho más importantes o valiosas que las demás.

 

La educación que se enseña en las aulas se empeña en ofrecer contenidos y procedimientos enfocados a evaluar la inteligencia lingüística-verbal y lógico-matemática. Y no es que no sean importantes o útiles, es que es insuficiente para educar a los alumnos en la plenitud de su potencial y habilidad.

¡¡Hay cantidad de áreas de desarrollo!!

Quizás estamos perdiendo la oportunidad de que nuestra sociedad llegue al máximo de sí centrándonos solo en desarrollar unas áreas.

 

Sí, la situación en las escuelas hoy en día no es sencilla. Lo sabemos.

El volumen de alumnos en algunas aulas es muy alto, no hay o no se están empleando suficientes recursos económicos, falta profesorado preparado en áreas más específicas, la contratación de profesores/as es limitada… todo esto hace que sea difícil poder educar de forma específica. Pero… ¿y todo lo que nos ganaríamos? ¿todo lo que avanzaríamos? ¿cómo de útil sería eso para nuestro desarrollo personal?

Pero cuando hablamos de diversidad no nos referimos solo a la diversidad en cuanto a capacidades, estamos hablando de TODO TIPO DE DIVERSIDAD.

 

TODOS SOMOS DIFERENTES.

 

Estamos hablando de educar en una diversidad que permita lo diferente, sea una situación de discapacidad, distinto color de piel, distintos credos, distintas orientaciones sexuales, distintas habilidades y capacidades y así podríamos seguir.

Se trata de conseguir que TODOS encuentren su lugar y se sientan a gusto en él. Que lleguen al lugar donde quieren llegar, no ponerles límites, no quitarles oportunidades y esperanzas.

 

La diversidad nos nutre y aporta. Nos muestra diferentes culturas, razas, idiomas, capacidades, opiniones, ideales y formas de sentir, entender y desarrollarse. Podemos adquirir nuevos conocimientos, experiencias, valores y pensamientos, nos hace más tolerantes, nos abre la mente.

 

Piensa en la gente que has conocido a lo largo de tu vida, tus compañeros de clase, probablemente todos habréis llegado a puntos distintos en vuestras vidas, no sois iguales. Entonces, ¿por qué educamos de la misma forma?

 

Abramos las puertas a la diversidad, a intentar hacer de nuestra sociedad y de nuestras aulas espacios inclusivos, que cada uno de nuestros alumnos sienta que es aceptado, que forma parte del grupo, que pertenece al aula.

Identificar y pensar a través de las nociones de diferencia y cómo afectan el aula permite que abracemos un poco más esa inclusividad. 

Y obviamente la educación no se limita a un solo ámbito. Ni solo compete a los padres ni solo compete a las escuelas. La educación incluye todos los contextos en los que el niño/a participa y toma contacto.

 

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

Nunca es demasiado tarde

 

Nunca es demasiado tarde para ser o hacer aquello que quieres.

Es muy fácil ponernos límites y barreras. A veces vas por la vida levantando muros y poniendo esas barreras sin ton ni son.

 

Diciéndote y repitiéndote un “no” tras otro a ti misma. En cambio, para los demás siempre tienes preparado un “sí” como una catedral.

¿Tiene algún tipo de lógica?

Cuando se trata de ti, no crees que sea posible, que seas capaz o que puedas conseguirlo. Pero si se trata de cualquier otro, crees a pies juntillas en que lo va a conseguir.

¿Por qué eres tan dura contigo misma?

Probablemente tienes demasiado miedo. A invertir tu tiempo, dinero y fuerza en algo que no sabes si va a salir bien. Y encima no te valoras lo suficiente para creerte capaz.

Además, la sociedad te dice que no es lo que toca. Tus amigos ya están colocados, trabajando desde hace tiempo, ganando más que tú. Muchos te preguntan si vas a ponerte a estudiar de nuevo con ese rintintín y esa desaprovación de fondo. Y otros directamente te dicen que es demasiado difícil conseguirlo, que busques otra vía.

 

Es normal que te desaliente.

Es normal que te desanime.

Es normal que te quite las fuerzas

Es normal que te haga flaquear un poco

 

PERO NO.

NO DEBERÍA SER ASÍ.

 

Recuerda que es TU vida, no la suya. Es TU decisión, no la de los demás. Es TU sueño, no el suyo. Y ES TU OPORTUNIDAD, y las oportunidades te la creas tu misma.

¿Quién dicta lo que toca o no?

 

No es demasiado tarde.

 

Hay personas que no han tenido tu vocación y que van perdidas de profesión en profesión sin saber muy bien qué hacer.

Otras se conforman con trabajos que no les llenan porque no tienen los cojones de descubrir lo qué realmente quieren e ir a por ello

Algunos encuentran su pasión a los 30, 40 o 50.  Los valientes, cuando la encuentran, se tiran de cabeza y si te fijas bien, la mayoría de ellos consiguen lo que se proponen porque han creído en ellos y les ha dado igual lo que pensaran los demás.

Hay miles de historias de estas.

 

Tú decides a qué grupo quieres pertenecer.

¿Al de los que se conforman o al de los que se tiran de cabeza a buscar aquello que quieren?

 

 

Te dejamos con un trocito de este texto de Gandhi:

 

Alcanza tu sueño.

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.

Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo,vendrá a tus manos en el momento oportuno.

Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.

 

Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.

 

 

 

 

 

 

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