Si no puedes vivir sin redes sociales, toca desintoxicarse

Las redes sociales se han hecho un hueco importante en nuestra vida. Para algunos es una herramienta de trabajo, para otros una forma de difundir contenido, para muchos una forma de mantenerse conectado y al día con los amigos (y los no tan amigos), y también una forma de entretenerse.

 

Las redes sociales han revolucionado la sociedad y han traído multitud de cambios con ellas. Algunos mejores y otros no tanto. Pasar tiempo en ellas está muy bien, sin embargo, el problema llega cuando pasamos demasiado tiempo. Y cuando les dedicamos un tiempo que deberíamos estar dedicando a otras cosas.

 

Ya te contamos en nuestro post acerca de los ladrones de tiempo, que las redes sociales son uno de los mayores ladrones de tiempo de hoy en día.

¿Cuánto tiempo pasas cada día en Instagram, twitter, facebook, youtube…? Si empiezas a contar, te darás cuenta que le dedicas varias horas de tu jornada y eso está afectando a tu estudio.

 

Estás estudiando y te llega una notificación de instagram (ya te has distraído), primero decides ignorarla pero al cabo de 5 minutos decides que mejor lo miras, respondes si es necesario en un segundo y ya te vuelves a poner. ERROR.

Probablemente ese segundo que has pronosticado, pase a ser mínimo 5 minutos y ya has perdido el hilo y la concentración. Súmale que las redes sociales suelen tener un punto de adictivo, que una vez entras, te atrapan y acabas perdiendo el tiempo.

 

Las redes sociales nos atrapan y, sin darnos cuenta, las revisamos una y otra vez, arruinando la productividad o el disfrutar de la vida desconectados.

 

Echarle un vistazo a Facebook e instagram en momentos de ocio o cuando estás aburrida como en el autobús o en la sala de espera del dentista, no es un problema por sí mismo (aunque puedes aprovechar esos momentos muertos para repasar ;)). No obstante, se convierte en un mal hábito cuando perjudica a tu rendimiento. Si los descansos o las revisiones de las redes sociales son un big deal para ti y te gustaría volver a ser más productiva y centrarte en el estudio 100%, sigue leyendo porque este post te interesa.

 

Cómo desintoxicarte de las redes sociales y dejar de perder el tiempo ahí

 

Paso 1:

Primero de todo puede ser muy positivo saber cuánto tiempo pasas en ellas. Quizás solo con ver el número te asustas y decides dejarlo. ¿Cómo hacerlo?

Por un lado puedes saber las horas exactas que pasas en instagram y facebook desde las mismas aplicaciones. En ambas redes hay un apartado llamado “Tu actividad”, en el que te da el número de horas al día que pasas.

Y por otro lado, hay aplicaciones externas, como moment,  que te dicen cuántos minutos pasas en el  móvil además del número de veces que lo desbloqueas.

 

Paso 2:

Una vez hemos identificado la magnitud del problema, pasaremos al primer paso: desactivar las notificaciones.

En la configuración de tu móvil puedes desactivar todas las notificaciones relativas a una aplicación y, como no es probable que un mensaje, comentario o like de instagram sean una emergencia, puedes mantenerlas silenciadas. Ver que tienes una interminable lista de notificaciones puede generar ansiedad en plan “work to do”, por lo tanto, si no las ves, adios problema. Ojos que no ven….

También es una buena práctica silenciar las notificaciones de whatsapp durante las sesiones de estudio. Si es algo realmente importante, pueden llamarte. Si no sabes que recibes mensajes, no te distraes. Además, la mitad de las veces los mensajes son de esos grupos llenos de gifs, vídeos y fotos que realmente no te dicen nada con chicha. Mejor, déjalo para tu rato de ocio.

 

Paso 3:

Piensa y planifica cuánto tiempo quieres pasar en redes sociales. Raciona el acceso, sobre todo mientras estás estudiando. Las redes sociales y los smartphones, son adictivos, por eso, lo mejor es medir su consumo.

Deja el teléfono lejos de ti mientras estés estudiando y fíjate la meta de estar 2-3 horas sin revisarlo. Lo ideal sería que tampoco lo cojas durante los ratitos de descanso y que en lugar de aprovecharlos para chequear tus redes o mensajes, estires las piernas y te despejes de otra forma.

 

Paso 4:

Si ves que no puedes dejar de desbloquear el móvil y mirar si la luz de las notificaciones parpadea, una ayudita extra nunca está mal.

Hay algunas aplicaciones que pueden ayudar con esta tarea:

  • Freedom: Es una de las apps más completas que puedes encontrar. Con ella puedes programar horarios durante los que quieres que el smartphone no emita ningún tipo de notificación y el kid de la cuestión, restringir el acceso a las aplicaciones que consideres que te hacen perder más tiempo. ¿Lo malo? Solo es para el team Iphone
  • Offtime: Es una alternativa de la anterior. Además de restringir el acceso y quitar notificaciones durante ciertos periodos de tiempo, puedes configurar recordatorios para ver cuánto tiempo llevas mirando el móvil y hacer un seguimiento de este.
  • Forest: Esta app es un poco más divertida. Plantas árboles y bosques en función del tiempo que te mantengas alejada del teléfono. Plantas semillas, que tardan 30 minutos en crecer, según el tiempo que quieras mantenerte centrada y el objetivo es no salir de esta app porque sinó mueren. Además ganas monedas virtuales que luego puedes donar a la ONG Trees for the Future. Es un buen motivo para dejar el móvil de lado, ¿verdad?

 

Paso Bonus

Si ni con esas puedes desengancharte y tu rendimiento sigue viéndose afectado, ha llegado el momento de plantearse dejar el mundo 2.0 por una temporada. Borra las apps de tu móvil e intenta vivir sin ellas. Quizás 15 días son suficientes, pero un mes puede ser un buen objetivo.

 

Observa cómo cambia tu vida (y sobre todo tu rendimiento) sin ellas y fliparás.

 

Y recuerda que cuando eres pequeña esto no existía. Si podíamos vivir sin ellas entonces, podemos hacerlo ahora.

 

Si consigues desintoxicarte de las redes sociales, puedes ponerte algún tipo de premio, ¿no? Premiarse siempre es una forma estupenda de estar más motivada y lograr lo que te propones.

 

¿Qué te parece? ¿Lo intentamos?

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

 

 

¿Cómo dar feedback a tus alumnos?

Desde que eres pequeña has estado expuesta a una gran cantidad de feedback. Los aplausos y “muy bien” de tus padres ante tus primeros pasos, las felicitaciones por aprobar unos exámenes, las broncas por suspender otros o las reprimendas por haber hecho X o Y en clase.

Como habrás notado el feedback que recibes evoluciona a medida que te haces mayor. Sigue habiendo feedback, pero al hacernos mayores nos olvidamos de dar feedback positivo o de retroalimentar al otro con amor y cuidado. Bueno, quizás es cuestión de poca empatía o inteligencia emocional. Pero escasea mucho el feedback bien dado. Y el impacto de esto es muy grande. Mucho más de lo que nos imaginamos.

Sobre todo durante la infancia.

 

Es por ello que hoy queremos hablarte del feedback, porque tienes mucho feedback que dar y sabemos que quieres darlo lo mejor posible.

 

El feedback (o retroalimentación) es imprescindible entre profesores y alumnos.

Piénsalo bien; cuando estás en proceso de aprendizaje, recibir comentarios acerca de tu evolución, acciones y trabajos, te permite saber qué estás haciendo bien, qué puedes mejorar y en qué estás fallando. El feedback te permite llegar más lejos y ajustar tu actitud y tus acciones para lograr el éxito. Y lo mismo sucede con tus alumnos.

 

Sin embargo, dar feedback no es tan sencillo como parece. Un feedback mal dado puede tener repercusiones negativas en la persona que lo recibe.

 

Antes de adentrarnos en materia, una pequeña definición de feedback no está de más.

Feedback es una palabra inglesa que significa retroalimentación.

 

El feedback serían las respuestas y comentarios que das a los alumnos después de realizar una tarea o actividad. A través de tu valoración, ellos reciben una información con la que se crean una idea o creencia respecto a sus resultados. 

Un buen trabajo de feedback puede ser primordial para el logro de mejoras en el proceso de aprendizaje.

El feedback te permite acercarte a tus alumnos, guiándoles para lograr sus metas formativas, además de crear un contexto de aprendizaje más rápido y personalizado.

El feedback, como bien sabes, puede ser positivo o negativo y se puede dar haciendo referencia a tres niveles distintos:

  • Feedback a la relación: se da cuanto el foco de la valoración es la identidad de la persona. Por ejemplo: eres un buen estudiante.
  • Feedback a las conductas: se da cuando el foco de la valoración se centra en la acción realizada. Por ejemplo: no has hecho los deberes.
  • Feedback a los resultados: se da cuando el foco de la valoración cae en los resultados obtenidos. Por ejemplo: Has suspendido 4 asignaturas.

 

Esta diferenciación es sumamente importante. No es lo mismo poner el foco en la identidad de la persona que en su conducta o resultado.

Vamos a ponerte un ejemplo:

Imagina que en un exámen de mates, un alumno se equivoca en 7 ejercicios de diez. Y cuando el niño muestra su exámen en casa, sus padres le dicen: “eres tonto, no entiendes nada, no sabes de matemáticas”. Esto puede tener un impacto muy negativo en el autoconcepto y la autoestima del niño y terminar por pensar: “soy tonto, no sirvo para las mates” cuando en realidad es cuestión de concentración o nervios. Si en cambio, la respuesta es: “el examen no ha ido bien, vamos a fijarnos en lo que has fallado y a poner más atención al hacer ejercicios porque sé que puedes hacerlo mejor.” el mensaje cambia mucho, ¿verdad?

 

Para que el feedback sea más efectivo es conveniente darlo inmediatamente después de la tarea o conducta realizada. Esta inmediatez hace que el aprendizaje sea más significativo dado que los errores y falsas creencias de los alumnos pueden ser corregidos de forma más rápida justo en el momento en que se produce la duda o el reto al que tiene que hacer frente.

 

 

¿Cómo hacerlo? Pautas para dar un buen feedback.

 

  • Sé específica en los comentarios. A pesar de que pueden realizarse valoraciones generales, no hay que limitarse a decir cosas como “lo has hecho bien, mal o regular” sino buscar también las cosas específicas que se han hecho bien y las que conviene mejorar.
  • Emplear un lenguaje comprensible para tus alumnos.
  • Centrar los comentarios no en la persona, sino en su conducta. Concretamente en la o las conductas objetivo que se están trabajando o han sido ya trabajadas. Sin embargo, si el alumno mejora en algún aspecto que todavía no ha sido abordado, puedes darle retroalimentación positiva sobre el mismo.
  • Sé positiva. Comienza informando a tu alumno de aquello que ha hecho bien (sin caer en la repetición) y/o de los progresos que va haciendo en las conductas objetivo. Recuerda que incluso cuando nada parece bien hecho, puedes alabar los intentos y esfuerzos del estudiante por cambiar. Para hacer comentarios negativos, una buena fórmula es usar la técnica del sandwich: empezar por un mensaje positivo, decir aquello negativo con su razonamiento pertinente y terminar poniendo énfasis en las cualidades positivas con un mensaje que le transmita al alumno que tienes plena confianza en que la próxima vez será mejor.
  • Da retroalimentación correctiva de modo amable y en forma de sugerencias específicas, nada de órdenes, que permitan al alumno corregir o mejorar las conductas a modificar. No se trata de decir lo que está mal, sino de proporcionar sugerencias de mejora.
  • Limitarse a aquello que se está trabajando o se ha trabajado y pasar por alto aquello que se intentará modificar más adelante. Ajustado a la tarea que el alumno está realizando.
  • Ser concisa. Definir bien lo que ha hecho y cómo lo ha hecho sin valoraciones ni prejuicios. Intenta dar siempre la cantidad adecuada, con cuidado de no pasarte con los reforzadores ni en positivo ni en negativo.
  • Centrarse solo en aspectos sobre los que el alumno tiene control.
  • Dar la retroalimentación directamente al alumno, en lugar de hablar de él delante del grupo. Decir “creo que podrías mejorar…” en lugar de “creo que él podría mejorar…”.

 

La retroalimentación es una herramienta para potenciar las habilidades de los demás y facilitar su aprendizaje. Dar un buen feedback no solo va a ayudar a tus alumnos a mejorar, sino que puede ayudarles a valorarse más positivamente y tener confianza en sí mismos.

 

Además, no solo puedes usarlo en tu vida profesional, sino que puedes aplicar los mismos principios en tu vida personal. ¡Notarás la diferencia!

 

FormArte, el arte de formar.

Cómo mejorar tu concentración

 

Como opositora necesitas estar concentrada para estudiar y asimilar todos los conceptos de forma significativa.

 

A veces es muy complicado mantener la concentración y no perderse por el camino, ¿verdad? Estás rodeada de estímulos constantes y encima tienes cincuenta mil millones de cosas en la cabeza. Así no hay quién se concentre y rinda en el estudio como dios manda.

 

¿Te sientes identificada?

No worries, la concentración es como un músculo y afortunadamente se puede entrenar.

La concentración es la acción y efecto de centrar intensamente la atención sobre un objetivo. A través de la concentración, una persona deja momentáneamente de lado todo aquello que puede interferir en su capacidad de atención.

 

Y la concentración es vital para el aprendizaje.

Como bien sabes la productividad y el rendimiento no son cuestiones de echarles horas. Hay días que estudiando 3 horas eres mucho más productiva que otros que te has pasado 8 horas delante de libros y apuntes. ¿Te ha pasado? ¿te suena esta situación?

La concentración y la productividad van de la mano.

 

Y no, no es que tu no seas capaz de concentrarte o que debas darte por perdida, ¡para nada!

La concentración se puede mejorar.

¿Cómo? Hay algunas habilidades que puedes aprender y pequeñas acciones que puedes hacer para que tu cerebro se focalice más y mejor.

 

¿Intrigada por saber más? Keep on reading, ¡que allá vamos!

 

Acciones para mejorar tu concentración y ser una crack en las opos

Deja de lado las distracciones para aumentar la focalización.

Sí, esta es de lo más evidente, pero nunca está de más recordarlo. Las distracciones en sí no son malas, en las circunstancias adecuadas pueden ayudarte a sobrevivir. Nuestros ancestros tenían que tener mil ojos y oídos ante depredadores, por ejemplo, para mantenerse a salvo.

Pero ellos no tenían instagram ,facebook, móviles con 1800 apps, whatsapps, emails, blablabla. La simple vibración que te indica que te ha llegado un mensaje, te está distrayendo por mucho que no lo revises, ¿eres consciente?

 

Se acabó el multitasking.

Sabemos que eres capaz de hacer 10.000 cosas a la vez superwoman, pero el multitasking es una de las peores cosas que puedes hacer para tu concentración. De hecho, el multitasking es un mito; realmente no es que hagas varias cosas en el mismo momento, sino que tu cerebro salta de una a otra a la velocidad de la luz.

Vale sí, puedes andar y hablar a la vez, pero son tareas inconscientes, en una de las cuales no tienes que poner tu atención. Pero a la que tratas de hacer dos tareas complejas, estás sacrificando la eficiencia en una por la otra.

 

 

Di adiós al desorden

¿Sabías que las resonancias magnéticas cerebrales han mostrado de forma concluyente que el desorden afecta tu capacidad para concentrarte y procesar información?

Tener un entorno organizado puede hacerte más productiva, ayudarte a focalizarte en el estudio e incluso recordar más la información. Además ¡incluso puede mejorar tu estado de ánimo!

 

Encuentra tu BSO de estudio ideal

No todos respondemos igual a los sonidos. Hay personas que necesitan silencio total para concentrarse, otras lo hacen con música instrumental de fondo y hay quién incluso se concentran mejor en medio del bullicio de su cafetería favorita.

Se ha dicho en varias ocasiones que la música de Mozart y la barroca son la mejor música para estimular el cerebro. Nosotros ahí lo dejamos.

Si quieres probar con música, plataformas como Spotify o Youtube tienen listas de reproducción llamadas “Focus” elaboradas específicamente para la concentración, el estudio o la productividad.

Pero si sabes que tú necesitas silencio total, unos cascos que eliminen el sonido o un buen par de tapones para los oídos pueden ser tus mejores aliados.

 

Dale gasolina al cerebro.

Este punto es vital; necesitas nutrir tu cerebro para que rinda al máximo.

Comer bien para alimentar al cerebro, no para tener abdominales. Lo hemos comentado en varios posts y tenemos un artículo dedicado a la alimentación durante las opos, pero en líneas generales se trata de comer comida REAL, lo menos procesada posible y rica en nutrientes. Cuantas menos etiquetas tenga lo que compras, mejor, pero si tiene etiquetas, en lugar de mirar las kcal, mira la lista de ingredientes. Comer alimentos altos en vitaminas, antioxidantes y fitonutrientes es lo que tu cerebro necesita. Frutas, verduras, legumbres, proteínas de calidad (carne, pescado, tofu, seitán, huevos, etc), frutos secos,  En cambio, el azúcar blanco y los carbohidratos refinados lo único que hará es elevar tu nivel de azúcar en la sangre como si de una montaña rusa se tratara.

 

Dale esquinazo al estrés, es momento de focalizar.

El estrés puede mejorar la concentración y ayudar a focalizarte durante breves períodos de tiempo debido a la inyección de adrenalina que produce. Seguro que alguna vez te ha pasado, cuando tenías que entregar una tarea a tiempo y aún te quedaba trabajo.

Pero confiar en que trabajar bajo estrés será positivo es un error, dado que puede ser perjudicial para tu cerebro a largo plazo.

El estrés crónico puede llevar a la ansiedad, a tomar malas decisiones, insomnio y deterioro de memoria, y para nada te interesa encontrarte con este cuadro preparando las opos.

Una de las mejores  técnicas para reducir el estrés y mejorar la concentración es la meditación. Esta puede hacerte más feliz, darte tranquilidad y hacerte más resilente; es decir, ser capaz de afrontar los altibajos de forma más positiva.

Los meditadores regulares experimentan una mejor concentración y focalización, memoria, mayor creatividad, reducción del estrés y mejor sueño. ¿No te parece  increíble?

 

Esperamos que estos consejos te ayuden a concentrarte más y mejor.

Recuerda que no eres la única que está pasando por esto y que se trata de ir pasito a pasito. SIn prisa pero sin pausa.

 

¿Más consejos, ayuda, ideas…? ¡Ponte en contacto con nosotros y hablamos!

 

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

El arte de hacer esquemas para aprobar las oposiciones

 

Hoy queremos seguir hablando de las distintas técnicas de estudio que existen para ayudarte a que sea mucho más fácil estudiar y sacarte las opos.

¿Sabes de qué vamos a hablarte hoy? Tal como indica nuestro título hoy te traemos toooodos los secretos para hacer un esquema de profesional.

 

El esquema es una técnica de síntesis que se complementa con el subrayado, del cual te hablamos la semana pasada en nuestro blog. Ambas son técnicas de esencialización, es decir, detectan lo esencial y prescinden de la información accidental.

 

Aunque se pueden realizar esquemas sin haber subrayado previamente, es recomendable hacerlo después, ya que de esta forma, conocerás mejor el texto y tendrás una mejor comprensión.

 

Haciendo un esquema la estructura del texto te quedará mucho más clara ya que podrás  verlo de forma muy visual.

 

TIP IMPORTANTE: En el esquema no debes usar frases ya que entonces perderías parte de la claridad y ya no sería una síntesis. Sólo debes usar palabras clave (que habrás sacado anteriormente subrayando, por ejemplo). Estas palabras clave son conceptos semánticos y, una vez domines el tema, te servirán para recordar tanto la estructura como la secuencia. Vamos, que gracias al esquema podrás recordar todo el tema y desarrollarlo sabiendo cuales son los highlights o conceptos más importantes.

Eso sí, siempre y cuando sea un esquema bien hecho.

 

Ya  te hemos dicho que es una técnica visual que, como consecuencia, va dirigida a la memoria visual, con lo cual, hay que tener en cuenta algunas cosas:

  1. Un esquema debe ser una unidad. Una hoja donde tu puedas visualizarlo todo, nada de partirlo en varios folios.
  2. Cada idea del texto debe tener una palabra clave que la represente. Un esquema es como un telegrama, como ya te hemos comentado hace un ratito, NADA DE FRASES (segundo aviso jaja).
  3. Dejar que la hoja respire. Hablando en plata, dejar suficiente espacio en blanco en la hoja, no solo en cuanto a márgenes, sino también entre ideas. Puede parecer una tontería, pero esto te da una mejor visión del conjunto así como de sus divisiones y estructura. Además, le das a tu vista un respiro y eso siempre se agradece.

 

¿Por qué usar esquemas?

 

Este es el punto en el que tratamos de convencerte que uses la técnica del esquema durante tu estudio.

Te recomendamos que uses esquemas porque…

  • Es una técnica activa, lo que significa que al hacerlo te mantienes atenta, incrementas tu capacidad de concentración en el tema, aumentas tu interés por dicho tema y es un plus de motivación para seguir estudiando.
  • Una vez descubres la estructura del tema y cómo se relacionan las distintas ideas, el temario se hace más significativo; no lo memorizas de forma mecánica sino siguiendo un orden lógico y secuencial. ¿Consecuencias? Comprendes mil veces mejor el tema y además retienes más y con menos esfuerzo. Es mucho más fácil retener datos estructurados que sueltos. .
  • Pones en marcha la memoria visual y tu cerebro trabaja con el doble de potencia ya que estás activando también tu hemisferio derecho y dándole más caña al temario.
  • Ahorrarás tiempo al repasar porque no necesitarás volver a leerte todo el texto; una ojeada al esquema y voilà.

 

Llegados a este punto… ¿ya te hemos convencido para que hagas esquemas?

Si la respuesta es afirmativa, ahora te contaremos qué tipos de esquemas existen. Si pensabas que solo hay un tipo de esquema universal, nada más lejos de la realidad.

¿Cuál es el mejor? Todos tienen ventajas e inconvenientes, por lo que dependerá del tema que estés estudiando y de ti.

 

Esquema de llaves o de barras:

Se usan llaves o barras para desglosar las diferentes ideas del tema. Es el esquema más intuitivo, conocido y usado, seguro que más de una vez lo usaste durante la carrera.

Su gran ventaja es que es el esquema que mejor activa la memoria visual ya que permite fotografiar la estructura del tema.

Su mayor inconveniente es que, cuando hay muchas subdivisiones, el texto se va desplazando hacia la derecha, comprimiéndose cada vez más , mientras que en la izquierda el espacio está casi en blanco. En este caso (de que haya muchas subdivisiones) mejor escoger otro esquema ya que perderíamos la unicidad.

 

 

Esquema simplificado:

Este esquema pretende quedarse con lo bueno de los demás. A pesar de no ser tan visual como el de llaves, lo es más que el resto de esquemas que te presentaremos a continuación. Es el típico esquema que podemos realizar mediante un word o programa de escritura en ordenador; usando guiones, cuadrados, puntos, etc. Tanto se pueden usar signos como números o letras. Su estructura evita que el texto se vaya comprimiendo hacia la derecha.

Su única desventaja es que los signos utilizados no le dan un carácter tan visual y claro como el anterior.

 

  • Idea Principal 1
    • Idea secundaria
      • Detalle
      • Detalle
    • Idea secundaria
      • Detalle
      • Detalle
    • Idea Principal 2
      • Idea secundaria
        • Detalle
        • Detalle
      • Idea secundaria
        • Detalle
        • Detalle

 

 

Esquema numérico:

Su gran baza es que es súper preciso en las divisiones y subdivisiones de ideas. Es el tipo de esquema empleado para los índices de cualquier trabajo.

A pesar de ser tan conciso, su inconveniente es que produce despiste y se convierte en monótono y un poco aburrido.

 

  1. Idea Principal 1
  • 1. Idea Secundaria
    • 1.1. Detalle
    • 1.2. Detalle
  • 2. Idea Secundaria
    • 2.1. Detalle
    • 2.2. Detalle
  1. Idea Principal 2
  • 1. Idea Secundaria
    • 1.1. Detalle
    • 1.2. Detalle
  • 2. Idea Secundaria
    • 2.1. Detalle
    • 2.2. Detalle

 

 

Esquema tipo organigrama:

Es un esquema muy semejante al de llaves; por lo tanto sus ventajas e inconvenientes son similares. La gran diferencia es que las divisiones y subdivisiones se realizan en vertical y no en horizontal. Es muy útil para realizar genealogías, filiaciones, organigramas de empresas, etc., y analizar la evolución de concepto a lo largo del tiempo.

 

No olvides hacer tus esquemas muuuuuuuy visuales. Ponle colores, detalles que lo hagan único y dale a tu creatividad. No solo será mucho más ameno hacerlos sino que estudiarlos y repasarlos también será más fácil y entretenido (y tu cerebro lo agradecerá).

 

 

¿Qué te ha  parecido? ¿Te apuntas a empezar a hacer esquemas para estudiar?

 

FormArte, el arte de formar

 

Estudiar de día o de noche… ¿tú qué eliges?

 

¿Cuál es el mejor momento para estudiar? Este es uno de esos interminables debates.

¿Mejor estudiar de noche o de día? Ambos lados tienen sus propios defensores leales y sus propias investigaciones (porque hoy en día hay investigaciones de todo y para todo) que te contarán en detalle cuáles son los beneficios del método elegido y porque es mucho mejor.

La realidad es que cada persona es diferente y que no hay un claro ganador desde el punto de vista científico (menuda novedad, ¿verdad?). Hay personas que obtienen mejores resultados estudiando por la noche, mientras que otras consideran que el mejor momento para estudiar es la mañana o la tarde. Cada uno tiene su propio momento de máxima productividad que es cuando tiene más energía.

De la misma forma que cada uno tiene una manera para estudiar propia, también puede estudiar mejor a un momento particular del día.

 

Hoy queremos investigar en profundidad cuáles son los beneficios de cada momento para que tú misma decidas  qué funciona mejor para ti.

 

Beneficios de estudiar durante el día:

 

  1. Después de una buena noche de sueño reparador, es probable que tengas más energía, más claridad mental y mayor capacidad para concentrarte.
  2. El mundo, tal como lo conocemos, tiende a funcionar durante el “horario comercial”. Dado que la sociedad se estructura alrededor de la premisa de estar activo durante el día y dormir por la noche, encontrarás facilidades como poder ir a la biblioteca, coincidir con tus amigos, etc.
  3. La luz natural es mejor para tu vista. Proporciona el espectro correcto de luz para mantener una vista óptima y, de hecho, funciona con la glándula pituitaria para que estés alerta y despierta. La luz artificial puede dañar tus ojos y afectar a tu ritmo natural de sueño. De hecho, la mayoría de médicos especializados en sueño recomiendan que te expongas a la menor cantidad de luz artificial posible durante la noche, incluyendo pantallas de TV, ordenadores y móviles.

 

Una vez que conocemos lo bueno y bonito de estudiar durante el día, vayámonos al otro lado, a ver qué beneficios encontramos.

 

Beneficios de estudiar durante la noche:

 

 

  1. La ventaja más obvia de estudiar por la noche es la abundancia de paz y tranquilidad que tienes. La noche es ese momento en que la gente está más relajada, tranquila y contemplativa. No escuchas a los hijos de la vecina peleándose o gritando, por ejemplo. Ese entorno puede ser exactamente lo que algunas personas necesitan para entrar en el mood adecuado para estudiar y rendir más.
  2. Por la noche suele haber menos distracciones que durante el día. La mayoría de tus amigos estarán dormidos y tus redes sociales estarán menos activas.
  3. Las cosas pueden verse distintas durante la noche. Los ojos y el cerebro funcionan de forma diferente por la noche, con lo que puede aumentar tu eficacia creativa y ayudarte a ver los conceptos de forma diferente. Muchos autores, compositores y científicos prefieren trabajar de noche porque sienten que tienden a pensar más “fuera de la caja” después de las horas. Con las presiones del día detrás de ellos, muchos sienten que su mente es libre de vagar por más alternativas en la noche.

 

 

¿Qué puede funcionarte mejor a ti?

 

Aunque los ritmos circadianos son distintos para cada persona, hay patrones que indican que existen lo que se llama “personas diurnas” y “personas nocturnas”.

 

La típica persona matutina se levanta sin problemas a primera hora y está más que lista para empezar el día e ir a por todas. Generalmente a media mañana necesitan un descanso y luego vuelven a la carga hasta que a media tarde empiezan a calmarse.

 

En cambio, las personas vespertinas o nocturnas, tienden a ser todo lo contrario. Por la mañana estarán más lentos hasta que al mediodía o por la tarde empezarán a activarse y podrán trabajar hasta la noche o altas horas de la madrugada.

 

 

Hay estudios que han encontrado que los estudiantes más jóvenes tienden a estar mejor preparados para estudiar por la noche que los estudiantes mayores. Dicen que aproximadamente alrededor de los 30 y pocos, hay un cambio en el ritmo. Pero, como siempre, solo son estudios, quizás tú tienes 24 y a las 7 de la mañana estás on fire.

 

Somos conscientes que si estás trabajando, tu momento de estudio queda más limitado y tienes que adaptarlo, pero quizás puedes intentar organizar el estudio durante tu fin de semana o días libres adaptándolos a tu ritmo.

En el estudio, como en tantas otras cosas en la vida, no hay una clave universal y no a todas las personas les funciona o mismo. Con lo cual, debes probar y dar con el momento del día que te resulte más efectiva. Si no tienes claro cuál es tu mejor momento, puedes probar una semana matutina y una noctura, y evaluar qué resultados obtienes y cuando te sientes tú mejor. Cada momento tiene sus ventajas y desventajas.

 

Sea como sea, el factor clave para todos, tanto almas diurnas como nocturnas, es dormir suficientes horas. Necesitas reposar tu mente y tu cuerpo y cargas las pilas. 

FormArte, el arte de formar

Todo lo que necesitas saber sobre el subrayado.

 

En nuestro post de consejos para estudiar mejor te comentamos lo útil que era subrayar y hoy queremos contarte por qué usar esta técnica y cómo hacerlo para maximizar sus beneficios.

 

¿En qué consiste subrayar?

Sí, damos por hecho que ya sabes qué es subrayar pero siempre es útil empezar por una buena definición, ¿no?

Subrayar consiste en poner una línea debajo de las palabras elegidas con el objetivo de diferenciarlas de las demás y que al volver a leer estas resalten del resto de texto para que la vista se fije en ellas. La finalidad de esta técnica es ahorrarte tiempo en el momento de elaborar esquemas, resúmenes o de repasar, sin perder el sentido del texto, ya que todo lo que merece destacarse ya ha sido señalado.

Apostamos lo que sea a que a ti precisamente no te sobra el tiempo, pero si quieres terminar de convencerte, ¿vamos a por las ventajas de subrayar?

 

¿Por qué debes subrayar? Sus beneficios:

 

  • El tiempo que inviertas en subrayar se recupera en el momento de hacer resúmenes o repasar. No necesitarás leer de nuevo todo el texto, sino que con leer lo subrayado será suficiente para recuperar toda la información pertinente que tienes que recordar.
  • Diferenciar las ideas principales de las secundarias es una técnica muy útil para captar la estructura de un texto. Por ejemplo, al realizar un esquema o redactar un resumen será mil veces más fácil si previamente has subrayado.
  • Es una técnica activa. ¿qué significa eso? Que te permite estar concentrada, focalizada en el estudio, evita distracciones y ayuda a mantenerte motivada.
  • Como captarás la estructura del texto, su sentido te quedará mucho más clara y, por lo tanto, la comprensión del texto será mucho mejor.

 

Lo más recomendable es que esta técnica la apliques durante la segunda lectura del texto, dado que en la primera no tienes la visión del conjunto que te permite reconocer qué ideas son más importantes.

 

Evidentemente cuánto más lees, más fácil es comprender los textos y encontrar los datos relevantes, pero si no conoces el texto puedes cometer errores por muy buena lectora que seas.

 

El subrayado tiene un doble objetivo:

  1. Señalar todo aquello que merece ser destacado, procurando que la lectura del texto subrayado tenga sentido por sí misma.
  2. Diferenciar las ideas según su importancia, con lo cual se detecta la estructura del tema. En este punto tendrás que distinguir las ideas principales, las ideas secundarias y, por último, los aspectos, matices y datos anecdóticos.

 

Aunque parezca mentira, hay distintos tipos de subrayado y el más importante es el lineal, el que conocemos de toda la vida, vamos. Como bien sabes, consiste en colocar una o varias líneas debajo de las ideas que se quieren destacar.

 

Algo muy importante y que muchas veces nos pasamos por el forro es que, al subrayar tenemos que destacar IDEAS, NO PÁRRAFOS ENTEROS.

No todas las ideas son igual de importantes, por lo cual es importante que las podamos diferenciar con subrayados distintos. La forma más sencilla de hacerlo es usando varios colores (por ejemplo, naranja para las ideas principales, amarillo para los autores y morado para la legislación).

En este punto queremos hacer un inciso. ¿sabes qué hay estudios que han demostrado que los colores más efectivos para resaltar información son el rojo y el azul? El rojo es un color un poco más agresivo y mejor limitarlo a destacar las ideas y conceptos más importantes, pero se dice que es el color que mejor memoriza el cerebro. El azul, en cambio, es más sosegado y transmite más calma pero también es un color que el cerebro retiene con facilidad.

 

Un buen truquillo cuando estás subrayando es hacer anotaciones en los márgenes del texto para indicar las relaciones entre varias ideas o temas, destacar información muy relevante o señalar dudas o partes que quieras ampliar.

 

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Y tú, ¿sueles usar la técnica del subrayado? ¿Tienes algún truquillo al hacerlo o lo haces sin pensar?

 

FormArte, el arte de formar

¿Qué puedes hacer para empezar a cuidarte un poco más?

 

Ya te hablamos de la importancia de cuidarte y tomar tiempo para ti.

 

Si aún sientes que no puedes permitírtelo, considera esto: más que probablemente no lo hagas con suficiente frecuencia y ponerte en segundo plano es una de las razones por las que puede que te sientas agotada, frenética y abrumada.

 

¡Autocuidado, al rescate!

¿De qué va esto?

El autocuidado, a menudo ignorado pero totalmente necesario, es cualquier acción o comportamiento que te ayude a evitar problemas de salud (como aumentar el riesgo de problemas cardíacos debido al exceso de estrés, por ejemplo. ¿Te lo habías planteado?) y te beneficia al mejorar tu salud mental y física.

 

Es sencillo:

 

MEJOR AUTOESTIMA = MENOS ESTRÉS = MÁS BIENESTAR.

 

Autocuidarte te proporciona un equilibrio en un mundo cada vez más sobreestimulante.

El cuidado personal constituye una parte esencial de un estilo de vida saludable y esto te permite estar más en sintonía con tu mente y tu cuerpo.

Últimamente está cada vez más a la orden del día esto de comer sano, el realfooding y hacer deporte (que está muy bien), pero un estilo de vida saludable también pasa por dedicarte tiempo y cuidarte.

El problema es que posiblemente no estés haciendo lo suficiente.

Los expertos sugieren que descuidamos el autocuidado porque puede ser difícil realizar ciertos cambios y manejar el estrés de una manera más eficaz. El cuidado personal también se asocia a veces con el egoísmo y el comportamiento perezoso y excesivamente indulgente. Esta mentalidad podría hacernos sentir culpables por pensar que necesitamos tomar un descanso de nuestras vidas para hacer algo que, simplemente, nos hace sentir mejor. Pero ignorar nuestras necesidades tiene algunos efectos secundarios peligrosos: nos hace más propensos a enfermarnos y puede empeorar las condiciones existentes, sin mencionar el costo emocional de no tomar un descanso.

Es por eso que tomarse el tiempo para controlar tu mente y tu cuerpo NO ES ALGO MALO. De hecho, los investigadores creen que la búsqueda de la salud y la felicidad está lejos de ser egoísta. Cuando nos cuidamos bien, es probable que veamos una mejora en muchos aspectos de nuestras vidas, incluida nuestra salud física, relaciones e incluso nuestros ingresos. Además, al elegir el cuidado personal, tenemos una tendencia a preocuparnos más por los demás, lo que demuestra su importancia no solo para nosotros mismos, sino también para el mundo que nos rodea.

 

¿Y cómo nos autocuidamos? Hay miles de millones de formas de hacerlo, debes encontrar aquellas estrategias que te funcionen a ti y que te ayuden a rebajar el estrés y sentirte mejor. Como la filosofía de FormArte es intentar ayudarte en aquello que nos sea posible, hoy te traemos unos cuantos consejos.

 

¿Empezamos?

 

Consejos para cuidarte a ti misma:

Reconoce los signos de angustia en tu estado de ánimo y en tu comportamiento.

Cada uno de nosotros tiene un “indicador” que significa que estamos  al límite, a punto de explotar. .

Estos signos se pueden presentar en una montón de formas y comportamientos. Quizás tienes una hambre emocional voraz o en cambio tengas el estómago cerrado a cal y canto. Puede que sientas una opresión en el pecho y te cueste respirar, notes dolor abdominal o de cabeza. Pero a lo mejor tienes un sentimiento de agotamiento y desesperanza. Esta es una buena oportunidad para parar, reflexionar y averiguar qué está causando estos síntomas que te están bloqueando.
Recuerda que esto es solo el principio pero hay muchas personas que no son capaces de reconocer sus emociones ni las situaciones o circunstancias que las provocan.

 

 

Establece un equilibrio entre tus necesidades personales y las demandas relacionadas con el trabajo o la familia.

Una cosa es reconocer que estás estresado y otra cosa es hacer algo al respecto. Regresarás a tus tareas relacionadas con el trabajo, estudio o vida diaria con una perspectiva mucho más fresca si has tenido la oportunidad de tomar un breve descanso mental. Incluso antes de llegar a ese punto de sentir angustia, date la oportunidad de descansar; sal a dar una vuelta o simplemente siéntate y disfruta de un momento de tranquilidad sin distracciones.

 

 

Encuentra el silencio.
El mundo es ruidoso, la mente ruidosa, el estrés ruidoso,.
La vida es ruidosa.
Es necesario que encuentres un momento de tranquilidad en tu día para mantener el equilibrio. El ruido de la vida es dramático. Es demasiado fácil contraer la infección de la negatividad y alimentarla inconscientemente. Tomarse un tiempo para tranquilizarse y obtener una perspectiva le ayuda a discernir qué elementos importantes necesitan su atención y qué elementos de la mesa puedes dejar ir. No necesitas un tiempo de silencio en proporción a tu tiempo de trabajo, pero intenta crear 15-30 minutos por día como mínimo. Realmente no se necesita mucho para volver a conectarse.

Mantener el sentido del humor.

A menudo nos olvidamos del papel del humor como destructor de estrés. Ser capaz de reírse, incluso de las situaciones más desastrosas que te pasen, puede ayudarte a poner en perspectiva las tensiones de tu vida. Pero no solo tienes que reírte de ti misma, ver una comedia de televisión, leer algún blog divertido o escuchar un monólogo ayudará no solo a su estado de ánimo, sino también a algunas de esas hormonas del estrés que se han estado acumulando.

 

Pasa tiempo de calidad con amigos y familiares.

Estar con personas fuera de la situación laboral/casa puede ayudarte a volver a la realidad y quizás establecer un sentido de normalidad que restaure el estado de ánimo. Tus seres queridos te ayudarán a satisfacer tus necesidades emocionales a través de su comprensión y preocupación, y además seguro que son un chute de energía, alegría y risas aseguradas. Buscad un planazo que os apetezca a todos y a disfrutar se ha dicho.

 

Desarrollar una actividad alternativa, auto absorbente pero saludable.

Cuando encuentras un pasatiempo que realmente te apasiona, podrás dedicarte como vía de escape para alejarte por un rato de la realidad. Además, sea cual sea, seguro que te motiva intentar desarrollar ese pasatiempo al máximo. Una actividad de auto-absorción que promueve tu salud tiene el beneficio adicional de hacerte más capaz de soportar el estrés.

 

Aprende a decir NO

A veces, los eventos más tóxicos en nuestros días provienen de situaciones que podemos evitar o hábitos que podemos detener. No aceptes situaciones o tareas que ni te tocan, ni te hacen sentir bien ni quieres hacer solo por quedar bien o por complacer a otra persona. Tu tiempo es tuyo y debes priorizar aquello que te aporta o te lleva por el camino que has elegido. No eres menos buena por decir que no. Una buena estrategia según algunos psicólogos clínicos puede ser hacer una “Lista de NO” en la que escribas todo aquello que no quieres hacer o aceptar como por ejemplo: “no guardar cosas que no necesitas” o “no quedar con alguien con quien no estás a gusto por compromiso”

 

Organízate y gestiona bien tu tiempo

Las buenas habilidades de gestión del tiempo son clave para un buen cuidado personal, según el Centro de Asesoramiento de la Universidad Amherst y según nosotros, que te lo hemos dicho un millón de veces ya. Un calendario, un planificador o incluso una lista de tareas pueden funcionar, dependiendo de que te funcione mejor a ti. Esto te da la oportunidad de echar un vistazo realista a tus días para ver si se estás sobre-programada o si estás gastando mucho tiempo en algo que no te vale la pena. Escribir cosas también es una forma de sacarlas de tu cabeza, lo que reduce el estrés de olvidar o llegar tarde a las citas.

 

Esperamos que estos tips te sirvan para encontrar tiempo para ti y oxigenarte entre estudio, trabajo, oposiciones y todo el estrés que se genera día tras día.

 

Keep calm ¡y a por todas!

 

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Y tú, ¿apuestas por una educación inclusiva?

En tu día a día está presente la diversidad.


La realidad de las aulas de primaria de hoy en día, donde los alumnos cuentan con distintos antecedentes, necesidades, habilidades y contextos, piden a gritos apostar por una educación inclusiva. Una educación que se rija por principios de aceptación, integración y participación.

 

Y a pesar que sea una realidad en la mayoría de nuestras aulas, las herramientas para ofrecer una educación completamente inclusiva siguen sin ser todo lo poderosas que deberían ser.

 

Se requiere cada vez más que los maestros diseñen planes de educación individualizados que se ajusten a las necesidades de aprendizaje de todos los estudiantes, y para proporcionar apoyo conductual, social y emocional que ayudan a estos alumnos a participar en todos los aspectos de la vida escolar.

 

Tenemos que partir de la base que no hay infantes idénticos entre sí. Todos/as son distintos y, por lo tanto, necesitamos mecanismos para hacer posible la igualdad de oportunidades, para que cada uno/a de ellos/as puede encontrar su lugar y que este responda, dentro de las posibilidades, a sus intereses y capacidades. 

Seguimos educando a partir de unos valores generales, en masa, sin tener en cuenta la individualidad. Y precisamente esta individualidad es de lo más enriquecedora. No podemos pretender que todos los niños dentro de una misma clase sean iguales, ¿no nos damos cuenta que les estamos cortando las alas? ¿que los estamos limitando a encajar dentro de unos moldes que quizás no se ajustan a sus habilidades?

si en tu clase hay treinta alumnos/as, estás delante de treinta formas de pensar diferentes, treinta visiones del mundo distintas. Y es necesario preparar a los niños/as para vivir con esa diferencia, para no asustarse o poner una cruz porque el otro es diferente.

 

Vamos a ejemplificarlo un poco en uno de los contextos más sencillos.

Seguro que conoces la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Para Gardner la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupa distintas capacidades específicas, sino que la inteligencia es como una red de conjuntos autónomos relacionados entre sí.

Por el momento se han propuesto ocho tipos distintos de inteligencia:

  • Lingüística-verbal
  • Musical
  • Lógica-matemática
  • Espacial
  • Corporal-cinestésica
  • Intrapersonal
  • Interpersonal
  • Naturalista

 

Gardner afirma que todas las personas son dueñas de cada una de estas ocho clases, pero cada cual destaca más en unas que en otras, no siendo ninguna de las ocho más importantes o valiosas que las demás.

 

La educación que se enseña en las aulas se empeña en ofrecer contenidos y procedimientos enfocados a evaluar la inteligencia lingüística-verbal y lógico-matemática. Y no es que no sean importantes o útiles, es que es insuficiente para educar a los alumnos en la plenitud de su potencial y habilidad.

¡¡Hay cantidad de áreas de desarrollo!!

Quizás estamos perdiendo la oportunidad de que nuestra sociedad llegue al máximo de sí centrándonos solo en desarrollar unas áreas.

 

Sí, la situación en las escuelas hoy en día no es sencilla. Lo sabemos.

El volumen de alumnos en algunas aulas es muy alto, no hay o no se están empleando suficientes recursos económicos, falta profesorado preparado en áreas más específicas, la contratación de profesores/as es limitada… todo esto hace que sea difícil poder educar de forma específica. Pero… ¿y todo lo que nos ganaríamos? ¿todo lo que avanzaríamos? ¿cómo de útil sería eso para nuestro desarrollo personal?

Pero cuando hablamos de diversidad no nos referimos solo a la diversidad en cuanto a capacidades, estamos hablando de TODO TIPO DE DIVERSIDAD.

 

TODOS SOMOS DIFERENTES.

 

Estamos hablando de educar en una diversidad que permita lo diferente, sea una situación de discapacidad, distinto color de piel, distintos credos, distintas orientaciones sexuales, distintas habilidades y capacidades y así podríamos seguir.

Se trata de conseguir que TODOS encuentren su lugar y se sientan a gusto en él. Que lleguen al lugar donde quieren llegar, no ponerles límites, no quitarles oportunidades y esperanzas.

 

La diversidad nos nutre y aporta. Nos muestra diferentes culturas, razas, idiomas, capacidades, opiniones, ideales y formas de sentir, entender y desarrollarse. Podemos adquirir nuevos conocimientos, experiencias, valores y pensamientos, nos hace más tolerantes, nos abre la mente.

 

Piensa en la gente que has conocido a lo largo de tu vida, tus compañeros de clase, probablemente todos habréis llegado a puntos distintos en vuestras vidas, no sois iguales. Entonces, ¿por qué educamos de la misma forma?

 

Abramos las puertas a la diversidad, a intentar hacer de nuestra sociedad y de nuestras aulas espacios inclusivos, que cada uno de nuestros alumnos sienta que es aceptado, que forma parte del grupo, que pertenece al aula.

Identificar y pensar a través de las nociones de diferencia y cómo afectan el aula permite que abracemos un poco más esa inclusividad. 

Y obviamente la educación no se limita a un solo ámbito. Ni solo compete a los padres ni solo compete a las escuelas. La educación incluye todos los contextos en los que el niño/a participa y toma contacto.

 

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

Cuida de ti. Nadie más lo hará.

 

Encontrar el equilibrio entre cuidar a los demás y cuidar de ti misma es un desafío intimidante.

 

Estamos acostumbrados a dar, ayudar, hacer todo lo posible para los demás, estar todo el día en marcha, llegar a todo y más, hacer 80.000 cosas en nuestro día a día y aceptar ciertos comportamientos y ciertas situaciones como normales.

No, no hay “tiempo para tí” que suceda pronto.

Tirar, tirar, empujar, empujar, no hay tiempo para estar centrado.

Olvídate de ti porque no hay tiempo de sobras para perder en ti mismo.

 

No es de extrañar que la consecuencia sea retroceder en tus propios objetivos y apartarte de tus sueños.

No comes adecuadamente, estás estresada y te vas a la cama agotada sin marcar nada de TU PROPIA lista de tareas pendiente.

 

Y no, no nos referimos a hacer esa lavadora que llevas tres días atrasando. Hablamos de tus verdaderas tareas, aquellas que quieres hacer por y para ti, aquello que te va a ayudar a avanzar como persona, como profesional, como mujer o simplemente aquellas cosas que son importantes para tu salud.

Te excusas regularmente de las actividades agradables diciendo “No tengo tiempo”. Estás tan ocupada que tu cuidado personal se va por la ventana.

Relegas lo verdaderamente importante a un segundo plano.

¿No eres tú la que se quita horas de sueño, tratas con personas tóxicas, comes mal y a deshoras o no vas a esa clase de baile que tanto te gusta porque no tienes tiempo?

Anteponerlo todo a ti, puede pasarte factura con el paso del tiempo y hace que te olvides de lo importante que es cuidar de ti misma.

Que te olvides de lo importante que eres tú.

 

Sí, TÚ.

 

Estás demasiado ocupada con tu propio drama para darte cuenta: tu tiempo es tuyo y te mereces dedicártelo. Te mereces tiempo para ti, cuidar de ti. Darte esa paz, ese momento que solo te pertenezca a ti.

 

 

 

Desafortunadamente, la sociedad en la que vivimos no favorece el autocuidado. Parece que tus necesidades personales no son tan importantes. Estamos bombardeados por información y por la imposición de una forma de actuar. Hay demasiada presión para llegar a lo más alto, para ser de una forma concreta,para hacer las cosas bien (según la sociedad, claro), para intentar alcanzar una perfección que no existe.

E ir a contracorriente y decir BASTA no es tan sencillo.

 

Pero, ¿cómo puedes ser productivo, cuidar de los demás y llegar a lo más lejos si primero no te ocupas de ti misma?

 

Si sabes la fórmula mágica para hacerlo, que te haga feliz y a la larga no te perjudique, cuéntanoslo, por favor.

 

Si como nosotros no conoces dicha fórmula, te pedimos que pares un minuto.

 

Para un minuto y plantéate lo siguiente:

 

 

¿Qué pasa si te tomas un momento para evaluar tus propias necesidades y atenderlas sin falta (sin excusas, sin retrasarla, sin anteponer nada ni nadie)?

Puede que estés pensando: ¡Ni hablar! ¡Si tengo 1.500 cosas por hacer aún! Quizás dentro de dos semanas, el domingo, de 17:00 a 19:00 tengo tiempo. Eso sí, siempre y cuando haya tachado toda la lista de tareas pendientes. 

Entonces, te preguntamos: ¿Dónde está tu lista de tareas personales? Sí, esa lista que has dejado medio abandonada detrás de todas las demás y que dijiste: lo haré algún día.

Aquellas cosas en las que piensas de vez en cuando, mientras estás haciendo otras, pero descartas porque si te dedicas tiempo a ti, no lo tendrás para todo lo demás.

 

Se terminó. Ha llegado el momento.
HAZ UNA COSA.

Te lo debes a ti misma. Te debes hacer una sola cosa por ti. Ponte por delante de todo lo demás y haz una cosa de esa lista. Apúntate a bailar, aprende a tocar el piano, desempolva tus acuarelas y compra lienzos, participa en un grupo de música o lo que sea que te haga disfrutar, aquello que es solo tuyo y que te hará sentir bien.

Si aún tienes la mente bloqueada y lo que estás pensando es: es que entonces me quitará tiempo para estudiar o para hacer las tareas de casa o para avanzar trabajo, vamos a rebobinar.

 

Antes de comenzar, piensa en cómo te sentirás después.

Piensa en las otras cosas que tienes que hacer ese día, e imagínate haciéndolas con el sentimiento posterior de haber hecho algo para ti.

¿Sabes qué es ese sentimiento?

Satisfacción.

Gratificación.

Orgullo.

Una sensación de relajación y paz.

 

Al principio quizás te sientas mal y a tu mente vengan pensamientos de culpabilidad. Pero luego se pasa. Plantéatelo; ¿culpabilidad por estar cuidando de ti? ¿por regalarte un rato? Ese rato puede darte la energía, motivación y subidón de la semana.

Si te sientes bien contigo, lo demás va más rodado.

 

Si te va a costar, empieza con una cosa, como te comentamos. Una y no más.

Y luego, poco a poco, regálate más. Como en una relación, que vas dando y que te vas comprometiendo a medida que pasa el tiempo. No descuidas una relación, ¿verdad?

 

Pues esto es lo mismo.

Es un tipo de compromiso, pero esta vez, contigo misma.

Y eres lo más importante que tienes.

Recuérdalo.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Opositora, deja de compararte con la vecina de al lado

Las personas tenemos tendencia a compararnos con los demás.  Compararnos a nosotros mismos como personas, comparar nuestras vidas y también nuestras posesiones.

 

No es nada nuevo, es totalmente normal compararse con el del lado. En FormArte lo vemos mucho con nuestras alumn@s, Fulanita ya trabaja en un cole y le salen mejor los supuestos, Pepito tiene el B2 y ya tiene más puntos que yo…

Pero con la entrada del mundo digital y las redes sociales, estas comparaciones se hacen mucho más evidentes y cuesta mucho no caer en el ERROR (sí, error) de analizarnos a nosotros mismos y a nuestras circunstancias en comparación con las de los demás.

Los efectos de las comparaciones pueden ser muy negativos para tu autoestima y, además, te hace sentir mejor o peor en relación a X que estás comparando, lo que provoca una distorsión de tu propia imagen. Cuando lo haces y sales perdiendo, es tu autoestima la que se ve afectada, terminas sintiendo insatisfecha en tu propia piel y subestimándote.

 

Lo que no ves cuando te estás comparando con alguien es que estás midiendo un solo aspecto de su vida y lo estás contrastando con toda tu vida. Craso error.

 

Te estarás preguntando por qué te estamos contando todo esto.

Te lo contamos porque nuestro mensaje de hoy es: NO TE COMPARES CON LOS DEMÁS.

En la vida en general, pero también en el camino hacia las opos.

 

Tus circunstancias no son las mismas que las de las demás personas. Tampoco tus habilidades, tus puntos fuertes, tu situación familiar, tu ritmo de vida o tus virtudes.

Quizás tú estudias dos horas y asemejas mucho mejor la información pero a lo mejor retienes mejor las ideas esquematizando o haciendo resúmenes, aunque te cuesten más horas.

O puede que retengas mejor la información si la escuchas que si la lees.
Que tu momento ideal de estudio sea por la noche en lugar de por el día.
O que estés más concentrada en una biblioteca que en casa.

A lo mejor es mucho más útil rodearte de otras personas que también se estén preparando las oposiciones, pero puede que no tengas tiempo de ir a una academia presencial.

Quién sabe si cuentas con una situación que te permita tomarte este reto con más calma y no tengas prisa en presentarte a la próxima convocatoria o tengas tiempo para darlo todo y prepararte para la siguiente.

 

Y estas son solo algunas de las variables que pueden entrar en juego…

 

No tiene sentido que mires a los demás y te entre el bajón porque se pasan más horas que tú o tienen unas circunstancias que les permitan estar ocho horas delante del temario.

No conoces su situación y compararte con ellos no te va a aportar nada.

 

Sí, compararte con los demás puede ser positivo en algunos casos. Si estás opositando y una de tus compañeras le pone mucha pasión y dedicación, puede ser un buen ejemplo a seguir y una inspiración para ti.

Compararte puede ayudarte a descubrir qué cambios deseas incorporar en tu estilo de vida. Si tu compañera dedica dos horas del domingo por la mañana a preparar las cenas de toda la semana y poder dedicar más tiempo al estudio o a hacer sus cosas, puedes descubrir que adoptando esta rutina tú también consigues ahorrar mucho tiempo.

Sin embargo, cuando te comparas con los demás sueles sentirte peor, no mejor. Porque no te fijas en estos pequeños detalles, te dedicas a comparar tu persona y tu vida en general machacándote por todo lo que no tienes o no eres.

 

En lugar de poner el foco en las demás personas, ponlo en ti misma. Descubre qué puedes cambiar de ti misma. Si te comparas y sales perdiendo es porque hay algo en ti que no te satisface. Debes buscar complacerte a ti, no ser como la vecina del cuarto o tu compañera de academia.

 

Piensa en qué es aquello que crees que puedes mejorar. ¿La organización? ¿La forma de proceder? ¿Dedicarle más tiempo al estudio? ¿Encontrar un rato libre al día para ti porque te está consumiendo?

Averigua qué puede ayudarte y cómo conseguirlo.

Es muy fácil compararse y pensar: Joder es que yo no puedo, yo no sé, yo no tengo, yo no…

 

Lo complicado es decidirse a ponerle remedio. Averigua cómo quieres vivir tu vida y qué cambios deberías hacer para sentirte más a gusto, confiada y empoderada opositando.

Cuando los cambios que hagas te den más seguridad, compararte con los demás ya no tendrá sentido porque ya te sentirás satisfecha contigo misma y con la forma en que estás procediendo.

 

FormArte, el arte de formar