¿Para qué te sirve saber comunicarte de forma eficaz?

La comunicación es esencial en cualquier campo de interacción humana. Por medio de la comunicación, ya sea oral o escrita, podemos transmitir y compartir conocimientos, conceptos, sentimientos, ideas, emociones, estados de ánimo…

Comunicarse de forma eficaz es imprescindible, simplemente por el hecho de ser seres sociales y vivir en relación con las demás personas.

 

Sin embargo, para ti es aún más importante ya que necesitarás una buena comunicación para llevar a cabo tu labor docente.

 

Enseñar tiene que ver con la comunicación: escuchar, hablar, leer, presentar y escribir. Si como maestra perfeccionas tus habilidades de comunicación, estarás preparada para instruir, asesorar y orientar a los estudiantes que tengas a tu cuidado.

Sin embargo, no solo en clase es importante saber comunicarse. También debes comunicarte bien para colaborar de forma efectiva con los demás profesores y con los padres de tus alumnas y alumnos.

 

Tal como decía Paulo Freire, educador y uno de los más influyentes teóricos de la educación del siglo XX, la comunicación y la educación son una misma cosa, es decir, no puede existir una sin la otra. Para él el proceso docente educativo es un proceso comunicativo donde el profesor y el alumno participan activamente en la solución de las tareas y en la adquisición de nuevos conocimientos. Por tanto, aprenden unos de otros durante el proceso.

 

Nos encontramos que la comunicación es el principio de todo proceso de enseñanza-aprendizaje, una forma de conectar con tus alumnos.

 

La comunicación es tanto receptiva como expresiva. Debes ser experta en escuchar a tus alumnos/as y explicar las cosas claramente. Necesitas claridad de pensamiento para presentar el material. Debes ser capaz de desglosar ideas complejas en partes más simples y pasos más pequeños para transmitirlos a tus estudiantes. Debes poder adaptar tus métodos de comunicación a todos los estudiantes, independientemente de su capacidad o estilo de aprendizaje. Tienes que poder “leer” a tus estudiantes y adaptarte a las necesidades del individuo. La comunicación efectiva incluye transformar lo aburrido en interesante y tener buenas habilidades de presentación.

 

Como buena docente podrás comunicar preocupación y atención por tu tono de voz y el uso del lenguaje corporal. La comunicación es la forma de transmitir un genuino compromiso y cariño por tus alumnos. Además, ¿verdad que te preocupas por el progreso de tus alumnos? Es importante hacérselo saber en todo momento. Aprender los nombres de tus estudiantes a principios del año escolar y usar sus nombres cuando te dirijas a ellos. Conocer las esperanzas, los temores y las preferencias de tus estudiantes y comunicarles este conocimiento a ellos. Comunicar tu aprecio por lo que hacen tus estudiantes al celebrar sus éxitos y alentarlos constantemente. Esto les ayuda a sentirse reconocidos y validados.

Y todo ello se consigue mediante una buena comunicación y habilidades para llevarla a cabo.

Pero, como ya te hemos comentado al principio, no solo te comunicas profesionalmente con tus alumnos. Aquí es donde entran los padres.

Tienes que poder expresarte tanto verbalmente como por escrito, para informales del progreso de sus hijos. Poder explicarles sus fortalezas y debilidades para que los padres entiendan el mensaje y sean receptivos, en lugar de estar a la defensiva. Esto es especialmente importante cuando tienes que transmitir un mensaje difícil sobre una mala conducta de algún alumno o problemas de aprendizaje.

El mensaje debe ser comunicado de forma clara y con tacto. No todo vale. Y por eso es importante tener los recursos y las destrezas necesarias para hacerlo. Y nadie nace enseñado, tienes que desarrollarlas y reforzarlas.

Tienes que sentirte cómoda comunicándote con los padres regularmente, sea mediante llamadas telefónicas, emails, notas informativas o cara a cara. Y tener en cuenta que habrá padres que querrán comunicarse contigo de forma muy constante (por mucho que  tú creas que no es necesario).

 

Aunque una buena parte de tu función educadora se realiza en el aula sin la presencia de otros adultos, trabajas codo a codo con otros docentes y, una buena enseñanza también implica cooperar y coordinarse con los demás compañeros. Una escuela es una comunidad de aprendizaje profesional, al fin y al cabo, y se debe impulsar a que los maestros planifiquen proyectos, actividades y lecciones juntos para poder aprender unos de otros. Ser un equipo en el que se compartan  y discutan nuevas ideas y recursos con la finalidad de ponerlos en práctica. Para conseguirlo se requiere una excelente comunicación.

 

Y obviamente tener unas buenas habilidades comunicativas y ser capaz de transmitir tus ideas y cavilaciones de forma efectiva, no es solo útil en tu entorno profesional. También te va a ayudar en tu vida personal. De hecho, una buena comunicadora lo es en todos los planos de su vida.

 

Formarte, el arte de formar.

 

Una habilidad más para tu mochila: la flexibilidad

La flexibilidad es una habilidad muy importante.

Como profesora.

Como opositora.

Y en la vida en general.

 

Hay factores que dependen de ti, de las elecciones que haces, de cómo afrontas las situaciones, etc. Pero hay otros que quedan lejos de tu control.

No siempre va a salir todo como esperas, como te han dicho que sucedería o cómo has planeado concienzudamente. Este es un hecho que probablemente has aprendido a lo largo de tu vida.

 

De buenas a primeras suena un poco decepcionante.

Te has estado preparando durante meses, has dado lo mejor de ti, llegan las opos, apruebas pero te quedas sin plaza.

Parece que el mundo se te viene abajo.

Tu plan inicial, y quizás el único que tenías en mente, se ha ido al garete.

 

 

Pero aunque parezca un verdadero drama, no lo es tanto.

Primero de todo porque vas a llegar a la meta. Quizás no ahora, quizás aún tienes que dar una vuelta más para descubrir nuevas cosas o para disfrutar de algo que no conoces. O quizás para aprender a ser más flexible. Porque sí, la flexibilidad es necesaria y, si la tienes por mano, estarás preparada para los giros inesperados de guión y para adaptarte a ellos y sacar lo mejor de ti y del momento.

En términos psicológicos, la flexibilidad es la capacidad para adaptarnos rápidamente a las circunstancias para convivir de forma sana y amena con nuestro entorno.

La flexibilidad te permite adoptar una actitud más abierta y positiva ante una situación que no se sucede como quieres/deseas/esperas/piensas.

 

Como profesora tendrás que poner en práctica la flexibilidad mil millones de veces. Si ya trabajas de profe, sabrás perfectamente que no puedes controlarlo todo y que ya puedes llevar una súper actividad planeada que, entre a,b y c, puede no salir como habías imaginado en tu cabeza. Incluso puedes creer que es la mejor actividad jamás hecha y luego te das cuenta que tu concepto de diversión y el suyo distan un poco.  (Te dejamos un vídeo genial de un maestro y cómo lo explica)

 

¿Por qué es importante ser flexible?

 

La flexibilidad te permite afrontar desafíos.

Si eres flexible, puedes cambiar el chip cuando sea necesario. Esto es fundamental cuando se trata de hacer frente a los retos.

Un ejemplo muy sencillo, estás haciendo un informe en el portátil y de repente te quedas sin internet a casa. Ante esto una persona flexible se irá a una cafetería o a la biblioteca y lo terminará, en cambio, una persona que no es tan flexible entrará en pánico, perderá mucho rato agobiada sin saber que hacer y quizás no lo llega a terminar.

 

 

La flexibilidad está relacionada con el éxito.

Si eres flexible, tienes ventaja ante las personas que te rodean. Te adaptas mejor a tu entorno, afrontas los desafíos con más facilidad y, lo que es  más importante, eres más eficaz y resolutiva ante los cambios.

Ante esta perspectiva, tus posibilidades de éxito son mucho más altas.

 

La flexibilidad facilita la convivencia.

Cuando eres flexible estás más abierto al diálogo y a la conciliación. Para ser flexible se debe sentir empatía por los demás, ser capaz de ponerse en su lugar, entender sus circunstancias particulares. Y esto facilita llegar a acuerdos y tener relaciones más saludables. Esto se puede aplicar a todos los ámbitos de tu vida y, en tu caso que trabajas día a día y mano a mano con estudiantes, otros profesores y padres, es fundamental.

 

La flexibilidad te da paz y reduce el estrés.

Todo problema, solo es preocupante si no puedes adaptarte. Incluso las peores situaciones se pueden superar si eres capaz de aprender a vivir con ello.

Así que, si eres flexible, puedes moldearte y superar todos los handicaps de la vida.

Saber que pase lo que pase, puedes sobreponerte y seguir adelante te da tranquilidad y reduce tu nivel de estrés.

 

¿Qué te parece? Es una buena estrategia ser más flexible, ¿verdad?

 

Y no olvides, ser flexible no es ceder en todo para evitar conflictos u optar por las soluciones fáciles por miedo. ¡Para nada! Ser flexible es adaptarse siempre en consonancia con tus valores y con lo que realmente sientes y quieres.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

 

¿Por qué aplicar GBL en clase?

Hoy queremos hablarte del GBL o Game Based Learning, que básicamente es el aprendizaje basado en juego. Es decir, en la utilización de juegos digitales en los que se producen aprendizajes significativos para lograr diferentes objetivos educativos.

 

A pesar de que a día de hoy el debate sobre su uso sigue servido, creemos que tiene más ventajas que inconvenientes. ¿estás de acuerdo con nosotros o crees que mejor dejarlo de lado? Escríbenos un comentario con tu punto de vista y así lo debatimos.

 

¿Por qué estamos a favor? Porque los alumnos y las alumnas se motivan, se puede fomentar el trabajo en equipo, se trabaja también la competencia digital y aprenden en función de su capacidad.

Las desventajas creemos que vienen dadas por la selección inadecuada de los materiales y juegos escogidos, así como de la forma en que se lleva a cabo. Es decir, es lo de siempre, si se hace bien, es una herramienta estupenda, pero si no, apaga y vámonos porque no va a servir de nada.

 

Pero no solo lo decimos nosotros, para nada. Muchos estudios han demostrado la importancia del juego en el aprendizaje o los buenos resultados que tiene el aprendizaje basado en el juego.

 

En los juegos, los alumnos se enfrentan a distintos tipos de retos que tienen que ir superando, obteniendo un feedback continuo de sus acciones que le permiten ir conociendo sus aciertos y sus errores y superar los problemas. Va realizando un aprendizaje continuo que parte de su motivación y el placer que le produce jugar.

 

Hay muchas clases de juego que puedes proponer en tus clases y este dependerá siempre de los objetivos que quieras conseguir y las tareas que quieras realizar. Puedes escoger juegos que fomenten habilidades concretas como la coordinación óculo-manual, espacial, otros que fomenten el trabajo en equipo, la resolución de problemas, la creatividad, la construcción o la recreación de historias.

 

Pero no se trata solo de quedarse con la idea de jugar a los juegos, sino de fomentar la creación de juegos por parte del alumnado y que estos juegos desarrollen y estimulen distintos aprendizajes. Estimular todo lo relacionado con la programación para que tus estudiantes puedan crear sus propios juegos.

Truquillo: Cada vez hay más plataformas a través de las cuales se pueden crear colectivamente múltiples juegos, nivel principiante hasta más complejos.

 

¿Por qué te decimos que lo importante es que ellos mismos creen sus propios juegos? Porque para crearlos, los alumnos y alumnas tendrán que poner en marcha múltiples competencias y desarrollar otras que le serán necesarias para conseguir su meta.

 

Planteando propuestas lúdicas a través del juego te convertirás en una potente dinamizadora. Manteniendo una actitud de escucha e implicación permanente a lo largo de todo el proceso, tu clase va a conseguir con éxito todas las metas planteadas. Notarás la diferencia y ellos aprenderán con una motivación evidente.

 

Seguro que recuerdas tu época de estudiante. ¿No eran distintas las clases cuando había algún juego por medio? El ambiente, las ganas de participar, la ilusión de hacer algo distinto a lo de siempre.

Y de hecho, no sé tú, pero en nuestro caso no era necesario ponerse a jugar. Ir al laboratorio en clase de naturales a hacer un experimento corto ya se cogía con muchas más ganas. Cuando algo motiva, la atención aumenta y el aprendizaje es inevitable.

 

Uno de los requisitos cuando propongas un juego a tus alumnos/as es que tengas muy claro y te asegures que son los más adecuados para conseguir el objetivo que quieres lograr. Piensa que según el tipo de juego, se potencian unas competencias, habilidades y destrezas u otras.

Como te hemos dicho al principio se debe hacer bien y es necesario hacer una buena investigación previa.

Hacerte algunas preguntas cómo:

¿Qué habilidades, conceptos o competencias quieres trabajar?

¿Cuál es el objetivo?

¿Cómo son tus alumnos? Piensa en cómo son tus alumnos para poder escoger aquellos juegos más adecuados a su forma de ser e interactuar.

¿Con qué recursos cuentas?

¿Cuánto tiempo puedes destinar al juego?

….

 

 

¡Pero que este trabajo previo no te eché para atrás!

Piensa que a través del juego tus estudiantes se sentirán muy motivados y desarrollaran también su concentración y atención.

¡Ah! Y no te olvides que hay que tener en cuenta las capacidades de todo el alumnado que participa para que todos sean capaces de superar los retos y las distintas fases de forma adecuada.

 

¿Qué puedes plantear con los juegos? Aquí van algunas ideas:

  • Puedes profundizar o repasar conceptos usando o creando un juego a través de las muchísimas plataformas online que existen hoy en día. ¿Recuerdas cuándo te hicieron estudiar los países de Asia y las capitales? ¡Ahora hay muchísimas webs para repasarlo a modo de juego!
  • A través de los juegos también se puede dinamizar el trabajo en equipo y su cohesión, así como la resolución de conflictos.
  • También es posible trabajar la cooperación intra e interequipos y la competición entre equipos. En el proceso de crecimiento personal también es importante saber gestionar estas situaciones.
  • Puedes aprovechar los intereses, gustos y aficiones de tus alumnos para convertirlos en una potente herramienta educativa. Por ejemplo, la pasión por los videojuegos. Aunque toda la clase no tenga la misma afición, ¿y si formas equipos en que los alumnos expertos ayudan a los que no dominan tanto?
  • La programación y la robótica está al orden del día y es una herramienta estupenda para crear juegos y estimular a tu clase.

 

 

El juego va a permitir que se realicen todo tipo de aprendizajes significativos, lúdicos y recreativos que están inmersos en el currículum escolar: lenguaje oral y escrito, el pensamiento matemático, la creatividad, el ritmo, la actividad física, el descubrimiento del entorno… ¡quién no usa el juego en su favor es porque no quiere!

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Este 2019 lo vas a petar y más si te pones buenos propósitos

Terminó el 2018 te has adentrado al 2019 con todo lo que este año te tiene preparado.

¿Estás lista?

Cuando termina un año solemos hacer grandes listas de propósitos encabezados por los clásicos:

  1. Ir al gimnasio (este año en serio).
  2. Ser más ordenada
  3. Sacarme X (una carrera, el exámen de conducir, la opos..)
  4. Aprender un nuevo idioma
  5. … (introduce cualquier propósito que lleve en tu lista más de 3 años seguidos).

 

A pesar que puedes fijarte nuevos propósitos en cualquier momento del año, es cierto que en estas fechas, la motivación y las ganas de cambios son mayores. Vemos el nuevo año como una etapa que empieza y, ¿por qué no hacerlo con objetivos? Es una forma de simbolizar este nuevo comienzo.

La idea es buenísima y probablemente esté acompañada de ilusión, pero….

Pero lamentablemente, con el paso de los meses y en medio de la vorágine, todo lo que queríamos hacer se queda en simples intenciones. Por eso, algunos de los propósitos se van repitiendo año tras año sin llegar a cumplirlos.

¿Qué sucede? Muchas veces los propósitos son demasiado grandes para conseguirlos de golpe, y otras veces quizás los planteamos por inercia. Bien sea porque tu amiga también se lo ha propuesto, porque es una meta frustrada de años anteriores, porque crees que debes hacerlo, etc.

 

Este año, puede ser la oportunidad para ponerte objetivos con cabeza. Y que, aunque te cueste un poquitín (ya sabes que a quién algo quiere, algo le cuesta), seas capaz de cumplir.

 

Para empezar, tómate tu tiempo para reflexionar sobre qué quieres conseguir. Haz introspección y piensa en aquello que realmente quieres y puedes lograr. Plantéate algunas preguntas como por ejemplo: ¿qué quieres cambiar? ¿hacía dónde te diriges? ¿cómo puedes mejorar tus hábitos de vida?

 

Es muy importante que sea cuál sea este propósito, sea sobre ti misma; no proponerte cambiar a otros o aspectos que no dependen de ti. Es muy difícil que esto funcione y la energía que tendrías que invertir sería muy elevada. Siempre debes centrarte en ti misma. Se dice que debes cambiar aquello que puedas y aceptar lo que no se pueda y es totalmente cierto. Poner tu energía en cambiar algo que no está en tus manos, es malgastarla. Mejor darlo todo con algo que sí que dependa de ti.

 

Otro punto fundamental es que los objetivos sean alcanzables y medibles. Hablando en plata: sé realista, nada del cuento de la lechera.

 

¿A qué nos referimos?

 

Por ejemplo, el propósito de ponerse en forma está muy bien si crees que es lo que quieres y que te permitirá sentirte mejor, descargar adrenalina, estar menos estresada, etc.

No obstante, si nunca has sido muy deportista y por ejemplo decides apuntarte al gimnasio, ponerse como meta “ir 4 veces por semana” puedes ser una locura y demasiado hardcore para empezar. Lo mismo si buscas conseguir un cuerpo súper específico, alomejor tu constitución no está hecha para aquello que tienes en mente, pero recuerda que te llevará a otro punto igual de perfecto.

 

Y además de realistas, los propósitos deben ser específicos y coherentes.

 

Siguiendo con el mismo ejemplo, el propósito del gimnasio/hacer deporte/llámalo  X, está genial. En enero hay un aumento considerable de altas en cualquier gimnasio (venimos de Navidad y de las 80.000 comidas y entra el pánico), pero muchos de los que empiezan, pasados el primer mes no vuelven a pisar el gimnasio.

 

Querer hacer deporte y mantenerse activo está muy bien, no obstante, ponerse como meta simplemente hacer deporte o ir al gimnasio, es demasiado genérica. Quizás mejor plantearse hacer ejercicio durante una hora, dos veces por semana, ¿no?

 

 

Y otro punto importante, no ponerse objetivos que vayan a ser una tortura. Una cosa es querer cambiar algunos aspectos para ser más feliz, sentirte mejor, ser más productiva, lo que sea, y otra es presionarte para hacer algo que va a ser un suplicio.

Si odias el gimnasio y no es de tu agrado, no te obligues a ir. Si lo que quieres es hacer deporte, busca una actividad que te guste más. ¡No hay opciones ni nada para ponerse en forma!

 

¿Cuando empezar? NO es necesario ni obligatorio que todos los cambios los empieces a la vez el día 1 de enero. Tómatelo con calma. Las cosas de palacio van despacio y los nuevos hábitos también cuestan lo suyo de coger. Ves uno a uno o escoge alguno más sencillo y uno que te cueste más para hacerlos a la par.

Puedes escoger una fecha en la que sepas que estarás motivada, tranquila y preparada para empezar. Eso sí, tampoco te nos duermas en los laureles.

 

 

Y lo último que podemos decirte es… ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡VE A POR ELLO CAMPEONA!!!!!!!!!!!!!!!

 

Comprométete contigo misma para conseguirlo. ¿Quieres un consejito? Ponte post-its motivadores en la nevera, en el espejo, como alarmas en el móvil, etc. ¡Todo vale!

 

Ah, no! Lo último llega ahora: Si un día/semana/X no lo cumples o en algún momento flaqueas… NO PASA NADA. No te martirices, no te hables mal, no te eches toda la caballería por encima. Todos fallamos, todos tenemos días malos, todos nos merecemos una tregua.

Date cariño y amor ese día y empieza el siguiente al 100% otra vez.

 

¿Ya tienes tus propósitos del 2019 en mente?

Sea como sea, esperamos que termines el año como te mereces: feliz, riendo y rodeada de los tuyos, que empieces el nuevo con muchas ganas y energía y que el 2019 te traiga felicidad, fuerza para las oposiciones y, a poder ser, ¡tu plaza!

 

Feliz 2019 OPOSITORA.

FormArte, el arte de formar

 

Feliz Navidad Opositora

Llega Navidad y…

Y es momento de tomarse un break.

Estos días, si tienes la suerte de tener vacaciones, son un fantástico momento para adelantar estudio y dedicarle todas las horas que no puedes durante la semana.

 

Por un lado, queremos animarte a aprovechar estas horas libres para avanzar temario y para acercarte un poquito más a tu objetivo. Llegar a los objetivos que te habías planteado o bien ir más allá.

 

Pero por otro lado.. queremos pedirte que disfrutes.

 

¿Sabes? Estas Navidades son irrepetibles. Por mucho que te juntes de nuevo el próximo año, con las mismas personas durante la cena de Nochebuena, por ejemplo, no va a ser igual. Aunque lo intentárais reproducir.

Cada instante es único.

 

Pero además, los momentos son efímeros y tal como vienen, se van. No sabes qué va a pasar durante este año y dónde ni cuándo estarás en 365 días. Por mucho que lo intuyas no tienes ninguna certeza, por lo tanto, vive el momento.

No dejes que pasen los trenes, no te permitas no disfrutar del tiempo que tienes, porque es un regalo.

 

Independientemente del significado que tenga para ti la Navidad, suele ser sinónimo de reunirse y reencontrarse con los tuyos. Con las personas a las que aprecias y quieres, las que te acompañan en tu día a día, las que te hacen la vida un poquito más fácil. Y esta es la verdadera magia, ¿no?

 

Evidentemente que esto se puede hacer durante todo el año, pero parece ser que nos gustan las tradiciones y reunirnos por estas fechas, abrazándonos muy fuerte y recordando con nostalgia a los que no están en la mesa. ¿Vas a perdértelo?

 

No dejes escapar este momento. No permitas que nada (ni nadie) te lo quite.

Haz que sea especial y eso no quiere decir que sea exuberante o con grandes galas, presentes o festines, para nada.

Lo especial y lo verdaderamente valioso es regalar tu tiempo y regalar tu cariño. Y también empápate del de los tuyos.

 

 

Deja por un día, dos  o tres, las opos, el estudio, las preocupaciones y los miedos a un lado, y céntrate en las personas que tienes delante.

En escuchar cómo están, cómo se sienten, qué sueños les quedan por cumplir y en reíros juntos que, al final, son las anécdotas con las que te quedas.

 

Comparte con ellos tu tiempo porque es lo más preciado que puedes dar.

 

De pequeños nos dedicábamos a hacer listas gigantes con todas aquellas cosas que nos gustaban; coches teledirigidos, muñecas increíbles, playmobils con todos los detalles y accesorios, game boys con los juegos de moda, máquinas para hacer helados, gominolas e incluso experimentos y otros muchos tantos juegos y juguetes que anunciaban por la tele. En general pedíamos cosas materiales con las que poder jugar y divertirnos. (y cuando nos traían un pijama no entendíamos por qué).

 

Pero cuando te haces mayor te das cuenta que las cosas materiales no lo son todo. Que tener lo último en tecnología, un reloj bonito, un coche fabuloso o ir a la última moda, no sirve de nada si no hay nadie que te abrace, te escuche y esté a tu lado.

Con el tiempo aprendes que el tiempo es, verdaderamente y aunque suene a tópico, lo mejor que tenemos y lo mejor que podemos dar.

 

Por eso queremos pedirte que lo des y te lo des. Que te hagas ese regalo a ti misma y lo disfrutes como una enana.

 

Que retengas cada instante bonito en tu memoria y hagas un álbum en tu cabeza con los recuerdos de estas Navidades. No se trata de hacer fotos con el móvil para compartirlas por instagram, se trata de hacer fotos mentales para retenerlas y recordar esos momentos cuando vengan días malos o cuando los eches de menos.

 

¿Estás lista?

 

Disfruta de estas Navidades.

 

Desde FormArte te deseamos unas muy felices fiestas llenas de instantes preciosos y de felicidad.

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo dar feedback a tus alumnos?

Desde que eres pequeña has estado expuesta a una gran cantidad de feedback. Los aplausos y “muy bien” de tus padres ante tus primeros pasos, las felicitaciones por aprobar unos exámenes, las broncas por suspender otros o las reprimendas por haber hecho X o Y en clase.

Como habrás notado el feedback que recibes evoluciona a medida que te haces mayor. Sigue habiendo feedback, pero al hacernos mayores nos olvidamos de dar feedback positivo o de retroalimentar al otro con amor y cuidado. Bueno, quizás es cuestión de poca empatía o inteligencia emocional. Pero escasea mucho el feedback bien dado. Y el impacto de esto es muy grande. Mucho más de lo que nos imaginamos.

Sobre todo durante la infancia.

 

Es por ello que hoy queremos hablarte del feedback, porque tienes mucho feedback que dar y sabemos que quieres darlo lo mejor posible.

 

El feedback (o retroalimentación) es imprescindible entre profesores y alumnos.

Piénsalo bien; cuando estás en proceso de aprendizaje, recibir comentarios acerca de tu evolución, acciones y trabajos, te permite saber qué estás haciendo bien, qué puedes mejorar y en qué estás fallando. El feedback te permite llegar más lejos y ajustar tu actitud y tus acciones para lograr el éxito. Y lo mismo sucede con tus alumnos.

 

Sin embargo, dar feedback no es tan sencillo como parece. Un feedback mal dado puede tener repercusiones negativas en la persona que lo recibe.

 

Antes de adentrarnos en materia, una pequeña definición de feedback no está de más.

Feedback es una palabra inglesa que significa retroalimentación.

 

El feedback serían las respuestas y comentarios que das a los alumnos después de realizar una tarea o actividad. A través de tu valoración, ellos reciben una información con la que se crean una idea o creencia respecto a sus resultados. 

Un buen trabajo de feedback puede ser primordial para el logro de mejoras en el proceso de aprendizaje.

El feedback te permite acercarte a tus alumnos, guiándoles para lograr sus metas formativas, además de crear un contexto de aprendizaje más rápido y personalizado.

El feedback, como bien sabes, puede ser positivo o negativo y se puede dar haciendo referencia a tres niveles distintos:

  • Feedback a la relación: se da cuanto el foco de la valoración es la identidad de la persona. Por ejemplo: eres un buen estudiante.
  • Feedback a las conductas: se da cuando el foco de la valoración se centra en la acción realizada. Por ejemplo: no has hecho los deberes.
  • Feedback a los resultados: se da cuando el foco de la valoración cae en los resultados obtenidos. Por ejemplo: Has suspendido 4 asignaturas.

 

Esta diferenciación es sumamente importante. No es lo mismo poner el foco en la identidad de la persona que en su conducta o resultado.

Vamos a ponerte un ejemplo:

Imagina que en un exámen de mates, un alumno se equivoca en 7 ejercicios de diez. Y cuando el niño muestra su exámen en casa, sus padres le dicen: “eres tonto, no entiendes nada, no sabes de matemáticas”. Esto puede tener un impacto muy negativo en el autoconcepto y la autoestima del niño y terminar por pensar: “soy tonto, no sirvo para las mates” cuando en realidad es cuestión de concentración o nervios. Si en cambio, la respuesta es: “el examen no ha ido bien, vamos a fijarnos en lo que has fallado y a poner más atención al hacer ejercicios porque sé que puedes hacerlo mejor.” el mensaje cambia mucho, ¿verdad?

 

Para que el feedback sea más efectivo es conveniente darlo inmediatamente después de la tarea o conducta realizada. Esta inmediatez hace que el aprendizaje sea más significativo dado que los errores y falsas creencias de los alumnos pueden ser corregidos de forma más rápida justo en el momento en que se produce la duda o el reto al que tiene que hacer frente.

 

 

¿Cómo hacerlo? Pautas para dar un buen feedback.

 

  • Sé específica en los comentarios. A pesar de que pueden realizarse valoraciones generales, no hay que limitarse a decir cosas como “lo has hecho bien, mal o regular” sino buscar también las cosas específicas que se han hecho bien y las que conviene mejorar.
  • Emplear un lenguaje comprensible para tus alumnos.
  • Centrar los comentarios no en la persona, sino en su conducta. Concretamente en la o las conductas objetivo que se están trabajando o han sido ya trabajadas. Sin embargo, si el alumno mejora en algún aspecto que todavía no ha sido abordado, puedes darle retroalimentación positiva sobre el mismo.
  • Sé positiva. Comienza informando a tu alumno de aquello que ha hecho bien (sin caer en la repetición) y/o de los progresos que va haciendo en las conductas objetivo. Recuerda que incluso cuando nada parece bien hecho, puedes alabar los intentos y esfuerzos del estudiante por cambiar. Para hacer comentarios negativos, una buena fórmula es usar la técnica del sandwich: empezar por un mensaje positivo, decir aquello negativo con su razonamiento pertinente y terminar poniendo énfasis en las cualidades positivas con un mensaje que le transmita al alumno que tienes plena confianza en que la próxima vez será mejor.
  • Da retroalimentación correctiva de modo amable y en forma de sugerencias específicas, nada de órdenes, que permitan al alumno corregir o mejorar las conductas a modificar. No se trata de decir lo que está mal, sino de proporcionar sugerencias de mejora.
  • Limitarse a aquello que se está trabajando o se ha trabajado y pasar por alto aquello que se intentará modificar más adelante. Ajustado a la tarea que el alumno está realizando.
  • Ser concisa. Definir bien lo que ha hecho y cómo lo ha hecho sin valoraciones ni prejuicios. Intenta dar siempre la cantidad adecuada, con cuidado de no pasarte con los reforzadores ni en positivo ni en negativo.
  • Centrarse solo en aspectos sobre los que el alumno tiene control.
  • Dar la retroalimentación directamente al alumno, en lugar de hablar de él delante del grupo. Decir “creo que podrías mejorar…” en lugar de “creo que él podría mejorar…”.

 

La retroalimentación es una herramienta para potenciar las habilidades de los demás y facilitar su aprendizaje. Dar un buen feedback no solo va a ayudar a tus alumnos a mejorar, sino que puede ayudarles a valorarse más positivamente y tener confianza en sí mismos.

 

Además, no solo puedes usarlo en tu vida profesional, sino que puedes aplicar los mismos principios en tu vida personal. ¡Notarás la diferencia!

 

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Las dimensiones del juego

Ya te hemos hablado en más de una ocasión sobre el juego y lo beneficioso que es para los más pequeños. Siempre te animamos a que salgas de los esquemas convencionales y te animes a probar otras actividades para enseñar. Y, ¿hay algo mejor que el juego para los niños/as?

 

En los primeros años de nuestra vida el juego favorece nuestro desarrollo integral a distintos niveles. Todo lo que aprendemos a través del juego lo asimilamos de modo más rápido y eficaz.

Por este motivo se acentúa la importancia de las actividades lúdicas en un entorno educativo, porque motivar a los niños/as resulta muchísimo más sencillo.

 

Es lógico, ¿verdad? seguro que cuando eras pequeña lo que más te gustaba era jugar.

 

Además probablemente era una de las mejores formas para relacionarte con tus compañeros. Parece mentira lo rápido que hacíamos amigos de pequeños solo por compartir juegos. Porque sí, el juego es un instrumento muy valioso para facilitar y mantener la interacción entre iguales.

El juego es perfecto porque aborda distintas dimensiones del desarrollo y es lo que venimos a contarte en el post de hoy. Es un poco más teórico pero perfecto para terminar de convencerte y ponerlo en práctica en tu clase. ¿Quieres saber cuáles son las dimensiones que aborda el juego? ¡Vamos a darle un repaso!

Las dimensiones del juego

Dimensión afectiva-emocional:

Expresión y control emocional a través del juego.

Como sabes, el afecto es imprescindible para un desarrollo equilibrado. Esto es cierto durante toda nuestra vida, (¿Cómo sería tu vida sin el afecto de tus seres queridos?) pero muy especialmente durante los primeros años, dado que unas carencias afectivas durante la primera infancia pueden marcarnos para siempre.

El juego en sí mismo es una actividad que provoca placer, satisfacción y motivación. Permite al niño/a aprender a controlar la ansiedad que le producen ciertas situaciones de la vida cotidiana como por ejemplo el enfado de padres o profesores, la pérdida de un juguete o no poder salir a jugar fuera porque está lloviendo. A través del juego se exteriorizan las emociones y estimula la autoestima y la autoconfianza en el niño/a.

 

Además, la mayor parte de las relaciones y contactos afectivos tienen lugar durante el juego.

 

Dimensión social:

Integración, adaptación, igualdad y convivencia.

El juego es el principal recurso que tienen los niños/as para iniciar sus primeras relaciones con sus iguales. Conforme el niño se va relacionando con otros aprende a asimilar conductas deseables como compartir, saludar, respetar turnos… y aprende también a no manifestar conductas no deseables como pegar a los demás o ejercer su voluntad

El juego permite el autoconocimiento y el conocimiento del entorno y de las personas que lo comparten con nosotros. A nivel social el juego es básico porque es un elemento socializador que nos ayuda a construir la forma en que nos relacionamos con los demás. Permite conocer y respetar las normas, fomenta la comunicación, promueve la cooperación y favorece los procesos de inserción social.

 

Dimensión cultural:

Transmisión de tradiciones y valores.

El niño imita elementos del entorno en el que se mueve. Es su modo de adaptarse y de conocer el mundo adulto.

 

Dimensión creativa:

La inteligencia creativa.

El juego potencia la imaginación a través del juego simbólico. La creatividad permite la agilidad del pensamiento y el desarrollo de habilidades.

La creatividad consiste en ver lo que otros no ven y de realiza cambios en el entorno de un modo perceptible para los demás.

Un entorno lúdico es facilitador del pensamiento creativo porque desarrolla la autonomía de pensamiento y expresión, la capacidad productiva e inventativa.

 

Dimensión cognitiva:

Gimnasia para el cerebro.

Los juegos manipulativos favorecen el desarrollo del pensamiento y el juego simbólico favorece la empatía, es decir, la capacidad del niño/a de ponerse en el lugar del otro.

Además el juego facilita el proceso de abstracción del pensamiento, es decir, la creación de representaciones mentales.

 

Dimensión sensorial:

A través del juego el niño puede descubrir una serie de sensaciones que no podría experimentar de otro modo.

El juego permite la exploración de las propias posibilidades sensoriales y motoras y su desarrollo a través del ejercicio repetido.

 

Dimensión motora:

Es la dimensión más evidente del juego.

El juego facilita la adquisición del esquema corporal además de permitir el aprendizaje de las relaciones causa-efecto. Se da cuenta que lo que hace modifica su entorno, produciendo unas reacciones en los demás y así se reconoce a sí mismo/a como agente causante de cambios.

 

Esperamos que ahora ya sabes todas las áreas en las que ayuda el juego a los niños/as estés súper convencida de usarlo en clase. ¿Pensando qué tipo de juegos poner en marcha?

¡Apostemos por la gamificación, que los niños aprendan jugando!

 

 

 

FormArte, el arte de formar

 

Opositora, deja de compararte con la vecina de al lado

Las personas tenemos tendencia a compararnos con los demás.  Compararnos a nosotros mismos como personas, comparar nuestras vidas y también nuestras posesiones.

 

No es nada nuevo, es totalmente normal compararse con el del lado. En FormArte lo vemos mucho con nuestras alumn@s, Fulanita ya trabaja en un cole y le salen mejor los supuestos, Pepito tiene el B2 y ya tiene más puntos que yo…

Pero con la entrada del mundo digital y las redes sociales, estas comparaciones se hacen mucho más evidentes y cuesta mucho no caer en el ERROR (sí, error) de analizarnos a nosotros mismos y a nuestras circunstancias en comparación con las de los demás.

Los efectos de las comparaciones pueden ser muy negativos para tu autoestima y, además, te hace sentir mejor o peor en relación a X que estás comparando, lo que provoca una distorsión de tu propia imagen. Cuando lo haces y sales perdiendo, es tu autoestima la que se ve afectada, terminas sintiendo insatisfecha en tu propia piel y subestimándote.

 

Lo que no ves cuando te estás comparando con alguien es que estás midiendo un solo aspecto de su vida y lo estás contrastando con toda tu vida. Craso error.

 

Te estarás preguntando por qué te estamos contando todo esto.

Te lo contamos porque nuestro mensaje de hoy es: NO TE COMPARES CON LOS DEMÁS.

En la vida en general, pero también en el camino hacia las opos.

 

Tus circunstancias no son las mismas que las de las demás personas. Tampoco tus habilidades, tus puntos fuertes, tu situación familiar, tu ritmo de vida o tus virtudes.

Quizás tú estudias dos horas y asemejas mucho mejor la información pero a lo mejor retienes mejor las ideas esquematizando o haciendo resúmenes, aunque te cuesten más horas.

O puede que retengas mejor la información si la escuchas que si la lees.
Que tu momento ideal de estudio sea por la noche en lugar de por el día.
O que estés más concentrada en una biblioteca que en casa.

A lo mejor es mucho más útil rodearte de otras personas que también se estén preparando las oposiciones, pero puede que no tengas tiempo de ir a una academia presencial.

Quién sabe si cuentas con una situación que te permita tomarte este reto con más calma y no tengas prisa en presentarte a la próxima convocatoria o tengas tiempo para darlo todo y prepararte para la siguiente.

 

Y estas son solo algunas de las variables que pueden entrar en juego…

 

No tiene sentido que mires a los demás y te entre el bajón porque se pasan más horas que tú o tienen unas circunstancias que les permitan estar ocho horas delante del temario.

No conoces su situación y compararte con ellos no te va a aportar nada.

 

Sí, compararte con los demás puede ser positivo en algunos casos. Si estás opositando y una de tus compañeras le pone mucha pasión y dedicación, puede ser un buen ejemplo a seguir y una inspiración para ti.

Compararte puede ayudarte a descubrir qué cambios deseas incorporar en tu estilo de vida. Si tu compañera dedica dos horas del domingo por la mañana a preparar las cenas de toda la semana y poder dedicar más tiempo al estudio o a hacer sus cosas, puedes descubrir que adoptando esta rutina tú también consigues ahorrar mucho tiempo.

Sin embargo, cuando te comparas con los demás sueles sentirte peor, no mejor. Porque no te fijas en estos pequeños detalles, te dedicas a comparar tu persona y tu vida en general machacándote por todo lo que no tienes o no eres.

 

En lugar de poner el foco en las demás personas, ponlo en ti misma. Descubre qué puedes cambiar de ti misma. Si te comparas y sales perdiendo es porque hay algo en ti que no te satisface. Debes buscar complacerte a ti, no ser como la vecina del cuarto o tu compañera de academia.

 

Piensa en qué es aquello que crees que puedes mejorar. ¿La organización? ¿La forma de proceder? ¿Dedicarle más tiempo al estudio? ¿Encontrar un rato libre al día para ti porque te está consumiendo?

Averigua qué puede ayudarte y cómo conseguirlo.

Es muy fácil compararse y pensar: Joder es que yo no puedo, yo no sé, yo no tengo, yo no…

 

Lo complicado es decidirse a ponerle remedio. Averigua cómo quieres vivir tu vida y qué cambios deberías hacer para sentirte más a gusto, confiada y empoderada opositando.

Cuando los cambios que hagas te den más seguridad, compararte con los demás ya no tendrá sentido porque ya te sentirás satisfecha contigo misma y con la forma en que estás procediendo.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Consejos para opositar siendo madre

Hace unas semanas, reflexionamos acerca de si era compatible ser madre y opositar en este artículo.

Es una tarea dura, implica más esfuerzo y, según tus circunstancias puede ser un verdadero reto. Pero no es misión imposible.

Si después de reflexionarlo y darle vueltas, has decidido empezar a opositar, BIENVENIDA.

 

Sabemos que puedes lograrlo, sabemos que vas a lograrlo.

Pero como un poquito de ayuda nunca está de más, hoy queremos darte algunos consejillos basados en nuestra experiencia con muchas mamis opositoras. Como siempre que damos consejos, debes adaptarlos a ti y a tus necesidades.

No hay una fórmula mágica, no hay un camino correcto, siempre tienes que buscar aquello que te funcione a ti y que pueda ser sostenible a largo plazo.

Y dicho esto, ¡vamos a ello!

 

Algunos consejos para opositar siendo madre

 

Organización.

No nos cansaremos de repetir lo importante que es organizarse y planificarte, pero en tu caso, lo es mucho más. Lo primero de todo será determinar el tiempo que vas a dedicarte a prepararte y estudiar.

 

Fíjate un horario estricto (dentro de la medida de lo posible) y no te salgas de él.

Obviamente siempre habrá situaciones para salirte de él y tendrás que ser flexible, pero cuidado con las excusas. No poder estudiar un día porque el peque se encuentra mal, no ha podido ir a piano y vas a pasar la tarde con él es justificable, no poder estudiar porque tienes que llevar un vestido a la tintorería, ya es otro cantar. (un ejemplo tonto, pero ya nos entiendes, ¿verdad?).

 

Desconecta de tus otros yo, eres opositora. 

Para que el tiempo que dedicas a estudiar sea fructífero y obtengas resultados, debes estar concentrada. Para mantener esta concentración es imprescindible que desconectes de tu “yo madre/pareja/hija/nuera/loquesea”. Cuando estudias eres una opositora y todas las tareas y pensamientos que no tengan que ver con estudiar, tienen que ir fuera. Sí, a la práctica no es tan sencillo pero debes aprender a desconectar lo máximo posible. Si por horarios te lo puedes permitir, quizás ir a una biblioteca puede ayudarte o estudiar en algún lugar de casa preparado para tu estudio que favorezca la evasión de todo lo demás.

 

Crea tu rinconcito de estudio

Aunque puedas ir a estudiar a alguna biblioteca vas a tener que echarle horas en casa sí o sí. Intenta reservar un espacio de casa para ti aunque sea pequeño. Un lugar donde poder dejar tus cosas y en el que, en la medida de lo posible, puedas aislarte y que nadie te interrumpa en tus momentos de estudio. Si lo necesitas, plantéate poner un pestillo en la habitación para evitar interrupciones.

 

Implica a tus seres queridos, en la medida de lo posible.

¿Sabes aquello que dicen de si quieres dejar de fumar o ser vegetariano, es importante que lo digas a tu entorno para estar más cerca del éxito? Viene a ser algo parecido. Es tu reto, pero implicar a los tuyos puede hacerte el camino mucho más llano. Pareja, padres, suegros, hermanos, amigos muy próximos… Todas aquellas personas con las que compartas tu día a día.  Va a ser una época dura y cuanta más ayuda mejor. Son las personas que te quieren y te cuidan y no les va a importar echarte una mano dentro de sus posibilidades. ¿No harías lo mismo tú por ellos? La recompensa será para todos.

 

Disfruta de tus hijos y tus seres queridos.

Dedica tus ratitos libres a pasarlo bien con ellos, a jugar, a reír… a disfrutar de ellos, vamos. Prohibido sentirse culpable por nada. Posiblemente en algún momento te aceche la culpa y pienses que no estás dedicándoles suficiente tiempo pero recuerda por qué opositas. No opositas solo para ti, también para ellos, por y para el bienestar de tu familia. Un día ellos estarán orgullosos de ti y valorarán lo que haces. Sigue luchando SUPERWOMAN.

 

En FormArte creemos en ti. Sabemos que vas a ir a por todas y que te sacaras esas oposiciones.

No olvides que puedes pedirnos ayuda cuando lo necesites. Estamos aquí para echarte una mano y hacerte el camino un poquito más fácil.

 

 

FormArte, el arte de formar

Cómo boicotear tu propio aprobado en las oposiciones.

 

No sé si empezar a opositar.

 

Me lo estoy planteando pero tengo dudas porque claro, me han dicho que es muy complicado sacar plaza, que solo unos pocos sacan plaza y es mucha dedicación y no sé.

 

Hay tan pocas que…seguramente no seré yo quien saque esa plaza y claro… ¿para qué voy a sacrificar tanto tiempo? Habrá gente muy preparada, con más experiencia, y más apta para conseguirlo.

 

No sé qué hacer

 

¿Te suena? ¿Estás planteándote si opositar o no? ¿O estás en ello y estos son tus pensamientos?

 

Te lo vamos a decir sin tapujos: Si ya vas con esa idea preconcebida, apaga y vámonos.

No merece la pena ni que lo intentes si lo vas a hacer creyendo que será inútil y en vano.

 

¿Por qué te decimos esto?

 

Porque entonces va a acabar pasando: vas a invertir muchos años y no vas a conseguir tu plaza.

Y no porque no seas capaz o porque tú no te la merezcas o porque estés menos preparada que los demás, para nada. Sencillamente va a ser una profecía autocumplida (también se conoce como efecto pigmalión).

 

¿Has escuchado hablar de ellas?

Una profecía autocumplida es una falsa creencia que, directa o indirectamente lleva a su propio cumplimiento. Es decir que tu partes de una creencia y te comportas de tal forma que, se acaba cumpliendo.  Si crees que vas a fracasar en algo, es muy posible que tu conducta se vaya modificando para que esto sea lo que termine pasando ya que esta creencia condiciona tus respuestas y la forma en que concibes la realidad.

 

Una creencia es una premisa o una afirmación que influye sobre nuestro pensamiento y nuestra conducta, sin que realmente esa afirmación sea verídica o existan pruebas que la sustenten. Creer algo no significa que ese algo sea real.

Si crees que no vas a ser capaz de sacar tu plaza, quizás vas a estudiar con menos ganas y motivación, vas a echarle menos horas o en el momento de las pruebas en lugar de darlo todo, vas a hacerlas a medio gas. ¿Y cuál será el resultado? No tener tu plaza.

¿Y qué te vas a decir a ti misma? Ya lo sabía yo, yo no valgo para esto. Mejor lo dejo.

Para más inri, como los hechos han corroborado tu creencia, esta aún se va a arraigar más. Es un pez que se muerde la cola.

 

Nuestras creencias, antes que la propia realidad, muchas veces dictaminan lo que nos ocurre en la vida y cómo nos sentimos.

 

Lo que te pasa es consecuencia directa de lo que estás pensando. Cuando vas a hacer algo y piensas que el resultado que vas a obtener va a ser malo, tú misma estás provocando que ese sea el resultado.

 

Si el foco de tu atención y pensamientos es que no vas a ser capaz, aumentas la probabilidad de no serlo.

 

Si vas a una entrevista de trabajo creyendo que no estás suficientemente cualificada para ello (aunque cumplas con todos los requisitos), que no vales y que no te cogerán, te vas a mostrar más nerviosa e insegura y posiblemente no te cojan.

 

 

Ir por la vida cargando una mochila llena de miedos y creencias negativas, te dirige al desastre. Lo que piensas de ti, de tus capacidades, de tus probabilidades, de los demás, de la vida en general… Te hace actuar de una forma determinada. Y en función de cómo actúas, tus resultados son unos u otros. No hay más.

 

Y no es una cuestión de magia o milagro, es el poder que tienen las creencias, las expectativas y los pensamientos respecto a las circunstancias y los resultados.

Tú eres tu mayor enemiga y tú te estás poniendo los límites.

 

Las personas que aprueban las oposiciones y sacan plaza no son más capaces, tienen más inteligencia o superpoderes. Son personas que creen en ello; confían en sus posibilidades y lo dan absolutamente todo para llegar a su meta.

También te podemos ofrecer resúmenes del temario de oposiciones de pedagogía terapéutica, primaria, infantil, etc. ¡Seguro que te ayudan!

 

Y tú puedes ser una de ellas.

Cuanto más convencida estás de que puedes hacer algo, mayor es la probabilidad de que lo logres.

Deja de boicotearte continuamente con tus pensamientos y no tendrás límites.

¿Te imaginas? Serías capaz de hacer cualquier cosa que te propusieras.

 

Y aprobar las oposiciones y conseguir tu plaza

 

 

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