¿Cómo dar feedback a tus alumnos?

Desde que eres pequeña has estado expuesta a una gran cantidad de feedback. Los aplausos y “muy bien” de tus padres ante tus primeros pasos, las felicitaciones por aprobar unos exámenes, las broncas por suspender otros o las reprimendas por haber hecho X o Y en clase.

Como habrás notado el feedback que recibes evoluciona a medida que te haces mayor. Sigue habiendo feedback, pero al hacernos mayores nos olvidamos de dar feedback positivo o de retroalimentar al otro con amor y cuidado. Bueno, quizás es cuestión de poca empatía o inteligencia emocional. Pero escasea mucho el feedback bien dado. Y el impacto de esto es muy grande. Mucho más de lo que nos imaginamos.

Sobre todo durante la infancia.

 

Es por ello que hoy queremos hablarte del feedback, porque tienes mucho feedback que dar y sabemos que quieres darlo lo mejor posible.

 

El feedback (o retroalimentación) es imprescindible entre profesores y alumnos.

Piénsalo bien; cuando estás en proceso de aprendizaje, recibir comentarios acerca de tu evolución, acciones y trabajos, te permite saber qué estás haciendo bien, qué puedes mejorar y en qué estás fallando. El feedback te permite llegar más lejos y ajustar tu actitud y tus acciones para lograr el éxito. Y lo mismo sucede con tus alumnos.

 

Sin embargo, dar feedback no es tan sencillo como parece. Un feedback mal dado puede tener repercusiones negativas en la persona que lo recibe.

 

Antes de adentrarnos en materia, una pequeña definición de feedback no está de más.

Feedback es una palabra inglesa que significa retroalimentación.

 

El feedback serían las respuestas y comentarios que das a los alumnos después de realizar una tarea o actividad. A través de tu valoración, ellos reciben una información con la que se crean una idea o creencia respecto a sus resultados. 

Un buen trabajo de feedback puede ser primordial para el logro de mejoras en el proceso de aprendizaje.

El feedback te permite acercarte a tus alumnos, guiándoles para lograr sus metas formativas, además de crear un contexto de aprendizaje más rápido y personalizado.

El feedback, como bien sabes, puede ser positivo o negativo y se puede dar haciendo referencia a tres niveles distintos:

  • Feedback a la relación: se da cuanto el foco de la valoración es la identidad de la persona. Por ejemplo: eres un buen estudiante.
  • Feedback a las conductas: se da cuando el foco de la valoración se centra en la acción realizada. Por ejemplo: no has hecho los deberes.
  • Feedback a los resultados: se da cuando el foco de la valoración cae en los resultados obtenidos. Por ejemplo: Has suspendido 4 asignaturas.

 

Esta diferenciación es sumamente importante. No es lo mismo poner el foco en la identidad de la persona que en su conducta o resultado.

Vamos a ponerte un ejemplo:

Imagina que en un exámen de mates, un alumno se equivoca en 7 ejercicios de diez. Y cuando el niño muestra su exámen en casa, sus padres le dicen: “eres tonto, no entiendes nada, no sabes de matemáticas”. Esto puede tener un impacto muy negativo en el autoconcepto y la autoestima del niño y terminar por pensar: “soy tonto, no sirvo para las mates” cuando en realidad es cuestión de concentración o nervios. Si en cambio, la respuesta es: “el examen no ha ido bien, vamos a fijarnos en lo que has fallado y a poner más atención al hacer ejercicios porque sé que puedes hacerlo mejor.” el mensaje cambia mucho, ¿verdad?

 

Para que el feedback sea más efectivo es conveniente darlo inmediatamente después de la tarea o conducta realizada. Esta inmediatez hace que el aprendizaje sea más significativo dado que los errores y falsas creencias de los alumnos pueden ser corregidos de forma más rápida justo en el momento en que se produce la duda o el reto al que tiene que hacer frente.

 

 

¿Cómo hacerlo? Pautas para dar un buen feedback.

 

  • Sé específica en los comentarios. A pesar de que pueden realizarse valoraciones generales, no hay que limitarse a decir cosas como “lo has hecho bien, mal o regular” sino buscar también las cosas específicas que se han hecho bien y las que conviene mejorar.
  • Emplear un lenguaje comprensible para tus alumnos.
  • Centrar los comentarios no en la persona, sino en su conducta. Concretamente en la o las conductas objetivo que se están trabajando o han sido ya trabajadas. Sin embargo, si el alumno mejora en algún aspecto que todavía no ha sido abordado, puedes darle retroalimentación positiva sobre el mismo.
  • Sé positiva. Comienza informando a tu alumno de aquello que ha hecho bien (sin caer en la repetición) y/o de los progresos que va haciendo en las conductas objetivo. Recuerda que incluso cuando nada parece bien hecho, puedes alabar los intentos y esfuerzos del estudiante por cambiar. Para hacer comentarios negativos, una buena fórmula es usar la técnica del sandwich: empezar por un mensaje positivo, decir aquello negativo con su razonamiento pertinente y terminar poniendo énfasis en las cualidades positivas con un mensaje que le transmita al alumno que tienes plena confianza en que la próxima vez será mejor.
  • Da retroalimentación correctiva de modo amable y en forma de sugerencias específicas, nada de órdenes, que permitan al alumno corregir o mejorar las conductas a modificar. No se trata de decir lo que está mal, sino de proporcionar sugerencias de mejora.
  • Limitarse a aquello que se está trabajando o se ha trabajado y pasar por alto aquello que se intentará modificar más adelante. Ajustado a la tarea que el alumno está realizando.
  • Ser concisa. Definir bien lo que ha hecho y cómo lo ha hecho sin valoraciones ni prejuicios. Intenta dar siempre la cantidad adecuada, con cuidado de no pasarte con los reforzadores ni en positivo ni en negativo.
  • Centrarse solo en aspectos sobre los que el alumno tiene control.
  • Dar la retroalimentación directamente al alumno, en lugar de hablar de él delante del grupo. Decir “creo que podrías mejorar…” en lugar de “creo que él podría mejorar…”.

 

La retroalimentación es una herramienta para potenciar las habilidades de los demás y facilitar su aprendizaje. Dar un buen feedback no solo va a ayudar a tus alumnos a mejorar, sino que puede ayudarles a valorarse más positivamente y tener confianza en sí mismos.

 

Además, no solo puedes usarlo en tu vida profesional, sino que puedes aplicar los mismos principios en tu vida personal. ¡Notarás la diferencia!

 

FormArte, el arte de formar.

Las dimensiones del juego

Ya te hemos hablado en más de una ocasión sobre el juego y lo beneficioso que es para los más pequeños. Siempre te animamos a que salgas de los esquemas convencionales y te animes a probar otras actividades para enseñar. Y, ¿hay algo mejor que el juego para los niños/as?

 

En los primeros años de nuestra vida el juego favorece nuestro desarrollo integral a distintos niveles. Todo lo que aprendemos a través del juego lo asimilamos de modo más rápido y eficaz.

Por este motivo se acentúa la importancia de las actividades lúdicas en un entorno educativo, porque motivar a los niños/as resulta muchísimo más sencillo.

 

Es lógico, ¿verdad? seguro que cuando eras pequeña lo que más te gustaba era jugar.

 

Además probablemente era una de las mejores formas para relacionarte con tus compañeros. Parece mentira lo rápido que hacíamos amigos de pequeños solo por compartir juegos. Porque sí, el juego es un instrumento muy valioso para facilitar y mantener la interacción entre iguales.

El juego es perfecto porque aborda distintas dimensiones del desarrollo y es lo que venimos a contarte en el post de hoy. Es un poco más teórico pero perfecto para terminar de convencerte y ponerlo en práctica en tu clase. ¿Quieres saber cuáles son las dimensiones que aborda el juego? ¡Vamos a darle un repaso!

Las dimensiones del juego

Dimensión afectiva-emocional:

Expresión y control emocional a través del juego.

Como sabes, el afecto es imprescindible para un desarrollo equilibrado. Esto es cierto durante toda nuestra vida, (¿Cómo sería tu vida sin el afecto de tus seres queridos?) pero muy especialmente durante los primeros años, dado que unas carencias afectivas durante la primera infancia pueden marcarnos para siempre.

El juego en sí mismo es una actividad que provoca placer, satisfacción y motivación. Permite al niño/a aprender a controlar la ansiedad que le producen ciertas situaciones de la vida cotidiana como por ejemplo el enfado de padres o profesores, la pérdida de un juguete o no poder salir a jugar fuera porque está lloviendo. A través del juego se exteriorizan las emociones y estimula la autoestima y la autoconfianza en el niño/a.

 

Además, la mayor parte de las relaciones y contactos afectivos tienen lugar durante el juego.

 

Dimensión social:

Integración, adaptación, igualdad y convivencia.

El juego es el principal recurso que tienen los niños/as para iniciar sus primeras relaciones con sus iguales. Conforme el niño se va relacionando con otros aprende a asimilar conductas deseables como compartir, saludar, respetar turnos… y aprende también a no manifestar conductas no deseables como pegar a los demás o ejercer su voluntad

El juego permite el autoconocimiento y el conocimiento del entorno y de las personas que lo comparten con nosotros. A nivel social el juego es básico porque es un elemento socializador que nos ayuda a construir la forma en que nos relacionamos con los demás. Permite conocer y respetar las normas, fomenta la comunicación, promueve la cooperación y favorece los procesos de inserción social.

 

Dimensión cultural:

Transmisión de tradiciones y valores.

El niño imita elementos del entorno en el que se mueve. Es su modo de adaptarse y de conocer el mundo adulto.

 

Dimensión creativa:

La inteligencia creativa.

El juego potencia la imaginación a través del juego simbólico. La creatividad permite la agilidad del pensamiento y el desarrollo de habilidades.

La creatividad consiste en ver lo que otros no ven y de realiza cambios en el entorno de un modo perceptible para los demás.

Un entorno lúdico es facilitador del pensamiento creativo porque desarrolla la autonomía de pensamiento y expresión, la capacidad productiva e inventativa.

 

Dimensión cognitiva:

Gimnasia para el cerebro.

Los juegos manipulativos favorecen el desarrollo del pensamiento y el juego simbólico favorece la empatía, es decir, la capacidad del niño/a de ponerse en el lugar del otro.

Además el juego facilita el proceso de abstracción del pensamiento, es decir, la creación de representaciones mentales.

 

Dimensión sensorial:

A través del juego el niño puede descubrir una serie de sensaciones que no podría experimentar de otro modo.

El juego permite la exploración de las propias posibilidades sensoriales y motoras y su desarrollo a través del ejercicio repetido.

 

Dimensión motora:

Es la dimensión más evidente del juego.

El juego facilita la adquisición del esquema corporal además de permitir el aprendizaje de las relaciones causa-efecto. Se da cuenta que lo que hace modifica su entorno, produciendo unas reacciones en los demás y así se reconoce a sí mismo/a como agente causante de cambios.

 

Esperamos que ahora ya sabes todas las áreas en las que ayuda el juego a los niños/as estés súper convencida de usarlo en clase. ¿Pensando qué tipo de juegos poner en marcha?

¡Apostemos por la gamificación, que los niños aprendan jugando!

 

 

 

FormArte, el arte de formar

 

Opositora, deja de compararte con la vecina de al lado

Las personas tenemos tendencia a compararnos con los demás.  Compararnos a nosotros mismos como personas, comparar nuestras vidas y también nuestras posesiones.

 

No es nada nuevo, es totalmente normal compararse con el del lado. En FormArte lo vemos mucho con nuestras alumn@s, Fulanita ya trabaja en un cole y le salen mejor los supuestos, Pepito tiene el B2 y ya tiene más puntos que yo…

Pero con la entrada del mundo digital y las redes sociales, estas comparaciones se hacen mucho más evidentes y cuesta mucho no caer en el ERROR (sí, error) de analizarnos a nosotros mismos y a nuestras circunstancias en comparación con las de los demás.

Los efectos de las comparaciones pueden ser muy negativos para tu autoestima y, además, te hace sentir mejor o peor en relación a X que estás comparando, lo que provoca una distorsión de tu propia imagen. Cuando lo haces y sales perdiendo, es tu autoestima la que se ve afectada, terminas sintiendo insatisfecha en tu propia piel y subestimándote.

 

Lo que no ves cuando te estás comparando con alguien es que estás midiendo un solo aspecto de su vida y lo estás contrastando con toda tu vida. Craso error.

 

Te estarás preguntando por qué te estamos contando todo esto.

Te lo contamos porque nuestro mensaje de hoy es: NO TE COMPARES CON LOS DEMÁS.

En la vida en general, pero también en el camino hacia las opos.

 

Tus circunstancias no son las mismas que las de las demás personas. Tampoco tus habilidades, tus puntos fuertes, tu situación familiar, tu ritmo de vida o tus virtudes.

Quizás tú estudias dos horas y asemejas mucho mejor la información pero a lo mejor retienes mejor las ideas esquematizando o haciendo resúmenes, aunque te cuesten más horas.

O puede que retengas mejor la información si la escuchas que si la lees.
Que tu momento ideal de estudio sea por la noche en lugar de por el día.
O que estés más concentrada en una biblioteca que en casa.

A lo mejor es mucho más útil rodearte de otras personas que también se estén preparando las oposiciones, pero puede que no tengas tiempo de ir a una academia presencial.

Quién sabe si cuentas con una situación que te permita tomarte este reto con más calma y no tengas prisa en presentarte a la próxima convocatoria o tengas tiempo para darlo todo y prepararte para la siguiente.

 

Y estas son solo algunas de las variables que pueden entrar en juego…

 

No tiene sentido que mires a los demás y te entre el bajón porque se pasan más horas que tú o tienen unas circunstancias que les permitan estar ocho horas delante del temario.

No conoces su situación y compararte con ellos no te va a aportar nada.

 

Sí, compararte con los demás puede ser positivo en algunos casos. Si estás opositando y una de tus compañeras le pone mucha pasión y dedicación, puede ser un buen ejemplo a seguir y una inspiración para ti.

Compararte puede ayudarte a descubrir qué cambios deseas incorporar en tu estilo de vida. Si tu compañera dedica dos horas del domingo por la mañana a preparar las cenas de toda la semana y poder dedicar más tiempo al estudio o a hacer sus cosas, puedes descubrir que adoptando esta rutina tú también consigues ahorrar mucho tiempo.

Sin embargo, cuando te comparas con los demás sueles sentirte peor, no mejor. Porque no te fijas en estos pequeños detalles, te dedicas a comparar tu persona y tu vida en general machacándote por todo lo que no tienes o no eres.

 

En lugar de poner el foco en las demás personas, ponlo en ti misma. Descubre qué puedes cambiar de ti misma. Si te comparas y sales perdiendo es porque hay algo en ti que no te satisface. Debes buscar complacerte a ti, no ser como la vecina del cuarto o tu compañera de academia.

 

Piensa en qué es aquello que crees que puedes mejorar. ¿La organización? ¿La forma de proceder? ¿Dedicarle más tiempo al estudio? ¿Encontrar un rato libre al día para ti porque te está consumiendo?

Averigua qué puede ayudarte y cómo conseguirlo.

Es muy fácil compararse y pensar: Joder es que yo no puedo, yo no sé, yo no tengo, yo no…

 

Lo complicado es decidirse a ponerle remedio. Averigua cómo quieres vivir tu vida y qué cambios deberías hacer para sentirte más a gusto, confiada y empoderada opositando.

Cuando los cambios que hagas te den más seguridad, compararte con los demás ya no tendrá sentido porque ya te sentirás satisfecha contigo misma y con la forma en que estás procediendo.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Consejos para opositar siendo madre

Hace unas semanas, reflexionamos acerca de si era compatible ser madre y opositar en este artículo.

Es una tarea dura, implica más esfuerzo y, según tus circunstancias puede ser un verdadero reto. Pero no es misión imposible.

Si después de reflexionarlo y darle vueltas, has decidido empezar a opositar, BIENVENIDA.

 

Sabemos que puedes lograrlo, sabemos que vas a lograrlo.

Pero como un poquito de ayuda nunca está de más, hoy queremos darte algunos consejillos basados en nuestra experiencia con muchas mamis opositoras. Como siempre que damos consejos, debes adaptarlos a ti y a tus necesidades.

No hay una fórmula mágica, no hay un camino correcto, siempre tienes que buscar aquello que te funcione a ti y que pueda ser sostenible a largo plazo.

Y dicho esto, ¡vamos a ello!

 

Algunos consejos para opositar siendo madre

 

Organización.

No nos cansaremos de repetir lo importante que es organizarse y planificarte, pero en tu caso, lo es mucho más. Lo primero de todo será determinar el tiempo que vas a dedicarte a prepararte y estudiar.

 

Fíjate un horario estricto (dentro de la medida de lo posible) y no te salgas de él.

Obviamente siempre habrá situaciones para salirte de él y tendrás que ser flexible, pero cuidado con las excusas. No poder estudiar un día porque el peque se encuentra mal, no ha podido ir a piano y vas a pasar la tarde con él es justificable, no poder estudiar porque tienes que llevar un vestido a la tintorería, ya es otro cantar. (un ejemplo tonto, pero ya nos entiendes, ¿verdad?).

 

Desconecta de tus otros yo, eres opositora. 

Para que el tiempo que dedicas a estudiar sea fructífero y obtengas resultados, debes estar concentrada. Para mantener esta concentración es imprescindible que desconectes de tu “yo madre/pareja/hija/nuera/loquesea”. Cuando estudias eres una opositora y todas las tareas y pensamientos que no tengan que ver con estudiar, tienen que ir fuera. Sí, a la práctica no es tan sencillo pero debes aprender a desconectar lo máximo posible. Si por horarios te lo puedes permitir, quizás ir a una biblioteca puede ayudarte o estudiar en algún lugar de casa preparado para tu estudio que favorezca la evasión de todo lo demás.

 

Crea tu rinconcito de estudio

Aunque puedas ir a estudiar a alguna biblioteca vas a tener que echarle horas en casa sí o sí. Intenta reservar un espacio de casa para ti aunque sea pequeño. Un lugar donde poder dejar tus cosas y en el que, en la medida de lo posible, puedas aislarte y que nadie te interrumpa en tus momentos de estudio. Si lo necesitas, plantéate poner un pestillo en la habitación para evitar interrupciones.

 

Implica a tus seres queridos, en la medida de lo posible.

¿Sabes aquello que dicen de si quieres dejar de fumar o ser vegetariano, es importante que lo digas a tu entorno para estar más cerca del éxito? Viene a ser algo parecido. Es tu reto, pero implicar a los tuyos puede hacerte el camino mucho más llano. Pareja, padres, suegros, hermanos, amigos muy próximos… Todas aquellas personas con las que compartas tu día a día.  Va a ser una época dura y cuanta más ayuda mejor. Son las personas que te quieren y te cuidan y no les va a importar echarte una mano dentro de sus posibilidades. ¿No harías lo mismo tú por ellos? La recompensa será para todos.

 

Disfruta de tus hijos y tus seres queridos.

Dedica tus ratitos libres a pasarlo bien con ellos, a jugar, a reír… a disfrutar de ellos, vamos. Prohibido sentirse culpable por nada. Posiblemente en algún momento te aceche la culpa y pienses que no estás dedicándoles suficiente tiempo pero recuerda por qué opositas. No opositas solo para ti, también para ellos, por y para el bienestar de tu familia. Un día ellos estarán orgullosos de ti y valorarán lo que haces. Sigue luchando SUPERWOMAN.

 

En FormArte creemos en ti. Sabemos que vas a ir a por todas y que te sacaras esas oposiciones.

No olvides que puedes pedirnos ayuda cuando lo necesites. Estamos aquí para echarte una mano y hacerte el camino un poquito más fácil.

 

 

FormArte, el arte de formar

Cómo boicotear tu propio aprobado en las oposiciones.

 

No sé si empezar a opositar.

 

Me lo estoy planteando pero tengo dudas porque claro, me han dicho que es muy complicado sacar plaza, que solo unos pocos sacan plaza y es mucha dedicación y no sé.

 

Hay tan pocas que…seguramente no seré yo quien saque esa plaza y claro… ¿para qué voy a sacrificar tanto tiempo? Habrá gente muy preparada, con más experiencia, y más apta para conseguirlo.

 

No sé qué hacer

 

¿Te suena? ¿Estás planteándote si opositar o no? ¿O estás en ello y estos son tus pensamientos?

 

Te lo vamos a decir sin tapujos: Si ya vas con esa idea preconcebida, apaga y vámonos.

No merece la pena ni que lo intentes si lo vas a hacer creyendo que será inútil y en vano.

 

¿Por qué te decimos esto?

 

Porque entonces va a acabar pasando: vas a invertir muchos años y no vas a conseguir tu plaza.

Y no porque no seas capaz o porque tú no te la merezcas o porque estés menos preparada que los demás, para nada. Sencillamente va a ser una profecía autocumplida (también se conoce como efecto pigmalión).

 

¿Has escuchado hablar de ellas?

Una profecía autocumplida es una falsa creencia que, directa o indirectamente lleva a su propio cumplimiento. Es decir que tu partes de una creencia y te comportas de tal forma que, se acaba cumpliendo.  Si crees que vas a fracasar en algo, es muy posible que tu conducta se vaya modificando para que esto sea lo que termine pasando ya que esta creencia condiciona tus respuestas y la forma en que concibes la realidad.

 

Una creencia es una premisa o una afirmación que influye sobre nuestro pensamiento y nuestra conducta, sin que realmente esa afirmación sea verídica o existan pruebas que la sustenten. Creer algo no significa que ese algo sea real.

Si crees que no vas a ser capaz de sacar tu plaza, quizás vas a estudiar con menos ganas y motivación, vas a echarle menos horas o en el momento de las pruebas en lugar de darlo todo, vas a hacerlas a medio gas. ¿Y cuál será el resultado? No tener tu plaza.

¿Y qué te vas a decir a ti misma? Ya lo sabía yo, yo no valgo para esto. Mejor lo dejo.

Para más inri, como los hechos han corroborado tu creencia, esta aún se va a arraigar más. Es un pez que se muerde la cola.

 

Nuestras creencias, antes que la propia realidad, muchas veces dictaminan lo que nos ocurre en la vida y cómo nos sentimos.

 

Lo que te pasa es consecuencia directa de lo que estás pensando. Cuando vas a hacer algo y piensas que el resultado que vas a obtener va a ser malo, tú misma estás provocando que ese sea el resultado.

 

Si el foco de tu atención y pensamientos es que no vas a ser capaz, aumentas la probabilidad de no serlo.

 

Si vas a una entrevista de trabajo creyendo que no estás suficientemente cualificada para ello (aunque cumplas con todos los requisitos), que no vales y que no te cogerán, te vas a mostrar más nerviosa e insegura y posiblemente no te cojan.

 

 

Ir por la vida cargando una mochila llena de miedos y creencias negativas, te dirige al desastre. Lo que piensas de ti, de tus capacidades, de tus probabilidades, de los demás, de la vida en general… Te hace actuar de una forma determinada. Y en función de cómo actúas, tus resultados son unos u otros. No hay más.

 

Y no es una cuestión de magia o milagro, es el poder que tienen las creencias, las expectativas y los pensamientos respecto a las circunstancias y los resultados.

Tú eres tu mayor enemiga y tú te estás poniendo los límites.

 

Las personas que aprueban las oposiciones y sacan plaza no son más capaces, tienen más inteligencia o superpoderes. Son personas que creen en ello; confían en sus posibilidades y lo dan absolutamente todo para llegar a su meta.

También te podemos ofrecer resúmenes del temario de oposiciones de pedagogía terapéutica, primaria, infantil, etc. ¡Seguro que te ayudan!

 

Y tú puedes ser una de ellas.

Cuanto más convencida estás de que puedes hacer algo, mayor es la probabilidad de que lo logres.

Deja de boicotearte continuamente con tus pensamientos y no tendrás límites.

¿Te imaginas? Serías capaz de hacer cualquier cosa que te propusieras.

 

Y aprobar las oposiciones y conseguir tu plaza

 

 

FormArte, el arte de formar

 

Carta a mis futuros alumnos

 

Hace unos días recibí LA LLAMADA.

 

Sí, la llamada en mayúsculas, esa que cualquier opositora de magisterio ansía con todas sus fuerzas recibir.

¡Empiezo a trabajar como profe!

 

Septiembre y la vuelta al cole. Nunca mejor dicho. Volveré a un cole después de muchos años pero esta vez como profesora. ¡Menudos nervios!

La plaza está algo lejos. El tute que me voy a pegar no me lo quita nadie pero… merecerá la pena. Lo sé.

 

Tengo tantas ganas y tantas cosas en la cabeza…

¿Cómo serán mis primeros alumnos? ¿Sabré ser una buena profesora? ¿Podré aprenderme todos los nombres? ¿Les dejaré huella? ¿Aprenderán? ¿Conseguiré que seamos un grupo bonito?

Mil actividades y cosas me vienen a la mente y no paro de apuntar cada idea que se me ocurre. Nunca se sabe.

Estoy aprovechando para refrescar leyendo libros y repasando mis blogs de profes favoritos.

 

Pienso en mis futuros alumnos mil veces. Me imagino el primer día, cómo voy a ir vestida (he cambiado de opinión 90 veces ya), cómo voy a presentarme… y tengo muchas ganas de conocer a toda la clase con la que voy a compartir este primer año de profe. Ojalá pudiera decirles unas palabras antes de empezar…

 

A mis queridos futuros alumnos,

 

Aún no os conozco pero quedan muy pocos días para veros por primera vez y poner cara a la lista de nombres que tengo en mi mano.

¿Podré acordarme de todos? Espero no tardar demasiado en aprendérmelos.

Me pregunto cómo vais a ser cada uno de vosotros y como grupo. ¿Conseguiré que seamos una piña y formemos un bonito equipo?

 

Estoy nerviosa, quizás mejor decir que estoy atacada. Yo sola delante de 30 alumnos. Muy lejos quedan esas prácticas de la uni, ahora me pongo al frente yo sola y eso da un poco más de miedo.

Es como la prueba de fuego. ¿Estoy preparada? ¿Seré capaz de encontrar el equilibrio entre saber ser autoritaria y permisiva? ¿Me escucharéis? ¿Aprenderéis? ¿Os gustará mi forma de enseñar y os será útil? Las dudas y el síndrome del impostor me están acechando. Sé que es normal este miedo inicial y sé que (pre)ocuparse no sirve de nada, pero ya veréis vosotros cuando os enfrentéis a vuestro primer día de trabajo… ¡aunque os queda una eternidad para eso!

 

 

También estoy emocionada. Me he imaginado este momento millones de veces.  Por fin voy a poder ejercer la profesión que, con tantas ganas, llevo años preparándome. Ya ha llovido un poco desde que empecé la carrera pero, finalmente, aquí estoy. ¡Joder, qué ganas!

 

Estos días estoy empezando a preparar todo lo que nos viene por delante y aunque sé que,del dicho al hecho hay un trecho, espero que salga bien.  Quiero que nos lo pasemos bien y que aprendáis mucho, que sea un año lleno de momentos divertidos però también un año para crecer y evolucionar, tanto vosotros como yo.

 

Durante estos meses que vienen vamos a aprender muchas cosas.

Espero que le cojáis el gusanillo a esto de ir adquiriendo conocimientos y sé que no es fácil y que habrá temas y asignaturas que os gustarán menos, pero haré todo lo que pueda para que, incluso lo más aburrido, no lo sea tanto y encontréis la motivación suficiente.

 

También quiero que, todos juntos, aprendamos a conocernos, a respetarnos y a expresar nuestras emociones. Llorar cuando sea necesario, hablar de lo que nos sucede y reír a carcajada limpia. ¿Será una misión muy difícil?

 

No quiero dejar a ninguno de lado, prometo que daré lo mejor de mi para que cada uno encuentre su sitio, para transmitiros que sois perfectos tal cual sois y para que creáis en vosotros y en vuestras capacidades. Cada vez me doy más cuenta que, uno de los grandes problemas, es la falta de confianza y seguridad. No quiero que tiréis la toalla o que creáis que no sois buenos en mates, inglés o tecnología. Todo empieza por creérselo.

Quiero derribar muros.  

 

Y espero que os equivoquéis y no temáis hacerlo. Vamos a dejar de lado las vergüenzas, los miedos, los “no puedo”. Todos juntos vamos a poder.

 

Por favor, tened paciencia conmigo al principio, yo estoy aprivisionándome de grandes dosis para todo el curso.

 

También estoy haciéndome a la idea de que no todo saldrá según lo previsto o como me gustaría. Intento mentalizarme que habrá días mejores y peores, espero encontrar la fuerza para sacar adelante cada situación inesperada.

 

¿Sabéis? Quiero ser esa profesora de la que, dentro de quince o veinte años, aún os acordéis. Dejar un poquito de mi en cada uno de vosotros. Suena muy utópico, lo sé. Pero yo tuve el placer de tener profesores que me marcaron de alguna forma y a los que recuerdo con mucho cariño.

 

 

Mi pasión por la lectura empezó en cuarto de primaria gracias a una profesora que nos trajo libros de cuando era pequeña. ¡Me aficioné a las aventuras de los cinco como una loca! 

Hasta primero de ESO creía que las mates y yo no estábamos hechos el uno para el otro. Era negada. Miento. Me consideraba negada. Pero entonces tuve un profesor de mates que me demostró que sí que se me daba bien, que si yo quería podía. Gracias a su paciencia acabé haciendo un bachillerato de ciencias, ¡mira tú por donde!

Lo mismo me pasó con escribir. Era una tarea de lo más tediosa y en la que me esforzaba lo mínimo. Hasta que una profesora me animó a participar en un concurso de cuentos e.. ¡increíble! ¡Gané! A partir de ahí escribir se convirtió en una de mis pasiones.

 

Quiero conseguir un poquito de esto en vosotros; ayudaros en algo, influir, de forma positiva, en vosotros para que ganéis confianza para que creáis que podéis.

 

Vengo con muchas ganas de aprender de vosotros y con vosotros.

Porque sé que, yo puedo enseñaros muchas cosas (y espero que así sea) pero esto va a ser recíproco. Creo que la persona que escribe esto, no va a ser la misma que termine el curso.

Nos espera un gran año, ya lo veréis.

 

Ahora empieza el curso y nuestras profes están así, los nervios de conocer a sus nuevos alumnos, las ganas de emocionar, de ver los aprendizajes de sus chicas… al final, somos una gran familia, la familia FormArte, ¿quieres formar parte de esta aventura?

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Cuentos bonitos para trabajar las emociones

Ya sabes que la lectura puede ser una parte muy importante del proceso de aprendizaje. Los libros pueden llegar a ser un material didáctico estupendo siempre y cuando, detrás de su lectura haya algún tipo de análisis o trabajo al respecto.

 

Un material didáctico son aquellos medios y recursos que facilitan la enseñanza y el aprendizaje y que ayudan a adquirir conceptos, habilidades, actitudes y destrezas. Y los libros tienen este súperpoder si son bien usados y enfocados dentro del aula.

Te hemos hablado ya de la importancia de la educación en emociones y ¿por qué no usar los libros para trabajar las emociones en el aula?

 

¡Manos a la obra!

 

Ya te hemos contado en alguna ocasión que en la academia tenemos la cuentería llena de libros preciosos que nos han conquistado a primera vista. a nuestras alumnas les encanta pasar tiempo mirando embelesadas los cuentos y comentándolos. Con ellas vamos ampliando poquito a poquito nuestra selección y entre todos, se nos ocurren multitud de ideas para trabajar en clase.

 

Quizás tú no has podido venir a echarle un vistazo, pero como no queremos que te quedes sin conocer nuestros cuentos, hemos escogido cinco libros muy bonitos que pueden ayudarte a trabajar las emociones.

 

Uf, ¡Qué difícil ha sido…!

 

5 libros que nos encantan para trabajar las emociones

 

1. ¿De que color es un beso? – Rocío Bonilla

Minimoni es la protagonista de este libro, a Minimoni le gusta andar en bici, los cuentos de su mamá, pero lo que más le gusta es pintar pero… ¿cómo va a pintar un beso si no sabe de que color son?

 

Tu y tus alumnos viviréis muchas aventuras recorriendo los colores e identificando en cada uno de ellos estaciones, alimentos, animales y ¡EMOCIONES!.

Ganó el tercer premio en la categoría de libros infantiles y juveniles de los Premios a los libros Mejor Editados 2018, y es 100% recomendable, además podrás trabajar miles de cosas diferentes a través de un solo libro.

 

 

2. Pequeños grandes momentos de felicidad – Mabe y Teresa Ramos

Sus ilustraciones te van a conquistar de los bonitas que son, pero es que además, te vas a enamorar de todas sus páginas.

Este cuento es como una regresión a lo que verdaderamente importa, a la esencia de la felicidad: los momentos sencillos pero que dan la vida – una risa, un abrazo, tener un amigo, compartir un rato con los nuestros…  Alejar a los más pequeños del materialismo y del consumo enfermizo al que estamos acostumbrados para poner el foco en las pequeñas cosas.

Se te van a ocurrir muchísimas actividades para hacer en el aula.

 

Seguro que a ti, en este torbellino de las opos, también te ayuda a refrescarte y a recordar qué es aquello que te hace verdaderamente feliz.

 

 

3. Emocionario. Di lo que sientes – Cristina Nuñez Pereira y Rafael Romero

Este diccionario de emociones es muy especial y va a convertirse en un imprescindible para ti, si aún no lo conoces. Además es fantástico porque puede usarse de distinta forma según la franja de edad con la que trabajes y puedes ir trabajando más  o menos emociones en función de la edad de tus alumnos.

El emocionario describe 42 emociones con una descripción sencilla y clara de la emoción y una ilustración que refleja dicha emoción.  Puede ayudar a gestionar conflictos emocionales, a poner palabras a emociones increíbles, y a buscar y descubrir las emociones del día a día.

 

 

4. La fábrica de las palabras – Agnes de Lestrade

Es otro álbum ilustrado y un libro imprescindible para todos. Uno de los libros más bonitos que he visto últimamente.  Está recomendado para mayores de tres años y no hay límite de edad; es una historia preciosa que a pequeños y mayores va a fascinar.

Trata de  un niño que quiere abrir su corazón a su vecina , pero vive en un país en que para hablar hay que comprar palabras y tragárselas y no es nada barato hacerlo.

 

Es una historia sencilla pero original que da para llevar a cabo grandes reflexiones, ya que transmite un mensaje entrañable. Y todo ello acompañado de unas ilustraciones preciosas.

 

 

5. Así es mi corazón – Jo Witek

Si te decimos que este libro nos tienes enamoraditos y también te va a encantar a ti… nos estamos repitiendo demasiado, ¿verdad? Jolin, es que no hay libro que tengamos en la academia que no nos guste…

 

El cuento destaca a primera vista con un gran corazón troquelado en su portada que se va haciendo pequeñito y va cambiando de color a medida que se pasan las páginas. La protagonista de este cuento, nos va contando las distintas emociones que siente y qué pasa con ellas. El lenguaje es sencillo, preciso y fácil de comprender, con lo que se convierte en un recurso bueníiiiiiiisimo para el aula.

 

 

 

 

Y estas son cinco de nuestros cuentos favoritos.

Probablemente te traeremos más recomendaciones, una vez nos dan cuerda para hablar de cuentos, no hay quien nos pare.

 

Si quieres venir a echarle un vistazo a nuestra cuentería y hablarnos de tus cuentos favoritos, ¡en FormArte siempre estamos abiertos a poner más y más estanterías!

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Cómo mejorar tu baremo en las oposiciones de magisterio

Hoy toca un post, un poco denso no os voy a engañar jajaja, pero uno de los más interesantes, últimamente recibimos miles y miles de preguntas sobre este tema, así que como ya te hablamos de los requisitos para opositar y de cómo son las pruebas de las oposiciones docentes, pero hoy queremos contarte un poquito más acerca del baremo en las oposiciones docentes y cómo mejorarlo.

Cuando estás opositando, y especialmente  ANTES de ponerte a ello, debes tener en cuenta que estas en una fase de concurso- oposicion y debes  mejorar el baremo de la fase concurso en la medida de lo posible , para así  aumentar las posibilidades de conseguir tu plaza, y no vamos a perder ninguna opción, ¿verdad?

 

Para ayudarte a conseguirlo, seguramente puedan ayudarte unos temarios de oposiciones gratis de secundaria, primaria, infantil, etc.

 

¡Pues vamos a por ello!

 

Para sacar plaza debes superar un concurso-oposición, es decir, que no vale con aprobar los examanes, ya que solo representa un porcentaje de tu nota final. Hay otro porcentaje reservado para la fase de concurso. Este 2018 ha cambiado el porcentaje y se le está dando más peso a los puntos del baremo, ahora nos regimos por el  Real Decreto  84/2018 de 23 febrero por el que se modifica el RD 276/2007 de 23 febrero por el que se aprueba el reglamento de ingreso y acceso y adquisición de nuevas especialidades a los cuerpos docentes

 

Antes (RD 247) la fase oposiciones eran 2/3 y el concurso 1/3. Ahora con la nueva legislación, la fase oposición (las pruebas del examen) valen un 60%. El concurso (baremo) representa el 40% restante.

 

La nota final es la que se obtiene al sumar la nota de la fase de oposición (multiplicada por 0,60) y la de la fase de concurso (multiplicada por 0,40), y aplicando un % de corrección.

 

Por lo tanto tu posición en la lista de aprobados y por tanto tu posibilidad de tener plaza dependerá tanto de las pruebas de examen como de tus méritos. Y obviamente es importante conseguir una buena nota en la prueba, pero poder sumar puntos con el baremo también es primordial.

 

Debes saber que el baremo  o  los méritos se califican de forma diferente  en función de la Comunidad Autónoma y  siempre teniendo en cuenta la convocatoria de ese año, por lo que debes enterarte bien de cómo funciona en tu caso.

 

Sin embargo, hay algunos aspectos generales que debes tener en cuenta:

 

La calificación de la fase de concurso se aplicará únicamente a los aspirantes que hayan superado la fase de oposición

Experiencia : máximo 7 puntos

Es un factor importante para poder conseguir plaza, sobre todo a partir de este 2018. La experiencia se mide en función de los años trabajados.

Este año, la experiencia docente puede alcanzar hasta 7 puntos (frente a los 5 puntos máximo que se podían alcanzar), se valoran un máximo de 10 años.

La experiencia docente puntúa más si es en el mismo cuerpo al que se optas que si trabajasen otra especialidad, hay comunidades que puntuan si trabajas en centros privados, otras como que no. Pero tampoco descartes opciones esperando un puesto que puntúe más, toda experiencia es buena y no sabes nunca si finalmente iras por tu comunidad o cambiaras a otra que si lo valoran

 

Formación académica: máximo 5 puntos

Este es uno de los méritos básicos que deberías tener Expediente académico en el título alegado. Debes tener en cuenta la nota media de tu grado, hay comunidades que premian las buenas notas, y este apartado te puede dar 1 punto o punto y medio.

Postgrados, Doctorado, Máster, otras titulaciones universitarias de primer grado y de segundo.

Las titulaciones de enseñanzas de régimen especial otorgadas por las Escuelas Oficiales de Idiomas, Conservatorios Profesionales y Superiores de Música y Escuelas de Arte, así como las de la Formación Profesional específica, puntúan y varía el baremo dependiendo de las comunidades

 

 

Otros méritos: máximo  2 puntos

Pero no descuides los cursos acreditados y homologados que tengan que ver con tu especialidad, no vale cualquier curso. Cuidado que este punto varia muchisiiiisimo de unas comunidades a otras. Por ejemplo Cantabria son 200 horas, Madrid 400, en Castilla y León hace falta  600h, en cambio en Asturias son 1000 horas en cursos para conseguir los 2 puntos. Por lo tanto, antes de ponerte a hacer cursos a diestro y siniestro, comprueba que van a ser válidos y sobre todo asegúrate que son homologados, de verdad. Hay mucho timador por ahí suelto, no es lo mismo un curso homologado, que homologable.

Recuerda NO SOLAPAR los periodos de realización de los cursos para oposiciones porque pueden no puntuar. Y otro dato muy importante los méritos tienen que ser y presentados antes de que finalice el plazo de convocatoria de oposiciones, que habitualmente suele salir entre Marzo y Abril, eso significa que los cursos tienes que hacerlos antes.

También puntúan las publicaciones, trabajos de investigación con ISBN o registro de la propiedad intelectual

 

¿Qué pasa con los idiomas?

No es obligatorio tener inglés para dar clase, pero si es verdad que en la mayor parte de puestos de trabajo (sobre todo en colegios privados)  se valoran muy positivamente los idiomas y  tener formación en lenguas extranjeras. Piensa en mejorar tu nivel de idiomas, especialmente el de inglés.

Hay comunidades que valoran los idiomas en el apartado de formación académica, si tienes el titulo por la escuela de idioma, pero hay comunidades como Asturias que además si tienes el titulo por Trinity te puntúa en el apartado de otros méritos

 

 

 

 

Los aspirantes no podrán alcanzar más de diez puntos por la valoración de sus méritos. Pero si sumamos todos… Experiencia 7, más Formación académica 5, más Otros méritos 2 son un total 14 puntos, lo sé, solo te bareman 10. Ahora juega con tus puntos y saca el máximo partido de ellos. Esta claro que la experiencia docente depende de que nos llamen de consejería de educación o no, pero en el resto de los puntos tu decides

 

 

Para saber qué es lo que puntúa y de qué forma, leete bien la convocatoria y los requisitos de tu CCAA antes de nada. No malgastes tiempo o dinero.

 

¡Ah! Y no te olvides de enterarte de cómo se justifica cada uno de los apartados para tener claro qué documentación debes entregar y que no te quedes tirada.

 

En FormArte te ayudaremos a saber qué baremo tienes y qué tipo de cursos pueden valerte para mejorarlo.

 

 

FormArte, el arte de formar

 

6 películas que toda maestra debe ver

¿Recuerdas en qué momento decidiste ser profesora?

¿Siempre quisiste serlo?

¿Por qué escogiste esta bonita pero dura profesión, en lugar de otra?

 

Estamos seguros de que si decidiste convertirte en maestra fue porque sientes pasión por la profesión, los niños y tienes el gusanillo de cambiar un poco el mundo.

 

Ser profesora es maravilloso pero es normal que, a veces, quieras tirarlo todo por la borda y te olvides de los motivos que te llevaron hasta aquí, ya sea porque estás atravesando una temporada mala en el trabajo o porque el camino a las oposiciones te está sobrepasando.

 

Tanto si es este tu caso como si no hoy traemos una sugerencia para ti.

 

Date unas horas libres.

Sí, como lo escuchas. Pon el aire acondicionado, hazte unas palomitas y siéntate en el sofá, hoy toca ver una película para recordar por qué eres profesora.

Como si te recomendamos solo una película nos arriesgamos a que ya la hayas visto, te traemos cinco distintas

 

6 películas que toda maestra debe ver:

 

Like Stars on Earth

Esta película trata sobre Ishaan, un niño que muestra muchas dificultades en la escuela. Estas provocan que Ishaan sea etiquetado de problemático por sus profesores, familia y amigos. Todo cambia cuando conoce al nuevo profesor que le ofrece un mundo lleno de posibilidades, vuelve a establecer la confianza con sí mismo y le acompaña hasta que Ishaan consigue sus sueños.

Like Stars on Earth habla de las dificultades de la dislexia y todas aquellas que se le asocian pero también trata del potencial que tienen todas las personas, sea cual sea su origen y las dificultades que presenten. Te va a alentar, como profesora, a buscar vías para llegar a todos tus alumnos, hacerles sentir partícipes de lo que están aprendiendo, no etiquetarlos y darles su propio espacio.

 

Profesor Holland

Holland es un músico que sueña con componer su gran obra pero decide cambiar de profesión y convertirse en profesor en una desorganizada escuela. Aquí descubrirá su verdadera vocación; tratar de impulsar los sueños de sus alumnos mediante la música a pesar de los retos a los que debe enfrentarse. El mayor de todos que su hijo, con discapacidad auditiva, pueda vivir su pasión por la música a pesar de las dificultades.

Esta película te despertará muchas emociones y verás cómo la enseñanza está muy por encima de las dificultades que pueda presentar cualquier alumno. El amor y la comprensión que transmite la película, te llegará al corazón.

 

La lengua de las mariposas

Es una película española ambientada en la segunda república. Don Gregorio es un profesor ya mayor que conoce a Moncho, un alumno temeroso que llega a la escuela. A lo largo de la película, ambos crearán un vínculo muy especial que logrará quitar los miedos y llenar de esperanza al pequeño.

En esta película verás el rol que tiene el educador hacia los niños pero, más importante aún, la bonita relación que se puede establecer entre un profesor y un alumno a pesar de las diferencias de creencias. Te hará replantear el contexto que envuelve a la escuela hoy en día y la importancia de abrirse más a las diferencias.

 

Hoy empieza todo

Es una película un poco distinta, ya que fue grabada con una técnica documental y participan tanto actores profesionales como naturales del medio educativo.

Daniel es el director de una escuela infantil en un barrio marginal de un pueblo del norte de Francia que tiene el 30% de su población en paro. Un día, la madre una alumna llega borracha a la escuela y deja allí a su bebé y a su hija de cinco años.  Daniel decide tomar cartas en el asunto y pide ayuda a la comunidad y a los padres de los alumnos, pero entonces su papel y trabajo como docente será cuestionado.

Es una película de denuncia a la falta de atención de las instituciones públicas hacia la educación infantil, la falta de apoyos a las familias más humildes y todas las injusticias que existen a nivel político-burocrático. Pero a la vez es un homenaje a todos los maestros, a su lucha por conseguir que la escuela no sea solo un lugar donde aprender, sino un pequeño oasis de luz y color en la vida de los niños.

 

Mentes peligrosas

Y terminamos nuestra selección con una película que tiene como protagonista a una mujer. Cuenta la historia de Louanne, una profesora que entra a trabajar en un instituto de Palo Alto, donde existen serios problemas sociales. La película refleja los obstáculos con los que se encuentra en un ámbito  conflictivo y con serias dificultades y diferencias, pero que con vocación y entrega se puede conseguir motivar a los alumnos.

Está película te mostrará como es posible educar desde el conflicto y la templanza y capacidad que necesitas como maestra ante ciertas situaciones y problemas. Te demostrará, una vez más, que la comunicación es fundamental y que hay veces que se necesitan cambios y métodos educativos menos ortodoxos. No tengas miedo a salirte de la tangente y buscar otras formas de enseñar y conectar con tus alumnos.

 

Matilda

Los padres de Matilda casi no se dan cuenta de su existencia, y la animan a ver la televisión antes que a estudiar. Matilda por el contrario descubre la literatura y comienza a leer, cuando llega al colegio su maestra descubre que tiene una inteligencia extraordinaria, además de poderes telequinesicos y con ellos vencerá a la directora del cole la señorita Trunchbull.

Una película llena de magia en todos los sentidos, que como otras de las que tenemos en la lista nos harán darnos cuenta de la importancia de los maestros que se implican en la enseñanza de sus alumnos. Ahora mismo estoy en la academia, en FormArte, y detrás del ordenador veo nuestra Cuentería y pienso lo mucho que le habría gustado a Matilda, con tantos cuentos, tantos libros… como los que ella leía para escapar de la vida que le ofrecían sus padres. A través, de los libros ella se evadía e iba a otros mundos, dejemos que nuestros alumnos descubran esos mundos.

 

¿Te animas a ver estas películas? ¿Tienes alguna otra recomendación?

 

¡Esperamos que disfrutes de tu sesión de cine y termines con energías renovadas!

 

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Opositora, no te dejes perseguir por los ladrones de tiempo

“El tiempo es la cosa más valiosa que una persona puede gastar”

 

Esto lo dijo Teofrasto, un filósofo griego del siglo III a.C. y tropecientos años más tarde, sigue siendo una frase muy cierta y que no admite réplica alguna.

 

Probablemente a lo largo de la semana se escapa de tu boca más de una frase del estilo “no me da la vida para llegar a todo”, “no tengo tiempo”, “el día debería tener más horas”.

¿Te suenan?

Primero de todo, vamos a decirte que es mentira. SÍ TIENES TIEMPO.

 

Uno de los grandes problemas que tenemos en pleno siglo XXI es el tiempo y su gestión; nos cuesta horrores llegar a todo y focalizarnos a hacer aquello que debemos hacer.

El día tiene 24 horas y aunque te parezcan insuficientes, no lo son.

Este no es el problema, amiga.

El verdadero problema es cómo inviertes tu tiempo. Y durante la gestión del tiempo te vas a encontrar con los temidos ladrones de tiempo.

 

¿Te suena este concepto? ¿No? Pues hoy te contamos un poquito acerca de ellos para que sepas identificarlos y eliminarlos. De esta forma vas a ver como se multiplica tu productividad y eficiencia (y como tendrás más tiempo libre para ti y para hacer aquello que te gusta).

 

¿Qué son los ladrones del tiempo?

Los ladrones del tiempo es un concepto que explica los distintos factores negativos que te impiden sacar partido, de forma efectiva, del tiempo del que dispones.

 

Algunos ladrones de tiempo son inevitables y necesarios, otros en cambio, no lo son. Estos son los que debes intentar reducir o erradicar .Saber autogestionar el tiempo es una habilidad que, con práctica, puedes aprender.

 

¿Sabías que los ladrones de tiempo reducen un 60% tus horas efectivas de trabajo? ¿O que afectan a tu capacidad de concentración? ¿que cada vez que sucumbes a una tentación pierdes entre 6 y 9 minutos?

Los datos son un poco escalofriantes, ¿verdad?

 

Los ladrones de tiempo no solo te quitan tiempo sino que te alejan de aquello que realmente quieres conseguir; de tu trabajo, tus tareas, tus objetivos, tus metas y, al fin y al cabo, de tus sueños. Cada vez que te dejas vencer por los ladrones de tiempo, te estás alejando de aquello que persigues y les estás restando valor. 

 

¿Es eso lo que quieres?

 

¿Qué tipos de ladrones de tiempo existen?

Hay muchos ladrones de tiempo y con Internet y las nuevas tecnologías han aparecido muchos más que se suman a los que ya existían. Tenemos dos tipos de ladrones de tiempo; los internos y los externos. Y necesitas conocerlos bien para hacerles frente.

 

Los ladrones de tiempo externos son aquellas circunstancias que no dependen de ti y que no puedes controlar como por ejemplo, llamadas de teléfono, visitas inesperadas, reuniones de trabajo y, en general, cualquier interrupción que venga de fuera.

 

Los ladrones de tiempo internos son aquellas circunstancias tuyas que corresponden a tu forma de actuar y a la manera en cómo gestionas tu tiempo y tus tareas. Por ejemplo, los hábitos multitarea, no tener objetivos concretos y específicos, la falta de motivación, no ser capaz de dar respuestas negativas a los demás, el hecho de posponer, de procrastinar…

 

 

 

Ya ves por donde van los tiros. Debes estar empezando a ver cómo algunos de estos ladrones te han estado acechando, ¿puede ser?

 

Como cuando estás estudiando tus opos, escuchas una notificación de WhatsApp y miras quién te ha escrito, respondes y, de paso, abres instagram para ver qué están haciendo tus amigos. Si esto sucede cada media hora, ¿cuánto tiempo estás perdiendo?

No te preocupes, no eres la única, la mayoría de nosotros caemos en ellos.

 

Independientemente del tipo de ladrones de tiempo que más te acechen, una vez detectados, debes analizar cuáles son los que más frecuentemente te roban el tuyo. Eso dependerá de tu forma de ser, de tus hábitos de trabajo, rutina, etc.

 

Pinta un poco negro, pero ¿la buena noticia?

¡Tiene solución! Próximamente te contaremos cómo evitar estos ladrones de tiempo y ganarles la batalla. ¿Estás preparada?

 

Eso sí, ahora que lo sabes, ya no vale eso de decir: No tengo tiempo.

 

 

Desde FormArte queremos darte un último mensaje: no desprecies tu tiempo, no le quites importancia a tus metas y objetivos. Deja a un lado aquellas tareas intrascendentes y céntrate en lo que realmente te importa o en aquello que tienes que hacer para conseguir tus sueños. Y como recomendación un cuento, un cuento que deberían leernos nuestros alumnos o nuestros hijos a nosotros…

 

 

 

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