¿Vas a empezar a opositar? 5 Rutinas para empezar en verano.

 

Hoy queremos traerte unos consejillos para que empieces a coger algunas rutinas y a mentalizarte por lo que vendrá después de vacaciones: Prepararse las oposiciones.

Ya te lo contamos, no es un camino fácil, pero tampoco imposible. Con un buen planning, paciencia, perseverancia y una buena rutina, seguro que vas a conseguirlo.

 

Y ¿por qué no empezar a tomar algunos hábitos en vacaciones?

En un primer momento puede darte pereza, lo sabemos. Independientemente de cuánto tiempo tome adquirir un hábito (hay opiniones muy diversas al respecto), lo que es seguro es que será mucho mejor ir poco a poco que querer incluirlos todos de golpe. Ya sabes lo que dicen: quien mucho abarca, poco aprieta.

 

Hoy te proponemos algunas prácticas para ir implantando poquito a poco durante el verano y así empezar con buen pie a preparar las oposiciones cuando llegue el momento.

 

5 rutinas para empezar en verano antes de opositar

 

Planificarte

Primero de todo, es importante que sepas bien qué requisitos son necesarios para opositar y en qué consisten las pruebas a nivel general. Decide cómo quieres prepararlas: si por tu cuenta o quieres contar con el soporte de una academia o preparador. Y ves pensando cómo vas a organizarte. No es necesario que lo planees todo al detalle, pero sí que tengas consciencia de todas aquellas actividades y obligaciones que vas a llevar a cabo además de preparar las oposiciones, y cómo vas a distribuir tu tiempo. Y  ya que hablamos de planificación, hacerse con una agenda, libretas, clasificadores, etc., tampoco es una mala idea. ¿Recuerdas la ilusión de ir a comprar y estrenar el material cuando empezaba el cole? ¿Por qué no recuperar esa magia?

 

Lee un poco cada día

No es necesario que empieces a leer el temario de las oposiciones, pero si puedes buscar libros y artículos de temática relacionadas con la educación. Explora aquellas ramas, técnicas o herramientas que te interesen más.

Establece una rutina de lectura diaria per ir tomando el hábito. Cada persona tiene  ritmos circadianos distintos; hay quien rinde mejor a primera  hora del día y quién es más nocturno. Busca aquel momento en que tienes más energía, te sientes más despierta e integras la información mejor. Puedes ir probando distintos horarios hasta que encuentres el que mejor encaje contigo.

 

Crea un espacio de estudio agradable

Piensa que vas a tener que dedicarle muchas horas al estudio y a las oposiciones. Puedes ir a la biblioteca, a algún café que te inspire, etc., pero probablemente también vas a pasar mucho tiempo en casa estudiando. Crea un espacio que te motive y que te permita seguir rindiendo. El lugar de estudio debe tener los elementos necesarios: mesa y silla adecuada para ti y espacio suficiente para organizarte.  Intenta disponer de un ambiente fresco y ventilado que mantenga una temperatura adecuada tanto en verano como en invierno.  Si puedes aprovechar la luz natural, mejor que mejor, ya que tu vista se cansará menos. Pero si eres nocturna, intenta usar dos focos, una luz cenital y una directa, para evitar hacerte sombra mientras estudies.

 

 

A moverse se ha dicho

Coger una rutina de deporte te ayudará a rendir mucho mejor en el estudio de tus oposiciones. No necesitas matarte durante horas, dedicar 30 minutos al día a hacer deporte tiene grandes beneficios durante las etapas de alto rendimiento académico. Es una forma estupenda de aliviar la ansiedad, mejorar la capacidad de concentración y la productividad. Además puede ser una vía de escape para olvidar durante un rato las oposiciones de lado. Ya sabes lo que dicen… mente sana in corpore sano. Tienes muchísimas opciones en función de tus gustos: running, kick boxing, yoga, pilates, natación, algún tipo de baile, rutinas de fuerza y tonificación. ¡Prueba y decide qué es lo que más te va!

 

Nutrición saludable

Mantener una buena alimentación es importante para todos los estudiantes. Lo fundamental no es tener un número de comidas fijas que debas hacer por obligación; lo importante es la calidad de los nutrientes que vas a ingerir.  Lo ideal es tener una alimentación rica en proteínas, vitaminas, carbohidratos y grasas saludables, ya que aumentará tu energía y productividad. Una dieta equilibrada y adecuada te ayuda a aumentar tu memoria y a mejorar tu capacidad de concentración y bienestar, por lo que tu rendimiento académico se mantendrá.

Sabemos que en períodos de más estrés o ansiedad, hay más predisposición en ingerir comida basura o no muy saludable provocados por el hambre emocional y que, además, no te saciarán. Apuesta por comida real y lo menos procesada posible.

 

 

Estos son nuestros consejos para que, durante las vacaciones de verano, empieces a prepararte y mentalizarte para las oposiciones.

Pero no olvides que lo más importante es desconectar y relajarse. ¡Aprovecha para coger fuerzas y disfrutar de las vacaciones!

 

 

 

Formarte, el arte de formar

 

 

Todo lo que necesitas saber sobre los requisitos para las oposiciones de magisterio

Si has llegado hasta aquí es porque te estás planteando presentarte a las oposiciones de magisterio , ya seas de infantil, primaria, pedagogía terapéutica, inglés… todas tenemos las mismas dudas, y quieres saber todos los requisitos para poder hacerlo.

Probablemente quieras obtener una plaza en un colegio u instituto de titularidad pública por eso, antes de empezar el recorrido para preparar las oposiciones, necesitas saber qué condiciones debes cumplir para poder acceder.

Ten en cuenta que cada oposición tiene unos requisitos específicos y pueden variar de una Comunidad Autónoma a otra, pero, de todas formas, los requerimientos básicos, el estilo de pruebas y temarios no suelen tener grandes cambios de año en año. Por lo tanto, los que te explico a continuación pueden servirte como referencia.

 

  1. Ser española o nacional de alguno de los demás Estados miembros de la Unión Europea o nacional de algún Estado al que sea de aplicación la Directiva 2004/38/CE del Parlamento Europeo sobre libre circulación de trabajadores y la norma que se dicte para su incorporación al ordenamiento jurídico español.
  2. Tener cumplidos dieciocho años y no haber alcanzado la edad establecida, con carácter general, para la jubilación.
  3. No padecer ninguna enfermedad ni estar afectada por limitaciones físicas o psíquicas incompatibles con el desempeño de las funciones correspondientes al cuerpo y especialidad al que optas.
  4. No haber sido expulsada o separada, mediante expediente disciplinario, del servicio de cualquiera de las Administraciones públicas, ni hallarte inhabilitada para el ejercicio de funciones públicas. Si tu nacionalidad no es española, deberás acreditar, igualmente, no estar sometida a sanción disciplinaria o condena penal que impida, en tu Estado, el acceso a la función pública.
  5. No ser funcionaria de carrera, en prácticas o estar pendiente del correspondiente nombramiento como funcionaria de carrera del mismo cuerpo al que se refiera la convocatoria, salvo que se concurra a los procedimientos para la adquisición de nuevas especialidades a que se refiere el Título V de este Reglamento.
  6. Acreditar, en cada caso, el conocimiento de la lengua cooficial de la Comunidad Autónoma a la que te presentes, de acuerdo con su normativa.
  7. Requisito específico de titulación. En función del tipo de oposiciones al que quieras optar, deberás estar en posesión del título de Maestro/a de Grado correspondiente.

 

Espero que te haya sido de ayuda conocer estos requisitos. El próximo día te contaré en qué consisten las pruebas de la fase de oposición.

¡No te pierdas el próximo artículo!

 

 

 

FormArte, el arte de formar

 

 

8 rasgos de un buen docente 

Ser profesor es un importante trabajo, los buenos docentes hacen el mundo; inspiran a los mejores profesionales y construyen los cimientos para la próxima generación.

Puede parecer una profesión sencilla, pero como bien sabes, es de las que suponen un mayor reto profesional y que tienen un impacto mayor en nuestra sociedad.

 

Seguro que si te preguntamos por algún profesor de tu infancia, hay uno al que recuerdas con cariño por haberte marcado de una forma u otra; ya sea por haber aprendido valores importantes o por la confianza y ánimo que te transmitió para conseguir tus metas.

 

Y tú, como docente puedes producir el mismo efecto en tus alumnos. Un buen docente inspira a sus alumnos y les deja mella. Pero, ¿cuáles son las características de un buen docente? Hay 8 rasgos que son fundamentales. ¿Quieres saber cuáles son? ¡Sigue leyendo!

 

Paciencia 

Como ya sabrás, necesitas armarte de paciencia para afrontar una clase de alumnos, tengan la edad que  tengan. No hay dos niños/as iguales, ergo, su forma de comportarse, su ritmo de trabajo y todas aquellas circunstancias que los rodean, crean necesidades de aprendizaje distintas.

Algunos necesitarán más tiempo para comprender los conceptos y hacer sus tareas y otros necesitarán más estímulos porque terminaran antes. Es importante que sepas ser constante y paciente con todos ellos para estimular su confianza y sus ganas de seguir aprendiendo. 

 

Empatía y cercanía 

Es imprescindible mostrarse abierto y crear el espacio necesario para que tus alumnos confíen en ti, tanto para poder hacerte preguntas y expresar sus dudas como para contarte los problemas que puedan acecharlos dentro y fuera del aula.

Además, es importante que seas capaz de ponerte en el lugar de tus estudiantes, ver las cosas desde su perspectiva y entender sus dificultades o inquietudes. De esta forma les ayudarás a desarrollar sus habilidades y superar los obstáculos que les frenan o ponerles retos que les permitan llegar más lejos.

La comprensión es fundamental para construir un puente comunicativo entre tú y tus alumnos.

 

Entereza y autoridad 

No solo es importante ser cercano y transmitir simpatía, como profesora, también es importante tener entereza y saber ser autoritaria cuando la situación lo requiera.

La base de la educación es el respeto y para ganarte el respeto de tus alumnos,  debes ser capaz de establecer los límites en el aula así como mantenerte firme cuando sea necesario. Construir un vínculo positivo con ellos para poder ser un modelo a seguir.

 

Capacidad de adaptación 

 O lo que es lo mismo; una mente abierta para manejar cualquier circunstancia que se de en el aula. Vas a encontrarte con situaciones inesperadas y tendrás que ser capaz de cambiar la dinámica y ser flexible. En la escuela actual el profesor ya no es el transmisor del saber sino el posibilitador del aprendizaje, por lo cual, una cualidad imprescindible es facilitar que tus alumnos sean los constructores de su propio aprendizaje. Y, en ocasiones, tendrás que buscar la forma de que asimilen ese aprendizaje cogiendo una vía distinta a la que tenías en mente.

Si por ejemplo, una gran parte de tus alumnos no comprenden un concepto debes poder encontrar otra forma de explicárselo aunque eso retrase el planning. En definitiva, poder cambiar el rumbo y adaptarte a las necesidades de tu grupo.

Por eso en la academia FormArte siempre decimos que la programación ha de ser dinámica, flexible y se debe ajustar el proceso de enseñanza-aprendizaje y a las necesidades del alumno.

 

Motivador e Inspirador

Uno de los principales problemas que frenan el aprendizaje y buenos resultados de los alumnos es la falta de confianza en sí mismo y sus capacidades. Hecho que desencadena una falta de motivación hacia el aprendizaje.

Como profesora debes poder motivar a tus alumnos, transmitirles entusiasmo y curiosidad. Con ello no solo estimularás su concentración, perseverancia o atención sino que les ayudarás a conseguir seguridad para enfrentar cualquier reto y lograr superar, con éxito, todos los objetivos establecidos.

 

Ser un buen comunicador 

Una característica muy importantes de un buen maestro son sus habilidades de comunicación. Y va más allá de usar una gramática correcta. Una buena comunicación incluye ser capaz de expresar pensamientos y conceptos complejos de forma simple para que tus alumnos puedan asimilarlos.

Pero no toda la comunicación va a ser con tus alumnos. Recuerda que vas a comunicarte periódicamente con sus padres y deberás hacerlo con fluidez y propiedad. Transmitir a sus padres el mismo entusiasmo que transmites a tus alumnos.

A mí me gusta trabajar con los padres las tertulias dialógicas, hace unos meses trabajábamos la diversidad así que nos reunimos una tarde y les presenté tres libros: Topito terremoto, te quiero (casi siempre) y el monstruo rosa. Dedicamos una tarde a leer, ver, comparar y decidir entre todos cual íbamos a trabajar en clase. De este modo los padres se ven implicados en la educación de sus hijos, son ellos los que deciden que cuento vamos a trabajar y desde casa nos pueden ayudar reforzando estos aprendizajes.

 

Ser un buen oyente y un buen observador 

La comunicación es un camino de doble sentido, es decir, incluye tanto el habla como la escucha. Por lo tanto, como profesora debes ser una buena oyente.

Escuchar con atención las preguntas y comentarios de tus alumnos para conocer su grado de comprensión e interés. Pero también para ser capaz de empatizar con ellos y ponerte en su lugar, característica que, como ya hemos mencionado, también es fundamental.

Pero además, ser observadora te va a permitir fijarte en los detalles y saber cómo actuar: cuándo exigir más a un alumno, cómo evaluarlos, cuando acercarte a un alumno distante, etc. De esta forma serás consciente de todo lo que sucede en tu clase y cómo manejar la situación.

 

 

Pasión por los niños y la enseñanza  

El rasgo fundamental para ser una buena profesora es sentir pasión por lo que haces. La docencia es una profesión vocacional y se nota la diferencia cuando existe dicha pasión y cuando no.

Si disfrutas con tu trabajo, transmitirás vitalidad y energía positiva en tus clases y motivarás a tus alumnos a aprender, independientemente de lo aburrida o tostón que pueda parecer la asignatura.

 

 

Con ilusión, ganas y motivación vas a conseguir todos los objetivos que te propongas y tus alumnos van a disfrutar de tus clases y de aquello que les enseñes.

 

Por último, queremos dejarte esta frase tan inspiradora de Henry Adams:

 

El maestro deja una huella para la eternidad; nunca puede decir cuando se detiene su influencia.

 

Y tú, ¿Cuáles crees que son los rasgos de un buen docente?

 

FormArte, el arte de formar