Las habilidades interpersonales y su importancia en tu vida

Hoy queremos hablarte de un aspecto muy importante al construir relaciones y al trabajar con otras personas, como tus alumnos, tus compañeros de trabajo e incluso tus amigos: las habilidades interpersonales.

 

¿Qué son las habilidades interpersonales?

 

Las habilidades interpersonales son las habilidades que usamos todos los días cuando nos comunicamos e interactuamos con otras personas, tanto individualmente como en grupos.

 

Las habilidades interpersonales incluyen una amplia variedad de habilidades, aunque muchas se centran en la comunicación, como escuchar, preguntar y comprender el lenguaje corporal. También incluyen las habilidades y los atributos asociados con la inteligencia emocional, o la capacidad de comprender y gestionar las emociones propias y de los demás.

 

Las personas con buenas habilidades interpersonales tienden a ser capaces de trabajar bien en un equipo o grupo, y con otras personas en general.

Pueden comunicarse eficazmente con los demás, ya sean familiares, amigos, compañeros del trabajo o, en tu caso, tus alumnos.

Por lo tanto, son vitales en todas las áreas de la vida; en el trabajo, en la educación y socialmente.

 

Todos hemos estado desarrollando estas habilidades desde la infancia, generalmente de forma inconsciente. Son algo natural que damos por sentado, no paramos a reflexionar cómo nos comunicamos con los demás. Sin embargo, a veces pueden estar frenando tus relaciones. Por ello, un buen primer paso es fijarte en cómo te comunicas tú.

 

Tomando consciencia de cómo interactúas con los demás y a través de la práctica, puedes mejorar tus habilidades interpersonales. Y esto es precisamente a lo que venimos hoy: a poner énfasis en algunos aspectos clave para tomar consciencia y mejorar tus habilidades interpersonales.

 

Consejos para mejorar las habilidades interpersonales:

Escuchar con la mente abierta.

¿Dónde está tu mente cuando estás escuchando? Hay veces en que escuchamos prestando mucha atención a lo que nos dice la persona que está hablando, con paciencia y tolerancia. En cambio, otras veces, nuestra mente vaga y se sitúa en un lugar de juicio e impaciencia, queriendo ir al grano.

Escuchar es el epicentro de cualquier relación social saludable.

 

Escuchar con la mente abierta significa hacerlo con curiosidad, compasión y de forma paciente. Dar oportunidades para profundizar y fortalecer relaciones.

 

 

Prestar atención al lenguaje corporal.

Lo habrás escuchado mil veces pero realmente la comunicación no verbal puede decir mucho más que las palabras que salen de tu boca.

A veces, el verdadero mensaje que deseas comunicar se envía a través de tu tono, volumen, ritmo y lenguaje corporal.

Es necesario e importante examinar tus propias expresiones no verbales y considerar cómo interpretas las de los demás.

A veces puedes no transmitir el mensaje que quieres por culpa del lenguaje corporal.  Cuando hablas con alguien y percibes un desajuste entre su selección de palabras y su comunicación no verbal, tu confianza en esa persona, inconscientemente, disminuye. Lo mismo al inrevés.

Por ejemplo, si alguien te dice “no pasa nada” con los brazos cruzados y un tono un poco arisco, por mucho que el mensaje sea “no te preocupes”, no lo percibes así, ¿verdad?

 

Es fundamental que ajustemos lo que decimos con lo que expresamos y el primer paso es centrar tu atención en tus propias señales no verbales. Quizás no puedes cambiar las de los demás, pero sí puedes cambiar las tuyas y aprender a interpretar las de los demás.

 

Y, ¿no te parece un aspecto interesante para poner en práctica con tus alumnos? Seguro que puedes plantear alguna actividad en la que se trabaje el lenguaje corporal y ayudarles a comprender la importancia de dar un mensaje congruente al comunicarse.

 

Ampliar la competencia cultural:

La competencia cultural es la capacidad de comprender, apreciar e interactuar con personas de culturas o sistemas de creencias distintos a los tuyos. Es la capacidad para navegar a través de las diferencias interculturales, ya sea para enseñar a los estudiantes, colaborar con compañeros de trabajo o socializar con amigos o nuevas personas.

Ser consciente de tu propia identidad pero también de las diferencias que puedan existir, ya sean generacionales, raciales, de género, nacionales, etc y de los sesgos inconscientes que realizamos.  La cultura puede desempeñar un papel importante en la comunicación, las emociones, el cumplimiento de las normas y las relaciones.

Y no olvides que los rasgos que compartimos en común (que siempre los hay), pueden ofrecer oportunidades para construir puentes en favor de las relaciones.

 

Saber gestionar los conflictos.

Ni a ti ni a nadie nos gusta tener conflictos, problemas o malentendidos con otra persona. Pero la realidad es que es muy difícil que jamás surjan. Un conflicto puede fortalecer o socavar una relación, pero la mayoría de nosotros somos reacios a ellos, intentamos sortearlos como podemos y muchas veces carecemos de las habilidades necesarias para enfrentarlos. Probablemente porque desde pequeños nos han educado para evitarlos.

Pero necesitamos aprender a manejarlos, sobre todo cuando estás al mando de una clase.

Aunque te pueda costar, si tienes un problema o una queja sobre alguien, llévalo directamente a esa persona. No te lo guardes, no empieces a contárselo a todo el mundo menos al implicado, no lo dejes ir. Las cosas hay que solucionarlas al momento para evitar rencores, resentimientos y grandes conflictos. Cuesta pero te garantizamos que, a la larga, tú y las personas de tu alrededor van a agradecértelo.

 

 

Una comunicación sólida y una comunidad saludable pueden reforzarnos a través de momentos difíciles, traer alegría a nuestras vidas y mejorar nuestra capacidad de recuperación.

 

 

Además, no solo tú puedes trabajarlas a nivel personal, sino que puedes ayudar a tus alumnos a desarrollarlas y mejorarlas a través de actividades y ejercicios, permitiéndoles ganar una herramienta muy poderosa para su futuro.

 

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¡No te olvides de la autoestima de tus estudiantes!

Te hemos hablado de la importancia de tener una autoestima positiva y cómo esta repercute en tu vida.

Una buena autoestima es imprescindible para cualquier persona y también lo es para tus estudiantes.

 

La autoestima de un estudiante tiene un impacto significativo en casi todo lo que hace, en la forma en que se involucra en actividades, cómo enfrenta desafíos e interactúa con los demás.

Sin embargo, la autoestima también puede tener un impacto destacable en el rendimiento académico. La baja autoestima puede disminuir el deseo de un estudiante de aprender, su capacidad para concentrarse y su disposición para asumir riesgos.
Una autoestima positiva, por otro lado, es uno de los grandes pilares del éxito escolar. Proporciona una base firme para el aprendizaje.

 

Cuando trabajas con niños te das cuenta de que uno de los grandes problemas que tienen, es esta falta de autoestima y falta de confianza en sí mismos.

Te vamos a dar un ejemplo de ello.
Una de las asignaturas más duras de roer por la muchos alumnos/as son las matemáticas o el inglés. Ellos mismos lo dicen; no me gusta, no sé hacerlo, no se me da bien. A medida que se hacen mayores tachan algunas asignaturas de su lista y profesiones de sus posibilidades por la imposibilidad de enfrentarse a ciertas áreas o asignaturas. Sí, claro que hay cosas que se nos dan mejor que otras, pero es interesante reflexionar acerca de este pánico, desinterés o desencanto generalizado hacia algunas asignaturas.

¿Realmente hay una parte tan elevada de los estudiantes que no tengan capacidad para las matemáticas, por ejemplo?

No, creemos que no.

Quizás el problema está en cómo se enseña la asignatura. En que no entienden la base y los fundamentos y luego es imposible coger el ritmo. ¿Cómo van a resolver sistemas de ecuaciones con denominadores si no saben hacer fracciones? Es verdaderamente complicado.

Entonces, van creciendo, le ponen una cruz a las mates y se cuelgan ellos mismos el cartel de: No soy capaz.

Y si encuentran a alguien con tiempo y paciencia para ir construyendo esa base, poco a poco ven que oye, ¡no se les dan tan mal las mates!

Han ido aumentando su confianza, a medida que ven que sí tienen posibilidades.

 

Aunque habrá casos y casos y el sistema educativo tiene parte de culpa en esta situación, uno de los desafíos pasa por restaurar su creencia en sí mismos para que perseveren frente a los desafíos académicos.

Y amiga, tú como profesora tienes parte de ese super poder a tus manos. Los educadores moldeamos la autoestima todos los días, en el curso normal de la interacción con los estudiantes.

 

Aunque no puedas enseñarle directamente a un alumno a creer más en sí mismo y a sentirse bien consigo mismo, sí puedes fomentar su autoestima a través de un proceso continuo de aliento y apoyo. En su forma más básica, esto significa mostrar aprecio por las cosas que hace bien, expresar confianza en que mejorará en las áreas en las que no le va bien y adaptar la instrucción, dentro de las posibilidades, para que pueda conseguir los objetivos.

 

¿Cómo hacerlo?

 

Los elogios son una buena forma de empezar. Pero no elogiar por elogiar o hacerlo de forma vacía, sino de forma específica y genuina. Nada de palabras vagas, centrémonos en la parte de su trabajo o comportamiento que están haciendo bien. Reforzar las conductas positivas para que quieran seguir llevándolas a cabo. Cada pequeño paso cuenta.

No es necesario hacerlo delante de toda la clase si crees que eso puede hacerle sentir incómodo/a, pero todos necesitamos palabras de aliento que nos motiven a seguir dando lo mejor de nosotros mismos. ¿o a ti no te pasa con las opos?

 

Además de elogiar, porque a veces las palabras solas pueden no ser suficientes, una buena forma de fomentar esa autoconfianza es mostrar a tus estudiantes evidencia tangible de su progreso. Ayudar a la alumna/o a apreciar su propia mejora señalando signos concretos del crecimiento. ¿De qué forma? Quizás comparando los trabajos de principio de curso con los posteriores, demostrándole que los problemas de mates con los que tenía problemas al principio ahora son mucho más fáciles, o haciendo un diccionario de todas las palabras que han aprendido durante el curso (tanto su significado como ortografía).

 

Otra forma de mostrarles a tus alumnos que confias en ellos y en sus capacidades es darles alguna tarea relacionada con el aula u otros compañeros. Es una manera de contribuir a que el estudiante se sienta importante en clase y que sepa que tiene un lugar. Por ejemplo hacer parejas entre alumnos para que se ayuden mutuamente en función de sus fortalezas. Puede estar relacionado con asignaturas de clase o con aficiones suya. No solo refuerza su autoestima en cuanto a capacidad, sino que también puede reforzar las relaciones entre ellos y su sentimiento de pertinencia en el grupo.

 

Y por último, pero no por ello menos importante, dejarles muy claro que equivocarse, cometer errores o fallar es totalmente NORMAL. Que nadie es perfecto y que todos tenemos algún patinazo. Crear un ambiente que favorezca el respeto y en el que todos puedan expresarse.

Los alumnos/as suelen bloquearse en las preguntas de opinión personal. No responden porque no saben y porque no se atreven a dar una respuesta por si está mal. No preguntan sus dudas y muchas veces, aunque sepan una respuesta o crean saberla, dejan ir el clásico: No sé.

Promover una dinámica de clase que evite estas situaciones y en dónde no tengan miedo de equivocarse o de dar su opinión, es muy importante. Muchos adultos aún son incapaces de expresar lo que piensan por no decir algo fuera de lugar o quedar mal, así que cuanto antes se trabaje en ello, antes van a poder expresarse libremente.

 

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Enero no te va a ganar la batalla

La cuesta de enero es real.

Y no solo económicamente hablando, sino que enero es un mes que suele hacerse un poco cuesta arriba y empiezas a sentir que tus energías y tu motivación decrecen.

Empezaste el año súper motivada, con muchas ganas de comértelo con patatas, diciéndote: “este va a ser mi año, voy a aprobar las opos, conseguir mi plaza y lograr mis metas”, pero a estas alturas ya no estás tan convencida.

 

Esto no tiene nada que ver contigo y tu fuerza de voluntad, enero suele ser un mes complicado para la mayoría de personas. ¿Por qué? Los motivos son muy variados.

Por un lado lo que llamaríamos la resaca post Navidad: los excesos de dulces y de alcohol de la Navidad, la nostalgia de los días de reencuentros con familia y amigos.

Por otro lado, suele ser uno de los meses más fríos, nuestra cuenta bancaria se encuentra bajo mínimos, no hay días festivos hasta semana santa casi y encima se inventan días tan alegres como el blue monday.
Así no hay quien se venga arriba.

 

Pero esto no puede hacer que te vengas abajo y te duermas en los laureles. Si tienes en mente presentarte este año a las opos, te quedan menos de cinco meses.

 

Por lo tanto, es momento de sacar la fuerza que tienes dentro y darle esquinazo a enero y sus malas vibraciones.

Recuerda por qué estás haciendo esto.

Recuerda dónde quieres llegar.

Recuerda qué aspiras conseguir con esa plaza.

Recuerda la vida que quieres tener.

Recuerda que es tu sueño y que en tus manos está conseguirlo.

 

Cinco meses no son nada comparado con todo esto. Lo que te queda son menos de 151 días.

¿Y qué son 151 días? Nada.

Opositora, ponte en serio a ello.

Estudia, lee, saca momentos de dónde puedas, llévate al límite,

 

Perder la motivación después de toda una trayectoria de duro trabajo, sacrificio o estudio y, especialmente, cuando el final está tan cerca

 

Por lo tanto, es momento de inyectarnos un poco de buenas vibraciones y motivación para afrontar la recta final hacia las oposiciones.

 

¿Sabes que aprender es una suerte?

Sí, eres afortunada por tener la oportunidad de hacer este camino hacía las oposiciones. Aunque sea duro, a pesar que te robe el sueño en muchos momentos e incluso aunque te ponga al límite y, en ocasiones, quieras tirarlo todo por la borda.

 

Aprender te permite crecer como persona, te proporciona un mejor presente y te prepara para afrontar el futuro con mayores garantías de éxito.

 

Sabemos que no puedes percibir los beneficios inmediatos de tu esfuerzo y que la recompensa, al ser a largo plazo, a veces no suficiente para estimular tu voluntad y motivarte.

 

Pero tienes que tener fe ciega en ti y en lo que estás haciendo. No dejes que las circunstancias pesen más que la meta final.

Si no luchas ahora, ¿Cuándo lo harás?

 

Venga opositora, en pie. Toca sacar esa fuerza que sabemos que tienes y hacer el sprint final.

Quién sabe si es la última carrera antes de llevarte el premio, ¿no?

 

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Entrevistando a una opositora: Capítulo 2

Hace unas semanas Sara nos contó su experiencia con las oposiciones y como cada persona es un mundo y nadie lo vive igual, queremos traerte una nueva entrevista para que conozcas otros puntos de vista.

 

Hoy te presentamos a Sonia. Sonia es una asturiana de 29 años que estudió magisterio infantil. Sonia quiso ser profesora desde que era muy pequeña y al terminar el bachillerato decidió seguir su vocación.

Aunque no ha trabajado de profe, siempre ha estado en contacto con el mundo de la educación y con los niños/as. Aunque lo dejó para prepararse las opos, trabajó en el autobús escolar de un colegio de educación especial y a día de hoy sigue trabajando en el comedor escolar del mismo cole. Además en verano suele trabajar en una ludoteca y en campamentos de niños/as. Si esto no es sentir pasión por ellos… ¡ya nos dirás qué es!

 

Lleva tres años preparándose para las oposiciones pero aún no se ha presentado porque en Asturias no han salido. Ahora va a por todas y aunque sigue trabajando, se ha enfocado al 100% a prepararse. ¡Este va a ser su año!

 

¿Quieres saber un poquito más acerca de cómo está viviendo Sonia su camino hacía las opos? ¡Toca seguir leyendo!

 

Entrevista a Sonia: su camino hacía las opos

¿En qué momento decidiste empezar a opositar?

La verdad es que tardé mucho en empezar a opositar, de hecho es la primera vez que me voy a presentar y acabé hace muchos años la carrera, soy de las diplomadas aún…

Siempre me ponía excusas para no empezar a hacerlo, que si tengo que estudiar idiomas, que si voy a estudiar algo más… excusas al fin y al cabo. Yo creo que, en el fondo, todo era por miedo; miedo a lo desconocido, a no ser capaz de sacarla nunca…

 

 

¿Qué es lo que te hizo decidir y empezar la aventura de las opos?

Porque al final a pesar del miedo siempre quise ser maestra de educación infantil, puse el miedo y mi sueño en una balanza y ganó mis ganas de ser maestra y tener una plaza.  Los sueños hay que perseguirlos.

 

¿Por qué escogiste una academia?

Porque al no haberme presentado nunca a la oposición no sabía ni por dónde empezar y pensé que en una academia me darían todo el material y la ayuda para saber cómo lo tenía que hacer.

 

¿Y ha sido así?

¡Sí y tanto! Para empezar me ha venido muy bien porque al principio vas súper perdida, todo se te hace una montaña y que  te ayuden te hace el arranque más fácil.

 

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir FormArte?

Había buscado varias academias en Oviedo y de otras me habían hablado conocidas. Cuando encontré la página de FormArte me pareció diferente a las demás y cuando me puse en contacto con ellos el trato muy cercano y me resolvieron mis dudas iniciales.  Me dio confianza.

 

 

¿Qué has aprendido a lo largo del camino de opositar?

A pesar de que no me he presentado aún a la oposición, que sinceramente es lo que más miedo de todo me da, si llevo varios años empezando a prepararme y una de las cosas que he aprendido es que el camino es largo pero que no tengo que desesperar. Hay momentos de más bajón y que se hace un poco más cuesta arriba pero yo quiero llegar a la meta, por lo tanto, hay que seguir luchando.

 

 

¿Qué es lo mejor de haber entrado en la familia de FormArte?

La cercanía de lo que yo llamo “la familia FormArte”, siempre están para lo que necesites y nunca te sientes solo. Y en este camino, necesitas tener a personas a tu lado y cierto apoyo.

 

¿Cómo te organizas para estudiar?

Pues yo trabajo mañana y tarde, así que me organizo en los ratos libres cuando puedo. Intento aprovechar al máximo los fines de semana para avanzar, eso sí, contando que los sábados por la mañana tengo academia. De todos modos, la academia forma parte de la preparación.

 

 

¿Qué crees que es lo más importante para opositar?

Para mi lo más importante es tener claro que quieres opositar, así lo cogerás con más ganas. Considero que es fundamental tener una buena organización y aprovechar cada rato que tengas para estudiar. Tienes que estar muy mentalizada de lo que estás haciendo y de por qué lo haces y que hay un sacrificio detrás. Y otra cosa que considero imprescindible es contar con el apoyo de la gente más cercana.

 

¿Ha cambiado tu punto de vista acerca de la enseñanza durante la preparación de las oposiciones?

Por supuesto que ha cambiado, ya que yo nunca he trabajado en un colegio como maestra, y con las clases he aprendido que no tiene nada que ver la carrera con la realidad.

 

¿Cómo se superan los momentos de “no puedo más”?

Con apoyo de la gente más cercana a ti, lo más seguro es que tengas algún bajón y es importante el ánimo o el empujoncito que ellos te puedan dar.

 

¿Llegaste a plantear dejarlo en algún momento? Si es que sí, ¿Por qué y cómo lo superaste?

A dejarlo no llegué a planteármelo porque es algo que quiero conseguir, pero sí he tenido momentos de decir que era demasiado reto para mí o que no iba a conseguirlo porque es muy difícil.

 

¿Nos puedes dar algún consejo para las futuras opositoras?

No considero que pueda dar consejos ya que yo todavía estoy en esa carrera de fondo y aún no he llegado a la meta, pero si tuviera que decirles algo sería que fueran constantes, que no lo abandonen si de verdad es lo que quieren, que se apoyen en su gente más cercana y que si hay otras personas que lo han conseguido, ¿por qué nosotros no?

 

 

Tal como dice Sonia, ¿por qué tú no?

Si luchas y lo das todo, estamos seguras que vas a conseguir tu plaza.

 

Mucha suerte Sonia, ¡sabemos que lo vas a conseguir!

FormArte, el arte de formar.

 

 

Queridos Reyes Magos,

Os escribimos desde FormArte porque este año queremos pediros algo muy importante para nosotras y para la mayoría de las personas con las que compartimos este mundo.

 

Nos gustaría vivir en un mundo diferente.

 

Sabemos que las cosas no se pueden cambiar de un día para otro, pero no queremos que este sea el mundo en el que crezcan las futuras generaciones. Tenemos miedo que todo siga igual y nada cambie. Que siga habiendo injusticias, intolerancias y miedo. Que no haya libertad de casi ninguna clase ni condición.

 

Por eso venimos a pediros algunas cosas, a ver si podéis ponerlas en marcha para que, en un futuro, esta sea nuestra realidad.

 

Primero de todo, y para ayudaros a que nuestro deseo sea más fácil de cumplir, pedimos que todas aquellas personas que aún andan dormidas en los laureles, despierten y tomen la decisión de luchar por un mundo más justo. A veces es por desconocimiento, otras por creencias erróneas y otras simplemente por pereza. Pero no podemos dejar que haya tantas personas que no se pronuncien y que esto nos frene, queremos un mundo en que todos luchemos por conseguir una sociedad mejor.

 

Después y, porque nosotros vivimos esta realidad de cerca y nos importa, pedimos que se empiece a poner el foco en la educación. Sabemos de lo que hablamos, estamos en contacto día a día y mano a mano con profesoras y futuras docentes y no se les da la importancia que se merecen. Ellas forman y formarán parte de la educación de la generación del mañana. Ellas luchan a diario para conseguir un mundo mejor. Pero con las barreras y la poca atención que les presta la sociedad, el camino es un maldito despropósito.

¿Qué estamos haciendo?

¿Por qué nadie se da cuenta que los niños de hoy son nuestro futuro? Que ellos pueden seguir cambiando el mundo, haciéndolo un lugar más tolerante, más respetuoso, más libre y menos peligroso.

 

Tiene cojones que a día de hoy aún estemos así.

 

También queremos pediros más tolerancia para que cualquier persona pueda decir, sin temor, así soy yo. Y que se le acepte incondicionalmente, que se le mire como a un igual. Independientemente de si es o se siente mujer u hombre, de si ha nacido aquí o en la conchinchina, de sus capacidades o condiciones. Independientemente de todo. ¿Podríamos empezar a valorar a los demás por lo que tienen que aportar? ¿Por su bondad? ¿Por aquellas pequeñas cosas que les hacen especiales y únicos?

 

Puestos a pediros tolerancia para todos, queremos pediros que ser normal englobe todas las posibilidades. O directamente que eliminemos el concepto NORMALIDAD de nuestro vocabulario. Que aprendamos a tratar y respetar a las personas que han nacido con alguna discapacidad o trastorno. Hay mucho desconocimiento sobre este tema. Aún hay personas que no entienden que una depresión es muy jodida o que hay niños que tienen dislexia y que les cuesta el doble.  Por eso nos gustaría que todos comprendamos y aceptemos a cualquier persona con la que nos cruzamos y que dejemos de poner etiquetas que solo hacen más daño.

 

Y porque nosotras estamos muy concienciadas, queremos pediros que TODAS/OS nos unamos al movimiento feminista. Que las mujeres podamos ir solas por la calle sin temor. Sin tener que mirar a todos lados, sin acelerar el paso, sin hacer llamadas para tranquilizarnos y saber que hay alguien que nos “escolta” a su manera. Que se terminen los mensajes de: ya he llegado a casa o enviar la ubicación en directo, por si las moscas. Que podamos sentirnos libres y saber que no hay peligro.

Que ya no tengamos que escuchar barbaridades por cómo vamos vestidas, por cómo actuamos o por hacer o dejar de hacer algo. Que no tengamos que demostrar con el doble de esfuerzo lo que valemos en nuestros puestos de trabajo. Ni que se nos mire con asombro porque parecemos jóvenes e inexpertas.

Ya está bien,¿no?

Y, aunque no debería hacer falta aclararlo, NO, nuestra lucha no es contra los hombres. Luchamos por la IGUALDAD y en esta lucha estamos todos; no es exclusivamente de mujeres.

 

Os pedimos todo esto para que no tengan que pedíroslo las próximas generaciones. Que los niños que estamos educando den por hecho el respeto y que se encuentren con una sociedad igualitaria dónde todos valemos por igual.

 

Os pedimos que las niñas y niños que mañana serán presidentes, banqueras/os, consejeras/os, docentes, diseñadoras/es, médicos, peluqueras/os o lo que les dé la real gana ser, miren hacia atrás y se asombren de la sociedad en que estamos viviendo nosotros. Ojalá piensen que cómo era posible que aún fuéramos tan atrasados.

 

Sabemos que es mucho pedir pero…

Pero es que lo necesitamos.

 

Ya no se trata de nosotras. No.

Se trata de todas/os aquellas/os que vendrán.

FormArte, el arte de formar

 

En la piel de una opositora: Entrevista a una opositora.

Encontrarte con personas que están en el mismo camino o proceso que tú da cierta paz. Poder compartir experiencias, miedos, conocimientos, dudas y ánimo cuando se necesitan..

 

Por eso, opositora, hoy te traemos una nueva sección con una entrevista a Sara, una de nuestras opositoras de la familia FormArte.

Tanto si ya estás opositando como si estás meditándolo, esta entrevista puede ayudarte a ver las cosas desde otro punto de vista. (o como mínimo, sentirte reconfortada porque estás experimentando lo mismo).

 

Sara es una chica de 29 años que cursó educación infantil, un grado de turismo y ha hecho un máster referente a su última carrera. Este es su segundo año estudiando oposiciones y su idea es presentarse en la próxima convocatoria en Asturias.

¿Quieres conocer la historia de Sara y cómo encara ella las oposiciones? ¡Sigue leyendo!

 

¿En qué momento decidiste empezar a opositar?

Yo no tenía muy claro que quisiera opositar al terminar la carrera, no eran mis planes iniciales. De hecho, a pesar de que siempre había sido mi vocación, como era muy jovencita al terminar la carrera decidí empezar Turismo. Precisamente fue trabajando en el sector del turismo que me dí cuenta cómo se trabaja en las empresas privadas, que esa dinámica no me gustaba y empecé a pensar que opositar podía ser mi camino. Yo siempre quise ser maestra y me decidí por las oposiciones de educación infantil. Opositar te da unas ventajas frente al resto de cosas, además ahora salen muchas plazas, y creí que era el momento.

 

¿Por qué escogiste una academia?

Para empezar de cero, me parecía que era una buena opción. Cuando te decides a opositar vas un poco perdida y pensé que sería mucho más fácil arrancar. Además de la ayuda en el terreno de estudio, en una academia conoces a más gente, si están trabajando aprendes muchas cosas de ellos y para empezar, era lo que necesitaba.

 

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir FormArte?

Elegí FormArte por lo que transmitía, tenían un blog que explicaban cosas diferentes, eran muy cercanos, venías a preguntar y te daban toda la información, te ayudaban mucho. No es lo mismo llamar a una academia y que te respondan solo con las cuatro cosas básicas a que se preocupen por ti con lo que tú necesitas. ¡Si incluso me ayudaron a cuadrar los horarios! Para mi fue un acierto.

 

¿Qué estás aprendiendo como opositora?

He aprendido que es un camino muy largo, que hay que ser constante y que es importante tomárselo en serio, que con ir solo a clase no es suficiente. Si realmente quieres tener opciones de aprobar las opos, tienes que dedicarte a ello e ir a por todas.

 

¿Cómo te organizas?

Intento ser constante para no descentrarme. Si trabajo por las mañanas, después de comer descanso un rato viendo un capítulo de alguna serie y me pongo a estudiar. Intento tener un horario fijo; ponerme siempre a estudiar a la misma hora, en el mismo sitio porque siento que estoy más centrada y, como estoy acostumbrada, lo hago de forma mecánica.

 

¿Qué crees que es lo más duro de opositar?

Yo creo que lo más difícil es estar estudiando año tras año lo mismo y ver que no se avanza. Son los mismos temas, parece que te los sabes, pero al ponerte a escribirlos parece que no. Es un proceso muy largo y también desanima. Y sobre todo cuando ves a otras personas que ya se han presentado varias veces y  siguen ahí. Frustra bastante.

 

¿Qué crees que es lo más importante al opositar para tener éxito?

No desanimarte, tener paciencia, tener mucha rutina, ser consciente que es un camino largo y sobre todo organizarse: dedicar unos días estudiar, otros a preparar progra, otros a hacer supuestos, etc. Parece mentira pero la organización es clave. Y también no quedarte con lo básico, querer ir un poco más allá: buscar mucha información, leer muchos libros, etc. En resumen: Constancia.

 

¿Qué esperas conseguir aprobando las opos?

Supongo que lo mismo que todos los que opositan: trabajar en lo que siempre he querido, con una plaza fija y estar muy contenta en un cole con mis niños. Para mi sacarse las oposiciones y conseguir una plaza, te da calidad de vida.

 

 

¿Cómo se superan los momentos de “no puedo más”?

Los momentos de no puedo más se superan intentando desconectar. En ese momento de “ya no puedo más con la vida”, que existen y pasan a veces, creo que lo mejor es cerrarlo todo, no entrar en la habitación donde estudias durante un par de días, irte lo más lejos que puedas, disfrutar de la gente y salir un poco del estudio. Sería como aquello de alejarse para verlo en perspectiva y coger fuerzas. Es lo que a mi me funciona.

 

¿Te has planteado dejarlo en algún momento?

No, la verdad que no. Tengo muy claro que es lo que quiero, quiero presentarme, intentar aprobar y sacar la máxima nota posible. Puede haber algún día que pienses: no quiero seguir estudiando, pero es cosa de un día. Desconectas ese día y al día siguiente vuelves a ello.

 

¿Qué consejo le darías a otra opositora o a alguien que se plantee opositar?

Que no lo dejen y que se esfuercen mucho.  Como ya he dicho, es un camino largo pero la gente lo consigue y sobre todo que se lo tomen en serio. Que al final, hay mucha gente que se presenta por presentarse, que se miran por encima los temas, hacen un par de supuestos pero no lo hacen a conciencia. Que busquen una rutina, que pidan ayuda si lo necesitan y que mucho ánimo.

 

 

Muchas gracias Sara por darnos tu punto de vista como opositora. Esperamos que tengas mucha suerte y que consigas tu ansiada plaza y poder trabajar en aquello que deseas.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Las dudas te están quitando la oportunidad de alcanzar tu sueño

Quizás tienes dudas sobre si empezar a opositar.

 

Tú quieres ser maestra, te apasiona la enseñanza y crees que es aquello que te hará realmente feliz. Esto lo sabes.

Es tu sueño.

 

Pero cuando piensas en opositar, que es un camino muy largo y que no sabes si lo conseguirás, te entra vértigo. Te paraliza y te invade una sensación de desesperanza que te echa para atrás.

No quizás mejor no oposito, tengo que hacer otras cosas, aún no es el momento.

¿Cuántas veces no ha sido el momento?

 

“Pero es que tengo que mejorar mi inglés y me estoy mirando un postgrado de inteligencia emocional y hay un par de cursillos que me interesan.”

 

¿Te contamos un secreto? Siempre habrá algo más que hacer, siempre encontrarás un motivo para no empezar.

Siempre encontrarás UNA EXCUSA.

 

Todos los seres humanos tenemos cierta tendencia a justificar aquellas acciones que nos dan miedo o que tienen que ser cambiadas con alguna excusa que nos haga sentir mejor. La originalidad de la excusa depende de cada uno y nuestro cerebro es una máquina de lo más creativa cuando se trata de inventarse excusas. ¿Sabes lo peor? Que nos las creemos.

 

Pospones el momento de empezar a opositar una vez tras otra. ¿Por qué?

Porque enfrentar la incomodidad que implica empezar a opositar es difícil.

¿Por qué es incómodo? Porque la recompensa, que nadie te asegura, es a largo plazo, porque sabes que el camino es largo y duro, y porque la incertidumbre que acompaña a una oposición jode, frustra e incluso duele.

Por eso te das excusas bastante racionales y te convences a ti misma que no es el mejor momento para hacerlo.

Además, el cerebro humano es tan perezoso cuando se trata de incorporar un nuevo hábito o empezar en una nueva situación, que intentará engañarte sea como sea con la idea de posponerlo.

 

El cerebro prefiere no empezar una actividad para evitar dejarla incompleta. Dentro de la naturaleza humana está el hecho de terminar todo lo que empezamos (excepto los álbumes de cromos cuando éramos pequeñas que era casi misión imposible) y si no está terminado, experimentamos una sensación de frustración o cierto leve grado de dolor. Dejar inconclusa una actividad nos genera culpa y decepción y cuando esto sucede, el cerebro se lo apunta para tenerlo en cuenta en el futuro.

Es por esto, precisamente, que prefiere no empezar nada nuevo. el cerebro recuerda que existe la probabilidad de dejarla incompleta y prefiere ahorrarse las sensaciones negativas que implica. Te da un miedo terrible empezar a opositar, ver que no puedes conseguirlo y dejarlo.

 

Pero eh!!!!!!!!!!! ¡Sucede lo mismo al inrevés! Cuando terminas una tarea, acción, llámale X con éxito, tu cerebro guarda esa información como positiva y esto te impulsa a empezar nuevos proyectos.

 

¿Te imaginas cómo te sentirás cuando consigas una plaza?

 

Las excusas lo que hacen es darte una explicación relativamente lógica y provisional de porque mejor no empezar con las opos. Como tienes un motivo “de suficiente peso”, descartas la opción y te dices a ti misma que es la decisión correcta

 

¿Y por qué te pones excusas para empezar a opositar? Porque tienes MIEDO. Ya te hablamos del miedo hace un tiempo.

Miedo a no hacerlo bien.

Miedo a fracasar

Miedo a no poder con ello

Miedo a lo desconocido

Miedo a no terminar con éxito

Y podemos seguir.

 

Posponerlo es el camino fácil. No hay consecuencias negativas inmediatas, en estos momentos, nada malo va a pasar. Es muy sencillo permanecer en tu zona de confort y ahorrarte el trabajo y la incertidumbre que supone opositar.

¿Nunca te has planteado por qué le llamamos zona de confort? Es un poco tonto si te lo planteas, hablamos de ello como algo negativo, pero el confort es positivo, ¿no? Estás bien cuando sientes confort, solo que es un bien de esos en que sabes que podrías estar mil veces mejor. Y cuando piensas que podrías estar mejor es que algo dentro de ti no termina de encajar.

 

Uno de los grandes problemas es que la recompensa es aún inalcanzable y seguirá siéndolo durante mucho tiempo. Nos gustan las cosas inmediatas y cuesta ir a por algo que sabes que tardará en llegar. Lo ves lejos y… desistes antes de empezar.

 

Pero amiga, el mundo está hecho para los valientes. Y tú lo eres. Tienes todo lo que necesitas para opositar y sacarte la plaza. Está dentro de ti; eres tú. Tienes la fuerza, la constancia y la capacidad de hacerlo. Es tu maldita cabeza la que te paraliza y te hace creer que no vas a poder.

Lo que no sepas, lo aprenderás por el camino, pero la base ya está en ti.

 

Si reconoces ese miedo, felicidades. Este es el primer paso para enfrentarlo y ganarle la batalla.

 

¿El segundo paso? Recordarte lo fuerte, capaz y valiente que eres.

 

Después ya te pones a mirar qué necesitas para opositar, cómo empezar, si quieres hacerlo por libre, en una academia, con preparador…

 

Pero en este barco, no estás sola. Recuérdalo.

 

“Es solo tu forma de pensar lo que decide si tendrás éxito o fracasarás.”

Henry Ford

FormArte, el arte de formar.

 

Si no puedes vivir sin redes sociales, toca desintoxicarse

Las redes sociales se han hecho un hueco importante en nuestra vida. Para algunos es una herramienta de trabajo, para otros una forma de difundir contenido, para muchos una forma de mantenerse conectado y al día con los amigos (y los no tan amigos), y también una forma de entretenerse.

 

Las redes sociales han revolucionado la sociedad y han traído multitud de cambios con ellas. Algunos mejores y otros no tanto. Pasar tiempo en ellas está muy bien, sin embargo, el problema llega cuando pasamos demasiado tiempo. Y cuando les dedicamos un tiempo que deberíamos estar dedicando a otras cosas.

 

Ya te contamos en nuestro post acerca de los ladrones de tiempo, que las redes sociales son uno de los mayores ladrones de tiempo de hoy en día.

¿Cuánto tiempo pasas cada día en Instagram, twitter, facebook, youtube…? Si empiezas a contar, te darás cuenta que le dedicas varias horas de tu jornada y eso está afectando a tu estudio.

 

Estás estudiando y te llega una notificación de instagram (ya te has distraído), primero decides ignorarla pero al cabo de 5 minutos decides que mejor lo miras, respondes si es necesario en un segundo y ya te vuelves a poner. ERROR.

Probablemente ese segundo que has pronosticado, pase a ser mínimo 5 minutos y ya has perdido el hilo y la concentración. Súmale que las redes sociales suelen tener un punto de adictivo, que una vez entras, te atrapan y acabas perdiendo el tiempo.

 

Las redes sociales nos atrapan y, sin darnos cuenta, las revisamos una y otra vez, arruinando la productividad o el disfrutar de la vida desconectados.

 

Echarle un vistazo a Facebook e instagram en momentos de ocio o cuando estás aburrida como en el autobús o en la sala de espera del dentista, no es un problema por sí mismo (aunque puedes aprovechar esos momentos muertos para repasar ;)). No obstante, se convierte en un mal hábito cuando perjudica a tu rendimiento. Si los descansos o las revisiones de las redes sociales son un big deal para ti y te gustaría volver a ser más productiva y centrarte en el estudio 100%, sigue leyendo porque este post te interesa.

 

Cómo desintoxicarte de las redes sociales y dejar de perder el tiempo ahí

 

Paso 1:

Primero de todo puede ser muy positivo saber cuánto tiempo pasas en ellas. Quizás solo con ver el número te asustas y decides dejarlo. ¿Cómo hacerlo?

Por un lado puedes saber las horas exactas que pasas en instagram y facebook desde las mismas aplicaciones. En ambas redes hay un apartado llamado “Tu actividad”, en el que te da el número de horas al día que pasas.

Y por otro lado, hay aplicaciones externas, como moment,  que te dicen cuántos minutos pasas en el  móvil además del número de veces que lo desbloqueas.

 

Paso 2:

Una vez hemos identificado la magnitud del problema, pasaremos al primer paso: desactivar las notificaciones.

En la configuración de tu móvil puedes desactivar todas las notificaciones relativas a una aplicación y, como no es probable que un mensaje, comentario o like de instagram sean una emergencia, puedes mantenerlas silenciadas. Ver que tienes una interminable lista de notificaciones puede generar ansiedad en plan “work to do”, por lo tanto, si no las ves, adios problema. Ojos que no ven….

También es una buena práctica silenciar las notificaciones de whatsapp durante las sesiones de estudio. Si es algo realmente importante, pueden llamarte. Si no sabes que recibes mensajes, no te distraes. Además, la mitad de las veces los mensajes son de esos grupos llenos de gifs, vídeos y fotos que realmente no te dicen nada con chicha. Mejor, déjalo para tu rato de ocio.

 

Paso 3:

Piensa y planifica cuánto tiempo quieres pasar en redes sociales. Raciona el acceso, sobre todo mientras estás estudiando. Las redes sociales y los smartphones, son adictivos, por eso, lo mejor es medir su consumo.

Deja el teléfono lejos de ti mientras estés estudiando y fíjate la meta de estar 2-3 horas sin revisarlo. Lo ideal sería que tampoco lo cojas durante los ratitos de descanso y que en lugar de aprovecharlos para chequear tus redes o mensajes, estires las piernas y te despejes de otra forma.

 

Paso 4:

Si ves que no puedes dejar de desbloquear el móvil y mirar si la luz de las notificaciones parpadea, una ayudita extra nunca está mal.

Hay algunas aplicaciones que pueden ayudar con esta tarea:

  • Freedom: Es una de las apps más completas que puedes encontrar. Con ella puedes programar horarios durante los que quieres que el smartphone no emita ningún tipo de notificación y el kid de la cuestión, restringir el acceso a las aplicaciones que consideres que te hacen perder más tiempo. ¿Lo malo? Solo es para el team Iphone
  • Offtime: Es una alternativa de la anterior. Además de restringir el acceso y quitar notificaciones durante ciertos periodos de tiempo, puedes configurar recordatorios para ver cuánto tiempo llevas mirando el móvil y hacer un seguimiento de este.
  • Forest: Esta app es un poco más divertida. Plantas árboles y bosques en función del tiempo que te mantengas alejada del teléfono. Plantas semillas, que tardan 30 minutos en crecer, según el tiempo que quieras mantenerte centrada y el objetivo es no salir de esta app porque sinó mueren. Además ganas monedas virtuales que luego puedes donar a la ONG Trees for the Future. Es un buen motivo para dejar el móvil de lado, ¿verdad?

 

Paso Bonus

Si ni con esas puedes desengancharte y tu rendimiento sigue viéndose afectado, ha llegado el momento de plantearse dejar el mundo 2.0 por una temporada. Borra las apps de tu móvil e intenta vivir sin ellas. Quizás 15 días son suficientes, pero un mes puede ser un buen objetivo.

 

Observa cómo cambia tu vida (y sobre todo tu rendimiento) sin ellas y fliparás.

 

Y recuerda que cuando eres pequeña esto no existía. Si podíamos vivir sin ellas entonces, podemos hacerlo ahora.

 

Si consigues desintoxicarte de las redes sociales, puedes ponerte algún tipo de premio, ¿no? Premiarse siempre es una forma estupenda de estar más motivada y lograr lo que te propones.

 

¿Qué te parece? ¿Lo intentamos?

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

 

 

No dejes que los estereotipos de género limiten tus clases. 

 

Las ideas estereotipadas sobre lo que es adecuado para niños o niñas pueden limitar las oportunidades de los niños para aprender y desarrollarse.

 

Creemos que la mayoría de los profesionales de la educación moderna como tú y nosotros, somos muy conscientes y activos en desafiar los estereotipos de género. Sin embargo, a veces es una batalla cuesta arriba cuando estos estereotipos se mantienen por lo que los niños encuentran fuera de la escuela, a través de los medios de comunicación, sus propias familias u otras influencias de la sociedad.

 

Si bien todos estamos expuestos a los estereotipos de género, los niños y jóvenes son particularmente susceptibles a ellos cuando comprenden su lugar en la sociedad y su potencial. El aula es un entorno ideal para aumentar la conciencia de estos estereotipos y alentar el análisis crítico en los estudiantes para que estén preparados para llegar a sus propias conclusiones informadas.

Inspirar a los infantes y jóvenes a cuestionar los estereotipos de género les permite tomar decisiones informadas sobre su futuro y ampliar sus oportunidades
.

 

La escuela debe ser un entorno seguro para aprender y explorar: puede ayudar a los infantes afirmando elecciones no convencionales, asegurándoles que está bien ser diferente y fomentando una cultura de aceptación.

Como profesora, estás en la magnífica posición de ayudar y animar a los estudiantes a cuestionar los estereotipos de género y darles una visión más tolerante e inclusiva. Esto puede llevarse a cabo de múltiples formas, resaltando ejemplos en los materiales de enseñanza, realizando actividades específicas para tratar el tema, al expresar comentarios y  revisando el comportamiento y comentarios de tus estudiantes. Vamos a entrar un poco más en el tema, dándote algunos ejemplos.

 

Si bien es posible que no seas tú quién esté tomando decisiones sobre qué textos y materiales se encuentran en el programa de estudios, sí tienes la oportunidad de pedir a los alumnos que cuestionen ejemplos de género dentro de esos materiales.

 

 

También puedes sugerir a los alumnos que consideren los tipos de textos escritos por o referidos a mujeres frente a hombres para analizar los roles que desempeñan los hombres frente a las mujeres en los ejemplos de los textos o los personajes de ficción. Las clases de matemáticas o sociales pueden brindar la oportunidad de ver las estadísticas en áreas como las brechas salariales de género o el sesgo de género en las carreras y el empleo.Aunque estén en primaria, nunca es pronto para empezar a concienciarles y tratar estos temas.

Si escuchas comentarios sexistas de los estudiantes, como “corres como una niña”, “los niños no lloran” o “vuelve a la cocina”, es importante discutir qué significan estas frases y sus consecuencias. Muchos estudiantes usarán este lenguaje sin la intención de insultar, por lo que es importante que se les pregunte sobre el mensaje subyacente y el impacto que tienen sus comentarios, en lugar de simplemente reprender o “prohibir” tal conversación.

Además, los infantes a menudo están muy interesados ​​en” controlarse “unos a otros y asegurarse de que sus compañeros sigan las” reglas “de género que aprendieron. Puedes establecer el modelo cuestionándolos y ofreciendo ejemplos contrarios de su propia experiencia.

 

Aprovecha cualquier situación en que surjan casos de estereotipos (de género o no) para analizarlos y hablar sobre ellos. Aprender a dividir con decimales no es más importante que aprender a ser tolerante y quitar las barreras de género que existen.
Si esa clase de mates se convierte en un apasionante debate en el que consigues que tus alumnos abran un poco su mente o, como mínimo, se lo planteen, ya has ganado muchísimo.

 

Como ya hemos comentado, habrá muchos materiales que te vengan dados o impuestos y no puedas hacer nada, pero sí que puedes introducir libros o películas que desafíen los estereotipos. Puede ser una actividad fantástica la de ver una película y comentarla entre todo la clase, sacando conclusiones y reflexionando.

 

 

Y aunque estamos seguros que lo sabes de sobras, evitemos dividir a los alumnos según su género. ¿Las etiquetas con los nombres de niñas y niños son rosas y azules? ¿Los niños y las niñas se alinean por separado? Usar el género para dividir a los niños puede ser rápido y conveniente, pero les da el mensaje constante de que ser un niño o una niña es lo más importante para ellos y refuerza los estereotipos. Lograr que los niños se alineen de una manera diferente (por edad, cumpleaños, alfabéticamente) puede ser una forma sutil pero efectiva de alentarlos a pensar sobre su identidad de diferentes maneras.

Sobre todo, es imprescindible ponerse unas gafas de rayos X y observar atentamente qué es lo que sucede en tu clase. Esto te va a permitir buscar estrategias y nuevas formas de eliminar los estereotipos, así como saber en qué áreas incidir.

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

 

 

Cuida de ti. Nadie más lo hará.

 

Encontrar el equilibrio entre cuidar a los demás y cuidar de ti misma es un desafío intimidante.

 

Estamos acostumbrados a dar, ayudar, hacer todo lo posible para los demás, estar todo el día en marcha, llegar a todo y más, hacer 80.000 cosas en nuestro día a día y aceptar ciertos comportamientos y ciertas situaciones como normales.

No, no hay “tiempo para tí” que suceda pronto.

Tirar, tirar, empujar, empujar, no hay tiempo para estar centrado.

Olvídate de ti porque no hay tiempo de sobras para perder en ti mismo.

 

No es de extrañar que la consecuencia sea retroceder en tus propios objetivos y apartarte de tus sueños.

No comes adecuadamente, estás estresada y te vas a la cama agotada sin marcar nada de TU PROPIA lista de tareas pendiente.

 

Y no, no nos referimos a hacer esa lavadora que llevas tres días atrasando. Hablamos de tus verdaderas tareas, aquellas que quieres hacer por y para ti, aquello que te va a ayudar a avanzar como persona, como profesional, como mujer o simplemente aquellas cosas que son importantes para tu salud.

Te excusas regularmente de las actividades agradables diciendo “No tengo tiempo”. Estás tan ocupada que tu cuidado personal se va por la ventana.

Relegas lo verdaderamente importante a un segundo plano.

¿No eres tú la que se quita horas de sueño, tratas con personas tóxicas, comes mal y a deshoras o no vas a esa clase de baile que tanto te gusta porque no tienes tiempo?

Anteponerlo todo a ti, puede pasarte factura con el paso del tiempo y hace que te olvides de lo importante que es cuidar de ti misma.

Que te olvides de lo importante que eres tú.

 

Sí, TÚ.

 

Estás demasiado ocupada con tu propio drama para darte cuenta: tu tiempo es tuyo y te mereces dedicártelo. Te mereces tiempo para ti, cuidar de ti. Darte esa paz, ese momento que solo te pertenezca a ti.

 

 

 

Desafortunadamente, la sociedad en la que vivimos no favorece el autocuidado. Parece que tus necesidades personales no son tan importantes. Estamos bombardeados por información y por la imposición de una forma de actuar. Hay demasiada presión para llegar a lo más alto, para ser de una forma concreta,para hacer las cosas bien (según la sociedad, claro), para intentar alcanzar una perfección que no existe.

E ir a contracorriente y decir BASTA no es tan sencillo.

 

Pero, ¿cómo puedes ser productivo, cuidar de los demás y llegar a lo más lejos si primero no te ocupas de ti misma?

 

Si sabes la fórmula mágica para hacerlo, que te haga feliz y a la larga no te perjudique, cuéntanoslo, por favor.

 

Si como nosotros no conoces dicha fórmula, te pedimos que pares un minuto.

 

Para un minuto y plantéate lo siguiente:

 

 

¿Qué pasa si te tomas un momento para evaluar tus propias necesidades y atenderlas sin falta (sin excusas, sin retrasarla, sin anteponer nada ni nadie)?

Puede que estés pensando: ¡Ni hablar! ¡Si tengo 1.500 cosas por hacer aún! Quizás dentro de dos semanas, el domingo, de 17:00 a 19:00 tengo tiempo. Eso sí, siempre y cuando haya tachado toda la lista de tareas pendientes. 

Entonces, te preguntamos: ¿Dónde está tu lista de tareas personales? Sí, esa lista que has dejado medio abandonada detrás de todas las demás y que dijiste: lo haré algún día.

Aquellas cosas en las que piensas de vez en cuando, mientras estás haciendo otras, pero descartas porque si te dedicas tiempo a ti, no lo tendrás para todo lo demás.

 

Se terminó. Ha llegado el momento.
HAZ UNA COSA.

Te lo debes a ti misma. Te debes hacer una sola cosa por ti. Ponte por delante de todo lo demás y haz una cosa de esa lista. Apúntate a bailar, aprende a tocar el piano, desempolva tus acuarelas y compra lienzos, participa en un grupo de música o lo que sea que te haga disfrutar, aquello que es solo tuyo y que te hará sentir bien.

Si aún tienes la mente bloqueada y lo que estás pensando es: es que entonces me quitará tiempo para estudiar o para hacer las tareas de casa o para avanzar trabajo, vamos a rebobinar.

 

Antes de comenzar, piensa en cómo te sentirás después.

Piensa en las otras cosas que tienes que hacer ese día, e imagínate haciéndolas con el sentimiento posterior de haber hecho algo para ti.

¿Sabes qué es ese sentimiento?

Satisfacción.

Gratificación.

Orgullo.

Una sensación de relajación y paz.

 

Al principio quizás te sientas mal y a tu mente vengan pensamientos de culpabilidad. Pero luego se pasa. Plantéatelo; ¿culpabilidad por estar cuidando de ti? ¿por regalarte un rato? Ese rato puede darte la energía, motivación y subidón de la semana.

Si te sientes bien contigo, lo demás va más rodado.

 

Si te va a costar, empieza con una cosa, como te comentamos. Una y no más.

Y luego, poco a poco, regálate más. Como en una relación, que vas dando y que te vas comprometiendo a medida que pasa el tiempo. No descuidas una relación, ¿verdad?

 

Pues esto es lo mismo.

Es un tipo de compromiso, pero esta vez, contigo misma.

Y eres lo más importante que tienes.

Recuérdalo.

 

FormArte, el arte de formar