7 mujeres inspiradoras a través de la historia que deberías conocer

Dicen que detrás de cada hombre exitoso, hay una mujer. Este proverbio se ha extendido por todo el mundo y, a menudo, ha demostrado ser cierto. Pero, la contribución de una mujer al mundo nunca puede limitarse al éxito de un individuo. Durante décadas, las mujeres han desempeñado un papel importante en el desarrollo de ideas y en la búsqueda de un futuro mejor para el mundo.

Las mujeres han logrado hazañas monumentales en los campos de la tecnología, la política, el bienestar humano y, lo que es más importante, la educación.

Las educadoras en todo el mundo han enseñado a miles e influenciado a millones.

Cualquier educador que se toma en serio su trabajo y que pone corazón en lo que hace, es un agente de cambio. Tú lo eres o lo vas a ser.

 

Para darte un chute extra de motivación y como pequeño homenaje, hoy queremos hablarte de 7 educadoras famosas. Quizás las conozcas a todas o no, pero seguro que pueden ser una fuente de inspiración como lo son para nosotros.

 

¿Quieres conocerlas?

 

7 mujeres inspiradoras que promovieron el cambio:

Savitribai Phule:
Fue una reformadora social,educadora y poeta india. De hecho, es considerada  la primera maestra de la India. En un país donde las mujeres todavía no se ven a la par con los hombres, el papel de Savitribai como maestra en una escuela de una aldea en Pune, apenas un año después de la independencia, fue notable. Se dice que cuando Savitribai iba a la escuela, la gente solía arrojarle estiércol de vaca, piedras y verduras y huevos podridos. Aun así, luchando contra todo pronóstico, su marido y ella fundaron la primera escuela para niñas y abrieron otras cinco escuelas, teniendo un papel importante en la mejora de los derechos de las mujeres en la India durante el gobierno británico. Además, trabajó para abolir la discriminación y el trato injusto de las personas por su casta y género. Impresionante, ¿verdad?

 

Maria Montessori:

Ella fue la mujer que comenzó la cultura de la guardería. Nacida en 1870, María Montessori dedicó su vida a la educación. Hoy en día nos puede parecer que la mayoría de sus ideas son evidentes y lógicas pero, en su momento, fueron innovaciones radicales que levantaron controversias entre los sectores más conservadores. Propagó la idea de que los niños deberían ser capaces de moldear su futuro a su manera y defendió el juego como principal actividad a través de la cual el niño lleva su vida durante sus primeros años.. Esto se denominó Método Montessori y todavía es seguido por alrededor de 30,000 escuelas en todo el mundo.

 

 

Emma Willard:
Emma fue una activista estadounidense que luchó por los derechos de las mujeres y dedicó su vida a la educación. Proviniendo de una familia humilde y sin tener los recursos, con solo 20 años, se convirtió en maestra. Fundó la primera escuela de educación superior para mujeres, el Seminario de Mujeres de Troy en Nueva York, que pasó a llamarse Escuela Emma Willard en 1895 en su honor.  Emma también se ganaba la vida con la escritura, escribiendo varios libros de texto a lo largo de su vida, incluyendo libros de historia y geografía. Una mujer todoterreno en pleno siglo XIX.

 

 

Mary Mcleod Bethune:

Mary fue una educadora estadounidense, estadista, filántropa, activista humanitaria y de los derechos civiles. Sus dos padres eran esclavos antes de que ella naciera, por lo tanto, no tenían dinero para permitir que la pequeña Mary fuera a la escuela. Sin embargo, Mary consiguió una beca y estudió para convertirse en maestra. Mary fue, sobre todo, conocida por fundar una escuela privada para estudiantes afroamericanos en Florida, gracias a a las donaciones de tiempo y dinero que obtuvo. También fue nombrada asesora nacional del presidente Franklin D. Roosevelt como parte de lo que se conoció como su Gabinete Negro. Fue conocida como “La primera dama de la lucha” debido a su compromiso de obtener mejores vidas para los afroamericanos. ¿Sabías que el nombre de Bethune es sinónimo de lucha y logro?

 

Helen Keller:

Helen Keller fue una escritora, oradora y activista política sordociega de EEUU. Nacida con una incapacidad visual y auditiva, Helen Keller estudió con su mentora personal Anne Sullivan y aprendió sobre el mundo a través del conocimiento: invisible, sin adulterar. Entre otros muchos méritos, recaudó dinero para la Fundación Americana para Ciegos y promovió el sufragio femenino, los derechos de los trabajadores, el socialismo y otras causas. Ella fue mentora de cientos de personas y aún hoy en día, continúa inspirando a millones en todo el mundo.

 

 

Clara Barton:

La educación formal puede ayudar a una persona a entender el mundo de una mejor manera, pero en una situación en la que el mundo está en peligro, las habilidades son útiles. Clara Barton es la mujer que estableció la Cruz Roja Americana en un momento en que las mujeres apenas se veían trabajando fuera de la casa. Clare, que era enfermera, asesoró a toda una generación sobre la necesidad de poseer los conocimientos médicos básicos y el sentido de enfermería.

 

 

Mary Ward:
En el año era 1609, una hermana católica inglesa pensó en establecer una escuela para niñas que fuera diferente de los conventos que existían en esos momentos. Las escuelas de niñas de entonces eran muy restrictivas. Esos institutos no permitían que las niñas salieran de las instalaciones del instituto, se vieron obligados a asistir al coro, usar uniformes prescritos, etc. Mary se separó de esto. Ella construyó las Hermanas de Loreto, con una visión del trabajo de la mujer en la iglesia en igualdad con los hombres. Hoy en día tiene centros en todo el mundo incluso ahora.

 

 

¿Conocías a estas mujeres? ¿Qué te han parecido sus historias?

Ellas son un claro ejemplo que no hay nada imposible. Con ganas, pasión y mucho esfuerzo tú también puedes llegar dónde quieras. ¿Lo sabes?

 

Sí aún no terminas de creértelo, empieza a interiorizar este mantra: Si yo quiero, puedo. 

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

 

 

6 consejos para relajarte ante un momento de máximo estrés.

Hay momentos de máximo estrés en que estás a un paso de explotar. Te sientes enfadada con el mundo, cansada, estresada y con unas inmensas ganas de gritar a la primera persona que te diga cualquier cosa. ¿Te suena? ¿Te ha pasado alguna vez?

 

Es totalmente normal. Todos, incluso las personas más tranquilas y calmadas, experimentamos esta sensación alguna vez.

 

Pero en momentos álgidos de nuestra vida en que tenemos muchas cosas entre manos y en mente y apenas descansamos o paramos, como cuando estás en medio de unas opos, es aún más común.

 

Sentirse así no es nada agradable, ni a nivel psicológico ni a nivel físico. Nuestro cuerpo, a parte de estar en tensión, puede reaccionar de muchas formas distintas. Pero es que, además, nos puede llevar a tomar decisiones equivocadas y a pagarlo con quién no debemos.

 

Por eso hoy te traemos algunos consejitos fáciles, rápidos y útiles para minimizar al máximo este sentimiento y disfrutar un poquito más (o como mínimo volver a la calma).

 

6 consejos para los momentos de máximo estrés

 

1.    Dale movimiento a tu cuerpo.

Una forma estupenda para reducir el estrés y dejar ir todas la ansiedad y la presión es moverse. Sal a correr, haz boxeo, bici, crossfit, ves al gimnasio o simplemente sal a andar. Cuando llevas a cabo cualquier actividad física, tu cuerpo libera endorfinas y estas actúan como calmante natural para tu sistema nervioso. Sin contar con que te distraerá de tus preocupaciones, de las opos y de tus ganas de ladrar al primero que pase por delante.

Cuando termines de hacer deporte habrá disminuído tu tensión nerviosa y la negatividad, además, te invadirá una sensación de paz y bienestar.

 

2.     Visualiza, my friend

Pensar en algo agradable puede ayudarte a dejar de lado estas sensaciones negativas y relajarte. Piensa en una imagen mental que te haga sentir paz y felicidad. Es lo que podríamos llamar imágen guiada; cierra los ojos e intenta pensar en un lugar seguro que represente calma para ti. Puede ser una playa, un bosque, tu casa o algún lugar al que fueras de pequeña y te encantara.  Por ejemplo, si te encanta la playa y el mar, puedes imaginarte en una playa paradisíaca, un cielo azul, el agua turquesa, el sol calentándote la piel, solo con el sonido del mar de fondo. Recrea esta imagen con todo detalle posible (sonidos, colores, olores, etc) y con las sensaciones que te invadirían en ese lugar.

Cada vez que te sientas estresada recurre a esta imagen y a todo lo que te evoca, profundiza lo máximo que puedas. Al principio cuesta un poco focalizarse, pero con tiempo y práctica, mano de santo.

 

 

3.    Dale al play

Dicen que la música amansa a las fieras y extrapolándolo al tema que nos concierne, también puede ayudar a relajarte. Crea una lista con música alegre que te motive, te anime y te de un subidón de energía. Si tienes spotify ya hay listas hechas con muy buen rollito. Por ejemplo la de Hits Alegres, Happy Beats o Positive Vibes. Cuando estés en un punto álgido de estrés, para, ponte esa playlist, siéntate y céntrate en la música. Siéntela.

Y ya para relajarte al 100% y quitártelo todo de encima, canta y baila como si no hubiera mañana, verás como liberas estrés.

 

4.    Aire fresco

Deja lo que estés haciendo y sal a tomar el aire. Cambiar de ambiente te va a ayudar de salir un poco de tu espiral o bucle, y más si puedes hacerlo al aire libre. Pasea, observa tu alrededor, siéntate en algún rincón que te guste o túmbate 10 minutos a mirar el cielo.

Regresarás más relajada,  inspirada y creativa.

 

 

5.    Respirar profundamente

Te hemos hablado de esta técnica y de cómo hacerlo alguna vez, pero es que la respiración profunda contribuye a reducir el estrés y proporcionar oxígeno a tu cerebro para ayudar a concentrarte. En este punto nos encontramos un problema principal: el primero es que la mayoría de personas no saben cómo respirar profundamente, con lo cual terminan respirando de forma superficial y esto puede llevar a la hiperventilación.

Te recordamos cómo hacerlo: pon tu mano sobre el estómago y respira profundamente. Fíjate en que el estómago y el pecho se levantan. Céntrate en algún aspecto de la respiración: cómo entra el aire a través de tus fosas nasales, cómo se expanden los pulmones, etc. Aguanta el aire durante unos segundos y exhala por la boca. Ahora toca hacer varias repeticiones.

Debemos advertirte que, al principio, cuesta un poco y puede ser que te ponga nerviosa, pero con la práctica irás mejorando la técnica y cada vez será más fácil hacerlo.

 

6.    Saca la escritora que llevas dentro

Escribir es una técnica terapéutica en sí misma. Te ayudará a desahogarte, vaciar tu mente y entender cómo y por qué te sientes de esta forma. Además te puede permitir verlos desde otro prisma. No pensamos igual para hablar que para escribir y, en este último caso solemos organizar la información mucho mejor. Cuando estés etresada, coge papel y lápiz y exprésalo. Intenta buscar dentro de ti qué es lo que te ha llevado a esta situación de estrés y qué pensamientos son los que te están oprimiendo. Intenta darles la vuelta. Muchas veces son pre-ocupaciones que aún no han sucedido y que. quizás no llegarán a suceder, sin embargo tu mente se avanza. Reflexiona si lo que estás pensando es real y reemplaza ese pensamiento por uno alternativo.

 

 

Estos son solo alguno de los consejos, pero hay miles más, como por ejemplo, llamar a alguna amiga/o para que te tranquilice o meditar.

De todas formas, si ves que tus niveles de ansiedad y estrés son elevados y están afectando a tu vida diaria, no dudes en acudir a un psicólogo de confianza que te de técnicas y estrategias más específicas para ti. Pedir ayuda siempre es de valientes.

 

Y si lo que realmente te estresa son las opos y cómo gestionar el estudio, no dudes en acudir a nosotros que para eso estamos.

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

Feliz Navidad Opositora

Llega Navidad y…

Y es momento de tomarse un break.

Estos días, si tienes la suerte de tener vacaciones, son un fantástico momento para adelantar estudio y dedicarle todas las horas que no puedes durante la semana.

 

Por un lado, queremos animarte a aprovechar estas horas libres para avanzar temario y para acercarte un poquito más a tu objetivo. Llegar a los objetivos que te habías planteado o bien ir más allá.

 

Pero por otro lado.. queremos pedirte que disfrutes.

 

¿Sabes? Estas Navidades son irrepetibles. Por mucho que te juntes de nuevo el próximo año, con las mismas personas durante la cena de Nochebuena, por ejemplo, no va a ser igual. Aunque lo intentárais reproducir.

Cada instante es único.

 

Pero además, los momentos son efímeros y tal como vienen, se van. No sabes qué va a pasar durante este año y dónde ni cuándo estarás en 365 días. Por mucho que lo intuyas no tienes ninguna certeza, por lo tanto, vive el momento.

No dejes que pasen los trenes, no te permitas no disfrutar del tiempo que tienes, porque es un regalo.

 

Independientemente del significado que tenga para ti la Navidad, suele ser sinónimo de reunirse y reencontrarse con los tuyos. Con las personas a las que aprecias y quieres, las que te acompañan en tu día a día, las que te hacen la vida un poquito más fácil. Y esta es la verdadera magia, ¿no?

 

Evidentemente que esto se puede hacer durante todo el año, pero parece ser que nos gustan las tradiciones y reunirnos por estas fechas, abrazándonos muy fuerte y recordando con nostalgia a los que no están en la mesa. ¿Vas a perdértelo?

 

No dejes escapar este momento. No permitas que nada (ni nadie) te lo quite.

Haz que sea especial y eso no quiere decir que sea exuberante o con grandes galas, presentes o festines, para nada.

Lo especial y lo verdaderamente valioso es regalar tu tiempo y regalar tu cariño. Y también empápate del de los tuyos.

 

 

Deja por un día, dos  o tres, las opos, el estudio, las preocupaciones y los miedos a un lado, y céntrate en las personas que tienes delante.

En escuchar cómo están, cómo se sienten, qué sueños les quedan por cumplir y en reíros juntos que, al final, son las anécdotas con las que te quedas.

 

Comparte con ellos tu tiempo porque es lo más preciado que puedes dar.

 

De pequeños nos dedicábamos a hacer listas gigantes con todas aquellas cosas que nos gustaban; coches teledirigidos, muñecas increíbles, playmobils con todos los detalles y accesorios, game boys con los juegos de moda, máquinas para hacer helados, gominolas e incluso experimentos y otros muchos tantos juegos y juguetes que anunciaban por la tele. En general pedíamos cosas materiales con las que poder jugar y divertirnos. (y cuando nos traían un pijama no entendíamos por qué).

 

Pero cuando te haces mayor te das cuenta que las cosas materiales no lo son todo. Que tener lo último en tecnología, un reloj bonito, un coche fabuloso o ir a la última moda, no sirve de nada si no hay nadie que te abrace, te escuche y esté a tu lado.

Con el tiempo aprendes que el tiempo es, verdaderamente y aunque suene a tópico, lo mejor que tenemos y lo mejor que podemos dar.

 

Por eso queremos pedirte que lo des y te lo des. Que te hagas ese regalo a ti misma y lo disfrutes como una enana.

 

Que retengas cada instante bonito en tu memoria y hagas un álbum en tu cabeza con los recuerdos de estas Navidades. No se trata de hacer fotos con el móvil para compartirlas por instagram, se trata de hacer fotos mentales para retenerlas y recordar esos momentos cuando vengan días malos o cuando los eches de menos.

 

¿Estás lista?

 

Disfruta de estas Navidades.

 

Desde FormArte te deseamos unas muy felices fiestas llenas de instantes preciosos y de felicidad.

 

 

 

 

 

 

 

Las dudas te están quitando la oportunidad de alcanzar tu sueño

Quizás tienes dudas sobre si empezar a opositar.

 

Tú quieres ser maestra, te apasiona la enseñanza y crees que es aquello que te hará realmente feliz. Esto lo sabes.

Es tu sueño.

 

Pero cuando piensas en opositar, que es un camino muy largo y que no sabes si lo conseguirás, te entra vértigo. Te paraliza y te invade una sensación de desesperanza que te echa para atrás.

No quizás mejor no oposito, tengo que hacer otras cosas, aún no es el momento.

¿Cuántas veces no ha sido el momento?

 

“Pero es que tengo que mejorar mi inglés y me estoy mirando un postgrado de inteligencia emocional y hay un par de cursillos que me interesan.”

 

¿Te contamos un secreto? Siempre habrá algo más que hacer, siempre encontrarás un motivo para no empezar.

Siempre encontrarás UNA EXCUSA.

 

Todos los seres humanos tenemos cierta tendencia a justificar aquellas acciones que nos dan miedo o que tienen que ser cambiadas con alguna excusa que nos haga sentir mejor. La originalidad de la excusa depende de cada uno y nuestro cerebro es una máquina de lo más creativa cuando se trata de inventarse excusas. ¿Sabes lo peor? Que nos las creemos.

 

Pospones el momento de empezar a opositar una vez tras otra. ¿Por qué?

Porque enfrentar la incomodidad que implica empezar a opositar es difícil.

¿Por qué es incómodo? Porque la recompensa, que nadie te asegura, es a largo plazo, porque sabes que el camino es largo y duro, y porque la incertidumbre que acompaña a una oposición jode, frustra e incluso duele.

Por eso te das excusas bastante racionales y te convences a ti misma que no es el mejor momento para hacerlo.

Además, el cerebro humano es tan perezoso cuando se trata de incorporar un nuevo hábito o empezar en una nueva situación, que intentará engañarte sea como sea con la idea de posponerlo.

 

El cerebro prefiere no empezar una actividad para evitar dejarla incompleta. Dentro de la naturaleza humana está el hecho de terminar todo lo que empezamos (excepto los álbumes de cromos cuando éramos pequeñas que era casi misión imposible) y si no está terminado, experimentamos una sensación de frustración o cierto leve grado de dolor. Dejar inconclusa una actividad nos genera culpa y decepción y cuando esto sucede, el cerebro se lo apunta para tenerlo en cuenta en el futuro.

Es por esto, precisamente, que prefiere no empezar nada nuevo. el cerebro recuerda que existe la probabilidad de dejarla incompleta y prefiere ahorrarse las sensaciones negativas que implica. Te da un miedo terrible empezar a opositar, ver que no puedes conseguirlo y dejarlo.

 

Pero eh!!!!!!!!!!! ¡Sucede lo mismo al inrevés! Cuando terminas una tarea, acción, llámale X con éxito, tu cerebro guarda esa información como positiva y esto te impulsa a empezar nuevos proyectos.

 

¿Te imaginas cómo te sentirás cuando consigas una plaza?

 

Las excusas lo que hacen es darte una explicación relativamente lógica y provisional de porque mejor no empezar con las opos. Como tienes un motivo “de suficiente peso”, descartas la opción y te dices a ti misma que es la decisión correcta

 

¿Y por qué te pones excusas para empezar a opositar? Porque tienes MIEDO. Ya te hablamos del miedo hace un tiempo.

Miedo a no hacerlo bien.

Miedo a fracasar

Miedo a no poder con ello

Miedo a lo desconocido

Miedo a no terminar con éxito

Y podemos seguir.

 

Posponerlo es el camino fácil. No hay consecuencias negativas inmediatas, en estos momentos, nada malo va a pasar. Es muy sencillo permanecer en tu zona de confort y ahorrarte el trabajo y la incertidumbre que supone opositar.

¿Nunca te has planteado por qué le llamamos zona de confort? Es un poco tonto si te lo planteas, hablamos de ello como algo negativo, pero el confort es positivo, ¿no? Estás bien cuando sientes confort, solo que es un bien de esos en que sabes que podrías estar mil veces mejor. Y cuando piensas que podrías estar mejor es que algo dentro de ti no termina de encajar.

 

Uno de los grandes problemas es que la recompensa es aún inalcanzable y seguirá siéndolo durante mucho tiempo. Nos gustan las cosas inmediatas y cuesta ir a por algo que sabes que tardará en llegar. Lo ves lejos y… desistes antes de empezar.

 

Pero amiga, el mundo está hecho para los valientes. Y tú lo eres. Tienes todo lo que necesitas para opositar y sacarte la plaza. Está dentro de ti; eres tú. Tienes la fuerza, la constancia y la capacidad de hacerlo. Es tu maldita cabeza la que te paraliza y te hace creer que no vas a poder.

Lo que no sepas, lo aprenderás por el camino, pero la base ya está en ti.

 

Si reconoces ese miedo, felicidades. Este es el primer paso para enfrentarlo y ganarle la batalla.

 

¿El segundo paso? Recordarte lo fuerte, capaz y valiente que eres.

 

Después ya te pones a mirar qué necesitas para opositar, cómo empezar, si quieres hacerlo por libre, en una academia, con preparador…

 

Pero en este barco, no estás sola. Recuérdalo.

 

“Es solo tu forma de pensar lo que decide si tendrás éxito o fracasarás.”

Henry Ford

FormArte, el arte de formar.

 

Por qué debes planificarte el estudio de las opos de magisterio desde YA.

 

Probablemente cuando estabas en bachillerato te bastaba con estudiar un día o dos antes; memorizabas un tema, lo vomitabas al día siguiente y aprobabas con bastante facilidad.

Como universitaria quizás te coincidían varios exámenes en una misma semana. En ese momento había que programar un poquito cómo organizarse para que no hubiera interferencias, pero nada del otro mundo. Con suerte, si te encontraste ya con el plan Bolonia, ya habías tenido exámenes parciales que eliminaban parte del temario.

 

Ahora eres opositora y las reglas del juego han cambiado.

Ya no hay exámenes parciales que te quiten materia y te permitan dedicarte a preparar otro. Aquí no basta con conocer todos los temas, hay que asimilarlos y procurar que no se olviden de un día para otro (objetivo que puedes conseguir con la técnica del repaso). Además, tienes que relacionar los distintos temas entre sí, de forma que los aprendizajes sean significativos.

 

Para conseguir llegar a las oposiciones bien preparado ya no vale eso de vivir al límite, sobre la marcha y estudiar cuando se puede o apetece. De este modo, los resultados serán más bien pobres.

 

Ahora necesitas una planificación. 

 

Es importante que tengas cierto control para saber si estás cumpliendo con los objetivos establecidos o necesitas readaptarlos para cumplir el plan a largo plazo. Y eso lo vas a saber con una planificación meticulosa.

 

¿Qué ventajas tiene una planificación?

 

Si preparas las opos siguiendo un plan determinado que puedas readaptar, según tus necesidades y según vayas cumpliendo los objetivos que te has marcado, te aportará muchos beneficios. ¿Quieres saber cuáles?

 

Fortalece la creación de hábitos de estudio y de trabajo individual.

Ya te comentamos que si estudias de forma regular, a las mismas horas y en el mismo lugar, cuando llegue la hora de ponerse manos a la obra, ya estarás habituada y te sentirás mucho más predispuesta a hacerlo. Por el contrario, si estudias unos días, otros no y no tienes un horario fijado, cada vez que quieras ponerte a estudiar te resultará más fácil vaguear o decir: “ya me pongo mañana, total por un día…”. Y así no vamos a ninguna parte.

 

Es un control de lo más eficaz para prepararte las opos.

Si, desde un principio, has establecido la cantidad de temas que tienes que redactar, estudiar y repasar en un periodo determinado (un mes, por ejemplo), cuando termine podrás comprobar si los cálculos iniciales se están cumpliendo o si has sido poco realista. Es una buena forma de medir tus progresos y de motivarte.

Te permites hacer una readaptación, a tiempo.

Si la experiencia confirma que no puedes estudiar tantos temas en una semana, bien sea porque eran poco realistas en general o  porque con tus horarios no es posible, puedes reajustar este planing. Una vez conoces los fallos al planificarte, puedes plantearte si debes estudiar más horas a la semana o dedicarle menos horas al repaso con tal de aproximarte a los objetivos programados.

 

Es una forma de motivarte

Ya te comentamos que la motivación es esencial. En este caso, si ves que vas cumpliendo tu planificación y estás alcanzando tus objetivos, vas a tener un chute de energía brutal. Te va a permitir mantener tus propósitos y seguir trabajando y estudiando al máximo. Y sin olvidarnos que te va a dar más confianza en ti misma y a reforzar tu autoconcepto.Y ¿sabes qué? Te acerca aún más a tu deseada plaza.

 

Racionaliza el tiempo que le dedicas al estudio y al ocio

Aunque se deban hacer sacrificios, una oposición no es sinónimo de renunciar a todos los placeres y momentos de ocio, ni a vivir como una ermitaña en tu cueva estudiando.

Hacer deporte, salir con tus amigas, familia o pareja, ir al cine, a conciertos, hacer una escapada, pasar un día fuera de excursión (introduce cualquier cosa que te guste hacer), es muy saludable, vital y te proporcionan un estado de relajación necesario.

Lo que tienes que hacer es establecer el número de horas semanales que vas a dedicarle al ocio y en qué momento es más oportuno hacerlo. Intenta, dentro de la medida de lo posible, que sean un período de descanso entre maratón y maratón de estudio.

Esta planificación del tiempo de estudio – ocio, te permite no tener que renunciar a tus momentos de diversión, pero que tu rendimiento de estudio sea el que has programado. Si respetas tus horarios, puedes tenerlo todo.

 

Ahorras tiempo y energía.

Si te planificas el estudio y el repaso, lograrás fijar mejor los conceptos en la memoria. Además si sabes hacer una buena distribución de estos, podrás hacer menos y obtener los mismos resultados que haciendo un montón más distribuidos sin ton ni son.

 

 

¿Qué te parece? ¿Te animas a hacer tu propia planificación ?

Puede darte un poco de pereza en un principio, pero te aseguramos que es una estrategia clave para mantenerte activa, cuerda y motivada. Y los resultados hablarán por sí solos.

 

Desde FormArte os ayudamos a hacer una planificación de las oposiciones, tanto a nivel online como presencial. Distribuimos el temario y las distintas partes a lo largo del curso para que puedas avanzar sin prisa pero sin pausa. Y los resultados también hablan por sí solos.

 

 

FormArte, el arte de formar

¿Vas a dejar que el miedo te paralice?

 

“Todo lo que quieres, está al otro lado del miedo”

 

Quizás te estás planteando opositar pero no te atreves a dar el paso. Querías apuntarte a una academia en septiembre pero, finalmente, no lo hiciste.

 

¿Por qué?

Por el miedo.

 

Miedo a equivocarte, miedo a fracasar, a perder el tiempo, al cambio, a lo desconocido…

 

El miedo es una respuesta innata para evitar el peligro, sea físico o emocional. A pesar que el miedo sea una reacción innata puede ser una barrera para conseguir tus objetivos. La buena noticia es que es posible superarlo.

 

El verdadero reto está en atreverte a dar el paso y darle esquinazo al miedo. En este momento, tus sueños, tus objetivos, tu meta, está en el otro lado.

 

¿Y si no sale bien? Te estarás preguntando .

Quizás en otros momentos de tu vida hayas intentado algo y no lo hayas conseguido. O puede que no te sientas preparada o con suficientes conocimientos para intentarlo. A lo mejor tu familia y amigos no están de tu lado o no conozcas a nadie que lo haya conseguido.

 

Primero de todo, ¿cuándo vas a estar preparada? ¿Realmente crees que llegará un momento en que te sientas lista para emprender el camino? ¿qué tiene que pasar? Si no hay nada real y de suficiente peso que te frene, es tu cabecita la que te dice que no estás preparada.

Y no es verdad. Estás preparada. Espera, te lo vamos a volver a repetir:

YA ESTÁS PREPARADA.

En el caso de las opos, nadie empieza a opositar sabiéndolo todo, es un proceso. Y a medida que avanzas en el proceso sientes que estás llegando más y más lejos.

 

Tus experiencias pasadas tampoco determinan las futuras. Primero de todo porque tu yo del pasado no es la misma persona que eres ahora. Ahora mismo eres una versión más fuerte, madura, capaz y valiente que tiempo atrás. Además entra en juego la constancia y las ganas que tengas de conseguir tu meta. Quizás en tus anteriores experiencias no estabas suficiente motivada  o realmente no lo querías. Cuando quieres conseguir algo, vas a por ello y pones toda la carne en el asador. Y en este caso, estamos seguros que es tu SUEÑO y vas a luchar con uñas y dientes para conseguirlo.

 

Puede que no conozcas a nadie que lo ha conseguido, pero ¿desde cuando eso es un motivo? Aquí estás tú para hacerlo. En la historia hay miles de millones de casos de personas que han conseguido cosas por primera vez sin ningún precedente anterior; en tu caso te garantizamos que hay muchas y muchos que ya lo han conseguido.

Y si no cuentas con el apoyo de tu familia o amigos, sabemos que es desmoralizador y duro pero eh! En FormArte tienes una familia dispuesta a darte todo el calor y ánimos que necesites. Y no somos precisamente una pequeña familia…

 

A menudo tememos lo desconocido, es normal. Salir de nuestra zona de confort nunca es fácil. Pero si te quedas ahí estancada, muy a gustito, sí, pero sin moverte, no lograrás aquello que deseas. Y generalmente, las mejores cosas están justo fuera de esta zona.

 

Trágate tus miedos y sal ahí fuera a comerte el mundo.

O ven a vernos y te sacamos este miedo en un plis plas.

 

Parte de tu miedo proviene de subestimar tus propias virtudes, y por ende, no tener la confianza para lanzarte a obtener aquello que deseas.

 

Para superar los miedos tienes que moverte y hacer pasos hacia adelante. Acojona al principio, sobre todo en el momento antes de dar el salto. Te entra vértigo.

Pero ya verás que una vez hayas traspasado TUS límites, ese miedo inicial desaparece.

 

Valorate, pon la frente en alto, y tu miedo será eclipsado con una gran disposición a vivir el futuro al 100%.

 

Pero ojo, este es un camino duro. Necesitas energía, sentirte fuerte y en equilibrio. Pero que no sea fácil no significa que no puedas o no seas capaz.

Las opos son una aventura.

Surgirán problemas, pero ten confianza en ti misma, que los podrás superar si tienes la firme convicción y dedicación necesaria para acercarte a tus metas. Recuerda que ningún mar calmado, hace experto a un marinero

Nada de miedos, nada de peros, que solo se vive una vez, y tienes una vida por delante, llena de alegrías y tristezas, altos y bajos, y no es lícito permitir que el miedo te frene y te quite los logros que puedes estar a punto de conseguir.

 

 

Sí, llegó el momento de convertir tus miedos en motivaciones, y de ir hacia adelante.

¿Piensas esperar mucho más en conquistar tus sueños?

 

FormArte, el arte de formar.

La importancia del tiempo de descanso mientras opositas

 

Cuando estás en la vorágine del día a día preparando tus oposiciones es muy fácil caer en el pensamiento de: “no puedo permitirme parar”. Cualquier rato libre es un buen momento para aprovechar y seguir preparándote y rascas todo lo que puedes para maximizar tu tiempo de estudio.

 

 

La creencia de base es algo así como: Cuanto más estudie y menos descanse, más avanzaré. Por unos meses no va a pasar nada, ya descansaré cuando termine.

 

Si ya has opositado anteriormente quizás te suene. Comprendemos perfectamente este pensamiento, es de lo más normal y parece que tenga todo el sentido común.

Pero no.

Para nada.

Es un error.

Ya sabes lo que dicen: “No por mucho madrugar amanece más temprano”.

No por muchas horas que te tires, vas a estudiar más y a rendir mejor.

 

El tiempo de descanso también forma parte del estudio. Debería ser sagrado para ti.

Necesitas que tanto tu mente como tu cuerpo reposen y recarguen pilas.

 

Diariamente, semanalmente y, si nos apuras, algún descanso un poquito más largo de vez en cuando también puede ser muy beneficioso.

 

Cuando te dimos algunos tips para sobrevivir a las opos de magisterio, ya te hablamos de la importancia de la planificación cuando estás opositando, pero esta es necesaria incluso para el tiempo de descanso.

 

Evidentemente cada persona es un mundo y tienes que encontrar qué es lo que mejor te funciona a ti y cómo gestionar el tiempo de descanso. Sin embargo, hoy te traemos algunas ideas o consejos por si quieres probar a ver qué tal te van.

 

Los tipos de tiempo de descanso que necesitas

Descansar entre sesiones de estudio

 

Seguro que has escuchado cientos de veces que se debe descansar mientras estás estudiando y muchas referencias distintas sobre cuál es el ratio óptimo de estudio – descanso.

 

Primero de todo, debes plantearte de cuánto tiempo dispones para estudiar. No es lo mismo poder estudiar 8 horas un día, que disponer solamente de 2 horas. Si tienes más tiempo puedes plantearte descansos de 20 – 30 minutos pero si no, quizás 10 minutos son suficientes. (Si quieres, puedes descargarte uno de nuestros temas gratis)

 

También debes tener en cuenta la complejidad del tema que te toque estudiar. Cuando un tema es más fácil o te parece más interesante, puedes estar más concentrado y avanzar más rápido sin necesitar hacer descansos. Seguro que alguna vez te ha pasado: estás muy enfrascada con un tema y sin darte cuenta ¡ya han pasado 3 horas! En cambio, cuando te cruzas con un tema que te cuesta más o te aburre sueles necesitar más tiempo de descanso y con más frecuencia.

 

También depende del lugar en el que estés estudiando. Probablemente en la biblioteca te vas a levantar menos veces que en casa.

 

Nuestro consejo en este aspecto es que descanses cada X tiempo pero que seas tú mismo quién regule esos tiempos. Hay muchos factores que toman partido y tus necesidades pueden variar de día en día. No te pongas a descansar cada 10 minutos, pero ves regulando el tiempo de descanso en función de cómo te sientas.

Quizás te va mejor parar 10 minutos cada 45 de estudio o parar 40 minutos cada 3 horas de estudio. Prueba con distintas combinaciones y date permiso para ir variando según tus necesidades.

 

Descansos durante la semana

 

Poder desconectar un ratito cada día también suele ser recomendable.

¿Para hacer qué?

Pues lo que te plazca. Ya te hemos comentado muchas veces que el deporte es una buena forma de canalizar energía y estrés, pero si quieres tocar el piano, apuntarte a costura, a mecánica o tumbarte en el sofá sin hacer nada, pues oye, adelante.

Te recomendamos, eso sí, que te alejes del lugar de estudio y que dejes de lado el tema “oposiciones”. Aunque sabemos que eso es más fácil decirlo que hacerlo 😉

 

Pero no solo eso. Estudiar 7 días a la semana puede ser muy duro. Las oposiciones son una carrera de fondo, pero en esa carrera es importante hacer algunas paradas para volver con las pilas cargadas. Sino la situación puede saturarte y superarte.

 

¿Qué es lo recomendable? Descansar un día a la semana y poder disponer de tiempo para ti. Con ese tiempo puedes hacer lo que te la bendita gana. Aprovechar para ver a tus amigos y familia, ir de excursión, ir al cine, al parque de atracciones, pasar el día fuera o quedarse en casa vagueando. Es tu tiempo libre, empléalo como sientas.

 

 

Entendemos en que hay casos en que, si por ejemplo estás trabajando y opositando, los momentos libres del trabajo va a ser precisamente cuando aprovecharás para estudiar. Sabemos que está situación está más reñida con poder descansar un día entero, pero te animamos a que encuentres unas horitas para poder tomarte tu tiempo. No nos cansaremos de repetirte que es muy importante que descanses.

 

 

Las mini vacaciones

Desconectar y descansar unos días siempre te vendrá bien. Si ves que puede entrar dentro de tu planificación irte tres días aprovechando un puente, ¿por qué no hacerlo?

Puedes ser una buena oportunidad para despejar tu mente y volver con más ganas.

 

Eso sí, ni te tomes 2 meses de vacaciones, ni lo hagas si sabes que vas a estar sufriendo por no estar estudiando. Las vacaciones siempre deben ser algo placentero, un paréntesis de alegría y tranquilidad.

Valora tu situación y decide.

 

 

Sea como fuere, encuentra tu equilibrio, qué es aquello que mejor responde a tus necesidades a día de hoy y ves gestionando tu descanso en función de cómo te sientas. Date cancha libre para probar distintas cosas y, aunque para el tiempo de estudio sí que necesitas de una rutina y organización más o menos fija, con el tiempo de descanso puedes permitirte más improvisación e ir decidiendo cómo quieres emplearlo.

 

 

Opositora toca descansar también.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

¿Es posible trabajar y opositar a la vez?

Trabajar y opositar es posible.

Sí, como lo oyes, hemos visto de todo, no solo maestras, alumnas que trabajaba en bares, tiendas o en hoteles con turnos de noches, fines de semana, horarios partidos, alumnos con varios trabajos…y es posible!!!

 

 

No es fácil, no hay que tomárselo a broma, es realmente jodido y te va a costar, tanto física como psicológicamente.  Pero, ¿hay algo que no puedas alcanzar si te lo propones?

 

Ya respondemos nosotros por ti: NO.

 

Puedes con esto y más.

 

Es evidente que, si pudieras elegir, no escogerías trabajar y opositar al mismo tiempo, pero las circunstancias te han llevado a este punto y tú has decidido liarte la manta a la cabeza e ir a por todas.

 

Como punto de partida, debes asumir que opositar en esta situación implica sacrificio y esfuerzo. Tendrás menos tiempo libre y de ocio y tras la jornada laboral debes ser consciente que tocará ponerse a estudiar.

 

Sin embargo, tienes la tranquilidad de que trabajando tienes una serie de ingresos fijos que te permiten tomártelo con cierta tranquilidad, no necesitas aprobar con urgencia. No te agobies porque no sirve de nada.

 

La planificación será la llave del éxito

Para trabajar y opositar a la vez, se necesita saber gestionar el tiempo eficazmente y tener una buena planificación (y eliminar los ladrones de tiempo de tu vida). Y lo que es más complicado aún, mantenerla a largo plazo.

Primero de todo, decide en cuánto tiempo quieres prepararte las oposiciones. En función de esta decisión, reparte el temario a lo largo de ese periodo y fíjate metas.

 

Es fundamental tener una planificación de horas semanales. No tienes porque estudiar la misma cantidad de horas cada día, distribuyelas en función de tu rutina. Por ejemplo, si

un día terminas antes de trabajar puedes dedicarle más horas que otro día que termines más tarde.

Si tienes un horario fijo de estudio, o una rutina marcada, el cerebro se acostumbra. Si todos los días, te levantas de la siesta a las 16:30, te preparas un café, y a las 17:00 te pones a estudiar, tu cerebro se va a acostumbrar y después de varios días, a las 17h estará listo para ponerse en faena. Y no te olvides del mindfulness puedes prácticarlo siempre unos minutos antes de estudiar y te ayudará a concentrarte. Os dejo una nueva adquisición en nuestra cuentería que es útil para mayores y para pequeños.

 

 

Decidir si quieres hacerlo por libre o con una academia.

Hoy justo tuvimos una llamada de una alumna que se prepara por primera vez y estaba indecisa, si hacerlo por libre, por preparador o con una academia. Eso depende de ti y de cómo te veas. Si crees que necesitas una ayuda externa, confiar en una academia puede ser una buena decisión. Hay muchas academias que tienen clases los fines de semana o que te permiten hacerlo de forma online. La parte positiva de confiar en una academia es que podrán ayudarte a planificarte, te quitarán el trabajo de tener que buscarte la vida tu sola y contarás con un apoyo especializado, te guiará y te acompañará durante todo el proceso.

 

Sea como sea, busca apoyo a tu alrededor sobre todo si te preparas por libre. Habrá momentos de bajón y de no poder más, por lo que es necesario tener puntos de soporte que te ayuden a remontar. También puedes buscar grupos de facebook o comunidades en internet donde encontrar a otras opositoras; la unión hace la fuerza, créenos.

 

Los benditos truquillos nemotécnicos para ir repasando

¿Por qué no aprovechar el trayecto al trabajo o cuando sales a correr para seguir repasando? Estás trabajando y es evidente que no cuentas con todo el día para ponerte delante de los libros pero eso no significa que no puedas estudiar y repasar.

No todas las técnicas sirven para todos, debes encontrar aquella que te funcione mejor. Puedes usar fichas con notas de conceptos claves o ponerte post-its por casa para verlos y repasar.

Si te gusta leer antes de irte a la cama, puedes aprovechar media horita para leerte de nuevo aquello que hayas estudiado ese día o el día anterior. No es un capítulo de tu novela favorita, pero esa lectura nocturna te va a ayudar con tus oposiciones.

Otra opción fantástica es grabarte los temas, ponértelos en el móvil y escucharlos cuando vayas a correr, a pasear a tu perro, o cuando te desplaces de un lado a otro. Parece una tontería pero tu cerebro estará reteniendo la información mientras haces cualquier otra cosa.

 

No te olvides del relax y el ocio

Es muy fácil caer en la vorágine de trabajar y opositar a la vez y descuidar nuestra vida personal. Y aquí entra tanto tener un hábito saludable como disfrutar del tiempo de ocio. No descuides tu alimentación, hacer algún tipo de ejercicio físico ni dormir entre 6 y 8 horas diarias. Es imprescindible tener energía suficiente para concentrarse como es debido y rendir al máximo, hay alimentos que ayudan a la concentración y descansar para rendir es fundamental.

Pero tampoco dejes de lado la desconexión. Márcate un tiempo a la semana para salir con tus amigos, pareja o familia y hacer aquello que te gusta. Ir al cine, de excursión, salir a cenar fuera o a bailar. No te dejes de lado y mímate.

Motivación NON STOP

Solemos empezar muy motivados y, con el paso de los días, vamos perdiendo la motivación a causa del ritmo frenético de nuestra rutina.

 

¿Cómo mantener esa motivación? Piensa en la vida que aspiras a conseguir (y que vas a conseguir, sin duda alguna) y visualízala. Hazlo cuando te levantes, cuando debas ponerte a estudiar o cuando notes que te fallan las fuerzas. Pero no solo eso, dedica 5 minutillos antes de ir a dormir a imaginar cómo cambiarán las cosas cuando consigas esa plaza.  Deja de lado los miedos, los “no puedo” y cualquier obstáculo que te esté quitando fuerzas. No tienes tiempo para perderlo con pensamientos negativos.

 

 

Trabajar y opositar no es una tarea sencilla, pero es apta para heroínas como tú. Para mujeres valientes que hacen malabares pero acaban consiguiendo todo aquello que se proponen. Sabemos que eres capaz superwoman.

No estás sola, tienes muchas posibilidades y desde FormArte te enviamos toda la energía y fuerza del mundo, y estaremos aquí para hacerte reír, para motivarte y para superar a tu lado las oposiciones.

 

Formarte, el arte de formar

 

OPOSITOR SALTA…NO TE CONFORMES

¡Sufro el síndrome de la rana hervida!

Si metemos una rana en un cazo de agua hirviendo, esta saltará para escapar; pero si llenamos un cazo de agua fría, metemos una rana en el agua y ponemos el cazo a fuego lento, nuestra amiga la rana poco a poco irá ajustando su temperatura corporal a la del agua.

Cuando el agua esté a punto de hervir, la rana no podrá aumentar más su temperatura e intentará salir, pero como ha gastado todas sus energías adaptándose al agua, ya no le quedarán fuerzas suficientes y perecerá hervida.

Lo que hoy es un experimento científico, que demuestra que si se calienta el agua a 1,2 grados cada hora una rana permanece dentro del agua y muere, nació a partir de una fábula de Olivier Clerc que hacia referencia a lo peligroso que resulta el conformismo y la sobre-adaptación.

Yo actúo bajo el síndrome de la rana hervida cuando me adaptconsciente o inconscientemente apersonas situaciones o relaciones que me son perjudiciales de algún modo, ya sea porque me dañan o porque no me permiten avanzar o evolucionar.

El arte de adaptarse a lo dañino

Seguro que en tu entorno mas cercano conoces a alguien que nunca se queja, que se adapta, al que todo le parece bien, el típico buenazo….pues esa persona más que buenazo es una pobre “rana hervida”.

Estas conductas hiper-adaptativas, mansas y sumisas que suelen ser vistas como una virtud, suelen ser el resultado de, entre otros, una baja autoestima.

Existe una linea muy fina entre lo que supone el síndrome de la rana hervida, que lleva asociado una baja autoestima, con actitudes vitales que podríamos considerar sanas, como son la empatía y la paz interior.

Muchas personas confunden el amor hacia otra persona con relaciones dependientes, interesadas o abusivas en las que la manipulación es un medio para conseguir las cosas. En casos así lo que está ocurriendo realmente son situaciones de dependencia, desigualdad o abuso, ya sea emocional, psicológico, físico o económico; la persona ha dejado de respetarse, de escucharse, de no hacer caso de sus propias necesidades, porque no se sienten capaces de enfrentarse a la realidad de una situación que les da miedo o les resulta dolorosaPusimos de ejemplo el amor, pero este tipo de conducta también aparece en ámbitos familiares, laborales o sociales.

¿Qué nos lleva a no saltar a tiempo del cazo?

Algunas de las causas por las que no reaccionamos ante lo que nos daña puede ser:

  • Restarle importancia a cosas que la tienen, engañándose con pensamientos del tipo: “no vale la pena” o “no sirven para nada”.

  • Creer que “esto es lo que toca”, que no existe ni otra salida ni otra opción

  • No querer ver, por culpa de las expectativas que hemos creado sobre algo o sobre alguien.

  • Lo nocivo de pensar que “más vale lo malo conocido…”

  • La esperanza deque la situación mejorará o incluso llegará a cambiar con el tiempo.

  • La falta de contacto con nuestras necesidades reales, con lo que nos gusta, con lo que necesitamos, con lo que queremos que nos ocurra en la vida.

    Al igual que el agua se va calentando poco a poco, lo suficiente como para que la rana pueda ir adaptándose, por lo general las situaciones se transforman de manera muy lenta y paulatina y es complicado detectar el momento en el que empiezan a cambiar.

 

¿Qué actitudes pueden evitar el síndrome de la Rana Hervida?

Como el miedo, la incertidumbre, la comodidad, la inseguridad, la falta de Asertividad o una baja autoestima son alguna de las emociones que nos hacen permanecer dentro de la olla:

  • Escuchate, escucha tu entorno y SIENTE, actitudes de alerta nos harán darnos cuenta de que e“el agua se está calentando”.

  • No siempre es adecuado adaptarse; has de aprender a distinguir cuando lo haces por miedo o por comodidad.

  • No te creas falsas expectativas y asume cuanto antes que no se puede cambiar a las personas y que si actúan dañándote es porque no saben hacerlo de otra forma.

  • No aguantes situaciones por el qué dirán, por comodidad o con la esperanza de que cambien: no lo harán.

  • Marca tus límites en lo personal, laboral, etc… y mantente fiel a ellos y defiéndelos a “capa y espada”

  • Acepta la realidad tal y como es y se consciente de como te afecta.

  • ¡Atrevete a saltar del cazo!, ya sea por tus propios medios o aunque para hacerlo necesites ayuda terapéutica de profesionales como los que integran nuestro equipo en Gestión Emocional

¿Qué hacer?

Si consentimos permanecer en algo o con alguien que nos daña, quiere decir que estamos escondiéndonos a nosotros mismos nuestras emociones y nos estamos autoengañando. ¿Auto-engañando?, Si, autoengañando, porque nos estamos obligando a creer que no es para tanto, que no nos perjudica, que no nos daña, que no nos duele.

Aunque no sea posible cambiar las circunstancias porque a veces no dependen de nosotros, siempre podemos comprometernos en la parte que sí debemos asumir: en la elección de cómo enfrentarnos a ellas, tomar conciencia de cómo nos influyen y adoptar las medidas necesarias para vivirlas de la forma más sana y consciente posible.

… y recuerda, la “olla” no es solo cosa de complacientes o sumisos. En realidad, es tan perjudicial ser intransigente, estricto oinflexible como ser sumiso, extremadamente complaciente o adaptativo. Cualquier actitud, llevada a su extremo, nos perjudica.

Saltar de la olla es un acto no solo de valentía, sino más bien de respeto, valoración y amor hacia nosotros mismos.

TE AYUDAMOS CON EL SALTO.

LAS OTRAS TIC: Ternura, Interés y Cariño

 

Estamos embaucados en un mundo tecnológico, presente en nuestras vidas, trabajos, casa…todo es estar conectados y  avanzar hacia las tecnologías innovadoras, SIEMPRE MAS, es un slogan de una de las operadores de telefonía móvil…pero en este caso más tecnologias, significan menos en los ámbitos.

Las TIC constituyen en fenómeno social de gran trascendencia. Según el Informe de la Fundación Telefónica “La Sociedad de Información en España 2014”.Casi el 80% de la población accede a Internet a diario y lo hace mayoritariamente a través de un dispositivo móvil.

¿Pero qué es lo que aportan las nuevas tecnologías a la educación?

Parece que además de comodidad, rapidez, sencillez, y la mejora de la productividad en general, suponen un cambio radical en el proceso educativo. La incorporación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la educación abre un amplio abanico de oportunidades y posibilidades en el sector educativo contribuyendo a la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje, elimina barreras geográficas, se presenta como un potente recurso pedagógico que puede actuar como catalizador del aprendizaje, así como una valiosa herramienta para alumnos con necesidades educativas, y un largo etcétera pero… ¿nos ocultan las pantallas táctiles y la realidad aumentada la verdadera mirada de los alumnos? ¿Cuándo fue la última vez que miraste a alguien a los ojos? ¿De qué color son los ojos del niño de la primera fila? o simplemente ¿te fijaste que tu compi se cortó el pelo, o que lleva sin sonreí unos días?…No verdad… no te fijaste no levantaste tu mirada del móvil, Tablet, libro de texto…se te olvido mirar que es lo que pasaba a tu alrededor.

 

Pero para mí las mejores TIC que yo tengo en mi casa, en mi clase y que año tras año me funcionan  son: LA TERNURA, EL INTERÉS Y EL CARIÑO.

A veces los maestros, profesores , perdemos el norte, actuamos como si fuesen máquinas nuestros alumnos, como si estuvieran programados para aprender, de estudiar, de repetir, de obedecer. Nooooo, eso no son nuestros niños, son personas, son la mejor selección de los seres vivos: son niños Son el futuro de la sociedad, ¿cómo queremos que actúen en ese futuro? ¿Cómo máquinas o con corazón? Yo prefiero una sociedad dirigida con y desde el corazón.

 

Los docentes tocamos vidas para siempre, escribimos y dejamos huellas en los corazones de nuestros alumnos, por eso debemos hacerlo con mucha ternura, creatividad y alegría. Capaz de encontrar la inspiración en cualquier persona que tenga algo que aportar-

Creo que educar es algo más emocional que curricular. ¿Y porque educar con ternura, interés y cariño? ¿Y por qué no? Piénsalo.

No es fácil educar a los niños, no viene con manual de instrucciones, ni con botón on /off. Los niños crecen seguros de sí mismos y con buena personalidad cuando los padres y educadores les hemos transmitido esa seguridad y confianza que les va a permitir entre otras cosas, asumir la responsabilidad de sus actos. Sin ternura ni cercanía no puede haber aprendizaje. Uno no aprende de aquel al que teme, ni de aquel al que observa desde la lejanía impuesta por una barrera invisible de frialdad. Sin ternura no hay mirada cómplice. Y sin mirada cómplice, la educación está perdida. Porque la confianza y la ilusión son motores incombustibles e imprescindibles. Ternura en el trato, comprensión, apoyo, guía y mano tendida. Para ayudar a levantarse cuando uno cae, para ayudar a percibir el mundo como un lugar que merece la pena

 

¿Es posible que tus alumnos o hijos disfruten al sentarse delante de los libros para estudiar? Si,  si existe la motivación y el impulso para ello, claro que  si. Para que haya interés tiene que haber una motivación, pero no solo por parte del alumno, sino también nuestra, de los maestros. Los docentes somos algo parecido a unos comerciales, sí, unos comerciales. Porque lo que hacemos es vender un producto, “el del conocimiento”. Y vender un producto, sea el que sea, no es fácil. El buen comercial es aquel que es capaz de llegar al corazón del consumidor, que es capaz de convencerle con argumentos sólidos, que es capaz de hacerle creer que realmente necesita consumir ese producto, de crear esa necesidad .Y ¿Cómo hacer que se interesen por lo que les queremos enseñar? Es necesario que  se emocionen con lo que hacen, que les despierte sentimientos es fundamental para que quieran aprender más y más. Es importante partir del interés de los niños y buscar actividades adecuadas a la edad de cada niño. Podemos realizar actividades con los niños para que aprendan a aprender en otros ambientes, visitas interactivas a museos, exposiciones… Hoy, educar no es enseñar contenidos, es enseñar caminos; es dar alas a la creatividad y encenderle una vela a la imaginación; es hacer que un ánimo apagado se ponga a caminar y que quien había perdido la esperanza vuelva a soñar. Educar es saber mover un corazón. El buen maestro ya no es solo aquel que enseña, es aquel que inspira y despierta en el alumno las ganas de crecer.

Al menos así lo entendemos en nuestra Academia y  se lo transmitimos del mismo modo también a nuestras niñas, maestras de presente y funcionarias de futuro.

Y  el cariño, con mayúsculas, del de verdad, del que vale ,del que es para siempre… del que da “abrazos calentitos” y toca el corazón, cuando tus niños te ven triste y te besan, o te diste otro golpe en la rodilla con la mesa y te abrazan con el corazón. Ese cariño que te hace ver al alumno que tienes en frente como el niño que es, con sus temores, sus sueños, sus alegrías.

 

A la educación de hoy en día no le faltan más horas de matemáticas, ni de lengua, ni de science. A la educación de hoy  lo que le falta es alma. “La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza – decía Howard G.  – , sino de corazón a corazón”. El buen maestro ya no es solo aquel que enseña, es aquel que inspira y despierta en el alumno las ganas de crecer.