Inspirándonos en el sistema educativo finlandés (Parte II)

En el pasado post te hablamos del sistema educativo finlandés y de algunas de sus claves para obtener tan buenos resultados.

 

Como dato curioso, apenas un 8% de los estudiantes finlandeses no terminan los estudios obligatorios. Si lo comparamos con España, en que uno de cada tres estudiantes dejan los estudios antes de terminar la educación obligatoria, es evidente la necesidad de hacer algunas reformas en nuestro sistema.

 

Como limitarnos a 5 aspectos era quedarse muy corto y nos parecen muy interesantes algunas de sus prácticas e ideas, hoy te traemos más claves para que entiendas su éxito y por qué funciona tan bien.

 

Relación profesor-alumno:

Las relaciones entre profesores/as y alumnos/as, son de gran familiaridad y fuertes, hecho que no excluye el respeto mútuo. Los profesores son cercanos, están disponibles, son abiertos y positivos. Su objetivo es ayudar a los alumnos a aprender y hacerlo de la forma más amistosa y cálida posible. Generalmente es una práctica común que los profesores/as tengan el mismo grupo de alumnos durante más de un año.

Además, el vínculo con la familia es considerado por los profesores como parte del trabajo y sí, también fuera del horario escolar.

 

Alumnos activos  y comprometidos:

El profesor en Finlandia tiene un papel de guía, de favorecer el aprendizaje de los estudiantes en un atmósfera de tolerancia y respeto. Parte de su trabajo es crear situaciones de aprendizaje diversos y estimulantes y no imponer el conocimiento.
Hay muchos medios y recursos para poner a los alumnos en contacto con los conocimientos y estos son motivados a adquirir los conocimientos a partir de todo lo que tienen a su alcance. No hay obligación, hay posibilidades para aprender. Son los verdaderos protagonistas de su aprendizaje.

¿Esto que permite? Que los alumnos/as construyan ellos/as mismas su autonomía y desarrollen un sentido de responsabilidad. Además de fomentar la autoestima.

 

 

La famosa evaluación

Para empezar, hasta los 9 años los estudiantes no son evaluados con notas. En este momento se evalúan por primera vez, pero sin usar cifras. Y hasta los 11 no hay más evaluaciones. ¿Qué tiene de positivo? Adiós presión. Sin notas, la tensión desaparece y tampoco entra en juego la comparación de alumnos por sus resultados en exámenes. Cada alumno/a puede progresar a su ritmo sin sentirse menos o inferior por tener una calificación u otra y sin sentirse más o menos con respecto a los demás.

Esto no quita que no se informe a las familias sobre el progreso de sus hijos/as.

El objetivo es valorar aquello que el alumno/a sabe y no lo que no sabe, que sientan que hay áreas en las que son unos cracks y dejar de lado el carácter competitivo. Simplemente aprender por su curiosidad y por querer desarrollarse, estimular la curiosidad.

 

 

El trabajo del profesor:

Los profesores tienen completa libertad pedagógica y un elevado margen de autonomía e iniciativa. Este hecho contribuye a la motivación y a las ganas de seguir dedicándose a la docencia año tras año. Se confía en el profesor y en la forma de organizar y trabajar con sus estudiantes. De hecho, parte de la jornada laboral de un/a profesor/a implica preparar las clases. No pasan tanto tiempo dando clase, sino que dedican muchas horas a preparar sus lecciones, investigar, organizarse o trabajar de forma colaborativa con otros/as docentes.

Además mantenerse al día es importante. Participan de forma regular en acciones de formación continua.

 

La implicación de los padres:

Ya hemos comentado que hay una estrecha relación entre profesores y padres, pero además, las propias familias consideran la educación como algo fundamental y la complementan con actividades culturales. También es verdad que la conciliación de la vida laboral y familiar es un aspecto al que se le da importancia; existen ayudas para facilitarlo y que las familias dispongan de más tiempo para dedicarles a sus hijos/as.

 

 

 

Evidentemente la calidad de la educación en Finlandia es una consecuencia de múltiples factores externos. Este sistema está arraigado a un país y a una cultura concreta. No podemos implementar este sistema en nuestro país de un día para otro o quizás incluso copiarlo al 100%.  pero si podemos inspirarnos en él para ir mejorándolo.

 

¿Qué te ha parecido?

¿Cuál es el cambio más importante que crees que deberíamos hacer en nuestro sistema educativo?

 

FormArte, el arte de formar.

Entrevistando a una opositora: Capítulo 2

Hace unas semanas Sara nos contó su experiencia con las oposiciones y como cada persona es un mundo y nadie lo vive igual, queremos traerte una nueva entrevista para que conozcas otros puntos de vista.

 

Hoy te presentamos a Sonia. Sonia es una asturiana de 29 años que estudió magisterio infantil. Sonia quiso ser profesora desde que era muy pequeña y al terminar el bachillerato decidió seguir su vocación.

Aunque no ha trabajado de profe, siempre ha estado en contacto con el mundo de la educación y con los niños/as. Aunque lo dejó para prepararse las opos, trabajó en el autobús escolar de un colegio de educación especial y a día de hoy sigue trabajando en el comedor escolar del mismo cole. Además en verano suele trabajar en una ludoteca y en campamentos de niños/as. Si esto no es sentir pasión por ellos… ¡ya nos dirás qué es!

 

Lleva tres años preparándose para las oposiciones pero aún no se ha presentado porque en Asturias no han salido. Ahora va a por todas y aunque sigue trabajando, se ha enfocado al 100% a prepararse. ¡Este va a ser su año!

 

¿Quieres saber un poquito más acerca de cómo está viviendo Sonia su camino hacía las opos? ¡Toca seguir leyendo!

 

Entrevista a Sonia: su camino hacía las opos

¿En qué momento decidiste empezar a opositar?

La verdad es que tardé mucho en empezar a opositar, de hecho es la primera vez que me voy a presentar y acabé hace muchos años la carrera, soy de las diplomadas aún…

Siempre me ponía excusas para no empezar a hacerlo, que si tengo que estudiar idiomas, que si voy a estudiar algo más… excusas al fin y al cabo. Yo creo que, en el fondo, todo era por miedo; miedo a lo desconocido, a no ser capaz de sacarla nunca…

 

 

¿Qué es lo que te hizo decidir y empezar la aventura de las opos?

Porque al final a pesar del miedo siempre quise ser maestra de educación infantil, puse el miedo y mi sueño en una balanza y ganó mis ganas de ser maestra y tener una plaza.  Los sueños hay que perseguirlos.

 

¿Por qué escogiste una academia?

Porque al no haberme presentado nunca a la oposición no sabía ni por dónde empezar y pensé que en una academia me darían todo el material y la ayuda para saber cómo lo tenía que hacer.

 

¿Y ha sido así?

¡Sí y tanto! Para empezar me ha venido muy bien porque al principio vas súper perdida, todo se te hace una montaña y que  te ayuden te hace el arranque más fácil.

 

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir FormArte?

Había buscado varias academias en Oviedo y de otras me habían hablado conocidas. Cuando encontré la página de FormArte me pareció diferente a las demás y cuando me puse en contacto con ellos el trato muy cercano y me resolvieron mis dudas iniciales.  Me dio confianza.

 

 

¿Qué has aprendido a lo largo del camino de opositar?

A pesar de que no me he presentado aún a la oposición, que sinceramente es lo que más miedo de todo me da, si llevo varios años empezando a prepararme y una de las cosas que he aprendido es que el camino es largo pero que no tengo que desesperar. Hay momentos de más bajón y que se hace un poco más cuesta arriba pero yo quiero llegar a la meta, por lo tanto, hay que seguir luchando.

 

 

¿Qué es lo mejor de haber entrado en la familia de FormArte?

La cercanía de lo que yo llamo “la familia FormArte”, siempre están para lo que necesites y nunca te sientes solo. Y en este camino, necesitas tener a personas a tu lado y cierto apoyo.

 

¿Cómo te organizas para estudiar?

Pues yo trabajo mañana y tarde, así que me organizo en los ratos libres cuando puedo. Intento aprovechar al máximo los fines de semana para avanzar, eso sí, contando que los sábados por la mañana tengo academia. De todos modos, la academia forma parte de la preparación.

 

 

¿Qué crees que es lo más importante para opositar?

Para mi lo más importante es tener claro que quieres opositar, así lo cogerás con más ganas. Considero que es fundamental tener una buena organización y aprovechar cada rato que tengas para estudiar. Tienes que estar muy mentalizada de lo que estás haciendo y de por qué lo haces y que hay un sacrificio detrás. Y otra cosa que considero imprescindible es contar con el apoyo de la gente más cercana.

 

¿Ha cambiado tu punto de vista acerca de la enseñanza durante la preparación de las oposiciones?

Por supuesto que ha cambiado, ya que yo nunca he trabajado en un colegio como maestra, y con las clases he aprendido que no tiene nada que ver la carrera con la realidad.

 

¿Cómo se superan los momentos de “no puedo más”?

Con apoyo de la gente más cercana a ti, lo más seguro es que tengas algún bajón y es importante el ánimo o el empujoncito que ellos te puedan dar.

 

¿Llegaste a plantear dejarlo en algún momento? Si es que sí, ¿Por qué y cómo lo superaste?

A dejarlo no llegué a planteármelo porque es algo que quiero conseguir, pero sí he tenido momentos de decir que era demasiado reto para mí o que no iba a conseguirlo porque es muy difícil.

 

¿Nos puedes dar algún consejo para las futuras opositoras?

No considero que pueda dar consejos ya que yo todavía estoy en esa carrera de fondo y aún no he llegado a la meta, pero si tuviera que decirles algo sería que fueran constantes, que no lo abandonen si de verdad es lo que quieren, que se apoyen en su gente más cercana y que si hay otras personas que lo han conseguido, ¿por qué nosotros no?

 

 

Tal como dice Sonia, ¿por qué tú no?

Si luchas y lo das todo, estamos seguras que vas a conseguir tu plaza.

 

Mucha suerte Sonia, ¡sabemos que lo vas a conseguir!

FormArte, el arte de formar.

 

 

¿Por qué aplicar GBL en clase?

Hoy queremos hablarte del GBL o Game Based Learning, que básicamente es el aprendizaje basado en juego. Es decir, en la utilización de juegos digitales en los que se producen aprendizajes significativos para lograr diferentes objetivos educativos.

 

A pesar de que a día de hoy el debate sobre su uso sigue servido, creemos que tiene más ventajas que inconvenientes. ¿estás de acuerdo con nosotros o crees que mejor dejarlo de lado? Escríbenos un comentario con tu punto de vista y así lo debatimos.

 

¿Por qué estamos a favor? Porque los alumnos y las alumnas se motivan, se puede fomentar el trabajo en equipo, se trabaja también la competencia digital y aprenden en función de su capacidad.

Las desventajas creemos que vienen dadas por la selección inadecuada de los materiales y juegos escogidos, así como de la forma en que se lleva a cabo. Es decir, es lo de siempre, si se hace bien, es una herramienta estupenda, pero si no, apaga y vámonos porque no va a servir de nada.

 

Pero no solo lo decimos nosotros, para nada. Muchos estudios han demostrado la importancia del juego en el aprendizaje o los buenos resultados que tiene el aprendizaje basado en el juego.

 

En los juegos, los alumnos se enfrentan a distintos tipos de retos que tienen que ir superando, obteniendo un feedback continuo de sus acciones que le permiten ir conociendo sus aciertos y sus errores y superar los problemas. Va realizando un aprendizaje continuo que parte de su motivación y el placer que le produce jugar.

 

Hay muchas clases de juego que puedes proponer en tus clases y este dependerá siempre de los objetivos que quieras conseguir y las tareas que quieras realizar. Puedes escoger juegos que fomenten habilidades concretas como la coordinación óculo-manual, espacial, otros que fomenten el trabajo en equipo, la resolución de problemas, la creatividad, la construcción o la recreación de historias.

 

Pero no se trata solo de quedarse con la idea de jugar a los juegos, sino de fomentar la creación de juegos por parte del alumnado y que estos juegos desarrollen y estimulen distintos aprendizajes. Estimular todo lo relacionado con la programación para que tus estudiantes puedan crear sus propios juegos.

Truquillo: Cada vez hay más plataformas a través de las cuales se pueden crear colectivamente múltiples juegos, nivel principiante hasta más complejos.

 

¿Por qué te decimos que lo importante es que ellos mismos creen sus propios juegos? Porque para crearlos, los alumnos y alumnas tendrán que poner en marcha múltiples competencias y desarrollar otras que le serán necesarias para conseguir su meta.

 

Planteando propuestas lúdicas a través del juego te convertirás en una potente dinamizadora. Manteniendo una actitud de escucha e implicación permanente a lo largo de todo el proceso, tu clase va a conseguir con éxito todas las metas planteadas. Notarás la diferencia y ellos aprenderán con una motivación evidente.

 

Seguro que recuerdas tu época de estudiante. ¿No eran distintas las clases cuando había algún juego por medio? El ambiente, las ganas de participar, la ilusión de hacer algo distinto a lo de siempre.

Y de hecho, no sé tú, pero en nuestro caso no era necesario ponerse a jugar. Ir al laboratorio en clase de naturales a hacer un experimento corto ya se cogía con muchas más ganas. Cuando algo motiva, la atención aumenta y el aprendizaje es inevitable.

 

Uno de los requisitos cuando propongas un juego a tus alumnos/as es que tengas muy claro y te asegures que son los más adecuados para conseguir el objetivo que quieres lograr. Piensa que según el tipo de juego, se potencian unas competencias, habilidades y destrezas u otras.

Como te hemos dicho al principio se debe hacer bien y es necesario hacer una buena investigación previa.

Hacerte algunas preguntas cómo:

¿Qué habilidades, conceptos o competencias quieres trabajar?

¿Cuál es el objetivo?

¿Cómo son tus alumnos? Piensa en cómo son tus alumnos para poder escoger aquellos juegos más adecuados a su forma de ser e interactuar.

¿Con qué recursos cuentas?

¿Cuánto tiempo puedes destinar al juego?

….

 

 

¡Pero que este trabajo previo no te eché para atrás!

Piensa que a través del juego tus estudiantes se sentirán muy motivados y desarrollaran también su concentración y atención.

¡Ah! Y no te olvides que hay que tener en cuenta las capacidades de todo el alumnado que participa para que todos sean capaces de superar los retos y las distintas fases de forma adecuada.

 

¿Qué puedes plantear con los juegos? Aquí van algunas ideas:

  • Puedes profundizar o repasar conceptos usando o creando un juego a través de las muchísimas plataformas online que existen hoy en día. ¿Recuerdas cuándo te hicieron estudiar los países de Asia y las capitales? ¡Ahora hay muchísimas webs para repasarlo a modo de juego!
  • A través de los juegos también se puede dinamizar el trabajo en equipo y su cohesión, así como la resolución de conflictos.
  • También es posible trabajar la cooperación intra e interequipos y la competición entre equipos. En el proceso de crecimiento personal también es importante saber gestionar estas situaciones.
  • Puedes aprovechar los intereses, gustos y aficiones de tus alumnos para convertirlos en una potente herramienta educativa. Por ejemplo, la pasión por los videojuegos. Aunque toda la clase no tenga la misma afición, ¿y si formas equipos en que los alumnos expertos ayudan a los que no dominan tanto?
  • La programación y la robótica está al orden del día y es una herramienta estupenda para crear juegos y estimular a tu clase.

 

 

El juego va a permitir que se realicen todo tipo de aprendizajes significativos, lúdicos y recreativos que están inmersos en el currículum escolar: lenguaje oral y escrito, el pensamiento matemático, la creatividad, el ritmo, la actividad física, el descubrimiento del entorno… ¡quién no usa el juego en su favor es porque no quiere!

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Este 2019 lo vas a petar y más si te pones buenos propósitos

Terminó el 2018 te has adentrado al 2019 con todo lo que este año te tiene preparado.

¿Estás lista?

Cuando termina un año solemos hacer grandes listas de propósitos encabezados por los clásicos:

  1. Ir al gimnasio (este año en serio).
  2. Ser más ordenada
  3. Sacarme X (una carrera, el exámen de conducir, la opos..)
  4. Aprender un nuevo idioma
  5. … (introduce cualquier propósito que lleve en tu lista más de 3 años seguidos).

 

A pesar que puedes fijarte nuevos propósitos en cualquier momento del año, es cierto que en estas fechas, la motivación y las ganas de cambios son mayores. Vemos el nuevo año como una etapa que empieza y, ¿por qué no hacerlo con objetivos? Es una forma de simbolizar este nuevo comienzo.

La idea es buenísima y probablemente esté acompañada de ilusión, pero….

Pero lamentablemente, con el paso de los meses y en medio de la vorágine, todo lo que queríamos hacer se queda en simples intenciones. Por eso, algunos de los propósitos se van repitiendo año tras año sin llegar a cumplirlos.

¿Qué sucede? Muchas veces los propósitos son demasiado grandes para conseguirlos de golpe, y otras veces quizás los planteamos por inercia. Bien sea porque tu amiga también se lo ha propuesto, porque es una meta frustrada de años anteriores, porque crees que debes hacerlo, etc.

 

Este año, puede ser la oportunidad para ponerte objetivos con cabeza. Y que, aunque te cueste un poquitín (ya sabes que a quién algo quiere, algo le cuesta), seas capaz de cumplir.

 

Para empezar, tómate tu tiempo para reflexionar sobre qué quieres conseguir. Haz introspección y piensa en aquello que realmente quieres y puedes lograr. Plantéate algunas preguntas como por ejemplo: ¿qué quieres cambiar? ¿hacía dónde te diriges? ¿cómo puedes mejorar tus hábitos de vida?

 

Es muy importante que sea cuál sea este propósito, sea sobre ti misma; no proponerte cambiar a otros o aspectos que no dependen de ti. Es muy difícil que esto funcione y la energía que tendrías que invertir sería muy elevada. Siempre debes centrarte en ti misma. Se dice que debes cambiar aquello que puedas y aceptar lo que no se pueda y es totalmente cierto. Poner tu energía en cambiar algo que no está en tus manos, es malgastarla. Mejor darlo todo con algo que sí que dependa de ti.

 

Otro punto fundamental es que los objetivos sean alcanzables y medibles. Hablando en plata: sé realista, nada del cuento de la lechera.

 

¿A qué nos referimos?

 

Por ejemplo, el propósito de ponerse en forma está muy bien si crees que es lo que quieres y que te permitirá sentirte mejor, descargar adrenalina, estar menos estresada, etc.

No obstante, si nunca has sido muy deportista y por ejemplo decides apuntarte al gimnasio, ponerse como meta “ir 4 veces por semana” puedes ser una locura y demasiado hardcore para empezar. Lo mismo si buscas conseguir un cuerpo súper específico, alomejor tu constitución no está hecha para aquello que tienes en mente, pero recuerda que te llevará a otro punto igual de perfecto.

 

Y además de realistas, los propósitos deben ser específicos y coherentes.

 

Siguiendo con el mismo ejemplo, el propósito del gimnasio/hacer deporte/llámalo  X, está genial. En enero hay un aumento considerable de altas en cualquier gimnasio (venimos de Navidad y de las 80.000 comidas y entra el pánico), pero muchos de los que empiezan, pasados el primer mes no vuelven a pisar el gimnasio.

 

Querer hacer deporte y mantenerse activo está muy bien, no obstante, ponerse como meta simplemente hacer deporte o ir al gimnasio, es demasiado genérica. Quizás mejor plantearse hacer ejercicio durante una hora, dos veces por semana, ¿no?

 

 

Y otro punto importante, no ponerse objetivos que vayan a ser una tortura. Una cosa es querer cambiar algunos aspectos para ser más feliz, sentirte mejor, ser más productiva, lo que sea, y otra es presionarte para hacer algo que va a ser un suplicio.

Si odias el gimnasio y no es de tu agrado, no te obligues a ir. Si lo que quieres es hacer deporte, busca una actividad que te guste más. ¡No hay opciones ni nada para ponerse en forma!

 

¿Cuando empezar? NO es necesario ni obligatorio que todos los cambios los empieces a la vez el día 1 de enero. Tómatelo con calma. Las cosas de palacio van despacio y los nuevos hábitos también cuestan lo suyo de coger. Ves uno a uno o escoge alguno más sencillo y uno que te cueste más para hacerlos a la par.

Puedes escoger una fecha en la que sepas que estarás motivada, tranquila y preparada para empezar. Eso sí, tampoco te nos duermas en los laureles.

 

 

Y lo último que podemos decirte es… ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡VE A POR ELLO CAMPEONA!!!!!!!!!!!!!!!

 

Comprométete contigo misma para conseguirlo. ¿Quieres un consejito? Ponte post-its motivadores en la nevera, en el espejo, como alarmas en el móvil, etc. ¡Todo vale!

 

Ah, no! Lo último llega ahora: Si un día/semana/X no lo cumples o en algún momento flaqueas… NO PASA NADA. No te martirices, no te hables mal, no te eches toda la caballería por encima. Todos fallamos, todos tenemos días malos, todos nos merecemos una tregua.

Date cariño y amor ese día y empieza el siguiente al 100% otra vez.

 

¿Ya tienes tus propósitos del 2019 en mente?

Sea como sea, esperamos que termines el año como te mereces: feliz, riendo y rodeada de los tuyos, que empieces el nuevo con muchas ganas y energía y que el 2019 te traiga felicidad, fuerza para las oposiciones y, a poder ser, ¡tu plaza!

 

Feliz 2019 OPOSITORA.

FormArte, el arte de formar

 

6 consejos para relajarte ante un momento de máximo estrés.

Hay momentos de máximo estrés en que estás a un paso de explotar. Te sientes enfadada con el mundo, cansada, estresada y con unas inmensas ganas de gritar a la primera persona que te diga cualquier cosa. ¿Te suena? ¿Te ha pasado alguna vez?

 

Es totalmente normal. Todos, incluso las personas más tranquilas y calmadas, experimentamos esta sensación alguna vez.

 

Pero en momentos álgidos de nuestra vida en que tenemos muchas cosas entre manos y en mente y apenas descansamos o paramos, como cuando estás en medio de unas opos, es aún más común.

 

Sentirse así no es nada agradable, ni a nivel psicológico ni a nivel físico. Nuestro cuerpo, a parte de estar en tensión, puede reaccionar de muchas formas distintas. Pero es que, además, nos puede llevar a tomar decisiones equivocadas y a pagarlo con quién no debemos.

 

Por eso hoy te traemos algunos consejitos fáciles, rápidos y útiles para minimizar al máximo este sentimiento y disfrutar un poquito más (o como mínimo volver a la calma).

 

6 consejos para los momentos de máximo estrés

 

1.    Dale movimiento a tu cuerpo.

Una forma estupenda para reducir el estrés y dejar ir todas la ansiedad y la presión es moverse. Sal a correr, haz boxeo, bici, crossfit, ves al gimnasio o simplemente sal a andar. Cuando llevas a cabo cualquier actividad física, tu cuerpo libera endorfinas y estas actúan como calmante natural para tu sistema nervioso. Sin contar con que te distraerá de tus preocupaciones, de las opos y de tus ganas de ladrar al primero que pase por delante.

Cuando termines de hacer deporte habrá disminuído tu tensión nerviosa y la negatividad, además, te invadirá una sensación de paz y bienestar.

 

2.     Visualiza, my friend

Pensar en algo agradable puede ayudarte a dejar de lado estas sensaciones negativas y relajarte. Piensa en una imagen mental que te haga sentir paz y felicidad. Es lo que podríamos llamar imágen guiada; cierra los ojos e intenta pensar en un lugar seguro que represente calma para ti. Puede ser una playa, un bosque, tu casa o algún lugar al que fueras de pequeña y te encantara.  Por ejemplo, si te encanta la playa y el mar, puedes imaginarte en una playa paradisíaca, un cielo azul, el agua turquesa, el sol calentándote la piel, solo con el sonido del mar de fondo. Recrea esta imagen con todo detalle posible (sonidos, colores, olores, etc) y con las sensaciones que te invadirían en ese lugar.

Cada vez que te sientas estresada recurre a esta imagen y a todo lo que te evoca, profundiza lo máximo que puedas. Al principio cuesta un poco focalizarse, pero con tiempo y práctica, mano de santo.

 

 

3.    Dale al play

Dicen que la música amansa a las fieras y extrapolándolo al tema que nos concierne, también puede ayudar a relajarte. Crea una lista con música alegre que te motive, te anime y te de un subidón de energía. Si tienes spotify ya hay listas hechas con muy buen rollito. Por ejemplo la de Hits Alegres, Happy Beats o Positive Vibes. Cuando estés en un punto álgido de estrés, para, ponte esa playlist, siéntate y céntrate en la música. Siéntela.

Y ya para relajarte al 100% y quitártelo todo de encima, canta y baila como si no hubiera mañana, verás como liberas estrés.

 

4.    Aire fresco

Deja lo que estés haciendo y sal a tomar el aire. Cambiar de ambiente te va a ayudar de salir un poco de tu espiral o bucle, y más si puedes hacerlo al aire libre. Pasea, observa tu alrededor, siéntate en algún rincón que te guste o túmbate 10 minutos a mirar el cielo.

Regresarás más relajada,  inspirada y creativa.

 

 

5.    Respirar profundamente

Te hemos hablado de esta técnica y de cómo hacerlo alguna vez, pero es que la respiración profunda contribuye a reducir el estrés y proporcionar oxígeno a tu cerebro para ayudar a concentrarte. En este punto nos encontramos un problema principal: el primero es que la mayoría de personas no saben cómo respirar profundamente, con lo cual terminan respirando de forma superficial y esto puede llevar a la hiperventilación.

Te recordamos cómo hacerlo: pon tu mano sobre el estómago y respira profundamente. Fíjate en que el estómago y el pecho se levantan. Céntrate en algún aspecto de la respiración: cómo entra el aire a través de tus fosas nasales, cómo se expanden los pulmones, etc. Aguanta el aire durante unos segundos y exhala por la boca. Ahora toca hacer varias repeticiones.

Debemos advertirte que, al principio, cuesta un poco y puede ser que te ponga nerviosa, pero con la práctica irás mejorando la técnica y cada vez será más fácil hacerlo.

 

6.    Saca la escritora que llevas dentro

Escribir es una técnica terapéutica en sí misma. Te ayudará a desahogarte, vaciar tu mente y entender cómo y por qué te sientes de esta forma. Además te puede permitir verlos desde otro prisma. No pensamos igual para hablar que para escribir y, en este último caso solemos organizar la información mucho mejor. Cuando estés etresada, coge papel y lápiz y exprésalo. Intenta buscar dentro de ti qué es lo que te ha llevado a esta situación de estrés y qué pensamientos son los que te están oprimiendo. Intenta darles la vuelta. Muchas veces son pre-ocupaciones que aún no han sucedido y que. quizás no llegarán a suceder, sin embargo tu mente se avanza. Reflexiona si lo que estás pensando es real y reemplaza ese pensamiento por uno alternativo.

 

 

Estos son solo alguno de los consejos, pero hay miles más, como por ejemplo, llamar a alguna amiga/o para que te tranquilice o meditar.

De todas formas, si ves que tus niveles de ansiedad y estrés son elevados y están afectando a tu vida diaria, no dudes en acudir a un psicólogo de confianza que te de técnicas y estrategias más específicas para ti. Pedir ayuda siempre es de valientes.

 

Y si lo que realmente te estresa son las opos y cómo gestionar el estudio, no dudes en acudir a nosotros que para eso estamos.

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

En la piel de una opositora: Entrevista a una opositora.

Encontrarte con personas que están en el mismo camino o proceso que tú da cierta paz. Poder compartir experiencias, miedos, conocimientos, dudas y ánimo cuando se necesitan..

 

Por eso, opositora, hoy te traemos una nueva sección con una entrevista a Sara, una de nuestras opositoras de la familia FormArte.

Tanto si ya estás opositando como si estás meditándolo, esta entrevista puede ayudarte a ver las cosas desde otro punto de vista. (o como mínimo, sentirte reconfortada porque estás experimentando lo mismo).

 

Sara es una chica de 29 años que cursó educación infantil, un grado de turismo y ha hecho un máster referente a su última carrera. Este es su segundo año estudiando oposiciones y su idea es presentarse en la próxima convocatoria en Asturias.

¿Quieres conocer la historia de Sara y cómo encara ella las oposiciones? ¡Sigue leyendo!

 

¿En qué momento decidiste empezar a opositar?

Yo no tenía muy claro que quisiera opositar al terminar la carrera, no eran mis planes iniciales. De hecho, a pesar de que siempre había sido mi vocación, como era muy jovencita al terminar la carrera decidí empezar Turismo. Precisamente fue trabajando en el sector del turismo que me dí cuenta cómo se trabaja en las empresas privadas, que esa dinámica no me gustaba y empecé a pensar que opositar podía ser mi camino. Yo siempre quise ser maestra y me decidí por las oposiciones de educación infantil. Opositar te da unas ventajas frente al resto de cosas, además ahora salen muchas plazas, y creí que era el momento.

 

¿Por qué escogiste una academia?

Para empezar de cero, me parecía que era una buena opción. Cuando te decides a opositar vas un poco perdida y pensé que sería mucho más fácil arrancar. Además de la ayuda en el terreno de estudio, en una academia conoces a más gente, si están trabajando aprendes muchas cosas de ellos y para empezar, era lo que necesitaba.

 

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir FormArte?

Elegí FormArte por lo que transmitía, tenían un blog que explicaban cosas diferentes, eran muy cercanos, venías a preguntar y te daban toda la información, te ayudaban mucho. No es lo mismo llamar a una academia y que te respondan solo con las cuatro cosas básicas a que se preocupen por ti con lo que tú necesitas. ¡Si incluso me ayudaron a cuadrar los horarios! Para mi fue un acierto.

 

¿Qué estás aprendiendo como opositora?

He aprendido que es un camino muy largo, que hay que ser constante y que es importante tomárselo en serio, que con ir solo a clase no es suficiente. Si realmente quieres tener opciones de aprobar las opos, tienes que dedicarte a ello e ir a por todas.

 

¿Cómo te organizas?

Intento ser constante para no descentrarme. Si trabajo por las mañanas, después de comer descanso un rato viendo un capítulo de alguna serie y me pongo a estudiar. Intento tener un horario fijo; ponerme siempre a estudiar a la misma hora, en el mismo sitio porque siento que estoy más centrada y, como estoy acostumbrada, lo hago de forma mecánica.

 

¿Qué crees que es lo más duro de opositar?

Yo creo que lo más difícil es estar estudiando año tras año lo mismo y ver que no se avanza. Son los mismos temas, parece que te los sabes, pero al ponerte a escribirlos parece que no. Es un proceso muy largo y también desanima. Y sobre todo cuando ves a otras personas que ya se han presentado varias veces y  siguen ahí. Frustra bastante.

 

¿Qué crees que es lo más importante al opositar para tener éxito?

No desanimarte, tener paciencia, tener mucha rutina, ser consciente que es un camino largo y sobre todo organizarse: dedicar unos días estudiar, otros a preparar progra, otros a hacer supuestos, etc. Parece mentira pero la organización es clave. Y también no quedarte con lo básico, querer ir un poco más allá: buscar mucha información, leer muchos libros, etc. En resumen: Constancia.

 

¿Qué esperas conseguir aprobando las opos?

Supongo que lo mismo que todos los que opositan: trabajar en lo que siempre he querido, con una plaza fija y estar muy contenta en un cole con mis niños. Para mi sacarse las oposiciones y conseguir una plaza, te da calidad de vida.

 

 

¿Cómo se superan los momentos de “no puedo más”?

Los momentos de no puedo más se superan intentando desconectar. En ese momento de “ya no puedo más con la vida”, que existen y pasan a veces, creo que lo mejor es cerrarlo todo, no entrar en la habitación donde estudias durante un par de días, irte lo más lejos que puedas, disfrutar de la gente y salir un poco del estudio. Sería como aquello de alejarse para verlo en perspectiva y coger fuerzas. Es lo que a mi me funciona.

 

¿Te has planteado dejarlo en algún momento?

No, la verdad que no. Tengo muy claro que es lo que quiero, quiero presentarme, intentar aprobar y sacar la máxima nota posible. Puede haber algún día que pienses: no quiero seguir estudiando, pero es cosa de un día. Desconectas ese día y al día siguiente vuelves a ello.

 

¿Qué consejo le darías a otra opositora o a alguien que se plantee opositar?

Que no lo dejen y que se esfuercen mucho.  Como ya he dicho, es un camino largo pero la gente lo consigue y sobre todo que se lo tomen en serio. Que al final, hay mucha gente que se presenta por presentarse, que se miran por encima los temas, hacen un par de supuestos pero no lo hacen a conciencia. Que busquen una rutina, que pidan ayuda si lo necesitan y que mucho ánimo.

 

 

Muchas gracias Sara por darnos tu punto de vista como opositora. Esperamos que tengas mucha suerte y que consigas tu ansiada plaza y poder trabajar en aquello que deseas.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Feliz Navidad Opositora

Llega Navidad y…

Y es momento de tomarse un break.

Estos días, si tienes la suerte de tener vacaciones, son un fantástico momento para adelantar estudio y dedicarle todas las horas que no puedes durante la semana.

 

Por un lado, queremos animarte a aprovechar estas horas libres para avanzar temario y para acercarte un poquito más a tu objetivo. Llegar a los objetivos que te habías planteado o bien ir más allá.

 

Pero por otro lado.. queremos pedirte que disfrutes.

 

¿Sabes? Estas Navidades son irrepetibles. Por mucho que te juntes de nuevo el próximo año, con las mismas personas durante la cena de Nochebuena, por ejemplo, no va a ser igual. Aunque lo intentárais reproducir.

Cada instante es único.

 

Pero además, los momentos son efímeros y tal como vienen, se van. No sabes qué va a pasar durante este año y dónde ni cuándo estarás en 365 días. Por mucho que lo intuyas no tienes ninguna certeza, por lo tanto, vive el momento.

No dejes que pasen los trenes, no te permitas no disfrutar del tiempo que tienes, porque es un regalo.

 

Independientemente del significado que tenga para ti la Navidad, suele ser sinónimo de reunirse y reencontrarse con los tuyos. Con las personas a las que aprecias y quieres, las que te acompañan en tu día a día, las que te hacen la vida un poquito más fácil. Y esta es la verdadera magia, ¿no?

 

Evidentemente que esto se puede hacer durante todo el año, pero parece ser que nos gustan las tradiciones y reunirnos por estas fechas, abrazándonos muy fuerte y recordando con nostalgia a los que no están en la mesa. ¿Vas a perdértelo?

 

No dejes escapar este momento. No permitas que nada (ni nadie) te lo quite.

Haz que sea especial y eso no quiere decir que sea exuberante o con grandes galas, presentes o festines, para nada.

Lo especial y lo verdaderamente valioso es regalar tu tiempo y regalar tu cariño. Y también empápate del de los tuyos.

 

 

Deja por un día, dos  o tres, las opos, el estudio, las preocupaciones y los miedos a un lado, y céntrate en las personas que tienes delante.

En escuchar cómo están, cómo se sienten, qué sueños les quedan por cumplir y en reíros juntos que, al final, son las anécdotas con las que te quedas.

 

Comparte con ellos tu tiempo porque es lo más preciado que puedes dar.

 

De pequeños nos dedicábamos a hacer listas gigantes con todas aquellas cosas que nos gustaban; coches teledirigidos, muñecas increíbles, playmobils con todos los detalles y accesorios, game boys con los juegos de moda, máquinas para hacer helados, gominolas e incluso experimentos y otros muchos tantos juegos y juguetes que anunciaban por la tele. En general pedíamos cosas materiales con las que poder jugar y divertirnos. (y cuando nos traían un pijama no entendíamos por qué).

 

Pero cuando te haces mayor te das cuenta que las cosas materiales no lo son todo. Que tener lo último en tecnología, un reloj bonito, un coche fabuloso o ir a la última moda, no sirve de nada si no hay nadie que te abrace, te escuche y esté a tu lado.

Con el tiempo aprendes que el tiempo es, verdaderamente y aunque suene a tópico, lo mejor que tenemos y lo mejor que podemos dar.

 

Por eso queremos pedirte que lo des y te lo des. Que te hagas ese regalo a ti misma y lo disfrutes como una enana.

 

Que retengas cada instante bonito en tu memoria y hagas un álbum en tu cabeza con los recuerdos de estas Navidades. No se trata de hacer fotos con el móvil para compartirlas por instagram, se trata de hacer fotos mentales para retenerlas y recordar esos momentos cuando vengan días malos o cuando los eches de menos.

 

¿Estás lista?

 

Disfruta de estas Navidades.

 

Desde FormArte te deseamos unas muy felices fiestas llenas de instantes preciosos y de felicidad.

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo hacer un buen resumen?

Resumir es una técnica de estudio de lo más útil y, afortunadamente, una que se aprende fácilmente con la práctica.

Vas a pasarlo mal si confías únicamente en la memorización, especialmente cuando se trata de temas difíciles y complejos. Muy especialmente si estás opositando y haciendo veinte cosas más.

 

En cambio, puedes buscar otras formas de estudiar que te sean mucho más eficaces. No solo para fijar y retener mejor la información sino también como instrumento de repaso.

No nos engañemos, no puedes volver a leer todos los temas de cabo a rabo cada vez que quieras repasar y los días previos al examen te sentirás abrumada si tienes que coger todo el material de nuevo.

 

Uno de los recursos más importantes para manejar toda la información es el resumen. Un resumen consiste en volver a redactar la información en una extensión menor a la del texto original, tratando de extraer solo las ideas e información crucial. Es decir, lo que realmente importa.

 

Un buen resumen tiene muchas ventajas:

 

  • Te ayuda a trabajar la comprensión del texto.
  • Recapitula los puntos, hechos, afirmaciones o ideas relevantes, seleccionando aquella información que es realmente importante.
  • Relaciona estos puntos con el argumento general, asociando y enlazando ideas.
  • Contextualiza el material.
  • Potencias tu capacidad expresiva, dado que elaborando el resumen tienes que integrar tu propio vocabulario para ir enlazando unas ideas con otras. Esto te vendrá muy bien para hacer las distintas pruebas de las oposiciones.
  • Te permite que verifiques periódicamente tus notas para repasar y asegurarte que tus conocimientos se mantienen correctamente.

 

Además… por si no lo sabías, el solo hecho de hacer el resumen hace maravillas en la memoria.

Mientras planificas cómo hacer tu resumen, puedes hacerte algunas preguntas para orientarlo mejor:

 

  • ¿Cuál es el propósito o uso de este resumen? Guía de estudio, herramienta de aprendizaje, archivo de puntos importantes para que no tenga que leer el trabajo.
  • ¿Cuáles son las ideas clave?
  • ¿Cuál es el punto principal?
  • ¿Qué ideas menores pueden omitirse?
  • ¿Qué ejemplos, detalles, tangentes, etc., deben mantenerse pero condensarse, y cuáles pueden omitirse?

 

Pasos para realizar un buen resumen

 

Para realizar un buen resumen, los pasos a seguir son los siguientes:

 

  1. Leer todo el contenido que tienes que resumir para analizar qué es aquello imprescindible y que puedes suprimir. Una primera lectura te permite tomar consciencia de las ideas principales y más importantes del texto. El subrayado de palabras es imprescindible en este caso, pero ¡NADA de subrayar al tuntun!. Se recomienda que en cada párrafo no se subrayen más de ocho palabras. 
  2. Una vez ya has reconocido el tema o idea principal y las secundarias, es importante que identifiques la estructura de desarrollo del tema. Básicamente es saber cómo se relacionan las ideas entre sí y cuál es la forma más lógica de explicarlas. En este punto puedes hacer un esquema de contenido; un cuadro que te permita organizar de forma gráfica las ideas y visualizar la relación.
  3. En función de las palabras subrayadas y basándote en ellas, haz una breve redacción con tus propias palabras. Es la mejor forma de integrar el mensaje y de crearte tu propio discurso. Céntrate en las ideas principales y, a partir de ahí, incluye las secundarias (estrictamente necesarias). Un resumen debe poder enlazar todas las ideas entre sí de forma que todo el texto mantenga una coherencia y congruencia. Sobre todo usa términos que entiendas y que sean fáciles de recordar para ti, no tienes que escribir como Cervantes sino expresarte como lo harías tú.

 

 

Un resumen debe poderse entender por sí solo, sin necesidad de volverte a leer el texto base. Piensa que, aunque emplees tiempo en hacerlo te será útil tanto para comprender bien aquello que estás estudiando,  fijar los conocimientos,  como para repasar.

 

¿Sueles hacer resúmenes? ¿Tienes algún truquillo para hacerlos?

 

FormArte, el arte de formar

Las dudas te están quitando la oportunidad de alcanzar tu sueño

Quizás tienes dudas sobre si empezar a opositar.

 

Tú quieres ser maestra, te apasiona la enseñanza y crees que es aquello que te hará realmente feliz. Esto lo sabes.

Es tu sueño.

 

Pero cuando piensas en opositar, que es un camino muy largo y que no sabes si lo conseguirás, te entra vértigo. Te paraliza y te invade una sensación de desesperanza que te echa para atrás.

No quizás mejor no oposito, tengo que hacer otras cosas, aún no es el momento.

¿Cuántas veces no ha sido el momento?

 

“Pero es que tengo que mejorar mi inglés y me estoy mirando un postgrado de inteligencia emocional y hay un par de cursillos que me interesan.”

 

¿Te contamos un secreto? Siempre habrá algo más que hacer, siempre encontrarás un motivo para no empezar.

Siempre encontrarás UNA EXCUSA.

 

Todos los seres humanos tenemos cierta tendencia a justificar aquellas acciones que nos dan miedo o que tienen que ser cambiadas con alguna excusa que nos haga sentir mejor. La originalidad de la excusa depende de cada uno y nuestro cerebro es una máquina de lo más creativa cuando se trata de inventarse excusas. ¿Sabes lo peor? Que nos las creemos.

 

Pospones el momento de empezar a opositar una vez tras otra. ¿Por qué?

Porque enfrentar la incomodidad que implica empezar a opositar es difícil.

¿Por qué es incómodo? Porque la recompensa, que nadie te asegura, es a largo plazo, porque sabes que el camino es largo y duro, y porque la incertidumbre que acompaña a una oposición jode, frustra e incluso duele.

Por eso te das excusas bastante racionales y te convences a ti misma que no es el mejor momento para hacerlo.

Además, el cerebro humano es tan perezoso cuando se trata de incorporar un nuevo hábito o empezar en una nueva situación, que intentará engañarte sea como sea con la idea de posponerlo.

 

El cerebro prefiere no empezar una actividad para evitar dejarla incompleta. Dentro de la naturaleza humana está el hecho de terminar todo lo que empezamos (excepto los álbumes de cromos cuando éramos pequeñas que era casi misión imposible) y si no está terminado, experimentamos una sensación de frustración o cierto leve grado de dolor. Dejar inconclusa una actividad nos genera culpa y decepción y cuando esto sucede, el cerebro se lo apunta para tenerlo en cuenta en el futuro.

Es por esto, precisamente, que prefiere no empezar nada nuevo. el cerebro recuerda que existe la probabilidad de dejarla incompleta y prefiere ahorrarse las sensaciones negativas que implica. Te da un miedo terrible empezar a opositar, ver que no puedes conseguirlo y dejarlo.

 

Pero eh!!!!!!!!!!! ¡Sucede lo mismo al inrevés! Cuando terminas una tarea, acción, llámale X con éxito, tu cerebro guarda esa información como positiva y esto te impulsa a empezar nuevos proyectos.

 

¿Te imaginas cómo te sentirás cuando consigas una plaza?

 

Las excusas lo que hacen es darte una explicación relativamente lógica y provisional de porque mejor no empezar con las opos. Como tienes un motivo “de suficiente peso”, descartas la opción y te dices a ti misma que es la decisión correcta

 

¿Y por qué te pones excusas para empezar a opositar? Porque tienes MIEDO. Ya te hablamos del miedo hace un tiempo.

Miedo a no hacerlo bien.

Miedo a fracasar

Miedo a no poder con ello

Miedo a lo desconocido

Miedo a no terminar con éxito

Y podemos seguir.

 

Posponerlo es el camino fácil. No hay consecuencias negativas inmediatas, en estos momentos, nada malo va a pasar. Es muy sencillo permanecer en tu zona de confort y ahorrarte el trabajo y la incertidumbre que supone opositar.

¿Nunca te has planteado por qué le llamamos zona de confort? Es un poco tonto si te lo planteas, hablamos de ello como algo negativo, pero el confort es positivo, ¿no? Estás bien cuando sientes confort, solo que es un bien de esos en que sabes que podrías estar mil veces mejor. Y cuando piensas que podrías estar mejor es que algo dentro de ti no termina de encajar.

 

Uno de los grandes problemas es que la recompensa es aún inalcanzable y seguirá siéndolo durante mucho tiempo. Nos gustan las cosas inmediatas y cuesta ir a por algo que sabes que tardará en llegar. Lo ves lejos y… desistes antes de empezar.

 

Pero amiga, el mundo está hecho para los valientes. Y tú lo eres. Tienes todo lo que necesitas para opositar y sacarte la plaza. Está dentro de ti; eres tú. Tienes la fuerza, la constancia y la capacidad de hacerlo. Es tu maldita cabeza la que te paraliza y te hace creer que no vas a poder.

Lo que no sepas, lo aprenderás por el camino, pero la base ya está en ti.

 

Si reconoces ese miedo, felicidades. Este es el primer paso para enfrentarlo y ganarle la batalla.

 

¿El segundo paso? Recordarte lo fuerte, capaz y valiente que eres.

 

Después ya te pones a mirar qué necesitas para opositar, cómo empezar, si quieres hacerlo por libre, en una academia, con preparador…

 

Pero en este barco, no estás sola. Recuérdalo.

 

“Es solo tu forma de pensar lo que decide si tendrás éxito o fracasarás.”

Henry Ford

FormArte, el arte de formar.

 

Si no puedes vivir sin redes sociales, toca desintoxicarse

Las redes sociales se han hecho un hueco importante en nuestra vida. Para algunos es una herramienta de trabajo, para otros una forma de difundir contenido, para muchos una forma de mantenerse conectado y al día con los amigos (y los no tan amigos), y también una forma de entretenerse.

 

Las redes sociales han revolucionado la sociedad y han traído multitud de cambios con ellas. Algunos mejores y otros no tanto. Pasar tiempo en ellas está muy bien, sin embargo, el problema llega cuando pasamos demasiado tiempo. Y cuando les dedicamos un tiempo que deberíamos estar dedicando a otras cosas.

 

Ya te contamos en nuestro post acerca de los ladrones de tiempo, que las redes sociales son uno de los mayores ladrones de tiempo de hoy en día.

¿Cuánto tiempo pasas cada día en Instagram, twitter, facebook, youtube…? Si empiezas a contar, te darás cuenta que le dedicas varias horas de tu jornada y eso está afectando a tu estudio.

 

Estás estudiando y te llega una notificación de instagram (ya te has distraído), primero decides ignorarla pero al cabo de 5 minutos decides que mejor lo miras, respondes si es necesario en un segundo y ya te vuelves a poner. ERROR.

Probablemente ese segundo que has pronosticado, pase a ser mínimo 5 minutos y ya has perdido el hilo y la concentración. Súmale que las redes sociales suelen tener un punto de adictivo, que una vez entras, te atrapan y acabas perdiendo el tiempo.

 

Las redes sociales nos atrapan y, sin darnos cuenta, las revisamos una y otra vez, arruinando la productividad o el disfrutar de la vida desconectados.

 

Echarle un vistazo a Facebook e instagram en momentos de ocio o cuando estás aburrida como en el autobús o en la sala de espera del dentista, no es un problema por sí mismo (aunque puedes aprovechar esos momentos muertos para repasar ;)). No obstante, se convierte en un mal hábito cuando perjudica a tu rendimiento. Si los descansos o las revisiones de las redes sociales son un big deal para ti y te gustaría volver a ser más productiva y centrarte en el estudio 100%, sigue leyendo porque este post te interesa.

 

Cómo desintoxicarte de las redes sociales y dejar de perder el tiempo ahí

 

Paso 1:

Primero de todo puede ser muy positivo saber cuánto tiempo pasas en ellas. Quizás solo con ver el número te asustas y decides dejarlo. ¿Cómo hacerlo?

Por un lado puedes saber las horas exactas que pasas en instagram y facebook desde las mismas aplicaciones. En ambas redes hay un apartado llamado “Tu actividad”, en el que te da el número de horas al día que pasas.

Y por otro lado, hay aplicaciones externas, como moment,  que te dicen cuántos minutos pasas en el  móvil además del número de veces que lo desbloqueas.

 

Paso 2:

Una vez hemos identificado la magnitud del problema, pasaremos al primer paso: desactivar las notificaciones.

En la configuración de tu móvil puedes desactivar todas las notificaciones relativas a una aplicación y, como no es probable que un mensaje, comentario o like de instagram sean una emergencia, puedes mantenerlas silenciadas. Ver que tienes una interminable lista de notificaciones puede generar ansiedad en plan “work to do”, por lo tanto, si no las ves, adios problema. Ojos que no ven….

También es una buena práctica silenciar las notificaciones de whatsapp durante las sesiones de estudio. Si es algo realmente importante, pueden llamarte. Si no sabes que recibes mensajes, no te distraes. Además, la mitad de las veces los mensajes son de esos grupos llenos de gifs, vídeos y fotos que realmente no te dicen nada con chicha. Mejor, déjalo para tu rato de ocio.

 

Paso 3:

Piensa y planifica cuánto tiempo quieres pasar en redes sociales. Raciona el acceso, sobre todo mientras estás estudiando. Las redes sociales y los smartphones, son adictivos, por eso, lo mejor es medir su consumo.

Deja el teléfono lejos de ti mientras estés estudiando y fíjate la meta de estar 2-3 horas sin revisarlo. Lo ideal sería que tampoco lo cojas durante los ratitos de descanso y que en lugar de aprovecharlos para chequear tus redes o mensajes, estires las piernas y te despejes de otra forma.

 

Paso 4:

Si ves que no puedes dejar de desbloquear el móvil y mirar si la luz de las notificaciones parpadea, una ayudita extra nunca está mal.

Hay algunas aplicaciones que pueden ayudar con esta tarea:

  • Freedom: Es una de las apps más completas que puedes encontrar. Con ella puedes programar horarios durante los que quieres que el smartphone no emita ningún tipo de notificación y el kid de la cuestión, restringir el acceso a las aplicaciones que consideres que te hacen perder más tiempo. ¿Lo malo? Solo es para el team Iphone
  • Offtime: Es una alternativa de la anterior. Además de restringir el acceso y quitar notificaciones durante ciertos periodos de tiempo, puedes configurar recordatorios para ver cuánto tiempo llevas mirando el móvil y hacer un seguimiento de este.
  • Forest: Esta app es un poco más divertida. Plantas árboles y bosques en función del tiempo que te mantengas alejada del teléfono. Plantas semillas, que tardan 30 minutos en crecer, según el tiempo que quieras mantenerte centrada y el objetivo es no salir de esta app porque sinó mueren. Además ganas monedas virtuales que luego puedes donar a la ONG Trees for the Future. Es un buen motivo para dejar el móvil de lado, ¿verdad?

 

Paso Bonus

Si ni con esas puedes desengancharte y tu rendimiento sigue viéndose afectado, ha llegado el momento de plantearse dejar el mundo 2.0 por una temporada. Borra las apps de tu móvil e intenta vivir sin ellas. Quizás 15 días son suficientes, pero un mes puede ser un buen objetivo.

 

Observa cómo cambia tu vida (y sobre todo tu rendimiento) sin ellas y fliparás.

 

Y recuerda que cuando eres pequeña esto no existía. Si podíamos vivir sin ellas entonces, podemos hacerlo ahora.

 

Si consigues desintoxicarte de las redes sociales, puedes ponerte algún tipo de premio, ¿no? Premiarse siempre es una forma estupenda de estar más motivada y lograr lo que te propones.

 

¿Qué te parece? ¿Lo intentamos?

 

FormArte, el arte de formar