¿Qué puedes hacer para empezar a cuidarte un poco más?

 

Ya te hablamos de la importancia de cuidarte y tomar tiempo para ti.

 

Si aún sientes que no puedes permitírtelo, considera esto: más que probablemente no lo hagas con suficiente frecuencia y ponerte en segundo plano es una de las razones por las que puede que te sientas agotada, frenética y abrumada.

 

¡Autocuidado, al rescate!

¿De qué va esto?

El autocuidado, a menudo ignorado pero totalmente necesario, es cualquier acción o comportamiento que te ayude a evitar problemas de salud (como aumentar el riesgo de problemas cardíacos debido al exceso de estrés, por ejemplo. ¿Te lo habías planteado?) y te beneficia al mejorar tu salud mental y física.

 

Es sencillo:

 

MEJOR AUTOESTIMA = MENOS ESTRÉS = MÁS BIENESTAR.

 

Autocuidarte te proporciona un equilibrio en un mundo cada vez más sobreestimulante.

El cuidado personal constituye una parte esencial de un estilo de vida saludable y esto te permite estar más en sintonía con tu mente y tu cuerpo.

Últimamente está cada vez más a la orden del día esto de comer sano, el realfooding y hacer deporte (que está muy bien), pero un estilo de vida saludable también pasa por dedicarte tiempo y cuidarte.

El problema es que posiblemente no estés haciendo lo suficiente.

Los expertos sugieren que descuidamos el autocuidado porque puede ser difícil realizar ciertos cambios y manejar el estrés de una manera más eficaz. El cuidado personal también se asocia a veces con el egoísmo y el comportamiento perezoso y excesivamente indulgente. Esta mentalidad podría hacernos sentir culpables por pensar que necesitamos tomar un descanso de nuestras vidas para hacer algo que, simplemente, nos hace sentir mejor. Pero ignorar nuestras necesidades tiene algunos efectos secundarios peligrosos: nos hace más propensos a enfermarnos y puede empeorar las condiciones existentes, sin mencionar el costo emocional de no tomar un descanso.

Es por eso que tomarse el tiempo para controlar tu mente y tu cuerpo NO ES ALGO MALO. De hecho, los investigadores creen que la búsqueda de la salud y la felicidad está lejos de ser egoísta. Cuando nos cuidamos bien, es probable que veamos una mejora en muchos aspectos de nuestras vidas, incluida nuestra salud física, relaciones e incluso nuestros ingresos. Además, al elegir el cuidado personal, tenemos una tendencia a preocuparnos más por los demás, lo que demuestra su importancia no solo para nosotros mismos, sino también para el mundo que nos rodea.

 

¿Y cómo nos autocuidamos? Hay miles de millones de formas de hacerlo, debes encontrar aquellas estrategias que te funcionen a ti y que te ayuden a rebajar el estrés y sentirte mejor. Como la filosofía de FormArte es intentar ayudarte en aquello que nos sea posible, hoy te traemos unos cuantos consejos.

 

¿Empezamos?

 

Consejos para cuidarte a ti misma:

Reconoce los signos de angustia en tu estado de ánimo y en tu comportamiento.

Cada uno de nosotros tiene un “indicador” que significa que estamos  al límite, a punto de explotar. .

Estos signos se pueden presentar en una montón de formas y comportamientos. Quizás tienes una hambre emocional voraz o en cambio tengas el estómago cerrado a cal y canto. Puede que sientas una opresión en el pecho y te cueste respirar, notes dolor abdominal o de cabeza. Pero a lo mejor tienes un sentimiento de agotamiento y desesperanza. Esta es una buena oportunidad para parar, reflexionar y averiguar qué está causando estos síntomas que te están bloqueando.
Recuerda que esto es solo el principio pero hay muchas personas que no son capaces de reconocer sus emociones ni las situaciones o circunstancias que las provocan.

 

 

Establece un equilibrio entre tus necesidades personales y las demandas relacionadas con el trabajo o la familia.

Una cosa es reconocer que estás estresado y otra cosa es hacer algo al respecto. Regresarás a tus tareas relacionadas con el trabajo, estudio o vida diaria con una perspectiva mucho más fresca si has tenido la oportunidad de tomar un breve descanso mental. Incluso antes de llegar a ese punto de sentir angustia, date la oportunidad de descansar; sal a dar una vuelta o simplemente siéntate y disfruta de un momento de tranquilidad sin distracciones.

 

 

Encuentra el silencio.
El mundo es ruidoso, la mente ruidosa, el estrés ruidoso,.
La vida es ruidosa.
Es necesario que encuentres un momento de tranquilidad en tu día para mantener el equilibrio. El ruido de la vida es dramático. Es demasiado fácil contraer la infección de la negatividad y alimentarla inconscientemente. Tomarse un tiempo para tranquilizarse y obtener una perspectiva le ayuda a discernir qué elementos importantes necesitan su atención y qué elementos de la mesa puedes dejar ir. No necesitas un tiempo de silencio en proporción a tu tiempo de trabajo, pero intenta crear 15-30 minutos por día como mínimo. Realmente no se necesita mucho para volver a conectarse.

Mantener el sentido del humor.

A menudo nos olvidamos del papel del humor como destructor de estrés. Ser capaz de reírse, incluso de las situaciones más desastrosas que te pasen, puede ayudarte a poner en perspectiva las tensiones de tu vida. Pero no solo tienes que reírte de ti misma, ver una comedia de televisión, leer algún blog divertido o escuchar un monólogo ayudará no solo a su estado de ánimo, sino también a algunas de esas hormonas del estrés que se han estado acumulando.

 

Pasa tiempo de calidad con amigos y familiares.

Estar con personas fuera de la situación laboral/casa puede ayudarte a volver a la realidad y quizás establecer un sentido de normalidad que restaure el estado de ánimo. Tus seres queridos te ayudarán a satisfacer tus necesidades emocionales a través de su comprensión y preocupación, y además seguro que son un chute de energía, alegría y risas aseguradas. Buscad un planazo que os apetezca a todos y a disfrutar se ha dicho.

 

Desarrollar una actividad alternativa, auto absorbente pero saludable.

Cuando encuentras un pasatiempo que realmente te apasiona, podrás dedicarte como vía de escape para alejarte por un rato de la realidad. Además, sea cual sea, seguro que te motiva intentar desarrollar ese pasatiempo al máximo. Una actividad de auto-absorción que promueve tu salud tiene el beneficio adicional de hacerte más capaz de soportar el estrés.

 

Aprende a decir NO

A veces, los eventos más tóxicos en nuestros días provienen de situaciones que podemos evitar o hábitos que podemos detener. No aceptes situaciones o tareas que ni te tocan, ni te hacen sentir bien ni quieres hacer solo por quedar bien o por complacer a otra persona. Tu tiempo es tuyo y debes priorizar aquello que te aporta o te lleva por el camino que has elegido. No eres menos buena por decir que no. Una buena estrategia según algunos psicólogos clínicos puede ser hacer una “Lista de NO” en la que escribas todo aquello que no quieres hacer o aceptar como por ejemplo: “no guardar cosas que no necesitas” o “no quedar con alguien con quien no estás a gusto por compromiso”

 

Organízate y gestiona bien tu tiempo

Las buenas habilidades de gestión del tiempo son clave para un buen cuidado personal, según el Centro de Asesoramiento de la Universidad Amherst y según nosotros, que te lo hemos dicho un millón de veces ya. Un calendario, un planificador o incluso una lista de tareas pueden funcionar, dependiendo de que te funcione mejor a ti. Esto te da la oportunidad de echar un vistazo realista a tus días para ver si se estás sobre-programada o si estás gastando mucho tiempo en algo que no te vale la pena. Escribir cosas también es una forma de sacarlas de tu cabeza, lo que reduce el estrés de olvidar o llegar tarde a las citas.

 

Esperamos que estos tips te sirvan para encontrar tiempo para ti y oxigenarte entre estudio, trabajo, oposiciones y todo el estrés que se genera día tras día.

 

Keep calm ¡y a por todas!

 

 

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Opositora no te estreses: algunas claves para superar el estrés.

 

Quizás estés empezando a preparar las oposiciones por primera vez o vuelvas a ello después de un pequeño parón durante las vacaciones. Sea como fuere, es probable que en estos momentos el estrés no te haya acechado aún. Pero como mejor prevenir que curar, queremos advertirte un poco ante este enemigo y darte unas claves para que puedas hacerle frente a tiempo.

 

Aunque el momento en que, más probablemente sentirás estrés será cuando quede poco tiempo para las pruebas, el estrés y la ansiedad pueden aparecer en cualquier momento.

 

Pero, ¿qué diantres es el estrés?

 

En sí mismo, el estrés es la respuesta a una situación o acontecimiento que ejerce cierta presión sobre ti. Te afecta a nivel emocional y físico y altera tus pensamientos y comportamiento.

 

Tampoco nos malinterpretes, el estrés en sí no es siempre malo. De hecho hay veces que estar bajo presión puede ayudarte a alcanzar el éxito. El estrés tiene un efecto positivo porque nos motiva y nos ayuda a superar dificultades. Desde un punto de vista evolutivo estamos hechos para sobrevivir, ¿verdad? y aunque una situación nos provoque tensión, podemos hacerle frente.

 

El problema viene cuando sobrepasamos el límite. Cuando el estrés es intenso, prolongado y mal llevado tienes la sensación de perder el control, te angustias y puede bloquearte y hacerte perder el tiempo (¡ya tenemos suficientes ladrones de tiempo!).

 

Seguro que en algún momento de estrés alguien te ha dicho: cálmate. Y probablemente le has fulminado con la mirada y has querido matarlo. Es uno de los consejos más inútiles que se pueden dar en estos casos, por muy buena intención que tenga quien lo da.

 

 

No obstante, hay algunos truquillos para hacer frente al estrés.

 

¿Vamos a por ellos?

 

Truquitos para hacer frente al estrés

 

Cuando ya sientas el estrés a flor de piel: Hay tres técnicas para rebajar la tensión que sientes. Pruébalas todas antes de descartarlas. Quizás, de buenas a primeras, piensas que ni de coña te van a ayudar, pero ¿quién sabe? ¡De perdidos al río! Seguramente una te funcionará mejor que las otras, pero para ello debes probarlas todas 😉

  1. Relajación muscular: Al aparecer el estrés, tus músculos se tensan, pero como probablemente tu mente ya está ocupada con otras cosas, ni te enteras hasta tiempo después. Tensar i destensar varios músculos provoca un estado de relajación profunda (¡y ayuda a aclarar las ideas!). Durante el tiempo en que estás haciendo esto, tu mente se centra en tu cuerpo y en las sensaciones que percibe, en lugar de en tus problemas o cosas por hacer.
  2. Respirar hondo: cuando estás estresada respiras con dificultad o contienes la respiración. Centrarte en respirar es un modo de calmar el cuerpo y a tu cerebro. Además de facilitar que el oxígeno llegue al cerebro, los factores que se dan cuando estás estresada, disminuyen (aumento de la frecuencia cardíaca, presión arterial alta, etc.). Hay muchísimos ejercicios de respiración para que encuentres cuál te funciona a ti, pero ¿sabes lo mejor? ¡Puedes hacerlo en cualquier lugar!
  3. Visualización: te hemos hablado muchas veces de visualizar para motivarte, pero la visualización también es útil para reducir la ansiedad. Es un poquito distinta y, en un primer momento, puede parecerte un poco locura pero ¡funciona! Esta consiste en imaginar un lugar bonito y que te relaje: una playa paradisíaca, un bosque, la montaña, la selva, muy up to you. Visualízate ahí y vive la experiencia. Recuerda cada detalle, olor, sonido, los colores, los sabores, etc. Si realmente consigues creer que estás ahí, se convertirá en tu vía de escape. Puedes teletransportarte hasta allí cada vez que estés estresada.

Cuando notes que estás llegando a tu límite:

Primero de todo, intenta reducir las presiones a las que estás sometida, que seguro que son muchas. Plantéate hasta qué punto te concierne a ti llevar esa carga y de qué puedes deshacerte. Evidentemente hay ciertos factores estresantes de los cuales no puedes librarte, pero seguro que hay alguno del que sí. Es cuestión de prioridades. Pregúntate: ¿realmente tengo que hacer esto? Replantearte lo que importa y lo que no.

 

En segundo lugar, potencia tu capacidad de solucionar problemas. Ser capaz de controlar aquello de lo que no puedes librarte, te ayudará a sentirte más relajada.

¿Cómo hacerlo?

  1. Organización: Si despejas tu vida, despejarás tu mente. Por ejemplo; quizás piensas que el desorden no te afecta, pero no es así. Vivir rodeada de desorden conlleva estrés. Simplifica aquello que puedas y busca los cambios que te ahorrarán tiempo, caos y quebraderos de cabeza.
  2. Hacer listas:  Es una forma muy útil de poner orden en tu vida, saber organizarte y poder priorizar tus tareas. Al escribir ciertas tareas, estas pasan a ser más oficiales, además que escribir las cosas estimula la memoria. Y por si fuera poco… ¿hay mejor motivación y satisfacción que tachar algo de una lista?
  3. Asume menos responsabilidades: Acerca de este punto hay poco que añadir. Sé realista con tu tiempo, aprende a delegar, pregúntate si tienes que hacerlo y no te presiones más de la cuenta.
  4. No procrastines. Aplazar tareas puede crear muchíiiiiisimo estrés. Cuando pospones algo, a parte de que luego te da más pereza hacerlo, estás reduciendo la confianza en ti misma y estás subestimando tu capacidad para enfrentarte a ello. Una vez empieces a hacer lo que sea que estás aplazando, tu nivel de ansiedad bajará.

Y por último, pero no por ello menos importante… DESPÉJATE y HAZ ALGO DIVERTIDO Y QUE TE GUSTE. Parece obvio pero a veces te olvidas de ti misma, de distraerte, de divertirte y eso no es bueno. Hacer cosas que te gustan no solo te relajará sino que te hará sentir más feliz.

Es mucho más fácil hacerle frente al estrés cuando te has dado un break, ¿verdad?

 

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La clave mágica que necesitas conocer para opositar (I)

¿Sabes cuál es uno de los requisitos básicos e imprescindibles que necesitas para opositar?

 

LA MOTIVACIÓN

Desde que he publicado mi libro recibo cientos de mensajes de opositoras y opositores (y no solo de educación) contándome como están llevando el proceso, como se sienten, que es lo que les frustra y como después de años en esta rueda la motivación se desvanece…

Si no estás motivada, vamos mal y de poco servirá que seas perfectamente capaz o que te tires diez horas al día estudiando. Tienes que estar plenamente convencida de lo que estás haciendo y poner toda la carne en el asador para conseguirlo.

 

En una oposición debes dedicar muchas horas al estudio y hacer muchos sacrificios. Dicen que a quién algo quiere, algo le cuesta, y en este caso es totalmente cierto. Salidas con amigos, viajes, escapadas en pareja, reuniones familiares, festivales… al fin y al cabo, experiencias que te apetecerá vivir. No nos alarmemos, no significa que no vayas a poder disfrutar de estos momentos, pero sí que quedarán limitados al tiempo libre que te quede.

 

Tú debes determinar qué sacrificios estás dispuesto a realizar y si te merece la pena preparar la oposición y la energía y la fuerza que te mantendrá en pie tendrá que venir de ti misma; de tu propia motivación.

 

¿Qué es la motivación?

 

La motivación sería la determinación o voluntad que impulsa a la persona a hacer determinadas acciones o comportamientos para alcanzar un determinado objetivo. La motivación te influye de forma determinante a realizar conductas para llegar a un objetivo concreto, en tu caso, a aprobar las oposiciones.

 

La motivación es una fuente de energía que tiene cuatro características básicas:

  • Es una fuerza que origina una conducta, explica por qué se elige esa conducta y no otra de diferente.
  • Cuando empieza la conducta, es la que aporta la energía necesaria para mantenerla a pesar de todas las trabas y obstáculos que podamos encontrar por el camino.
  • Orienta y conduce la conducta hasta lograr el objetivo o meta buscado.
  • Es importantísimo que la motivación sea interiorizada y asumida por nosotros mismos. Si no es así, a la primer atisbo de dificultad, lo dejaríamos correr. La motivación externa no es suficiente y menos para un proceso tan duro como es una oposición.

La motivación es clave para que te mantengas tenaz en tu lucha por la plaza. La motivación te va a hacer falta sobre todo para ponerte a estudiar. Si no tienes altas dosis de energía, se te va a hacer muy cuesta arriba. Por eso, hoy vamos a compartir contigo algunas estrategias para que esta motivación sea más poderosa. ¡Ya verás como la vida de opositora se te hará menos cuesta arriba!

 

Estrategias para mantener la motivación

Crear el hábito de estudio

Es posible que ya haya pasado un tiempo desde que terminaste de estudiar y hayas perdido el hábito de estudiar. Has de recuperarlo y encima debes incrementarlo porque las opos son tarea dura. Una de las mejores formas de empezar es hacerlo de forma constante, a poder ser a diario y, a poder ser, en un mismo espacio. Si lo haces así, cuando llegue la hora de ponerte al lío, terminarás por hacerlo de forma automatizada. y no será un tremendísimo esfuerzo. Esto no significa que no puedas repasar tus resúmenes o esquemas en ratitos muertos.

Sabemos que hay casos y casos y que quizás tu situación no te permite tener esta rutina diaria, pero intenta ceñirte a ella todo lo que puedas.

Trabajar buscando objetivos concretos.

Una vez que has tomado la decisión de opositar, tienes un objetivo claro: aprobar la oposición y ser funcionaria. Esta meta te da la fuerza y vitalidad necesaria para trabajar día  a día, pero también es importante que te marques objetivos más concretos  y a corto plazo. Por ejemplo, tener redactado X tema para un día concreto, estudiar tantos temas en un mes, repasar tantos temas en una semana, etc.

Estos mini objetivos son tu forma de cuantificar cómo lo estás llevando y conseguirlos te aporta una satisfacción que es un chute extra de motivación.

 

Te mereces un premio, ¿no?

Reforzar una conducta aumenta la probabilidad que esta se mantenga a lo largo del tiempo. El castigo, por el contrario, disminuye la posibilidad que esto se mantenga. ¿Por qué no sacarle provecho a esto?

Si has programado una sesión de 3 horas de estudio o realizar una tarea concreta, no te levantes cada 10 minutos para ir a por agua, estirar las piernas, llamar, revisar las redes sociales, mandar un whatsapp… de esta forma solo pones el foco en las pocas ganas de estudiar. En cambio si después de haber cumplido tus objetivos, te concedes un premio por haber cumplido el objetivo establecido, la cosa ya cambia. Los premios variarán según tus gustos, evidentemente. Puedes elaborar una lista con todas aquellas cosas que te gusta hacer.

 

Usar técnicas activas.

El empleo de técnicas activas acorta la vivencia del tiempo, hace más amena la actividad de estudiar y produce una mayor memorización del material así trabajado. Para beneficiarte de estas ventajas tienes que emplear las técnicas activas de subrayado, esquematización, resúmenes, elaboración de temas, realización de gráficos, comentar los temas en grupo, simulacro de examen, etc. (Próximamente te contaremos estas técnicas activas con más profundidad)

 

 

 

Estas son solo algunas de las estrategias que te pueden ser útiles para aumentar la motivación. ¿Quieres que te demos algunas más? ¡Atenta a nuestros próximos posts!

 

 

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Cuida de ti. Nadie más lo hará.

 

Encontrar el equilibrio entre cuidar a los demás y cuidar de ti misma es un desafío intimidante.

 

Estamos acostumbrados a dar, ayudar, hacer todo lo posible para los demás, estar todo el día en marcha, llegar a todo y más, hacer 80.000 cosas en nuestro día a día y aceptar ciertos comportamientos y ciertas situaciones como normales.

No, no hay “tiempo para tí” que suceda pronto.

Tirar, tirar, empujar, empujar, no hay tiempo para estar centrado.

Olvídate de ti porque no hay tiempo de sobras para perder en ti mismo.

 

No es de extrañar que la consecuencia sea retroceder en tus propios objetivos y apartarte de tus sueños.

No comes adecuadamente, estás estresada y te vas a la cama agotada sin marcar nada de TU PROPIA lista de tareas pendiente.

 

Y no, no nos referimos a hacer esa lavadora que llevas tres días atrasando. Hablamos de tus verdaderas tareas, aquellas que quieres hacer por y para ti, aquello que te va a ayudar a avanzar como persona, como profesional, como mujer o simplemente aquellas cosas que son importantes para tu salud.

Te excusas regularmente de las actividades agradables diciendo “No tengo tiempo”. Estás tan ocupada que tu cuidado personal se va por la ventana.

Relegas lo verdaderamente importante a un segundo plano.

¿No eres tú la que se quita horas de sueño, tratas con personas tóxicas, comes mal y a deshoras o no vas a esa clase de baile que tanto te gusta porque no tienes tiempo?

Anteponerlo todo a ti, puede pasarte factura con el paso del tiempo y hace que te olvides de lo importante que es cuidar de ti misma.

Que te olvides de lo importante que eres tú.

 

Sí, TÚ.

 

Estás demasiado ocupada con tu propio drama para darte cuenta: tu tiempo es tuyo y te mereces dedicártelo. Te mereces tiempo para ti, cuidar de ti. Darte esa paz, ese momento que solo te pertenezca a ti.

 

 

 

Desafortunadamente, la sociedad en la que vivimos no favorece el autocuidado. Parece que tus necesidades personales no son tan importantes. Estamos bombardeados por información y por la imposición de una forma de actuar. Hay demasiada presión para llegar a lo más alto, para ser de una forma concreta,para hacer las cosas bien (según la sociedad, claro), para intentar alcanzar una perfección que no existe.

E ir a contracorriente y decir BASTA no es tan sencillo.

 

Pero, ¿cómo puedes ser productivo, cuidar de los demás y llegar a lo más lejos si primero no te ocupas de ti misma?

 

Si sabes la fórmula mágica para hacerlo, que te haga feliz y a la larga no te perjudique, cuéntanoslo, por favor.

 

Si como nosotros no conoces dicha fórmula, te pedimos que pares un minuto.

 

Para un minuto y plantéate lo siguiente:

 

 

¿Qué pasa si te tomas un momento para evaluar tus propias necesidades y atenderlas sin falta (sin excusas, sin retrasarla, sin anteponer nada ni nadie)?

Puede que estés pensando: ¡Ni hablar! ¡Si tengo 1.500 cosas por hacer aún! Quizás dentro de dos semanas, el domingo, de 17:00 a 19:00 tengo tiempo. Eso sí, siempre y cuando haya tachado toda la lista de tareas pendientes. 

Entonces, te preguntamos: ¿Dónde está tu lista de tareas personales? Sí, esa lista que has dejado medio abandonada detrás de todas las demás y que dijiste: lo haré algún día.

Aquellas cosas en las que piensas de vez en cuando, mientras estás haciendo otras, pero descartas porque si te dedicas tiempo a ti, no lo tendrás para todo lo demás.

 

Se terminó. Ha llegado el momento.
HAZ UNA COSA.

Te lo debes a ti misma. Te debes hacer una sola cosa por ti. Ponte por delante de todo lo demás y haz una cosa de esa lista. Apúntate a bailar, aprende a tocar el piano, desempolva tus acuarelas y compra lienzos, participa en un grupo de música o lo que sea que te haga disfrutar, aquello que es solo tuyo y que te hará sentir bien.

Si aún tienes la mente bloqueada y lo que estás pensando es: es que entonces me quitará tiempo para estudiar o para hacer las tareas de casa o para avanzar trabajo, vamos a rebobinar.

 

Antes de comenzar, piensa en cómo te sentirás después.

Piensa en las otras cosas que tienes que hacer ese día, e imagínate haciéndolas con el sentimiento posterior de haber hecho algo para ti.

¿Sabes qué es ese sentimiento?

Satisfacción.

Gratificación.

Orgullo.

Una sensación de relajación y paz.

 

Al principio quizás te sientas mal y a tu mente vengan pensamientos de culpabilidad. Pero luego se pasa. Plantéatelo; ¿culpabilidad por estar cuidando de ti? ¿por regalarte un rato? Ese rato puede darte la energía, motivación y subidón de la semana.

Si te sientes bien contigo, lo demás va más rodado.

 

Si te va a costar, empieza con una cosa, como te comentamos. Una y no más.

Y luego, poco a poco, regálate más. Como en una relación, que vas dando y que te vas comprometiendo a medida que pasa el tiempo. No descuidas una relación, ¿verdad?

 

Pues esto es lo mismo.

Es un tipo de compromiso, pero esta vez, contigo misma.

Y eres lo más importante que tienes.

Recuérdalo.

 

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Cómo retomar el estudio después de vacaciones

 

Se han acabado las vacaciones de verano y con ellas llega la vuelta a las jornadas de estudio. En estos momentos te embarga ese sentimiento de hastío y pánico al pensar en volver a sentarte durante incontables horas delante del temario.

Bienvenida a la rutina opositora.

 

Aunque apetezca menos 0, toca volver a estudiar.

Sabemos que ahora mismo ves las pruebas en el horizonte, lejos, muuuuuuy lejos. Falta tanto, ¿verdad? Te planteas tomarte unos días más de vacaciones, quizás una semana, después te pones a tope y lo compensas.

No te engañes, si empiezas a posponer la vuelta al estudio, cada vez te va a costar más ponerte a ello.

Por lo tanto, ¡fuera pereza y al lío!

Hoy te contamos algunos truquillos para que sea más fácil volver a las jornadas de estudio y empieces ¡cuanto antes mejor!

Tips para retomar el estudio tras las vacaciones

 

Organízate (una vez más):

Somos muy pesados con esto, lo sabemos. Te hemos hablado de la importancia de la organización como un millón de veces, pero es que es FUNDAMENTAL.

Repasa el planning que  tenías, los objetivos a corto y medio plazo y de qué forma tenías programado el estudio. Revisa si sigue siendo válido para ti o si ha llegado el momento de reajustarlo u organizarse de otra forma.

La vuelta a la rutina puede ser un buen momento de hacer balance y ver en qué puedes mejorar y cómo hacerlo.

 

Haz limpieza:

Una vez tenemos en plan de estudio establecido, toca repasar material y apuntes. Quizás hay material desactualizado, que no sirve o que quieras pasar a limpio. Aprovecha este inicio para poner orden y establecer algún sistema para tener controlados, en todo momento, tus apuntes. Si tienes resúmenes o esquemas a medias, ¿por qué no aprovechar estos días para terminarlos?

Empieza poco a poco:

Posiblemente volver a sentarte ocho horas a estudiar sea muy difícil. No te preocupes, no has perdido la capacidad de estudio ni de concentración, es que llevas muchos días desconectada. Lo mejor es empezar pasito a pasito; un par de horas por la mañana, un par más por la tarde y progresivamente, las vayas aumentando.

Al retomar el hábito, te acostumbrarás, poco a poco irás avanzando y te animarás a estudiar más cada día (y no te sentirás culpable por no estar estudiando).

También te podemos ofrecer, por si te ayuda, temarios gratis de oposiciones a primaria, infantil, pt, etc.

 

Retoma los hábitos saludables:

Se está mucho mejor de vacaciones, sin horarios, haciendo el vermut, comiendo unas tapitas, tomando unas cañitas y acostándose y levantándose cuando el cuerpo lo pide. Sí, totalmente de acuerdo. Pero las vacaciones han terminado. Toca volver a poner el chip “work hard”.  Y para poder rendir en condiciones y dar el 100% de ti misma necesitas sentirte bien y darle a tu mente y cuerpo aquello que necesita:

 

  • Dieta saludable: Es importante nutrirse de forma adecuada para tener energía, rendir y concentrarse más y mejor. Sigue una alimentación variada que contemple todos los grupos nutricionales (hidratos, proteínas y grasas saludables) y huye de los productos ultraprocesados.
  • Hidrátate bien durante todo el día bebiendo agua, infusiones o zumos naturales. Evita bebidas azucaradas y gaseosas.
  • Haz ejercicio: Además de ayudarte a despejarte, airearte y aliviar ansiedad, es importante para estar saludable y descansar mejor. Mente sana in corpore sano.
  • Regula tus horas de sueño. Duerme las horas que necesitas para tener energía y estar activo durante el día. No quieres ir arrastrándote todo el día y distrayéndote cada dos por tres.

 

Y sobretodo, motivación. Las vacaciones deben haberte servido para recargar pilas y volver más motivada. Recuerda por qué estás aquí, por qué haces esto y cuál es tu meta.

Esto es solo un periodo de transición. Cuesta un poco volver a ponerse pero una vez estés metida en la rutina, será mucho más fácil.

 

Y si necesitas ayuda, siempre puedes venir a FormArte y nosotros te echamos una mano (o el brazo entero si hace falta!)

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

 

Carta a mis futuros alumnos

 

Hace unos días recibí LA LLAMADA.

 

Sí, la llamada en mayúsculas, esa que cualquier opositora de magisterio ansía con todas sus fuerzas recibir.

¡Empiezo a trabajar como profe!

 

Septiembre y la vuelta al cole. Nunca mejor dicho. Volveré a un cole después de muchos años pero esta vez como profesora. ¡Menudos nervios!

La plaza está algo lejos. El tute que me voy a pegar no me lo quita nadie pero… merecerá la pena. Lo sé.

 

Tengo tantas ganas y tantas cosas en la cabeza…

¿Cómo serán mis primeros alumnos? ¿Sabré ser una buena profesora? ¿Podré aprenderme todos los nombres? ¿Les dejaré huella? ¿Aprenderán? ¿Conseguiré que seamos un grupo bonito?

Mil actividades y cosas me vienen a la mente y no paro de apuntar cada idea que se me ocurre. Nunca se sabe.

Estoy aprovechando para refrescar leyendo libros y repasando mis blogs de profes favoritos.

 

Pienso en mis futuros alumnos mil veces. Me imagino el primer día, cómo voy a ir vestida (he cambiado de opinión 90 veces ya), cómo voy a presentarme… y tengo muchas ganas de conocer a toda la clase con la que voy a compartir este primer año de profe. Ojalá pudiera decirles unas palabras antes de empezar…

 

A mis queridos futuros alumnos,

 

Aún no os conozco pero quedan muy pocos días para veros por primera vez y poner cara a la lista de nombres que tengo en mi mano.

¿Podré acordarme de todos? Espero no tardar demasiado en aprendérmelos.

Me pregunto cómo vais a ser cada uno de vosotros y como grupo. ¿Conseguiré que seamos una piña y formemos un bonito equipo?

 

Estoy nerviosa, quizás mejor decir que estoy atacada. Yo sola delante de 30 alumnos. Muy lejos quedan esas prácticas de la uni, ahora me pongo al frente yo sola y eso da un poco más de miedo.

Es como la prueba de fuego. ¿Estoy preparada? ¿Seré capaz de encontrar el equilibrio entre saber ser autoritaria y permisiva? ¿Me escucharéis? ¿Aprenderéis? ¿Os gustará mi forma de enseñar y os será útil? Las dudas y el síndrome del impostor me están acechando. Sé que es normal este miedo inicial y sé que (pre)ocuparse no sirve de nada, pero ya veréis vosotros cuando os enfrentéis a vuestro primer día de trabajo… ¡aunque os queda una eternidad para eso!

 

 

También estoy emocionada. Me he imaginado este momento millones de veces.  Por fin voy a poder ejercer la profesión que, con tantas ganas, llevo años preparándome. Ya ha llovido un poco desde que empecé la carrera pero, finalmente, aquí estoy. ¡Joder, qué ganas!

 

Estos días estoy empezando a preparar todo lo que nos viene por delante y aunque sé que,del dicho al hecho hay un trecho, espero que salga bien.  Quiero que nos lo pasemos bien y que aprendáis mucho, que sea un año lleno de momentos divertidos però también un año para crecer y evolucionar, tanto vosotros como yo.

 

Durante estos meses que vienen vamos a aprender muchas cosas.

Espero que le cojáis el gusanillo a esto de ir adquiriendo conocimientos y sé que no es fácil y que habrá temas y asignaturas que os gustarán menos, pero haré todo lo que pueda para que, incluso lo más aburrido, no lo sea tanto y encontréis la motivación suficiente.

 

También quiero que, todos juntos, aprendamos a conocernos, a respetarnos y a expresar nuestras emociones. Llorar cuando sea necesario, hablar de lo que nos sucede y reír a carcajada limpia. ¿Será una misión muy difícil?

 

No quiero dejar a ninguno de lado, prometo que daré lo mejor de mi para que cada uno encuentre su sitio, para transmitiros que sois perfectos tal cual sois y para que creáis en vosotros y en vuestras capacidades. Cada vez me doy más cuenta que, uno de los grandes problemas, es la falta de confianza y seguridad. No quiero que tiréis la toalla o que creáis que no sois buenos en mates, inglés o tecnología. Todo empieza por creérselo.

Quiero derribar muros.  

 

Y espero que os equivoquéis y no temáis hacerlo. Vamos a dejar de lado las vergüenzas, los miedos, los “no puedo”. Todos juntos vamos a poder.

 

Por favor, tened paciencia conmigo al principio, yo estoy aprivisionándome de grandes dosis para todo el curso.

 

También estoy haciéndome a la idea de que no todo saldrá según lo previsto o como me gustaría. Intento mentalizarme que habrá días mejores y peores, espero encontrar la fuerza para sacar adelante cada situación inesperada.

 

¿Sabéis? Quiero ser esa profesora de la que, dentro de quince o veinte años, aún os acordéis. Dejar un poquito de mi en cada uno de vosotros. Suena muy utópico, lo sé. Pero yo tuve el placer de tener profesores que me marcaron de alguna forma y a los que recuerdo con mucho cariño.

 

 

Mi pasión por la lectura empezó en cuarto de primaria gracias a una profesora que nos trajo libros de cuando era pequeña. ¡Me aficioné a las aventuras de los cinco como una loca! 

Hasta primero de ESO creía que las mates y yo no estábamos hechos el uno para el otro. Era negada. Miento. Me consideraba negada. Pero entonces tuve un profesor de mates que me demostró que sí que se me daba bien, que si yo quería podía. Gracias a su paciencia acabé haciendo un bachillerato de ciencias, ¡mira tú por donde!

Lo mismo me pasó con escribir. Era una tarea de lo más tediosa y en la que me esforzaba lo mínimo. Hasta que una profesora me animó a participar en un concurso de cuentos e.. ¡increíble! ¡Gané! A partir de ahí escribir se convirtió en una de mis pasiones.

 

Quiero conseguir un poquito de esto en vosotros; ayudaros en algo, influir, de forma positiva, en vosotros para que ganéis confianza para que creáis que podéis.

 

Vengo con muchas ganas de aprender de vosotros y con vosotros.

Porque sé que, yo puedo enseñaros muchas cosas (y espero que así sea) pero esto va a ser recíproco. Creo que la persona que escribe esto, no va a ser la misma que termine el curso.

Nos espera un gran año, ya lo veréis.

 

Ahora empieza el curso y nuestras profes están así, los nervios de conocer a sus nuevos alumnos, las ganas de emocionar, de ver los aprendizajes de sus chicas… al final, somos una gran familia, la familia FormArte, ¿quieres formar parte de esta aventura?

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Opositar y ser madre, ¿es compatible?

Muchas llamáis a la academia y nos decís mi situación es complicada, tengo dos niños, estoy trabajando y tengo poco tiempo para estudiar, y si, para mi sois unas heroínas y la situación es complicada…. pero es la situación en la que os encontráis la gran parte de vosotras, es la realidad de estas oposiciones.

Preparar una oposición es un reto para cualquiera pero, siendo madre, el esfuerzo se duplica, triplica o multiplica por mil.

Y tal como está el panorama de la conciliación, las cosas no están nada fáciles para las madres de hoy en día.

Entonces, opositar y ser madre, ¿es posible?

Es difícil y duro, no te vamos a engañar, pero se puede.

Eso sí, en tu caso, debes plantearte más cosas y meditar bien si estás en el momento y en las circunstancias de empezar a opositar.

 

No es lo mismo hacerlo con ayuda de la familia que sin ellos, o con hijos muy pequeños o más mayores. Tampoco trabajando a jornada completa o a media jornada. Y así vamos sumando circunstancias. Por eso, desde FormArte te recomendamos sentarte a deliberar objetivamente si, en estos momentos, puedes ponerte a opositar.

 

Poder, puedes. Eso sin duda y, sabemos que, si te lo propones y trabajas muy duro, vas a aprobar las oposiciones. Pero también vas a tener que sacrificar otras cosas, ¿puedes/quieres hacerlo? Aquí está el quid de la cuestión para nosotros.

 

Echa un vistazo a tu situación. Plantéate las siguientes cuestiones:

 

¿Tienes trabajo? ¿Cuántas horas supone?

¿Podrías contar con la ayuda de tu familia (pareja, padres, suegros, etc)?

¿Tu situación económica es estable?

¿Te corre mucha prisa aprobar esa oposición o puedes tomártelo con más calma?

¿Cuántas horas diarias o semanales podrías dedicarle a las oposiciones?

¿Qué estarías sacrificando dedicándole esas horas a la oposición?

¿Estudiarías por libre o buscarías una academia?

 

Estas son solo algunas de las cosas que puedes cuestionarte, pero hay mil más. El objetivo de responder estas preguntas es que tú misma puedas planificar cómo lo harías para conciliarlo todo (dado que la conciliación real no existe hoy en día).

 

Si ya tienes un trabajo a tiempo completo, las horas de estudio se van a reducir pero quizás no sientes la presión de tener que aprobar en la siguiente convocatoria sí o sí y puedes ir a tu ritmo.

Si en estos momentos no trabajas quizás te urge más aprobar, pero también dispones de más tiempo para prepararte.

Si tu pareja, padres, suegros, llámale X, pueden ayudarte quedándose con los pequeños un par de tardes a la semana, ese tiempo que te aseguras de estudio 100% concentrada.

Si tus hijos no son tan pequeños, pueden comprender mejor qué es lo que estás haciendo y ayudarte en casa con pequeñas tareas.

Y así con muchas cuestiones más.

 

También piensa en la meta, el objetivo real de todo esto. Probablemente una de las razones de más peso para embarcarte en esta aventura es mejorar tu situación familiar. La recompensa no solo será tuya, será de todos.

 

Pero ojo, si las oposiciones son un sacrificio que supone dejar de disfrutar de tus hijos y vida familiar, piénsatelo dos veces.

 

Eso sí, a los que te digan que es una situación incompatible, oídos sordos. No es incompatible, simplemente es más jodido y necesitas MUCHA organización.

 

Próximamente te daremos algunos consejos para ayudarte con esa organización. Estate atenta a nuestro blog.

 

Queremos acabar con la siguiente reflexión:

Ten por seguro que habrá más gente que se estará preparando mejor que tú las oposiciones: dedicación exclusiva, estudiando más horas que un reloj, con más facilidad para retener los conceptos e ideas, con más convocatorias a sus espaldas, etc.

Sin embargo, si no hay nadie que tenga más motivación que tú, que luche más por esa plaza que tú, y que crea más en ti que tú, ten claro, que vas a lograrlo.

 

Así que ánimo porque sí, TÚ PUEDES SUPERWOMAN

 

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Cuentos bonitos para trabajar las emociones

Ya sabes que la lectura puede ser una parte muy importante del proceso de aprendizaje. Los libros pueden llegar a ser un material didáctico estupendo siempre y cuando, detrás de su lectura haya algún tipo de análisis o trabajo al respecto.

 

Un material didáctico son aquellos medios y recursos que facilitan la enseñanza y el aprendizaje y que ayudan a adquirir conceptos, habilidades, actitudes y destrezas. Y los libros tienen este súperpoder si son bien usados y enfocados dentro del aula.

Te hemos hablado ya de la importancia de la educación en emociones y ¿por qué no usar los libros para trabajar las emociones en el aula?

 

¡Manos a la obra!

 

Ya te hemos contado en alguna ocasión que en la academia tenemos la cuentería llena de libros preciosos que nos han conquistado a primera vista. a nuestras alumnas les encanta pasar tiempo mirando embelesadas los cuentos y comentándolos. Con ellas vamos ampliando poquito a poquito nuestra selección y entre todos, se nos ocurren multitud de ideas para trabajar en clase.

 

Quizás tú no has podido venir a echarle un vistazo, pero como no queremos que te quedes sin conocer nuestros cuentos, hemos escogido cinco libros muy bonitos que pueden ayudarte a trabajar las emociones.

 

Uf, ¡Qué difícil ha sido…!

 

5 libros que nos encantan para trabajar las emociones

 

1. ¿De que color es un beso? – Rocío Bonilla

Minimoni es la protagonista de este libro, a Minimoni le gusta andar en bici, los cuentos de su mamá, pero lo que más le gusta es pintar pero… ¿cómo va a pintar un beso si no sabe de que color son?

 

Tu y tus alumnos viviréis muchas aventuras recorriendo los colores e identificando en cada uno de ellos estaciones, alimentos, animales y ¡EMOCIONES!.

Ganó el tercer premio en la categoría de libros infantiles y juveniles de los Premios a los libros Mejor Editados 2018, y es 100% recomendable, además podrás trabajar miles de cosas diferentes a través de un solo libro.

 

 

2. Pequeños grandes momentos de felicidad – Mabe y Teresa Ramos

Sus ilustraciones te van a conquistar de los bonitas que son, pero es que además, te vas a enamorar de todas sus páginas.

Este cuento es como una regresión a lo que verdaderamente importa, a la esencia de la felicidad: los momentos sencillos pero que dan la vida – una risa, un abrazo, tener un amigo, compartir un rato con los nuestros…  Alejar a los más pequeños del materialismo y del consumo enfermizo al que estamos acostumbrados para poner el foco en las pequeñas cosas.

Se te van a ocurrir muchísimas actividades para hacer en el aula.

 

Seguro que a ti, en este torbellino de las opos, también te ayuda a refrescarte y a recordar qué es aquello que te hace verdaderamente feliz.

 

 

3. Emocionario. Di lo que sientes – Cristina Nuñez Pereira y Rafael Romero

Este diccionario de emociones es muy especial y va a convertirse en un imprescindible para ti, si aún no lo conoces. Además es fantástico porque puede usarse de distinta forma según la franja de edad con la que trabajes y puedes ir trabajando más  o menos emociones en función de la edad de tus alumnos.

El emocionario describe 42 emociones con una descripción sencilla y clara de la emoción y una ilustración que refleja dicha emoción.  Puede ayudar a gestionar conflictos emocionales, a poner palabras a emociones increíbles, y a buscar y descubrir las emociones del día a día.

 

 

4. La fábrica de las palabras – Agnes de Lestrade

Es otro álbum ilustrado y un libro imprescindible para todos. Uno de los libros más bonitos que he visto últimamente.  Está recomendado para mayores de tres años y no hay límite de edad; es una historia preciosa que a pequeños y mayores va a fascinar.

Trata de  un niño que quiere abrir su corazón a su vecina , pero vive en un país en que para hablar hay que comprar palabras y tragárselas y no es nada barato hacerlo.

 

Es una historia sencilla pero original que da para llevar a cabo grandes reflexiones, ya que transmite un mensaje entrañable. Y todo ello acompañado de unas ilustraciones preciosas.

 

 

5. Así es mi corazón – Jo Witek

Si te decimos que este libro nos tienes enamoraditos y también te va a encantar a ti… nos estamos repitiendo demasiado, ¿verdad? Jolin, es que no hay libro que tengamos en la academia que no nos guste…

 

El cuento destaca a primera vista con un gran corazón troquelado en su portada que se va haciendo pequeñito y va cambiando de color a medida que se pasan las páginas. La protagonista de este cuento, nos va contando las distintas emociones que siente y qué pasa con ellas. El lenguaje es sencillo, preciso y fácil de comprender, con lo que se convierte en un recurso bueníiiiiiiisimo para el aula.

 

 

 

 

Y estas son cinco de nuestros cuentos favoritos.

Probablemente te traeremos más recomendaciones, una vez nos dan cuerda para hablar de cuentos, no hay quien nos pare.

 

Si quieres venir a echarle un vistazo a nuestra cuentería y hablarnos de tus cuentos favoritos, ¡en FormArte siempre estamos abiertos a poner más y más estanterías!

 

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Antídotos para combatir los ladrones de tiempo

Hace unos días decíamos que no te dejaras perseguir por los ladrones de tiempo para que fueras capaz de identificarlos y combatirlos.

Hoy te contamos cómo puedes hacerles frente y luchar contra ellos.

A lo largo del día te encuentras con un montón de distracciones que te hacen perder la concentración, el tiempo y tu energía. Porque no nos engañemos, nadie te roba la atención, eres tú quién decide a qué le dedicas tu tiempo.

 

¿Has podido detectar cuáles son tus principales ladrones de tiempo?

¿Aún no?

Pues antes que nada, te proponemos un experimento para que investigues y puedas tomar consciencia de cuáles son tus ladrones de tiempo.

Coge una libreta y tómate unos días para observar en qué momento dejas de prestar atención o hacer aquello que estabas haciendo. Apunta la hora y la razón y, al cabo de unos días, analizalo y saca tus propias conclusiones. Seguro que ves patrones repetidos y puedes pillar a algunos de estos ladronzuelos.

 

Antídotos para ganar a los ladrones de tiempo

 

–       Móvil apagado, silenciado, en modo avión o sin notificaciones.

Nos jugamos lo que quieras a que gran parte de las interrupciones vienen de ese aparatejo que llevas contigo a todas partes. Whatsapps, publicaciones de facebook, instagram, nuevos tweets, llamadas, emails… y si además le sumas ese ratín que dedicas a mirar las nuevas fotos de tus amigos… esto se te va de las manos. La solución es fácil, aleja el móvil mientras estés estudiando y solo responde en caso de llamadas realmente urgentes.

–       Fíjate un horario para responder emails.

Esto depende de tu trabajo y de si la comunicación vía email es vital en tu vida. Sea como sea, ponte un horario para contestar todos los emails que te hayan llegado y el resto de tiempo, ¡a tus cosas!

 

–       Orden.

Sí, el orden es importante. Si cada vez que necesitas encontrar unos apuntes o una hoja en concreto pierdes 15 minutos, adiós productividad. Cada cosa en su sitio. Además

 

, no es lo mismo ponerse a estudiar en un lugar ordenado que en medio del caos. ¡El desorden quita las ganas a cualquiera!

También te pueden ayudar unos temarios de oposiciones a orientación educativa, inglés, primaria, secundaria, etc.

 

–       Informar a los demás de que estás estudiando o trabajando.

Parece una tontería, pero no lo es. Trabajar o estudiar con más personas puede ser más entretenido y hacer que tu día a día sea más ameno, pero también que hagas menos. Avisa a tus compañeros para que no te interrumpan a menos que sea cuestión de vida o muerte. Y evidentemente, respeta sus momentos y no seas tú la que les interrumpe.

 

–       Usar auriculares.

Puede parecer una broma, pero usar auriculares puede venirte de perlas en algunas circunstancias. ¿Te distraes con el vuelo de una mosca? Uns buenos auriculares o cascos te aislaran de los ruidos ajenos y evitaran que pierdas el hilo si alguien está hablando, si los vecinos empiezan a discutir o si alguien improvisa un concierto a escasos metros de ti. Si trabajas o estudias con más gente también es un repelente a conversaciones. Si ves a alguien con cascos, te lo piensas dos veces antes de hablarle, ¿verdad?

 

–       Aprende a decir no.

Tanto para hacer frente a los ladrones del tiempo como para tu vida en general. Si te cuesta decir que no y acabas haciendo lo que los demás quieren aunque no contribuya en tu trabajo ni te aporten nada, houston, tenemos un problema. Al principio cuesta hacerlo, pero si lo haces de forma amable y con asertividad, puede ser una clave importante para tu éxito.

 

–       No al multitasking.

Sabemos que tienes el superpoder de hacer 50 cosas a la vez, pero mejor ir de una en una porque empiezas a hacerlo todo y, al final, no haces nada. Organízate, escribe una lista de todas las tareas por prioridad y empieza por una. Querer hacer muchas cosas a la vez tiene como consecuencia que no le dediques a cada cosa la atención que merece.

 

–       Borra el “lo dejo para luego/ mañana de tu mente”.

¿Cuántas veces has dicho esta frase porque te daba palo hacer algo? Aplazar una tarea, en sí, no es malo, pero cuando termina por ser la norma, es otro cantar. Dejar las tareas más pesadas para después no hará que desaparezcan, al contrario, seguirán ahí, tendrás menos ganas de hacerlas y tu estrés alcanzará las nubes. Proponte sacártelas de encima cuanto antes y seguir adelante.

 

Pero no solo estos factores te roban el tiempo, tu cabecita también tiene vida propia y es probable que mientras estás estudiando o haciendo alguna tarea, pienses que tienes que ir a hacer algún recado o que te venga a la cabeza alguna otra preocupación. Cuando se trate de algo que debas hacer, apúntalo para recordarlo más tarde y sigue con tu tarea. Sin embargo, en casos de pensamientos y emociones relacionadas con tu vida personal, intenta apartarlas y poner atención plena en el presente. El mindfulness es una buena técnica para aprender a focalizarte. Con la práctica, ¡todo es posible!

¡Ah! Y como te hemos repetido un millón de veces, no te olvides de tomarte algunos descansos para despejarte un poco y ser más productiva. Queda con unos amigos, vete al cine o sal a correr, justo hoy vino una futura alumna a vernos con el novio, y decía que era su cuarta oposición y que lo peor de todo era el tiempo que no le podía dedicar, pues date un capricho y de vez en cuando llévalo a cenar y aprovecha para despejar la mente.

En tu mano está ganar esta batalla opositora, ¡haz que el tiempo reluzca!

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

 

6 películas que toda maestra debe ver

¿Recuerdas en qué momento decidiste ser profesora?

¿Siempre quisiste serlo?

¿Por qué escogiste esta bonita pero dura profesión, en lugar de otra?

 

Estamos seguros de que si decidiste convertirte en maestra fue porque sientes pasión por la profesión, los niños y tienes el gusanillo de cambiar un poco el mundo.

 

Ser profesora es maravilloso pero es normal que, a veces, quieras tirarlo todo por la borda y te olvides de los motivos que te llevaron hasta aquí, ya sea porque estás atravesando una temporada mala en el trabajo o porque el camino a las oposiciones te está sobrepasando.

 

Tanto si es este tu caso como si no hoy traemos una sugerencia para ti.

 

Date unas horas libres.

Sí, como lo escuchas. Pon el aire acondicionado, hazte unas palomitas y siéntate en el sofá, hoy toca ver una película para recordar por qué eres profesora.

Como si te recomendamos solo una película nos arriesgamos a que ya la hayas visto, te traemos cinco distintas

 

6 películas que toda maestra debe ver:

 

Like Stars on Earth

Esta película trata sobre Ishaan, un niño que muestra muchas dificultades en la escuela. Estas provocan que Ishaan sea etiquetado de problemático por sus profesores, familia y amigos. Todo cambia cuando conoce al nuevo profesor que le ofrece un mundo lleno de posibilidades, vuelve a establecer la confianza con sí mismo y le acompaña hasta que Ishaan consigue sus sueños.

Like Stars on Earth habla de las dificultades de la dislexia y todas aquellas que se le asocian pero también trata del potencial que tienen todas las personas, sea cual sea su origen y las dificultades que presenten. Te va a alentar, como profesora, a buscar vías para llegar a todos tus alumnos, hacerles sentir partícipes de lo que están aprendiendo, no etiquetarlos y darles su propio espacio.

 

Profesor Holland

Holland es un músico que sueña con componer su gran obra pero decide cambiar de profesión y convertirse en profesor en una desorganizada escuela. Aquí descubrirá su verdadera vocación; tratar de impulsar los sueños de sus alumnos mediante la música a pesar de los retos a los que debe enfrentarse. El mayor de todos que su hijo, con discapacidad auditiva, pueda vivir su pasión por la música a pesar de las dificultades.

Esta película te despertará muchas emociones y verás cómo la enseñanza está muy por encima de las dificultades que pueda presentar cualquier alumno. El amor y la comprensión que transmite la película, te llegará al corazón.

 

La lengua de las mariposas

Es una película española ambientada en la segunda república. Don Gregorio es un profesor ya mayor que conoce a Moncho, un alumno temeroso que llega a la escuela. A lo largo de la película, ambos crearán un vínculo muy especial que logrará quitar los miedos y llenar de esperanza al pequeño.

En esta película verás el rol que tiene el educador hacia los niños pero, más importante aún, la bonita relación que se puede establecer entre un profesor y un alumno a pesar de las diferencias de creencias. Te hará replantear el contexto que envuelve a la escuela hoy en día y la importancia de abrirse más a las diferencias.

 

Hoy empieza todo

Es una película un poco distinta, ya que fue grabada con una técnica documental y participan tanto actores profesionales como naturales del medio educativo.

Daniel es el director de una escuela infantil en un barrio marginal de un pueblo del norte de Francia que tiene el 30% de su población en paro. Un día, la madre una alumna llega borracha a la escuela y deja allí a su bebé y a su hija de cinco años.  Daniel decide tomar cartas en el asunto y pide ayuda a la comunidad y a los padres de los alumnos, pero entonces su papel y trabajo como docente será cuestionado.

Es una película de denuncia a la falta de atención de las instituciones públicas hacia la educación infantil, la falta de apoyos a las familias más humildes y todas las injusticias que existen a nivel político-burocrático. Pero a la vez es un homenaje a todos los maestros, a su lucha por conseguir que la escuela no sea solo un lugar donde aprender, sino un pequeño oasis de luz y color en la vida de los niños.

 

Mentes peligrosas

Y terminamos nuestra selección con una película que tiene como protagonista a una mujer. Cuenta la historia de Louanne, una profesora que entra a trabajar en un instituto de Palo Alto, donde existen serios problemas sociales. La película refleja los obstáculos con los que se encuentra en un ámbito  conflictivo y con serias dificultades y diferencias, pero que con vocación y entrega se puede conseguir motivar a los alumnos.

Está película te mostrará como es posible educar desde el conflicto y la templanza y capacidad que necesitas como maestra ante ciertas situaciones y problemas. Te demostrará, una vez más, que la comunicación es fundamental y que hay veces que se necesitan cambios y métodos educativos menos ortodoxos. No tengas miedo a salirte de la tangente y buscar otras formas de enseñar y conectar con tus alumnos.

 

Matilda

Los padres de Matilda casi no se dan cuenta de su existencia, y la animan a ver la televisión antes que a estudiar. Matilda por el contrario descubre la literatura y comienza a leer, cuando llega al colegio su maestra descubre que tiene una inteligencia extraordinaria, además de poderes telequinesicos y con ellos vencerá a la directora del cole la señorita Trunchbull.

Una película llena de magia en todos los sentidos, que como otras de las que tenemos en la lista nos harán darnos cuenta de la importancia de los maestros que se implican en la enseñanza de sus alumnos. Ahora mismo estoy en la academia, en FormArte, y detrás del ordenador veo nuestra Cuentería y pienso lo mucho que le habría gustado a Matilda, con tantos cuentos, tantos libros… como los que ella leía para escapar de la vida que le ofrecían sus padres. A través, de los libros ella se evadía e iba a otros mundos, dejemos que nuestros alumnos descubran esos mundos.

 

¿Te animas a ver estas películas? ¿Tienes alguna otra recomendación?

 

¡Esperamos que disfrutes de tu sesión de cine y termines con energías renovadas!

 

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