Las dudas te están quitando la oportunidad de alcanzar tu sueño

Quizás tienes dudas sobre si empezar a opositar.

 

Tú quieres ser maestra, te apasiona la enseñanza y crees que es aquello que te hará realmente feliz. Esto lo sabes.

Es tu sueño.

 

Pero cuando piensas en opositar, que es un camino muy largo y que no sabes si lo conseguirás, te entra vértigo. Te paraliza y te invade una sensación de desesperanza que te echa para atrás.

No quizás mejor no oposito, tengo que hacer otras cosas, aún no es el momento.

¿Cuántas veces no ha sido el momento?

 

“Pero es que tengo que mejorar mi inglés y me estoy mirando un postgrado de inteligencia emocional y hay un par de cursillos que me interesan.”

 

¿Te contamos un secreto? Siempre habrá algo más que hacer, siempre encontrarás un motivo para no empezar.

Siempre encontrarás UNA EXCUSA.

 

Todos los seres humanos tenemos cierta tendencia a justificar aquellas acciones que nos dan miedo o que tienen que ser cambiadas con alguna excusa que nos haga sentir mejor. La originalidad de la excusa depende de cada uno y nuestro cerebro es una máquina de lo más creativa cuando se trata de inventarse excusas. ¿Sabes lo peor? Que nos las creemos.

 

Pospones el momento de empezar a opositar una vez tras otra. ¿Por qué?

Porque enfrentar la incomodidad que implica empezar a opositar es difícil.

¿Por qué es incómodo? Porque la recompensa, que nadie te asegura, es a largo plazo, porque sabes que el camino es largo y duro, y porque la incertidumbre que acompaña a una oposición jode, frustra e incluso duele.

Por eso te das excusas bastante racionales y te convences a ti misma que no es el mejor momento para hacerlo.

Además, el cerebro humano es tan perezoso cuando se trata de incorporar un nuevo hábito o empezar en una nueva situación, que intentará engañarte sea como sea con la idea de posponerlo.

 

El cerebro prefiere no empezar una actividad para evitar dejarla incompleta. Dentro de la naturaleza humana está el hecho de terminar todo lo que empezamos (excepto los álbumes de cromos cuando éramos pequeñas que era casi misión imposible) y si no está terminado, experimentamos una sensación de frustración o cierto leve grado de dolor. Dejar inconclusa una actividad nos genera culpa y decepción y cuando esto sucede, el cerebro se lo apunta para tenerlo en cuenta en el futuro.

Es por esto, precisamente, que prefiere no empezar nada nuevo. el cerebro recuerda que existe la probabilidad de dejarla incompleta y prefiere ahorrarse las sensaciones negativas que implica. Te da un miedo terrible empezar a opositar, ver que no puedes conseguirlo y dejarlo.

 

Pero eh!!!!!!!!!!! ¡Sucede lo mismo al inrevés! Cuando terminas una tarea, acción, llámale X con éxito, tu cerebro guarda esa información como positiva y esto te impulsa a empezar nuevos proyectos.

 

¿Te imaginas cómo te sentirás cuando consigas una plaza?

 

Las excusas lo que hacen es darte una explicación relativamente lógica y provisional de porque mejor no empezar con las opos. Como tienes un motivo “de suficiente peso”, descartas la opción y te dices a ti misma que es la decisión correcta

 

¿Y por qué te pones excusas para empezar a opositar? Porque tienes MIEDO. Ya te hablamos del miedo hace un tiempo.

Miedo a no hacerlo bien.

Miedo a fracasar

Miedo a no poder con ello

Miedo a lo desconocido

Miedo a no terminar con éxito

Y podemos seguir.

 

Posponerlo es el camino fácil. No hay consecuencias negativas inmediatas, en estos momentos, nada malo va a pasar. Es muy sencillo permanecer en tu zona de confort y ahorrarte el trabajo y la incertidumbre que supone opositar.

¿Nunca te has planteado por qué le llamamos zona de confort? Es un poco tonto si te lo planteas, hablamos de ello como algo negativo, pero el confort es positivo, ¿no? Estás bien cuando sientes confort, solo que es un bien de esos en que sabes que podrías estar mil veces mejor. Y cuando piensas que podrías estar mejor es que algo dentro de ti no termina de encajar.

 

Uno de los grandes problemas es que la recompensa es aún inalcanzable y seguirá siéndolo durante mucho tiempo. Nos gustan las cosas inmediatas y cuesta ir a por algo que sabes que tardará en llegar. Lo ves lejos y… desistes antes de empezar.

 

Pero amiga, el mundo está hecho para los valientes. Y tú lo eres. Tienes todo lo que necesitas para opositar y sacarte la plaza. Está dentro de ti; eres tú. Tienes la fuerza, la constancia y la capacidad de hacerlo. Es tu maldita cabeza la que te paraliza y te hace creer que no vas a poder.

Lo que no sepas, lo aprenderás por el camino, pero la base ya está en ti.

 

Si reconoces ese miedo, felicidades. Este es el primer paso para enfrentarlo y ganarle la batalla.

 

¿El segundo paso? Recordarte lo fuerte, capaz y valiente que eres.

 

Después ya te pones a mirar qué necesitas para opositar, cómo empezar, si quieres hacerlo por libre, en una academia, con preparador…

 

Pero en este barco, no estás sola. Recuérdalo.

 

“Es solo tu forma de pensar lo que decide si tendrás éxito o fracasarás.”

Henry Ford

FormArte, el arte de formar.

 

Abajo los estereotipos de género en los juguetes. Seamos libres.

Los juguetes que se ofrecen a los infantes son un campo para empezar a establecer qué intereses deben tener, qué habilidades tienen que desarrollar o con qué actividades y acciones se tienen que identificar. Y esto es consecuencia de la consideración que aún existe hoy en día, por parte de medios de comunicación, familias y grupos sociales, de que hay juguetes que son para niños y otros para niñas; de forma que se establecen diferencias entre ambos colectivos.

 

 

En la lucha por la igualdad, todo gesto es necesario.

 

Hace unas semanas en uno de nuestros artículos, te hablamos de los estereotipos y la importancia de borrarlos de la escuela todo lo que pudiéramos.

Aunque los estereotipos están presentes durante todo el año, llega la campaña de Navidad, el momento de regalar juguetes a los infantes y los estereotipos se hacen más presentes.

Cada vez  hay más conciencia alrededor del tema, pero aún queda mucho camino por andar, por eso puede ser un buen momento para reflexionar en clase acerca del tema.

 

Los juguetes son una parte vital y muy presente tanto en la vida como en el desarrollo de los niños/as y, por desgracia, un contexto donde los estereotipos tienen una presencia importante.

 

¿Recuerdas a qué te gustaba jugar cuando eras pequeña? Probablemente el tipo de juego variaba según el momento y  tanto podías jugar a lego, playmobil, muñecas como a cualquier juego de mesa.

Y ¿recuerdas qué solían regalarte? Quizás la mayoría de tus regalos era lo que antaño se consideraban regalos para niñas. O almenos, así nos lo vendían en televisión.

¿Recuerdas los anuncios de tu infancia? Puedes echarles un vistazo en youtube, pero ya te adelantamos que dan pena. Exceptuando algunos, son patéticos.

 

Es cierto que cada vez existen más campañas promoviendo la igualdad y que los juguetes se clasifican menos según el género, pero si te paseas por la sección de juguetes de supermercados, aún puedes ver estas diferencias. En realidad, no es necesario que vayas tan lejos. Si enciendes la televisión o abres el catálogo de juguetes que te ha llegado al buzón, podrás ver que aún queda camino por recorrer.

 

Debemos tener en cuenta que la conciencia de género surge temprano en la vida de un infante, y de la misma forma, la conciencia de los estereotipos de género también aparece de forma temprana. En investigaciones realizadas en EEUU se encontró que entre los tres y cinco años, los niños podían identificar “juguetes para niñas” y “juguetes para niños” y predecir si sus padres aprobarían o rechazarían su elección. ¿No te parece preocupante?

 

Además, como bien sabes, los niños/as son como esponjas y retienen cualquier comentario hecho. Comentarios del estilo “esto es un juguete de niños o un juguete de niñas”, les da el mensaje que la diferencia está en su género y que no pueden hacer ni jugar a las mismas cosas.

 

¿Es este el mensaje que queremos lanzar? ¿Queremos cortarles las alas a las próximas generaciones?

 

¿Te imaginas estar en un mundo dónde no importe cuáles son los gustos que tengamos, cómo vestimos o qué queramos hacer con nuestra vida?

Estamos muy condicionados por el contexto en el que crecemos. Lo que está bien visto, lo que está mal visto, lo que es normal y lo que no lo es.

Pero maldita sea, ¿qué es lo normal?

¿Quién lo decide?

Este concepto de normalidad, lo único que hace es limitarnos. Hacernos a todos según un molde basado en concepciones arcaicas y tan alejadas de la realidad que duele de ver. Y cuando les transmitimos a los niños/as esta idea, lo único que hacemos es contribuir a que estas ideas perduren en la siguiente generación.

Además, los niños son mucho más susceptibles que nosotros al qué dirán y qué pensarán.

 

Joder, déjemosles crecer libres, escogiendo a qué quiere jugar, qué quieren ser y cómo quieren ser.

Y, aunque parezca mentira, los juguetes son un punto de inicio.

 

Un juguete puede parecer algo inocente, un medio para que los pequeños/as se diviertan, pero es mucho más que eso. Ya sabes que los juguetes no solo son un instrumento de entretenimiento sino que les permiten desarrollar sus capacidades y aprender. Por ejemplo, los juegos de construcción ayudan a desarrollar su capacidad visoespacial, ¿vamos a limitar este desarrollo solo a una parte de la sociedad?

Los juguetes encierran muchas otras cosas; limitando a las niñas a las muñecas y los juegos de cocinitas, estamos transmitiendo que ese es su papel en la sociedad. Y con todo lo que estamos luchando las mujeres, no es momento de lanzar estos mensajes, ¿verdad?

 

Sabemos que estás plenamente concienciada con esto y que una parte del trabajo debe ser hecho por los padres, pero tú como profesora también tienes un importante poder. Por eso te animamos a llevar a cabo actividades y reflexiones sobre el tema ahora que se acerca el momento de hacer la carta a los reyes magos y empezar a pedir regalos.

 

Cualquier actividad orientada a descubrir qué percepciones tienen tus alumnos acerca de las diferencias entre géneros, puede ser un gran acierto.

 

No dejemos que nos encajonen, no dejemos que nos limiten.

Luchemos por una sociedad más libre y más igualitaria, dónde nadie tenga miedo de expresarse y dónde todos podamos sentirnos orgullosos de quiénes somos.

 

Formarte, el arte de formar

 

Los compañeros/as de oposiciones tóxicos.

Seguro que conoces a alguna persona que podrías calificar como persona tóxica. Sí, esas personas que cada vez que te las encuentras solo transmiten negatividad y te quitan la energía. Que cuando te despides de ellas estás más apagada, más desanimada y se han llevado parte de tu alegría.

 

¿Te has encontrado o conoces a alguien así?

Por desgracia, la gente tóxica es más común de lo que nos gustaría. Puedes encontrártela en cualquier lugar y contexto y, encima, esta toxicidad es como un virus; se contagia.

Es importante que te apartes de este tipo de personas; cierto que no siempre es fácil alejarse, pero es imprescindible para tu salud mental y personal que, como mínimo, puedas ponerte un chaleco antibalas y distancia.

 

Tener compañeros de oposiciones tóxicas puede hacer que tu preparación se resienta, estudiar se te hará más cuesta arriba, lo verás todo más negro y puede cambiar hasta tu forma de ser. Lo único que van a hacer va a ser restar, en lugar de sumar. Y con lo largo y arduo que puede llegar a ser el camino, no te interesa PARA NADA que alguien te lo complique aún más.

Vas a tener momentos de bajón  y desmotivación ya de por sí, no permitas que sea otro el que los cause.

 

Por suerte para todos, sobrevivir a este tipo de compañeros es posible. ¿Te contamos cómo? Sigue leyendo.

 

Lo primero que hay que hacer es identificarlos. Seguro que más o menos ya sabes por dónde van los tiros y los tienes calados, pero hay algunos que pasan más desapercibidos y que ponen la semilla y esta va creciendo casi sin que te des cuenta.

 

¿Cómo identificar a una persona tóxica? Primero de todo tenemos que decirte que los hay de muchos tipos. Algunas características o hábitos de estas personas pueden ser:

  • Envidiosos: Menosprecian el esfuerzo de otros diciendo que alguien ha conseguido plaza por enchufe, que regalan plazas, que tal persona lo tiene más fácil, etc.
  • Chismosos: Les encanta compararse contigo para saber que llevan más temas que tú preparados y que lo llevan mejor. Además van a aprovechar cualquier oportunidad para contarte que uno se se esfuerza lo suficiente, que otro no sabe hablar en público, etc. No deja pollo con cabeza.
  • Negativos: Todo es negro para ellos. No voy a sacar plaza, esto es muy difícil, no sé, no puedo, blablabla.

 

  • Quejicas: Se queja de todo: de la dificultad de las opos, del tribunal que no está suficientemente preparado, de la academia que no da suficiente información, de los compañeros que no le prestan ayuda, y así hasta el infinito. Encuentran pegas en cada esquina.

 

La solución más evidente ante un compañero tóxico es huir como si no hubiera mañana. Alejarse de dicha persona quizás, por las circunstancias, es una salida demasiado radical y tienes que relacionarte con ella, no obstante, debes desarrollar herramientas protectoras.

 

Antes que nada, debes grabarte a fuego que hay comportamientos que no son tolerables y más, cuando te afectan directamente de forma negativa. Hay que poner freno a la situación. Tienes que hacerte respetar.

La clave es ponerle grandes dosis de inteligencia emocional y cultivar tu capacidad para manejar tus emociones y mantener la calma. No entres al trapo. Si esa persona critica a tus compañeros, habla de favoritismos, de injusticias, se queja por todo o siempre ve el vaso vacío, gira la tortilla cambiando de tema, buscando la parte positiva.

 

Independientemente de esto, intenta mantenerte impasible ante sus declaraciones, no entrar en el bucle de comentarios que haga y mantener tu positivismo y tus creencias por encima de todo

Ya te hemos contado que la toxicidad es como un virus, por lo que no dejes que te contagie su actitud y respondas con un comportamiento tóxico. Si lo haces, has perdido la batalla.

 

Por otro lado, mantener una distancia emocional requiere conciencia. No siempre puedes impedir que alguien pulse tus botones sensibles. Cuando esto suceda tendrás que superar tus miedos y tus complejos y seguir adelante. En cierto modo, es mejor ignorar lo sucedido, puesto que de ese modo será más sencillo controlar tus emociones.

 

Sin embargo, hay otra opción: defender tus límites.

Ante una persona tóxica, no valen razonamientos ni explicaciones. Deja las cosas claras, con asertividad pero de forma firme. Deja clara tu decisión de no entrar en su espiral. Opta por no hablar de las oposiciones con esta persona y centrar las conversaciones en otros temas. Si es necesario y es alguien a quién tienes aprecio, coméntaselo.

 

Evidentemente que todos podemos tener algún momento en que actuamos de forma tóxica, el problema viene cuando esto pasa a ser algo constante y permanente.

Por último queremos comentarte que quizás esa persona está pasando por un mal momento o que las propias oposiciones se la están comiendo con patatas y su reacción es comportarse de forma tóxica. Intenta no ser muy dura si crees que es algo puntual, tratarla con mimo y cariño y echarle una mano, dentro de tus posibilidades.

 

 

Rodéate de personas que te aporten y que te ayuden a crecer. Que te regalen momentos de alegría, con las que te eches unas buenas risas y con las que recorrer este camino, sea un placer. Comparte tus miedos y tus momentos de bajón, claro que sí! pero que eso os sirva para daros más ánimo y fuerza y para superar los baches.

 

La vida cambia cuando tienes personas a tu alrededor que te hacen brillar. Y los compañeros de opos que hagas hoy, pueden ser amigos para toda la vida.

 

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Si no puedes vivir sin redes sociales, toca desintoxicarse

Las redes sociales se han hecho un hueco importante en nuestra vida. Para algunos es una herramienta de trabajo, para otros una forma de difundir contenido, para muchos una forma de mantenerse conectado y al día con los amigos (y los no tan amigos), y también una forma de entretenerse.

 

Las redes sociales han revolucionado la sociedad y han traído multitud de cambios con ellas. Algunos mejores y otros no tanto. Pasar tiempo en ellas está muy bien, sin embargo, el problema llega cuando pasamos demasiado tiempo. Y cuando les dedicamos un tiempo que deberíamos estar dedicando a otras cosas.

 

Ya te contamos en nuestro post acerca de los ladrones de tiempo, que las redes sociales son uno de los mayores ladrones de tiempo de hoy en día.

¿Cuánto tiempo pasas cada día en Instagram, twitter, facebook, youtube…? Si empiezas a contar, te darás cuenta que le dedicas varias horas de tu jornada y eso está afectando a tu estudio.

 

Estás estudiando y te llega una notificación de instagram (ya te has distraído), primero decides ignorarla pero al cabo de 5 minutos decides que mejor lo miras, respondes si es necesario en un segundo y ya te vuelves a poner. ERROR.

Probablemente ese segundo que has pronosticado, pase a ser mínimo 5 minutos y ya has perdido el hilo y la concentración. Súmale que las redes sociales suelen tener un punto de adictivo, que una vez entras, te atrapan y acabas perdiendo el tiempo.

 

Las redes sociales nos atrapan y, sin darnos cuenta, las revisamos una y otra vez, arruinando la productividad o el disfrutar de la vida desconectados.

 

Echarle un vistazo a Facebook e instagram en momentos de ocio o cuando estás aburrida como en el autobús o en la sala de espera del dentista, no es un problema por sí mismo (aunque puedes aprovechar esos momentos muertos para repasar ;)). No obstante, se convierte en un mal hábito cuando perjudica a tu rendimiento. Si los descansos o las revisiones de las redes sociales son un big deal para ti y te gustaría volver a ser más productiva y centrarte en el estudio 100%, sigue leyendo porque este post te interesa.

 

Cómo desintoxicarte de las redes sociales y dejar de perder el tiempo ahí

 

Paso 1:

Primero de todo puede ser muy positivo saber cuánto tiempo pasas en ellas. Quizás solo con ver el número te asustas y decides dejarlo. ¿Cómo hacerlo?

Por un lado puedes saber las horas exactas que pasas en instagram y facebook desde las mismas aplicaciones. En ambas redes hay un apartado llamado “Tu actividad”, en el que te da el número de horas al día que pasas.

Y por otro lado, hay aplicaciones externas, como moment,  que te dicen cuántos minutos pasas en el  móvil además del número de veces que lo desbloqueas.

 

Paso 2:

Una vez hemos identificado la magnitud del problema, pasaremos al primer paso: desactivar las notificaciones.

En la configuración de tu móvil puedes desactivar todas las notificaciones relativas a una aplicación y, como no es probable que un mensaje, comentario o like de instagram sean una emergencia, puedes mantenerlas silenciadas. Ver que tienes una interminable lista de notificaciones puede generar ansiedad en plan “work to do”, por lo tanto, si no las ves, adios problema. Ojos que no ven….

También es una buena práctica silenciar las notificaciones de whatsapp durante las sesiones de estudio. Si es algo realmente importante, pueden llamarte. Si no sabes que recibes mensajes, no te distraes. Además, la mitad de las veces los mensajes son de esos grupos llenos de gifs, vídeos y fotos que realmente no te dicen nada con chicha. Mejor, déjalo para tu rato de ocio.

 

Paso 3:

Piensa y planifica cuánto tiempo quieres pasar en redes sociales. Raciona el acceso, sobre todo mientras estás estudiando. Las redes sociales y los smartphones, son adictivos, por eso, lo mejor es medir su consumo.

Deja el teléfono lejos de ti mientras estés estudiando y fíjate la meta de estar 2-3 horas sin revisarlo. Lo ideal sería que tampoco lo cojas durante los ratitos de descanso y que en lugar de aprovecharlos para chequear tus redes o mensajes, estires las piernas y te despejes de otra forma.

 

Paso 4:

Si ves que no puedes dejar de desbloquear el móvil y mirar si la luz de las notificaciones parpadea, una ayudita extra nunca está mal.

Hay algunas aplicaciones que pueden ayudar con esta tarea:

  • Freedom: Es una de las apps más completas que puedes encontrar. Con ella puedes programar horarios durante los que quieres que el smartphone no emita ningún tipo de notificación y el kid de la cuestión, restringir el acceso a las aplicaciones que consideres que te hacen perder más tiempo. ¿Lo malo? Solo es para el team Iphone
  • Offtime: Es una alternativa de la anterior. Además de restringir el acceso y quitar notificaciones durante ciertos periodos de tiempo, puedes configurar recordatorios para ver cuánto tiempo llevas mirando el móvil y hacer un seguimiento de este.
  • Forest: Esta app es un poco más divertida. Plantas árboles y bosques en función del tiempo que te mantengas alejada del teléfono. Plantas semillas, que tardan 30 minutos en crecer, según el tiempo que quieras mantenerte centrada y el objetivo es no salir de esta app porque sinó mueren. Además ganas monedas virtuales que luego puedes donar a la ONG Trees for the Future. Es un buen motivo para dejar el móvil de lado, ¿verdad?

 

Paso Bonus

Si ni con esas puedes desengancharte y tu rendimiento sigue viéndose afectado, ha llegado el momento de plantearse dejar el mundo 2.0 por una temporada. Borra las apps de tu móvil e intenta vivir sin ellas. Quizás 15 días son suficientes, pero un mes puede ser un buen objetivo.

 

Observa cómo cambia tu vida (y sobre todo tu rendimiento) sin ellas y fliparás.

 

Y recuerda que cuando eres pequeña esto no existía. Si podíamos vivir sin ellas entonces, podemos hacerlo ahora.

 

Si consigues desintoxicarte de las redes sociales, puedes ponerte algún tipo de premio, ¿no? Premiarse siempre es una forma estupenda de estar más motivada y lograr lo que te propones.

 

¿Qué te parece? ¿Lo intentamos?

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

 

 

¿Cómo dar feedback a tus alumnos?

Desde que eres pequeña has estado expuesta a una gran cantidad de feedback. Los aplausos y “muy bien” de tus padres ante tus primeros pasos, las felicitaciones por aprobar unos exámenes, las broncas por suspender otros o las reprimendas por haber hecho X o Y en clase.

Como habrás notado el feedback que recibes evoluciona a medida que te haces mayor. Sigue habiendo feedback, pero al hacernos mayores nos olvidamos de dar feedback positivo o de retroalimentar al otro con amor y cuidado. Bueno, quizás es cuestión de poca empatía o inteligencia emocional. Pero escasea mucho el feedback bien dado. Y el impacto de esto es muy grande. Mucho más de lo que nos imaginamos.

Sobre todo durante la infancia.

 

Es por ello que hoy queremos hablarte del feedback, porque tienes mucho feedback que dar y sabemos que quieres darlo lo mejor posible.

 

El feedback (o retroalimentación) es imprescindible entre profesores y alumnos.

Piénsalo bien; cuando estás en proceso de aprendizaje, recibir comentarios acerca de tu evolución, acciones y trabajos, te permite saber qué estás haciendo bien, qué puedes mejorar y en qué estás fallando. El feedback te permite llegar más lejos y ajustar tu actitud y tus acciones para lograr el éxito. Y lo mismo sucede con tus alumnos.

 

Sin embargo, dar feedback no es tan sencillo como parece. Un feedback mal dado puede tener repercusiones negativas en la persona que lo recibe.

 

Antes de adentrarnos en materia, una pequeña definición de feedback no está de más.

Feedback es una palabra inglesa que significa retroalimentación.

 

El feedback serían las respuestas y comentarios que das a los alumnos después de realizar una tarea o actividad. A través de tu valoración, ellos reciben una información con la que se crean una idea o creencia respecto a sus resultados. 

Un buen trabajo de feedback puede ser primordial para el logro de mejoras en el proceso de aprendizaje.

El feedback te permite acercarte a tus alumnos, guiándoles para lograr sus metas formativas, además de crear un contexto de aprendizaje más rápido y personalizado.

El feedback, como bien sabes, puede ser positivo o negativo y se puede dar haciendo referencia a tres niveles distintos:

  • Feedback a la relación: se da cuanto el foco de la valoración es la identidad de la persona. Por ejemplo: eres un buen estudiante.
  • Feedback a las conductas: se da cuando el foco de la valoración se centra en la acción realizada. Por ejemplo: no has hecho los deberes.
  • Feedback a los resultados: se da cuando el foco de la valoración cae en los resultados obtenidos. Por ejemplo: Has suspendido 4 asignaturas.

 

Esta diferenciación es sumamente importante. No es lo mismo poner el foco en la identidad de la persona que en su conducta o resultado.

Vamos a ponerte un ejemplo:

Imagina que en un exámen de mates, un alumno se equivoca en 7 ejercicios de diez. Y cuando el niño muestra su exámen en casa, sus padres le dicen: “eres tonto, no entiendes nada, no sabes de matemáticas”. Esto puede tener un impacto muy negativo en el autoconcepto y la autoestima del niño y terminar por pensar: “soy tonto, no sirvo para las mates” cuando en realidad es cuestión de concentración o nervios. Si en cambio, la respuesta es: “el examen no ha ido bien, vamos a fijarnos en lo que has fallado y a poner más atención al hacer ejercicios porque sé que puedes hacerlo mejor.” el mensaje cambia mucho, ¿verdad?

 

Para que el feedback sea más efectivo es conveniente darlo inmediatamente después de la tarea o conducta realizada. Esta inmediatez hace que el aprendizaje sea más significativo dado que los errores y falsas creencias de los alumnos pueden ser corregidos de forma más rápida justo en el momento en que se produce la duda o el reto al que tiene que hacer frente.

 

 

¿Cómo hacerlo? Pautas para dar un buen feedback.

 

  • Sé específica en los comentarios. A pesar de que pueden realizarse valoraciones generales, no hay que limitarse a decir cosas como “lo has hecho bien, mal o regular” sino buscar también las cosas específicas que se han hecho bien y las que conviene mejorar.
  • Emplear un lenguaje comprensible para tus alumnos.
  • Centrar los comentarios no en la persona, sino en su conducta. Concretamente en la o las conductas objetivo que se están trabajando o han sido ya trabajadas. Sin embargo, si el alumno mejora en algún aspecto que todavía no ha sido abordado, puedes darle retroalimentación positiva sobre el mismo.
  • Sé positiva. Comienza informando a tu alumno de aquello que ha hecho bien (sin caer en la repetición) y/o de los progresos que va haciendo en las conductas objetivo. Recuerda que incluso cuando nada parece bien hecho, puedes alabar los intentos y esfuerzos del estudiante por cambiar. Para hacer comentarios negativos, una buena fórmula es usar la técnica del sandwich: empezar por un mensaje positivo, decir aquello negativo con su razonamiento pertinente y terminar poniendo énfasis en las cualidades positivas con un mensaje que le transmita al alumno que tienes plena confianza en que la próxima vez será mejor.
  • Da retroalimentación correctiva de modo amable y en forma de sugerencias específicas, nada de órdenes, que permitan al alumno corregir o mejorar las conductas a modificar. No se trata de decir lo que está mal, sino de proporcionar sugerencias de mejora.
  • Limitarse a aquello que se está trabajando o se ha trabajado y pasar por alto aquello que se intentará modificar más adelante. Ajustado a la tarea que el alumno está realizando.
  • Ser concisa. Definir bien lo que ha hecho y cómo lo ha hecho sin valoraciones ni prejuicios. Intenta dar siempre la cantidad adecuada, con cuidado de no pasarte con los reforzadores ni en positivo ni en negativo.
  • Centrarse solo en aspectos sobre los que el alumno tiene control.
  • Dar la retroalimentación directamente al alumno, en lugar de hablar de él delante del grupo. Decir “creo que podrías mejorar…” en lugar de “creo que él podría mejorar…”.

 

La retroalimentación es una herramienta para potenciar las habilidades de los demás y facilitar su aprendizaje. Dar un buen feedback no solo va a ayudar a tus alumnos a mejorar, sino que puede ayudarles a valorarse más positivamente y tener confianza en sí mismos.

 

Además, no solo puedes usarlo en tu vida profesional, sino que puedes aplicar los mismos principios en tu vida personal. ¡Notarás la diferencia!

 

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Cómo mejorar tu concentración

 

Como opositora necesitas estar concentrada para estudiar y asimilar todos los conceptos de forma significativa.

 

A veces es muy complicado mantener la concentración y no perderse por el camino, ¿verdad? Estás rodeada de estímulos constantes y encima tienes cincuenta mil millones de cosas en la cabeza. Así no hay quién se concentre y rinda en el estudio como dios manda.

 

¿Te sientes identificada?

No worries, la concentración es como un músculo y afortunadamente se puede entrenar.

La concentración es la acción y efecto de centrar intensamente la atención sobre un objetivo. A través de la concentración, una persona deja momentáneamente de lado todo aquello que puede interferir en su capacidad de atención.

 

Y la concentración es vital para el aprendizaje.

Como bien sabes la productividad y el rendimiento no son cuestiones de echarles horas. Hay días que estudiando 3 horas eres mucho más productiva que otros que te has pasado 8 horas delante de libros y apuntes. ¿Te ha pasado? ¿te suena esta situación?

La concentración y la productividad van de la mano.

 

Y no, no es que tu no seas capaz de concentrarte o que debas darte por perdida, ¡para nada!

La concentración se puede mejorar.

¿Cómo? Hay algunas habilidades que puedes aprender y pequeñas acciones que puedes hacer para que tu cerebro se focalice más y mejor.

 

¿Intrigada por saber más? Keep on reading, ¡que allá vamos!

 

Acciones para mejorar tu concentración y ser una crack en las opos

Deja de lado las distracciones para aumentar la focalización.

Sí, esta es de lo más evidente, pero nunca está de más recordarlo. Las distracciones en sí no son malas, en las circunstancias adecuadas pueden ayudarte a sobrevivir. Nuestros ancestros tenían que tener mil ojos y oídos ante depredadores, por ejemplo, para mantenerse a salvo.

Pero ellos no tenían instagram ,facebook, móviles con 1800 apps, whatsapps, emails, blablabla. La simple vibración que te indica que te ha llegado un mensaje, te está distrayendo por mucho que no lo revises, ¿eres consciente?

 

Se acabó el multitasking.

Sabemos que eres capaz de hacer 10.000 cosas a la vez superwoman, pero el multitasking es una de las peores cosas que puedes hacer para tu concentración. De hecho, el multitasking es un mito; realmente no es que hagas varias cosas en el mismo momento, sino que tu cerebro salta de una a otra a la velocidad de la luz.

Vale sí, puedes andar y hablar a la vez, pero son tareas inconscientes, en una de las cuales no tienes que poner tu atención. Pero a la que tratas de hacer dos tareas complejas, estás sacrificando la eficiencia en una por la otra.

 

 

Di adiós al desorden

¿Sabías que las resonancias magnéticas cerebrales han mostrado de forma concluyente que el desorden afecta tu capacidad para concentrarte y procesar información?

Tener un entorno organizado puede hacerte más productiva, ayudarte a focalizarte en el estudio e incluso recordar más la información. Además ¡incluso puede mejorar tu estado de ánimo!

 

Encuentra tu BSO de estudio ideal

No todos respondemos igual a los sonidos. Hay personas que necesitan silencio total para concentrarse, otras lo hacen con música instrumental de fondo y hay quién incluso se concentran mejor en medio del bullicio de su cafetería favorita.

Se ha dicho en varias ocasiones que la música de Mozart y la barroca son la mejor música para estimular el cerebro. Nosotros ahí lo dejamos.

Si quieres probar con música, plataformas como Spotify o Youtube tienen listas de reproducción llamadas “Focus” elaboradas específicamente para la concentración, el estudio o la productividad.

Pero si sabes que tú necesitas silencio total, unos cascos que eliminen el sonido o un buen par de tapones para los oídos pueden ser tus mejores aliados.

 

Dale gasolina al cerebro.

Este punto es vital; necesitas nutrir tu cerebro para que rinda al máximo.

Comer bien para alimentar al cerebro, no para tener abdominales. Lo hemos comentado en varios posts y tenemos un artículo dedicado a la alimentación durante las opos, pero en líneas generales se trata de comer comida REAL, lo menos procesada posible y rica en nutrientes. Cuantas menos etiquetas tenga lo que compras, mejor, pero si tiene etiquetas, en lugar de mirar las kcal, mira la lista de ingredientes. Comer alimentos altos en vitaminas, antioxidantes y fitonutrientes es lo que tu cerebro necesita. Frutas, verduras, legumbres, proteínas de calidad (carne, pescado, tofu, seitán, huevos, etc), frutos secos,  En cambio, el azúcar blanco y los carbohidratos refinados lo único que hará es elevar tu nivel de azúcar en la sangre como si de una montaña rusa se tratara.

 

Dale esquinazo al estrés, es momento de focalizar.

El estrés puede mejorar la concentración y ayudar a focalizarte durante breves períodos de tiempo debido a la inyección de adrenalina que produce. Seguro que alguna vez te ha pasado, cuando tenías que entregar una tarea a tiempo y aún te quedaba trabajo.

Pero confiar en que trabajar bajo estrés será positivo es un error, dado que puede ser perjudicial para tu cerebro a largo plazo.

El estrés crónico puede llevar a la ansiedad, a tomar malas decisiones, insomnio y deterioro de memoria, y para nada te interesa encontrarte con este cuadro preparando las opos.

Una de las mejores  técnicas para reducir el estrés y mejorar la concentración es la meditación. Esta puede hacerte más feliz, darte tranquilidad y hacerte más resilente; es decir, ser capaz de afrontar los altibajos de forma más positiva.

Los meditadores regulares experimentan una mejor concentración y focalización, memoria, mayor creatividad, reducción del estrés y mejor sueño. ¿No te parece  increíble?

 

Esperamos que estos consejos te ayuden a concentrarte más y mejor.

Recuerda que no eres la única que está pasando por esto y que se trata de ir pasito a pasito. SIn prisa pero sin pausa.

 

¿Más consejos, ayuda, ideas…? ¡Ponte en contacto con nosotros y hablamos!

 

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

El arte de hacer esquemas para aprobar las oposiciones

 

Hoy queremos seguir hablando de las distintas técnicas de estudio que existen para ayudarte a que sea mucho más fácil estudiar y sacarte las opos.

¿Sabes de qué vamos a hablarte hoy? Tal como indica nuestro título hoy te traemos toooodos los secretos para hacer un esquema de profesional.

 

El esquema es una técnica de síntesis que se complementa con el subrayado, del cual te hablamos la semana pasada en nuestro blog. Ambas son técnicas de esencialización, es decir, detectan lo esencial y prescinden de la información accidental.

 

Aunque se pueden realizar esquemas sin haber subrayado previamente, es recomendable hacerlo después, ya que de esta forma, conocerás mejor el texto y tendrás una mejor comprensión.

 

Haciendo un esquema la estructura del texto te quedará mucho más clara ya que podrás  verlo de forma muy visual.

 

TIP IMPORTANTE: En el esquema no debes usar frases ya que entonces perderías parte de la claridad y ya no sería una síntesis. Sólo debes usar palabras clave (que habrás sacado anteriormente subrayando, por ejemplo). Estas palabras clave son conceptos semánticos y, una vez domines el tema, te servirán para recordar tanto la estructura como la secuencia. Vamos, que gracias al esquema podrás recordar todo el tema y desarrollarlo sabiendo cuales son los highlights o conceptos más importantes.

Eso sí, siempre y cuando sea un esquema bien hecho.

 

Ya  te hemos dicho que es una técnica visual que, como consecuencia, va dirigida a la memoria visual, con lo cual, hay que tener en cuenta algunas cosas:

  1. Un esquema debe ser una unidad. Una hoja donde tu puedas visualizarlo todo, nada de partirlo en varios folios.
  2. Cada idea del texto debe tener una palabra clave que la represente. Un esquema es como un telegrama, como ya te hemos comentado hace un ratito, NADA DE FRASES (segundo aviso jaja).
  3. Dejar que la hoja respire. Hablando en plata, dejar suficiente espacio en blanco en la hoja, no solo en cuanto a márgenes, sino también entre ideas. Puede parecer una tontería, pero esto te da una mejor visión del conjunto así como de sus divisiones y estructura. Además, le das a tu vista un respiro y eso siempre se agradece.

 

¿Por qué usar esquemas?

 

Este es el punto en el que tratamos de convencerte que uses la técnica del esquema durante tu estudio.

Te recomendamos que uses esquemas porque…

  • Es una técnica activa, lo que significa que al hacerlo te mantienes atenta, incrementas tu capacidad de concentración en el tema, aumentas tu interés por dicho tema y es un plus de motivación para seguir estudiando.
  • Una vez descubres la estructura del tema y cómo se relacionan las distintas ideas, el temario se hace más significativo; no lo memorizas de forma mecánica sino siguiendo un orden lógico y secuencial. ¿Consecuencias? Comprendes mil veces mejor el tema y además retienes más y con menos esfuerzo. Es mucho más fácil retener datos estructurados que sueltos. .
  • Pones en marcha la memoria visual y tu cerebro trabaja con el doble de potencia ya que estás activando también tu hemisferio derecho y dándole más caña al temario.
  • Ahorrarás tiempo al repasar porque no necesitarás volver a leerte todo el texto; una ojeada al esquema y voilà.

 

Llegados a este punto… ¿ya te hemos convencido para que hagas esquemas?

Si la respuesta es afirmativa, ahora te contaremos qué tipos de esquemas existen. Si pensabas que solo hay un tipo de esquema universal, nada más lejos de la realidad.

¿Cuál es el mejor? Todos tienen ventajas e inconvenientes, por lo que dependerá del tema que estés estudiando y de ti.

 

Esquema de llaves o de barras:

Se usan llaves o barras para desglosar las diferentes ideas del tema. Es el esquema más intuitivo, conocido y usado, seguro que más de una vez lo usaste durante la carrera.

Su gran ventaja es que es el esquema que mejor activa la memoria visual ya que permite fotografiar la estructura del tema.

Su mayor inconveniente es que, cuando hay muchas subdivisiones, el texto se va desplazando hacia la derecha, comprimiéndose cada vez más , mientras que en la izquierda el espacio está casi en blanco. En este caso (de que haya muchas subdivisiones) mejor escoger otro esquema ya que perderíamos la unicidad.

 

 

Esquema simplificado:

Este esquema pretende quedarse con lo bueno de los demás. A pesar de no ser tan visual como el de llaves, lo es más que el resto de esquemas que te presentaremos a continuación. Es el típico esquema que podemos realizar mediante un word o programa de escritura en ordenador; usando guiones, cuadrados, puntos, etc. Tanto se pueden usar signos como números o letras. Su estructura evita que el texto se vaya comprimiendo hacia la derecha.

Su única desventaja es que los signos utilizados no le dan un carácter tan visual y claro como el anterior.

 

  • Idea Principal 1
    • Idea secundaria
      • Detalle
      • Detalle
    • Idea secundaria
      • Detalle
      • Detalle
    • Idea Principal 2
      • Idea secundaria
        • Detalle
        • Detalle
      • Idea secundaria
        • Detalle
        • Detalle

 

 

Esquema numérico:

Su gran baza es que es súper preciso en las divisiones y subdivisiones de ideas. Es el tipo de esquema empleado para los índices de cualquier trabajo.

A pesar de ser tan conciso, su inconveniente es que produce despiste y se convierte en monótono y un poco aburrido.

 

  1. Idea Principal 1
  • 1. Idea Secundaria
    • 1.1. Detalle
    • 1.2. Detalle
  • 2. Idea Secundaria
    • 2.1. Detalle
    • 2.2. Detalle
  1. Idea Principal 2
  • 1. Idea Secundaria
    • 1.1. Detalle
    • 1.2. Detalle
  • 2. Idea Secundaria
    • 2.1. Detalle
    • 2.2. Detalle

 

 

Esquema tipo organigrama:

Es un esquema muy semejante al de llaves; por lo tanto sus ventajas e inconvenientes son similares. La gran diferencia es que las divisiones y subdivisiones se realizan en vertical y no en horizontal. Es muy útil para realizar genealogías, filiaciones, organigramas de empresas, etc., y analizar la evolución de concepto a lo largo del tiempo.

 

No olvides hacer tus esquemas muuuuuuuy visuales. Ponle colores, detalles que lo hagan único y dale a tu creatividad. No solo será mucho más ameno hacerlos sino que estudiarlos y repasarlos también será más fácil y entretenido (y tu cerebro lo agradecerá).

 

 

¿Qué te ha  parecido? ¿Te apuntas a empezar a hacer esquemas para estudiar?

 

FormArte, el arte de formar

 

No dejes que los estereotipos de género limiten tus clases. 

 

Las ideas estereotipadas sobre lo que es adecuado para niños o niñas pueden limitar las oportunidades de los niños para aprender y desarrollarse.

 

Creemos que la mayoría de los profesionales de la educación moderna como tú y nosotros, somos muy conscientes y activos en desafiar los estereotipos de género. Sin embargo, a veces es una batalla cuesta arriba cuando estos estereotipos se mantienen por lo que los niños encuentran fuera de la escuela, a través de los medios de comunicación, sus propias familias u otras influencias de la sociedad.

 

Si bien todos estamos expuestos a los estereotipos de género, los niños y jóvenes son particularmente susceptibles a ellos cuando comprenden su lugar en la sociedad y su potencial. El aula es un entorno ideal para aumentar la conciencia de estos estereotipos y alentar el análisis crítico en los estudiantes para que estén preparados para llegar a sus propias conclusiones informadas.

Inspirar a los infantes y jóvenes a cuestionar los estereotipos de género les permite tomar decisiones informadas sobre su futuro y ampliar sus oportunidades
.

 

La escuela debe ser un entorno seguro para aprender y explorar: puede ayudar a los infantes afirmando elecciones no convencionales, asegurándoles que está bien ser diferente y fomentando una cultura de aceptación.

Como profesora, estás en la magnífica posición de ayudar y animar a los estudiantes a cuestionar los estereotipos de género y darles una visión más tolerante e inclusiva. Esto puede llevarse a cabo de múltiples formas, resaltando ejemplos en los materiales de enseñanza, realizando actividades específicas para tratar el tema, al expresar comentarios y  revisando el comportamiento y comentarios de tus estudiantes. Vamos a entrar un poco más en el tema, dándote algunos ejemplos.

 

Si bien es posible que no seas tú quién esté tomando decisiones sobre qué textos y materiales se encuentran en el programa de estudios, sí tienes la oportunidad de pedir a los alumnos que cuestionen ejemplos de género dentro de esos materiales.

 

 

También puedes sugerir a los alumnos que consideren los tipos de textos escritos por o referidos a mujeres frente a hombres para analizar los roles que desempeñan los hombres frente a las mujeres en los ejemplos de los textos o los personajes de ficción. Las clases de matemáticas o sociales pueden brindar la oportunidad de ver las estadísticas en áreas como las brechas salariales de género o el sesgo de género en las carreras y el empleo.Aunque estén en primaria, nunca es pronto para empezar a concienciarles y tratar estos temas.

Si escuchas comentarios sexistas de los estudiantes, como “corres como una niña”, “los niños no lloran” o “vuelve a la cocina”, es importante discutir qué significan estas frases y sus consecuencias. Muchos estudiantes usarán este lenguaje sin la intención de insultar, por lo que es importante que se les pregunte sobre el mensaje subyacente y el impacto que tienen sus comentarios, en lugar de simplemente reprender o “prohibir” tal conversación.

Además, los infantes a menudo están muy interesados ​​en” controlarse “unos a otros y asegurarse de que sus compañeros sigan las” reglas “de género que aprendieron. Puedes establecer el modelo cuestionándolos y ofreciendo ejemplos contrarios de su propia experiencia.

 

Aprovecha cualquier situación en que surjan casos de estereotipos (de género o no) para analizarlos y hablar sobre ellos. Aprender a dividir con decimales no es más importante que aprender a ser tolerante y quitar las barreras de género que existen.
Si esa clase de mates se convierte en un apasionante debate en el que consigues que tus alumnos abran un poco su mente o, como mínimo, se lo planteen, ya has ganado muchísimo.

 

Como ya hemos comentado, habrá muchos materiales que te vengan dados o impuestos y no puedas hacer nada, pero sí que puedes introducir libros o películas que desafíen los estereotipos. Puede ser una actividad fantástica la de ver una película y comentarla entre todo la clase, sacando conclusiones y reflexionando.

 

 

Y aunque estamos seguros que lo sabes de sobras, evitemos dividir a los alumnos según su género. ¿Las etiquetas con los nombres de niñas y niños son rosas y azules? ¿Los niños y las niñas se alinean por separado? Usar el género para dividir a los niños puede ser rápido y conveniente, pero les da el mensaje constante de que ser un niño o una niña es lo más importante para ellos y refuerza los estereotipos. Lograr que los niños se alineen de una manera diferente (por edad, cumpleaños, alfabéticamente) puede ser una forma sutil pero efectiva de alentarlos a pensar sobre su identidad de diferentes maneras.

Sobre todo, es imprescindible ponerse unas gafas de rayos X y observar atentamente qué es lo que sucede en tu clase. Esto te va a permitir buscar estrategias y nuevas formas de eliminar los estereotipos, así como saber en qué áreas incidir.

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

 

 

La alimentación durante las opos: no la dejes de lado.

 

Opositar es una carrera de fondo y toda acción que puedas hacer para contribuir en su éxito es importante.

Te lo hemos dicho más de una vez pero un factor que hay que tener en cuenta en esta carrera es la alimentación.

Estás estudiando y aprendiendo, una de las funciones más complejas del cerebro, y gastando energía. Por lo tanto es necesario que te alimentes bien para poder obtener esta energía, tu rendimiento está influenciado por tus hábitos alimentarios.

 

¿Cuál es la dieta óptima para ti?

 

Partamos del hecho que hay mil quinientas teorías sobre dietas, nutrición, etc. Cada día aparecen nuevos estudios demonizando o poniendo por las nubes a X alimento. Llega un punto que es una verdadera locura, ¿verdad?

 

Y añadamosle que cada persona es un mundo y que lo que le sienta bien a tu vecina, no tiene porque sentarte bien a ti. 

 

Aquí debes aplicar tu propio sentido común y conocer tu cuerpo. Seguro que hay alimentos que no terminan de sentarte del todo bien y otros que son como agua de mayo.

Pero, ¿cuál debe ser la guía para determinar tu alimentación?

 

COMIDA SALUDABLE.

 

Y no, no nos referimos a los productos light o 0%. Suelen estar llenos de ingredientes que ni interesan ni benefician a tu cuerpo. Nos referimos a aquellos productos sin etiquetas o con una lista de ingredientes corta y que puedas reconocer, lo que los realfooders llaman buenos ultraprocesados. (Hacemos un inciso para recomendarte la web realfooding, que tiene artículos estupendos sobre alimentación).

 

Verduras, hortalizas, frutas, legumbres, cereales integrales o de grano entero, pescado y marisco, carnes sin procesar, frutos secos, huevos, lácteos fermentados, panes integrales, leche o bebidas vegetales sin azúcares añadidos, etc.

 

Comida que te permita nutrirte para ser súper productiva y estudiar como una campeona.

 

Obviamente la forma de cocinado también es importante; optar por métodos de cocción como al vapor, al horno, a la plancha, etc.

 

Si te comes unas patatas fritas con carne rebozada, te vas a sentir más pesada y te van a entrar unas ganas tremendas de echarte una siesta que cualquiera se pone a estudiar.

Pero unas patatas cocidas, hechas al horno (o incluso al micro) con pollo a la plancha ya es otra historia. ¿Ves por dónde vamos?

 

Algunos truquitos, consejos, llámale X:

 

  • Comidas ligeras y nutritivas, que te sienten bien y que te den ese chute de energía que necesitas. Los excesos suelen sentar como una patada y son uno de los peores enemigos de la productividad
  • Haz una lista de la compra antes de ir al super, apuesta por productos reales y evita comprar comida ultraprocesada. 6 de la tarde, estás estudiando y te entra hambre, vas a la cocina y encuentras un paquete de galletas de chocolate. Sí, de esas que te comes una y no puedes parar. Es energía sí, pero no el tipo de energía que te interesa. Te dará un subidón de azúcar pero al final y al cabo ningún nutriente interesante. Si no las tienes en casa y, en lugar de eso, tienes fruta, frutos secos o lo que sea que te guste, serán tu primera opción.
  • Si andas un poco perdida con qué alimentos son más recomendables, menos y nada, en internet hay mil artículos sobre el tema. Infórmate. Si, por ejemplo, con el tema snacks andas más perdida, busca recetas. Verás qué mundo se abre delante de ti.
  • Intenta ser creativa en la cocina para no aburrirte. Alimentarse es una de las necesidades básicas del ser humano, sí, pero también puede ser un gran placer. Y no solo cuando te comes una pizza de un restaurante italiano, sino en cada una de tus comidas. Busca combinaciones nuevas, alimentos que aún no has probado, formas de cocción distinta… experimenta y disfruta de la comida. Comer saludable no es aburrido.
  • Haz el número de comidas que TÚ necesites. No hay que hacer ni 5 comidas, ni comer cada 2-3 horas, ni desayunar obligatoriamente, etc. Lo importante es que consumas las kcal y los nutrientes que tu cuerpo necesita y que sean de calidad. A partir de ahí, puedes distribuirlo como mejor te vaya a ti. Prueba distintas formas y descubre qué te funciona mejor.

 

Puedes pertenecer a uno de los dos tipos de persona siguientes: te gusta e incluso te encanta cocinar o bien lo odias. En mayor o menor medida pero, suele ser algo que te gusta o no te gusta.

Además puede ser que tengas tiempo de cocinar en tu día a día o que vayas con el cohete en el culo y que acabes comiendo lo primero que pillas.

En este punto queremos darte un consejo independientemente de si eres cocinillas o no.

 

Si te gusta cocinar y eres de las que tiene tiempo de cocinar a diario sus comidas porque estás con las opos 100%, el ratito de cocinar puede ser un buen momento para distraerte y despejarte. Siempre recalcamos la importancia de dedicar tiempo a tus aficiones para no quemarte, por lo tanto, si cocinar es una de ellas, aprovecha ese tiempo como tiempo de descanso. Piénsalo así: estás haciendo algo que te gusta para mimarte comiendo bien.

 

Si no te gusta nada cocinar, no tienes tiempo de hacerlo a diario o ambas cosas, el truco está en el batch cooking. ¿Qué es el batch cooking? Básicamente es dedicar una mañana o tarde a la semana a cocinar para toda la semana.

Funciona, es una manera de asegurarte que comes rico y saludable y cuando llegue la hora de comer o cenar y solo tengas que calentar un plato, lo vas a agradecer.

Hacerlo es muy sencillo; planeas un menú, compras todos los ingredientes y dedicas unas horitas a prepararlo. Busca recetas que se puedan congelar, que puedas usar una misma preparación para varios platos (por ejemplo, hacer muchas verduras y incluirlo en un plato de arroz, en una ensalada templada, en una lasaña…) y si puedes guárdalo ya en porciones.

¿De dónde sacar las ideas? Hay mil blogs, canales de youtube y cuentas de instagram con recomendaciones fantásticas, muy saludables y que te van a hacer salivar.

 

Evidentemente, nada de ser súper estricta o de restricciones. Se trata de disfrutar de la vida y de disfrutar lo máximo que puedas de este camino también. Comer saludable es beneficioso e importante para ti a nivel general, pero al estar estudiando, es un motivo más.

Eso sí, no te obsesiones. Disfruta de tu vermut con tus patatas de bolsa, tus cervecitas de fin de semana y ese cheescake que te pone ojitos.

Si comes bien, tendrás energía. Y no solo para estudiar y ser más productiva, sino para tu día a día. Si tienes suficiente energía también es recomendable que la uses para darle algo de marcha a tu cuerpo y hagas ejercicio. Te va a despejar, es una vía fantástica para canalizar tu estrés y además, una vida activa es más que importante (y con las horas que te pasas sentada estudiando, te irá de fábula).

 

Ah! ¡Y no olvides hidratarte!

 

FormArte, el arte de formar

 

Estudiar de día o de noche… ¿tú qué eliges?

 

¿Cuál es el mejor momento para estudiar? Este es uno de esos interminables debates.

¿Mejor estudiar de noche o de día? Ambos lados tienen sus propios defensores leales y sus propias investigaciones (porque hoy en día hay investigaciones de todo y para todo) que te contarán en detalle cuáles son los beneficios del método elegido y porque es mucho mejor.

La realidad es que cada persona es diferente y que no hay un claro ganador desde el punto de vista científico (menuda novedad, ¿verdad?). Hay personas que obtienen mejores resultados estudiando por la noche, mientras que otras consideran que el mejor momento para estudiar es la mañana o la tarde. Cada uno tiene su propio momento de máxima productividad que es cuando tiene más energía.

De la misma forma que cada uno tiene una manera para estudiar propia, también puede estudiar mejor a un momento particular del día.

 

Hoy queremos investigar en profundidad cuáles son los beneficios de cada momento para que tú misma decidas  qué funciona mejor para ti.

 

Beneficios de estudiar durante el día:

 

  1. Después de una buena noche de sueño reparador, es probable que tengas más energía, más claridad mental y mayor capacidad para concentrarte.
  2. El mundo, tal como lo conocemos, tiende a funcionar durante el “horario comercial”. Dado que la sociedad se estructura alrededor de la premisa de estar activo durante el día y dormir por la noche, encontrarás facilidades como poder ir a la biblioteca, coincidir con tus amigos, etc.
  3. La luz natural es mejor para tu vista. Proporciona el espectro correcto de luz para mantener una vista óptima y, de hecho, funciona con la glándula pituitaria para que estés alerta y despierta. La luz artificial puede dañar tus ojos y afectar a tu ritmo natural de sueño. De hecho, la mayoría de médicos especializados en sueño recomiendan que te expongas a la menor cantidad de luz artificial posible durante la noche, incluyendo pantallas de TV, ordenadores y móviles.

 

Una vez que conocemos lo bueno y bonito de estudiar durante el día, vayámonos al otro lado, a ver qué beneficios encontramos.

 

Beneficios de estudiar durante la noche:

 

 

  1. La ventaja más obvia de estudiar por la noche es la abundancia de paz y tranquilidad que tienes. La noche es ese momento en que la gente está más relajada, tranquila y contemplativa. No escuchas a los hijos de la vecina peleándose o gritando, por ejemplo. Ese entorno puede ser exactamente lo que algunas personas necesitan para entrar en el mood adecuado para estudiar y rendir más.
  2. Por la noche suele haber menos distracciones que durante el día. La mayoría de tus amigos estarán dormidos y tus redes sociales estarán menos activas.
  3. Las cosas pueden verse distintas durante la noche. Los ojos y el cerebro funcionan de forma diferente por la noche, con lo que puede aumentar tu eficacia creativa y ayudarte a ver los conceptos de forma diferente. Muchos autores, compositores y científicos prefieren trabajar de noche porque sienten que tienden a pensar más “fuera de la caja” después de las horas. Con las presiones del día detrás de ellos, muchos sienten que su mente es libre de vagar por más alternativas en la noche.

 

 

¿Qué puede funcionarte mejor a ti?

 

Aunque los ritmos circadianos son distintos para cada persona, hay patrones que indican que existen lo que se llama “personas diurnas” y “personas nocturnas”.

 

La típica persona matutina se levanta sin problemas a primera hora y está más que lista para empezar el día e ir a por todas. Generalmente a media mañana necesitan un descanso y luego vuelven a la carga hasta que a media tarde empiezan a calmarse.

 

En cambio, las personas vespertinas o nocturnas, tienden a ser todo lo contrario. Por la mañana estarán más lentos hasta que al mediodía o por la tarde empezarán a activarse y podrán trabajar hasta la noche o altas horas de la madrugada.

 

 

Hay estudios que han encontrado que los estudiantes más jóvenes tienden a estar mejor preparados para estudiar por la noche que los estudiantes mayores. Dicen que aproximadamente alrededor de los 30 y pocos, hay un cambio en el ritmo. Pero, como siempre, solo son estudios, quizás tú tienes 24 y a las 7 de la mañana estás on fire.

 

Somos conscientes que si estás trabajando, tu momento de estudio queda más limitado y tienes que adaptarlo, pero quizás puedes intentar organizar el estudio durante tu fin de semana o días libres adaptándolos a tu ritmo.

En el estudio, como en tantas otras cosas en la vida, no hay una clave universal y no a todas las personas les funciona o mismo. Con lo cual, debes probar y dar con el momento del día que te resulte más efectiva. Si no tienes claro cuál es tu mejor momento, puedes probar una semana matutina y una noctura, y evaluar qué resultados obtienes y cuando te sientes tú mejor. Cada momento tiene sus ventajas y desventajas.

 

Sea como sea, el factor clave para todos, tanto almas diurnas como nocturnas, es dormir suficientes horas. Necesitas reposar tu mente y tu cuerpo y cargas las pilas. 

FormArte, el arte de formar