¿Cómo dar feedback a tus alumnos?

Desde que eres pequeña has estado expuesta a una gran cantidad de feedback. Los aplausos y “muy bien” de tus padres ante tus primeros pasos, las felicitaciones por aprobar unos exámenes, las broncas por suspender otros o las reprimendas por haber hecho X o Y en clase.

Como habrás notado el feedback que recibes evoluciona a medida que te haces mayor. Sigue habiendo feedback, pero al hacernos mayores nos olvidamos de dar feedback positivo o de retroalimentar al otro con amor y cuidado. Bueno, quizás es cuestión de poca empatía o inteligencia emocional. Pero escasea mucho el feedback bien dado. Y el impacto de esto es muy grande. Mucho más de lo que nos imaginamos.

Sobre todo durante la infancia.

 

Es por ello que hoy queremos hablarte del feedback, porque tienes mucho feedback que dar y sabemos que quieres darlo lo mejor posible.

 

El feedback (o retroalimentación) es imprescindible entre profesores y alumnos.

Piénsalo bien; cuando estás en proceso de aprendizaje, recibir comentarios acerca de tu evolución, acciones y trabajos, te permite saber qué estás haciendo bien, qué puedes mejorar y en qué estás fallando. El feedback te permite llegar más lejos y ajustar tu actitud y tus acciones para lograr el éxito. Y lo mismo sucede con tus alumnos.

 

Sin embargo, dar feedback no es tan sencillo como parece. Un feedback mal dado puede tener repercusiones negativas en la persona que lo recibe.

 

Antes de adentrarnos en materia, una pequeña definición de feedback no está de más.

Feedback es una palabra inglesa que significa retroalimentación.

 

El feedback serían las respuestas y comentarios que das a los alumnos después de realizar una tarea o actividad. A través de tu valoración, ellos reciben una información con la que se crean una idea o creencia respecto a sus resultados. 

Un buen trabajo de feedback puede ser primordial para el logro de mejoras en el proceso de aprendizaje.

El feedback te permite acercarte a tus alumnos, guiándoles para lograr sus metas formativas, además de crear un contexto de aprendizaje más rápido y personalizado.

El feedback, como bien sabes, puede ser positivo o negativo y se puede dar haciendo referencia a tres niveles distintos:

  • Feedback a la relación: se da cuanto el foco de la valoración es la identidad de la persona. Por ejemplo: eres un buen estudiante.
  • Feedback a las conductas: se da cuando el foco de la valoración se centra en la acción realizada. Por ejemplo: no has hecho los deberes.
  • Feedback a los resultados: se da cuando el foco de la valoración cae en los resultados obtenidos. Por ejemplo: Has suspendido 4 asignaturas.

 

Esta diferenciación es sumamente importante. No es lo mismo poner el foco en la identidad de la persona que en su conducta o resultado.

Vamos a ponerte un ejemplo:

Imagina que en un exámen de mates, un alumno se equivoca en 7 ejercicios de diez. Y cuando el niño muestra su exámen en casa, sus padres le dicen: “eres tonto, no entiendes nada, no sabes de matemáticas”. Esto puede tener un impacto muy negativo en el autoconcepto y la autoestima del niño y terminar por pensar: “soy tonto, no sirvo para las mates” cuando en realidad es cuestión de concentración o nervios. Si en cambio, la respuesta es: “el examen no ha ido bien, vamos a fijarnos en lo que has fallado y a poner más atención al hacer ejercicios porque sé que puedes hacerlo mejor.” el mensaje cambia mucho, ¿verdad?

 

Para que el feedback sea más efectivo es conveniente darlo inmediatamente después de la tarea o conducta realizada. Esta inmediatez hace que el aprendizaje sea más significativo dado que los errores y falsas creencias de los alumnos pueden ser corregidos de forma más rápida justo en el momento en que se produce la duda o el reto al que tiene que hacer frente.

 

 

¿Cómo hacerlo? Pautas para dar un buen feedback.

 

  • Sé específica en los comentarios. A pesar de que pueden realizarse valoraciones generales, no hay que limitarse a decir cosas como “lo has hecho bien, mal o regular” sino buscar también las cosas específicas que se han hecho bien y las que conviene mejorar.
  • Emplear un lenguaje comprensible para tus alumnos.
  • Centrar los comentarios no en la persona, sino en su conducta. Concretamente en la o las conductas objetivo que se están trabajando o han sido ya trabajadas. Sin embargo, si el alumno mejora en algún aspecto que todavía no ha sido abordado, puedes darle retroalimentación positiva sobre el mismo.
  • Sé positiva. Comienza informando a tu alumno de aquello que ha hecho bien (sin caer en la repetición) y/o de los progresos que va haciendo en las conductas objetivo. Recuerda que incluso cuando nada parece bien hecho, puedes alabar los intentos y esfuerzos del estudiante por cambiar. Para hacer comentarios negativos, una buena fórmula es usar la técnica del sandwich: empezar por un mensaje positivo, decir aquello negativo con su razonamiento pertinente y terminar poniendo énfasis en las cualidades positivas con un mensaje que le transmita al alumno que tienes plena confianza en que la próxima vez será mejor.
  • Da retroalimentación correctiva de modo amable y en forma de sugerencias específicas, nada de órdenes, que permitan al alumno corregir o mejorar las conductas a modificar. No se trata de decir lo que está mal, sino de proporcionar sugerencias de mejora.
  • Limitarse a aquello que se está trabajando o se ha trabajado y pasar por alto aquello que se intentará modificar más adelante. Ajustado a la tarea que el alumno está realizando.
  • Ser concisa. Definir bien lo que ha hecho y cómo lo ha hecho sin valoraciones ni prejuicios. Intenta dar siempre la cantidad adecuada, con cuidado de no pasarte con los reforzadores ni en positivo ni en negativo.
  • Centrarse solo en aspectos sobre los que el alumno tiene control.
  • Dar la retroalimentación directamente al alumno, en lugar de hablar de él delante del grupo. Decir “creo que podrías mejorar…” en lugar de “creo que él podría mejorar…”.

 

La retroalimentación es una herramienta para potenciar las habilidades de los demás y facilitar su aprendizaje. Dar un buen feedback no solo va a ayudar a tus alumnos a mejorar, sino que puede ayudarles a valorarse más positivamente y tener confianza en sí mismos.

 

Además, no solo puedes usarlo en tu vida profesional, sino que puedes aplicar los mismos principios en tu vida personal. ¡Notarás la diferencia!

 

FormArte, el arte de formar.

El arte de hacer esquemas para aprobar las oposiciones

 

Hoy queremos seguir hablando de las distintas técnicas de estudio que existen para ayudarte a que sea mucho más fácil estudiar y sacarte las opos.

¿Sabes de qué vamos a hablarte hoy? Tal como indica nuestro título hoy te traemos toooodos los secretos para hacer un esquema de profesional.

 

El esquema es una técnica de síntesis que se complementa con el subrayado, del cual te hablamos la semana pasada en nuestro blog. Ambas son técnicas de esencialización, es decir, detectan lo esencial y prescinden de la información accidental.

 

Aunque se pueden realizar esquemas sin haber subrayado previamente, es recomendable hacerlo después, ya que de esta forma, conocerás mejor el texto y tendrás una mejor comprensión.

 

Haciendo un esquema la estructura del texto te quedará mucho más clara ya que podrás  verlo de forma muy visual.

 

TIP IMPORTANTE: En el esquema no debes usar frases ya que entonces perderías parte de la claridad y ya no sería una síntesis. Sólo debes usar palabras clave (que habrás sacado anteriormente subrayando, por ejemplo). Estas palabras clave son conceptos semánticos y, una vez domines el tema, te servirán para recordar tanto la estructura como la secuencia. Vamos, que gracias al esquema podrás recordar todo el tema y desarrollarlo sabiendo cuales son los highlights o conceptos más importantes.

Eso sí, siempre y cuando sea un esquema bien hecho.

 

Ya  te hemos dicho que es una técnica visual que, como consecuencia, va dirigida a la memoria visual, con lo cual, hay que tener en cuenta algunas cosas:

  1. Un esquema debe ser una unidad. Una hoja donde tu puedas visualizarlo todo, nada de partirlo en varios folios.
  2. Cada idea del texto debe tener una palabra clave que la represente. Un esquema es como un telegrama, como ya te hemos comentado hace un ratito, NADA DE FRASES (segundo aviso jaja).
  3. Dejar que la hoja respire. Hablando en plata, dejar suficiente espacio en blanco en la hoja, no solo en cuanto a márgenes, sino también entre ideas. Puede parecer una tontería, pero esto te da una mejor visión del conjunto así como de sus divisiones y estructura. Además, le das a tu vista un respiro y eso siempre se agradece.

 

¿Por qué usar esquemas?

 

Este es el punto en el que tratamos de convencerte que uses la técnica del esquema durante tu estudio.

Te recomendamos que uses esquemas porque…

  • Es una técnica activa, lo que significa que al hacerlo te mantienes atenta, incrementas tu capacidad de concentración en el tema, aumentas tu interés por dicho tema y es un plus de motivación para seguir estudiando.
  • Una vez descubres la estructura del tema y cómo se relacionan las distintas ideas, el temario se hace más significativo; no lo memorizas de forma mecánica sino siguiendo un orden lógico y secuencial. ¿Consecuencias? Comprendes mil veces mejor el tema y además retienes más y con menos esfuerzo. Es mucho más fácil retener datos estructurados que sueltos. .
  • Pones en marcha la memoria visual y tu cerebro trabaja con el doble de potencia ya que estás activando también tu hemisferio derecho y dándole más caña al temario.
  • Ahorrarás tiempo al repasar porque no necesitarás volver a leerte todo el texto; una ojeada al esquema y voilà.

 

Llegados a este punto… ¿ya te hemos convencido para que hagas esquemas?

Si la respuesta es afirmativa, ahora te contaremos qué tipos de esquemas existen. Si pensabas que solo hay un tipo de esquema universal, nada más lejos de la realidad.

¿Cuál es el mejor? Todos tienen ventajas e inconvenientes, por lo que dependerá del tema que estés estudiando y de ti.

 

Esquema de llaves o de barras:

Se usan llaves o barras para desglosar las diferentes ideas del tema. Es el esquema más intuitivo, conocido y usado, seguro que más de una vez lo usaste durante la carrera.

Su gran ventaja es que es el esquema que mejor activa la memoria visual ya que permite fotografiar la estructura del tema.

Su mayor inconveniente es que, cuando hay muchas subdivisiones, el texto se va desplazando hacia la derecha, comprimiéndose cada vez más , mientras que en la izquierda el espacio está casi en blanco. En este caso (de que haya muchas subdivisiones) mejor escoger otro esquema ya que perderíamos la unicidad.

 

 

Esquema simplificado:

Este esquema pretende quedarse con lo bueno de los demás. A pesar de no ser tan visual como el de llaves, lo es más que el resto de esquemas que te presentaremos a continuación. Es el típico esquema que podemos realizar mediante un word o programa de escritura en ordenador; usando guiones, cuadrados, puntos, etc. Tanto se pueden usar signos como números o letras. Su estructura evita que el texto se vaya comprimiendo hacia la derecha.

Su única desventaja es que los signos utilizados no le dan un carácter tan visual y claro como el anterior.

 

  • Idea Principal 1
    • Idea secundaria
      • Detalle
      • Detalle
    • Idea secundaria
      • Detalle
      • Detalle
    • Idea Principal 2
      • Idea secundaria
        • Detalle
        • Detalle
      • Idea secundaria
        • Detalle
        • Detalle

 

 

Esquema numérico:

Su gran baza es que es súper preciso en las divisiones y subdivisiones de ideas. Es el tipo de esquema empleado para los índices de cualquier trabajo.

A pesar de ser tan conciso, su inconveniente es que produce despiste y se convierte en monótono y un poco aburrido.

 

  1. Idea Principal 1
  • 1. Idea Secundaria
    • 1.1. Detalle
    • 1.2. Detalle
  • 2. Idea Secundaria
    • 2.1. Detalle
    • 2.2. Detalle
  1. Idea Principal 2
  • 1. Idea Secundaria
    • 1.1. Detalle
    • 1.2. Detalle
  • 2. Idea Secundaria
    • 2.1. Detalle
    • 2.2. Detalle

 

 

Esquema tipo organigrama:

Es un esquema muy semejante al de llaves; por lo tanto sus ventajas e inconvenientes son similares. La gran diferencia es que las divisiones y subdivisiones se realizan en vertical y no en horizontal. Es muy útil para realizar genealogías, filiaciones, organigramas de empresas, etc., y analizar la evolución de concepto a lo largo del tiempo.

 

No olvides hacer tus esquemas muuuuuuuy visuales. Ponle colores, detalles que lo hagan único y dale a tu creatividad. No solo será mucho más ameno hacerlos sino que estudiarlos y repasarlos también será más fácil y entretenido (y tu cerebro lo agradecerá).

 

 

¿Qué te ha  parecido? ¿Te apuntas a empezar a hacer esquemas para estudiar?

 

FormArte, el arte de formar

 

No dejes que los estereotipos de género limiten tus clases. 

 

Las ideas estereotipadas sobre lo que es adecuado para niños o niñas pueden limitar las oportunidades de los niños para aprender y desarrollarse.

 

Creemos que la mayoría de los profesionales de la educación moderna como tú y nosotros, somos muy conscientes y activos en desafiar los estereotipos de género. Sin embargo, a veces es una batalla cuesta arriba cuando estos estereotipos se mantienen por lo que los niños encuentran fuera de la escuela, a través de los medios de comunicación, sus propias familias u otras influencias de la sociedad.

 

Si bien todos estamos expuestos a los estereotipos de género, los niños y jóvenes son particularmente susceptibles a ellos cuando comprenden su lugar en la sociedad y su potencial. El aula es un entorno ideal para aumentar la conciencia de estos estereotipos y alentar el análisis crítico en los estudiantes para que estén preparados para llegar a sus propias conclusiones informadas.

Inspirar a los infantes y jóvenes a cuestionar los estereotipos de género les permite tomar decisiones informadas sobre su futuro y ampliar sus oportunidades
.

 

La escuela debe ser un entorno seguro para aprender y explorar: puede ayudar a los infantes afirmando elecciones no convencionales, asegurándoles que está bien ser diferente y fomentando una cultura de aceptación.

Como profesora, estás en la magnífica posición de ayudar y animar a los estudiantes a cuestionar los estereotipos de género y darles una visión más tolerante e inclusiva. Esto puede llevarse a cabo de múltiples formas, resaltando ejemplos en los materiales de enseñanza, realizando actividades específicas para tratar el tema, al expresar comentarios y  revisando el comportamiento y comentarios de tus estudiantes. Vamos a entrar un poco más en el tema, dándote algunos ejemplos.

 

Si bien es posible que no seas tú quién esté tomando decisiones sobre qué textos y materiales se encuentran en el programa de estudios, sí tienes la oportunidad de pedir a los alumnos que cuestionen ejemplos de género dentro de esos materiales.

 

 

También puedes sugerir a los alumnos que consideren los tipos de textos escritos por o referidos a mujeres frente a hombres para analizar los roles que desempeñan los hombres frente a las mujeres en los ejemplos de los textos o los personajes de ficción. Las clases de matemáticas o sociales pueden brindar la oportunidad de ver las estadísticas en áreas como las brechas salariales de género o el sesgo de género en las carreras y el empleo.Aunque estén en primaria, nunca es pronto para empezar a concienciarles y tratar estos temas.

Si escuchas comentarios sexistas de los estudiantes, como “corres como una niña”, “los niños no lloran” o “vuelve a la cocina”, es importante discutir qué significan estas frases y sus consecuencias. Muchos estudiantes usarán este lenguaje sin la intención de insultar, por lo que es importante que se les pregunte sobre el mensaje subyacente y el impacto que tienen sus comentarios, en lugar de simplemente reprender o “prohibir” tal conversación.

Además, los infantes a menudo están muy interesados ​​en” controlarse “unos a otros y asegurarse de que sus compañeros sigan las” reglas “de género que aprendieron. Puedes establecer el modelo cuestionándolos y ofreciendo ejemplos contrarios de su propia experiencia.

 

Aprovecha cualquier situación en que surjan casos de estereotipos (de género o no) para analizarlos y hablar sobre ellos. Aprender a dividir con decimales no es más importante que aprender a ser tolerante y quitar las barreras de género que existen.
Si esa clase de mates se convierte en un apasionante debate en el que consigues que tus alumnos abran un poco su mente o, como mínimo, se lo planteen, ya has ganado muchísimo.

 

Como ya hemos comentado, habrá muchos materiales que te vengan dados o impuestos y no puedas hacer nada, pero sí que puedes introducir libros o películas que desafíen los estereotipos. Puede ser una actividad fantástica la de ver una película y comentarla entre todo la clase, sacando conclusiones y reflexionando.

 

 

Y aunque estamos seguros que lo sabes de sobras, evitemos dividir a los alumnos según su género. ¿Las etiquetas con los nombres de niñas y niños son rosas y azules? ¿Los niños y las niñas se alinean por separado? Usar el género para dividir a los niños puede ser rápido y conveniente, pero les da el mensaje constante de que ser un niño o una niña es lo más importante para ellos y refuerza los estereotipos. Lograr que los niños se alineen de una manera diferente (por edad, cumpleaños, alfabéticamente) puede ser una forma sutil pero efectiva de alentarlos a pensar sobre su identidad de diferentes maneras.

Sobre todo, es imprescindible ponerse unas gafas de rayos X y observar atentamente qué es lo que sucede en tu clase. Esto te va a permitir buscar estrategias y nuevas formas de eliminar los estereotipos, así como saber en qué áreas incidir.

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

 

 

La alimentación durante las opos: no la dejes de lado.

 

Opositar es una carrera de fondo y toda acción que puedas hacer para contribuir en su éxito es importante.

Te lo hemos dicho más de una vez pero un factor que hay que tener en cuenta en esta carrera es la alimentación.

Estás estudiando y aprendiendo, una de las funciones más complejas del cerebro, y gastando energía. Por lo tanto es necesario que te alimentes bien para poder obtener esta energía, tu rendimiento está influenciado por tus hábitos alimentarios.

 

¿Cuál es la dieta óptima para ti?

 

Partamos del hecho que hay mil quinientas teorías sobre dietas, nutrición, etc. Cada día aparecen nuevos estudios demonizando o poniendo por las nubes a X alimento. Llega un punto que es una verdadera locura, ¿verdad?

 

Y añadamosle que cada persona es un mundo y que lo que le sienta bien a tu vecina, no tiene porque sentarte bien a ti. 

 

Aquí debes aplicar tu propio sentido común y conocer tu cuerpo. Seguro que hay alimentos que no terminan de sentarte del todo bien y otros que son como agua de mayo.

Pero, ¿cuál debe ser la guía para determinar tu alimentación?

 

COMIDA SALUDABLE.

 

Y no, no nos referimos a los productos light o 0%. Suelen estar llenos de ingredientes que ni interesan ni benefician a tu cuerpo. Nos referimos a aquellos productos sin etiquetas o con una lista de ingredientes corta y que puedas reconocer, lo que los realfooders llaman buenos ultraprocesados. (Hacemos un inciso para recomendarte la web realfooding, que tiene artículos estupendos sobre alimentación).

 

Verduras, hortalizas, frutas, legumbres, cereales integrales o de grano entero, pescado y marisco, carnes sin procesar, frutos secos, huevos, lácteos fermentados, panes integrales, leche o bebidas vegetales sin azúcares añadidos, etc.

 

Comida que te permita nutrirte para ser súper productiva y estudiar como una campeona.

 

Obviamente la forma de cocinado también es importante; optar por métodos de cocción como al vapor, al horno, a la plancha, etc.

 

Si te comes unas patatas fritas con carne rebozada, te vas a sentir más pesada y te van a entrar unas ganas tremendas de echarte una siesta que cualquiera se pone a estudiar.

Pero unas patatas cocidas, hechas al horno (o incluso al micro) con pollo a la plancha ya es otra historia. ¿Ves por dónde vamos?

 

Algunos truquitos, consejos, llámale X:

 

  • Comidas ligeras y nutritivas, que te sienten bien y que te den ese chute de energía que necesitas. Los excesos suelen sentar como una patada y son uno de los peores enemigos de la productividad
  • Haz una lista de la compra antes de ir al super, apuesta por productos reales y evita comprar comida ultraprocesada. 6 de la tarde, estás estudiando y te entra hambre, vas a la cocina y encuentras un paquete de galletas de chocolate. Sí, de esas que te comes una y no puedes parar. Es energía sí, pero no el tipo de energía que te interesa. Te dará un subidón de azúcar pero al final y al cabo ningún nutriente interesante. Si no las tienes en casa y, en lugar de eso, tienes fruta, frutos secos o lo que sea que te guste, serán tu primera opción.
  • Si andas un poco perdida con qué alimentos son más recomendables, menos y nada, en internet hay mil artículos sobre el tema. Infórmate. Si, por ejemplo, con el tema snacks andas más perdida, busca recetas. Verás qué mundo se abre delante de ti.
  • Intenta ser creativa en la cocina para no aburrirte. Alimentarse es una de las necesidades básicas del ser humano, sí, pero también puede ser un gran placer. Y no solo cuando te comes una pizza de un restaurante italiano, sino en cada una de tus comidas. Busca combinaciones nuevas, alimentos que aún no has probado, formas de cocción distinta… experimenta y disfruta de la comida. Comer saludable no es aburrido.
  • Haz el número de comidas que TÚ necesites. No hay que hacer ni 5 comidas, ni comer cada 2-3 horas, ni desayunar obligatoriamente, etc. Lo importante es que consumas las kcal y los nutrientes que tu cuerpo necesita y que sean de calidad. A partir de ahí, puedes distribuirlo como mejor te vaya a ti. Prueba distintas formas y descubre qué te funciona mejor.

 

Puedes pertenecer a uno de los dos tipos de persona siguientes: te gusta e incluso te encanta cocinar o bien lo odias. En mayor o menor medida pero, suele ser algo que te gusta o no te gusta.

Además puede ser que tengas tiempo de cocinar en tu día a día o que vayas con el cohete en el culo y que acabes comiendo lo primero que pillas.

En este punto queremos darte un consejo independientemente de si eres cocinillas o no.

 

Si te gusta cocinar y eres de las que tiene tiempo de cocinar a diario sus comidas porque estás con las opos 100%, el ratito de cocinar puede ser un buen momento para distraerte y despejarte. Siempre recalcamos la importancia de dedicar tiempo a tus aficiones para no quemarte, por lo tanto, si cocinar es una de ellas, aprovecha ese tiempo como tiempo de descanso. Piénsalo así: estás haciendo algo que te gusta para mimarte comiendo bien.

 

Si no te gusta nada cocinar, no tienes tiempo de hacerlo a diario o ambas cosas, el truco está en el batch cooking. ¿Qué es el batch cooking? Básicamente es dedicar una mañana o tarde a la semana a cocinar para toda la semana.

Funciona, es una manera de asegurarte que comes rico y saludable y cuando llegue la hora de comer o cenar y solo tengas que calentar un plato, lo vas a agradecer.

Hacerlo es muy sencillo; planeas un menú, compras todos los ingredientes y dedicas unas horitas a prepararlo. Busca recetas que se puedan congelar, que puedas usar una misma preparación para varios platos (por ejemplo, hacer muchas verduras y incluirlo en un plato de arroz, en una ensalada templada, en una lasaña…) y si puedes guárdalo ya en porciones.

¿De dónde sacar las ideas? Hay mil blogs, canales de youtube y cuentas de instagram con recomendaciones fantásticas, muy saludables y que te van a hacer salivar.

 

Evidentemente, nada de ser súper estricta o de restricciones. Se trata de disfrutar de la vida y de disfrutar lo máximo que puedas de este camino también. Comer saludable es beneficioso e importante para ti a nivel general, pero al estar estudiando, es un motivo más.

Eso sí, no te obsesiones. Disfruta de tu vermut con tus patatas de bolsa, tus cervecitas de fin de semana y ese cheescake que te pone ojitos.

Si comes bien, tendrás energía. Y no solo para estudiar y ser más productiva, sino para tu día a día. Si tienes suficiente energía también es recomendable que la uses para darle algo de marcha a tu cuerpo y hagas ejercicio. Te va a despejar, es una vía fantástica para canalizar tu estrés y además, una vida activa es más que importante (y con las horas que te pasas sentada estudiando, te irá de fábula).

 

Ah! ¡Y no olvides hidratarte!

 

FormArte, el arte de formar

 

Estudiar de día o de noche… ¿tú qué eliges?

 

¿Cuál es el mejor momento para estudiar? Este es uno de esos interminables debates.

¿Mejor estudiar de noche o de día? Ambos lados tienen sus propios defensores leales y sus propias investigaciones (porque hoy en día hay investigaciones de todo y para todo) que te contarán en detalle cuáles son los beneficios del método elegido y porque es mucho mejor.

La realidad es que cada persona es diferente y que no hay un claro ganador desde el punto de vista científico (menuda novedad, ¿verdad?). Hay personas que obtienen mejores resultados estudiando por la noche, mientras que otras consideran que el mejor momento para estudiar es la mañana o la tarde. Cada uno tiene su propio momento de máxima productividad que es cuando tiene más energía.

De la misma forma que cada uno tiene una manera para estudiar propia, también puede estudiar mejor a un momento particular del día.

 

Hoy queremos investigar en profundidad cuáles son los beneficios de cada momento para que tú misma decidas  qué funciona mejor para ti.

 

Beneficios de estudiar durante el día:

 

  1. Después de una buena noche de sueño reparador, es probable que tengas más energía, más claridad mental y mayor capacidad para concentrarte.
  2. El mundo, tal como lo conocemos, tiende a funcionar durante el “horario comercial”. Dado que la sociedad se estructura alrededor de la premisa de estar activo durante el día y dormir por la noche, encontrarás facilidades como poder ir a la biblioteca, coincidir con tus amigos, etc.
  3. La luz natural es mejor para tu vista. Proporciona el espectro correcto de luz para mantener una vista óptima y, de hecho, funciona con la glándula pituitaria para que estés alerta y despierta. La luz artificial puede dañar tus ojos y afectar a tu ritmo natural de sueño. De hecho, la mayoría de médicos especializados en sueño recomiendan que te expongas a la menor cantidad de luz artificial posible durante la noche, incluyendo pantallas de TV, ordenadores y móviles.

 

Una vez que conocemos lo bueno y bonito de estudiar durante el día, vayámonos al otro lado, a ver qué beneficios encontramos.

 

Beneficios de estudiar durante la noche:

 

 

  1. La ventaja más obvia de estudiar por la noche es la abundancia de paz y tranquilidad que tienes. La noche es ese momento en que la gente está más relajada, tranquila y contemplativa. No escuchas a los hijos de la vecina peleándose o gritando, por ejemplo. Ese entorno puede ser exactamente lo que algunas personas necesitan para entrar en el mood adecuado para estudiar y rendir más.
  2. Por la noche suele haber menos distracciones que durante el día. La mayoría de tus amigos estarán dormidos y tus redes sociales estarán menos activas.
  3. Las cosas pueden verse distintas durante la noche. Los ojos y el cerebro funcionan de forma diferente por la noche, con lo que puede aumentar tu eficacia creativa y ayudarte a ver los conceptos de forma diferente. Muchos autores, compositores y científicos prefieren trabajar de noche porque sienten que tienden a pensar más “fuera de la caja” después de las horas. Con las presiones del día detrás de ellos, muchos sienten que su mente es libre de vagar por más alternativas en la noche.

 

 

¿Qué puede funcionarte mejor a ti?

 

Aunque los ritmos circadianos son distintos para cada persona, hay patrones que indican que existen lo que se llama “personas diurnas” y “personas nocturnas”.

 

La típica persona matutina se levanta sin problemas a primera hora y está más que lista para empezar el día e ir a por todas. Generalmente a media mañana necesitan un descanso y luego vuelven a la carga hasta que a media tarde empiezan a calmarse.

 

En cambio, las personas vespertinas o nocturnas, tienden a ser todo lo contrario. Por la mañana estarán más lentos hasta que al mediodía o por la tarde empezarán a activarse y podrán trabajar hasta la noche o altas horas de la madrugada.

 

 

Hay estudios que han encontrado que los estudiantes más jóvenes tienden a estar mejor preparados para estudiar por la noche que los estudiantes mayores. Dicen que aproximadamente alrededor de los 30 y pocos, hay un cambio en el ritmo. Pero, como siempre, solo son estudios, quizás tú tienes 24 y a las 7 de la mañana estás on fire.

 

Somos conscientes que si estás trabajando, tu momento de estudio queda más limitado y tienes que adaptarlo, pero quizás puedes intentar organizar el estudio durante tu fin de semana o días libres adaptándolos a tu ritmo.

En el estudio, como en tantas otras cosas en la vida, no hay una clave universal y no a todas las personas les funciona o mismo. Con lo cual, debes probar y dar con el momento del día que te resulte más efectiva. Si no tienes claro cuál es tu mejor momento, puedes probar una semana matutina y una noctura, y evaluar qué resultados obtienes y cuando te sientes tú mejor. Cada momento tiene sus ventajas y desventajas.

 

Sea como sea, el factor clave para todos, tanto almas diurnas como nocturnas, es dormir suficientes horas. Necesitas reposar tu mente y tu cuerpo y cargas las pilas. 

FormArte, el arte de formar

¿Cómo hacer una buena planificación?

 

 

En nuestro último post te hablamos de todos los beneficios que te iba a aportar una buena planificación, pero no todo vale.

No es suficiente con hacer cuatro anotaciones en una hoja, dividiendo el número de temas a estudiar por el número de días.

Se tiene que hacer bien o apaga y vámonos.

 

Una planificación útil es un poco más compleja  y lleva un poco más de tiempo realizarla, pero también te va a aportar más beneficios.

 

¿Cómo tiene que ser una planificación?

REALISTA

Ya lo hemos comentado muchas veces, al principio estás súper mega motivada, llena de energía y ganas. Y claro, parece que cada día de estudio va a cundir mucho y que va a ser mucho más fácil. Es posible que peques de optimista al realizar tu planificación, tanto en el tiempo dedicado a redactar temas como al dedicado al estudio y repaso.

Tienes que intentar ser realista, dejar tiempo para descansar y para divertirte, y un tiempo extra en plan comodín, para rellenar los huecos ocasionados por los imprevistos (que ten por seguro, van a ocurrir).

Es mejor que empieces con una preparación suave y, a medida que veas que vas cumpliendo los objetivos y que puedes rendir más, que apretes un poco con las horas dedicadas o el nivel de exigencia.

 

FLEXIBLE

No dejes que la planificación sea algo rígido e inalterable. Habrá imprevistos, es como la ley de Murphy, siempre los hay por A, B o C. Y no pasa nada, es totalmente normal. Pero precisamente por ser algo tan normal, es bueno tenerlo en cuenta al hacer la planificación. Un buen truquillo es reservar unas horas extras, en plan comodín, bien para dedicarlo a un tema complejo que te está costando más de lo esperado, para suplir el retraso que lleves, repasar, etc. En caso que no lo necesitases, puedes avanzar materia o darte un merecidísimo descanso.

 

REVISABLE

No nos engañemos, un plan a largo plazo es difícil que esté bien diseñado desde el minuto uno. Por ello, es importante que vayas revisándolo cada X tiempo para comprobar si estás cumpliendo con los objetivos programados. En caso que no acabe de ajustarse a la realidad, puedes readaptarlo según las circunstancias.

 

PERSONALIZADA

Nosotros, los demás opositores y las personas de referencia, te vamos a dar consejos de cómo planificarte para intentar ayudarte, pero tienes que hacer tu propia planificación. Solo tú conoces tus circunstancias y sabes qué es lo mejor para ti. Cada persona es un mundo y para algunos va a ser más o menos complicado concentrarse, redactar un tema, estudiarlo o repasarlo. Pero no solo eso, hay muchísimas variables en juego: las horas que puedes dedicarle, tu ritmo circadiano (cuándo estás más activa para estudiar), dónde te concentras mejor, etc. Por eso tu planing debe ser personalizado y revisable.

 

ESCRITA.

Si no la pones por escrito es como si no hubieras hecho nada, por mucho que hayas meditado al respecto y hayas tomado cincuenta mil decisiones. Para que sea efectiva debes plasmarla en papel o de forma digital. ¿Por qué?

  • Porque la podrás consultar y ver cómo está yendo.
  • Porque va a ser mucho más concreta; qué harás y cuándo lo harás.
  • Porque va a ser un
  • Porque te va a servir para motivarte.
  • Porque si no está escrito te vas a relajar y dejarás de lado los objetivos concretos que te hayas marcado.

EQUILIBRADA:

Debes equilibrar el tiempo dedicado a cada tarea. Por mucho que repasar te de una pereza tremenda, también es importante y necesaria. Evidentemente, en un principio dedicarás más tiempo a elaborar los temas y a estudiar, pero no dejes de lado ninguna de las partes.

 

 

¿Ya tienes tu planificación hecha?

 

Si aún no estás del todo convencida de hacer un planing y quieres saber qué beneficios tiene, puedes leerte nuestro post sobre las ventajas de hacerte tu propia planificación

 

 

FormArte, el arte de formar

 

Por qué debes planificarte el estudio de las opos de magisterio desde YA.

 

Probablemente cuando estabas en bachillerato te bastaba con estudiar un día o dos antes; memorizabas un tema, lo vomitabas al día siguiente y aprobabas con bastante facilidad.

Como universitaria quizás te coincidían varios exámenes en una misma semana. En ese momento había que programar un poquito cómo organizarse para que no hubiera interferencias, pero nada del otro mundo. Con suerte, si te encontraste ya con el plan Bolonia, ya habías tenido exámenes parciales que eliminaban parte del temario.

 

Ahora eres opositora y las reglas del juego han cambiado.

Ya no hay exámenes parciales que te quiten materia y te permitan dedicarte a preparar otro. Aquí no basta con conocer todos los temas, hay que asimilarlos y procurar que no se olviden de un día para otro (objetivo que puedes conseguir con la técnica del repaso). Además, tienes que relacionar los distintos temas entre sí, de forma que los aprendizajes sean significativos.

 

Para conseguir llegar a las oposiciones bien preparado ya no vale eso de vivir al límite, sobre la marcha y estudiar cuando se puede o apetece. De este modo, los resultados serán más bien pobres.

 

Ahora necesitas una planificación. 

 

Es importante que tengas cierto control para saber si estás cumpliendo con los objetivos establecidos o necesitas readaptarlos para cumplir el plan a largo plazo. Y eso lo vas a saber con una planificación meticulosa.

 

¿Qué ventajas tiene una planificación?

 

Si preparas las opos siguiendo un plan determinado que puedas readaptar, según tus necesidades y según vayas cumpliendo los objetivos que te has marcado, te aportará muchos beneficios. ¿Quieres saber cuáles?

 

Fortalece la creación de hábitos de estudio y de trabajo individual.

Ya te comentamos que si estudias de forma regular, a las mismas horas y en el mismo lugar, cuando llegue la hora de ponerse manos a la obra, ya estarás habituada y te sentirás mucho más predispuesta a hacerlo. Por el contrario, si estudias unos días, otros no y no tienes un horario fijado, cada vez que quieras ponerte a estudiar te resultará más fácil vaguear o decir: “ya me pongo mañana, total por un día…”. Y así no vamos a ninguna parte.

 

Es un control de lo más eficaz para prepararte las opos.

Si, desde un principio, has establecido la cantidad de temas que tienes que redactar, estudiar y repasar en un periodo determinado (un mes, por ejemplo), cuando termine podrás comprobar si los cálculos iniciales se están cumpliendo o si has sido poco realista. Es una buena forma de medir tus progresos y de motivarte.

Te permites hacer una readaptación, a tiempo.

Si la experiencia confirma que no puedes estudiar tantos temas en una semana, bien sea porque eran poco realistas en general o  porque con tus horarios no es posible, puedes reajustar este planing. Una vez conoces los fallos al planificarte, puedes plantearte si debes estudiar más horas a la semana o dedicarle menos horas al repaso con tal de aproximarte a los objetivos programados.

 

Es una forma de motivarte

Ya te comentamos que la motivación es esencial. En este caso, si ves que vas cumpliendo tu planificación y estás alcanzando tus objetivos, vas a tener un chute de energía brutal. Te va a permitir mantener tus propósitos y seguir trabajando y estudiando al máximo. Y sin olvidarnos que te va a dar más confianza en ti misma y a reforzar tu autoconcepto.Y ¿sabes qué? Te acerca aún más a tu deseada plaza.

 

Racionaliza el tiempo que le dedicas al estudio y al ocio

Aunque se deban hacer sacrificios, una oposición no es sinónimo de renunciar a todos los placeres y momentos de ocio, ni a vivir como una ermitaña en tu cueva estudiando.

Hacer deporte, salir con tus amigas, familia o pareja, ir al cine, a conciertos, hacer una escapada, pasar un día fuera de excursión (introduce cualquier cosa que te guste hacer), es muy saludable, vital y te proporcionan un estado de relajación necesario.

Lo que tienes que hacer es establecer el número de horas semanales que vas a dedicarle al ocio y en qué momento es más oportuno hacerlo. Intenta, dentro de la medida de lo posible, que sean un período de descanso entre maratón y maratón de estudio.

Esta planificación del tiempo de estudio – ocio, te permite no tener que renunciar a tus momentos de diversión, pero que tu rendimiento de estudio sea el que has programado. Si respetas tus horarios, puedes tenerlo todo.

 

Ahorras tiempo y energía.

Si te planificas el estudio y el repaso, lograrás fijar mejor los conceptos en la memoria. Además si sabes hacer una buena distribución de estos, podrás hacer menos y obtener los mismos resultados que haciendo un montón más distribuidos sin ton ni son.

 

 

¿Qué te parece? ¿Te animas a hacer tu propia planificación ?

Puede darte un poco de pereza en un principio, pero te aseguramos que es una estrategia clave para mantenerte activa, cuerda y motivada. Y los resultados hablarán por sí solos.

 

Desde FormArte os ayudamos a hacer una planificación de las oposiciones, tanto a nivel online como presencial. Distribuimos el temario y las distintas partes a lo largo del curso para que puedas avanzar sin prisa pero sin pausa. Y los resultados también hablan por sí solos.

 

 

FormArte, el arte de formar

¿Qué puedes hacer para empezar a cuidarte un poco más?

 

Ya te hablamos de la importancia de cuidarte y tomar tiempo para ti.

 

Si aún sientes que no puedes permitírtelo, considera esto: más que probablemente no lo hagas con suficiente frecuencia y ponerte en segundo plano es una de las razones por las que puede que te sientas agotada, frenética y abrumada.

 

¡Autocuidado, al rescate!

¿De qué va esto?

El autocuidado, a menudo ignorado pero totalmente necesario, es cualquier acción o comportamiento que te ayude a evitar problemas de salud (como aumentar el riesgo de problemas cardíacos debido al exceso de estrés, por ejemplo. ¿Te lo habías planteado?) y te beneficia al mejorar tu salud mental y física.

 

Es sencillo:

 

MEJOR AUTOESTIMA = MENOS ESTRÉS = MÁS BIENESTAR.

 

Autocuidarte te proporciona un equilibrio en un mundo cada vez más sobreestimulante.

El cuidado personal constituye una parte esencial de un estilo de vida saludable y esto te permite estar más en sintonía con tu mente y tu cuerpo.

Últimamente está cada vez más a la orden del día esto de comer sano, el realfooding y hacer deporte (que está muy bien), pero un estilo de vida saludable también pasa por dedicarte tiempo y cuidarte.

El problema es que posiblemente no estés haciendo lo suficiente.

Los expertos sugieren que descuidamos el autocuidado porque puede ser difícil realizar ciertos cambios y manejar el estrés de una manera más eficaz. El cuidado personal también se asocia a veces con el egoísmo y el comportamiento perezoso y excesivamente indulgente. Esta mentalidad podría hacernos sentir culpables por pensar que necesitamos tomar un descanso de nuestras vidas para hacer algo que, simplemente, nos hace sentir mejor. Pero ignorar nuestras necesidades tiene algunos efectos secundarios peligrosos: nos hace más propensos a enfermarnos y puede empeorar las condiciones existentes, sin mencionar el costo emocional de no tomar un descanso.

Es por eso que tomarse el tiempo para controlar tu mente y tu cuerpo NO ES ALGO MALO. De hecho, los investigadores creen que la búsqueda de la salud y la felicidad está lejos de ser egoísta. Cuando nos cuidamos bien, es probable que veamos una mejora en muchos aspectos de nuestras vidas, incluida nuestra salud física, relaciones e incluso nuestros ingresos. Además, al elegir el cuidado personal, tenemos una tendencia a preocuparnos más por los demás, lo que demuestra su importancia no solo para nosotros mismos, sino también para el mundo que nos rodea.

 

¿Y cómo nos autocuidamos? Hay miles de millones de formas de hacerlo, debes encontrar aquellas estrategias que te funcionen a ti y que te ayuden a rebajar el estrés y sentirte mejor. Como la filosofía de FormArte es intentar ayudarte en aquello que nos sea posible, hoy te traemos unos cuantos consejos.

 

¿Empezamos?

 

Consejos para cuidarte a ti misma:

Reconoce los signos de angustia en tu estado de ánimo y en tu comportamiento.

Cada uno de nosotros tiene un “indicador” que significa que estamos  al límite, a punto de explotar. .

Estos signos se pueden presentar en una montón de formas y comportamientos. Quizás tienes una hambre emocional voraz o en cambio tengas el estómago cerrado a cal y canto. Puede que sientas una opresión en el pecho y te cueste respirar, notes dolor abdominal o de cabeza. Pero a lo mejor tienes un sentimiento de agotamiento y desesperanza. Esta es una buena oportunidad para parar, reflexionar y averiguar qué está causando estos síntomas que te están bloqueando.
Recuerda que esto es solo el principio pero hay muchas personas que no son capaces de reconocer sus emociones ni las situaciones o circunstancias que las provocan.

 

 

Establece un equilibrio entre tus necesidades personales y las demandas relacionadas con el trabajo o la familia.

Una cosa es reconocer que estás estresado y otra cosa es hacer algo al respecto. Regresarás a tus tareas relacionadas con el trabajo, estudio o vida diaria con una perspectiva mucho más fresca si has tenido la oportunidad de tomar un breve descanso mental. Incluso antes de llegar a ese punto de sentir angustia, date la oportunidad de descansar; sal a dar una vuelta o simplemente siéntate y disfruta de un momento de tranquilidad sin distracciones.

 

 

Encuentra el silencio.
El mundo es ruidoso, la mente ruidosa, el estrés ruidoso,.
La vida es ruidosa.
Es necesario que encuentres un momento de tranquilidad en tu día para mantener el equilibrio. El ruido de la vida es dramático. Es demasiado fácil contraer la infección de la negatividad y alimentarla inconscientemente. Tomarse un tiempo para tranquilizarse y obtener una perspectiva le ayuda a discernir qué elementos importantes necesitan su atención y qué elementos de la mesa puedes dejar ir. No necesitas un tiempo de silencio en proporción a tu tiempo de trabajo, pero intenta crear 15-30 minutos por día como mínimo. Realmente no se necesita mucho para volver a conectarse.

Mantener el sentido del humor.

A menudo nos olvidamos del papel del humor como destructor de estrés. Ser capaz de reírse, incluso de las situaciones más desastrosas que te pasen, puede ayudarte a poner en perspectiva las tensiones de tu vida. Pero no solo tienes que reírte de ti misma, ver una comedia de televisión, leer algún blog divertido o escuchar un monólogo ayudará no solo a su estado de ánimo, sino también a algunas de esas hormonas del estrés que se han estado acumulando.

 

Pasa tiempo de calidad con amigos y familiares.

Estar con personas fuera de la situación laboral/casa puede ayudarte a volver a la realidad y quizás establecer un sentido de normalidad que restaure el estado de ánimo. Tus seres queridos te ayudarán a satisfacer tus necesidades emocionales a través de su comprensión y preocupación, y además seguro que son un chute de energía, alegría y risas aseguradas. Buscad un planazo que os apetezca a todos y a disfrutar se ha dicho.

 

Desarrollar una actividad alternativa, auto absorbente pero saludable.

Cuando encuentras un pasatiempo que realmente te apasiona, podrás dedicarte como vía de escape para alejarte por un rato de la realidad. Además, sea cual sea, seguro que te motiva intentar desarrollar ese pasatiempo al máximo. Una actividad de auto-absorción que promueve tu salud tiene el beneficio adicional de hacerte más capaz de soportar el estrés.

 

Aprende a decir NO

A veces, los eventos más tóxicos en nuestros días provienen de situaciones que podemos evitar o hábitos que podemos detener. No aceptes situaciones o tareas que ni te tocan, ni te hacen sentir bien ni quieres hacer solo por quedar bien o por complacer a otra persona. Tu tiempo es tuyo y debes priorizar aquello que te aporta o te lleva por el camino que has elegido. No eres menos buena por decir que no. Una buena estrategia según algunos psicólogos clínicos puede ser hacer una “Lista de NO” en la que escribas todo aquello que no quieres hacer o aceptar como por ejemplo: “no guardar cosas que no necesitas” o “no quedar con alguien con quien no estás a gusto por compromiso”

 

Organízate y gestiona bien tu tiempo

Las buenas habilidades de gestión del tiempo son clave para un buen cuidado personal, según el Centro de Asesoramiento de la Universidad Amherst y según nosotros, que te lo hemos dicho un millón de veces ya. Un calendario, un planificador o incluso una lista de tareas pueden funcionar, dependiendo de que te funcione mejor a ti. Esto te da la oportunidad de echar un vistazo realista a tus días para ver si se estás sobre-programada o si estás gastando mucho tiempo en algo que no te vale la pena. Escribir cosas también es una forma de sacarlas de tu cabeza, lo que reduce el estrés de olvidar o llegar tarde a las citas.

 

Esperamos que estos tips te sirvan para encontrar tiempo para ti y oxigenarte entre estudio, trabajo, oposiciones y todo el estrés que se genera día tras día.

 

Keep calm ¡y a por todas!

 

 

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Nunca es demasiado tarde

 

Nunca es demasiado tarde para ser o hacer aquello que quieres.

Es muy fácil ponernos límites y barreras. A veces vas por la vida levantando muros y poniendo esas barreras sin ton ni son.

 

Diciéndote y repitiéndote un “no” tras otro a ti misma. En cambio, para los demás siempre tienes preparado un “sí” como una catedral.

¿Tiene algún tipo de lógica?

Cuando se trata de ti, no crees que sea posible, que seas capaz o que puedas conseguirlo. Pero si se trata de cualquier otro, crees a pies juntillas en que lo va a conseguir.

¿Por qué eres tan dura contigo misma?

Probablemente tienes demasiado miedo. A invertir tu tiempo, dinero y fuerza en algo que no sabes si va a salir bien. Y encima no te valoras lo suficiente para creerte capaz.

Además, la sociedad te dice que no es lo que toca. Tus amigos ya están colocados, trabajando desde hace tiempo, ganando más que tú. Muchos te preguntan si vas a ponerte a estudiar de nuevo con ese rintintín y esa desaprovación de fondo. Y otros directamente te dicen que es demasiado difícil conseguirlo, que busques otra vía.

 

Es normal que te desaliente.

Es normal que te desanime.

Es normal que te quite las fuerzas

Es normal que te haga flaquear un poco

 

PERO NO.

NO DEBERÍA SER ASÍ.

 

Recuerda que es TU vida, no la suya. Es TU decisión, no la de los demás. Es TU sueño, no el suyo. Y ES TU OPORTUNIDAD, y las oportunidades te la creas tu misma.

¿Quién dicta lo que toca o no?

 

No es demasiado tarde.

 

Hay personas que no han tenido tu vocación y que van perdidas de profesión en profesión sin saber muy bien qué hacer.

Otras se conforman con trabajos que no les llenan porque no tienen los cojones de descubrir lo qué realmente quieren e ir a por ello

Algunos encuentran su pasión a los 30, 40 o 50.  Los valientes, cuando la encuentran, se tiran de cabeza y si te fijas bien, la mayoría de ellos consiguen lo que se proponen porque han creído en ellos y les ha dado igual lo que pensaran los demás.

Hay miles de historias de estas.

 

Tú decides a qué grupo quieres pertenecer.

¿Al de los que se conforman o al de los que se tiran de cabeza a buscar aquello que quieren?

 

 

Te dejamos con un trocito de este texto de Gandhi:

 

Alcanza tu sueño.

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.

Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo,vendrá a tus manos en el momento oportuno.

Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.

 

Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.

 

 

 

 

 

 

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La clave mágica que necesitas conocer para opositar (I)

¿Sabes cuál es uno de los requisitos básicos e imprescindibles que necesitas para opositar?

 

LA MOTIVACIÓN

Desde que he publicado mi libro recibo cientos de mensajes de opositoras y opositores (y no solo de educación) contándome como están llevando el proceso, como se sienten, que es lo que les frustra y como después de años en esta rueda la motivación se desvanece…

Si no estás motivada, vamos mal y de poco servirá que seas perfectamente capaz o que te tires diez horas al día estudiando. Tienes que estar plenamente convencida de lo que estás haciendo y poner toda la carne en el asador para conseguirlo.

 

En una oposición debes dedicar muchas horas al estudio y hacer muchos sacrificios. Dicen que a quién algo quiere, algo le cuesta, y en este caso es totalmente cierto. Salidas con amigos, viajes, escapadas en pareja, reuniones familiares, festivales… al fin y al cabo, experiencias que te apetecerá vivir. No nos alarmemos, no significa que no vayas a poder disfrutar de estos momentos, pero sí que quedarán limitados al tiempo libre que te quede.

 

Tú debes determinar qué sacrificios estás dispuesto a realizar y si te merece la pena preparar la oposición y la energía y la fuerza que te mantendrá en pie tendrá que venir de ti misma; de tu propia motivación.

 

¿Qué es la motivación?

 

La motivación sería la determinación o voluntad que impulsa a la persona a hacer determinadas acciones o comportamientos para alcanzar un determinado objetivo. La motivación te influye de forma determinante a realizar conductas para llegar a un objetivo concreto, en tu caso, a aprobar las oposiciones.

 

La motivación es una fuente de energía que tiene cuatro características básicas:

  • Es una fuerza que origina una conducta, explica por qué se elige esa conducta y no otra de diferente.
  • Cuando empieza la conducta, es la que aporta la energía necesaria para mantenerla a pesar de todas las trabas y obstáculos que podamos encontrar por el camino.
  • Orienta y conduce la conducta hasta lograr el objetivo o meta buscado.
  • Es importantísimo que la motivación sea interiorizada y asumida por nosotros mismos. Si no es así, a la primer atisbo de dificultad, lo dejaríamos correr. La motivación externa no es suficiente y menos para un proceso tan duro como es una oposición.

La motivación es clave para que te mantengas tenaz en tu lucha por la plaza. La motivación te va a hacer falta sobre todo para ponerte a estudiar. Si no tienes altas dosis de energía, se te va a hacer muy cuesta arriba. Por eso, hoy vamos a compartir contigo algunas estrategias para que esta motivación sea más poderosa. ¡Ya verás como la vida de opositora se te hará menos cuesta arriba!

 

Estrategias para mantener la motivación

Crear el hábito de estudio

Es posible que ya haya pasado un tiempo desde que terminaste de estudiar y hayas perdido el hábito de estudiar. Has de recuperarlo y encima debes incrementarlo porque las opos son tarea dura. Una de las mejores formas de empezar es hacerlo de forma constante, a poder ser a diario y, a poder ser, en un mismo espacio. Si lo haces así, cuando llegue la hora de ponerte al lío, terminarás por hacerlo de forma automatizada. y no será un tremendísimo esfuerzo. Esto no significa que no puedas repasar tus resúmenes o esquemas en ratitos muertos.

Sabemos que hay casos y casos y que quizás tu situación no te permite tener esta rutina diaria, pero intenta ceñirte a ella todo lo que puedas.

Trabajar buscando objetivos concretos.

Una vez que has tomado la decisión de opositar, tienes un objetivo claro: aprobar la oposición y ser funcionaria. Esta meta te da la fuerza y vitalidad necesaria para trabajar día  a día, pero también es importante que te marques objetivos más concretos  y a corto plazo. Por ejemplo, tener redactado X tema para un día concreto, estudiar tantos temas en un mes, repasar tantos temas en una semana, etc.

Estos mini objetivos son tu forma de cuantificar cómo lo estás llevando y conseguirlos te aporta una satisfacción que es un chute extra de motivación.

 

Te mereces un premio, ¿no?

Reforzar una conducta aumenta la probabilidad que esta se mantenga a lo largo del tiempo. El castigo, por el contrario, disminuye la posibilidad que esto se mantenga. ¿Por qué no sacarle provecho a esto?

Si has programado una sesión de 3 horas de estudio o realizar una tarea concreta, no te levantes cada 10 minutos para ir a por agua, estirar las piernas, llamar, revisar las redes sociales, mandar un whatsapp… de esta forma solo pones el foco en las pocas ganas de estudiar. En cambio si después de haber cumplido tus objetivos, te concedes un premio por haber cumplido el objetivo establecido, la cosa ya cambia. Los premios variarán según tus gustos, evidentemente. Puedes elaborar una lista con todas aquellas cosas que te gusta hacer.

 

Usar técnicas activas.

El empleo de técnicas activas acorta la vivencia del tiempo, hace más amena la actividad de estudiar y produce una mayor memorización del material así trabajado. Para beneficiarte de estas ventajas tienes que emplear las técnicas activas de subrayado, esquematización, resúmenes, elaboración de temas, realización de gráficos, comentar los temas en grupo, simulacro de examen, etc. (Próximamente te contaremos estas técnicas activas con más profundidad)

 

 

 

Estas son solo algunas de las estrategias que te pueden ser útiles para aumentar la motivación. ¿Quieres que te demos algunas más? ¡Atenta a nuestros próximos posts!

 

 

 

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