Opositora, estás a un paso de conseguirlo.

Después de tantos meses, ya estamos en la recta final.

Ha llegado el momento de dar el último empujón. De meterle las últimas ganas.

 

Lo sabemos; no puedes más, estás cansada y todos estos meses ya pesan. Han sido muchas horas, días y semanas estudiando, trabajando y luchando por seguir adelante.

Por mantenerte a flote.

Meses sacando la fuerza y la motivación de vete tú a saber dónde.

Y a estas alturas a mediados de mayo estás solo a un paso de enfrentarte a las temidas pruebas de oposiciones.

 

Quizás ya empiezas a sentir los nervios, la presión y el estrés te está acechando. Es normal sentir ansiedad antes de las pruebas, pero no dejes que esto te paralice.

Recuerda que llevas meses preparándote, avanzando pasito a pasito.

Tranquila. Saldrá bien.

 

No te centres en lo que no has hecho o en todo lo que podrías haber gestionado de otra manera. ¿Te va a ayudar en algo?

No. En estos momentos, absolutamente en nada.

Sigue con el plan establecido y mantén tu motivación al pie del cañón. Has trabajado duro, de forma constante, te has esforzado una barbaridad y eres totalmente capaz de conseguirlo. Cree en ti y en tus posibilidades. Si no lo haces tú, ¿quién lo va a hacer?

Una vez hayan pasado ya tendrás tiempo a reflexionar y hacer un balance, pero no te adelantes.

 

El futuro es tuyo. Sí, lucha. Te está esperando el aprobado y hay una plaza que lleva tu nombre. ¿La visualizas? ¿No? Pues hazlo. Piensa en ese futuro que esperas con tanta ilusión y ganas. Recuerda cuál es tu sueño; quieres ser maestra y crear un impacto, un cambio en las futuras generaciones. Hacerlo con la seguridad que será tu trabajo para siempre y que lo disfrutarás desde el primer minuto al último.

A estas alturas, tienes que creer en ello. Deja tus dudas, tus miedos y tus “y si…” de lado porque ahora ya no vale la pena centrarse en ellos.

 

Si te focalizas en el miedo, solo vas a generar malestar, te sentirás hundida y ¿cómo vas a afrontar las pruebas?

El miedo es totalmente normal. No hay opositor que no lo sienta, durante todo el camino y especialmente ante las pruebas. Pero, en estos momentos, es un sentimiento que te resta, por lo tanto….

Nada. Fuera. Deja de lado tus temores, el pesimismo y la negatividad. No te anticipes porque no sabes lo que va a suceder.

Concentra toda tu energía en hacer el último sprint y acuéstate cada noche con la certeza que aprobarás y que estás más cerca de tu objetivo.

 

Muchos ánimos y mucha fuerza

Recuerda que todo lo que estás invirtiendo tendrá recompensa.

 

FormArte, el arte de formar.

 

Por qué necesitas las soft skills como docente.

En pasados post te hablamos de las soft skills y como estas estaban relacionadas con la inteligencia emocional de una persona. Ya te contamos que son competencias difíciles de medir y un poco ambiguas, pero que son imprescindibles para desempeñar una función docente de calidad.

Las soft skills, por suerte, pueden adquirirse y desarrollarse con esfuerzo y entrenamiento. Pero una tiene que querer hacerlo para conseguirlo. Pero es como todo, ¿verdad? Hay que currárselo un poco para llegar a dar lo mejor de una misma.

 

¿Quieres saber hasta qué punto son importantes para ti como docente?

 

  • Te ayuda a que tus clases sean más interesantes. Si quieres tener un impacto poderoso en tus estudiantes y hacer que tus clases sean animadas y memorables, es vital tener unas habilidades básicas. Es necesario saber atraer la atención de tus alumnas y alumnos mediante el uso de técnicas innovadoras y reconocer que distintos alumnos están motivados por cosas diferentes. Educar es una tarea seria e importante pero no es incompatible con divertirse en el aula y encontrar un equilibrio entre el plan académico y ser creativo e innovador.

 

  • Para ser un ejemplo para tus alumnos. Las soft skills es algo que no se puede enseñar a través de un libro o de una larga explicación (y menos cuando se trata de alumnos jóvenes). Pero este tipo de competencia también es de vital importancia y es necesario que las alumnas y alumnos las adquieran. Si tú eres un ejemplo ejemplar (válgase la redundancia)  para tus estudiantes, de forma indirecta empiezan a adquirir estas destrezas porque se ajustarán a ti en su forma de comunicarse y actuar. Y esto contribuirá en su futuro. Es vital que los docentes sean personas capaces y que sean conscientes de la importancia de su rol en la vida de sus estudiantes.

 

  • Para interactuar con tus alumnos al nivel que estos necesitan.Como docente debes ser capaz de ajustar tus clases según las necesidades de tus estudiantes. Poner en práctica la empatía, ser observadora y saber adaptarte a la situación y circunstancias.

 

  • Te ayuda a ser una buena líder. Es importante ser buen líder para hacerte respetar, para que te obedezcan y para ser escuchada. Y no se trata de ser un tirano educando mediante el miedo. Pero tampoco de ser frívolo e incapaz de tener una actitud seria y severa porque los estudiantes terminarán pasando los límites y siendo indisciplinados. Es vital poder guiar desde el frente, marcando la línea del respeto pero también siendo cercana y eso se consigue con unas buenas habilidades transversales.

 

  • Te hace muuuuuucho más accesible. Una persona que domina las soft skills, es mucho más empática, serena y domina el arte de la comunicación, por lo cual, tanto tus alumnos como los padres y demás profesores te verán como alguien cercana en quién confiar.

  • Te permite ser sensible a las necesidades de las niñas y niños. Cuando eres sensible y tienes una elevada inteligencia emocional eres capaz de mirar debajo de la superficie y detectar qué necesita cada uno de tus alumnas. Hay estudiantes silenciosos que necesitan ser alentados para salir de su caparazón y otros a los que se les debe prestar una atención adicional. Para comprender y ser consciente de esto tienes que tener una sensibilidad especial.

 

 

 

No obstante, no creas que su beneficio es meramente profesional. Dominar las soft skills te da más herramientas para afrontar tu vida personal, mejorando la forma en que te comunicas e interactúas con las personas y con el mundo. Por lo cual, ¡vale la pena dominarlas!

En Formarte insistimos muchísimo en ellas y ese es el motivo por el cual nuestra formación es integral. Queremos que de esta experiencia como opositora saques algo más que un aprobado y una plaza. Queremos que salgas preparada para afrontar el reto que supone ser una buena docente y que puedas aportar tu granito de arena a un cambio en la forma de educar.

 

FormArte, el arte de formar.

Consejos para involucrar a los padres en la educación

Todos tenemos claro que el aprendizaje de un niño o adolescente no termina en el aula, ¿verdad?

Sin embargo, la mayoría de padres no tienen muy claro cómo apoyar el desarrollo intelectual de sus pequeños retoños.
Algunos, por querer hacerlo demasiado bien, están demasiado encima de ellas/os, lo que puede sofocar su creatividad y desarrollo personal.
En cambio otros, les dejan vagar libremente y apenas siguen su progreso exceptuando la revisión de notas a final de trimestre.

No obstante, hay una verdad unánime: las niñas y niños son más exitosos en el cole cuando los padres participan. Y aún hay más; tú, como profesora, también sales ganando si los padres se interesan.

 

¿Por qué? Porque si los padres están involucrados, promueven un comportamiento positivo en el aula, se aseguran de que sus hijas/os hagan los deberes, les ayudan a organizarse y les refuerzan positivamente. Laboralmente, tu satisfacción y autopercepción aumenta cuando hay una sinergia entre padres y profesores.

¿Cuál es tu desafío en este caso? Ayudarles a comprender cómo pueden ayudar a sus hijos en el aprendizaje sin ahogarles o cortarles las alas.

 

Hoy te contamos dos consejos para involucrar a las madres y padres en la educación de las niñas/os.

 

1. Crear un entorno de estudio positivo

 

Quizás los padres se sienten muy perdidos y no saben cómo encontrar una dinámica o equilibrio que funcione para su hija/o. Cada persona es un mundo. Tú puedes proporcionarles información e ideas sobre cómo ayudar a sus hijos/as a mejorar con las asignaturas, tareas y otras actividades curriculares.

Detállales como pueden participar, establece un guión lo más claro posible de hasta qué punto deben ayudar y, si es necesario, podéis crear de forma conjunta una rutina de estudio. Eso sí, déjales claro hasta qué punto deben ayudarles. Estar demasiado encima suyo puede ser contraproducente.

Incluso puedes ir un paso hacia adelante y sugerir otras actividades de enriquecimiento. Por ejemplo, fomentar la lectura en casa creando una lista de lectura personalizada basada en la personalidad, intereses y el nivel del niño/a en cuestión. O quizás proponerles obras de teatro, exposiciones de museo o experimentos científicos que pueden ser del interés de tu alumno. Sea como sea, intenta personalizarlo lo máximo posible. No solo contribuyes con el aprendizaje del pequeño, sino que los padres también agradecerán tu implicación.

 

2. La comunicación es clave

 

Es fundamental construir un puente y mantener una política de puertas abiertas para que los padres puedan entender lo que estás intentando lograr. Solo así podrán complementar tus esfuerzos dentro del aula.

 

Se trata de establecer una relación de igualdad y crear una atmósfera cómoda dónde la prioridad y el centro de toda comunicación sea el estudiante. Intenta ser concisa y evitar tecnicismos o una jerga que ellos no entiendan.

Por mucho que un estudiante tenga resultados negativos, no centres toda la comunicación en los aspectos limitantes, comparte también las buenas noticias.

 

Puedes preguntar a las familias a principio de curso sobre sus preferencias de comunicación. Frecuencia deseada y medio de comunicación. Eso sí, pon límites si es necesario. Habrá padres que querrán un seguimiento más constante y otros lo preferirán más espaciado. Ajústalo en función de los requisitos y demandas del alumno también.

 

Si te gusta escribir, otro proyecto interesante para que los padres estén en contacto contigo y para saber qué hacen sus alumnos es crear un blog dónde compartas las actividades que se llevan a cabo en el aula, qué estáis trabajando, excursiones… así como proponer actividades que pueden hacer en casa o explicar qué tareas y objetivos tienes.

Aquí te proponemos un blog pero hay mil opciones. Seguro que encuentras algo que te guste y que sirva como canal de comunicación.

Pero no todo termina aquí. Puedes invitar a los padres a hablar de sus trabajos o habilidades según qué materia estéis dando en clase y así incluirlos en el aula y que tengan la opción de participar.

 

Hay muchísimas formas de establecer una buena relación con los padres y conseguir que ellos participen y se involucren en la educación de los alumnos/as. Todo es empezar y probar qué funciona mejor y con qué te sientes más cómoda.

 

FormArte, el arte de formar.

3 maneras de ayudar a tus estudiantes a mejorar sus habilidades de ciudadanía digital

Ya te hablamos de la importancia de ayudar a tus alumnas y alumnos a ser ciudadanos digitales conscientes.

De la misma forma que los estudiantes deben aprender a ser buenos ciudadanos dentro de la comunidad, también tienen que saber cómo comportarse y ser una parte positiva de la comunidad digital. Internet es un espacio donde también hay unas normas.

 

La ciudadanía digital es una responsabilidad importante que todos deben comprender, ya que abarca tantos aspectos del comportamiento y las acciones como lo hace la interacción física. Se puede enfocar desde muchos puntos de vista diferentes y mediante una gran variedad de dinámicas, pero hoy te daremos algunos consejos acerca de cómo tratar el tema.

 

 

1. Incorporar la ciudadanía digital dentro de las lecciones diarias:

 

La mejor forma de garantizar que los niños y niñas entienden qué significa ser un ciudadano digital y qué conlleva, es incorporar el tema en el día a día. Si se trata a diario, se convierte en una segunda naturaleza, independientemente de la edad que tengan. No es que sea algo que requiera mucho tiempo o esfuerzo extra, dado que probablemente trabajéis con la tecnología a diario.

 

Por ejemplo, si tus estudiantes hacen presentaciones, puede ser un buen momento de sacar a colación el tema de los derechos de autor y los derechos intelectuales.  Puedes hablar con ellos de plagio y de la importancia de citar las fuentes. Preguntarles cómo se sentirían si alguien se atribuyera su trabajo sin su consentimiento después de pasarse muchas horas haciéndolo.

Otro ejemplo: Para trabajar la importancia de ser respetuosos y cuidadosos, tus alumnos pueden crear perfiles sociales de las personas que están estudiando en historia. Además de ayudarles a pensar sobre los personajes desde otro punto de vista, se puede tratar la importancia de ser precavido y consecuente con lo que se comparte y cómo se hace.

 

Seguro que con lo creativa que eres se te ocurren mil ideas más! Puedes compartirlas con nosotros en comentarios y así nos ayudamos unos a otros 😉

 

 

2. Busca y encuentra recursos para fomentar la ciudadanía digital

 

Hay muchísimos proyectos y recursos interesantes, cuyo objetivo es el de fomentar una ciudadanía digital responsable desde una propuesta educativa.

 

Por ejemplo:

 

Algunos están orientados a niños, en forma de juegos, para que aprendan sobre el tema y otros van dirigidos a educadores y padres para consultar y formarse. Todos estos recursos te pueden ayudar tanto a nivel formativo para aprender más sobre el tema, como a desarrollar dinámicas y actividades para tus alumnos.

Precisamente uno de los puntos fuertes de la era digital es que tenemos acceso a muchísima información que, bien usada, pueden ser herramientas educativas fantásticas.

3. Enfoca los temas en función de la edad de tus alumnos.

No te olvides de considerar el grupo de edad de tus estudiantes. Cada rango de edad requerirá de un enfoque y nivel de complejidad distinto. Tienes que mantener los objetivos y expectativas apropiadas para la edad con la que estás trabajando.

En estudiantes más pequeños te puedes centrar en temas como la seguridad al usar Internet. Cuando son algo mayores se pueden introducir temas como el acoso cibernético, cómo tratar a los demás en el terreno digital y cómo actuar ante determinados casos.

Cuando ya son mayores y tienen una edad en que ya están usando redes sociales, puede ser el momento idóneo para tratar el tema de las redes sociales, la huella digital que se deja, etc.

 

 

Como profesora, puedes comenzar a instruir a tus alumnas y alumnos sobre cómo ser cuidadosos y respetuosos para que puedan disfrutar de todas las increíbles posibilidades de la era digital.

Por lo tanto, te corresponde hacer de la ciudadanía digital una parte de nuestro plan de estudios. Solo así podremos crear un futuro digital del que nos sentiremos orgullosos.

 

FormArte, el arte de formar

Los pasos para controlar el caos y hacer todas tus tareas

¿Te está costando más abordar todas las tareas que tienes pendientes porque estás más dispersa o más agobiada?

Teniendo en cuenta que las oposiciones están a la vuelta de la esquina, no es nada raro.

Cuando tienes un montón de tareas pendientes en tu cabeza, es complicado saber por dónde empezar.

Y encima, necesitas energía mental para tener todas las tareas en mente. Es extenuante y agotador ir arrastrando de un lado para otro todos los “debería hacer”.

 

¿Cómo puedes abordar el caos?

 

A menudo, la simple idea de tener que abordar el caos puede ser abrumadora y puede escaparse de tu control.

Y sentir que no tienes el control, te lleva de cabeza al estrés .

 

En el pasado post te hablamos del estrés y que éste puede iniciar una espiral negativa en tu cerebro. Y como consecuencia aún es más difícil planificar y abordar la lista de tareas pendientes. Menudo panorama más desalentador, ¿verdad?

 

Que no cunda el pánico.

 

Primero de todo, debes ser comprensiva y amable contigo misma cuando no estés en tu punto más productivo. No puedes estar cada día a tope y criticarte y enfadarte por ello, lo único que hace es frustrarte más y aumentar tu estrés.

En lugar de castigarte, necesitas darle a tu cerebro lo que quiere.

 

Tu cerebro está constantemente tratando de guiar tu comportamiento y acciones. No obstante, sin claridad y sin un plan, tu cerebro seguirá el camino más sencillo.

Lo que tu cerebro quiere es que actúes para reducir el caos. Y para actuar, se necesita una meta y un plan. Una vez tomas medidas para lograr un objetivo, basado en un plan, tu cerebro se da cuenta que estás controlando tus acciones y buscando un resultado.

Este sentimiento de control ayuda a calmar el caos. Cuando reconoces que tienes una opción ya no eres una víctima de las circunstancias.

 

¿Cómo controlar el caos?

 

1. Frena y ve más despacio.

Para ver a través del caos, es necesario hacer una pausa y disminuir la velocidad. Si puedes hacer una pausa, frenar un poco y respirar profundamente, les estarás diciendo a tu cerebro que no estás en una situación de lucha o huida estresante.

 

2. Escríbelo.

Pon todos tus pensamientos caóticos o tus tareas pendientes en un papel. Ya no tendrás que gastar energía para recordarlos todos.

 

3. Evalúa los elementos de tu lista

Plantéate, por un lado qué es lo más importante y urgente, y por otro, si hay algo que puedes dejar de lado o delegar. Sé honesta sobre lo que es verdaderamente importante.

 

 

4. Determina el valor

Una vez que has descubierto lo que es importante, se trata de tener claro por qué es importante. Es más probable que tu cerebro actúe si siente que está trabajando hacia un valor o una recompensa que te importa. Para tenerlo aún más claro, puedes clasificar la importancia en una escala del 1 al 10.

 

 

5. Crea un plan

Cuando ya tienes claro el valor de cada tarea, puedes empezar a priorizar la lista. A partir de ahí decide qué hay que hacer y cuándo hay que hacerlo.

 

6. Divídelo en acciones factibles

Las acciones pequeñas son una buena forma de empezar porque son factibles y no te abrumarán. De esta forma, a medida que vayas completando las tareas, sentirás que vuelves a tener el control y el estrés irá disminuyendo.

 

7. Haz breaks

No te canses por hacer, hacer y seguir haciendo. Se necesita energía para controlar tus acciones y comportamiento y. la energía también puede agotarse. Además, un tiempo de inactividad, permite que lleguen nuevas ideas y nuevas perspectivas.

 

¿Lo intentamos? Cada pequeño paso te permitirá ir recuperando el control y dejar el estrés atrás.

 

FormArte, el arte de formar

 

La emoción en la educación; por qué es tan importante.

 

Emoción.

 

Imaginación.

 

Sensación.

Estas palabras deberían ser los pilares en las conversaciones educativas. Pero no siempre sucede.

 

Lo extraño es que ¿qué educadora no valora el compromiso emocional?

 

Todos los educadores queremos que los estudiantes se involucren, ¿verdad?

Todos los educadores deseamos que nuestros estudiantes sean imaginativos, que experimenten y demuestren una comprensión creativa y flexible del conocimiento.

Todos los educadores queremos que los estudiantes recuerden lo que están aprendiendo para que el contenido del plan de estudios tenga un impacto en sus vidas fuera de la escuela.

 

Es cierto que los estudiantes de nuestras clases son increíblemente diversos. Los contextos en los que enseñamos y las demandas de nuestros diversos planes de estudio son increíblemente variados. Pero todos los educadores queremos lo mismo:

 

Crear significado, un impacto.

Y, al final del día, el significado requiere emoción

La emoción es el timón de la mente.

La emoción dirige todo el aprendizaje.

 

¿Y si centramos la educación en la emoción?

 

Nuestros estudiantes frecuentemente y de forma rutinaria piensan en el mundo de una manera que evoca sus emociones e imaginaciones. Por ejemplo, disfrutan universalmente de historias o narraciones de todo tipo. Todos disfrutan de las bromas y del humor. Todos ellos identifican patrones en el mundo que los rodea. Muchos están fascinados por los extremos de la experiencia y los límites de la realidad. Muchos se asocian con héroes e incluso idolatran a personas, ideas o instituciones. Muchos comienzan a coleccionar cosas y se obsesionan con sus aficiones.

Las palabras hacen que las imágenes surjan en todas sus mentes. Todos disfrutan de un buen misterio y pueden quedar atemorizados por preguntas sin respuesta o eventos extraños. Los más mayores pueden disfrutar de ideas abstractas y teorías que los representan. Algunos buscan formas de promulgar cambios en sus entornos.

Podríamos seguir y seguir; La vida emocional e imaginativa de nuestras alumnas y alumnos se manifiesta de muchísimas formas.

 

Estas diferentes formas de compromiso no son insignificantes o sin valor, al contrario. Son formas de pensar que ayudan a los seres humanos a aprender. Que pueden ayudarles a aprender.

Todos los seres humanos, de una forma u otra, usan sus herramientas y estrategias particulares para dar sentido emocional al mundo que les rodea y aquí es dónde puedes entrar tú. Tú puedes usar esas mismas herramientas introduciéndolos en tu forma de enseñar.

 

¿Cuáles son estas herramientas? Juegos, narraciones, misterios, buscar patrones, pasatiempos, fenómenos curiosos, ritmo… THINK OUTSIDE THE BOX.

No se trata de hacer actividades extraordinarias continuamente, sino de buscar la forma de conectar con tus alumnos. Encontrar actividades o herramientas que despierten su curiosidad, que congenien con sus aficiones, que le den un sentido más emocional al aprendizaje.

Y ¿cómo lograrlo? Informándote, buscando inspiración, pensando, probando… no hay una fórmula mágica, simplemente es ponerle muchas ganas y esfuerzo.

 

 

FormArte, el arte de formar

 

La otra cara de opositar

Como opositores nos empeñamos frecuentemente en decir lo duro y desmotivante que puede ser opositar. Más que nada porque es una verdad como una catedral.

 

Es muy fácil entrar en el bucle de: no puedo más, no me da la vida, estoy harta, lo mandaría todo a tomar por saco…

Pero no es porque nos guste quejarnos de por sí, es simplemente que es una parte de lo que vivimos, una realidad que está ahí día tras día.

 

Esta es la parte negativa. Hasta aquí todo claro.

 

Sin embargo, esto es como la vida maravillosa de algunas influencers en redes sociales. Aunque nos parezca que su vida es lo más de lo más, también sufren, tienen sus momentos bajos y les suceden cosas poco agradables. Pero se lo guardan para ellas.

 

Con las oposiciones sucede al revés. Aunque nos parezca el pozo más hondo y sin salida de la historia, también hay cosas positivas que, entre tanto estudio y frustración, se nos pasan por alto.

Y este es el objetivo del post de hoy. Darnos cuenta de todo lo bueno que te está aportando opositar como una campeona.

 

Hay aspectos que saltan a la vista de buenas a primeras. El máster en organización que te estás marcando, por ejemplo. Antes de opositar mi capacidad de organización era más bien precaria; me consideraba desorganizada por naturaleza y ahí no había nada que hacer. ¡Si incluso mi madre me lo decía!

Opositando me di cuenta que no era cierto. Soy capaz de planificarme tanto en cuestión de horas como de objetivos a cumplir (cumplirlos siempre todos a rajatabla, ya es otra historia).

A partir de esto he aprendido tres cosas:

 

  1. La primera y más obvia, a organizarme.
  2. La segunda es que lo que creemos de nosotros no es siempre cierto y que muchas veces nos empeñamos en ponernos etiquetas que solo nos limitan.
  3. Y la tercera y última que hay mil capacidades que, quizás de buenas a primeras no tenemos, pero que se pueden desarrollar.

 

Este último punto, si te soy sincera, me da mucha fuerza. Pienso que hay tantas cosas que puedo mejorar de mi misma… y precisamente, que sé que soy capaz. Que solo necesito tiempo y poner el chip adecuado. ¿No son eso buenas noticias?

 

También he aprendido a sacar horas al reloj. No te voy a decir que estoy en el club de las 5 de la mañana porque de eso aún no he sido capaz, pero madrugar forma parte de mi rutina. Y la verdad es que el día tiene más horas de lo que creía. Bueno, no. Tiene 24 horas y ya lo sabía, pero he cambiado la forma de emplearlas.

Opositando me he dado cuenta que antes perdía mucho tiempo en tonterías. Ahora soy capaz de estructurar mis horas mucho mejor y aprovecharlas.

Y con esto de aprovechar el tiempo… he sido capaz de entender con quién quiero aprovecharlo. Es normal dejar atrás a personas a lo largo del camino pero he acelerado bastante este proceso opositando.

Lo que quiero decir es que, como probablemente tú, tengo poco tiempo para pasar con mis amigos. Suelo perderme planes y evidentemente me encantaría poder disfrutar de ellos mucho más de lo que lo hago.

Ante esta situación me he dado cuenta de a quién realmente quiero ver y a quién no me apetece tanto. Al principio me costó aceptarlo porque es duro darse cuenta que hay gente que no es tan importante como pensabas. Pero forma parte de la vida.

Hay personas que te restan más que sumarte. Quedas con ellas y vuelves a casa un poco de bajón y sin muchos ánimos. Sinceramente, esto es lo último que necesito. Por lo tanto, he acabado quedándome con los que estoy a gusto al 100%.

 

Y no solo se trata de amigos sino de actividades que antes hacía por hacer y que realmente no quería hacer. ¿Por qué matarme en el gimnasio si no me gusta? Prefiero ir a yoga que me relaja y le estoy pillando el gustillo.

 

También he aprendido a pasar más tiempo conmigo misma. Cuando opositas, por mucho que vayas a una academia, estás sola muchas horas. Por ejemplo, antes jamás me planteaba ir a pasear yo sola.

¿Yo sola? ¡Pero qué dices!

Hasta que un día, cuando estaba hasta las narices de las paredes de mi casa, decidí ponerme mi música e ir a dar un paseo. Y me gustó. Ese fue el pistoletazo de salida para ser capaz de hacer cosas por mi misma sin necesidad de compañía.

Y es algo muy importante que nadie nos enseña nunca.

 

Y otra cosa que me ha enseñado opositar es que me encanta la profesión que elegí en su momento. Me apasiona ser profesora. Es mi vocación y estoy 100% segura.

No sé si fue cosa de mi universidad pero, durante la carrera no sentí ningún tipo de motivación. Las clases eran más bien aburridas, salvo por algún profesor que realmente quería hacer las cosas distintas.

El mejor momento fueron las prácticas que hice a lo largo de la carrera.

Opositando se ha abierto un mundo nuevo ante mi. Estoy bastante segura que he aprendido más en casi un año y medio opositando que en 4 años de carrera.

 

Ha sido como si se abriera una puerta llena de nuevas ideas, otras forma de abordar la educación, puntos de vista, recursos distintos… Ganas de leer libros, artículos, blogs, de buscar fuentes de inspiración e incluso de replantearme lo que pensaba. Me he dado cuenta que casi cualquier cosa puede convertirse en algo educativo.

Pero además, a no limitarme a la educación en sí, sino a un conjunto de recursos para mi misma. Ser más flexible, más consciente de lo que hago, más abierta de mente..

Otra forma de entender mi profesión como educadora.

 

Y lo pienso y.. guau! qué suerte la mía de haber podido aprender y de darme cuenta de todo esto. Es un enfoque distinto que me da más fuerza para seguir currando y para ir a por ese aprobado y esa plaza. ¿no te pasa a ti?

 

Y tú, ¿qué estás aprendiendo opositando? ¡Cuéntamelo, que seguro que hay muchas cosas en las que no he caído!

 

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Comunicación efectiva para docentes – La voz. 

Retomando el hilo de artículos anteriores (que si no lo leíste, te recomendamos que primero le vayas a echar un vistazo ), volvemos a tocar el tema de la comunicación.

 

Te contamos que  había tres elementos importantes para poder comunicarte de forma eficaz: las palabras que usas, el lenguaje corporal y la voz.

 

Hoy atacaremos el tema de la voz.

 

Tu voz puede revelar tanto sobre tu historia personal como tu apariencia. El sonido de una voz y el contenido del habla pueden proporcionar pistas sobre el estado emocional de un individuo.

 

Por ejemplo, si la autoestima es baja, se puede reflejar con vacilación en la voz. Una persona tímida puede hablar en voz baja, pero es más probable que una persona que confíe en sí misma tenga dominio de su voz y claridad en el habla.

Vale la pena tomarse el tiempo para mejorar tu dominio sobre la voz, especialmente si te resulta difícil hablar en público. ¡Incluso puede ayudarte a aumentar tu confianza!

 

Es importante acostumbrarse al sonido de tu propia voz. La mayoría de las personas se sienten más relajadas en una situación privada, especialmente en casa o con personas de confianza, donde no hay presiones para cumplir con otras normas y expectativas sociales. Este no es el caso en situaciones públicas cuando hay todo tipo de influencias ejercidas sobre la forma en que las personas hablan.

 

Vamos a ver un pequeño ejercicio para mejorar el hecho de hablar en público:

 

Graba tu propia voz en un entorno informal (en casa o con amigos), pero intenta que sea un lugar relajado sin mucho ruido. Escucha atentamente cómo suenas. Observa cualquier aspecto de tu discurso que reduzca la efectividad de tu mensaje. Por ejemplo, una tendencia a usar onomatopeyas como “um” o “eh…”. a tartamudear ligeramente, o a repetir mucho una palabra para empezar las frases como “en plan”.

 

La mayoría de nosotros no estamos acostumbrados a escuchar nuestras propias voces y por norma, suele no gustarnos. Pasa de la etapa inicial, ‘¿Realmente suena así?’ Y desarrolla una mejor comprensión de tu voz.

Cuanto más te acostumbras al sonido de tu voz que funciona de una manera un poco más formal, más fácil es hacerlo “de verdad”. En una conversación, las personas tienden a hablar en frases cortas, unas pocas a la vez. Hablar o leer en voz alta le ayuda a acostumbrarse al sonido más fluido de tu voz.

 

Cualquiera puede mejorar el sonido de su voz y la forma en que hablan en cuestión de días a través de unos simples ejercicios. Eso sí, para mejorar tendrás que mantener un cierto compromiso y practicar regularmente durante unos minutos.

 

Un ejercicio para practicar puede ser el siguiente:

Escoge algún documento, artículo o las dos primeras páginas de un libro. Eso sí, que lo que vayas a leer esté en soporte físico, es decir, en papel.

Primero, léelo en silencio, luego léelo en voz alta como lo harías en un ambiente relajada. No te preocupes si tropiezas o vacilas en algún momento, simplemente sigue hasta el final.

Después léelo  una tercera vez y graba tu voz al hacerlo. En esta tercera lectura, recuerda las siguientes cosas: .

 

Disminuye la velocidad: es una reacción natural querer superarlo lo más rápido posible y esto a menudo hace que las personas tropiecen con sus palabras. La aceleración también ocurre cuando estás nervioso y por lo general te hace más difícil de entender.

Mantén la cabeza en alto: trata de no meter la barbilla en el libro, ya que tu voz se dirige al suelo y no a la audiencia. Mantén el libro o las hojas lo más alto posible y proyecta tu voz.

Haz una pausa de vez en cuando: deja que el final de una oración o el final de un párrafo te den la posibilidad de descansar dos o tres segundos. Las pausas pueden ser útiles para enfatizar.

Practica este ejercicio tan a menudo como puedas.

 

La voz responde a las emociones y, a veces, se “bloquea”, lo que puede impedir u obstaculizar la expresión de diversos sentimientos.

 

Cuando estás bajo estrés, el patrón de respiración cambia. Cuando tus músculos están tensos, no puedes usar tus pulmones en toda su capacidad. Cuando alguien está asustado o nervioso, un síntoma común es la tensión en el cuello y los hombros. Esto ocurre porque, cuando estamos bajo presión, tendemos a respirar más rápido. Esto significa que inhalamos mucho aire, pero no hay tiempo suficiente para exhalar y relajarnos por completo, por lo que no obtenemos el beneficio completo.

 

 

 

La buena respiración es esencial por dos razones:

 

  1. Al utilizar la capacidad pulmonar total, la respiración apoyará la voz y la voz se volverá más rica, más completa y más fuerte.
    Esto beneficiará a las personas que tienen una pequeña voz y que se preocupan de que no puedan ser escuchadas cuando hablan con un grupo de personas. El volumen se controla en el abdomen y no en la garganta, por lo que respirar con toda tu fuerza permitirá un mayor control de la voz.
  2. La respiración profunda y rítmica tiene un efecto calmante y terapéutico, ya que libera la tensión y promueve la relajación. Las personas que están relajadas son más equilibradas, receptivas y confiadas y, por ende, se comunican mejor.

 

 

Hay otros elementos de la producción vocal que se deben tener en cuenta para comunicar bien. Uno de ellos es la variedad, que ayuda a mantener el interés de la audiencia y hace el discurso mucho más llevadero.

 

Para que el habla sea efectiva e interesante, se pueden aplicar ciertas técnicas. Sin embargo, es importante no sonar falso o como si estuvieras actuando. Las palabras transmiten significado, pero la forma en que se dicen refleja sentimientos y emociones.

 

Aspectos a tener en cuenta:

 

La velocidad a la que hablas. Si hablas demasiado rápido, entonces los oyentes no tendrán tiempo para asimilar lo que estás diciendo, pero si hablas excesivamente lento, pueden morirse del aburrimiento. Variar el ritmo, acelerando a veces y luego disminuyendo la velocidad, puede ser una buena idea porque esto ayudará a mantener el interés.

 

El volumen: Subir o bajar el volumen ocasionalmente, puede crear énfasis. Si bajas tu voz a casi un susurro (siempre y cuando se proyecte) para una oración o dos, tu audiencia se pondrá súbitamente alerta. Sin embargo, ten cuidado de no abusar de esta técnica, ya que perderá su impacto.

 

Énfasis: Cuando hables en público, intenta transmitir la información con la mayor energía vocal y entusiasmo posible. Enfatiza ciertas palabras y frases dentro de la conversación para transmitir su importancia y ayudar a agregar variedad.

Las pausas son poderosas. Se pueden usar para resaltar una declaración anterior o para llamar la atención antes de un mensaje importante. Las pausas significan silencio por unos segundos. Los oyentes interpretan el significado durante las pausas, así que ten el coraje de permanecer callada por hasta cinco segundos; pausas dramáticas como esta transmiten autoridad y confianza.

 

 

Y esta es la última entrega de la trilogía de la comunicación. Esperamos que te sea útil para encarar las pruebas de las oposiciones. Y también para tu futuro.

 

Recuerda que nadie nace enseñado y que, la clave para dominar la comunicación es practicar, practicar y practicar hasta decir basta.

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

Opositando en Semana Santa

Este año ha tardado en llegar, pero ya tenemos aquí al semana santa; esos días de vacaciones después del largo periodo invernal. ¡Qué lejos queda la Navidad!

 

Y por mucha Semana Santa que sea, tú sigues con las oposiciones por delante.

 

Una de las claves para aprobar las oposiciones es encararlas como si fueran un trabajo; ser constante y tener una rutina de estudio bien marcada. Pero llegan vacaciones y no sabes qué hacer. Por un lado, desaprovechar los días y perder la rutina puede afectar tus resultados, pero por otro tú también necesitas un descanso y oxigenarte.

 

Dependiendo de si trabajas o no, si tienes hijos o cómo vives la semana santa, tu rutina puede cambiar más o menos durante estos días. Los cambios de rutina o que la mayor parte de tus conocidos estén de vacaciones, no es excusa para dejar de estudiar. Sin embargo, tampoco debes obsesionarte con estudiar sin parar. No es cierto que cuanto más estudies y menos descanses, más avances, en realidad, lo único que te generará es más ansiedad y estrés.

 

Por lo tanto, nuestro consejo es que aproveches estos días para darle caña pero sin agobiarte o ponerte al límite. Encuentra el equilibrio entre el estudio y el ocio.

Tan importante es que aproveches los días festivos para avanzar todo lo posible, como para tomarte un break. Los descansos sirven para renovar energías y recargar pilas para seguir (y para divertirte y despejarte, obviamente).

 

Si quieres que realmente los momentos de descanso sean efectivos, necesitas desconectar por completo del estudio y de la oposición.

Disfruta de las procesiones de semana santa si te gustan, sal con tu familia y amigos, ves al cine, al teatro, aprovecha para ir de excursión, para hacer deporte o algún taller de algo que te apetezca. El qué es lo de menos, siempre y cuando consigas aprovechar el momento, olvidar un poquito la oposición y divertirte.

 

Como es habitual, te recomendamos planificar el estudio de esta semana. Decide qué vas a hacer cada día y márcate objetivos REALISTAS. Hacer un planning de las horas está bien pero no te estanques en medir el tiempo por horas. Mídelo por tareas concretas y objetivos. Es decir, mejor dí: hoy voy a hacer X, Y y Z, en lugar de: Hoy voy a estudiar 8 horas.

 

Respeta tu ritmo biológico y estudia cuando te sea más fácil y efectivo hacerlo, independientemente de si es de noche o de día. Eso sí, no te duermas en los laureles y ponte alarmas para recordar que es momento de empezar.

 

Si estudias en casa y durante estos días crees que no vas a poder concentrarte bien con toda la familia a tu alrededor, busca algún lugar que te  inspire a estudiar. También puedes hacerlo si crees que cambiar de aires te va a sentar bien.

Una biblioteca, una cafetería tranquila… encuentra tu lugar ¡y a darle duro!

 

Un truquito para estos días es que aproveches los primeros días para emplearte a fondo en el estudio. ¿Por qué? Porque aún tienes el chip de la rutina en marcha y te costará mucho menos ponerte a ello. Empieza fuerte y ve disminuyendo el ritmo hasta poder tomarte un par de días para ti, alejada de las opos.

Si tienes que volver a estudiar cuando todos están aún de vacaciones va a ser más duro. En cambio, cuando el lunes  debas volver a la rutina, al igual que la mayoría de la gente, será un poco más fácil. Ya sabes lo que dicen: mal de muchos, consuelo de tontos. Pero consuelo, al fin y al cabo 😉

 

Esperamos que te lo tomes con calma estos días y que disfrutes de momentos para ti.

¡Feliz Semana Santa!

FormArte, el arte de formar.

Comunicación efectiva para docentes – Las palabras y el lenguaje corporal. 

En el pasado post te hablamos de la importancia de la comunicación en tu vida tanto profesional como personal.

 

Uno de tus objetivos como educadora es poder crear en clase un ambiente comunicativo desde el principio, y para ello, tú debes contar con las competencias necesarias para comunicarte de forma eficaz.

Y si tenemos en cuenta que las oposiciones y la defensa ante el tribunal están a la vuelta de la esquina, es el momento de poner toda la carne en el asador e intentar mejorar las habilidades comunicativas.

 

¿Qué se considera una comunicación eficaz?

 

Podríamos definir la comunicación eficaz como aquella comunicación en que el mensaje se entiende claramente y, a ser posible, se actúa en consecuencia de este. Es tan importante lo qué dices como el cómo la dices.

Lo que dices significa tu elección de palabras. Es probable que las palabras y el lenguaje que uses cuando hables con una amiga sean muy diferentes a las que usas en una presentación o en clase con los alumnos.

Del mismo modo, la forma en que hablas también variará en diferentes situaciones.

 

Sea cuál sea la situación, debes poder comunicarte de forma efectiva y considerar todas las herramientas y aspectos posibles para garantizar que nada distraiga o reste valor a tu mensaje, sobre todo ahora que tenemos las pruebas de las oposiciones encima.

 

Hagamos un pequeño repaso a los elementos principales para que se produzca una comunicación eficaz:

 

  • Las palabras que usas.
  • El lenguaje corporal.
  • Tu voz

 

 

 

Hoy hablaremos de los dos primeros elementos: las palabras que eliges para comunicarte y el lenguaje corporal.

Las palabras que usas

Lo que dices, las palabras que elijas, importa.

 

Si a tu audiencia no le quedan suficientemente claras las palabras que usas, interpretará el mensaje en función de lo que ellos crean. Y esto muchas veces puede no ser lo que tú quieres transmitir. Por eso, tienes que elegir cuidadosamente las palabras, especialmente cuando estás diciendo algo importante.

 

Al comunicarte debes tener en cuenta a tu audiencia. Las palabras elegidas tendrán que ser diferentes si estás hablando a tus alumnos, al tribunal de las oposiciones, a tu jefe o a tus amigos. No usamos el mismo vocabulario en todos los casos. Tienes que pensar en el nivel de comprensión de tus interlocutores sobre el tema y también en el tipo de lenguaje que usan.

 

Las oraciones más cortas son más fáciles de procesar y entender. Ante una oración excesivamente larga podemos perdernos por el camino y no llegar a comprender la esencia del mensaje.

 

De la misma forma, las palabras más simples también son más fáciles de comprender. Dicen que si no puedes explicar algo en términos simples, probablemente es porque tampoco terminas de entenderlo. Esto es particularmente importante cuando se trata de niñas y niños, dado que todos tienen unas necesidades educativas diferentes.

 

 

El lenguaje corporal

 

Ya debes saber que una cantidad considerable de la comunicación no es verbal. Algunas investigaciones sugieren que más del 50%. El próximo día te hablaremos del tono de voz, el ritmo y el énfasis, pero hoy nos centraremos en el lenguaje corporal que también es importante.

 

¿Qué incluye el lenguaje corporal? Tu postura corporal, tus expresiones faciales, la forma en que usas las manos para enfatizar el habla e incluso cómo y con quién creas contacto visual.

 

El lenguaje corporal refuerza o enfatiza lo que estás diciendo y también ofrece información sobre las emociones y las actitudes de una persona.

 

Sin embargo, también es posible que los movimientos corporales entren en conflicto con lo que estás diciendo.

Para que la comunicación sea efectiva, tu comunicación no verbal necesita reforzar tus palabras: los dos deben decir lo mismo. La comunicación no verbal es mucho más difícil de disfrazar que la verbal: si ves que el lenguaje corporal de alguien está transmitiendo un mensaje diferente de sus palabras, vale la pena escuchar la comunicación no verbal primero, ya que es más probable que refleje sus puntos de vista reales.

 

¿Cómo puedes proyectar un lenguaje corporal positivo?

Cuando usas un lenguaje verbal positivo, estás dando fuerza a los mensajes verbales o ideas que quieres transmitir y evitas enviar señales confusas o mezcladas.

 

Vamos a echar un vistazo de algunas posturas básicas que proyectan confianza en ti misma y franqueza, para que las tengas en cuenta de cara a tu defensa oral o a situaciones profesionales:

 

Tener una postura abierta: ¡Relájate pero no te acomodes demasiado! Trata de mantener una postura erguida pero sin forzar.

Tanto si estás sentada o de pie, intenta colocar los brazos a los lados o de forma natural. No los pongas en jarras o los cruces  ya que da sensación de agresión o estar a la defensiva y de no estar abierta a nuevas ideas u opiniones.

 

 

Mantén un buen contacto visual. Si estás haciendo una exposición, nada de mirar al suelo todo el rato o a la lejanía. Mira a tu audiencia (o al tribunal, en el caso de las opos) cuando estés exponiendo. Pero, ¡no te pases! Dejar tu mirada fija en alguien durante demasiado tiempo puede indicar desafío o falta de confianza (y es un poco incómodo, ¿verdad?).

Expresión facial: la cara es el mejor reflejo de lo que siente una persona. La mayoría de las veces es fácil reconocer si una persona está feliz, triste, ansiosa, irritada o excitada. Es muy importante que en un escenario profesional controles tus expresiones faciales.

Por ejemplo, si en una presentación sientes que tu exposición no está funcionando tan bien como te gustaría, ¡no muestres signos de estar perdiendo la esperanza! En lugar de esto, puedes intentar que tu audiencia participe más o relajar el ambiente con una anécdota o algún dato curioso. (OJO, esto depende del tipo de exposición o presentación).

 

 

Estas son solo algunas directrices acerca del lenguaje corporal. Este es un tema que puede dar para 20 artículos más y que, volveremos a abordar en un futuro.

 

¿Con qué idea queremos que te quedes?

El objetivo de este artículo es que reflexiones acerca de cómo te comunicas. Si usas el lenguaje corporal de forma adecuada y en sincronía con tu mensaje, si sabes adaptar el mensaje a tu audiencia y elaborar un discurso coherente y comprensible, etc.

 

A la vuelta de la esquina están las pruebas orales de las exposiciones pero también tu futuro como docente. Por lo tanto, puede ser un buen momento para echar la vista hacia una misma y ver en qué podemos mejorar.

 

 

FormArte, el arte de formar.