¿Qué puedes hacer para empezar a cuidarte un poco más?

 

Ya te hablamos de la importancia de cuidarte y tomar tiempo para ti.

 

Si aún sientes que no puedes permitírtelo, considera esto: más que probablemente no lo hagas con suficiente frecuencia y ponerte en segundo plano es una de las razones por las que puede que te sientas agotada, frenética y abrumada.

 

¡Autocuidado, al rescate!

¿De qué va esto?

El autocuidado, a menudo ignorado pero totalmente necesario, es cualquier acción o comportamiento que te ayude a evitar problemas de salud (como aumentar el riesgo de problemas cardíacos debido al exceso de estrés, por ejemplo. ¿Te lo habías planteado?) y te beneficia al mejorar tu salud mental y física.

 

Es sencillo:

 

MEJOR AUTOESTIMA = MENOS ESTRÉS = MÁS BIENESTAR.

 

Autocuidarte te proporciona un equilibrio en un mundo cada vez más sobreestimulante.

El cuidado personal constituye una parte esencial de un estilo de vida saludable y esto te permite estar más en sintonía con tu mente y tu cuerpo.

Últimamente está cada vez más a la orden del día esto de comer sano, el realfooding y hacer deporte (que está muy bien), pero un estilo de vida saludable también pasa por dedicarte tiempo y cuidarte.

El problema es que posiblemente no estés haciendo lo suficiente.

Los expertos sugieren que descuidamos el autocuidado porque puede ser difícil realizar ciertos cambios y manejar el estrés de una manera más eficaz. El cuidado personal también se asocia a veces con el egoísmo y el comportamiento perezoso y excesivamente indulgente. Esta mentalidad podría hacernos sentir culpables por pensar que necesitamos tomar un descanso de nuestras vidas para hacer algo que, simplemente, nos hace sentir mejor. Pero ignorar nuestras necesidades tiene algunos efectos secundarios peligrosos: nos hace más propensos a enfermarnos y puede empeorar las condiciones existentes, sin mencionar el costo emocional de no tomar un descanso.

Es por eso que tomarse el tiempo para controlar tu mente y tu cuerpo NO ES ALGO MALO. De hecho, los investigadores creen que la búsqueda de la salud y la felicidad está lejos de ser egoísta. Cuando nos cuidamos bien, es probable que veamos una mejora en muchos aspectos de nuestras vidas, incluida nuestra salud física, relaciones e incluso nuestros ingresos. Además, al elegir el cuidado personal, tenemos una tendencia a preocuparnos más por los demás, lo que demuestra su importancia no solo para nosotros mismos, sino también para el mundo que nos rodea.

 

¿Y cómo nos autocuidamos? Hay miles de millones de formas de hacerlo, debes encontrar aquellas estrategias que te funcionen a ti y que te ayuden a rebajar el estrés y sentirte mejor. Como la filosofía de FormArte es intentar ayudarte en aquello que nos sea posible, hoy te traemos unos cuantos consejos.

 

¿Empezamos?

 

Consejos para cuidarte a ti misma:

Reconoce los signos de angustia en tu estado de ánimo y en tu comportamiento.

Cada uno de nosotros tiene un “indicador” que significa que estamos  al límite, a punto de explotar. .

Estos signos se pueden presentar en una montón de formas y comportamientos. Quizás tienes una hambre emocional voraz o en cambio tengas el estómago cerrado a cal y canto. Puede que sientas una opresión en el pecho y te cueste respirar, notes dolor abdominal o de cabeza. Pero a lo mejor tienes un sentimiento de agotamiento y desesperanza. Esta es una buena oportunidad para parar, reflexionar y averiguar qué está causando estos síntomas que te están bloqueando.
Recuerda que esto es solo el principio pero hay muchas personas que no son capaces de reconocer sus emociones ni las situaciones o circunstancias que las provocan.

 

 

Establece un equilibrio entre tus necesidades personales y las demandas relacionadas con el trabajo o la familia.

Una cosa es reconocer que estás estresado y otra cosa es hacer algo al respecto. Regresarás a tus tareas relacionadas con el trabajo, estudio o vida diaria con una perspectiva mucho más fresca si has tenido la oportunidad de tomar un breve descanso mental. Incluso antes de llegar a ese punto de sentir angustia, date la oportunidad de descansar; sal a dar una vuelta o simplemente siéntate y disfruta de un momento de tranquilidad sin distracciones.

 

 

Encuentra el silencio.
El mundo es ruidoso, la mente ruidosa, el estrés ruidoso,.
La vida es ruidosa.
Es necesario que encuentres un momento de tranquilidad en tu día para mantener el equilibrio. El ruido de la vida es dramático. Es demasiado fácil contraer la infección de la negatividad y alimentarla inconscientemente. Tomarse un tiempo para tranquilizarse y obtener una perspectiva le ayuda a discernir qué elementos importantes necesitan su atención y qué elementos de la mesa puedes dejar ir. No necesitas un tiempo de silencio en proporción a tu tiempo de trabajo, pero intenta crear 15-30 minutos por día como mínimo. Realmente no se necesita mucho para volver a conectarse.

Mantener el sentido del humor.

A menudo nos olvidamos del papel del humor como destructor de estrés. Ser capaz de reírse, incluso de las situaciones más desastrosas que te pasen, puede ayudarte a poner en perspectiva las tensiones de tu vida. Pero no solo tienes que reírte de ti misma, ver una comedia de televisión, leer algún blog divertido o escuchar un monólogo ayudará no solo a su estado de ánimo, sino también a algunas de esas hormonas del estrés que se han estado acumulando.

 

Pasa tiempo de calidad con amigos y familiares.

Estar con personas fuera de la situación laboral/casa puede ayudarte a volver a la realidad y quizás establecer un sentido de normalidad que restaure el estado de ánimo. Tus seres queridos te ayudarán a satisfacer tus necesidades emocionales a través de su comprensión y preocupación, y además seguro que son un chute de energía, alegría y risas aseguradas. Buscad un planazo que os apetezca a todos y a disfrutar se ha dicho.

 

Desarrollar una actividad alternativa, auto absorbente pero saludable.

Cuando encuentras un pasatiempo que realmente te apasiona, podrás dedicarte como vía de escape para alejarte por un rato de la realidad. Además, sea cual sea, seguro que te motiva intentar desarrollar ese pasatiempo al máximo. Una actividad de auto-absorción que promueve tu salud tiene el beneficio adicional de hacerte más capaz de soportar el estrés.

 

Aprende a decir NO

A veces, los eventos más tóxicos en nuestros días provienen de situaciones que podemos evitar o hábitos que podemos detener. No aceptes situaciones o tareas que ni te tocan, ni te hacen sentir bien ni quieres hacer solo por quedar bien o por complacer a otra persona. Tu tiempo es tuyo y debes priorizar aquello que te aporta o te lleva por el camino que has elegido. No eres menos buena por decir que no. Una buena estrategia según algunos psicólogos clínicos puede ser hacer una “Lista de NO” en la que escribas todo aquello que no quieres hacer o aceptar como por ejemplo: “no guardar cosas que no necesitas” o “no quedar con alguien con quien no estás a gusto por compromiso”

 

Organízate y gestiona bien tu tiempo

Las buenas habilidades de gestión del tiempo son clave para un buen cuidado personal, según el Centro de Asesoramiento de la Universidad Amherst y según nosotros, que te lo hemos dicho un millón de veces ya. Un calendario, un planificador o incluso una lista de tareas pueden funcionar, dependiendo de que te funcione mejor a ti. Esto te da la oportunidad de echar un vistazo realista a tus días para ver si se estás sobre-programada o si estás gastando mucho tiempo en algo que no te vale la pena. Escribir cosas también es una forma de sacarlas de tu cabeza, lo que reduce el estrés de olvidar o llegar tarde a las citas.

 

Esperamos que estos tips te sirvan para encontrar tiempo para ti y oxigenarte entre estudio, trabajo, oposiciones y todo el estrés que se genera día tras día.

 

Keep calm ¡y a por todas!

 

 

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Las dimensiones del juego

Ya te hemos hablado en más de una ocasión sobre el juego y lo beneficioso que es para los más pequeños. Siempre te animamos a que salgas de los esquemas convencionales y te animes a probar otras actividades para enseñar. Y, ¿hay algo mejor que el juego para los niños/as?

 

En los primeros años de nuestra vida el juego favorece nuestro desarrollo integral a distintos niveles. Todo lo que aprendemos a través del juego lo asimilamos de modo más rápido y eficaz.

Por este motivo se acentúa la importancia de las actividades lúdicas en un entorno educativo, porque motivar a los niños/as resulta muchísimo más sencillo.

 

Es lógico, ¿verdad? seguro que cuando eras pequeña lo que más te gustaba era jugar.

 

Además probablemente era una de las mejores formas para relacionarte con tus compañeros. Parece mentira lo rápido que hacíamos amigos de pequeños solo por compartir juegos. Porque sí, el juego es un instrumento muy valioso para facilitar y mantener la interacción entre iguales.

El juego es perfecto porque aborda distintas dimensiones del desarrollo y es lo que venimos a contarte en el post de hoy. Es un poco más teórico pero perfecto para terminar de convencerte y ponerlo en práctica en tu clase. ¿Quieres saber cuáles son las dimensiones que aborda el juego? ¡Vamos a darle un repaso!

Las dimensiones del juego

Dimensión afectiva-emocional:

Expresión y control emocional a través del juego.

Como sabes, el afecto es imprescindible para un desarrollo equilibrado. Esto es cierto durante toda nuestra vida, (¿Cómo sería tu vida sin el afecto de tus seres queridos?) pero muy especialmente durante los primeros años, dado que unas carencias afectivas durante la primera infancia pueden marcarnos para siempre.

El juego en sí mismo es una actividad que provoca placer, satisfacción y motivación. Permite al niño/a aprender a controlar la ansiedad que le producen ciertas situaciones de la vida cotidiana como por ejemplo el enfado de padres o profesores, la pérdida de un juguete o no poder salir a jugar fuera porque está lloviendo. A través del juego se exteriorizan las emociones y estimula la autoestima y la autoconfianza en el niño/a.

 

Además, la mayor parte de las relaciones y contactos afectivos tienen lugar durante el juego.

 

Dimensión social:

Integración, adaptación, igualdad y convivencia.

El juego es el principal recurso que tienen los niños/as para iniciar sus primeras relaciones con sus iguales. Conforme el niño se va relacionando con otros aprende a asimilar conductas deseables como compartir, saludar, respetar turnos… y aprende también a no manifestar conductas no deseables como pegar a los demás o ejercer su voluntad

El juego permite el autoconocimiento y el conocimiento del entorno y de las personas que lo comparten con nosotros. A nivel social el juego es básico porque es un elemento socializador que nos ayuda a construir la forma en que nos relacionamos con los demás. Permite conocer y respetar las normas, fomenta la comunicación, promueve la cooperación y favorece los procesos de inserción social.

 

Dimensión cultural:

Transmisión de tradiciones y valores.

El niño imita elementos del entorno en el que se mueve. Es su modo de adaptarse y de conocer el mundo adulto.

 

Dimensión creativa:

La inteligencia creativa.

El juego potencia la imaginación a través del juego simbólico. La creatividad permite la agilidad del pensamiento y el desarrollo de habilidades.

La creatividad consiste en ver lo que otros no ven y de realiza cambios en el entorno de un modo perceptible para los demás.

Un entorno lúdico es facilitador del pensamiento creativo porque desarrolla la autonomía de pensamiento y expresión, la capacidad productiva e inventativa.

 

Dimensión cognitiva:

Gimnasia para el cerebro.

Los juegos manipulativos favorecen el desarrollo del pensamiento y el juego simbólico favorece la empatía, es decir, la capacidad del niño/a de ponerse en el lugar del otro.

Además el juego facilita el proceso de abstracción del pensamiento, es decir, la creación de representaciones mentales.

 

Dimensión sensorial:

A través del juego el niño puede descubrir una serie de sensaciones que no podría experimentar de otro modo.

El juego permite la exploración de las propias posibilidades sensoriales y motoras y su desarrollo a través del ejercicio repetido.

 

Dimensión motora:

Es la dimensión más evidente del juego.

El juego facilita la adquisición del esquema corporal además de permitir el aprendizaje de las relaciones causa-efecto. Se da cuenta que lo que hace modifica su entorno, produciendo unas reacciones en los demás y así se reconoce a sí mismo/a como agente causante de cambios.

 

Esperamos que ahora ya sabes todas las áreas en las que ayuda el juego a los niños/as estés súper convencida de usarlo en clase. ¿Pensando qué tipo de juegos poner en marcha?

¡Apostemos por la gamificación, que los niños aprendan jugando!

 

 

 

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Y tú, ¿apuestas por una educación inclusiva?

En tu día a día está presente la diversidad.


La realidad de las aulas de primaria de hoy en día, donde los alumnos cuentan con distintos antecedentes, necesidades, habilidades y contextos, piden a gritos apostar por una educación inclusiva. Una educación que se rija por principios de aceptación, integración y participación.

 

Y a pesar que sea una realidad en la mayoría de nuestras aulas, las herramientas para ofrecer una educación completamente inclusiva siguen sin ser todo lo poderosas que deberían ser.

 

Se requiere cada vez más que los maestros diseñen planes de educación individualizados que se ajusten a las necesidades de aprendizaje de todos los estudiantes, y para proporcionar apoyo conductual, social y emocional que ayudan a estos alumnos a participar en todos los aspectos de la vida escolar.

 

Tenemos que partir de la base que no hay infantes idénticos entre sí. Todos/as son distintos y, por lo tanto, necesitamos mecanismos para hacer posible la igualdad de oportunidades, para que cada uno/a de ellos/as puede encontrar su lugar y que este responda, dentro de las posibilidades, a sus intereses y capacidades. 

Seguimos educando a partir de unos valores generales, en masa, sin tener en cuenta la individualidad. Y precisamente esta individualidad es de lo más enriquecedora. No podemos pretender que todos los niños dentro de una misma clase sean iguales, ¿no nos damos cuenta que les estamos cortando las alas? ¿que los estamos limitando a encajar dentro de unos moldes que quizás no se ajustan a sus habilidades?

si en tu clase hay treinta alumnos/as, estás delante de treinta formas de pensar diferentes, treinta visiones del mundo distintas. Y es necesario preparar a los niños/as para vivir con esa diferencia, para no asustarse o poner una cruz porque el otro es diferente.

 

Vamos a ejemplificarlo un poco en uno de los contextos más sencillos.

Seguro que conoces la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Para Gardner la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupa distintas capacidades específicas, sino que la inteligencia es como una red de conjuntos autónomos relacionados entre sí.

Por el momento se han propuesto ocho tipos distintos de inteligencia:

  • Lingüística-verbal
  • Musical
  • Lógica-matemática
  • Espacial
  • Corporal-cinestésica
  • Intrapersonal
  • Interpersonal
  • Naturalista

 

Gardner afirma que todas las personas son dueñas de cada una de estas ocho clases, pero cada cual destaca más en unas que en otras, no siendo ninguna de las ocho más importantes o valiosas que las demás.

 

La educación que se enseña en las aulas se empeña en ofrecer contenidos y procedimientos enfocados a evaluar la inteligencia lingüística-verbal y lógico-matemática. Y no es que no sean importantes o útiles, es que es insuficiente para educar a los alumnos en la plenitud de su potencial y habilidad.

¡¡Hay cantidad de áreas de desarrollo!!

Quizás estamos perdiendo la oportunidad de que nuestra sociedad llegue al máximo de sí centrándonos solo en desarrollar unas áreas.

 

Sí, la situación en las escuelas hoy en día no es sencilla. Lo sabemos.

El volumen de alumnos en algunas aulas es muy alto, no hay o no se están empleando suficientes recursos económicos, falta profesorado preparado en áreas más específicas, la contratación de profesores/as es limitada… todo esto hace que sea difícil poder educar de forma específica. Pero… ¿y todo lo que nos ganaríamos? ¿todo lo que avanzaríamos? ¿cómo de útil sería eso para nuestro desarrollo personal?

Pero cuando hablamos de diversidad no nos referimos solo a la diversidad en cuanto a capacidades, estamos hablando de TODO TIPO DE DIVERSIDAD.

 

TODOS SOMOS DIFERENTES.

 

Estamos hablando de educar en una diversidad que permita lo diferente, sea una situación de discapacidad, distinto color de piel, distintos credos, distintas orientaciones sexuales, distintas habilidades y capacidades y así podríamos seguir.

Se trata de conseguir que TODOS encuentren su lugar y se sientan a gusto en él. Que lleguen al lugar donde quieren llegar, no ponerles límites, no quitarles oportunidades y esperanzas.

 

La diversidad nos nutre y aporta. Nos muestra diferentes culturas, razas, idiomas, capacidades, opiniones, ideales y formas de sentir, entender y desarrollarse. Podemos adquirir nuevos conocimientos, experiencias, valores y pensamientos, nos hace más tolerantes, nos abre la mente.

 

Piensa en la gente que has conocido a lo largo de tu vida, tus compañeros de clase, probablemente todos habréis llegado a puntos distintos en vuestras vidas, no sois iguales. Entonces, ¿por qué educamos de la misma forma?

 

Abramos las puertas a la diversidad, a intentar hacer de nuestra sociedad y de nuestras aulas espacios inclusivos, que cada uno de nuestros alumnos sienta que es aceptado, que forma parte del grupo, que pertenece al aula.

Identificar y pensar a través de las nociones de diferencia y cómo afectan el aula permite que abracemos un poco más esa inclusividad. 

Y obviamente la educación no se limita a un solo ámbito. Ni solo compete a los padres ni solo compete a las escuelas. La educación incluye todos los contextos en los que el niño/a participa y toma contacto.

 

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

Nunca es demasiado tarde

 

Nunca es demasiado tarde para ser o hacer aquello que quieres.

Es muy fácil ponernos límites y barreras. A veces vas por la vida levantando muros y poniendo esas barreras sin ton ni son.

 

Diciéndote y repitiéndote un “no” tras otro a ti misma. En cambio, para los demás siempre tienes preparado un “sí” como una catedral.

¿Tiene algún tipo de lógica?

Cuando se trata de ti, no crees que sea posible, que seas capaz o que puedas conseguirlo. Pero si se trata de cualquier otro, crees a pies juntillas en que lo va a conseguir.

¿Por qué eres tan dura contigo misma?

Probablemente tienes demasiado miedo. A invertir tu tiempo, dinero y fuerza en algo que no sabes si va a salir bien. Y encima no te valoras lo suficiente para creerte capaz.

Además, la sociedad te dice que no es lo que toca. Tus amigos ya están colocados, trabajando desde hace tiempo, ganando más que tú. Muchos te preguntan si vas a ponerte a estudiar de nuevo con ese rintintín y esa desaprovación de fondo. Y otros directamente te dicen que es demasiado difícil conseguirlo, que busques otra vía.

 

Es normal que te desaliente.

Es normal que te desanime.

Es normal que te quite las fuerzas

Es normal que te haga flaquear un poco

 

PERO NO.

NO DEBERÍA SER ASÍ.

 

Recuerda que es TU vida, no la suya. Es TU decisión, no la de los demás. Es TU sueño, no el suyo. Y ES TU OPORTUNIDAD, y las oportunidades te la creas tu misma.

¿Quién dicta lo que toca o no?

 

No es demasiado tarde.

 

Hay personas que no han tenido tu vocación y que van perdidas de profesión en profesión sin saber muy bien qué hacer.

Otras se conforman con trabajos que no les llenan porque no tienen los cojones de descubrir lo qué realmente quieren e ir a por ello

Algunos encuentran su pasión a los 30, 40 o 50.  Los valientes, cuando la encuentran, se tiran de cabeza y si te fijas bien, la mayoría de ellos consiguen lo que se proponen porque han creído en ellos y les ha dado igual lo que pensaran los demás.

Hay miles de historias de estas.

 

Tú decides a qué grupo quieres pertenecer.

¿Al de los que se conforman o al de los que se tiran de cabeza a buscar aquello que quieren?

 

 

Te dejamos con un trocito de este texto de Gandhi:

 

Alcanza tu sueño.

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.

Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo,vendrá a tus manos en el momento oportuno.

Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.

 

Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.

 

 

 

 

 

 

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La clave mágica que necesitas conocer para opositar (I)

¿Sabes cuál es uno de los requisitos básicos e imprescindibles que necesitas para opositar?

 

LA MOTIVACIÓN

Desde que he publicado mi libro recibo cientos de mensajes de opositoras y opositores (y no solo de educación) contándome como están llevando el proceso, como se sienten, que es lo que les frustra y como después de años en esta rueda la motivación se desvanece…

Si no estás motivada, vamos mal y de poco servirá que seas perfectamente capaz o que te tires diez horas al día estudiando. Tienes que estar plenamente convencida de lo que estás haciendo y poner toda la carne en el asador para conseguirlo.

 

En una oposición debes dedicar muchas horas al estudio y hacer muchos sacrificios. Dicen que a quién algo quiere, algo le cuesta, y en este caso es totalmente cierto. Salidas con amigos, viajes, escapadas en pareja, reuniones familiares, festivales… al fin y al cabo, experiencias que te apetecerá vivir. No nos alarmemos, no significa que no vayas a poder disfrutar de estos momentos, pero sí que quedarán limitados al tiempo libre que te quede.

 

Tú debes determinar qué sacrificios estás dispuesto a realizar y si te merece la pena preparar la oposición y la energía y la fuerza que te mantendrá en pie tendrá que venir de ti misma; de tu propia motivación.

 

¿Qué es la motivación?

 

La motivación sería la determinación o voluntad que impulsa a la persona a hacer determinadas acciones o comportamientos para alcanzar un determinado objetivo. La motivación te influye de forma determinante a realizar conductas para llegar a un objetivo concreto, en tu caso, a aprobar las oposiciones.

 

La motivación es una fuente de energía que tiene cuatro características básicas:

  • Es una fuerza que origina una conducta, explica por qué se elige esa conducta y no otra de diferente.
  • Cuando empieza la conducta, es la que aporta la energía necesaria para mantenerla a pesar de todas las trabas y obstáculos que podamos encontrar por el camino.
  • Orienta y conduce la conducta hasta lograr el objetivo o meta buscado.
  • Es importantísimo que la motivación sea interiorizada y asumida por nosotros mismos. Si no es así, a la primer atisbo de dificultad, lo dejaríamos correr. La motivación externa no es suficiente y menos para un proceso tan duro como es una oposición.

La motivación es clave para que te mantengas tenaz en tu lucha por la plaza. La motivación te va a hacer falta sobre todo para ponerte a estudiar. Si no tienes altas dosis de energía, se te va a hacer muy cuesta arriba. Por eso, hoy vamos a compartir contigo algunas estrategias para que esta motivación sea más poderosa. ¡Ya verás como la vida de opositora se te hará menos cuesta arriba!

 

Estrategias para mantener la motivación

Crear el hábito de estudio

Es posible que ya haya pasado un tiempo desde que terminaste de estudiar y hayas perdido el hábito de estudiar. Has de recuperarlo y encima debes incrementarlo porque las opos son tarea dura. Una de las mejores formas de empezar es hacerlo de forma constante, a poder ser a diario y, a poder ser, en un mismo espacio. Si lo haces así, cuando llegue la hora de ponerte al lío, terminarás por hacerlo de forma automatizada. y no será un tremendísimo esfuerzo. Esto no significa que no puedas repasar tus resúmenes o esquemas en ratitos muertos.

Sabemos que hay casos y casos y que quizás tu situación no te permite tener esta rutina diaria, pero intenta ceñirte a ella todo lo que puedas.

Trabajar buscando objetivos concretos.

Una vez que has tomado la decisión de opositar, tienes un objetivo claro: aprobar la oposición y ser funcionaria. Esta meta te da la fuerza y vitalidad necesaria para trabajar día  a día, pero también es importante que te marques objetivos más concretos  y a corto plazo. Por ejemplo, tener redactado X tema para un día concreto, estudiar tantos temas en un mes, repasar tantos temas en una semana, etc.

Estos mini objetivos son tu forma de cuantificar cómo lo estás llevando y conseguirlos te aporta una satisfacción que es un chute extra de motivación.

 

Te mereces un premio, ¿no?

Reforzar una conducta aumenta la probabilidad que esta se mantenga a lo largo del tiempo. El castigo, por el contrario, disminuye la posibilidad que esto se mantenga. ¿Por qué no sacarle provecho a esto?

Si has programado una sesión de 3 horas de estudio o realizar una tarea concreta, no te levantes cada 10 minutos para ir a por agua, estirar las piernas, llamar, revisar las redes sociales, mandar un whatsapp… de esta forma solo pones el foco en las pocas ganas de estudiar. En cambio si después de haber cumplido tus objetivos, te concedes un premio por haber cumplido el objetivo establecido, la cosa ya cambia. Los premios variarán según tus gustos, evidentemente. Puedes elaborar una lista con todas aquellas cosas que te gusta hacer.

 

Usar técnicas activas.

El empleo de técnicas activas acorta la vivencia del tiempo, hace más amena la actividad de estudiar y produce una mayor memorización del material así trabajado. Para beneficiarte de estas ventajas tienes que emplear las técnicas activas de subrayado, esquematización, resúmenes, elaboración de temas, realización de gráficos, comentar los temas en grupo, simulacro de examen, etc. (Próximamente te contaremos estas técnicas activas con más profundidad)

 

 

 

Estas son solo algunas de las estrategias que te pueden ser útiles para aumentar la motivación. ¿Quieres que te demos algunas más? ¡Atenta a nuestros próximos posts!

 

 

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Descubre cómo estudiar mejor

Como bien sabrás, estudiar no se limita a leer y memorizar el texto, sino que se trata de un proceso más complejo que implica procesar la información. No supone solo aprenderse un contenido, sino que además tienes que gestionar el tiempo y la ansiedad que produce la carga psicológica. Especialmente en el caso de unas oposiciones.

Estudiar está muy bien, pero es mucho mejor hacerlo de forma eficiente, ¿verdad? Tienes que ahorrarte esfuerzos y prescindir de costumbres o estrategias que solo te llevan al cansancio y a la frustración.

Como opositora, el estudio forma parte de tu día a día. Debes dedicar una buena cantidad de horas de tu semana delante de los libros hincando los codos, ¿te has planteado si estás estudiando de la mejor manera posible?

 

Al principio, sobre todo, suele ser más fácil. Estás llena de energía, de ganas y con la motivación por las nubes. “Este va a ser mi año”, “la plaza va a ser mía”, “estas opos me las saco”. Te sientes más productiva y con mucha más ilusión para afrontar el temario.

Pero a medida que pasa el tiempo, es posible que vayas perdiendo un poco el gas o la motivación y que se empiece a hacer más cuesta arriba. Además, hay veces te encuentras con temas que se te atragantan y no hay forma de avanzar.

Pero quizás hay otras formas de estudiar que sí te permitan avanzar más rápido y ser más productiva. Que siempre lo hayas estado haciendo de X forma no significa que sea ni la única, ni la mejor forma, ¿te animas a probar otros caminos?

 

Con tal de echarte una mano, hoy te traemos una serie de consejillos para mejorar el método de estudio, optimizar tu tiempo y el esfuerzo que dedicas a tu aprendizaje.

Algunos te funcionarán mejor que otros. Encuentra el tuyo y ¡a estudiar se ha dicho!

Consejos para estudiar mejor:

 

  • Subraya la información más importante: Asegúrate de marcar las ideas principales de aquello que estás estudiando. Palabras clave, conceptos, ideas. No un párrafo de 8 líneas. Se trata de separar la paja del grano. Para ello, realiza primero una lectura del contenido, entiéndela y después destaca aquello imprescindible. De esta forma favoreces la retención y comprensión del texto, mejoras tu concentración y manejas mucho mejor la cantidad de información.

Usa subrayadores de colores que le den un poco de alegría al texto. ¿Sabías que usar distintos colores te ayuda a mejorar la concentración y el rendimiento?

 

  • Olvídate de la memorización literal o lineal: Haz tuya la información que contiene el temario. Crea una historia a partir de los conceptos que necesitas recordar. Una historia hace que la información sea más significativa y mucho más fácil de aprender. Reformular la información, contarla con tus propias palabras, usar ejemplos que conoces son pequeños truquillos que te ayudarán una barbaridad.

 

  • Grabar en audio toda la información (o aquella que se te atragante) y escucharla. Puedes escucharla mientras vas leyendo el temario o aprovechar otros momentos para hacerlo. Mientras vas al súper, de camino al trabajo, mientras estás en el gimnasio… ¡tú decides! Retener la información también de forma auditiva está comprobado que funciona.

  • Resúmenes, esquemas, mapas mentales… Puedes hacer primero un esquema y luego el resumen para estructurar la información y luego desarrollarla. Eso sí, un resumen, las ideas clave explicadas con tus palabras, nada de copiar literalmente. Esto te permite involucrarte más en el estudio, tener un papel más activo en tu aprendizaje y los resultados son más efectivos. Y cuantos más colores y más alegría les des a los resúmenes, más ganas tendrás de cogerlos. Además, son una forma estupenda de repasar.

  • Repasa por la noche. Sí, después de una jornada laboral y de estudio lo que te apetece es distraerte con una serie, una película o simplemente navegando por instagram. Pero darle una lecturilla rápida a lo que has estado estudiando durante el día, en plan repaso, puede ayudarte a fijar mejor los conocimientos.

  • Explicale lo que estudias a alguien. ¿Recuerdas de pequeña cuando tus padres te preguntaban la lección? Pues es de lo más útil que puedes hacer. Al explicárselo a otra persona con tus propias palabras estás repasando, pero además podrás detectar qué partes tienes más flojas y te cuestan un poquito más. Seguro que a tu familia y amigos no les importa hacerte el favor.

 

 

Estos consejos son bastante sencillos de aplicar, así que no dudes en probarlos. ¿Conoces algún truquillo más? ¿De qué forma estudias tú?

 

FormArte, el arte de formar

Cuida de ti. Nadie más lo hará.

 

Encontrar el equilibrio entre cuidar a los demás y cuidar de ti misma es un desafío intimidante.

 

Estamos acostumbrados a dar, ayudar, hacer todo lo posible para los demás, estar todo el día en marcha, llegar a todo y más, hacer 80.000 cosas en nuestro día a día y aceptar ciertos comportamientos y ciertas situaciones como normales.

No, no hay “tiempo para tí” que suceda pronto.

Tirar, tirar, empujar, empujar, no hay tiempo para estar centrado.

Olvídate de ti porque no hay tiempo de sobras para perder en ti mismo.

 

No es de extrañar que la consecuencia sea retroceder en tus propios objetivos y apartarte de tus sueños.

No comes adecuadamente, estás estresada y te vas a la cama agotada sin marcar nada de TU PROPIA lista de tareas pendiente.

 

Y no, no nos referimos a hacer esa lavadora que llevas tres días atrasando. Hablamos de tus verdaderas tareas, aquellas que quieres hacer por y para ti, aquello que te va a ayudar a avanzar como persona, como profesional, como mujer o simplemente aquellas cosas que son importantes para tu salud.

Te excusas regularmente de las actividades agradables diciendo “No tengo tiempo”. Estás tan ocupada que tu cuidado personal se va por la ventana.

Relegas lo verdaderamente importante a un segundo plano.

¿No eres tú la que se quita horas de sueño, tratas con personas tóxicas, comes mal y a deshoras o no vas a esa clase de baile que tanto te gusta porque no tienes tiempo?

Anteponerlo todo a ti, puede pasarte factura con el paso del tiempo y hace que te olvides de lo importante que es cuidar de ti misma.

Que te olvides de lo importante que eres tú.

 

Sí, TÚ.

 

Estás demasiado ocupada con tu propio drama para darte cuenta: tu tiempo es tuyo y te mereces dedicártelo. Te mereces tiempo para ti, cuidar de ti. Darte esa paz, ese momento que solo te pertenezca a ti.

 

 

 

Desafortunadamente, la sociedad en la que vivimos no favorece el autocuidado. Parece que tus necesidades personales no son tan importantes. Estamos bombardeados por información y por la imposición de una forma de actuar. Hay demasiada presión para llegar a lo más alto, para ser de una forma concreta,para hacer las cosas bien (según la sociedad, claro), para intentar alcanzar una perfección que no existe.

E ir a contracorriente y decir BASTA no es tan sencillo.

 

Pero, ¿cómo puedes ser productivo, cuidar de los demás y llegar a lo más lejos si primero no te ocupas de ti misma?

 

Si sabes la fórmula mágica para hacerlo, que te haga feliz y a la larga no te perjudique, cuéntanoslo, por favor.

 

Si como nosotros no conoces dicha fórmula, te pedimos que pares un minuto.

 

Para un minuto y plantéate lo siguiente:

 

 

¿Qué pasa si te tomas un momento para evaluar tus propias necesidades y atenderlas sin falta (sin excusas, sin retrasarla, sin anteponer nada ni nadie)?

Puede que estés pensando: ¡Ni hablar! ¡Si tengo 1.500 cosas por hacer aún! Quizás dentro de dos semanas, el domingo, de 17:00 a 19:00 tengo tiempo. Eso sí, siempre y cuando haya tachado toda la lista de tareas pendientes. 

Entonces, te preguntamos: ¿Dónde está tu lista de tareas personales? Sí, esa lista que has dejado medio abandonada detrás de todas las demás y que dijiste: lo haré algún día.

Aquellas cosas en las que piensas de vez en cuando, mientras estás haciendo otras, pero descartas porque si te dedicas tiempo a ti, no lo tendrás para todo lo demás.

 

Se terminó. Ha llegado el momento.
HAZ UNA COSA.

Te lo debes a ti misma. Te debes hacer una sola cosa por ti. Ponte por delante de todo lo demás y haz una cosa de esa lista. Apúntate a bailar, aprende a tocar el piano, desempolva tus acuarelas y compra lienzos, participa en un grupo de música o lo que sea que te haga disfrutar, aquello que es solo tuyo y que te hará sentir bien.

Si aún tienes la mente bloqueada y lo que estás pensando es: es que entonces me quitará tiempo para estudiar o para hacer las tareas de casa o para avanzar trabajo, vamos a rebobinar.

 

Antes de comenzar, piensa en cómo te sentirás después.

Piensa en las otras cosas que tienes que hacer ese día, e imagínate haciéndolas con el sentimiento posterior de haber hecho algo para ti.

¿Sabes qué es ese sentimiento?

Satisfacción.

Gratificación.

Orgullo.

Una sensación de relajación y paz.

 

Al principio quizás te sientas mal y a tu mente vengan pensamientos de culpabilidad. Pero luego se pasa. Plantéatelo; ¿culpabilidad por estar cuidando de ti? ¿por regalarte un rato? Ese rato puede darte la energía, motivación y subidón de la semana.

Si te sientes bien contigo, lo demás va más rodado.

 

Si te va a costar, empieza con una cosa, como te comentamos. Una y no más.

Y luego, poco a poco, regálate más. Como en una relación, que vas dando y que te vas comprometiendo a medida que pasa el tiempo. No descuidas una relación, ¿verdad?

 

Pues esto es lo mismo.

Es un tipo de compromiso, pero esta vez, contigo misma.

Y eres lo más importante que tienes.

Recuérdalo.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Consejos para opositar siendo madre

Hace unas semanas, reflexionamos acerca de si era compatible ser madre y opositar en este artículo.

Es una tarea dura, implica más esfuerzo y, según tus circunstancias puede ser un verdadero reto. Pero no es misión imposible.

Si después de reflexionarlo y darle vueltas, has decidido empezar a opositar, BIENVENIDA.

 

Sabemos que puedes lograrlo, sabemos que vas a lograrlo.

Pero como un poquito de ayuda nunca está de más, hoy queremos darte algunos consejillos basados en nuestra experiencia con muchas mamis opositoras. Como siempre que damos consejos, debes adaptarlos a ti y a tus necesidades.

No hay una fórmula mágica, no hay un camino correcto, siempre tienes que buscar aquello que te funcione a ti y que pueda ser sostenible a largo plazo.

Y dicho esto, ¡vamos a ello!

 

Algunos consejos para opositar siendo madre

 

Organización.

No nos cansaremos de repetir lo importante que es organizarse y planificarte, pero en tu caso, lo es mucho más. Lo primero de todo será determinar el tiempo que vas a dedicarte a prepararte y estudiar.

 

Fíjate un horario estricto (dentro de la medida de lo posible) y no te salgas de él.

Obviamente siempre habrá situaciones para salirte de él y tendrás que ser flexible, pero cuidado con las excusas. No poder estudiar un día porque el peque se encuentra mal, no ha podido ir a piano y vas a pasar la tarde con él es justificable, no poder estudiar porque tienes que llevar un vestido a la tintorería, ya es otro cantar. (un ejemplo tonto, pero ya nos entiendes, ¿verdad?).

 

Desconecta de tus otros yo, eres opositora. 

Para que el tiempo que dedicas a estudiar sea fructífero y obtengas resultados, debes estar concentrada. Para mantener esta concentración es imprescindible que desconectes de tu “yo madre/pareja/hija/nuera/loquesea”. Cuando estudias eres una opositora y todas las tareas y pensamientos que no tengan que ver con estudiar, tienen que ir fuera. Sí, a la práctica no es tan sencillo pero debes aprender a desconectar lo máximo posible. Si por horarios te lo puedes permitir, quizás ir a una biblioteca puede ayudarte o estudiar en algún lugar de casa preparado para tu estudio que favorezca la evasión de todo lo demás.

 

Crea tu rinconcito de estudio

Aunque puedas ir a estudiar a alguna biblioteca vas a tener que echarle horas en casa sí o sí. Intenta reservar un espacio de casa para ti aunque sea pequeño. Un lugar donde poder dejar tus cosas y en el que, en la medida de lo posible, puedas aislarte y que nadie te interrumpa en tus momentos de estudio. Si lo necesitas, plantéate poner un pestillo en la habitación para evitar interrupciones.

 

Implica a tus seres queridos, en la medida de lo posible.

¿Sabes aquello que dicen de si quieres dejar de fumar o ser vegetariano, es importante que lo digas a tu entorno para estar más cerca del éxito? Viene a ser algo parecido. Es tu reto, pero implicar a los tuyos puede hacerte el camino mucho más llano. Pareja, padres, suegros, hermanos, amigos muy próximos… Todas aquellas personas con las que compartas tu día a día.  Va a ser una época dura y cuanta más ayuda mejor. Son las personas que te quieren y te cuidan y no les va a importar echarte una mano dentro de sus posibilidades. ¿No harías lo mismo tú por ellos? La recompensa será para todos.

 

Disfruta de tus hijos y tus seres queridos.

Dedica tus ratitos libres a pasarlo bien con ellos, a jugar, a reír… a disfrutar de ellos, vamos. Prohibido sentirse culpable por nada. Posiblemente en algún momento te aceche la culpa y pienses que no estás dedicándoles suficiente tiempo pero recuerda por qué opositas. No opositas solo para ti, también para ellos, por y para el bienestar de tu familia. Un día ellos estarán orgullosos de ti y valorarán lo que haces. Sigue luchando SUPERWOMAN.

 

En FormArte creemos en ti. Sabemos que vas a ir a por todas y que te sacaras esas oposiciones.

No olvides que puedes pedirnos ayuda cuando lo necesites. Estamos aquí para echarte una mano y hacerte el camino un poquito más fácil.

 

 

FormArte, el arte de formar

Cómo retomar el estudio después de vacaciones

 

Se han acabado las vacaciones de verano y con ellas llega la vuelta a las jornadas de estudio. En estos momentos te embarga ese sentimiento de hastío y pánico al pensar en volver a sentarte durante incontables horas delante del temario.

Bienvenida a la rutina opositora.

 

Aunque apetezca menos 0, toca volver a estudiar.

Sabemos que ahora mismo ves las pruebas en el horizonte, lejos, muuuuuuy lejos. Falta tanto, ¿verdad? Te planteas tomarte unos días más de vacaciones, quizás una semana, después te pones a tope y lo compensas.

No te engañes, si empiezas a posponer la vuelta al estudio, cada vez te va a costar más ponerte a ello.

Por lo tanto, ¡fuera pereza y al lío!

Hoy te contamos algunos truquillos para que sea más fácil volver a las jornadas de estudio y empieces ¡cuanto antes mejor!

Tips para retomar el estudio tras las vacaciones

 

Organízate (una vez más):

Somos muy pesados con esto, lo sabemos. Te hemos hablado de la importancia de la organización como un millón de veces, pero es que es FUNDAMENTAL.

Repasa el planning que  tenías, los objetivos a corto y medio plazo y de qué forma tenías programado el estudio. Revisa si sigue siendo válido para ti o si ha llegado el momento de reajustarlo u organizarse de otra forma.

La vuelta a la rutina puede ser un buen momento de hacer balance y ver en qué puedes mejorar y cómo hacerlo.

 

Haz limpieza:

Una vez tenemos en plan de estudio establecido, toca repasar material y apuntes. Quizás hay material desactualizado, que no sirve o que quieras pasar a limpio. Aprovecha este inicio para poner orden y establecer algún sistema para tener controlados, en todo momento, tus apuntes. Si tienes resúmenes o esquemas a medias, ¿por qué no aprovechar estos días para terminarlos?

Empieza poco a poco:

Posiblemente volver a sentarte ocho horas a estudiar sea muy difícil. No te preocupes, no has perdido la capacidad de estudio ni de concentración, es que llevas muchos días desconectada. Lo mejor es empezar pasito a pasito; un par de horas por la mañana, un par más por la tarde y progresivamente, las vayas aumentando.

Al retomar el hábito, te acostumbrarás, poco a poco irás avanzando y te animarás a estudiar más cada día (y no te sentirás culpable por no estar estudiando).

También te podemos ofrecer, por si te ayuda, temarios gratis de oposiciones a primaria, infantil, pt, etc.

 

Retoma los hábitos saludables:

Se está mucho mejor de vacaciones, sin horarios, haciendo el vermut, comiendo unas tapitas, tomando unas cañitas y acostándose y levantándose cuando el cuerpo lo pide. Sí, totalmente de acuerdo. Pero las vacaciones han terminado. Toca volver a poner el chip “work hard”.  Y para poder rendir en condiciones y dar el 100% de ti misma necesitas sentirte bien y darle a tu mente y cuerpo aquello que necesita:

 

  • Dieta saludable: Es importante nutrirse de forma adecuada para tener energía, rendir y concentrarse más y mejor. Sigue una alimentación variada que contemple todos los grupos nutricionales (hidratos, proteínas y grasas saludables) y huye de los productos ultraprocesados.
  • Hidrátate bien durante todo el día bebiendo agua, infusiones o zumos naturales. Evita bebidas azucaradas y gaseosas.
  • Haz ejercicio: Además de ayudarte a despejarte, airearte y aliviar ansiedad, es importante para estar saludable y descansar mejor. Mente sana in corpore sano.
  • Regula tus horas de sueño. Duerme las horas que necesitas para tener energía y estar activo durante el día. No quieres ir arrastrándote todo el día y distrayéndote cada dos por tres.

 

Y sobretodo, motivación. Las vacaciones deben haberte servido para recargar pilas y volver más motivada. Recuerda por qué estás aquí, por qué haces esto y cuál es tu meta.

Esto es solo un periodo de transición. Cuesta un poco volver a ponerse pero una vez estés metida en la rutina, será mucho más fácil.

 

Y si necesitas ayuda, siempre puedes venir a FormArte y nosotros te echamos una mano (o el brazo entero si hace falta!)

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

 

Carta a mis futuros alumnos

 

Hace unos días recibí LA LLAMADA.

 

Sí, la llamada en mayúsculas, esa que cualquier opositora de magisterio ansía con todas sus fuerzas recibir.

¡Empiezo a trabajar como profe!

 

Septiembre y la vuelta al cole. Nunca mejor dicho. Volveré a un cole después de muchos años pero esta vez como profesora. ¡Menudos nervios!

La plaza está algo lejos. El tute que me voy a pegar no me lo quita nadie pero… merecerá la pena. Lo sé.

 

Tengo tantas ganas y tantas cosas en la cabeza…

¿Cómo serán mis primeros alumnos? ¿Sabré ser una buena profesora? ¿Podré aprenderme todos los nombres? ¿Les dejaré huella? ¿Aprenderán? ¿Conseguiré que seamos un grupo bonito?

Mil actividades y cosas me vienen a la mente y no paro de apuntar cada idea que se me ocurre. Nunca se sabe.

Estoy aprovechando para refrescar leyendo libros y repasando mis blogs de profes favoritos.

 

Pienso en mis futuros alumnos mil veces. Me imagino el primer día, cómo voy a ir vestida (he cambiado de opinión 90 veces ya), cómo voy a presentarme… y tengo muchas ganas de conocer a toda la clase con la que voy a compartir este primer año de profe. Ojalá pudiera decirles unas palabras antes de empezar…

 

A mis queridos futuros alumnos,

 

Aún no os conozco pero quedan muy pocos días para veros por primera vez y poner cara a la lista de nombres que tengo en mi mano.

¿Podré acordarme de todos? Espero no tardar demasiado en aprendérmelos.

Me pregunto cómo vais a ser cada uno de vosotros y como grupo. ¿Conseguiré que seamos una piña y formemos un bonito equipo?

 

Estoy nerviosa, quizás mejor decir que estoy atacada. Yo sola delante de 30 alumnos. Muy lejos quedan esas prácticas de la uni, ahora me pongo al frente yo sola y eso da un poco más de miedo.

Es como la prueba de fuego. ¿Estoy preparada? ¿Seré capaz de encontrar el equilibrio entre saber ser autoritaria y permisiva? ¿Me escucharéis? ¿Aprenderéis? ¿Os gustará mi forma de enseñar y os será útil? Las dudas y el síndrome del impostor me están acechando. Sé que es normal este miedo inicial y sé que (pre)ocuparse no sirve de nada, pero ya veréis vosotros cuando os enfrentéis a vuestro primer día de trabajo… ¡aunque os queda una eternidad para eso!

 

 

También estoy emocionada. Me he imaginado este momento millones de veces.  Por fin voy a poder ejercer la profesión que, con tantas ganas, llevo años preparándome. Ya ha llovido un poco desde que empecé la carrera pero, finalmente, aquí estoy. ¡Joder, qué ganas!

 

Estos días estoy empezando a preparar todo lo que nos viene por delante y aunque sé que,del dicho al hecho hay un trecho, espero que salga bien.  Quiero que nos lo pasemos bien y que aprendáis mucho, que sea un año lleno de momentos divertidos però también un año para crecer y evolucionar, tanto vosotros como yo.

 

Durante estos meses que vienen vamos a aprender muchas cosas.

Espero que le cojáis el gusanillo a esto de ir adquiriendo conocimientos y sé que no es fácil y que habrá temas y asignaturas que os gustarán menos, pero haré todo lo que pueda para que, incluso lo más aburrido, no lo sea tanto y encontréis la motivación suficiente.

 

También quiero que, todos juntos, aprendamos a conocernos, a respetarnos y a expresar nuestras emociones. Llorar cuando sea necesario, hablar de lo que nos sucede y reír a carcajada limpia. ¿Será una misión muy difícil?

 

No quiero dejar a ninguno de lado, prometo que daré lo mejor de mi para que cada uno encuentre su sitio, para transmitiros que sois perfectos tal cual sois y para que creáis en vosotros y en vuestras capacidades. Cada vez me doy más cuenta que, uno de los grandes problemas, es la falta de confianza y seguridad. No quiero que tiréis la toalla o que creáis que no sois buenos en mates, inglés o tecnología. Todo empieza por creérselo.

Quiero derribar muros.  

 

Y espero que os equivoquéis y no temáis hacerlo. Vamos a dejar de lado las vergüenzas, los miedos, los “no puedo”. Todos juntos vamos a poder.

 

Por favor, tened paciencia conmigo al principio, yo estoy aprivisionándome de grandes dosis para todo el curso.

 

También estoy haciéndome a la idea de que no todo saldrá según lo previsto o como me gustaría. Intento mentalizarme que habrá días mejores y peores, espero encontrar la fuerza para sacar adelante cada situación inesperada.

 

¿Sabéis? Quiero ser esa profesora de la que, dentro de quince o veinte años, aún os acordéis. Dejar un poquito de mi en cada uno de vosotros. Suena muy utópico, lo sé. Pero yo tuve el placer de tener profesores que me marcaron de alguna forma y a los que recuerdo con mucho cariño.

 

 

Mi pasión por la lectura empezó en cuarto de primaria gracias a una profesora que nos trajo libros de cuando era pequeña. ¡Me aficioné a las aventuras de los cinco como una loca! 

Hasta primero de ESO creía que las mates y yo no estábamos hechos el uno para el otro. Era negada. Miento. Me consideraba negada. Pero entonces tuve un profesor de mates que me demostró que sí que se me daba bien, que si yo quería podía. Gracias a su paciencia acabé haciendo un bachillerato de ciencias, ¡mira tú por donde!

Lo mismo me pasó con escribir. Era una tarea de lo más tediosa y en la que me esforzaba lo mínimo. Hasta que una profesora me animó a participar en un concurso de cuentos e.. ¡increíble! ¡Gané! A partir de ahí escribir se convirtió en una de mis pasiones.

 

Quiero conseguir un poquito de esto en vosotros; ayudaros en algo, influir, de forma positiva, en vosotros para que ganéis confianza para que creáis que podéis.

 

Vengo con muchas ganas de aprender de vosotros y con vosotros.

Porque sé que, yo puedo enseñaros muchas cosas (y espero que así sea) pero esto va a ser recíproco. Creo que la persona que escribe esto, no va a ser la misma que termine el curso.

Nos espera un gran año, ya lo veréis.

 

Ahora empieza el curso y nuestras profes están así, los nervios de conocer a sus nuevos alumnos, las ganas de emocionar, de ver los aprendizajes de sus chicas… al final, somos una gran familia, la familia FormArte, ¿quieres formar parte de esta aventura?

 

FormArte, el arte de formar