Carta a mis futuros alumnos

 

Hace unos días recibí LA LLAMADA.

 

Sí, la llamada en mayúsculas, esa que cualquier opositora de magisterio ansía con todas sus fuerzas recibir.

¡Empiezo a trabajar como profe!

 

Septiembre y la vuelta al cole. Nunca mejor dicho. Volveré a un cole después de muchos años pero esta vez como profesora. ¡Menudos nervios!

La plaza está algo lejos. El tute que me voy a pegar no me lo quita nadie pero… merecerá la pena. Lo sé.

 

Tengo tantas ganas y tantas cosas en la cabeza…

¿Cómo serán mis primeros alumnos? ¿Sabré ser una buena profesora? ¿Podré aprenderme todos los nombres? ¿Les dejaré huella? ¿Aprenderán? ¿Conseguiré que seamos un grupo bonito?

Mil actividades y cosas me vienen a la mente y no paro de apuntar cada idea que se me ocurre. Nunca se sabe.

Estoy aprovechando para refrescar leyendo libros y repasando mis blogs de profes favoritos.

 

Pienso en mis futuros alumnos mil veces. Me imagino el primer día, cómo voy a ir vestida (he cambiado de opinión 90 veces ya), cómo voy a presentarme… y tengo muchas ganas de conocer a toda la clase con la que voy a compartir este primer año de profe. Ojalá pudiera decirles unas palabras antes de empezar…

 

A mis queridos futuros alumnos,

 

Aún no os conozco pero quedan muy pocos días para veros por primera vez y poner cara a la lista de nombres que tengo en mi mano.

¿Podré acordarme de todos? Espero no tardar demasiado en aprendérmelos.

Me pregunto cómo vais a ser cada uno de vosotros y como grupo. ¿Conseguiré que seamos una piña y formemos un bonito equipo?

 

Estoy nerviosa, quizás mejor decir que estoy atacada. Yo sola delante de 30 alumnos. Muy lejos quedan esas prácticas de la uni, ahora me pongo al frente yo sola y eso da un poco más de miedo.

Es como la prueba de fuego. ¿Estoy preparada? ¿Seré capaz de encontrar el equilibrio entre saber ser autoritaria y permisiva? ¿Me escucharéis? ¿Aprenderéis? ¿Os gustará mi forma de enseñar y os será útil? Las dudas y el síndrome del impostor me están acechando. Sé que es normal este miedo inicial y sé que (pre)ocuparse no sirve de nada, pero ya veréis vosotros cuando os enfrentéis a vuestro primer día de trabajo… ¡aunque os queda una eternidad para eso!

 

 

También estoy emocionada. Me he imaginado este momento millones de veces.  Por fin voy a poder ejercer la profesión que, con tantas ganas, llevo años preparándome. Ya ha llovido un poco desde que empecé la carrera pero, finalmente, aquí estoy. ¡Joder, qué ganas!

 

Estos días estoy empezando a preparar todo lo que nos viene por delante y aunque sé que,del dicho al hecho hay un trecho, espero que salga bien.  Quiero que nos lo pasemos bien y que aprendáis mucho, que sea un año lleno de momentos divertidos però también un año para crecer y evolucionar, tanto vosotros como yo.

 

Durante estos meses que vienen vamos a aprender muchas cosas.

Espero que le cojáis el gusanillo a esto de ir adquiriendo conocimientos y sé que no es fácil y que habrá temas y asignaturas que os gustarán menos, pero haré todo lo que pueda para que, incluso lo más aburrido, no lo sea tanto y encontréis la motivación suficiente.

 

También quiero que, todos juntos, aprendamos a conocernos, a respetarnos y a expresar nuestras emociones. Llorar cuando sea necesario, hablar de lo que nos sucede y reír a carcajada limpia. ¿Será una misión muy difícil?

 

No quiero dejar a ninguno de lado, prometo que daré lo mejor de mi para que cada uno encuentre su sitio, para transmitiros que sois perfectos tal cual sois y para que creáis en vosotros y en vuestras capacidades. Cada vez me doy más cuenta que, uno de los grandes problemas, es la falta de confianza y seguridad. No quiero que tiréis la toalla o que creáis que no sois buenos en mates, inglés o tecnología. Todo empieza por creérselo.

Quiero derribar muros.  

 

Y espero que os equivoquéis y no temáis hacerlo. Vamos a dejar de lado las vergüenzas, los miedos, los “no puedo”. Todos juntos vamos a poder.

 

Por favor, tened paciencia conmigo al principio, yo estoy aprivisionándome de grandes dosis para todo el curso.

 

También estoy haciéndome a la idea de que no todo saldrá según lo previsto o como me gustaría. Intento mentalizarme que habrá días mejores y peores, espero encontrar la fuerza para sacar adelante cada situación inesperada.

 

¿Sabéis? Quiero ser esa profesora de la que, dentro de quince o veinte años, aún os acordéis. Dejar un poquito de mi en cada uno de vosotros. Suena muy utópico, lo sé. Pero yo tuve el placer de tener profesores que me marcaron de alguna forma y a los que recuerdo con mucho cariño.

 

 

Mi pasión por la lectura empezó en cuarto de primaria gracias a una profesora que nos trajo libros de cuando era pequeña. ¡Me aficioné a las aventuras de los cinco como una loca! 

Hasta primero de ESO creía que las mates y yo no estábamos hechos el uno para el otro. Era negada. Miento. Me consideraba negada. Pero entonces tuve un profesor de mates que me demostró que sí que se me daba bien, que si yo quería podía. Gracias a su paciencia acabé haciendo un bachillerato de ciencias, ¡mira tú por donde!

Lo mismo me pasó con escribir. Era una tarea de lo más tediosa y en la que me esforzaba lo mínimo. Hasta que una profesora me animó a participar en un concurso de cuentos e.. ¡increíble! ¡Gané! A partir de ahí escribir se convirtió en una de mis pasiones.

 

Quiero conseguir un poquito de esto en vosotros; ayudaros en algo, influir, de forma positiva, en vosotros para que ganéis confianza para que creáis que podéis.

 

Vengo con muchas ganas de aprender de vosotros y con vosotros.

Porque sé que, yo puedo enseñaros muchas cosas (y espero que así sea) pero esto va a ser recíproco. Creo que la persona que escribe esto, no va a ser la misma que termine el curso.

Nos espera un gran año, ya lo veréis.

 

Ahora empieza el curso y nuestras profes están así, los nervios de conocer a sus nuevos alumnos, las ganas de emocionar, de ver los aprendizajes de sus chicas… al final, somos una gran familia, la familia FormArte, ¿quieres formar parte de esta aventura?

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Carta a una madre opositora.

Mamá, hoy sé lo qué significa ser opositora.
Y hoy recuerdo cómo fuiste una opositora de diez.

 

Te levantabas antes de las seis para poder dejarlo todo a punto. Eras la primera en ducharte y arreglarte para dejarnos a nosotros el baño libre y apurar las horas de sueño.

Nos venias a levantar cada mañana, nos ayudabas a arreglarnos (aguantando estoicamente nuestras rabietas porque no queríamos ponernos la ropa que habías seleccionado y queríamos justamente esa que estaba en la lavadora) y nos preparabas el desayuno.

Mientras desayunábamos ibas a buscar el pan para que el bocadillo del recreo fuera el más rico de todos. Siempre te acordabas de quién quería qué y de si te habíamos pedido queso, jamón o fuet.

Aunque a partir de cierta edad podríamos haber cogido el autobús y en 15 minutos estar en el cole, siempre nos llevabas en coche y te ibas a trabajar.

Aprovechabas la pausa del mediodía para ir a comprar y quitarte trabajo de encima y a las cinco, puntual como un reloj, estabas en la puerta del cole con tu mejor sonrisa y algo de merienda.
Siempre nos dejabas 15 minutos para jugar a la salida aunque fuera necesario llamarnos veinte veces porque era hora de ir a casa.

Cuando llegábamos nos poníamos los tres en la mesa del comedor; nosotros dos a hacer los deberes y tú a estudiar tus oposiciones. O intentarlo, ya que cada diez minutos te preguntábamos algo. Si teníamos exámen, pacientemente, nos preguntabas la lección. Cuando nosotros terminábamos e íbamos a ver la televisión o a jugar un rato, tú te quedabas sentada estudiando.

Y así seguías hasta que llegaba el momento de hacer la cena. Cuando llegaba papá, cenábamos y una vez habíamos terminado, tú lo recogías todo y te ibas al estudio a seguir con tus oposiciones. A veces te quedabas con nosotros a ver alguna película o serie que nos gustaba ver. A las 22:30 nos dabas el beso de buenas noches y, supongo, que te ibas a estudiar un ratito más.

Así eran los días de lunes a viernes. Eso si no tenías que llevarnos y recogernos de piano, fútbol, tenis o de casa de cualquier amigo.

Los sábados por la mañana, tú te levantabas pronto igual. Nos dejabas en casa de la abuela y te ibas a la academia a prepararte. Por la tarde le echabas un par de horitas más y los domingos siempre eras la primera en levantarte y a seguir.
Nunca te quejabas aunque te pasabas el día entre libros y apuntes.
¿Dónde estaba tu tiempo libre?
¿Cómo aguantaste dos años así?
¿Por qué nunca te escuché quejarte y siempre mantenías tu sonrisa y estabas ahí sin tregua?

Hoy sé que te costó muchas lágrimas, muchos días en que creíste que no podías más y que sacrificaste tu ocio, tus aficiones y muchos momentos por cumplir tu meta.

 

Recuerdo cuando hiciste el examen, un sábado por la mañana. Volviste a casa, nos abrazaste a todos y te pusiste a comprobar algunas respuestas.
No mires más – te decía papá – seguro que has aprobado

Y sí, aprobaste y con plaza.
Estabas tan feliz cuando supiste que te había tocado un cole a veinte minutos de casa… fuimos a ese restaurante que tanto nos gustaba a celebrarlo y comimos una paella. Creo que jamás lo voy a olvidar.

Ahora me doy cuenta de cuánto te esforzaste y, aunque un poco tarde, me siento muy orgullosa de ti.
Trabajaste muy duro para sacar una plaza. Trabajabas, te ocupabas de la casa, nos cuidabas, siempre estabas ahí para toda la familia y te sacaste tu plaza.

Ojalá hubiera sido más consciente de todo para poderte ayudar. Sé que no te arrepientes, sé que fue tu decisión y que fue un reto. Pero también sé que jamás tenías tiempo para ti. Apenas podías salir con tus amigas o irte a cenar. Cuando llegaba el viernes sabías que al día siguiente tocaba academia y, al llegar a casa, seguir estudiando y cuidando de nosotros.
Mamá, me quito el sombrero.
Lo conseguiste a pesar de lo duro que fue para ti.
Lo diste todo y aquí estás hoy. Trabajando en lo que te gusta, al lado de casa, con la seguridad de que así será hasta que te llegue la jubilación.

Y estoy segura de que, aunque no hubieras aprobado a la primera, habrías seguido luchando y peleando por ello.

 

En FormArte, sabemos que todas sois madres 10, el otro día hablaba con unos amigos que nada tienen que ver con este mundo y me decían es que son Super Womans, tantas madres con trabajos lejos de sus casas, estudiando una y otra vez los mismos temas, rehaciendo una y otra vez sus unidades didácticas. Sabemos que hay que estudiar claro, pero hay muchííííísimas cosas más importantes, como vuestros hijos, por eso a través del blog, y en nuestras aulas intentamos cambiar el mundo ofreciendo temas diferentes, otra manera de ver los supuestos y programaciones originales para conseguir esa plaza que tanto te mereces.

 

FormArte, el arte de formar

 

A la caza de la plaza

Hoy os vengo a contar la historia de una gran amiga, de esas con las que ya jugabas en el patio del colegio. Vamos a llamarla Irene…

Irene, lleva casi 10 años trabajando en un local de comida rápida mientras se sacaba la carrera, el máster y por último preparaba las oposiciones; durante estos años, conoció el amor de su vida, se independizó y hace un año se casó, ahora quiere ser madre y por supuesto sacar las oposiciones. Este fin de semana Irene se va a hacer más de 1000km para ir a examinarse, dejando atrás muchas cosas, pero luchando por su futuro.

Me imagino que esa historia os sonará a muchas, y por ella y por vosotras hoy escribo este post.

Para muchas este es el primer año, pero para otras muchas personas es ya casi una tradición que si hay suerte pasa cada dos años y si no, cada cuatro, como el mundial… pero al final todas con las mismas ilusiones, todas con vuestros sueños, vuestras vidas, y con esos nervios de los días antes, así que, aquí van nuestras recomendaciones para estas últimas horas:

 

¡NO ESTUDIES! Se recomienda que las 24 horas antes de un examen no se estudie. Llevas un año entero estudiando, ¿en 24 horas cuántos temas te da tiempo a repasar? Eso solo va a servir para ponerte más nerviosa y generarte confusión.

 

DUERME. Es difícil, lo sé, pero hay que descansar antes del examen, acuéstate pronto, intenta dormir 8 horas, y también levántate temprano y llega pronto a la prueba, si llegamos corriendo 3 minutos antes solo generamos ESTRÉS.

 

 

RELÁJATE. ¿Qué es lo que más te gusta hacer? ¡Pues hazlo! Sal a correr, vete a nadar, escucha música, lee o haz maratón de tu película favorita, si estás en otra ciudad aprovecha para conocerla, pero relájate.

 

PIENSA QUE LA PLAZA ES TUYA. Aumenta tus niveles de testosterona de manera natural. Si vas con la cabeza gacha, desanimada, tu cuerpo generará cortisol, por muy bien que te lo sepas estarás jugando en contra de ti misma. Ponte tu canción favorita antes de entrar, haz como los gorilas levanta el pecho y entra al examen pensando que lo vas a conseguir.

 

Aunque ya sabemos que en estas oposiciones todo depende de muchos factores, vuestra tarea ya está hecha, ahora mucha suerte a todas, en especial a todas nuestras alumnas que estos días se van a presentar aquí en Asturias, en Aragón, Baleares, en la Comunidad Valenciana, Extremadura, Canarias, Castilla y león, Galicia…

FormArte, el arte de formar