La vocación como motor de la oposición

Estamos inmersas en medio de una oposición que no sabemos si nos dará esa plaza que tanto ansiamos y nos acercará a nuestro sueño.

Esta incertidumbre nos quita un poco el sueño, ¿a ti también te pasa?Resultado de imagen de incertidumbre

 

A veces me descubro soñando con ese futuro, me imagino con una plaza fija, cerca de casa, sin tener que volver a pasar por todas estas horas interminables de estudio. Sin tener que decir que no a todos los planes que me proponen y sin tener que hacer malabarismos para llegar a todo. Y sin la frustración de los días perdidos o la culpa de: podría haber hecho más.

 

Otras, en lugar de soñar, me preocupo.

Mi mente empieza a dar vueltas y más vueltas analizando estos últimos meses, haciendo balance y comparándome con compañeros que parece ser que lo llevan mil veces mejor que yo.

Empiezo a sentir la ansiedad de: ¿y si no apruebo..? o ¿y si apruebo pero no tengo plaza?

Me pongo en la situación, y dejo a todos mis miedos campar a sus anchas.Resultado de imagen de frustracion

 

 

Tengo momentos de todo pero.. qué te voy a contar a ti, ¿verdad?

 

Y hay días en que, de repente, me ilumino y me doy cuenta de que.. no estoy tan mal.

Es muy fácil caer en la desesperación y pensar “joder, menudo asco de situación”. Estoy atrapada entre apuntes, no veo la luz del sol, no sé qué va a pasar y una larga lista de quejas que seguro que te sabes tan bien como yo.

Pero esta oposición es nuestra decisión y es una elección basada en nuestra vocación.

Vocación

Podemos definir vocación como “Inclinación o interés que una persona siente en su interior para dedicarse a una determinada forma de vida o un determinado trabajo.”

 Parece fácil ¿no? Que cada uno de nosotros encontremos nuestra verdadera vocación… Pero no es tan sencillo como mucha gente cree; por ello, cuando la hemos encontrado, hemos tenido un montón de suerte. O, como mínimo, eso creo yo.

Hay tantísima gente que jamás descubre su vocación… van dando tumbos de un lado a otro, sumando cursos, másters o lo que sea, para intentar dar con algo que les apasione. Otros directamente se conforman con lo que ya decidieron un poco a tientas. Aunque no les guste y les cueste levantarse cada mañana. Sus motivos tendrán.

En cambio, nosotras lo hemos tenido claro. Es cierto que, a veces la vocación es más temprana en algunas personas.

En mi caso, mi vocación de ser docente la tengo casi desde los 7 años…Tengo claro que este es mi sueño, mi futuro… Y al tener tan claro no es tan fácil que me rinda. Claro que he tenido, tengo y tendré momentos de desesperación, de frustración e incluso de tristeza, pero esos momentos se esfuman a los pocos minutos porque soy muy consciente de que estoy persiguiendo uno de mis sueños. Y, además, un sueño que es posible, porque… si otros lo han logrado, ¿Por qué yo no?

 

La vocación no es solo importante para no rendirse en esta carrera de fondo, sino para que, cuando consigamos entrar en esa profesión  pondremos todo nuestro empeño, ganas e ilusión.

Estamos dándolo todo, conscientes de que lo que viene después es la gran recompensa. Seremos felices y nos levantaremos cada mañana con la certeza que estamos dónde queremos y tenemos que estar.

 

Cierto, el tener vocación no es una fórmula mágica que va a hacer que aprobemos las oposiciones, pero como mínimo te dan más ganas de luchar y con más fuerza día tras día.

Es una motivación, una seguridad de “estoy dónde tengo que estar y estoy haciendo lo que quiero hacer, por muy jodido que sea”.

Resultado de imagen de si te caes te levantas

 

Y si caemos, nos volvemos a levantar. No te rindas, toma aire y lucha por tu vocación

Si te caes siete veces, levántate ocho«- Proverbio japonés

 

FormArte, el arte de formar

Fomentar los comportamientos prosociales en el aula.

Sujetarle la puerta a la persona que va detrás, ayudar a alguien a levantarse después de una caída accidental, ceder el asiento a otra persona en el autobús…Resultado de imagen de imágenes de ayuda al prójimo

Somos testigos de muchos actos desinteresados a diario, pero seguro que como maestra eres testigo de muchos más actos de este estilo llevados a cabo por tus alumn@s. Son los llamados comportamientos prosociales, los cuáles son impulsados por la preocupación hacia el bienestar de otras personas.

Las investigaciones muestran que los comportamientos que facilitan las interacciones tanto positivas como negativas pueden enseñarse explícitamente. Sin embargo, también indican que el comportamiento antisocial es más contagioso que los actos útiles, y la proximidad social aumenta estos efectos.

Y aquí es donde entras tú. Como maestra puedes promover entre tus alumnos las conductas prosociales más beneficiosas.  Es increíble, ¿verdad? Tienes en tu mano tantas posibilidades de cambio… asentar unos buenos cimientos en las futuras generaciones. Cada vez que lo pensamos, se nos pone la piel de gallina.Resultado de imagen de profesores ayudando a alumnos

 

Pero… ¿cómo podemos promover ese tipo de conductas?

 

 

La empatía, el epicentro de las conductas prosociales.

Sí, la empatía impulsa este tipo de comportamientos. De hecho, los estudiantes en sintonía con los sentimientos de otros tienen más probabilidades en participar en actos útiles. Una forma de promover comportamientos prosociales es enseñando explícitamente y modelando la empatía.

Veamos algún ejemplo:

 

CREAR UN CLIMA PARA LA INTERACCIÓN SOCIAL

Una de las formas en que se puede promover la empatía y, en consecuencia, las conductas prosociales, es enfatizar la interconexión social. Proporcionar oportunidades a tus estudiantes que requieran que confíen unos en otros para tener éxito. Los estudiantes necesitan ver que cada persona tiene algo que aportar.

Para cada objetivo crítico de aprendizaje, debes preguntarte: “¿Cómo puedo crear tareas que involucren la interdependencia social? ¿Cómo puedo hacer que todos los estudiantes reconozcan que cada individuo agrega valor al éxito del proyecto debido a su contribución?” Una actividad que puedes usar es la siguiente:

Al terminar una unidad puedes crear grupos pequeños y darles a cada estudiante tarjetas con ideas clave y conceptos sobre el tema, escritos en ellas. Cada grupo debe crear un mapa conceptual que resuma la unidad. Los miembros del grupo deben depender entre sí para crear este mapa y cada miembro debe explicar cómo las tarjetas de un compañero contribuyen al mapa conceptual completo.

La actividad muestra la necesidad de que cada uno de tus alumnas y alumnos contribuya.  Los comportamientos prosociales son el resultado de las múltiples experiencias de conectarse con las demás personas y de darse cuenta de que cada persona tiene algo que ofrecer. Con ello, no solamente se crea un ambiente prosocial dentro del aula, sino que se crea una esfera motivadora.Resultado de imagen de alumnos trabajando en grupo

 

UTILIZAR REFUERZOS POSITIVOS

Para que los comportamientos prosociales se arraiguen, es bueno expresar el comportamiento y complementar la acción. El contagio entre pares puede usarse para promover actos desinteresados. Debido a que el sesgo de negatividad hace que los humanos estén más en sintonía con los actos antisociales, se debe desarrollar una sensibilidad para las conductas prosociales.

 

Celebra estos actos con elogios explícitos. A veces nos centramos en hechos negativos pero ¿y si lo hacemos al revés? Darle bombo y repercusión a las conductas empáticas e involucrar a toda la clase en ello. Tales actos simples valen más que cualquier recompensa y refuerzan la conducta prosocial positiva.

 

ESTABLECER UNA CULTURA DE AMABILIDAD Y GRATITUD

Establecer una cultura de aula donde se esperen que los comportamientos prosociales sean lo normal. Al principio del año, en lugar de una larga lista de reglas, se puede ser mucho más práctico y sencillo empezando por principios éticos básicos: no hacer daño a los demás, ayudar a quién lo necesite, etc.

 

Uno de los objetivos principales es conseguir que actuar así sea LO NORMAL, no algo extraordinario. Quien sabe, quizás con pequeños granos de arenas podamos construir un mundo mejor.

 

Resultado de imagen de amabilidad y gratitud

Construye la empatía, enseña autocompasión, ejemplifica los actos de cuidado, facilita las interacciones sociales regulares, fomenta la interdependencia social y celebra los actos prosociales.

 

FormArte, el arte de formar

¿Por qué necesitas ser positiva de cara a las oposiciones?

Las mentes positivas son mentes poderosas.

Y tú, en estos momentos, necesitas una mente poderosa.Resultado de imagen de fotos mente positiva

 

La mente juega un papel crucial en la forma en que manejas las situaciones y que afrontarás las pruebas de las oposiciones. Por ello, si la frecuencia con la que te conectas se centra en todo aquello negativo, tus emociones se corresponderán y esto se traducirá en tus acciones.

Dicen que podemos elegir estar felices o tristes, tranquilos o enfadados o como queremos que sea nuestro día. Así que eres quien establece el estado de ánimo (aunque, a veces, cueste de creer) y un factor vital para prepararse para un buen estado de ánimo es pensar en pensamientos positivos.

Resultado de imagen de fotos mente positiva

 

Pensamiento positivo significa ser optimista. Creer en ti y en tus posibilidades de lograrlo.

Es el pensamiento positivo, mediante el cuál experimentamos alegría, felicidad, satisfacción y éxito con mucha más frecuencia porque se orientará en buscar el lado bueno y en cultivarlo. Y sus acciones, irán orientadas al éxito, jamás al fracaso.

                                                                                                       

                                                                                                                                 “Por más difícil la vida pueda parecer, siempre hay algo que podemos hacer con éxito.” Stephen Hawking

 

Evidentemente, esto no significa que automáticamente vaya a tener éxito en todo. Sin un esfuerzo, voluntad y constancia, no se consiguen las cosas. Sin embargo, cuando crees que todo va a salir bien estás más dispuesto a que todo salga bien.Resultado de imagen de personas positivas

 

Es cierto que, mantener tus  pensamientos en la vibración positiva todo el tiempo no es fácil. Todos tenemos nuestros momentos de bajón de “no puedo más, esto me supera”. Incluso podemos tener experiencias muy duras en la vida. Ser optimista con los desafíos de la vida requiere muuuuuuuuuucha práctica que, a largo plazo, se convierte en algo natural y que sale solo.

 

¿Y qué mejor momento que este? Es justo el momento ideal para empezar a ser optimista y cultivar una mente positiva.

 

Muchos de los momentos perdidos, los arrepentimientos y los “qué pasaría o hubiera pasado si…”, vienen por pensamientos negativos.
Estar un día entero dándole vueltas a por qué no estudié más durante las Navidades.
Si hubiera empezado en verano, lo llevaría mucho mejor.

¿Te suena?

 

No pierdas más el tiempo pensándolo. Ya está, pasó y no hay marcha atrás. En lugar de ello, aprende de tus errores y continua hacía adelanteResultado de imagen de be strong

El pensamiento negativo es destructivo en el sentido que disminuye la confianza, daña el rendimiento y, peor aún, afecta el sistema corporal, en particular a la mente. ¿Para qué vamos a hundirnos ahora y a perder el tiempo lamentándonos? Solo te generará más ansiedad, frustración y te desmotivará.

 

Ahora lo que necesitas es pensar que estás a un paso de conseguirlo y que te va a ir fenomenal. Centra toda tu energía en el estudio y en creer en tus posibilidades. Genera energía positiva en lugar de negativa y ¡a por todas!

                                “He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos.

                               Han confiado 26 veces en mí para tomar el tiro que ganaba el partido y lo he fallado. 

                               He fracasado una y otra vez en mi vida y es por eso que tengo éxito”. Michael Jordan

 

Y lo que pase luego,ya se verá. 

Ser una buena maestra

Tu trabajo como profesora es un viaje.

Ya sea que dure 30 años o cinco, tu viaje como maestra empieza cuando empieza y termina cuando termina y, a lo largo del camino, con suerte, habrás hecho todo aquello que creías más razonable. Y no hay más. Esto se puede aplicar a todos los ámbitos de tu vida; desde las relaciones, hasta la crianza de los hijos, la compra de un piso o la decisión de retirarte.

 

A veces durante este viaje cuesta saber cómo lo estamos haciendo. Es complicado ponernos en perspectiva y hacer balance, ¿cómo se puede medir la buena enseñanza?

Quedarnos con las notas de nuestros alumnos es muy reduccionista; sobre todo si partimos de la base de que, enseñar es muchísimo más que transmitir unos conocimientos sobre historia, matemáticas, inglés, etc.

 

De un modo más abstracto, una buena enseñanza podría estar relacionada con la calidad de vida de tus alumnas y alumnos después de compartir parte de su educación contigo. Pero claro, es algo que no tiene límites por qué.. ¿hasta qué punto tú has influido en ellos y en su futuro?

 

Pero puedes hacerlo con “otros datos”; una nota de agradecimiento de un padre, la sonrisa de un niño, un estudiante que se implica mucho en un trabajo o simplemente que hace una pregunta interesante durante una clase. No hay reglas sobre ello.

 

Puede parecerte poco.

Simple.

Sin más.

 

Pero siendo educadora, los días son inesperados; te vas a encontrar días de todo. Y aceptémoslo; habrá días malos. Algunas lecciones, clases de alumnos o incluso años escolares te desafiarán en todos los aspectos: intelectual, profesional, físico y psicológico.

Habrá días en que tu paciencia llegará al límite y te sentirás sobrepasada, que no puedes más.

También habrá momentos en que te vas a cuestionar a ti misma, te preguntarás si lo estás haciendo bien, si tomaste la decisión acertada y un montón de dudas más te asaltarán.

Cualquier trabajo tiene días de estos. Es algo normal que tenemos que aceptar.

 

Por eso es importante encontrar pequeños puntos de información, formales o informales, que tengan sentido para ti y que te permitan saber que lo estás haciendo bien.

 

Ya te lo hemos dicho al principio, enseñar (igual que opositar) es un viaje. Y durante un viaje hay momentos increíbles que guardas como un tesoro (y recuerdas incluso décadas más tarde) pero también hay contratiempos. Situaciones inesperadas que nos descolocan y nos dejan un poco más fríos y sin ánimos.

Hay algo común en la mayoría de viajes largos y es lo mucho que se crece en ellos.

Y en este viaje que es ser maestra, crecer también es un requisito y una consecuencia importante.

 

Algunos días o incluso semanas, puede que retrocedas un poco y que parezca que, en lugar de ir hacia arriba, vas hacia abajo. No obstante, lo que estás haciendo es coger más impulso para dar un salto hacia adelante.

 

Si la calidad de la enseñanza fuera un gráfico no sería regular. Subiría y bajaría por las decisiones que tomamos, a veces desacertadas, y por las decisiones que toman otros. Lo importante no es que sea irregular, lo importante es que a la larga, con el tiempo, vaya aumentando.

Nadie nace sabiendo nada. Se aprende con el tiempo. Una carrera no te da todos los conocimientos para ser maestra, ni las oposiciones, ni un libro o un curso. Es el conjunto más la práctica. En el día a día es cuándo vemos realmente de qué va esto. Lo que te moldea como profesora es la experiencia que vas ganando y las ganas de seguir aprendiendo tú y ser una mejor versión de ti como mujer y como maestra.

 

Necesitas creer que eres una buena docente y que lo estás haciendo bien. Encuentra estas pequeñas señales que te indican que vas por buen camino y mira el conjunto entero.

No dejes de entusiasmarte, de buscar  nuevas ideas y de intentar mejorar como maestra. Confía en que dentro de cinco años, vas a ser un poco más eficiente, un poco más sabia y vas a conocer nuevas ideas, estrategias, formas de educar y pensamientos que pueden ayudarte a hacerlo tú un poquito mejor y a que tus alumnas y alumnos también lo hagan mejor.

 

Para que tus alumnos crezcan, necesitas hacerlo tú primero. El viaje empieza contigo.

¿Cómo mejorar como profesora? Un poquito cada día

 

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

 

 

Podcasts imprescindibles para opositoras como tú.

Hoy venimos con un post muy cortito pero perfecto para inyectarte un poco de motivación e inspiración.

¿Sueles escuchar Podcasts?

Son una forma estupenda de aprender, llenarte de nuevas ideas, inspirarte o descubrir nuevos puntos de vista. Y lo mejor es que puedes escucharlos en cualquier momento.

 

Hoy te hemos seleccionado 5 podcasts para que veas todo lo que puedes hacer, recuerdes cuál es tu sueño y por qué estás luchando. Algunos están más orientados a educación y otros al crecimiento personal, tanto para comprenderte como para inspirarte.

 

¿Quieres descubrirlos? Echemos un vistazo a nuestra selección

4 podcasts imprescindibles que necesitas escuchar + 1

 

  1. Truth for Teachers

Son podcasts semanales en los que Angela Watson habla sobre educación y su experiencia como educadora. Cada uno de sus episodios te hará pensar y reflexionar sobre la pedagogía, tu forma de ver tu profesión, etc. Duran menos de 30 minutos, por lo que en poquito rato vas a tener tu inspiración semanal.
Idioma: Inglés

 

 

  1. House of #EdTeach

Un podcast perfecto para comprender cómo la tecnología está impactando en la educación y cambiándola. No solo te hará reflexionar, te enterarás de las últimas tendencias sino que además, te dará nuevas ideas, consejos y estrategias que podrás implementar en el aula.

Idioma: Inglés

 

  1. Píldoras de Educación

En estos Podcasts, David, maestro de Infantil, Primaria e Inglés, comparte sus reflexiones para afrontar el cambio educativo que tanto necesitamos. Además da ideas de prácticas y herramientas que se pueden llevar a cabo para que innovar sea más sencillo.

Idioma: Español

 

 

  1. Entiende tu mente

Éste es un podcast de psicología que te ayudarán a comprenderte mejor. Su periodicidad es semanal y duran 20 minutos, perfectos para escucharlos antes de irte a la cama. Tratan una gran diversidad de temas y, además de comprender por qué actuamos de una forma determinada, te dan tips para ayudarte. Los puedes encontrar en Spotify.

Idioma: Español

 

Y te añadimos otro recurso de lo más interesante y que no queremos que te pierdas.

 

  1. London Real

Si te gustan las entrevista, descubrir distintos puntos de vista y aprender de los mejores, este programa es para ti. No es un podcast, son vídeos, por lo que necesitas un poco más de tiempo. En London Real cada semana entrevista a alguien que está en lo más alto de su sector o rama. En estas entrevistas, los invitados comparten sus reflexiones y experiencias acerca de cómo tener éxito, ser productivo, estar saludable y feliz con lo que haces y con tu vida. Merece mucho la pena ir descubriendo personas tan distintas.

Idioma: Inglés.

 

 

Esperamos que los disfrutes tanto como nosotros y que te sirvan a lo largo de tu viaje.

¿Tienes alguna recomendación?

 

FormArte, el arte de formar.

 

Cómo generar nuevas ideas para tus clases

Como educadora, las ideas lo son todo.

 

La educación no es algo mecánico dónde simplemente se deba hacer y hacer. Aunque a veces puedas sentirlo así (u otros puedan enfocarlo así), una aula debe ser un hervidero de nuevas ideas, propuestas y proyectos. Cuantas más ideas nuevas traigas a tu aula, más oportunidades de aprendizaje estarás ofreciendo a tus estudiantes y éstas podrán ser más eficientes, creativas e innovadoras.

La forma en que abordas tu enseñanza puede afectar la manera en que tus estudiantes enfocan su aprendizaje.

 

Pero las nuevas ideas no solo serán beneficiosas para tus alumnas y alumnos, sino que también te mantendrán a ti enérgica, curiosa y con ganas de crear una pequeña revolución. De cambiar las cosas.

 

Todo esto suena muy bien, ¿verdad? Pero las ideas no siempre aparecen repentinamente cuándo las necesitas, sobre todo si no estás habituada a buscarlas. Para que las ideas aparezcan más fácilmente necesitas un poco de entrenamiento. A la que empieces, verás cómo las ideas vienen a ti con mucha más facilidad.

Entonces, por el momento, ¿de dónde puedes sacar nuevas ideas?

 

Uno de los primeros focos para sacar nuevas ideas lo tienes tú; tu imaginación. Ese lugar que los más pequeños/as saben explotar tan bien y dónde se cruzan pensamientos, emociones y la chispa creativa.

 

La mejor fuente de creatividad es jugar con lo que ya existe. Trabajar con piezas que ya tienes pero a las que debes dar una vuelta. ¿Cómo? Añadiendo nuevas variables, jugando con conceptos o funciones diferentes, buscando la forma de convertir algo simple en extraordinario.

Veamos un ejemplo muy sencillo. Un bote de vidrio de legumbres, en principio, es un simple recipiente en el que vienen legumbres cocidas. Puedes limitar su uso a ello y tirarlo una vez has consumido el alimento. Si le das una pequeña vuelta, puedes reusarlo para almacenar otros alimentos.

Pero, este bote también puede ser una maceta si pones tierra y abono y plantas alguna semilla o brote.

A la vez, puede ser un elemento decorativo si le pones sal teñida con tiza.

Pero también puede ser una vela si le pones cera y una mecha encerada.

¿Ves por dónde van los tiros?

Juega con los ejercicios que ya conoces, con los temas que tienes que enseñar, con materiales que estén a tu alcance y dales un sentido diferente. Hay taaaantas posibilidades…

 

Otra forma de mantener fresca tu mente docente es pensar como lo hacen tus alumnos. Para hacer esto, tendrás que escucharlos de verdad y hacerlo sin “pre-encuadrar” lo que dicen. Podemos ser culpables de esto en cada área de nuestras vidas.

A veces cuando escuchamos a una amiga y creemos saber lo que nos va a decir, y no nos hace mucha gracia, ya estamos pensando en cómo le vamos a responder antes ni siquiera que haya empezado a hablar.  En este punto, en realidad, no estamos escuchando activamente. Simplemente hacemos ver que lo hacemos.

 

 

Sin embargo, pensar como un estudiante es ver qué los motiva, cómo se ven a sí mismos, de dónde provienen sus ideas y qué tienden a hacer con ellas una vez que las tienen. Los niños tienen una energía que los adultos no podemos comenzar a replicar, pero podemos sentarnos y aprender del trueno y de los superpoderes de sus personalidades emergentes.

 

¿De dónde más pueden venir las nuevas ideas? Mirando atrás. ¿Qué hiciste durante tus prácticas? ¿Y en la carrera? ¿Qué hiciste en la escuela como estudiante que nunca olvidarás? ¿Y por qué, por qué es inolvidable para ti? ¿Qué estaban haciendo en educación hace 50 años? ¿Qué dijeron Vygotszky y Piaget? Mirar atrás. Ya sabes que las modas siempre vuelven y que todo lo viejo es nuevo otra vez. Combina, adapta y adopta.

 

Pero tampoco olvidemos mirar hacia adelante. ¿Hacia dónde nos dirigimos como sociedad? ¿Qué tendencias parecen tan fuertes que vale la pena entenderlas y crecer al mismo tiempo? ¿Qué pasa con la tecnología? ¿Qué está haciendo? ¿Qué le está haciendo la tecnología a la educación? ¿Qué está pasando realmente a nuestro alrededor?

 

Tu red de aprendizaje profesional es otra forma de asegurarte de que nunca te quedarás sin ideas nuevas como profesora. Si esa red está bien diseñada, llena de diversidad de pensamiento, una gama de recursos y apoyo emocional y profesional, entre otros factores, indudablemente generará nuevas ideas.

Y además de pensar como tus estudiantes, si quieres nuevas ideas, ¡pregúntales! ¿Qué es genial? ¿Qué ven ellos? ¿Qué les molesta? ¿Qué les emociona? ¿Qué nueva aplicación, serie o juego han descubierto, y qué lección puedes sacar de ella?

 

Y por supuesto, lee. Lee mucho. No solo te brinda nuevas ideas directamente de una manera didáctica, sino que también prepara tu mente para que sea más propicio e generar y encontrar nuevas ideas. La cultura es otra fuente: películas, YouTube, música, videojuegos. También valen los blogs, podcasts y documentales.

Evidentemente, generar nuevas ideas es sólo una parte del trabajo. Comprenderlas, adaptarlas, implementarlas y evaluarlas es lo que viene después.

A veces necesitamos menos ideas y más dedicación con las que ya tenemos. Dar oportunidades a aquello que hemos pensado y encontrar la forma de hacerlo realidad.

¡Pero que esto no te quite las ganas! No pierdas el entusiasmo y la chispa de esa nueva idea.

 

FormArte, el arte de formar.

 

Los síntomas del opositor antes del exámen

Probablemente estás sufriendo uno de los síntomas más comunes del opositor cuándo llega la recta final.

Es uno de los peores síntomas; de los más agobiantes y frustrantes que pueden aparecer en estos momentos. Como no tienes suficiente presión y estrés, vamos a añadirle un poco más, ¡no vaya a ser!

Estamos hablando del repentino olvido de prácticamente todo lo que llevas meses estudiando.

¿Te suena?

 

Llevas tiempo siguiendo un planning, avanzando, dejando temas estudiados, todo parecía que iba más o menos bien pero, no.

De repente, sin saber cómo, tu cerebro ha hecho un reset y lo ha borrado absolutamente todo.

“No me sé ningún tema.”

“De estos temas, que teóricamente ya me sabía, no recuerdo absolutamente nada.”

 

Y a esto se le suma otro síntoma más:

 

No voy a llegar.

Me queda mucho.

No voy a poder terminar todos los temas y me va a ir fatal.

 

Estás delante de los apuntes y quieres llorar. Tanto tiempo y parece que estás al principio.

 

¿Te sientes identificada?

 

Vamos a ser sinceros y realistas.

Primero de todo, sabes mucho más de lo que en estos momentos crees. Estás en el ojo del huracán del estrés y tu cerebro se ha quedado paralizado. Pero este desconocimiento que crees tener, es solo eso; una creencia, una ilusión de tu cerebro.

 

Recuerda cuándo empezaste. En ese momento sí que no sabías nada y te quedaba  un largo camino por recorrer. Pero, ¿cuánto tiempo llevas en este viaje?

¿Realmente crees que todos estos meses han sido en balde?

Sé objetiva  y piénsalo con calma. Haz las comparaciones con tu yo del inicio. ¡Es imposible que la situación sea como la pintas!

 

Que es normal que lo sientas así. ¿Lo has hablado con otras opositoras? La mayoría se sienten como tú. ¿Es posible que tantas personas hayan olvidado todo lo hecho?

Seguro que si una de ellas te hace este comentario le dirás que se equivoca y que ¡claro que se lo sabe!

Aplícate el cuento.

 

Sabes mucho más de lo que crees y el día del examen lo vas a ver. No te agobies con eso. Deja a un  lado estos pensamientos limitantes y negativos porque solo te generarán malestar, frustración y estrés.

Céntrate en todo el tiempo que tienes por delante, en aprovecharlo al máximo y dar lo mejor de ti.

 

Y esto nos lleva al segundo gran tópico: No voy a tener suficiente tiempo.

Te queda un mes. Un mes tiene 30 días, que son 720 horas y además tienes cuatro fines de semana, que si trabajas durante la semana, te vendrán como mano de santo.

Ojo, que también debes descansar ¡eh! Pero lo que queremos decirte es que tienes tiempo para avanzar y terminar de prepararte.

 

Estás en la recta final, después de tantísimo tiempo, estás ya casi en la meta. En lugar de focalizarte en todo lo que (crees que) tienes en contra, céntrate en lo que tienes a favor.

Llega el momento de demostrar todo tu potencial, todo lo que has currado y las ganas que tienes de cumplir tu sueño y ser maestra.

No olvides por qué haces esto y no olvides que eres una súper woman que se está dejando la piel.

 Joder, que has trabajado muy duro y todo este esfuerzo tiene recompensa.

Te garantizamos que el día del exámen, puede ir mejor o peor, pero te darás cuenta que todo sale solo y que estás muchísimo mejor preparada de lo que piensas.

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

En la piel de una opositora: Entrevistando a Leticia

Hoy te traemos un nuevo post en el que hablamos con una súper opositora como tú.

Leticia es de Ponferrada, tiene 27 años y está opositando. Estudió magisterio porque le gustan mucho los niños y a su madre siempre le gustó que fuese maestra.

Empezó dedicándose de lleno a la preparación de las oposiciones, sin embargo, encontró trabajo y su situación ha cambiado un poquito.

 

Actualmente, mientras se prepara las oposiciones está trabajando, por las mañanas, en una escuela infantil con niños de dos años y por las tardes dando clases extra-escolares de inglés.

¿Quieres descubrir cómo ha  cambiado su preparación desde que trabaja? ¿Cómo se organiza y qué está aprendiendo de este proceso?

 

Quédate con nosotros y llénate de la energía que transmite.

 

 

¿En qué momento decidiste empezar a opositar?

Justo cuando acabé la carrera.

 

¿Por qué decidiste empezar a opositar?

Una parte de mi vida son los niños, por no decir casi toda. Cuando dudaba qué hacer; si seguir estudiando, si buscar trabajo…hablé con FormArte y ellos me transmitieron ganas, ilusión, motivación… Quería aprenderlo todo.

 

 

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir FormArte?

Tengo una amiga que estaba muy desmotivada porque tuvo una preparadora que no le gustó nada. Ella siempre me decía que volvería a opositar cuando encontrara una academia o preparadora que de verdad le devolviera la ilusión y las ganas. Un día me dijo que estaba de viaje para conocer la Academia FormArte porque llevaba un tiempo siguiendo su blog y le gustaba mucho. Entonces fue cuando se enamoró de ellos y yo fui detrás. Me transmitieron algo que nadie más lo hacía.

 

 

¿Qué has aprendido a lo largo del camino de opositar?

Ufffff que de cosas, qué difícil contestar a esta pregunta. Mi vida ha cambiado tanto desde entonces… Aprendí a vivir de otra manera, a ver el lado bueno de todas las cosas, a poner todo el amor del mundo en lo que hago y a disfrutar de todo. Siempre digo que me enseñaron a vivir y lo bonita que es esta profesión disfrutando en cada momento de todo lo que se aprende y de todo lo bueno que te llevas.

 

 

¿Cuál fue el momento más duro de cara a la oposición?

Mi peor momento ha sido este año, y lo sigue siendo. Trabajar y opositar es muy difícil. El tiempo es uno de los motivos y la desmotivación es otra. Continuamente pienso en que no voy a llegar. Siempre intento a la contra pensar que todo el camino recorrido hasta hoy es algo que lo llevo conmigo, en mi mochila, he aprendido un montón de cosas. Y que opositar no es estudiar un año y se acabó, es ir acumulando y acumulando y sobretodo disfrutar del viaje, me lo repito diariamente: estar feliz haciendo lo que hago es lo más importante para mí.

 

¿Qué es lo mejor de haber entrado en la familia de FormArte?

Me enseñaron a vivir, a disfrutar del camino.

El cariño que me dan, su mano cuando la desmotivación me puede, lo han sido todo para mí. Siempre digo que no sé lo que me deparará la vida pero volvería una y mil veces a elegirlos y a embarcarme en este camino que tantos aprendizajes me ha dado. Os quiero. Siempre seréis uno de mis hilos de colores.

 

 

¿Cómo te organizabas para estudiar?

Mi primer año me dedicaba exclusivamente a estudiar, a hacer los temas, la programación, supuestos… mañana y tarde, nunca perdí la motivación, era imposible con ellos, todas las semanas me daban más ganas para seguir. Gracias papis por darme la mano todo ese año que ahora llevo a mis espaldas y me ha servido de tanto.

 

¿Llegaste a plantear dejarlo en algún momento? Si es que sí, ¿Por qué y cómo lo superaste?

Ahora que estoy trabajando y estudiando a la vez, estudiaba por las tardes cuando salía de trabajar.

Los primeros meses me agobié mucho, no tenía vida y llegué a plantearme dejarlo, pero un día me planté: sí, quería vivir, estar feliz, tener tiempo para mí, pero también seguir aprendiendo. Entonces fue cuando decidí madrugar y sacar horas de estudio antes de entrar a trabajar. Cambié horarios y fue lo mejor que pude hacer.

 

¿Qué crees que es lo más importante para opositar?

Creo que  la organización y la rutina es primordial, para mí un tanto por ciento muy elevado en la oposición. Unos tiempos de estudio que los aproveches al máximo.

El apoyo es también muy importante, pero la gente que no oposita es difícil que te entienda.  Por eso rodearte de personas que estén en tu mismo lugar es algo que te beneficiará cuando necesites desahogarte o cualquier cosa relacionada con este mundo.

 

¿Ha cambiado tu punto de vista acerca de la enseñanza durante la preparación de las oposiciones?

En mi caso, en la carrera aprendí muy poco y, motivación y ganas por aprender tuve pocas. No había mucho que me impulsara a seguir aprendiendo cosas nuevas. Opositando me llené de ideas, de recursos… Ahora es un no parar, ¡Menudo mundo el de la educación!.

 

¿Cómo se superan los momentos de “no puedo más”?

Parando. Hay que saber parar, en esos momentos todo puede esperar, primero eres tú y luego tú. Cuando estés bien todo irá bien, mientras…

 

¿Nos puedes dar algún consejo para las futuras opositoras?

No te agobies, poco a poco, piensa que esto es un camino largo que te enseñará muchas cosas, guárdatelo todo, no solo es vomitar en un examen todo lo que sabes. Disfruta del viaje.

 

¡Menuda todoterreno!

Con esa energía y esas ganas, seguro que este año será el año de Leticia.

¡Pero también el tuyo!

 

Mucho ánimo a todas las que estáis día tras día preparándoos para el mayor y más bonito reto de vuestra vida: ser maestras.

 

 

FormArte, el arte de formar

OPOSITORA, no dejes de lado el descanso.

Queda un mes y pico para el GRAN día y empezamos a sentir que el tiempo apremia. Este periodo suele ser una etapa complicada en la que se juntan una mezcla de presión, estrés, alta exigencia y falta de tiempo para ti misma.

Ante esta situación, un pensamiento muy común suele ser el de: voy a dedicarle más horas. Miramos el calendario y nuestra agenda para descubrir de dónde podemos sacar más horas y momentos de estudio.

 

Sabemos que, por mucho que te digamos que no es momento de empezar a meterle más horas, no nos vas a hacer ni caso. Pero si lo haces, como mínimo, hazlo con cabeza.

 

Ten en cuenta que la capacidad de memorización y aprendizaje de nuestro cerebro es limitada. Por muchas horas que pases delante de los apuntes y temario, este tiempo no va a ser directamente proporcional a lo que vayas a retener.

Proponerse estudiar 12 o 14 horas al día es una locura, se recomienda un máximo de 8 horas bien empleadas. No pretendas pasarte todo el día “estudiando” porque esto no va a traducirse en aprendizaje y vas a quemarte.

 

Y obviamente, si estudias más horas, necesitas un mayor descanso. No quieres llegar al examen hecha polvo, por lo tanto, no menosprecies este punto.

 

¡Tienes que llegar en perfectas condiciones tanto físicas como mentales!

 

Cuando hablamos de descanso nos referimos tanto a dormir bien como a desconectar del estudio.

 

Necesitas dormir tus horas. Tanto para que el tiempo en que repasas y estudias sea útil y productivo como para estar fresca el día del exámen. Si entras en una espiral de descansar menos de lo necesario, vas a ir acumulando cansancio y llegará un punto en que no podrás más.

 

Ya te hablamos de la importancia de dormir bien, pero como recordatorio:

  • Duerme las horas que necesites. Cada cuerpo es un mundo pero todos necesitamos nuestras 7 u 8 horas para rendir como campeonas.
  • Mantén una rutina de sueño intentando acostarte y levantarte siempre en horas parecidas. De esta forma tu cuerpo se acostumbrará y estará más preparado para el descanso.
  • Duerme en un lugar fresco, bien ventilado, sin luz y con el mínimo ruido posible.
  • Si te cuesta dormir, puedes tomarte una infusión relajante o meditar.

 

Si maltratas tu cuerpo, no podrás rendir como quieres ni ahora, ni el día de las pruebas.

 

Y en cuanto al descanso mental…. Podemos entender que si antes te tomabas un día y medio libre, reduzcas tu tiempo de ocio a dos medio días o a un solo día, a medio día si nos apuras mucho, pero bajo ningún concepto se te ocurra pasarte 24h/7dias estudiando sin descansar de las opos.

 

Aunque en tu mente suene de lo más productivo estudiar cada día sin parar, esto solo te va a generar más estrés y ansiedad.

 

Estos breaks son importantes para despejar tu mente y no saturarte. Hacer un descanso mental pero también cambiar de ambiente y olvidarte, por un ratito, de tu rincón de opositora.

 

Tampoco te olvides de cuidar tu cuerpo siguiendo una alimentación sana y ejercitándote un poco.

Si no eres muy aficionada al deporte, como mínimo, camina media horita al día. No solo te ayudará a despejarte sino que puede ser una buena forma de evitar calambres, agarrotamiento y dolores de espalda. ¡No quieres llegar a las pruebas llena de dolores!

 

Y en cuanto a la alimentación… come en suficiente cantidad y prioriza la comida real que está llena de nutrientes. Quizás con el estrés y la presión, no tengas mucho hambre y se te pasen las horas, pero necesitas alimentarte bien.

¡Y no abuses de la cafeína o los estimulantes para rendir más horas!

 

KEEP CALM OPOSITORA. Llevas muuuuchos meses con esto, que no cunda el pánico. Cuídate y descansa  para afrontar las pruebas y sacar lo mejor de ti.

 

 

FormArte, el arte de formar.

Toca poner a prueba a tu cerebro y dejar a un lado la negatividad

Por mucho que te aconsejen y te aconsejemos que debes ser positiva y creer en ti, es posible que sigas un poco estancada en la negatividad. A las puertas del examen, atacada de nervios, estresada, preocupada y (inserta cualquier sentimiento negativo).Vamos a intentar darle la vuelta para afrontar la recta final con ánimo y fuerza.

 

 

A pesar de que tengamos una tendencia a la negatividad, esto no tiene por qué ser permanente. Todo está en nuestro cerebro y este enfoque pesimista, puede cambiar.

 

Como ya te hemos mencionado otras veces, una de las funciones más críticas de nuestro cerebro es la de mantenernos seguros. La amígdala, que es responsable de nuestras reacciones de lucha o huida, está constantemente buscando amenazas para que nos indique cómo responder y mantenernos seguros.
De acuerdo con este importante objetivo de supervivencia, nuestra amígdala tiende a estar pendiente de las malas noticias. Y así nuestros cerebros están preparados para la negatividad. Una vez que nuestros cerebros siguen las vías neuronales negativas y siguen regresando a ellas, las conexiones se vuelven más fuertes y son éstas las que se activan ante cualquier suceso.

 

PERO… Oh, la la! Existe lo que se llama neuroplasticidad, por lo que nuestros increíbles cerebros siempre pueden crear nuevas conexiones neuronales, incluidas las conectadas para la positividad.

Una vez que empezamos a enfocar nuestros pensamientos y nuestra atención a nuestro potencial y a las posibilidades maravillosas que tenemos ante nosotros, preparamos al cerebro para que busque lo positivo.

 

Cualquiera que sean los pensamientos que tengamos, cualquier cosa que escojamos para enfocar y prestar atención, es lo que el cerebro comienza a buscar en el mundo. Esto es lo que los neurocientíficos llaman el “sesgo de confirmación” del cerebro. En otras palabras, al cerebro le gusta tener razón y tiende a buscar información que coincida con lo que ya está pensando.

 

Por lo tanto, si crees que todo es complicado y solo surgen problemas, cada pequeña cosa te parecerá un nuevo handicap. Si vas creyendo que no estás preparada para opositar y el exámen te irá mal, sufrirás hasta el día que te den los resultados y este último mes se te hará una montaña.

En cambio cuando te orientas a la parte positiva y te sientes agradecida por lo que tienes, no solo te sentirás más tranquila y feliz, sinó que todo lo que hagas, lo harás con mucha más energía y fuerza., creyendo que lo conseguirás.

 

Y el poder de cambiar los pensamientos, lo tienes tú.

 

Imagina que un día vas a comprarte ropa y te dejas el móvil en el probador. Cuando estás en caja pagando, un dependiente se te acerca con el móvil en la mano y te pregunta si es tuyo.

Puedes maldecirte por ser tan despistada y pasarte el resto del día tirándote puñales. O puedes sentirte súper afortunada que el chico lo haya encontrado y haya tenido la amabilidad de venir corriendo hacia ti para devolvértelo.

Parece un ejemplo muy tonto, pero en la reacción negativa, no solo te estás amargando sino que te estás juzgando y poniendo un montón de etiquetas que te quitan energía, debilitan tu autoestima y que a la larga son muy destructivos.

En la segunda reacción, te focalizas en que hay gente atenta y amable. Esto te genera un sentimiento alegre y positivo y de confianza. Y ojo, eso no quita que puedas pensar: “Tengo que ir más cuidado”

 

¿Cómo cambiar el enfoque negativo?

Esto no es algo que suceda de la noche a la mañana con solo desearlo. Como la mayoría de cosas, necesita su tiempo y constancia por tu parte.

 

Hay muchísimas maneras de trabajarlo y practicarlo, pero hoy te daremos un par de ideas.

Cuando te suceda algo inesperado y estés entrando en la espiral de negatividad, PARA y sé realista y racional. ¿Qué significa eso?

Que te pares a reflexionar qué significa, qué es cierto y qué se está inventando tu cerebro.

 

“Me van a ir mal las pruebas, voy a suspender”

¿Por qué? ¿Qué hechos demostrables apoyan esta suposición? ¿Has estado todo este tiempo tocándote las narices sin hacer nada? No, ¿verdad? ¿Entonces?

 

“Es que seguro que los demás opositores lo llevan mejor”

¿Has hablado y evaluado de forma objetiva a TODOS los opositores que se presenten en tu CCAA? Espero que no, porque en ese caso… ¡cuánto tiempo habrás perdido! Que hayas hablado con uno o dos compañeros y CREAS que lo llevan mejor por lo que te cuentan, ni significa que estén más preparados que tú ni que vayan a hacerlo mejor en las pruebas.

 

SÉ OBJETIVA Y PIENSA EN TODO LO QUE TÚ SÍ HAS HECHO Y ESTÁS HACIENDO, POR FAVOR. ¡Que no es poco!

 

La positividad está estrechamente relacionada con la gratitud. Sentirse agradecida por lo que tienes te permite darte cuenta de lo afortunada que eres y de todas las posibilidades que has tenido y tienes por delante.

Otra idea que funciona bien, es empezar o terminar el día escribiendo entre tres y cinco cosas por las que te sientas agradecida.  Fíjate en las cosas simples a lo largo del día que te dan placer como comer algo que te guste, una canción que te ponga de buen humor o jugar cinco minutos con tu perro.

Al principio habrá días en que te parecerá imposible encontrar algo bueno. LLevo todo el día en casa, estudiando y repasando, sin quitarme el pijama.. ¿qué puede haber de bueno? Te preguntarás.

Pero aquí está la magia; tienes que encontrar algo bueno por pequeñito que sea.

SI lo haces a diario, poquito a poco te irás dando cuenta de estas cosas mientras las estés viviendo y te sentirás más contenta.

 

Esto son solo dos ideas para empezar, pero hay muchísimas formas de hacer ese cambio de chip e ir entrenando tu cerebro para cambiar la forma en que percibe lo que sucede.

 

FormArte, el arte de formar.