Educación inclusiva

 

La educación inclusiva tiene que implicar la plena inclusión de TODOS los niños. Es decir, que TODOS LOS NIÑOS/AS SE INCLUYEN EN TODOS LOS SENTIDOS; NO SOLO EN LA TEORÍA. No hay niños segregados.

Los soportes para la inclusión deben incluirse en prácticas cotidianas. ¿Qué debería significar eso? Que todos y cada uno de los niños sean apoyados para participar en todos los aspectos del aprendizaje. Que existan adaptaciones de materiales y planes de estudio, sí, pero que no implique que un alumno/a deba realizar el 50% de su educación en un rincón solo.

 

En un artículo sobre la inclusión, ponían un ejemplo muy claro sobre cómo se puede llevar a cabo de forma satisfactoria.

En una escuela, un niño con síndrome de Down aprendía la lengua de signos para complementarla con la lengua hablada, que usaba para comunicarse con el resto de clase. Sus profesores decidieron llevar a cabo un taller de signos de palabras clave con el resto de los alumnos, para que cada semana aprendieran nuevos signos.

Esto creó la oportunidad para él de compartir sus conocimientos y además, reforzar no solo su aprendizaje, sino también su comunicación.

 

Esto es realmente INCLUSIÓN.

Que todos los estudiantes puedan participar en las experiencias del aula con el resto de alumnas/os, pero con los soportes y adaptaciones necesarias. Tanto para ellos como para sus compañeros.

No ignorar las diferencias individuales, sino aceptarlas, quererlas y valorarlas como la clave de que cada persona sea única i especial. El objetivo jamás tiene que ser que un niño/a sea “normal” (¿qué diablos es normalidad?), sino que todos puedan crecer y aprender juntos.

 

Que se separe al niño con discapacidad o problemas de aprendizaje, dándole clase a él solo con un ayudante o soporte, no es inclusión. ¿No sería más bien exclusión? No está participando en la clase realmente, no está viviendo el día a día con sus compañeros, se limita a estar un reducido % con ellos, hecho que promueve la separación y que sus compañeros lo vean como alguien diferente al resto.

 

Abracemos la diferencia, sí, pero de todos. Que no hay dos personas iguales, que tú y yo somos distintos, pero esas diferencias individuales no tienen que frenarnos.

Uno de los grandes handicaps es que se confunden los términos. Se usa inclusión como sinónimo de integración y… ¡ERROR!

Aunque pueda parecer que tienen objetivos aparentemente iguales, la integración es un paso hacia la inclusión pero no es la última parada del camino.

 

La integración se centra el los alumnos con necesidades educativas especiales, en normalizar su vida habilitando distintos soportes, recursos y profesionales. La inclusión, en cambio, se dirige a TODAS/OS LAS/OS ALUMNAS/OS, teniendo como objetivo mejorar la calidad educativa en su conjunto y para todos.

 

La integración propone la adaptación curricular como medida de superación de las diferencias de los alumnos especiales. La inclusión propone un currículum inclusivo, común para todos los alumnos en el que, implícitamente, vayan incorporadas estas adaptaciones. No es que cada alumno aprenda cosas distintas, sino que aprendan lo mismo pero de distinta forma.

La integración presupone que existe una separación o segregación de unos pocos y que estos deben adaptarse al sistema existente. La inclusión presupone que todos somos distintos y que hay un único sistema para todos, pero que es el sistema el que se adapta a la diversidad.

 

Resumiendo, el gran error es creer que la inclusión se centra en solo unos cuantos estudiantes y no en todos. Este malentendido conduce, al fin y al cabo, a la exclusión, sea del tipo que sea. Tanto si está separado en una aula, unidad o colegio a parte, como si se le separa durante la mayor parte del día.

 

La inclusión de niños con discapacidad o trastornos educativos NO disminuye el estándar educativo del resto de la clase. Totalmente al contrario, aporta muchos beneficios, incluyendo el desarrollo social y de comunicación, la empatía, comprensión positiva, etc. Es un plus para todos los alumnos compartir su día a día y su aprendizaje. ¿No nos damos cuenta?

 

Luchemos por una educación inclusiva en que se de apoyo a CADA niño en la pertenencia, la participación y el acceso a la oportunidades, siendo reconocido y valorado por la contribución que aporta.

 

 

FormArte, el arte de formar.

 

5 formas de que tus alumnos participen más en clase

 

Conseguir que las alumnas/os participen en clase puede ser un gran reto. Especialmente según el grupo que tengas delante; hay grupos con estudiantes muy participativos y otros a los que arrancarles algunas palabras es casi misión imposible.

La buena noticia es que existen estrategias efectivas para conseguir aumentar la participación de tus alumnas/os y es mucho más fácil de conseguir de lo que puede parecer.

 

La curiosidad de los estudiantes puede ser estimulada de manera que fortalezca su conexión con las lecciones, las interacciones entre ellos y su voluntad de comprometerse con los objetivos de aprendizaje. Hay técnicas sencillas que tú puedes usar durante tu clase para aumentar esta curiosidad y, por lo tanto, el compromiso entre los alumnos, especialmente de los más mayores, que corren un mayor riesgo de perder el interés.

 

¿Quieres descubrirlas?

¡Desvelamos el misterio!

 

Estrategias para aumentar la participación en clase:

Aprovechar el poder del misterio.

Esto lo saben a la perfección desde escritores como Agatha Christie hasta los guionistas de Stranger Things. Los humanos tenemos una necesidad compulsiva de descubrir qué sucede a continuación. Nos encanta resolver misterios y encontrar secuencias y patrones. Así que, ¿por qué no introducir tu próximo tema con algún misterio?

Puedes plantear alguna pregunta amplia relacionada con el temario y que tus estudiantes las discutan en grupo. Después se pueden debatir las respuestas y enlazarlas con el tema que toca trabajar. Las conjeturas siempre son un punto de partida estupendo para el aprendizaje.

Menos es más.

Relacionado con el punto anterior, una buena estrategia para fomentar la participación puede ser hacer menos preguntas, pero que sean más profundas. Por ejemplo, usar preguntas que empiecen con un: “Qué pasaría sí…” o “Cómo podría…” y buscar preguntas que no tengan una respuesta indiscutible de sí o no, o que se basen en simplemente recordar hechos. El objetivo es fomentar el pensamiento y la discusión colaborativa.

Si hay alumnos que son menos participativos porque son más tímidos o tienen menos confianza, puedes hacer grupos y designar a estos alumnos como portavoces.

 

 

¿Qué quieres saber sobre…?

Hay parte de la lección o del conocimiento que debe ser dado por instrucción directa; es decir, necesitan aprenderlo a través de la transmisión. Pero si se juegan bien las cartas y se orienta a la alumna/o, se puede fomentar su curiosidad y con ello, el aprendizaje.

Podemos hacer alguna actividad para ver qué saben tus estudiantes sobre el tema que se está tratando y, una vez visto cuánto saben y hasta qué punto, podemos plantearles qué creen que deberían saber y que les gustaría saber. Les apetecerá más estar atentos y aprender si es algo que les pica la curiosidad.

Se puede hacer una lista con todas las curiosidades que vayan surgiendo y pedirle a cada alumno o grupo de alumnos que se encarguen de investigar y resolver una de las dudas. Luego ellos mismos pueden hacer de profes y entre todos terminar de aprender todos los conocimientos necesarios.

 

 ¿Y para qué sirve esto?

Muchas veces hemos tenido que aprender cosas que no sabemos para qué necesitamos saberlas. Hoy en día, con  lo fácil que es acceder a Internet y a la información, está pregunta puede estar aún más en la orden del día.

Puedes mostrarles a tus alumnos por qué ese contenido es importante para ellos: cómo lo van a usar más adelante en su vida o cómo usa la gente ese conocimiento en el mundo real. Esto puede hacer mucho más interesante un tema, además de dar pie a crear proyectos diferentes para aplicar los aprendizajes.

 

Fomentar la colaboración dinámica:

En todos los puntos anteriores te lo hemos dejado caer, pero el trabajo colaborativo en grupos pequeños puede ser un gran WIN con la orientación adecuada. Permite a los estudiantes desarrollar habilidades sociales y al mismo tiempo obtener conocimientos. Aprenden cómo el éxito individual y grupal son mutuamente dependientes y cómo llenar los vacíos en el conocimiento de los compañeros, además de hacerlo en un entorno que es atractivo porque es social. No es necesario que sean actividades largas, sino que se pueden hacer perfectamente cortas e informales.

 

 

Al principio puede costar conseguir que toda la clase participe, pero no hay nada imposible con la estrategia adecuada.

De hecho, ellos mismos se sentirán más a gusto y fomentaremos que tengan más ganas de involucrarse y aprender. Además, puede ser perfecto para crear más cohesión de grupo y que pierdan el miedo en expresarse.

FormArte, el arte de formar.

 

 

Este 2019 lo vas a petar y más si te pones buenos propósitos

Terminó el 2018 te has adentrado al 2019 con todo lo que este año te tiene preparado.

¿Estás lista?

Cuando termina un año solemos hacer grandes listas de propósitos encabezados por los clásicos:

  1. Ir al gimnasio (este año en serio).
  2. Ser más ordenada
  3. Sacarme X (una carrera, el exámen de conducir, la opos..)
  4. Aprender un nuevo idioma
  5. … (introduce cualquier propósito que lleve en tu lista más de 3 años seguidos).

 

A pesar que puedes fijarte nuevos propósitos en cualquier momento del año, es cierto que en estas fechas, la motivación y las ganas de cambios son mayores. Vemos el nuevo año como una etapa que empieza y, ¿por qué no hacerlo con objetivos? Es una forma de simbolizar este nuevo comienzo.

La idea es buenísima y probablemente esté acompañada de ilusión, pero….

Pero lamentablemente, con el paso de los meses y en medio de la vorágine, todo lo que queríamos hacer se queda en simples intenciones. Por eso, algunos de los propósitos se van repitiendo año tras año sin llegar a cumplirlos.

¿Qué sucede? Muchas veces los propósitos son demasiado grandes para conseguirlos de golpe, y otras veces quizás los planteamos por inercia. Bien sea porque tu amiga también se lo ha propuesto, porque es una meta frustrada de años anteriores, porque crees que debes hacerlo, etc.

 

Este año, puede ser la oportunidad para ponerte objetivos con cabeza. Y que, aunque te cueste un poquitín (ya sabes que a quién algo quiere, algo le cuesta), seas capaz de cumplir.

 

Para empezar, tómate tu tiempo para reflexionar sobre qué quieres conseguir. Haz introspección y piensa en aquello que realmente quieres y puedes lograr. Plantéate algunas preguntas como por ejemplo: ¿qué quieres cambiar? ¿hacía dónde te diriges? ¿cómo puedes mejorar tus hábitos de vida?

 

Es muy importante que sea cuál sea este propósito, sea sobre ti misma; no proponerte cambiar a otros o aspectos que no dependen de ti. Es muy difícil que esto funcione y la energía que tendrías que invertir sería muy elevada. Siempre debes centrarte en ti misma. Se dice que debes cambiar aquello que puedas y aceptar lo que no se pueda y es totalmente cierto. Poner tu energía en cambiar algo que no está en tus manos, es malgastarla. Mejor darlo todo con algo que sí que dependa de ti.

 

Otro punto fundamental es que los objetivos sean alcanzables y medibles. Hablando en plata: sé realista, nada del cuento de la lechera.

 

¿A qué nos referimos?

 

Por ejemplo, el propósito de ponerse en forma está muy bien si crees que es lo que quieres y que te permitirá sentirte mejor, descargar adrenalina, estar menos estresada, etc.

No obstante, si nunca has sido muy deportista y por ejemplo decides apuntarte al gimnasio, ponerse como meta “ir 4 veces por semana” puedes ser una locura y demasiado hardcore para empezar. Lo mismo si buscas conseguir un cuerpo súper específico, alomejor tu constitución no está hecha para aquello que tienes en mente, pero recuerda que te llevará a otro punto igual de perfecto.

 

Y además de realistas, los propósitos deben ser específicos y coherentes.

 

Siguiendo con el mismo ejemplo, el propósito del gimnasio/hacer deporte/llámalo  X, está genial. En enero hay un aumento considerable de altas en cualquier gimnasio (venimos de Navidad y de las 80.000 comidas y entra el pánico), pero muchos de los que empiezan, pasados el primer mes no vuelven a pisar el gimnasio.

 

Querer hacer deporte y mantenerse activo está muy bien, no obstante, ponerse como meta simplemente hacer deporte o ir al gimnasio, es demasiado genérica. Quizás mejor plantearse hacer ejercicio durante una hora, dos veces por semana, ¿no?

 

 

Y otro punto importante, no ponerse objetivos que vayan a ser una tortura. Una cosa es querer cambiar algunos aspectos para ser más feliz, sentirte mejor, ser más productiva, lo que sea, y otra es presionarte para hacer algo que va a ser un suplicio.

Si odias el gimnasio y no es de tu agrado, no te obligues a ir. Si lo que quieres es hacer deporte, busca una actividad que te guste más. ¡No hay opciones ni nada para ponerse en forma!

 

¿Cuando empezar? NO es necesario ni obligatorio que todos los cambios los empieces a la vez el día 1 de enero. Tómatelo con calma. Las cosas de palacio van despacio y los nuevos hábitos también cuestan lo suyo de coger. Ves uno a uno o escoge alguno más sencillo y uno que te cueste más para hacerlos a la par.

Puedes escoger una fecha en la que sepas que estarás motivada, tranquila y preparada para empezar. Eso sí, tampoco te nos duermas en los laureles.

 

 

Y lo último que podemos decirte es… ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡VE A POR ELLO CAMPEONA!!!!!!!!!!!!!!!

 

Comprométete contigo misma para conseguirlo. ¿Quieres un consejito? Ponte post-its motivadores en la nevera, en el espejo, como alarmas en el móvil, etc. ¡Todo vale!

 

Ah, no! Lo último llega ahora: Si un día/semana/X no lo cumples o en algún momento flaqueas… NO PASA NADA. No te martirices, no te hables mal, no te eches toda la caballería por encima. Todos fallamos, todos tenemos días malos, todos nos merecemos una tregua.

Date cariño y amor ese día y empieza el siguiente al 100% otra vez.

 

¿Ya tienes tus propósitos del 2019 en mente?

Sea como sea, esperamos que termines el año como te mereces: feliz, riendo y rodeada de los tuyos, que empieces el nuevo con muchas ganas y energía y que el 2019 te traiga felicidad, fuerza para las oposiciones y, a poder ser, ¡tu plaza!

 

Feliz 2019 OPOSITORA.

FormArte, el arte de formar

 

En la piel de una opositora: Entrevista a una opositora.

Encontrarte con personas que están en el mismo camino o proceso que tú da cierta paz. Poder compartir experiencias, miedos, conocimientos, dudas y ánimo cuando se necesitan..

 

Por eso, opositora, hoy te traemos una nueva sección con una entrevista a Sara, una de nuestras opositoras de la familia FormArte.

Tanto si ya estás opositando como si estás meditándolo, esta entrevista puede ayudarte a ver las cosas desde otro punto de vista. (o como mínimo, sentirte reconfortada porque estás experimentando lo mismo).

 

Sara es una chica de 29 años que cursó educación infantil, un grado de turismo y ha hecho un máster referente a su última carrera. Este es su segundo año estudiando oposiciones y su idea es presentarse en la próxima convocatoria en Asturias.

¿Quieres conocer la historia de Sara y cómo encara ella las oposiciones? ¡Sigue leyendo!

 

¿En qué momento decidiste empezar a opositar?

Yo no tenía muy claro que quisiera opositar al terminar la carrera, no eran mis planes iniciales. De hecho, a pesar de que siempre había sido mi vocación, como era muy jovencita al terminar la carrera decidí empezar Turismo. Precisamente fue trabajando en el sector del turismo que me dí cuenta cómo se trabaja en las empresas privadas, que esa dinámica no me gustaba y empecé a pensar que opositar podía ser mi camino. Yo siempre quise ser maestra y me decidí por las oposiciones de educación infantil. Opositar te da unas ventajas frente al resto de cosas, además ahora salen muchas plazas, y creí que era el momento.

 

¿Por qué escogiste una academia?

Para empezar de cero, me parecía que era una buena opción. Cuando te decides a opositar vas un poco perdida y pensé que sería mucho más fácil arrancar. Además de la ayuda en el terreno de estudio, en una academia conoces a más gente, si están trabajando aprendes muchas cosas de ellos y para empezar, era lo que necesitaba.

 

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir FormArte?

Elegí FormArte por lo que transmitía, tenían un blog que explicaban cosas diferentes, eran muy cercanos, venías a preguntar y te daban toda la información, te ayudaban mucho. No es lo mismo llamar a una academia y que te respondan solo con las cuatro cosas básicas a que se preocupen por ti con lo que tú necesitas. ¡Si incluso me ayudaron a cuadrar los horarios! Para mi fue un acierto.

 

¿Qué estás aprendiendo como opositora?

He aprendido que es un camino muy largo, que hay que ser constante y que es importante tomárselo en serio, que con ir solo a clase no es suficiente. Si realmente quieres tener opciones de aprobar las opos, tienes que dedicarte a ello e ir a por todas.

 

¿Cómo te organizas?

Intento ser constante para no descentrarme. Si trabajo por las mañanas, después de comer descanso un rato viendo un capítulo de alguna serie y me pongo a estudiar. Intento tener un horario fijo; ponerme siempre a estudiar a la misma hora, en el mismo sitio porque siento que estoy más centrada y, como estoy acostumbrada, lo hago de forma mecánica.

 

¿Qué crees que es lo más duro de opositar?

Yo creo que lo más difícil es estar estudiando año tras año lo mismo y ver que no se avanza. Son los mismos temas, parece que te los sabes, pero al ponerte a escribirlos parece que no. Es un proceso muy largo y también desanima. Y sobre todo cuando ves a otras personas que ya se han presentado varias veces y  siguen ahí. Frustra bastante.

 

¿Qué crees que es lo más importante al opositar para tener éxito?

No desanimarte, tener paciencia, tener mucha rutina, ser consciente que es un camino largo y sobre todo organizarse: dedicar unos días estudiar, otros a preparar progra, otros a hacer supuestos, etc. Parece mentira pero la organización es clave. Y también no quedarte con lo básico, querer ir un poco más allá: buscar mucha información, leer muchos libros, etc. En resumen: Constancia.

 

¿Qué esperas conseguir aprobando las opos?

Supongo que lo mismo que todos los que opositan: trabajar en lo que siempre he querido, con una plaza fija y estar muy contenta en un cole con mis niños. Para mi sacarse las oposiciones y conseguir una plaza, te da calidad de vida.

 

 

¿Cómo se superan los momentos de “no puedo más”?

Los momentos de no puedo más se superan intentando desconectar. En ese momento de “ya no puedo más con la vida”, que existen y pasan a veces, creo que lo mejor es cerrarlo todo, no entrar en la habitación donde estudias durante un par de días, irte lo más lejos que puedas, disfrutar de la gente y salir un poco del estudio. Sería como aquello de alejarse para verlo en perspectiva y coger fuerzas. Es lo que a mi me funciona.

 

¿Te has planteado dejarlo en algún momento?

No, la verdad que no. Tengo muy claro que es lo que quiero, quiero presentarme, intentar aprobar y sacar la máxima nota posible. Puede haber algún día que pienses: no quiero seguir estudiando, pero es cosa de un día. Desconectas ese día y al día siguiente vuelves a ello.

 

¿Qué consejo le darías a otra opositora o a alguien que se plantee opositar?

Que no lo dejen y que se esfuercen mucho.  Como ya he dicho, es un camino largo pero la gente lo consigue y sobre todo que se lo tomen en serio. Que al final, hay mucha gente que se presenta por presentarse, que se miran por encima los temas, hacen un par de supuestos pero no lo hacen a conciencia. Que busquen una rutina, que pidan ayuda si lo necesitan y que mucho ánimo.

 

 

Muchas gracias Sara por darnos tu punto de vista como opositora. Esperamos que tengas mucha suerte y que consigas tu ansiada plaza y poder trabajar en aquello que deseas.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Feliz Navidad Opositora

Llega Navidad y…

Y es momento de tomarse un break.

Estos días, si tienes la suerte de tener vacaciones, son un fantástico momento para adelantar estudio y dedicarle todas las horas que no puedes durante la semana.

 

Por un lado, queremos animarte a aprovechar estas horas libres para avanzar temario y para acercarte un poquito más a tu objetivo. Llegar a los objetivos que te habías planteado o bien ir más allá.

 

Pero por otro lado.. queremos pedirte que disfrutes.

 

¿Sabes? Estas Navidades son irrepetibles. Por mucho que te juntes de nuevo el próximo año, con las mismas personas durante la cena de Nochebuena, por ejemplo, no va a ser igual. Aunque lo intentárais reproducir.

Cada instante es único.

 

Pero además, los momentos son efímeros y tal como vienen, se van. No sabes qué va a pasar durante este año y dónde ni cuándo estarás en 365 días. Por mucho que lo intuyas no tienes ninguna certeza, por lo tanto, vive el momento.

No dejes que pasen los trenes, no te permitas no disfrutar del tiempo que tienes, porque es un regalo.

 

Independientemente del significado que tenga para ti la Navidad, suele ser sinónimo de reunirse y reencontrarse con los tuyos. Con las personas a las que aprecias y quieres, las que te acompañan en tu día a día, las que te hacen la vida un poquito más fácil. Y esta es la verdadera magia, ¿no?

 

Evidentemente que esto se puede hacer durante todo el año, pero parece ser que nos gustan las tradiciones y reunirnos por estas fechas, abrazándonos muy fuerte y recordando con nostalgia a los que no están en la mesa. ¿Vas a perdértelo?

 

No dejes escapar este momento. No permitas que nada (ni nadie) te lo quite.

Haz que sea especial y eso no quiere decir que sea exuberante o con grandes galas, presentes o festines, para nada.

Lo especial y lo verdaderamente valioso es regalar tu tiempo y regalar tu cariño. Y también empápate del de los tuyos.

 

 

Deja por un día, dos  o tres, las opos, el estudio, las preocupaciones y los miedos a un lado, y céntrate en las personas que tienes delante.

En escuchar cómo están, cómo se sienten, qué sueños les quedan por cumplir y en reíros juntos que, al final, son las anécdotas con las que te quedas.

 

Comparte con ellos tu tiempo porque es lo más preciado que puedes dar.

 

De pequeños nos dedicábamos a hacer listas gigantes con todas aquellas cosas que nos gustaban; coches teledirigidos, muñecas increíbles, playmobils con todos los detalles y accesorios, game boys con los juegos de moda, máquinas para hacer helados, gominolas e incluso experimentos y otros muchos tantos juegos y juguetes que anunciaban por la tele. En general pedíamos cosas materiales con las que poder jugar y divertirnos. (y cuando nos traían un pijama no entendíamos por qué).

 

Pero cuando te haces mayor te das cuenta que las cosas materiales no lo son todo. Que tener lo último en tecnología, un reloj bonito, un coche fabuloso o ir a la última moda, no sirve de nada si no hay nadie que te abrace, te escuche y esté a tu lado.

Con el tiempo aprendes que el tiempo es, verdaderamente y aunque suene a tópico, lo mejor que tenemos y lo mejor que podemos dar.

 

Por eso queremos pedirte que lo des y te lo des. Que te hagas ese regalo a ti misma y lo disfrutes como una enana.

 

Que retengas cada instante bonito en tu memoria y hagas un álbum en tu cabeza con los recuerdos de estas Navidades. No se trata de hacer fotos con el móvil para compartirlas por instagram, se trata de hacer fotos mentales para retenerlas y recordar esos momentos cuando vengan días malos o cuando los eches de menos.

 

¿Estás lista?

 

Disfruta de estas Navidades.

 

Desde FormArte te deseamos unas muy felices fiestas llenas de instantes preciosos y de felicidad.

 

 

 

 

 

 

 

Si no puedes vivir sin redes sociales, toca desintoxicarse

Las redes sociales se han hecho un hueco importante en nuestra vida. Para algunos es una herramienta de trabajo, para otros una forma de difundir contenido, para muchos una forma de mantenerse conectado y al día con los amigos (y los no tan amigos), y también una forma de entretenerse.

 

Las redes sociales han revolucionado la sociedad y han traído multitud de cambios con ellas. Algunos mejores y otros no tanto. Pasar tiempo en ellas está muy bien, sin embargo, el problema llega cuando pasamos demasiado tiempo. Y cuando les dedicamos un tiempo que deberíamos estar dedicando a otras cosas.

 

Ya te contamos en nuestro post acerca de los ladrones de tiempo, que las redes sociales son uno de los mayores ladrones de tiempo de hoy en día.

¿Cuánto tiempo pasas cada día en Instagram, twitter, facebook, youtube…? Si empiezas a contar, te darás cuenta que le dedicas varias horas de tu jornada y eso está afectando a tu estudio.

 

Estás estudiando y te llega una notificación de instagram (ya te has distraído), primero decides ignorarla pero al cabo de 5 minutos decides que mejor lo miras, respondes si es necesario en un segundo y ya te vuelves a poner. ERROR.

Probablemente ese segundo que has pronosticado, pase a ser mínimo 5 minutos y ya has perdido el hilo y la concentración. Súmale que las redes sociales suelen tener un punto de adictivo, que una vez entras, te atrapan y acabas perdiendo el tiempo.

 

Las redes sociales nos atrapan y, sin darnos cuenta, las revisamos una y otra vez, arruinando la productividad o el disfrutar de la vida desconectados.

 

Echarle un vistazo a Facebook e instagram en momentos de ocio o cuando estás aburrida como en el autobús o en la sala de espera del dentista, no es un problema por sí mismo (aunque puedes aprovechar esos momentos muertos para repasar ;)). No obstante, se convierte en un mal hábito cuando perjudica a tu rendimiento. Si los descansos o las revisiones de las redes sociales son un big deal para ti y te gustaría volver a ser más productiva y centrarte en el estudio 100%, sigue leyendo porque este post te interesa.

 

Cómo desintoxicarte de las redes sociales y dejar de perder el tiempo ahí

 

Paso 1:

Primero de todo puede ser muy positivo saber cuánto tiempo pasas en ellas. Quizás solo con ver el número te asustas y decides dejarlo. ¿Cómo hacerlo?

Por un lado puedes saber las horas exactas que pasas en instagram y facebook desde las mismas aplicaciones. En ambas redes hay un apartado llamado “Tu actividad”, en el que te da el número de horas al día que pasas.

Y por otro lado, hay aplicaciones externas, como moment,  que te dicen cuántos minutos pasas en el  móvil además del número de veces que lo desbloqueas.

 

Paso 2:

Una vez hemos identificado la magnitud del problema, pasaremos al primer paso: desactivar las notificaciones.

En la configuración de tu móvil puedes desactivar todas las notificaciones relativas a una aplicación y, como no es probable que un mensaje, comentario o like de instagram sean una emergencia, puedes mantenerlas silenciadas. Ver que tienes una interminable lista de notificaciones puede generar ansiedad en plan “work to do”, por lo tanto, si no las ves, adios problema. Ojos que no ven….

También es una buena práctica silenciar las notificaciones de whatsapp durante las sesiones de estudio. Si es algo realmente importante, pueden llamarte. Si no sabes que recibes mensajes, no te distraes. Además, la mitad de las veces los mensajes son de esos grupos llenos de gifs, vídeos y fotos que realmente no te dicen nada con chicha. Mejor, déjalo para tu rato de ocio.

 

Paso 3:

Piensa y planifica cuánto tiempo quieres pasar en redes sociales. Raciona el acceso, sobre todo mientras estás estudiando. Las redes sociales y los smartphones, son adictivos, por eso, lo mejor es medir su consumo.

Deja el teléfono lejos de ti mientras estés estudiando y fíjate la meta de estar 2-3 horas sin revisarlo. Lo ideal sería que tampoco lo cojas durante los ratitos de descanso y que en lugar de aprovecharlos para chequear tus redes o mensajes, estires las piernas y te despejes de otra forma.

 

Paso 4:

Si ves que no puedes dejar de desbloquear el móvil y mirar si la luz de las notificaciones parpadea, una ayudita extra nunca está mal.

Hay algunas aplicaciones que pueden ayudar con esta tarea:

  • Freedom: Es una de las apps más completas que puedes encontrar. Con ella puedes programar horarios durante los que quieres que el smartphone no emita ningún tipo de notificación y el kid de la cuestión, restringir el acceso a las aplicaciones que consideres que te hacen perder más tiempo. ¿Lo malo? Solo es para el team Iphone
  • Offtime: Es una alternativa de la anterior. Además de restringir el acceso y quitar notificaciones durante ciertos periodos de tiempo, puedes configurar recordatorios para ver cuánto tiempo llevas mirando el móvil y hacer un seguimiento de este.
  • Forest: Esta app es un poco más divertida. Plantas árboles y bosques en función del tiempo que te mantengas alejada del teléfono. Plantas semillas, que tardan 30 minutos en crecer, según el tiempo que quieras mantenerte centrada y el objetivo es no salir de esta app porque sinó mueren. Además ganas monedas virtuales que luego puedes donar a la ONG Trees for the Future. Es un buen motivo para dejar el móvil de lado, ¿verdad?

 

Paso Bonus

Si ni con esas puedes desengancharte y tu rendimiento sigue viéndose afectado, ha llegado el momento de plantearse dejar el mundo 2.0 por una temporada. Borra las apps de tu móvil e intenta vivir sin ellas. Quizás 15 días son suficientes, pero un mes puede ser un buen objetivo.

 

Observa cómo cambia tu vida (y sobre todo tu rendimiento) sin ellas y fliparás.

 

Y recuerda que cuando eres pequeña esto no existía. Si podíamos vivir sin ellas entonces, podemos hacerlo ahora.

 

Si consigues desintoxicarte de las redes sociales, puedes ponerte algún tipo de premio, ¿no? Premiarse siempre es una forma estupenda de estar más motivada y lograr lo que te propones.

 

¿Qué te parece? ¿Lo intentamos?

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

 

 

Todo lo que necesitas saber sobre el subrayado.

 

En nuestro post de consejos para estudiar mejor te comentamos lo útil que era subrayar y hoy queremos contarte por qué usar esta técnica y cómo hacerlo para maximizar sus beneficios.

 

¿En qué consiste subrayar?

Sí, damos por hecho que ya sabes qué es subrayar pero siempre es útil empezar por una buena definición, ¿no?

Subrayar consiste en poner una línea debajo de las palabras elegidas con el objetivo de diferenciarlas de las demás y que al volver a leer estas resalten del resto de texto para que la vista se fije en ellas. La finalidad de esta técnica es ahorrarte tiempo en el momento de elaborar esquemas, resúmenes o de repasar, sin perder el sentido del texto, ya que todo lo que merece destacarse ya ha sido señalado.

Apostamos lo que sea a que a ti precisamente no te sobra el tiempo, pero si quieres terminar de convencerte, ¿vamos a por las ventajas de subrayar?

 

¿Por qué debes subrayar? Sus beneficios:

 

  • El tiempo que inviertas en subrayar se recupera en el momento de hacer resúmenes o repasar. No necesitarás leer de nuevo todo el texto, sino que con leer lo subrayado será suficiente para recuperar toda la información pertinente que tienes que recordar.
  • Diferenciar las ideas principales de las secundarias es una técnica muy útil para captar la estructura de un texto. Por ejemplo, al realizar un esquema o redactar un resumen será mil veces más fácil si previamente has subrayado.
  • Es una técnica activa. ¿qué significa eso? Que te permite estar concentrada, focalizada en el estudio, evita distracciones y ayuda a mantenerte motivada.
  • Como captarás la estructura del texto, su sentido te quedará mucho más clara y, por lo tanto, la comprensión del texto será mucho mejor.

 

Lo más recomendable es que esta técnica la apliques durante la segunda lectura del texto, dado que en la primera no tienes la visión del conjunto que te permite reconocer qué ideas son más importantes.

 

Evidentemente cuánto más lees, más fácil es comprender los textos y encontrar los datos relevantes, pero si no conoces el texto puedes cometer errores por muy buena lectora que seas.

 

El subrayado tiene un doble objetivo:

  1. Señalar todo aquello que merece ser destacado, procurando que la lectura del texto subrayado tenga sentido por sí misma.
  2. Diferenciar las ideas según su importancia, con lo cual se detecta la estructura del tema. En este punto tendrás que distinguir las ideas principales, las ideas secundarias y, por último, los aspectos, matices y datos anecdóticos.

 

Aunque parezca mentira, hay distintos tipos de subrayado y el más importante es el lineal, el que conocemos de toda la vida, vamos. Como bien sabes, consiste en colocar una o varias líneas debajo de las ideas que se quieren destacar.

 

Algo muy importante y que muchas veces nos pasamos por el forro es que, al subrayar tenemos que destacar IDEAS, NO PÁRRAFOS ENTEROS.

No todas las ideas son igual de importantes, por lo cual es importante que las podamos diferenciar con subrayados distintos. La forma más sencilla de hacerlo es usando varios colores (por ejemplo, naranja para las ideas principales, amarillo para los autores y morado para la legislación).

En este punto queremos hacer un inciso. ¿sabes qué hay estudios que han demostrado que los colores más efectivos para resaltar información son el rojo y el azul? El rojo es un color un poco más agresivo y mejor limitarlo a destacar las ideas y conceptos más importantes, pero se dice que es el color que mejor memoriza el cerebro. El azul, en cambio, es más sosegado y transmite más calma pero también es un color que el cerebro retiene con facilidad.

 

Un buen truquillo cuando estás subrayando es hacer anotaciones en los márgenes del texto para indicar las relaciones entre varias ideas o temas, destacar información muy relevante o señalar dudas o partes que quieras ampliar.

 

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Y tú, ¿sueles usar la técnica del subrayado? ¿Tienes algún truquillo al hacerlo o lo haces sin pensar?

 

FormArte, el arte de formar

¿Cómo hacer una buena planificación?

 

 

En nuestro último post te hablamos de todos los beneficios que te iba a aportar una buena planificación, pero no todo vale.

No es suficiente con hacer cuatro anotaciones en una hoja, dividiendo el número de temas a estudiar por el número de días.

Se tiene que hacer bien o apaga y vámonos.

 

Una planificación útil es un poco más compleja  y lleva un poco más de tiempo realizarla, pero también te va a aportar más beneficios.

 

¿Cómo tiene que ser una planificación?

REALISTA

Ya lo hemos comentado muchas veces, al principio estás súper mega motivada, llena de energía y ganas. Y claro, parece que cada día de estudio va a cundir mucho y que va a ser mucho más fácil. Es posible que peques de optimista al realizar tu planificación, tanto en el tiempo dedicado a redactar temas como al dedicado al estudio y repaso.

Tienes que intentar ser realista, dejar tiempo para descansar y para divertirte, y un tiempo extra en plan comodín, para rellenar los huecos ocasionados por los imprevistos (que ten por seguro, van a ocurrir).

Es mejor que empieces con una preparación suave y, a medida que veas que vas cumpliendo los objetivos y que puedes rendir más, que apretes un poco con las horas dedicadas o el nivel de exigencia.

 

FLEXIBLE

No dejes que la planificación sea algo rígido e inalterable. Habrá imprevistos, es como la ley de Murphy, siempre los hay por A, B o C. Y no pasa nada, es totalmente normal. Pero precisamente por ser algo tan normal, es bueno tenerlo en cuenta al hacer la planificación. Un buen truquillo es reservar unas horas extras, en plan comodín, bien para dedicarlo a un tema complejo que te está costando más de lo esperado, para suplir el retraso que lleves, repasar, etc. En caso que no lo necesitases, puedes avanzar materia o darte un merecidísimo descanso.

 

REVISABLE

No nos engañemos, un plan a largo plazo es difícil que esté bien diseñado desde el minuto uno. Por ello, es importante que vayas revisándolo cada X tiempo para comprobar si estás cumpliendo con los objetivos programados. En caso que no acabe de ajustarse a la realidad, puedes readaptarlo según las circunstancias.

 

PERSONALIZADA

Nosotros, los demás opositores y las personas de referencia, te vamos a dar consejos de cómo planificarte para intentar ayudarte, pero tienes que hacer tu propia planificación. Solo tú conoces tus circunstancias y sabes qué es lo mejor para ti. Cada persona es un mundo y para algunos va a ser más o menos complicado concentrarse, redactar un tema, estudiarlo o repasarlo. Pero no solo eso, hay muchísimas variables en juego: las horas que puedes dedicarle, tu ritmo circadiano (cuándo estás más activa para estudiar), dónde te concentras mejor, etc. Por eso tu planing debe ser personalizado y revisable.

 

ESCRITA.

Si no la pones por escrito es como si no hubieras hecho nada, por mucho que hayas meditado al respecto y hayas tomado cincuenta mil decisiones. Para que sea efectiva debes plasmarla en papel o de forma digital. ¿Por qué?

  • Porque la podrás consultar y ver cómo está yendo.
  • Porque va a ser mucho más concreta; qué harás y cuándo lo harás.
  • Porque va a ser un
  • Porque te va a servir para motivarte.
  • Porque si no está escrito te vas a relajar y dejarás de lado los objetivos concretos que te hayas marcado.

EQUILIBRADA:

Debes equilibrar el tiempo dedicado a cada tarea. Por mucho que repasar te de una pereza tremenda, también es importante y necesaria. Evidentemente, en un principio dedicarás más tiempo a elaborar los temas y a estudiar, pero no dejes de lado ninguna de las partes.

 

 

¿Ya tienes tu planificación hecha?

 

Si aún no estás del todo convencida de hacer un planing y quieres saber qué beneficios tiene, puedes leerte nuestro post sobre las ventajas de hacerte tu propia planificación

 

 

FormArte, el arte de formar

 

Por qué debes planificarte el estudio de las opos de magisterio desde YA.

 

Probablemente cuando estabas en bachillerato te bastaba con estudiar un día o dos antes; memorizabas un tema, lo vomitabas al día siguiente y aprobabas con bastante facilidad.

Como universitaria quizás te coincidían varios exámenes en una misma semana. En ese momento había que programar un poquito cómo organizarse para que no hubiera interferencias, pero nada del otro mundo. Con suerte, si te encontraste ya con el plan Bolonia, ya habías tenido exámenes parciales que eliminaban parte del temario.

 

Ahora eres opositora y las reglas del juego han cambiado.

Ya no hay exámenes parciales que te quiten materia y te permitan dedicarte a preparar otro. Aquí no basta con conocer todos los temas, hay que asimilarlos y procurar que no se olviden de un día para otro (objetivo que puedes conseguir con la técnica del repaso). Además, tienes que relacionar los distintos temas entre sí, de forma que los aprendizajes sean significativos.

 

Para conseguir llegar a las oposiciones bien preparado ya no vale eso de vivir al límite, sobre la marcha y estudiar cuando se puede o apetece. De este modo, los resultados serán más bien pobres.

 

Ahora necesitas una planificación. 

 

Es importante que tengas cierto control para saber si estás cumpliendo con los objetivos establecidos o necesitas readaptarlos para cumplir el plan a largo plazo. Y eso lo vas a saber con una planificación meticulosa.

 

¿Qué ventajas tiene una planificación?

 

Si preparas las opos siguiendo un plan determinado que puedas readaptar, según tus necesidades y según vayas cumpliendo los objetivos que te has marcado, te aportará muchos beneficios. ¿Quieres saber cuáles?

 

Fortalece la creación de hábitos de estudio y de trabajo individual.

Ya te comentamos que si estudias de forma regular, a las mismas horas y en el mismo lugar, cuando llegue la hora de ponerse manos a la obra, ya estarás habituada y te sentirás mucho más predispuesta a hacerlo. Por el contrario, si estudias unos días, otros no y no tienes un horario fijado, cada vez que quieras ponerte a estudiar te resultará más fácil vaguear o decir: “ya me pongo mañana, total por un día…”. Y así no vamos a ninguna parte.

 

Es un control de lo más eficaz para prepararte las opos.

Si, desde un principio, has establecido la cantidad de temas que tienes que redactar, estudiar y repasar en un periodo determinado (un mes, por ejemplo), cuando termine podrás comprobar si los cálculos iniciales se están cumpliendo o si has sido poco realista. Es una buena forma de medir tus progresos y de motivarte.

Te permites hacer una readaptación, a tiempo.

Si la experiencia confirma que no puedes estudiar tantos temas en una semana, bien sea porque eran poco realistas en general o  porque con tus horarios no es posible, puedes reajustar este planing. Una vez conoces los fallos al planificarte, puedes plantearte si debes estudiar más horas a la semana o dedicarle menos horas al repaso con tal de aproximarte a los objetivos programados.

 

Es una forma de motivarte

Ya te comentamos que la motivación es esencial. En este caso, si ves que vas cumpliendo tu planificación y estás alcanzando tus objetivos, vas a tener un chute de energía brutal. Te va a permitir mantener tus propósitos y seguir trabajando y estudiando al máximo. Y sin olvidarnos que te va a dar más confianza en ti misma y a reforzar tu autoconcepto.Y ¿sabes qué? Te acerca aún más a tu deseada plaza.

 

Racionaliza el tiempo que le dedicas al estudio y al ocio

Aunque se deban hacer sacrificios, una oposición no es sinónimo de renunciar a todos los placeres y momentos de ocio, ni a vivir como una ermitaña en tu cueva estudiando.

Hacer deporte, salir con tus amigas, familia o pareja, ir al cine, a conciertos, hacer una escapada, pasar un día fuera de excursión (introduce cualquier cosa que te guste hacer), es muy saludable, vital y te proporcionan un estado de relajación necesario.

Lo que tienes que hacer es establecer el número de horas semanales que vas a dedicarle al ocio y en qué momento es más oportuno hacerlo. Intenta, dentro de la medida de lo posible, que sean un período de descanso entre maratón y maratón de estudio.

Esta planificación del tiempo de estudio – ocio, te permite no tener que renunciar a tus momentos de diversión, pero que tu rendimiento de estudio sea el que has programado. Si respetas tus horarios, puedes tenerlo todo.

 

Ahorras tiempo y energía.

Si te planificas el estudio y el repaso, lograrás fijar mejor los conceptos en la memoria. Además si sabes hacer una buena distribución de estos, podrás hacer menos y obtener los mismos resultados que haciendo un montón más distribuidos sin ton ni son.

 

 

¿Qué te parece? ¿Te animas a hacer tu propia planificación ?

Puede darte un poco de pereza en un principio, pero te aseguramos que es una estrategia clave para mantenerte activa, cuerda y motivada. Y los resultados hablarán por sí solos.

 

Desde FormArte os ayudamos a hacer una planificación de las oposiciones, tanto a nivel online como presencial. Distribuimos el temario y las distintas partes a lo largo del curso para que puedas avanzar sin prisa pero sin pausa. Y los resultados también hablan por sí solos.

 

 

FormArte, el arte de formar

¿Vas a dejar que el miedo te paralice?

 

“Todo lo que quieres, está al otro lado del miedo”

 

Quizás te estás planteando opositar pero no te atreves a dar el paso. Querías apuntarte a una academia en septiembre pero, finalmente, no lo hiciste.

 

¿Por qué?

Por el miedo.

 

Miedo a equivocarte, miedo a fracasar, a perder el tiempo, al cambio, a lo desconocido…

 

El miedo es una respuesta innata para evitar el peligro, sea físico o emocional. A pesar que el miedo sea una reacción innata puede ser una barrera para conseguir tus objetivos. La buena noticia es que es posible superarlo.

 

El verdadero reto está en atreverte a dar el paso y darle esquinazo al miedo. En este momento, tus sueños, tus objetivos, tu meta, está en el otro lado.

 

¿Y si no sale bien? Te estarás preguntando .

Quizás en otros momentos de tu vida hayas intentado algo y no lo hayas conseguido. O puede que no te sientas preparada o con suficientes conocimientos para intentarlo. A lo mejor tu familia y amigos no están de tu lado o no conozcas a nadie que lo haya conseguido.

 

Primero de todo, ¿cuándo vas a estar preparada? ¿Realmente crees que llegará un momento en que te sientas lista para emprender el camino? ¿qué tiene que pasar? Si no hay nada real y de suficiente peso que te frene, es tu cabecita la que te dice que no estás preparada.

Y no es verdad. Estás preparada. Espera, te lo vamos a volver a repetir:

YA ESTÁS PREPARADA.

En el caso de las opos, nadie empieza a opositar sabiéndolo todo, es un proceso. Y a medida que avanzas en el proceso sientes que estás llegando más y más lejos.

 

Tus experiencias pasadas tampoco determinan las futuras. Primero de todo porque tu yo del pasado no es la misma persona que eres ahora. Ahora mismo eres una versión más fuerte, madura, capaz y valiente que tiempo atrás. Además entra en juego la constancia y las ganas que tengas de conseguir tu meta. Quizás en tus anteriores experiencias no estabas suficiente motivada  o realmente no lo querías. Cuando quieres conseguir algo, vas a por ello y pones toda la carne en el asador. Y en este caso, estamos seguros que es tu SUEÑO y vas a luchar con uñas y dientes para conseguirlo.

 

Puede que no conozcas a nadie que lo ha conseguido, pero ¿desde cuando eso es un motivo? Aquí estás tú para hacerlo. En la historia hay miles de millones de casos de personas que han conseguido cosas por primera vez sin ningún precedente anterior; en tu caso te garantizamos que hay muchas y muchos que ya lo han conseguido.

Y si no cuentas con el apoyo de tu familia o amigos, sabemos que es desmoralizador y duro pero eh! En FormArte tienes una familia dispuesta a darte todo el calor y ánimos que necesites. Y no somos precisamente una pequeña familia…

 

A menudo tememos lo desconocido, es normal. Salir de nuestra zona de confort nunca es fácil. Pero si te quedas ahí estancada, muy a gustito, sí, pero sin moverte, no lograrás aquello que deseas. Y generalmente, las mejores cosas están justo fuera de esta zona.

 

Trágate tus miedos y sal ahí fuera a comerte el mundo.

O ven a vernos y te sacamos este miedo en un plis plas.

 

Parte de tu miedo proviene de subestimar tus propias virtudes, y por ende, no tener la confianza para lanzarte a obtener aquello que deseas.

 

Para superar los miedos tienes que moverte y hacer pasos hacia adelante. Acojona al principio, sobre todo en el momento antes de dar el salto. Te entra vértigo.

Pero ya verás que una vez hayas traspasado TUS límites, ese miedo inicial desaparece.

 

Valorate, pon la frente en alto, y tu miedo será eclipsado con una gran disposición a vivir el futuro al 100%.

 

Pero ojo, este es un camino duro. Necesitas energía, sentirte fuerte y en equilibrio. Pero que no sea fácil no significa que no puedas o no seas capaz.

Las opos son una aventura.

Surgirán problemas, pero ten confianza en ti misma, que los podrás superar si tienes la firme convicción y dedicación necesaria para acercarte a tus metas. Recuerda que ningún mar calmado, hace experto a un marinero

Nada de miedos, nada de peros, que solo se vive una vez, y tienes una vida por delante, llena de alegrías y tristezas, altos y bajos, y no es lícito permitir que el miedo te frene y te quite los logros que puedes estar a punto de conseguir.

 

 

Sí, llegó el momento de convertir tus miedos en motivaciones, y de ir hacia adelante.

¿Piensas esperar mucho más en conquistar tus sueños?

 

FormArte, el arte de formar.