Todo lo que necesitas saber sobre el subrayado.

 

En nuestro post de consejos para estudiar mejor te comentamos lo útil que era subrayar y hoy queremos contarte por qué usar esta técnica y cómo hacerlo para maximizar sus beneficios.

 

¿En qué consiste subrayar?

Sí, damos por hecho que ya sabes qué es subrayar pero siempre es útil empezar por una buena definición, ¿no?

Subrayar consiste en poner una línea debajo de las palabras elegidas con el objetivo de diferenciarlas de las demás y que al volver a leer estas resalten del resto de texto para que la vista se fije en ellas. La finalidad de esta técnica es ahorrarte tiempo en el momento de elaborar esquemas, resúmenes o de repasar, sin perder el sentido del texto, ya que todo lo que merece destacarse ya ha sido señalado.

Apostamos lo que sea a que a ti precisamente no te sobra el tiempo, pero si quieres terminar de convencerte, ¿vamos a por las ventajas de subrayar?

 

¿Por qué debes subrayar? Sus beneficios:

 

  • El tiempo que inviertas en subrayar se recupera en el momento de hacer resúmenes o repasar. No necesitarás leer de nuevo todo el texto, sino que con leer lo subrayado será suficiente para recuperar toda la información pertinente que tienes que recordar.
  • Diferenciar las ideas principales de las secundarias es una técnica muy útil para captar la estructura de un texto. Por ejemplo, al realizar un esquema o redactar un resumen será mil veces más fácil si previamente has subrayado.
  • Es una técnica activa. ¿qué significa eso? Que te permite estar concentrada, focalizada en el estudio, evita distracciones y ayuda a mantenerte motivada.
  • Como captarás la estructura del texto, su sentido te quedará mucho más clara y, por lo tanto, la comprensión del texto será mucho mejor.

 

Lo más recomendable es que esta técnica la apliques durante la segunda lectura del texto, dado que en la primera no tienes la visión del conjunto que te permite reconocer qué ideas son más importantes.

 

Evidentemente cuánto más lees, más fácil es comprender los textos y encontrar los datos relevantes, pero si no conoces el texto puedes cometer errores por muy buena lectora que seas.

 

El subrayado tiene un doble objetivo:

  1. Señalar todo aquello que merece ser destacado, procurando que la lectura del texto subrayado tenga sentido por sí misma.
  2. Diferenciar las ideas según su importancia, con lo cual se detecta la estructura del tema. En este punto tendrás que distinguir las ideas principales, las ideas secundarias y, por último, los aspectos, matices y datos anecdóticos.

 

Aunque parezca mentira, hay distintos tipos de subrayado y el más importante es el lineal, el que conocemos de toda la vida, vamos. Como bien sabes, consiste en colocar una o varias líneas debajo de las ideas que se quieren destacar.

 

Algo muy importante y que muchas veces nos pasamos por el forro es que, al subrayar tenemos que destacar IDEAS, NO PÁRRAFOS ENTEROS.

No todas las ideas son igual de importantes, por lo cual es importante que las podamos diferenciar con subrayados distintos. La forma más sencilla de hacerlo es usando varios colores (por ejemplo, naranja para las ideas principales, amarillo para los autores y morado para la legislación).

En este punto queremos hacer un inciso. ¿sabes qué hay estudios que han demostrado que los colores más efectivos para resaltar información son el rojo y el azul? El rojo es un color un poco más agresivo y mejor limitarlo a destacar las ideas y conceptos más importantes, pero se dice que es el color que mejor memoriza el cerebro. El azul, en cambio, es más sosegado y transmite más calma pero también es un color que el cerebro retiene con facilidad.

 

Un buen truquillo cuando estás subrayando es hacer anotaciones en los márgenes del texto para indicar las relaciones entre varias ideas o temas, destacar información muy relevante o señalar dudas o partes que quieras ampliar.

 

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Y tú, ¿sueles usar la técnica del subrayado? ¿Tienes algún truquillo al hacerlo o lo haces sin pensar?

 

FormArte, el arte de formar

¿Cómo hacer una buena planificación?

 

 

En nuestro último post te hablamos de todos los beneficios que te iba a aportar una buena planificación, pero no todo vale.

No es suficiente con hacer cuatro anotaciones en una hoja, dividiendo el número de temas a estudiar por el número de días.

Se tiene que hacer bien o apaga y vámonos.

 

Una planificación útil es un poco más compleja  y lleva un poco más de tiempo realizarla, pero también te va a aportar más beneficios.

 

¿Cómo tiene que ser una planificación?

REALISTA

Ya lo hemos comentado muchas veces, al principio estás súper mega motivada, llena de energía y ganas. Y claro, parece que cada día de estudio va a cundir mucho y que va a ser mucho más fácil. Es posible que peques de optimista al realizar tu planificación, tanto en el tiempo dedicado a redactar temas como al dedicado al estudio y repaso.

Tienes que intentar ser realista, dejar tiempo para descansar y para divertirte, y un tiempo extra en plan comodín, para rellenar los huecos ocasionados por los imprevistos (que ten por seguro, van a ocurrir).

Es mejor que empieces con una preparación suave y, a medida que veas que vas cumpliendo los objetivos y que puedes rendir más, que apretes un poco con las horas dedicadas o el nivel de exigencia.

 

FLEXIBLE

No dejes que la planificación sea algo rígido e inalterable. Habrá imprevistos, es como la ley de Murphy, siempre los hay por A, B o C. Y no pasa nada, es totalmente normal. Pero precisamente por ser algo tan normal, es bueno tenerlo en cuenta al hacer la planificación. Un buen truquillo es reservar unas horas extras, en plan comodín, bien para dedicarlo a un tema complejo que te está costando más de lo esperado, para suplir el retraso que lleves, repasar, etc. En caso que no lo necesitases, puedes avanzar materia o darte un merecidísimo descanso.

 

REVISABLE

No nos engañemos, un plan a largo plazo es difícil que esté bien diseñado desde el minuto uno. Por ello, es importante que vayas revisándolo cada X tiempo para comprobar si estás cumpliendo con los objetivos programados. En caso que no acabe de ajustarse a la realidad, puedes readaptarlo según las circunstancias.

 

PERSONALIZADA

Nosotros, los demás opositores y las personas de referencia, te vamos a dar consejos de cómo planificarte para intentar ayudarte, pero tienes que hacer tu propia planificación. Solo tú conoces tus circunstancias y sabes qué es lo mejor para ti. Cada persona es un mundo y para algunos va a ser más o menos complicado concentrarse, redactar un tema, estudiarlo o repasarlo. Pero no solo eso, hay muchísimas variables en juego: las horas que puedes dedicarle, tu ritmo circadiano (cuándo estás más activa para estudiar), dónde te concentras mejor, etc. Por eso tu planing debe ser personalizado y revisable.

 

ESCRITA.

Si no la pones por escrito es como si no hubieras hecho nada, por mucho que hayas meditado al respecto y hayas tomado cincuenta mil decisiones. Para que sea efectiva debes plasmarla en papel o de forma digital. ¿Por qué?

  • Porque la podrás consultar y ver cómo está yendo.
  • Porque va a ser mucho más concreta; qué harás y cuándo lo harás.
  • Porque va a ser un
  • Porque te va a servir para motivarte.
  • Porque si no está escrito te vas a relajar y dejarás de lado los objetivos concretos que te hayas marcado.

EQUILIBRADA:

Debes equilibrar el tiempo dedicado a cada tarea. Por mucho que repasar te de una pereza tremenda, también es importante y necesaria. Evidentemente, en un principio dedicarás más tiempo a elaborar los temas y a estudiar, pero no dejes de lado ninguna de las partes.

 

 

¿Ya tienes tu planificación hecha?

 

Si aún no estás del todo convencida de hacer un planing y quieres saber qué beneficios tiene, puedes leerte nuestro post sobre las ventajas de hacerte tu propia planificación

 

 

FormArte, el arte de formar

 

La clave mágica que necesitas conocer para opositar (I)

¿Sabes cuál es uno de los requisitos básicos e imprescindibles que necesitas para opositar?

 

LA MOTIVACIÓN

Desde que he publicado mi libro recibo cientos de mensajes de opositoras y opositores (y no solo de educación) contándome como están llevando el proceso, como se sienten, que es lo que les frustra y como después de años en esta rueda la motivación se desvanece…

Si no estás motivada, vamos mal y de poco servirá que seas perfectamente capaz o que te tires diez horas al día estudiando. Tienes que estar plenamente convencida de lo que estás haciendo y poner toda la carne en el asador para conseguirlo.

 

En una oposición debes dedicar muchas horas al estudio y hacer muchos sacrificios. Dicen que a quién algo quiere, algo le cuesta, y en este caso es totalmente cierto. Salidas con amigos, viajes, escapadas en pareja, reuniones familiares, festivales… al fin y al cabo, experiencias que te apetecerá vivir. No nos alarmemos, no significa que no vayas a poder disfrutar de estos momentos, pero sí que quedarán limitados al tiempo libre que te quede.

 

Tú debes determinar qué sacrificios estás dispuesto a realizar y si te merece la pena preparar la oposición y la energía y la fuerza que te mantendrá en pie tendrá que venir de ti misma; de tu propia motivación.

 

¿Qué es la motivación?

 

La motivación sería la determinación o voluntad que impulsa a la persona a hacer determinadas acciones o comportamientos para alcanzar un determinado objetivo. La motivación te influye de forma determinante a realizar conductas para llegar a un objetivo concreto, en tu caso, a aprobar las oposiciones.

 

La motivación es una fuente de energía que tiene cuatro características básicas:

  • Es una fuerza que origina una conducta, explica por qué se elige esa conducta y no otra de diferente.
  • Cuando empieza la conducta, es la que aporta la energía necesaria para mantenerla a pesar de todas las trabas y obstáculos que podamos encontrar por el camino.
  • Orienta y conduce la conducta hasta lograr el objetivo o meta buscado.
  • Es importantísimo que la motivación sea interiorizada y asumida por nosotros mismos. Si no es así, a la primer atisbo de dificultad, lo dejaríamos correr. La motivación externa no es suficiente y menos para un proceso tan duro como es una oposición.

La motivación es clave para que te mantengas tenaz en tu lucha por la plaza. La motivación te va a hacer falta sobre todo para ponerte a estudiar. Si no tienes altas dosis de energía, se te va a hacer muy cuesta arriba. Por eso, hoy vamos a compartir contigo algunas estrategias para que esta motivación sea más poderosa. ¡Ya verás como la vida de opositora se te hará menos cuesta arriba!

 

Estrategias para mantener la motivación

Crear el hábito de estudio

Es posible que ya haya pasado un tiempo desde que terminaste de estudiar y hayas perdido el hábito de estudiar. Has de recuperarlo y encima debes incrementarlo porque las opos son tarea dura. Una de las mejores formas de empezar es hacerlo de forma constante, a poder ser a diario y, a poder ser, en un mismo espacio. Si lo haces así, cuando llegue la hora de ponerte al lío, terminarás por hacerlo de forma automatizada. y no será un tremendísimo esfuerzo. Esto no significa que no puedas repasar tus resúmenes o esquemas en ratitos muertos.

Sabemos que hay casos y casos y que quizás tu situación no te permite tener esta rutina diaria, pero intenta ceñirte a ella todo lo que puedas.

Trabajar buscando objetivos concretos.

Una vez que has tomado la decisión de opositar, tienes un objetivo claro: aprobar la oposición y ser funcionaria. Esta meta te da la fuerza y vitalidad necesaria para trabajar día  a día, pero también es importante que te marques objetivos más concretos  y a corto plazo. Por ejemplo, tener redactado X tema para un día concreto, estudiar tantos temas en un mes, repasar tantos temas en una semana, etc.

Estos mini objetivos son tu forma de cuantificar cómo lo estás llevando y conseguirlos te aporta una satisfacción que es un chute extra de motivación.

 

Te mereces un premio, ¿no?

Reforzar una conducta aumenta la probabilidad que esta se mantenga a lo largo del tiempo. El castigo, por el contrario, disminuye la posibilidad que esto se mantenga. ¿Por qué no sacarle provecho a esto?

Si has programado una sesión de 3 horas de estudio o realizar una tarea concreta, no te levantes cada 10 minutos para ir a por agua, estirar las piernas, llamar, revisar las redes sociales, mandar un whatsapp… de esta forma solo pones el foco en las pocas ganas de estudiar. En cambio si después de haber cumplido tus objetivos, te concedes un premio por haber cumplido el objetivo establecido, la cosa ya cambia. Los premios variarán según tus gustos, evidentemente. Puedes elaborar una lista con todas aquellas cosas que te gusta hacer.

 

Usar técnicas activas.

El empleo de técnicas activas acorta la vivencia del tiempo, hace más amena la actividad de estudiar y produce una mayor memorización del material así trabajado. Para beneficiarte de estas ventajas tienes que emplear las técnicas activas de subrayado, esquematización, resúmenes, elaboración de temas, realización de gráficos, comentar los temas en grupo, simulacro de examen, etc. (Próximamente te contaremos estas técnicas activas con más profundidad)

 

 

 

Estas son solo algunas de las estrategias que te pueden ser útiles para aumentar la motivación. ¿Quieres que te demos algunas más? ¡Atenta a nuestros próximos posts!

 

 

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

La importancia del tiempo de descanso mientras opositas

 

Cuando estás en la vorágine del día a día preparando tus oposiciones es muy fácil caer en el pensamiento de: “no puedo permitirme parar”. Cualquier rato libre es un buen momento para aprovechar y seguir preparándote y rascas todo lo que puedes para maximizar tu tiempo de estudio.

 

 

La creencia de base es algo así como: Cuanto más estudie y menos descanse, más avanzaré. Por unos meses no va a pasar nada, ya descansaré cuando termine.

 

Si ya has opositado anteriormente quizás te suene. Comprendemos perfectamente este pensamiento, es de lo más normal y parece que tenga todo el sentido común.

Pero no.

Para nada.

Es un error.

Ya sabes lo que dicen: “No por mucho madrugar amanece más temprano”.

No por muchas horas que te tires, vas a estudiar más y a rendir mejor.

 

El tiempo de descanso también forma parte del estudio. Debería ser sagrado para ti.

Necesitas que tanto tu mente como tu cuerpo reposen y recarguen pilas.

 

Diariamente, semanalmente y, si nos apuras, algún descanso un poquito más largo de vez en cuando también puede ser muy beneficioso.

 

Cuando te dimos algunos tips para sobrevivir a las opos de magisterio, ya te hablamos de la importancia de la planificación cuando estás opositando, pero esta es necesaria incluso para el tiempo de descanso.

 

Evidentemente cada persona es un mundo y tienes que encontrar qué es lo que mejor te funciona a ti y cómo gestionar el tiempo de descanso. Sin embargo, hoy te traemos algunas ideas o consejos por si quieres probar a ver qué tal te van.

 

Los tipos de tiempo de descanso que necesitas

Descansar entre sesiones de estudio

 

Seguro que has escuchado cientos de veces que se debe descansar mientras estás estudiando y muchas referencias distintas sobre cuál es el ratio óptimo de estudio – descanso.

 

Primero de todo, debes plantearte de cuánto tiempo dispones para estudiar. No es lo mismo poder estudiar 8 horas un día, que disponer solamente de 2 horas. Si tienes más tiempo puedes plantearte descansos de 20 – 30 minutos pero si no, quizás 10 minutos son suficientes. (Si quieres, puedes descargarte uno de nuestros temas gratis)

 

También debes tener en cuenta la complejidad del tema que te toque estudiar. Cuando un tema es más fácil o te parece más interesante, puedes estar más concentrado y avanzar más rápido sin necesitar hacer descansos. Seguro que alguna vez te ha pasado: estás muy enfrascada con un tema y sin darte cuenta ¡ya han pasado 3 horas! En cambio, cuando te cruzas con un tema que te cuesta más o te aburre sueles necesitar más tiempo de descanso y con más frecuencia.

 

También depende del lugar en el que estés estudiando. Probablemente en la biblioteca te vas a levantar menos veces que en casa.

 

Nuestro consejo en este aspecto es que descanses cada X tiempo pero que seas tú mismo quién regule esos tiempos. Hay muchos factores que toman partido y tus necesidades pueden variar de día en día. No te pongas a descansar cada 10 minutos, pero ves regulando el tiempo de descanso en función de cómo te sientas.

Quizás te va mejor parar 10 minutos cada 45 de estudio o parar 40 minutos cada 3 horas de estudio. Prueba con distintas combinaciones y date permiso para ir variando según tus necesidades.

 

Descansos durante la semana

 

Poder desconectar un ratito cada día también suele ser recomendable.

¿Para hacer qué?

Pues lo que te plazca. Ya te hemos comentado muchas veces que el deporte es una buena forma de canalizar energía y estrés, pero si quieres tocar el piano, apuntarte a costura, a mecánica o tumbarte en el sofá sin hacer nada, pues oye, adelante.

Te recomendamos, eso sí, que te alejes del lugar de estudio y que dejes de lado el tema “oposiciones”. Aunque sabemos que eso es más fácil decirlo que hacerlo 😉

 

Pero no solo eso. Estudiar 7 días a la semana puede ser muy duro. Las oposiciones son una carrera de fondo, pero en esa carrera es importante hacer algunas paradas para volver con las pilas cargadas. Sino la situación puede saturarte y superarte.

 

¿Qué es lo recomendable? Descansar un día a la semana y poder disponer de tiempo para ti. Con ese tiempo puedes hacer lo que te la bendita gana. Aprovechar para ver a tus amigos y familia, ir de excursión, ir al cine, al parque de atracciones, pasar el día fuera o quedarse en casa vagueando. Es tu tiempo libre, empléalo como sientas.

 

 

Entendemos en que hay casos en que, si por ejemplo estás trabajando y opositando, los momentos libres del trabajo va a ser precisamente cuando aprovecharás para estudiar. Sabemos que está situación está más reñida con poder descansar un día entero, pero te animamos a que encuentres unas horitas para poder tomarte tu tiempo. No nos cansaremos de repetirte que es muy importante que descanses.

 

 

Las mini vacaciones

Desconectar y descansar unos días siempre te vendrá bien. Si ves que puede entrar dentro de tu planificación irte tres días aprovechando un puente, ¿por qué no hacerlo?

Puedes ser una buena oportunidad para despejar tu mente y volver con más ganas.

 

Eso sí, ni te tomes 2 meses de vacaciones, ni lo hagas si sabes que vas a estar sufriendo por no estar estudiando. Las vacaciones siempre deben ser algo placentero, un paréntesis de alegría y tranquilidad.

Valora tu situación y decide.

 

 

Sea como fuere, encuentra tu equilibrio, qué es aquello que mejor responde a tus necesidades a día de hoy y ves gestionando tu descanso en función de cómo te sientas. Date cancha libre para probar distintas cosas y, aunque para el tiempo de estudio sí que necesitas de una rutina y organización más o menos fija, con el tiempo de descanso puedes permitirte más improvisación e ir decidiendo cómo quieres emplearlo.

 

 

Opositora toca descansar también.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Cuida de ti. Nadie más lo hará.

 

Encontrar el equilibrio entre cuidar a los demás y cuidar de ti misma es un desafío intimidante.

 

Estamos acostumbrados a dar, ayudar, hacer todo lo posible para los demás, estar todo el día en marcha, llegar a todo y más, hacer 80.000 cosas en nuestro día a día y aceptar ciertos comportamientos y ciertas situaciones como normales.

No, no hay “tiempo para tí” que suceda pronto.

Tirar, tirar, empujar, empujar, no hay tiempo para estar centrado.

Olvídate de ti porque no hay tiempo de sobras para perder en ti mismo.

 

No es de extrañar que la consecuencia sea retroceder en tus propios objetivos y apartarte de tus sueños.

No comes adecuadamente, estás estresada y te vas a la cama agotada sin marcar nada de TU PROPIA lista de tareas pendiente.

 

Y no, no nos referimos a hacer esa lavadora que llevas tres días atrasando. Hablamos de tus verdaderas tareas, aquellas que quieres hacer por y para ti, aquello que te va a ayudar a avanzar como persona, como profesional, como mujer o simplemente aquellas cosas que son importantes para tu salud.

Te excusas regularmente de las actividades agradables diciendo “No tengo tiempo”. Estás tan ocupada que tu cuidado personal se va por la ventana.

Relegas lo verdaderamente importante a un segundo plano.

¿No eres tú la que se quita horas de sueño, tratas con personas tóxicas, comes mal y a deshoras o no vas a esa clase de baile que tanto te gusta porque no tienes tiempo?

Anteponerlo todo a ti, puede pasarte factura con el paso del tiempo y hace que te olvides de lo importante que es cuidar de ti misma.

Que te olvides de lo importante que eres tú.

 

Sí, TÚ.

 

Estás demasiado ocupada con tu propio drama para darte cuenta: tu tiempo es tuyo y te mereces dedicártelo. Te mereces tiempo para ti, cuidar de ti. Darte esa paz, ese momento que solo te pertenezca a ti.

 

 

 

Desafortunadamente, la sociedad en la que vivimos no favorece el autocuidado. Parece que tus necesidades personales no son tan importantes. Estamos bombardeados por información y por la imposición de una forma de actuar. Hay demasiada presión para llegar a lo más alto, para ser de una forma concreta,para hacer las cosas bien (según la sociedad, claro), para intentar alcanzar una perfección que no existe.

E ir a contracorriente y decir BASTA no es tan sencillo.

 

Pero, ¿cómo puedes ser productivo, cuidar de los demás y llegar a lo más lejos si primero no te ocupas de ti misma?

 

Si sabes la fórmula mágica para hacerlo, que te haga feliz y a la larga no te perjudique, cuéntanoslo, por favor.

 

Si como nosotros no conoces dicha fórmula, te pedimos que pares un minuto.

 

Para un minuto y plantéate lo siguiente:

 

 

¿Qué pasa si te tomas un momento para evaluar tus propias necesidades y atenderlas sin falta (sin excusas, sin retrasarla, sin anteponer nada ni nadie)?

Puede que estés pensando: ¡Ni hablar! ¡Si tengo 1.500 cosas por hacer aún! Quizás dentro de dos semanas, el domingo, de 17:00 a 19:00 tengo tiempo. Eso sí, siempre y cuando haya tachado toda la lista de tareas pendientes. 

Entonces, te preguntamos: ¿Dónde está tu lista de tareas personales? Sí, esa lista que has dejado medio abandonada detrás de todas las demás y que dijiste: lo haré algún día.

Aquellas cosas en las que piensas de vez en cuando, mientras estás haciendo otras, pero descartas porque si te dedicas tiempo a ti, no lo tendrás para todo lo demás.

 

Se terminó. Ha llegado el momento.
HAZ UNA COSA.

Te lo debes a ti misma. Te debes hacer una sola cosa por ti. Ponte por delante de todo lo demás y haz una cosa de esa lista. Apúntate a bailar, aprende a tocar el piano, desempolva tus acuarelas y compra lienzos, participa en un grupo de música o lo que sea que te haga disfrutar, aquello que es solo tuyo y que te hará sentir bien.

Si aún tienes la mente bloqueada y lo que estás pensando es: es que entonces me quitará tiempo para estudiar o para hacer las tareas de casa o para avanzar trabajo, vamos a rebobinar.

 

Antes de comenzar, piensa en cómo te sentirás después.

Piensa en las otras cosas que tienes que hacer ese día, e imagínate haciéndolas con el sentimiento posterior de haber hecho algo para ti.

¿Sabes qué es ese sentimiento?

Satisfacción.

Gratificación.

Orgullo.

Una sensación de relajación y paz.

 

Al principio quizás te sientas mal y a tu mente vengan pensamientos de culpabilidad. Pero luego se pasa. Plantéatelo; ¿culpabilidad por estar cuidando de ti? ¿por regalarte un rato? Ese rato puede darte la energía, motivación y subidón de la semana.

Si te sientes bien contigo, lo demás va más rodado.

 

Si te va a costar, empieza con una cosa, como te comentamos. Una y no más.

Y luego, poco a poco, regálate más. Como en una relación, que vas dando y que te vas comprometiendo a medida que pasa el tiempo. No descuidas una relación, ¿verdad?

 

Pues esto es lo mismo.

Es un tipo de compromiso, pero esta vez, contigo misma.

Y eres lo más importante que tienes.

Recuérdalo.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Maestra, no dejes que los estereotipos de género limiten tus clases

 

Las ideas estereotipadas sobre lo que es adecuado para niños o niñas pueden limitar las oportunidades de los niños para aprender y desarrollarse.

 

Creemos que la mayoría de los profesionales de la educación moderna como tú y nosotros, somos muy conscientes y activos en desafiar los estereotipos de género. Sin embargo, a veces es una batalla cuesta arriba cuando estos estereotipos se mantienen por lo que los niños encuentran fuera de la escuela, a través de los medios de comunicación, sus propias familias u otras influencias de la sociedad.

 

Si bien todos estamos expuestos a los estereotipos de género, los niños y jóvenes son particularmente susceptibles a ellos cuando comprenden su lugar en la sociedad y su potencial. El aula es un entorno ideal para aumentar la conciencia de estos estereotipos y alentar el análisis crítico en los estudiantes para que estén preparados para llegar a sus propias conclusiones informadas.

Inspirar a los infantes y jóvenes a cuestionar los estereotipos de género les permite tomar decisiones informadas sobre su futuro y ampliar sus oportunidades
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La escuela debe ser un entorno seguro para aprender y explorar: puede ayudar a los discentes afirmando elecciones no convencionales, asegurándoles que está bien ser diferente y fomentando una cultura de aceptación.

 

Como maestra, estás en la magnífica posición de ayudar y animar a los estudiantes a cuestionar los estereotipos de género y darles una visión más tolerante e inclusiva. Esto puede llevarse a cabo de múltiples formas, resaltando ejemplos en los materiales de enseñanza, realizando actividades específicas para tratar el tema, al expresar comentarios y  revisando el comportamiento y comentarios de tus estudiantes. Vamos a entrar un poco más en el tema, dándote algunos ejemplos.

 

Si bien es posible que no seas tú quién esté tomando decisiones sobre qué textos y materiales se encuentran en el programa de estudios, sí tienes la oportunidad de pedir a los alumnos que cuestionen ejemplos de género dentro de esos materiales.

 

 

También puedes sugerir a los alumnos que consideren los tipos de textos escritos por o referidos a mujeres frente a hombres para analizar los roles que desempeñan los hombres frente a las mujeres en los ejemplos de los textos o los personajes de ficción. Las clases de matemáticas o sociales pueden brindar la oportunidad de ver las estadísticas en áreas como las brechas salariales de género o el sesgo de género en las carreras y el empleo.Aunque estén en primaria, nunca es pronto para empezar a concienciarles y tratar estos temas.

Si escuchas comentarios sexistas de los estudiantes, como “corres como una niña”, “los niños no lloran” o “vuelve a la cocina”, es importante discutir qué significan estas frases y sus consecuencias. Muchos estudiantes usarán este lenguaje sin la intención de insultar, por lo que es importante que se les pregunte sobre el mensaje subyacente y el impacto que tienen sus comentarios, en lugar de simplemente reprender o “prohibir” tal conversación.

Además, los infantes a menudo están muy interesados ​​en” controlarse “unos a otros y asegurarse de que sus compañeros sigan las” reglas “de género que aprendieron. Puedes establecer el modelo cuestionándolos y ofreciendo ejemplos contrarios de su propia experiencia.

 

Aprovecha cualquier situación en que surjan casos de estereotipos (de género o no) para analizarlos y hablar sobre ellos. Aprender a dividir con decimales no es más importante que aprender a ser tolerante y quitar las barreras de género que existen.
Si esa clase de mates se convierte en un apasionante debate en el que consigues que tus alumnos abran un poco su mente o, como mínimo, se lo planteen, ya has ganado muchísimo.

 

Como ya hemos comentado, habrá muchos materiales que te vengan dados o impuestos y no puedas hacer nada, pero sí que puedes introducir libros o películas que desafíen los estereotipos. Puede ser una actividad fantástica la de ver una película y comentarla entre todo la clase, sacando conclusiones y reflexionando.

 

 

Y aunque estamos seguros que lo sabes de sobras, evitemos dividir a los alumnos según su género. ¿Las etiquetas con los nombres de niñas y niños son rosas y azules? ¿Los niños y las niñas se alinean por separado? Usar el género para dividir a los niños puede ser rápido y conveniente, pero les da el mensaje constante de que ser un niño o una niña es lo más importante para ellos y refuerza los estereotipos. Lograr que los niños se alineen de una manera diferente (por edad, cumpleaños, alfabéticamente) puede ser una forma sutil pero efectiva de alentarlos a pensar sobre su identidad de diferentes maneras.

Sobre todo, es imprescindible ponerse unas gafas de rayos X y observar atentamente qué es lo que sucede en tu clase. Esto te va a permitir buscar estrategias y nuevas formas de eliminar los estereotipos, así como saber en qué áreas incidir.

 

 

 

Cómo retomar el estudio después de vacaciones

 

Se han acabado las vacaciones de verano y con ellas llega la vuelta a las jornadas de estudio. En estos momentos te embarga ese sentimiento de hastío y pánico al pensar en volver a sentarte durante incontables horas delante del temario.

Bienvenida a la rutina opositora.

 

Aunque apetezca menos 0, toca volver a estudiar.

Sabemos que ahora mismo ves las pruebas en el horizonte, lejos, muuuuuuy lejos. Falta tanto, ¿verdad? Te planteas tomarte unos días más de vacaciones, quizás una semana, después te pones a tope y lo compensas.

No te engañes, si empiezas a posponer la vuelta al estudio, cada vez te va a costar más ponerte a ello.

Por lo tanto, ¡fuera pereza y al lío!

Hoy te contamos algunos truquillos para que sea más fácil volver a las jornadas de estudio y empieces ¡cuanto antes mejor!

Tips para retomar el estudio tras las vacaciones

 

Organízate (una vez más):

Somos muy pesados con esto, lo sabemos. Te hemos hablado de la importancia de la organización como un millón de veces, pero es que es FUNDAMENTAL.

Repasa el planning que  tenías, los objetivos a corto y medio plazo y de qué forma tenías programado el estudio. Revisa si sigue siendo válido para ti o si ha llegado el momento de reajustarlo u organizarse de otra forma.

La vuelta a la rutina puede ser un buen momento de hacer balance y ver en qué puedes mejorar y cómo hacerlo.

 

Haz limpieza:

Una vez tenemos en plan de estudio establecido, toca repasar material y apuntes. Quizás hay material desactualizado, que no sirve o que quieras pasar a limpio. Aprovecha este inicio para poner orden y establecer algún sistema para tener controlados, en todo momento, tus apuntes. Si tienes resúmenes o esquemas a medias, ¿por qué no aprovechar estos días para terminarlos?

Empieza poco a poco:

Posiblemente volver a sentarte ocho horas a estudiar sea muy difícil. No te preocupes, no has perdido la capacidad de estudio ni de concentración, es que llevas muchos días desconectada. Lo mejor es empezar pasito a pasito; un par de horas por la mañana, un par más por la tarde y progresivamente, las vayas aumentando.

Al retomar el hábito, te acostumbrarás, poco a poco irás avanzando y te animarás a estudiar más cada día (y no te sentirás culpable por no estar estudiando).

También te podemos ofrecer, por si te ayuda, temarios gratis de oposiciones a primaria, infantil, pt, etc.

 

Retoma los hábitos saludables:

Se está mucho mejor de vacaciones, sin horarios, haciendo el vermut, comiendo unas tapitas, tomando unas cañitas y acostándose y levantándose cuando el cuerpo lo pide. Sí, totalmente de acuerdo. Pero las vacaciones han terminado. Toca volver a poner el chip “work hard”.  Y para poder rendir en condiciones y dar el 100% de ti misma necesitas sentirte bien y darle a tu mente y cuerpo aquello que necesita:

 

  • Dieta saludable: Es importante nutrirse de forma adecuada para tener energía, rendir y concentrarse más y mejor. Sigue una alimentación variada que contemple todos los grupos nutricionales (hidratos, proteínas y grasas saludables) y huye de los productos ultraprocesados.
  • Hidrátate bien durante todo el día bebiendo agua, infusiones o zumos naturales. Evita bebidas azucaradas y gaseosas.
  • Haz ejercicio: Además de ayudarte a despejarte, airearte y aliviar ansiedad, es importante para estar saludable y descansar mejor. Mente sana in corpore sano.
  • Regula tus horas de sueño. Duerme las horas que necesitas para tener energía y estar activo durante el día. No quieres ir arrastrándote todo el día y distrayéndote cada dos por tres.

 

Y sobretodo, motivación. Las vacaciones deben haberte servido para recargar pilas y volver más motivada. Recuerda por qué estás aquí, por qué haces esto y cuál es tu meta.

Esto es solo un periodo de transición. Cuesta un poco volver a ponerse pero una vez estés metida en la rutina, será mucho más fácil.

 

Y si necesitas ayuda, siempre puedes venir a FormArte y nosotros te echamos una mano (o el brazo entero si hace falta!)

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

 

Carta a mis futuros alumnos

 

Hace unos días recibí LA LLAMADA.

 

Sí, la llamada en mayúsculas, esa que cualquier opositora de magisterio ansía con todas sus fuerzas recibir.

¡Empiezo a trabajar como profe!

 

Septiembre y la vuelta al cole. Nunca mejor dicho. Volveré a un cole después de muchos años pero esta vez como profesora. ¡Menudos nervios!

La plaza está algo lejos. El tute que me voy a pegar no me lo quita nadie pero… merecerá la pena. Lo sé.

 

Tengo tantas ganas y tantas cosas en la cabeza…

¿Cómo serán mis primeros alumnos? ¿Sabré ser una buena profesora? ¿Podré aprenderme todos los nombres? ¿Les dejaré huella? ¿Aprenderán? ¿Conseguiré que seamos un grupo bonito?

Mil actividades y cosas me vienen a la mente y no paro de apuntar cada idea que se me ocurre. Nunca se sabe.

Estoy aprovechando para refrescar leyendo libros y repasando mis blogs de profes favoritos.

 

Pienso en mis futuros alumnos mil veces. Me imagino el primer día, cómo voy a ir vestida (he cambiado de opinión 90 veces ya), cómo voy a presentarme… y tengo muchas ganas de conocer a toda la clase con la que voy a compartir este primer año de profe. Ojalá pudiera decirles unas palabras antes de empezar…

 

A mis queridos futuros alumnos,

 

Aún no os conozco pero quedan muy pocos días para veros por primera vez y poner cara a la lista de nombres que tengo en mi mano.

¿Podré acordarme de todos? Espero no tardar demasiado en aprendérmelos.

Me pregunto cómo vais a ser cada uno de vosotros y como grupo. ¿Conseguiré que seamos una piña y formemos un bonito equipo?

 

Estoy nerviosa, quizás mejor decir que estoy atacada. Yo sola delante de 30 alumnos. Muy lejos quedan esas prácticas de la uni, ahora me pongo al frente yo sola y eso da un poco más de miedo.

Es como la prueba de fuego. ¿Estoy preparada? ¿Seré capaz de encontrar el equilibrio entre saber ser autoritaria y permisiva? ¿Me escucharéis? ¿Aprenderéis? ¿Os gustará mi forma de enseñar y os será útil? Las dudas y el síndrome del impostor me están acechando. Sé que es normal este miedo inicial y sé que (pre)ocuparse no sirve de nada, pero ya veréis vosotros cuando os enfrentéis a vuestro primer día de trabajo… ¡aunque os queda una eternidad para eso!

 

 

También estoy emocionada. Me he imaginado este momento millones de veces.  Por fin voy a poder ejercer la profesión que, con tantas ganas, llevo años preparándome. Ya ha llovido un poco desde que empecé la carrera pero, finalmente, aquí estoy. ¡Joder, qué ganas!

 

Estos días estoy empezando a preparar todo lo que nos viene por delante y aunque sé que,del dicho al hecho hay un trecho, espero que salga bien.  Quiero que nos lo pasemos bien y que aprendáis mucho, que sea un año lleno de momentos divertidos però también un año para crecer y evolucionar, tanto vosotros como yo.

 

Durante estos meses que vienen vamos a aprender muchas cosas.

Espero que le cojáis el gusanillo a esto de ir adquiriendo conocimientos y sé que no es fácil y que habrá temas y asignaturas que os gustarán menos, pero haré todo lo que pueda para que, incluso lo más aburrido, no lo sea tanto y encontréis la motivación suficiente.

 

También quiero que, todos juntos, aprendamos a conocernos, a respetarnos y a expresar nuestras emociones. Llorar cuando sea necesario, hablar de lo que nos sucede y reír a carcajada limpia. ¿Será una misión muy difícil?

 

No quiero dejar a ninguno de lado, prometo que daré lo mejor de mi para que cada uno encuentre su sitio, para transmitiros que sois perfectos tal cual sois y para que creáis en vosotros y en vuestras capacidades. Cada vez me doy más cuenta que, uno de los grandes problemas, es la falta de confianza y seguridad. No quiero que tiréis la toalla o que creáis que no sois buenos en mates, inglés o tecnología. Todo empieza por creérselo.

Quiero derribar muros.  

 

Y espero que os equivoquéis y no temáis hacerlo. Vamos a dejar de lado las vergüenzas, los miedos, los “no puedo”. Todos juntos vamos a poder.

 

Por favor, tened paciencia conmigo al principio, yo estoy aprivisionándome de grandes dosis para todo el curso.

 

También estoy haciéndome a la idea de que no todo saldrá según lo previsto o como me gustaría. Intento mentalizarme que habrá días mejores y peores, espero encontrar la fuerza para sacar adelante cada situación inesperada.

 

¿Sabéis? Quiero ser esa profesora de la que, dentro de quince o veinte años, aún os acordéis. Dejar un poquito de mi en cada uno de vosotros. Suena muy utópico, lo sé. Pero yo tuve el placer de tener profesores que me marcaron de alguna forma y a los que recuerdo con mucho cariño.

 

 

Mi pasión por la lectura empezó en cuarto de primaria gracias a una profesora que nos trajo libros de cuando era pequeña. ¡Me aficioné a las aventuras de los cinco como una loca! 

Hasta primero de ESO creía que las mates y yo no estábamos hechos el uno para el otro. Era negada. Miento. Me consideraba negada. Pero entonces tuve un profesor de mates que me demostró que sí que se me daba bien, que si yo quería podía. Gracias a su paciencia acabé haciendo un bachillerato de ciencias, ¡mira tú por donde!

Lo mismo me pasó con escribir. Era una tarea de lo más tediosa y en la que me esforzaba lo mínimo. Hasta que una profesora me animó a participar en un concurso de cuentos e.. ¡increíble! ¡Gané! A partir de ahí escribir se convirtió en una de mis pasiones.

 

Quiero conseguir un poquito de esto en vosotros; ayudaros en algo, influir, de forma positiva, en vosotros para que ganéis confianza para que creáis que podéis.

 

Vengo con muchas ganas de aprender de vosotros y con vosotros.

Porque sé que, yo puedo enseñaros muchas cosas (y espero que así sea) pero esto va a ser recíproco. Creo que la persona que escribe esto, no va a ser la misma que termine el curso.

Nos espera un gran año, ya lo veréis.

 

Ahora empieza el curso y nuestras profes están así, los nervios de conocer a sus nuevos alumnos, las ganas de emocionar, de ver los aprendizajes de sus chicas… al final, somos una gran familia, la familia FormArte, ¿quieres formar parte de esta aventura?

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Opositar y ser madre, ¿es compatible?

Muchas llamáis a la academia y nos decís mi situación es complicada, tengo dos niños, estoy trabajando y tengo poco tiempo para estudiar, y si, para mi sois unas heroínas y la situación es complicada…. pero es la situación en la que os encontráis la gran parte de vosotras, es la realidad de estas oposiciones.

Preparar una oposición es un reto para cualquiera pero, siendo madre, el esfuerzo se duplica, triplica o multiplica por mil.

Y tal como está el panorama de la conciliación, las cosas no están nada fáciles para las madres de hoy en día.

Entonces, opositar y ser madre, ¿es posible?

Es difícil y duro, no te vamos a engañar, pero se puede.

Eso sí, en tu caso, debes plantearte más cosas y meditar bien si estás en el momento y en las circunstancias de empezar a opositar.

 

No es lo mismo hacerlo con ayuda de la familia que sin ellos, o con hijos muy pequeños o más mayores. Tampoco trabajando a jornada completa o a media jornada. Y así vamos sumando circunstancias. Por eso, desde FormArte te recomendamos sentarte a deliberar objetivamente si, en estos momentos, puedes ponerte a opositar.

 

Poder, puedes. Eso sin duda y, sabemos que, si te lo propones y trabajas muy duro, vas a aprobar las oposiciones. Pero también vas a tener que sacrificar otras cosas, ¿puedes/quieres hacerlo? Aquí está el quid de la cuestión para nosotros.

 

Echa un vistazo a tu situación. Plantéate las siguientes cuestiones:

 

¿Tienes trabajo? ¿Cuántas horas supone?

¿Podrías contar con la ayuda de tu familia (pareja, padres, suegros, etc)?

¿Tu situación económica es estable?

¿Te corre mucha prisa aprobar esa oposición o puedes tomártelo con más calma?

¿Cuántas horas diarias o semanales podrías dedicarle a las oposiciones?

¿Qué estarías sacrificando dedicándole esas horas a la oposición?

¿Estudiarías por libre o buscarías una academia?

 

Estas son solo algunas de las cosas que puedes cuestionarte, pero hay mil más. El objetivo de responder estas preguntas es que tú misma puedas planificar cómo lo harías para conciliarlo todo (dado que la conciliación real no existe hoy en día).

 

Si ya tienes un trabajo a tiempo completo, las horas de estudio se van a reducir pero quizás no sientes la presión de tener que aprobar en la siguiente convocatoria sí o sí y puedes ir a tu ritmo.

Si en estos momentos no trabajas quizás te urge más aprobar, pero también dispones de más tiempo para prepararte.

Si tu pareja, padres, suegros, llámale X, pueden ayudarte quedándose con los pequeños un par de tardes a la semana, ese tiempo que te aseguras de estudio 100% concentrada.

Si tus hijos no son tan pequeños, pueden comprender mejor qué es lo que estás haciendo y ayudarte en casa con pequeñas tareas.

Y así con muchas cuestiones más.

 

También piensa en la meta, el objetivo real de todo esto. Probablemente una de las razones de más peso para embarcarte en esta aventura es mejorar tu situación familiar. La recompensa no solo será tuya, será de todos.

 

Pero ojo, si las oposiciones son un sacrificio que supone dejar de disfrutar de tus hijos y vida familiar, piénsatelo dos veces.

 

Eso sí, a los que te digan que es una situación incompatible, oídos sordos. No es incompatible, simplemente es más jodido y necesitas MUCHA organización.

 

Próximamente te daremos algunos consejos para ayudarte con esa organización. Estate atenta a nuestro blog.

 

Queremos acabar con la siguiente reflexión:

Ten por seguro que habrá más gente que se estará preparando mejor que tú las oposiciones: dedicación exclusiva, estudiando más horas que un reloj, con más facilidad para retener los conceptos e ideas, con más convocatorias a sus espaldas, etc.

Sin embargo, si no hay nadie que tenga más motivación que tú, que luche más por esa plaza que tú, y que crea más en ti que tú, ten claro, que vas a lograrlo.

 

Así que ánimo porque sí, TÚ PUEDES SUPERWOMAN

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Carta a una madre opositora.

Mamá, hoy sé lo qué significa ser opositora.
Y hoy recuerdo cómo fuiste una opositora de diez.

 

Te levantabas antes de las seis para poder dejarlo todo a punto. Eras la primera en ducharte y arreglarte para dejarnos a nosotros el baño libre y apurar las horas de sueño.

Nos venias a levantar cada mañana, nos ayudabas a arreglarnos (aguantando estoicamente nuestras rabietas porque no queríamos ponernos la ropa que habías seleccionado y queríamos justamente esa que estaba en la lavadora) y nos preparabas el desayuno.

Mientras desayunábamos ibas a buscar el pan para que el bocadillo del recreo fuera el más rico de todos. Siempre te acordabas de quién quería qué y de si te habíamos pedido queso, jamón o fuet.

Aunque a partir de cierta edad podríamos haber cogido el autobús y en 15 minutos estar en el cole, siempre nos llevabas en coche y te ibas a trabajar.

Aprovechabas la pausa del mediodía para ir a comprar y quitarte trabajo de encima y a las cinco, puntual como un reloj, estabas en la puerta del cole con tu mejor sonrisa y algo de merienda.
Siempre nos dejabas 15 minutos para jugar a la salida aunque fuera necesario llamarnos veinte veces porque era hora de ir a casa.

Cuando llegábamos nos poníamos los tres en la mesa del comedor; nosotros dos a hacer los deberes y tú a estudiar tus oposiciones. O intentarlo, ya que cada diez minutos te preguntábamos algo. Si teníamos exámen, pacientemente, nos preguntabas la lección. Cuando nosotros terminábamos e íbamos a ver la televisión o a jugar un rato, tú te quedabas sentada estudiando.

Y así seguías hasta que llegaba el momento de hacer la cena. Cuando llegaba papá, cenábamos y una vez habíamos terminado, tú lo recogías todo y te ibas al estudio a seguir con tus oposiciones. A veces te quedabas con nosotros a ver alguna película o serie que nos gustaba ver. A las 22:30 nos dabas el beso de buenas noches y, supongo, que te ibas a estudiar un ratito más.

Así eran los días de lunes a viernes. Eso si no tenías que llevarnos y recogernos de piano, fútbol, tenis o de casa de cualquier amigo.

Los sábados por la mañana, tú te levantabas pronto igual. Nos dejabas en casa de la abuela y te ibas a la academia a prepararte. Por la tarde le echabas un par de horitas más y los domingos siempre eras la primera en levantarte y a seguir.
Nunca te quejabas aunque te pasabas el día entre libros y apuntes.
¿Dónde estaba tu tiempo libre?
¿Cómo aguantaste dos años así?
¿Por qué nunca te escuché quejarte y siempre mantenías tu sonrisa y estabas ahí sin tregua?

Hoy sé que te costó muchas lágrimas, muchos días en que creíste que no podías más y que sacrificaste tu ocio, tus aficiones y muchos momentos por cumplir tu meta.

 

Recuerdo cuando hiciste el examen, un sábado por la mañana. Volviste a casa, nos abrazaste a todos y te pusiste a comprobar algunas respuestas.
No mires más – te decía papá – seguro que has aprobado

Y sí, aprobaste y con plaza.
Estabas tan feliz cuando supiste que te había tocado un cole a veinte minutos de casa… fuimos a ese restaurante que tanto nos gustaba a celebrarlo y comimos una paella. Creo que jamás lo voy a olvidar.

Ahora me doy cuenta de cuánto te esforzaste y, aunque un poco tarde, me siento muy orgullosa de ti.
Trabajaste muy duro para sacar una plaza. Trabajabas, te ocupabas de la casa, nos cuidabas, siempre estabas ahí para toda la familia y te sacaste tu plaza.

Ojalá hubiera sido más consciente de todo para poderte ayudar. Sé que no te arrepientes, sé que fue tu decisión y que fue un reto. Pero también sé que jamás tenías tiempo para ti. Apenas podías salir con tus amigas o irte a cenar. Cuando llegaba el viernes sabías que al día siguiente tocaba academia y, al llegar a casa, seguir estudiando y cuidando de nosotros.
Mamá, me quito el sombrero.
Lo conseguiste a pesar de lo duro que fue para ti.
Lo diste todo y aquí estás hoy. Trabajando en lo que te gusta, al lado de casa, con la seguridad de que así será hasta que te llegue la jubilación.

Y estoy segura de que, aunque no hubieras aprobado a la primera, habrías seguido luchando y peleando por ello.

 

En FormArte, sabemos que todas sois madres 10, el otro día hablaba con unos amigos que nada tienen que ver con este mundo y me decían es que son Super Womans, tantas madres con trabajos lejos de sus casas, estudiando una y otra vez los mismos temas, rehaciendo una y otra vez sus unidades didácticas. Sabemos que hay que estudiar claro, pero hay muchííííísimas cosas más importantes, como vuestros hijos, por eso a través del blog, y en nuestras aulas intentamos cambiar el mundo ofreciendo temas diferentes, otra manera de ver los supuestos y programaciones originales para conseguir esa plaza que tanto te mereces.

 

FormArte, el arte de formar