Las habilidades interpersonales y su importancia en tu vida

Hoy queremos hablarte de un aspecto muy importante al construir relaciones y al trabajar con otras personas, como tus alumnos, tus compañeros de trabajo e incluso tus amigos: las habilidades interpersonales.

 

¿Qué son las habilidades interpersonales?

 

Las habilidades interpersonales son las habilidades que usamos todos los días cuando nos comunicamos e interactuamos con otras personas, tanto individualmente como en grupos.

 

Las habilidades interpersonales incluyen una amplia variedad de habilidades, aunque muchas se centran en la comunicación, como escuchar, preguntar y comprender el lenguaje corporal. También incluyen las habilidades y los atributos asociados con la inteligencia emocional, o la capacidad de comprender y gestionar las emociones propias y de los demás.

 

Las personas con buenas habilidades interpersonales tienden a ser capaces de trabajar bien en un equipo o grupo, y con otras personas en general.

Pueden comunicarse eficazmente con los demás, ya sean familiares, amigos, compañeros del trabajo o, en tu caso, tus alumnos.

Por lo tanto, son vitales en todas las áreas de la vida; en el trabajo, en la educación y socialmente.

 

Todos hemos estado desarrollando estas habilidades desde la infancia, generalmente de forma inconsciente. Son algo natural que damos por sentado, no paramos a reflexionar cómo nos comunicamos con los demás. Sin embargo, a veces pueden estar frenando tus relaciones. Por ello, un buen primer paso es fijarte en cómo te comunicas tú.

 

Tomando consciencia de cómo interactúas con los demás y a través de la práctica, puedes mejorar tus habilidades interpersonales. Y esto es precisamente a lo que venimos hoy: a poner énfasis en algunos aspectos clave para tomar consciencia y mejorar tus habilidades interpersonales.

 

Consejos para mejorar las habilidades interpersonales:

Escuchar con la mente abierta.

¿Dónde está tu mente cuando estás escuchando? Hay veces en que escuchamos prestando mucha atención a lo que nos dice la persona que está hablando, con paciencia y tolerancia. En cambio, otras veces, nuestra mente vaga y se sitúa en un lugar de juicio e impaciencia, queriendo ir al grano.

Escuchar es el epicentro de cualquier relación social saludable.

 

Escuchar con la mente abierta significa hacerlo con curiosidad, compasión y de forma paciente. Dar oportunidades para profundizar y fortalecer relaciones.

 

 

Prestar atención al lenguaje corporal.

Lo habrás escuchado mil veces pero realmente la comunicación no verbal puede decir mucho más que las palabras que salen de tu boca.

A veces, el verdadero mensaje que deseas comunicar se envía a través de tu tono, volumen, ritmo y lenguaje corporal.

Es necesario e importante examinar tus propias expresiones no verbales y considerar cómo interpretas las de los demás.

A veces puedes no transmitir el mensaje que quieres por culpa del lenguaje corporal.  Cuando hablas con alguien y percibes un desajuste entre su selección de palabras y su comunicación no verbal, tu confianza en esa persona, inconscientemente, disminuye. Lo mismo al inrevés.

Por ejemplo, si alguien te dice “no pasa nada” con los brazos cruzados y un tono un poco arisco, por mucho que el mensaje sea “no te preocupes”, no lo percibes así, ¿verdad?

 

Es fundamental que ajustemos lo que decimos con lo que expresamos y el primer paso es centrar tu atención en tus propias señales no verbales. Quizás no puedes cambiar las de los demás, pero sí puedes cambiar las tuyas y aprender a interpretar las de los demás.

 

Y, ¿no te parece un aspecto interesante para poner en práctica con tus alumnos? Seguro que puedes plantear alguna actividad en la que se trabaje el lenguaje corporal y ayudarles a comprender la importancia de dar un mensaje congruente al comunicarse.

 

Ampliar la competencia cultural:

La competencia cultural es la capacidad de comprender, apreciar e interactuar con personas de culturas o sistemas de creencias distintos a los tuyos. Es la capacidad para navegar a través de las diferencias interculturales, ya sea para enseñar a los estudiantes, colaborar con compañeros de trabajo o socializar con amigos o nuevas personas.

Ser consciente de tu propia identidad pero también de las diferencias que puedan existir, ya sean generacionales, raciales, de género, nacionales, etc y de los sesgos inconscientes que realizamos.  La cultura puede desempeñar un papel importante en la comunicación, las emociones, el cumplimiento de las normas y las relaciones.

Y no olvides que los rasgos que compartimos en común (que siempre los hay), pueden ofrecer oportunidades para construir puentes en favor de las relaciones.

 

Saber gestionar los conflictos.

Ni a ti ni a nadie nos gusta tener conflictos, problemas o malentendidos con otra persona. Pero la realidad es que es muy difícil que jamás surjan. Un conflicto puede fortalecer o socavar una relación, pero la mayoría de nosotros somos reacios a ellos, intentamos sortearlos como podemos y muchas veces carecemos de las habilidades necesarias para enfrentarlos. Probablemente porque desde pequeños nos han educado para evitarlos.

Pero necesitamos aprender a manejarlos, sobre todo cuando estás al mando de una clase.

Aunque te pueda costar, si tienes un problema o una queja sobre alguien, llévalo directamente a esa persona. No te lo guardes, no empieces a contárselo a todo el mundo menos al implicado, no lo dejes ir. Las cosas hay que solucionarlas al momento para evitar rencores, resentimientos y grandes conflictos. Cuesta pero te garantizamos que, a la larga, tú y las personas de tu alrededor van a agradecértelo.

 

 

Una comunicación sólida y una comunidad saludable pueden reforzarnos a través de momentos difíciles, traer alegría a nuestras vidas y mejorar nuestra capacidad de recuperación.

 

 

Además, no solo tú puedes trabajarlas a nivel personal, sino que puedes ayudar a tus alumnos a desarrollarlas y mejorarlas a través de actividades y ejercicios, permitiéndoles ganar una herramienta muy poderosa para su futuro.

 

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En la piel de una opositora: Entrevistando a Sara

Te traemos una nueva entrevista a otra opositora para que te de energía y motivación para seguir con el estudio.

Hoy te presentamos a Sara; una chica de 30 años que aprobó las oposiciones hace algunos añitos. Estudió educación primaria mientras trabajaba como monitora de niños los fines de semana y en verano. Mientras estudió las oposiciones, a tiempo completo, seguía trabajando como monitora porque le apasionan los niños. Hoy en día es profesora de inglés en ciclo medio y superior de primaria y está encantada con su trabajo.

Le hemos pedido que nos hable un poco de su experiencia durante el camino hacia las opos, ¿quieres conocer cómo fue?

Quédate leyendo e inspírate con su caso.

 

 

¿En qué momento decidiste empezar a opositar?

Lo decidí cuando termine la carrera. Sabía que ser profesora era mi vocación, siempre me han gustado los niños y trabajaba de monitora los fines de semana y en verano.  Además mis padres son docentes, trabajan en escuelas públicas y siempre tuve claro que quería que ese fuera mi camino.

 

¿Por qué decidiste empezar a opositar?

Supongo que por el mismo motivo que la mayoría de personas que se presentan a una oposición; para tener un trabajo estable e independiente.

 

¿Cómo te preparaste? ¿Por libre, preparador, academia…?

Al principio fui a una academia pero no me terminaba de convencer y lo dejé. Seguí estudiando por libre, pero veía que me costaba mucho y que no conseguía ponerme las pilas. Entonces decidí darle otra oportunidad a las academias y me topé con FormArte.

 

¿Por qué escogiste FormArte?

Sinceramente porque sentí que era mi sitio. La primera vez que busqué academia, no me lo plantee demasiado, escogí la primera que encontré. Después de esa primera experiencia estaba bastante desencantada y no confiaba mucho en encontrar una que me convenciera, pero llegué aquí, pregunté, me gustó mucho todo lo que me contaron, ví que eran innovadores y que hacían las cosas distintas y .. me quedé.

 

 

¿Qué has aprendido a lo largo del camino de opositar?

Muchas cosas, pero se podría resumir en que si quieres, puedes.

 

 

 

¿Cuál fue el momento más duro de cara a la oposición?

Hubo algunos momentos duros, pero una de las peores épocas fue justo el enero antes de opositar. Me había pasado las Navidades estudiando, había dejado de hacer muchas cosas por estudiar, sentía que no lo llevaba tan bien como debería… Fue el momento en que pensé que quizás, después de todo lo que me estaba esforzando, no lo conseguiría.

 

¿Cómo te organizabas para estudiar? 

Diariamente. Había terminado la carrera hacía relativamente poco y fue como seguir con la dinámica de la universidad, pero más en serio.

 

 

 

¿Qué crees que es lo más importante para opositar?

Rutina y organización.

 

 

 

¿Qué es lo mejor de haber opositado?

Además de lo que te llevas a nivel personal y ver que realmente puedes conseguirlo si te lo curras, la estabilidad económica y los derechos laborales que tienes.

 

¿Ha cambiado tu punto de vista acerca de la enseñanza durante la preparación de las oposiciones?

En mi caso creo que sí. No diría que  por la preparación en sí, pero cuando compartes este proceso con otras personas tienes la oportunidad de descubrir otros puntos de vistas y de pensar, diferentes formas de enfocar las cosas…

 

 

¿Cómo se superan los momentos de “no puedo más”?

Pensando en lo que te espera al final del camino.

 

 

¿Llegaste a plantear dejarlo en algún momento? Si es que sí, ¿Por qué y cómo lo superaste?

A dejarlo no. Como ya he comentado, hubo algún momento duro de “no puedo” pero no pensé en dejarlo. Sabía que me presentaría pasara lo que pasara.

 

¿Nos puedes dar algún consejo para las futuras opositoras?

Si quieres puedes.

 

Y con esta frase tan importante, cerramos el post de hoy.

Ya sabes opositora, ¡si ella quiso y pudo, TÚ TAMBIÉN!

 

Y si quieres seguir leyendo entrevistas a otras opositoras, puedes hacerlo aquí.

 

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5 formas de que tus alumnos participen más en clase

 

Conseguir que las alumnas/os participen en clase puede ser un gran reto. Especialmente según el grupo que tengas delante; hay grupos con estudiantes muy participativos y otros a los que arrancarles algunas palabras es casi misión imposible.

La buena noticia es que existen estrategias efectivas para conseguir aumentar la participación de tus alumnas/os y es mucho más fácil de conseguir de lo que puede parecer.

 

La curiosidad de los estudiantes puede ser estimulada de manera que fortalezca su conexión con las lecciones, las interacciones entre ellos y su voluntad de comprometerse con los objetivos de aprendizaje. Hay técnicas sencillas que tú puedes usar durante tu clase para aumentar esta curiosidad y, por lo tanto, el compromiso entre los alumnos, especialmente de los más mayores, que corren un mayor riesgo de perder el interés.

 

¿Quieres descubrirlas?

¡Desvelamos el misterio!

 

Estrategias para aumentar la participación en clase:

Aprovechar el poder del misterio.

Esto lo saben a la perfección desde escritores como Agatha Christie hasta los guionistas de Stranger Things. Los humanos tenemos una necesidad compulsiva de descubrir qué sucede a continuación. Nos encanta resolver misterios y encontrar secuencias y patrones. Así que, ¿por qué no introducir tu próximo tema con algún misterio?

Puedes plantear alguna pregunta amplia relacionada con el temario y que tus estudiantes las discutan en grupo. Después se pueden debatir las respuestas y enlazarlas con el tema que toca trabajar. Las conjeturas siempre son un punto de partida estupendo para el aprendizaje.

Menos es más.

Relacionado con el punto anterior, una buena estrategia para fomentar la participación puede ser hacer menos preguntas, pero que sean más profundas. Por ejemplo, usar preguntas que empiecen con un: “Qué pasaría sí…” o “Cómo podría…” y buscar preguntas que no tengan una respuesta indiscutible de sí o no, o que se basen en simplemente recordar hechos. El objetivo es fomentar el pensamiento y la discusión colaborativa.

Si hay alumnos que son menos participativos porque son más tímidos o tienen menos confianza, puedes hacer grupos y designar a estos alumnos como portavoces.

 

 

¿Qué quieres saber sobre…?

Hay parte de la lección o del conocimiento que debe ser dado por instrucción directa; es decir, necesitan aprenderlo a través de la transmisión. Pero si se juegan bien las cartas y se orienta a la alumna/o, se puede fomentar su curiosidad y con ello, el aprendizaje.

Podemos hacer alguna actividad para ver qué saben tus estudiantes sobre el tema que se está tratando y, una vez visto cuánto saben y hasta qué punto, podemos plantearles qué creen que deberían saber y que les gustaría saber. Les apetecerá más estar atentos y aprender si es algo que les pica la curiosidad.

Se puede hacer una lista con todas las curiosidades que vayan surgiendo y pedirle a cada alumno o grupo de alumnos que se encarguen de investigar y resolver una de las dudas. Luego ellos mismos pueden hacer de profes y entre todos terminar de aprender todos los conocimientos necesarios.

 

 ¿Y para qué sirve esto?

Muchas veces hemos tenido que aprender cosas que no sabemos para qué necesitamos saberlas. Hoy en día, con  lo fácil que es acceder a Internet y a la información, está pregunta puede estar aún más en la orden del día.

Puedes mostrarles a tus alumnos por qué ese contenido es importante para ellos: cómo lo van a usar más adelante en su vida o cómo usa la gente ese conocimiento en el mundo real. Esto puede hacer mucho más interesante un tema, además de dar pie a crear proyectos diferentes para aplicar los aprendizajes.

 

Fomentar la colaboración dinámica:

En todos los puntos anteriores te lo hemos dejado caer, pero el trabajo colaborativo en grupos pequeños puede ser un gran WIN con la orientación adecuada. Permite a los estudiantes desarrollar habilidades sociales y al mismo tiempo obtener conocimientos. Aprenden cómo el éxito individual y grupal son mutuamente dependientes y cómo llenar los vacíos en el conocimiento de los compañeros, además de hacerlo en un entorno que es atractivo porque es social. No es necesario que sean actividades largas, sino que se pueden hacer perfectamente cortas e informales.

 

 

Al principio puede costar conseguir que toda la clase participe, pero no hay nada imposible con la estrategia adecuada.

De hecho, ellos mismos se sentirán más a gusto y fomentaremos que tengan más ganas de involucrarse y aprender. Además, puede ser perfecto para crear más cohesión de grupo y que pierdan el miedo en expresarse.

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Enero no te va a ganar la batalla

La cuesta de enero es real.

Y no solo económicamente hablando, sino que enero es un mes que suele hacerse un poco cuesta arriba y empiezas a sentir que tus energías y tu motivación decrecen.

Empezaste el año súper motivada, con muchas ganas de comértelo con patatas, diciéndote: “este va a ser mi año, voy a aprobar las opos, conseguir mi plaza y lograr mis metas”, pero a estas alturas ya no estás tan convencida.

 

Esto no tiene nada que ver contigo y tu fuerza de voluntad, enero suele ser un mes complicado para la mayoría de personas. ¿Por qué? Los motivos son muy variados.

Por un lado lo que llamaríamos la resaca post Navidad: los excesos de dulces y de alcohol de la Navidad, la nostalgia de los días de reencuentros con familia y amigos.

Por otro lado, suele ser uno de los meses más fríos, nuestra cuenta bancaria se encuentra bajo mínimos, no hay días festivos hasta semana santa casi y encima se inventan días tan alegres como el blue monday.
Así no hay quien se venga arriba.

 

Pero esto no puede hacer que te vengas abajo y te duermas en los laureles. Si tienes en mente presentarte este año a las opos, te quedan menos de cinco meses.

 

Por lo tanto, es momento de sacar la fuerza que tienes dentro y darle esquinazo a enero y sus malas vibraciones.

Recuerda por qué estás haciendo esto.

Recuerda dónde quieres llegar.

Recuerda qué aspiras conseguir con esa plaza.

Recuerda la vida que quieres tener.

Recuerda que es tu sueño y que en tus manos está conseguirlo.

 

Cinco meses no son nada comparado con todo esto. Lo que te queda son menos de 151 días.

¿Y qué son 151 días? Nada.

Opositora, ponte en serio a ello.

Estudia, lee, saca momentos de dónde puedas, llévate al límite,

 

Perder la motivación después de toda una trayectoria de duro trabajo, sacrificio o estudio y, especialmente, cuando el final está tan cerca

 

Por lo tanto, es momento de inyectarnos un poco de buenas vibraciones y motivación para afrontar la recta final hacia las oposiciones.

 

¿Sabes que aprender es una suerte?

Sí, eres afortunada por tener la oportunidad de hacer este camino hacía las oposiciones. Aunque sea duro, a pesar que te robe el sueño en muchos momentos e incluso aunque te ponga al límite y, en ocasiones, quieras tirarlo todo por la borda.

 

Aprender te permite crecer como persona, te proporciona un mejor presente y te prepara para afrontar el futuro con mayores garantías de éxito.

 

Sabemos que no puedes percibir los beneficios inmediatos de tu esfuerzo y que la recompensa, al ser a largo plazo, a veces no suficiente para estimular tu voluntad y motivarte.

 

Pero tienes que tener fe ciega en ti y en lo que estás haciendo. No dejes que las circunstancias pesen más que la meta final.

Si no luchas ahora, ¿Cuándo lo harás?

 

Venga opositora, en pie. Toca sacar esa fuerza que sabemos que tienes y hacer el sprint final.

Quién sabe si es la última carrera antes de llevarte el premio, ¿no?

 

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7 mujeres inspiradoras a través de la historia que deberías conocer

Dicen que detrás de cada hombre exitoso, hay una mujer. Este proverbio se ha extendido por todo el mundo y, a menudo, ha demostrado ser cierto. Pero, la contribución de una mujer al mundo nunca puede limitarse al éxito de un individuo. Durante décadas, las mujeres han desempeñado un papel importante en el desarrollo de ideas y en la búsqueda de un futuro mejor para el mundo.

Las mujeres han logrado hazañas monumentales en los campos de la tecnología, la política, el bienestar humano y, lo que es más importante, la educación.

Las educadoras en todo el mundo han enseñado a miles e influenciado a millones.

Cualquier educador que se toma en serio su trabajo y que pone corazón en lo que hace, es un agente de cambio. Tú lo eres o lo vas a ser.

 

Para darte un chute extra de motivación y como pequeño homenaje, hoy queremos hablarte de 7 educadoras famosas. Quizás las conozcas a todas o no, pero seguro que pueden ser una fuente de inspiración como lo son para nosotros.

 

¿Quieres conocerlas?

 

7 mujeres inspiradoras que promovieron el cambio:

Savitribai Phule:
Fue una reformadora social,educadora y poeta india. De hecho, es considerada  la primera maestra de la India. En un país donde las mujeres todavía no se ven a la par con los hombres, el papel de Savitribai como maestra en una escuela de una aldea en Pune, apenas un año después de la independencia, fue notable. Se dice que cuando Savitribai iba a la escuela, la gente solía arrojarle estiércol de vaca, piedras y verduras y huevos podridos. Aun así, luchando contra todo pronóstico, su marido y ella fundaron la primera escuela para niñas y abrieron otras cinco escuelas, teniendo un papel importante en la mejora de los derechos de las mujeres en la India durante el gobierno británico. Además, trabajó para abolir la discriminación y el trato injusto de las personas por su casta y género. Impresionante, ¿verdad?

 

Maria Montessori:

Ella fue la mujer que comenzó la cultura de la guardería. Nacida en 1870, María Montessori dedicó su vida a la educación. Hoy en día nos puede parecer que la mayoría de sus ideas son evidentes y lógicas pero, en su momento, fueron innovaciones radicales que levantaron controversias entre los sectores más conservadores. Propagó la idea de que los niños deberían ser capaces de moldear su futuro a su manera y defendió el juego como principal actividad a través de la cual el niño lleva su vida durante sus primeros años.. Esto se denominó Método Montessori y todavía es seguido por alrededor de 30,000 escuelas en todo el mundo.

 

 

Emma Willard:
Emma fue una activista estadounidense que luchó por los derechos de las mujeres y dedicó su vida a la educación. Proviniendo de una familia humilde y sin tener los recursos, con solo 20 años, se convirtió en maestra. Fundó la primera escuela de educación superior para mujeres, el Seminario de Mujeres de Troy en Nueva York, que pasó a llamarse Escuela Emma Willard en 1895 en su honor.  Emma también se ganaba la vida con la escritura, escribiendo varios libros de texto a lo largo de su vida, incluyendo libros de historia y geografía. Una mujer todoterreno en pleno siglo XIX.

 

 

Mary Mcleod Bethune:

Mary fue una educadora estadounidense, estadista, filántropa, activista humanitaria y de los derechos civiles. Sus dos padres eran esclavos antes de que ella naciera, por lo tanto, no tenían dinero para permitir que la pequeña Mary fuera a la escuela. Sin embargo, Mary consiguió una beca y estudió para convertirse en maestra. Mary fue, sobre todo, conocida por fundar una escuela privada para estudiantes afroamericanos en Florida, gracias a a las donaciones de tiempo y dinero que obtuvo. También fue nombrada asesora nacional del presidente Franklin D. Roosevelt como parte de lo que se conoció como su Gabinete Negro. Fue conocida como “La primera dama de la lucha” debido a su compromiso de obtener mejores vidas para los afroamericanos. ¿Sabías que el nombre de Bethune es sinónimo de lucha y logro?

 

Helen Keller:

Helen Keller fue una escritora, oradora y activista política sordociega de EEUU. Nacida con una incapacidad visual y auditiva, Helen Keller estudió con su mentora personal Anne Sullivan y aprendió sobre el mundo a través del conocimiento: invisible, sin adulterar. Entre otros muchos méritos, recaudó dinero para la Fundación Americana para Ciegos y promovió el sufragio femenino, los derechos de los trabajadores, el socialismo y otras causas. Ella fue mentora de cientos de personas y aún hoy en día, continúa inspirando a millones en todo el mundo.

 

 

Clara Barton:

La educación formal puede ayudar a una persona a entender el mundo de una mejor manera, pero en una situación en la que el mundo está en peligro, las habilidades son útiles. Clara Barton es la mujer que estableció la Cruz Roja Americana en un momento en que las mujeres apenas se veían trabajando fuera de la casa. Clare, que era enfermera, asesoró a toda una generación sobre la necesidad de poseer los conocimientos médicos básicos y el sentido de enfermería.

 

 

Mary Ward:
En el año era 1609, una hermana católica inglesa pensó en establecer una escuela para niñas que fuera diferente de los conventos que existían en esos momentos. Las escuelas de niñas de entonces eran muy restrictivas. Esos institutos no permitían que las niñas salieran de las instalaciones del instituto, se vieron obligados a asistir al coro, usar uniformes prescritos, etc. Mary se separó de esto. Ella construyó las Hermanas de Loreto, con una visión del trabajo de la mujer en la iglesia en igualdad con los hombres. Hoy en día tiene centros en todo el mundo incluso ahora.

 

 

¿Conocías a estas mujeres? ¿Qué te han parecido sus historias?

Ellas son un claro ejemplo que no hay nada imposible. Con ganas, pasión y mucho esfuerzo tú también puedes llegar dónde quieras. ¿Lo sabes?

 

Sí aún no terminas de creértelo, empieza a interiorizar este mantra: Si yo quiero, puedo. 

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Queridos Reyes Magos,

Os escribimos desde FormArte porque este año queremos pediros algo muy importante para nosotras y para la mayoría de las personas con las que compartimos este mundo.

 

Nos gustaría vivir en un mundo diferente.

 

Sabemos que las cosas no se pueden cambiar de un día para otro, pero no queremos que este sea el mundo en el que crezcan las futuras generaciones. Tenemos miedo que todo siga igual y nada cambie. Que siga habiendo injusticias, intolerancias y miedo. Que no haya libertad de casi ninguna clase ni condición.

 

Por eso venimos a pediros algunas cosas, a ver si podéis ponerlas en marcha para que, en un futuro, esta sea nuestra realidad.

 

Primero de todo, y para ayudaros a que nuestro deseo sea más fácil de cumplir, pedimos que todas aquellas personas que aún andan dormidas en los laureles, despierten y tomen la decisión de luchar por un mundo más justo. A veces es por desconocimiento, otras por creencias erróneas y otras simplemente por pereza. Pero no podemos dejar que haya tantas personas que no se pronuncien y que esto nos frene, queremos un mundo en que todos luchemos por conseguir una sociedad mejor.

 

Después y, porque nosotros vivimos esta realidad de cerca y nos importa, pedimos que se empiece a poner el foco en la educación. Sabemos de lo que hablamos, estamos en contacto día a día y mano a mano con profesoras y futuras docentes y no se les da la importancia que se merecen. Ellas forman y formarán parte de la educación de la generación del mañana. Ellas luchan a diario para conseguir un mundo mejor. Pero con las barreras y la poca atención que les presta la sociedad, el camino es un maldito despropósito.

¿Qué estamos haciendo?

¿Por qué nadie se da cuenta que los niños de hoy son nuestro futuro? Que ellos pueden seguir cambiando el mundo, haciéndolo un lugar más tolerante, más respetuoso, más libre y menos peligroso.

 

Tiene cojones que a día de hoy aún estemos así.

 

También queremos pediros más tolerancia para que cualquier persona pueda decir, sin temor, así soy yo. Y que se le acepte incondicionalmente, que se le mire como a un igual. Independientemente de si es o se siente mujer u hombre, de si ha nacido aquí o en la conchinchina, de sus capacidades o condiciones. Independientemente de todo. ¿Podríamos empezar a valorar a los demás por lo que tienen que aportar? ¿Por su bondad? ¿Por aquellas pequeñas cosas que les hacen especiales y únicos?

 

Puestos a pediros tolerancia para todos, queremos pediros que ser normal englobe todas las posibilidades. O directamente que eliminemos el concepto NORMALIDAD de nuestro vocabulario. Que aprendamos a tratar y respetar a las personas que han nacido con alguna discapacidad o trastorno. Hay mucho desconocimiento sobre este tema. Aún hay personas que no entienden que una depresión es muy jodida o que hay niños que tienen dislexia y que les cuesta el doble.  Por eso nos gustaría que todos comprendamos y aceptemos a cualquier persona con la que nos cruzamos y que dejemos de poner etiquetas que solo hacen más daño.

 

Y porque nosotras estamos muy concienciadas, queremos pediros que TODAS/OS nos unamos al movimiento feminista. Que las mujeres podamos ir solas por la calle sin temor. Sin tener que mirar a todos lados, sin acelerar el paso, sin hacer llamadas para tranquilizarnos y saber que hay alguien que nos “escolta” a su manera. Que se terminen los mensajes de: ya he llegado a casa o enviar la ubicación en directo, por si las moscas. Que podamos sentirnos libres y saber que no hay peligro.

Que ya no tengamos que escuchar barbaridades por cómo vamos vestidas, por cómo actuamos o por hacer o dejar de hacer algo. Que no tengamos que demostrar con el doble de esfuerzo lo que valemos en nuestros puestos de trabajo. Ni que se nos mire con asombro porque parecemos jóvenes e inexpertas.

Ya está bien,¿no?

Y, aunque no debería hacer falta aclararlo, NO, nuestra lucha no es contra los hombres. Luchamos por la IGUALDAD y en esta lucha estamos todos; no es exclusivamente de mujeres.

 

Os pedimos todo esto para que no tengan que pedíroslo las próximas generaciones. Que los niños que estamos educando den por hecho el respeto y que se encuentren con una sociedad igualitaria dónde todos valemos por igual.

 

Os pedimos que las niñas y niños que mañana serán presidentes, banqueras/os, consejeras/os, docentes, diseñadoras/es, médicos, peluqueras/os o lo que les dé la real gana ser, miren hacia atrás y se asombren de la sociedad en que estamos viviendo nosotros. Ojalá piensen que cómo era posible que aún fuéramos tan atrasados.

 

Sabemos que es mucho pedir pero…

Pero es que lo necesitamos.

 

Ya no se trata de nosotras. No.

Se trata de todas/os aquellas/os que vendrán.

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6 consejos para relajarte ante un momento de máximo estrés.

Hay momentos de máximo estrés en que estás a un paso de explotar. Te sientes enfadada con el mundo, cansada, estresada y con unas inmensas ganas de gritar a la primera persona que te diga cualquier cosa. ¿Te suena? ¿Te ha pasado alguna vez?

 

Es totalmente normal. Todos, incluso las personas más tranquilas y calmadas, experimentamos esta sensación alguna vez.

 

Pero en momentos álgidos de nuestra vida en que tenemos muchas cosas entre manos y en mente y apenas descansamos o paramos, como cuando estás en medio de unas opos, es aún más común.

 

Sentirse así no es nada agradable, ni a nivel psicológico ni a nivel físico. Nuestro cuerpo, a parte de estar en tensión, puede reaccionar de muchas formas distintas. Pero es que, además, nos puede llevar a tomar decisiones equivocadas y a pagarlo con quién no debemos.

 

Por eso hoy te traemos algunos consejitos fáciles, rápidos y útiles para minimizar al máximo este sentimiento y disfrutar un poquito más (o como mínimo volver a la calma).

 

6 consejos para los momentos de máximo estrés

 

1.    Dale movimiento a tu cuerpo.

Una forma estupenda para reducir el estrés y dejar ir todas la ansiedad y la presión es moverse. Sal a correr, haz boxeo, bici, crossfit, ves al gimnasio o simplemente sal a andar. Cuando llevas a cabo cualquier actividad física, tu cuerpo libera endorfinas y estas actúan como calmante natural para tu sistema nervioso. Sin contar con que te distraerá de tus preocupaciones, de las opos y de tus ganas de ladrar al primero que pase por delante.

Cuando termines de hacer deporte habrá disminuído tu tensión nerviosa y la negatividad, además, te invadirá una sensación de paz y bienestar.

 

2.     Visualiza, my friend

Pensar en algo agradable puede ayudarte a dejar de lado estas sensaciones negativas y relajarte. Piensa en una imagen mental que te haga sentir paz y felicidad. Es lo que podríamos llamar imágen guiada; cierra los ojos e intenta pensar en un lugar seguro que represente calma para ti. Puede ser una playa, un bosque, tu casa o algún lugar al que fueras de pequeña y te encantara.  Por ejemplo, si te encanta la playa y el mar, puedes imaginarte en una playa paradisíaca, un cielo azul, el agua turquesa, el sol calentándote la piel, solo con el sonido del mar de fondo. Recrea esta imagen con todo detalle posible (sonidos, colores, olores, etc) y con las sensaciones que te invadirían en ese lugar.

Cada vez que te sientas estresada recurre a esta imagen y a todo lo que te evoca, profundiza lo máximo que puedas. Al principio cuesta un poco focalizarse, pero con tiempo y práctica, mano de santo.

 

 

3.    Dale al play

Dicen que la música amansa a las fieras y extrapolándolo al tema que nos concierne, también puede ayudar a relajarte. Crea una lista con música alegre que te motive, te anime y te de un subidón de energía. Si tienes spotify ya hay listas hechas con muy buen rollito. Por ejemplo la de Hits Alegres, Happy Beats o Positive Vibes. Cuando estés en un punto álgido de estrés, para, ponte esa playlist, siéntate y céntrate en la música. Siéntela.

Y ya para relajarte al 100% y quitártelo todo de encima, canta y baila como si no hubiera mañana, verás como liberas estrés.

 

4.    Aire fresco

Deja lo que estés haciendo y sal a tomar el aire. Cambiar de ambiente te va a ayudar de salir un poco de tu espiral o bucle, y más si puedes hacerlo al aire libre. Pasea, observa tu alrededor, siéntate en algún rincón que te guste o túmbate 10 minutos a mirar el cielo.

Regresarás más relajada,  inspirada y creativa.

 

 

5.    Respirar profundamente

Te hemos hablado de esta técnica y de cómo hacerlo alguna vez, pero es que la respiración profunda contribuye a reducir el estrés y proporcionar oxígeno a tu cerebro para ayudar a concentrarte. En este punto nos encontramos un problema principal: el primero es que la mayoría de personas no saben cómo respirar profundamente, con lo cual terminan respirando de forma superficial y esto puede llevar a la hiperventilación.

Te recordamos cómo hacerlo: pon tu mano sobre el estómago y respira profundamente. Fíjate en que el estómago y el pecho se levantan. Céntrate en algún aspecto de la respiración: cómo entra el aire a través de tus fosas nasales, cómo se expanden los pulmones, etc. Aguanta el aire durante unos segundos y exhala por la boca. Ahora toca hacer varias repeticiones.

Debemos advertirte que, al principio, cuesta un poco y puede ser que te ponga nerviosa, pero con la práctica irás mejorando la técnica y cada vez será más fácil hacerlo.

 

6.    Saca la escritora que llevas dentro

Escribir es una técnica terapéutica en sí misma. Te ayudará a desahogarte, vaciar tu mente y entender cómo y por qué te sientes de esta forma. Además te puede permitir verlos desde otro prisma. No pensamos igual para hablar que para escribir y, en este último caso solemos organizar la información mucho mejor. Cuando estés etresada, coge papel y lápiz y exprésalo. Intenta buscar dentro de ti qué es lo que te ha llevado a esta situación de estrés y qué pensamientos son los que te están oprimiendo. Intenta darles la vuelta. Muchas veces son pre-ocupaciones que aún no han sucedido y que. quizás no llegarán a suceder, sin embargo tu mente se avanza. Reflexiona si lo que estás pensando es real y reemplaza ese pensamiento por uno alternativo.

 

 

Estos son solo alguno de los consejos, pero hay miles más, como por ejemplo, llamar a alguna amiga/o para que te tranquilice o meditar.

De todas formas, si ves que tus niveles de ansiedad y estrés son elevados y están afectando a tu vida diaria, no dudes en acudir a un psicólogo de confianza que te de técnicas y estrategias más específicas para ti. Pedir ayuda siempre es de valientes.

 

Y si lo que realmente te estresa son las opos y cómo gestionar el estudio, no dudes en acudir a nosotros que para eso estamos.

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

En la piel de una opositora: Entrevista a una opositora.

Encontrarte con personas que están en el mismo camino o proceso que tú da cierta paz. Poder compartir experiencias, miedos, conocimientos, dudas y ánimo cuando se necesitan..

 

Por eso, opositora, hoy te traemos una nueva sección con una entrevista a Sara, una de nuestras opositoras de la familia FormArte.

Tanto si ya estás opositando como si estás meditándolo, esta entrevista puede ayudarte a ver las cosas desde otro punto de vista. (o como mínimo, sentirte reconfortada porque estás experimentando lo mismo).

 

Sara es una chica de 29 años que cursó educación infantil, un grado de turismo y ha hecho un máster referente a su última carrera. Este es su segundo año estudiando oposiciones y su idea es presentarse en la próxima convocatoria en Asturias.

¿Quieres conocer la historia de Sara y cómo encara ella las oposiciones? ¡Sigue leyendo!

 

¿En qué momento decidiste empezar a opositar?

Yo no tenía muy claro que quisiera opositar al terminar la carrera, no eran mis planes iniciales. De hecho, a pesar de que siempre había sido mi vocación, como era muy jovencita al terminar la carrera decidí empezar Turismo. Precisamente fue trabajando en el sector del turismo que me dí cuenta cómo se trabaja en las empresas privadas, que esa dinámica no me gustaba y empecé a pensar que opositar podía ser mi camino. Yo siempre quise ser maestra y me decidí por las oposiciones de educación infantil. Opositar te da unas ventajas frente al resto de cosas, además ahora salen muchas plazas, y creí que era el momento.

 

¿Por qué escogiste una academia?

Para empezar de cero, me parecía que era una buena opción. Cuando te decides a opositar vas un poco perdida y pensé que sería mucho más fácil arrancar. Además de la ayuda en el terreno de estudio, en una academia conoces a más gente, si están trabajando aprendes muchas cosas de ellos y para empezar, era lo que necesitaba.

 

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir FormArte?

Elegí FormArte por lo que transmitía, tenían un blog que explicaban cosas diferentes, eran muy cercanos, venías a preguntar y te daban toda la información, te ayudaban mucho. No es lo mismo llamar a una academia y que te respondan solo con las cuatro cosas básicas a que se preocupen por ti con lo que tú necesitas. ¡Si incluso me ayudaron a cuadrar los horarios! Para mi fue un acierto.

 

¿Qué estás aprendiendo como opositora?

He aprendido que es un camino muy largo, que hay que ser constante y que es importante tomárselo en serio, que con ir solo a clase no es suficiente. Si realmente quieres tener opciones de aprobar las opos, tienes que dedicarte a ello e ir a por todas.

 

¿Cómo te organizas?

Intento ser constante para no descentrarme. Si trabajo por las mañanas, después de comer descanso un rato viendo un capítulo de alguna serie y me pongo a estudiar. Intento tener un horario fijo; ponerme siempre a estudiar a la misma hora, en el mismo sitio porque siento que estoy más centrada y, como estoy acostumbrada, lo hago de forma mecánica.

 

¿Qué crees que es lo más duro de opositar?

Yo creo que lo más difícil es estar estudiando año tras año lo mismo y ver que no se avanza. Son los mismos temas, parece que te los sabes, pero al ponerte a escribirlos parece que no. Es un proceso muy largo y también desanima. Y sobre todo cuando ves a otras personas que ya se han presentado varias veces y  siguen ahí. Frustra bastante.

 

¿Qué crees que es lo más importante al opositar para tener éxito?

No desanimarte, tener paciencia, tener mucha rutina, ser consciente que es un camino largo y sobre todo organizarse: dedicar unos días estudiar, otros a preparar progra, otros a hacer supuestos, etc. Parece mentira pero la organización es clave. Y también no quedarte con lo básico, querer ir un poco más allá: buscar mucha información, leer muchos libros, etc. En resumen: Constancia.

 

¿Qué esperas conseguir aprobando las opos?

Supongo que lo mismo que todos los que opositan: trabajar en lo que siempre he querido, con una plaza fija y estar muy contenta en un cole con mis niños. Para mi sacarse las oposiciones y conseguir una plaza, te da calidad de vida.

 

 

¿Cómo se superan los momentos de “no puedo más”?

Los momentos de no puedo más se superan intentando desconectar. En ese momento de “ya no puedo más con la vida”, que existen y pasan a veces, creo que lo mejor es cerrarlo todo, no entrar en la habitación donde estudias durante un par de días, irte lo más lejos que puedas, disfrutar de la gente y salir un poco del estudio. Sería como aquello de alejarse para verlo en perspectiva y coger fuerzas. Es lo que a mi me funciona.

 

¿Te has planteado dejarlo en algún momento?

No, la verdad que no. Tengo muy claro que es lo que quiero, quiero presentarme, intentar aprobar y sacar la máxima nota posible. Puede haber algún día que pienses: no quiero seguir estudiando, pero es cosa de un día. Desconectas ese día y al día siguiente vuelves a ello.

 

¿Qué consejo le darías a otra opositora o a alguien que se plantee opositar?

Que no lo dejen y que se esfuercen mucho.  Como ya he dicho, es un camino largo pero la gente lo consigue y sobre todo que se lo tomen en serio. Que al final, hay mucha gente que se presenta por presentarse, que se miran por encima los temas, hacen un par de supuestos pero no lo hacen a conciencia. Que busquen una rutina, que pidan ayuda si lo necesitan y que mucho ánimo.

 

 

Muchas gracias Sara por darnos tu punto de vista como opositora. Esperamos que tengas mucha suerte y que consigas tu ansiada plaza y poder trabajar en aquello que deseas.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Feliz Navidad Opositora

Llega Navidad y…

Y es momento de tomarse un break.

Estos días, si tienes la suerte de tener vacaciones, son un fantástico momento para adelantar estudio y dedicarle todas las horas que no puedes durante la semana.

 

Por un lado, queremos animarte a aprovechar estas horas libres para avanzar temario y para acercarte un poquito más a tu objetivo. Llegar a los objetivos que te habías planteado o bien ir más allá.

 

Pero por otro lado.. queremos pedirte que disfrutes.

 

¿Sabes? Estas Navidades son irrepetibles. Por mucho que te juntes de nuevo el próximo año, con las mismas personas durante la cena de Nochebuena, por ejemplo, no va a ser igual. Aunque lo intentárais reproducir.

Cada instante es único.

 

Pero además, los momentos son efímeros y tal como vienen, se van. No sabes qué va a pasar durante este año y dónde ni cuándo estarás en 365 días. Por mucho que lo intuyas no tienes ninguna certeza, por lo tanto, vive el momento.

No dejes que pasen los trenes, no te permitas no disfrutar del tiempo que tienes, porque es un regalo.

 

Independientemente del significado que tenga para ti la Navidad, suele ser sinónimo de reunirse y reencontrarse con los tuyos. Con las personas a las que aprecias y quieres, las que te acompañan en tu día a día, las que te hacen la vida un poquito más fácil. Y esta es la verdadera magia, ¿no?

 

Evidentemente que esto se puede hacer durante todo el año, pero parece ser que nos gustan las tradiciones y reunirnos por estas fechas, abrazándonos muy fuerte y recordando con nostalgia a los que no están en la mesa. ¿Vas a perdértelo?

 

No dejes escapar este momento. No permitas que nada (ni nadie) te lo quite.

Haz que sea especial y eso no quiere decir que sea exuberante o con grandes galas, presentes o festines, para nada.

Lo especial y lo verdaderamente valioso es regalar tu tiempo y regalar tu cariño. Y también empápate del de los tuyos.

 

 

Deja por un día, dos  o tres, las opos, el estudio, las preocupaciones y los miedos a un lado, y céntrate en las personas que tienes delante.

En escuchar cómo están, cómo se sienten, qué sueños les quedan por cumplir y en reíros juntos que, al final, son las anécdotas con las que te quedas.

 

Comparte con ellos tu tiempo porque es lo más preciado que puedes dar.

 

De pequeños nos dedicábamos a hacer listas gigantes con todas aquellas cosas que nos gustaban; coches teledirigidos, muñecas increíbles, playmobils con todos los detalles y accesorios, game boys con los juegos de moda, máquinas para hacer helados, gominolas e incluso experimentos y otros muchos tantos juegos y juguetes que anunciaban por la tele. En general pedíamos cosas materiales con las que poder jugar y divertirnos. (y cuando nos traían un pijama no entendíamos por qué).

 

Pero cuando te haces mayor te das cuenta que las cosas materiales no lo son todo. Que tener lo último en tecnología, un reloj bonito, un coche fabuloso o ir a la última moda, no sirve de nada si no hay nadie que te abrace, te escuche y esté a tu lado.

Con el tiempo aprendes que el tiempo es, verdaderamente y aunque suene a tópico, lo mejor que tenemos y lo mejor que podemos dar.

 

Por eso queremos pedirte que lo des y te lo des. Que te hagas ese regalo a ti misma y lo disfrutes como una enana.

 

Que retengas cada instante bonito en tu memoria y hagas un álbum en tu cabeza con los recuerdos de estas Navidades. No se trata de hacer fotos con el móvil para compartirlas por instagram, se trata de hacer fotos mentales para retenerlas y recordar esos momentos cuando vengan días malos o cuando los eches de menos.

 

¿Estás lista?

 

Disfruta de estas Navidades.

 

Desde FormArte te deseamos unas muy felices fiestas llenas de instantes preciosos y de felicidad.

 

 

 

 

 

 

 

Las dudas te están quitando la oportunidad de alcanzar tu sueño

Quizás tienes dudas sobre si empezar a opositar.

 

Tú quieres ser maestra, te apasiona la enseñanza y crees que es aquello que te hará realmente feliz. Esto lo sabes.

Es tu sueño.

 

Pero cuando piensas en opositar, que es un camino muy largo y que no sabes si lo conseguirás, te entra vértigo. Te paraliza y te invade una sensación de desesperanza que te echa para atrás.

No quizás mejor no oposito, tengo que hacer otras cosas, aún no es el momento.

¿Cuántas veces no ha sido el momento?

 

“Pero es que tengo que mejorar mi inglés y me estoy mirando un postgrado de inteligencia emocional y hay un par de cursillos que me interesan.”

 

¿Te contamos un secreto? Siempre habrá algo más que hacer, siempre encontrarás un motivo para no empezar.

Siempre encontrarás UNA EXCUSA.

 

Todos los seres humanos tenemos cierta tendencia a justificar aquellas acciones que nos dan miedo o que tienen que ser cambiadas con alguna excusa que nos haga sentir mejor. La originalidad de la excusa depende de cada uno y nuestro cerebro es una máquina de lo más creativa cuando se trata de inventarse excusas. ¿Sabes lo peor? Que nos las creemos.

 

Pospones el momento de empezar a opositar una vez tras otra. ¿Por qué?

Porque enfrentar la incomodidad que implica empezar a opositar es difícil.

¿Por qué es incómodo? Porque la recompensa, que nadie te asegura, es a largo plazo, porque sabes que el camino es largo y duro, y porque la incertidumbre que acompaña a una oposición jode, frustra e incluso duele.

Por eso te das excusas bastante racionales y te convences a ti misma que no es el mejor momento para hacerlo.

Además, el cerebro humano es tan perezoso cuando se trata de incorporar un nuevo hábito o empezar en una nueva situación, que intentará engañarte sea como sea con la idea de posponerlo.

 

El cerebro prefiere no empezar una actividad para evitar dejarla incompleta. Dentro de la naturaleza humana está el hecho de terminar todo lo que empezamos (excepto los álbumes de cromos cuando éramos pequeñas que era casi misión imposible) y si no está terminado, experimentamos una sensación de frustración o cierto leve grado de dolor. Dejar inconclusa una actividad nos genera culpa y decepción y cuando esto sucede, el cerebro se lo apunta para tenerlo en cuenta en el futuro.

Es por esto, precisamente, que prefiere no empezar nada nuevo. el cerebro recuerda que existe la probabilidad de dejarla incompleta y prefiere ahorrarse las sensaciones negativas que implica. Te da un miedo terrible empezar a opositar, ver que no puedes conseguirlo y dejarlo.

 

Pero eh!!!!!!!!!!! ¡Sucede lo mismo al inrevés! Cuando terminas una tarea, acción, llámale X con éxito, tu cerebro guarda esa información como positiva y esto te impulsa a empezar nuevos proyectos.

 

¿Te imaginas cómo te sentirás cuando consigas una plaza?

 

Las excusas lo que hacen es darte una explicación relativamente lógica y provisional de porque mejor no empezar con las opos. Como tienes un motivo “de suficiente peso”, descartas la opción y te dices a ti misma que es la decisión correcta

 

¿Y por qué te pones excusas para empezar a opositar? Porque tienes MIEDO. Ya te hablamos del miedo hace un tiempo.

Miedo a no hacerlo bien.

Miedo a fracasar

Miedo a no poder con ello

Miedo a lo desconocido

Miedo a no terminar con éxito

Y podemos seguir.

 

Posponerlo es el camino fácil. No hay consecuencias negativas inmediatas, en estos momentos, nada malo va a pasar. Es muy sencillo permanecer en tu zona de confort y ahorrarte el trabajo y la incertidumbre que supone opositar.

¿Nunca te has planteado por qué le llamamos zona de confort? Es un poco tonto si te lo planteas, hablamos de ello como algo negativo, pero el confort es positivo, ¿no? Estás bien cuando sientes confort, solo que es un bien de esos en que sabes que podrías estar mil veces mejor. Y cuando piensas que podrías estar mejor es que algo dentro de ti no termina de encajar.

 

Uno de los grandes problemas es que la recompensa es aún inalcanzable y seguirá siéndolo durante mucho tiempo. Nos gustan las cosas inmediatas y cuesta ir a por algo que sabes que tardará en llegar. Lo ves lejos y… desistes antes de empezar.

 

Pero amiga, el mundo está hecho para los valientes. Y tú lo eres. Tienes todo lo que necesitas para opositar y sacarte la plaza. Está dentro de ti; eres tú. Tienes la fuerza, la constancia y la capacidad de hacerlo. Es tu maldita cabeza la que te paraliza y te hace creer que no vas a poder.

Lo que no sepas, lo aprenderás por el camino, pero la base ya está en ti.

 

Si reconoces ese miedo, felicidades. Este es el primer paso para enfrentarlo y ganarle la batalla.

 

¿El segundo paso? Recordarte lo fuerte, capaz y valiente que eres.

 

Después ya te pones a mirar qué necesitas para opositar, cómo empezar, si quieres hacerlo por libre, en una academia, con preparador…

 

Pero en este barco, no estás sola. Recuérdalo.

 

“Es solo tu forma de pensar lo que decide si tendrás éxito o fracasarás.”

Henry Ford

FormArte, el arte de formar.