Podcasts imprescindibles para opositoras como tú.

Hoy venimos con un post muy cortito pero perfecto para inyectarte un poco de motivación e inspiración.

¿Sueles escuchar Podcasts?

Son una forma estupenda de aprender, llenarte de nuevas ideas, inspirarte o descubrir nuevos puntos de vista. Y lo mejor es que puedes escucharlos en cualquier momento.

 

Hoy te hemos seleccionado 5 podcasts para que veas todo lo que puedes hacer, recuerdes cuál es tu sueño y por qué estás luchando. Algunos están más orientados a educación y otros al crecimiento personal, tanto para comprenderte como para inspirarte.

 

¿Quieres descubrirlos? Echemos un vistazo a nuestra selección

4 podcasts imprescindibles que necesitas escuchar + 1

 

  1. Truth for Teachers

Son podcasts semanales en los que Angela Watson habla sobre educación y su experiencia como educadora. Cada uno de sus episodios te hará pensar y reflexionar sobre la pedagogía, tu forma de ver tu profesión, etc. Duran menos de 30 minutos, por lo que en poquito rato vas a tener tu inspiración semanal.
Idioma: Inglés

 

 

  1. House of #EdTeach

Un podcast perfecto para comprender cómo la tecnología está impactando en la educación y cambiándola. No solo te hará reflexionar, te enterarás de las últimas tendencias sino que además, te dará nuevas ideas, consejos y estrategias que podrás implementar en el aula.

Idioma: Inglés

 

  1. Píldoras de Educación

En estos Podcasts, David, maestro de Infantil, Primaria e Inglés, comparte sus reflexiones para afrontar el cambio educativo que tanto necesitamos. Además da ideas de prácticas y herramientas que se pueden llevar a cabo para que innovar sea más sencillo.

Idioma: Español

 

 

  1. Entiende tu mente

Éste es un podcast de psicología que te ayudarán a comprenderte mejor. Su periodicidad es semanal y duran 20 minutos, perfectos para escucharlos antes de irte a la cama. Tratan una gran diversidad de temas y, además de comprender por qué actuamos de una forma determinada, te dan tips para ayudarte. Los puedes encontrar en Spotify.

Idioma: Español

 

Y te añadimos otro recurso de lo más interesante y que no queremos que te pierdas.

 

  1. London Real

Si te gustan las entrevista, descubrir distintos puntos de vista y aprender de los mejores, este programa es para ti. No es un podcast, son vídeos, por lo que necesitas un poco más de tiempo. En London Real cada semana entrevista a alguien que está en lo más alto de su sector o rama. En estas entrevistas, los invitados comparten sus reflexiones y experiencias acerca de cómo tener éxito, ser productivo, estar saludable y feliz con lo que haces y con tu vida. Merece mucho la pena ir descubriendo personas tan distintas.

Idioma: Inglés.

 

 

Esperamos que los disfrutes tanto como nosotros y que te sirvan a lo largo de tu viaje.

¿Tienes alguna recomendación?

 

FormArte, el arte de formar.

 

Los síntomas del opositor antes del exámen

Probablemente estás sufriendo uno de los síntomas más comunes del opositor cuándo llega la recta final.

Es uno de los peores síntomas; de los más agobiantes y frustrantes que pueden aparecer en estos momentos. Como no tienes suficiente presión y estrés, vamos a añadirle un poco más, ¡no vaya a ser!

Estamos hablando del repentino olvido de prácticamente todo lo que llevas meses estudiando.

¿Te suena?

 

Llevas tiempo siguiendo un planning, avanzando, dejando temas estudiados, todo parecía que iba más o menos bien pero, no.

De repente, sin saber cómo, tu cerebro ha hecho un reset y lo ha borrado absolutamente todo.

“No me sé ningún tema.”

“De estos temas, que teóricamente ya me sabía, no recuerdo absolutamente nada.”

 

Y a esto se le suma otro síntoma más:

 

No voy a llegar.

Me queda mucho.

No voy a poder terminar todos los temas y me va a ir fatal.

 

Estás delante de los apuntes y quieres llorar. Tanto tiempo y parece que estás al principio.

 

¿Te sientes identificada?

 

Vamos a ser sinceros y realistas.

Primero de todo, sabes mucho más de lo que en estos momentos crees. Estás en el ojo del huracán del estrés y tu cerebro se ha quedado paralizado. Pero este desconocimiento que crees tener, es solo eso; una creencia, una ilusión de tu cerebro.

 

Recuerda cuándo empezaste. En ese momento sí que no sabías nada y te quedaba  un largo camino por recorrer. Pero, ¿cuánto tiempo llevas en este viaje?

¿Realmente crees que todos estos meses han sido en balde?

Sé objetiva  y piénsalo con calma. Haz las comparaciones con tu yo del inicio. ¡Es imposible que la situación sea como la pintas!

 

Que es normal que lo sientas así. ¿Lo has hablado con otras opositoras? La mayoría se sienten como tú. ¿Es posible que tantas personas hayan olvidado todo lo hecho?

Seguro que si una de ellas te hace este comentario le dirás que se equivoca y que ¡claro que se lo sabe!

Aplícate el cuento.

 

Sabes mucho más de lo que crees y el día del examen lo vas a ver. No te agobies con eso. Deja a un  lado estos pensamientos limitantes y negativos porque solo te generarán malestar, frustración y estrés.

Céntrate en todo el tiempo que tienes por delante, en aprovecharlo al máximo y dar lo mejor de ti.

 

Y esto nos lleva al segundo gran tópico: No voy a tener suficiente tiempo.

Te queda un mes. Un mes tiene 30 días, que son 720 horas y además tienes cuatro fines de semana, que si trabajas durante la semana, te vendrán como mano de santo.

Ojo, que también debes descansar ¡eh! Pero lo que queremos decirte es que tienes tiempo para avanzar y terminar de prepararte.

 

Estás en la recta final, después de tantísimo tiempo, estás ya casi en la meta. En lugar de focalizarte en todo lo que (crees que) tienes en contra, céntrate en lo que tienes a favor.

Llega el momento de demostrar todo tu potencial, todo lo que has currado y las ganas que tienes de cumplir tu sueño y ser maestra.

No olvides por qué haces esto y no olvides que eres una súper woman que se está dejando la piel.

 Joder, que has trabajado muy duro y todo este esfuerzo tiene recompensa.

Te garantizamos que el día del exámen, puede ir mejor o peor, pero te darás cuenta que todo sale solo y que estás muchísimo mejor preparada de lo que piensas.

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

En la piel de una opositora: Entrevistando a Leticia

Hoy te traemos un nuevo post en el que hablamos con una súper opositora como tú.

Leticia es de Ponferrada, tiene 27 años y está opositando. Estudió magisterio porque le gustan mucho los niños y a su madre siempre le gustó que fuese maestra.

Empezó dedicándose de lleno a la preparación de las oposiciones, sin embargo, encontró trabajo y su situación ha cambiado un poquito.

 

Actualmente, mientras se prepara las oposiciones está trabajando, por las mañanas, en una escuela infantil con niños de dos años y por las tardes dando clases extra-escolares de inglés.

¿Quieres descubrir cómo ha  cambiado su preparación desde que trabaja? ¿Cómo se organiza y qué está aprendiendo de este proceso?

 

Quédate con nosotros y llénate de la energía que transmite.

 

 

¿En qué momento decidiste empezar a opositar?

Justo cuando acabé la carrera.

 

¿Por qué decidiste empezar a opositar?

Una parte de mi vida son los niños, por no decir casi toda. Cuando dudaba qué hacer; si seguir estudiando, si buscar trabajo…hablé con FormArte y ellos me transmitieron ganas, ilusión, motivación… Quería aprenderlo todo.

 

 

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir FormArte?

Tengo una amiga que estaba muy desmotivada porque tuvo una preparadora que no le gustó nada. Ella siempre me decía que volvería a opositar cuando encontrara una academia o preparadora que de verdad le devolviera la ilusión y las ganas. Un día me dijo que estaba de viaje para conocer la Academia FormArte porque llevaba un tiempo siguiendo su blog y le gustaba mucho. Entonces fue cuando se enamoró de ellos y yo fui detrás. Me transmitieron algo que nadie más lo hacía.

 

 

¿Qué has aprendido a lo largo del camino de opositar?

Ufffff que de cosas, qué difícil contestar a esta pregunta. Mi vida ha cambiado tanto desde entonces… Aprendí a vivir de otra manera, a ver el lado bueno de todas las cosas, a poner todo el amor del mundo en lo que hago y a disfrutar de todo. Siempre digo que me enseñaron a vivir y lo bonita que es esta profesión disfrutando en cada momento de todo lo que se aprende y de todo lo bueno que te llevas.

 

 

¿Cuál fue el momento más duro de cara a la oposición?

Mi peor momento ha sido este año, y lo sigue siendo. Trabajar y opositar es muy difícil. El tiempo es uno de los motivos y la desmotivación es otra. Continuamente pienso en que no voy a llegar. Siempre intento a la contra pensar que todo el camino recorrido hasta hoy es algo que lo llevo conmigo, en mi mochila, he aprendido un montón de cosas. Y que opositar no es estudiar un año y se acabó, es ir acumulando y acumulando y sobretodo disfrutar del viaje, me lo repito diariamente: estar feliz haciendo lo que hago es lo más importante para mí.

 

¿Qué es lo mejor de haber entrado en la familia de FormArte?

Me enseñaron a vivir, a disfrutar del camino.

El cariño que me dan, su mano cuando la desmotivación me puede, lo han sido todo para mí. Siempre digo que no sé lo que me deparará la vida pero volvería una y mil veces a elegirlos y a embarcarme en este camino que tantos aprendizajes me ha dado. Os quiero. Siempre seréis uno de mis hilos de colores.

 

 

¿Cómo te organizabas para estudiar?

Mi primer año me dedicaba exclusivamente a estudiar, a hacer los temas, la programación, supuestos… mañana y tarde, nunca perdí la motivación, era imposible con ellos, todas las semanas me daban más ganas para seguir. Gracias papis por darme la mano todo ese año que ahora llevo a mis espaldas y me ha servido de tanto.

 

¿Llegaste a plantear dejarlo en algún momento? Si es que sí, ¿Por qué y cómo lo superaste?

Ahora que estoy trabajando y estudiando a la vez, estudiaba por las tardes cuando salía de trabajar.

Los primeros meses me agobié mucho, no tenía vida y llegué a plantearme dejarlo, pero un día me planté: sí, quería vivir, estar feliz, tener tiempo para mí, pero también seguir aprendiendo. Entonces fue cuando decidí madrugar y sacar horas de estudio antes de entrar a trabajar. Cambié horarios y fue lo mejor que pude hacer.

 

¿Qué crees que es lo más importante para opositar?

Creo que  la organización y la rutina es primordial, para mí un tanto por ciento muy elevado en la oposición. Unos tiempos de estudio que los aproveches al máximo.

El apoyo es también muy importante, pero la gente que no oposita es difícil que te entienda.  Por eso rodearte de personas que estén en tu mismo lugar es algo que te beneficiará cuando necesites desahogarte o cualquier cosa relacionada con este mundo.

 

¿Ha cambiado tu punto de vista acerca de la enseñanza durante la preparación de las oposiciones?

En mi caso, en la carrera aprendí muy poco y, motivación y ganas por aprender tuve pocas. No había mucho que me impulsara a seguir aprendiendo cosas nuevas. Opositando me llené de ideas, de recursos… Ahora es un no parar, ¡Menudo mundo el de la educación!.

 

¿Cómo se superan los momentos de “no puedo más”?

Parando. Hay que saber parar, en esos momentos todo puede esperar, primero eres tú y luego tú. Cuando estés bien todo irá bien, mientras…

 

¿Nos puedes dar algún consejo para las futuras opositoras?

No te agobies, poco a poco, piensa que esto es un camino largo que te enseñará muchas cosas, guárdatelo todo, no solo es vomitar en un examen todo lo que sabes. Disfruta del viaje.

 

¡Menuda todoterreno!

Con esa energía y esas ganas, seguro que este año será el año de Leticia.

¡Pero también el tuyo!

 

Mucho ánimo a todas las que estáis día tras día preparándoos para el mayor y más bonito reto de vuestra vida: ser maestras.

 

 

FormArte, el arte de formar

Estrategias para motivar a tus estudiantes a leer

Para convertirse en un buen lector, se necesita cierta cantidad de lectura. La pericia no surge por ciencia infusa; se necesita participación activa.

Y conseguir que tus alumnas y alumnos lean por iniciativa propia es un gran reto. Pero también uno de los objetivos más importantes que puedes lograr.

Hay que conseguir que los estudiantes encuentren la lectura placentera y no, algo aburrido y que suponga un gran esfuerzo.

 

¿Cómo conseguirlo? Una de las claves para que los niños y niñas desarrollen pasión por la lectura es la motivación. Sí, la motivación es la base de cualquier aprendizaje o meta.

Necesitamos encontrar estrategias de motivación para alentar la lectura.

Y esto es precisamente lo que te traemos hoy; algunas ideas para motivar a leer incluso a los alumnos a los que les resulta más difícil.

 

Estrategias para motivar la lectura

 

1. Hazlo relevante

Si tus estudiantes no ven todas las puertas que puede abrirles la lectura, no estarán motivados a mejorar sus habilidades. Y si no les exponemos a material que realmente les atraiga, no querrán leer. Y es normal.

Pregúntales a tus alumnos qué les interesa. Descubre qué les importa y muéstrales cómo la lectura puede abrirles las puertas a aquello que más les interesa. Enséñales que la lectura puede ser el camino a aprender más sobre lo que les gusta o a dejarse llevar por mundos y personajes imaginarios.

 

2. Dales autonomía y déjales decidir.

La autonomía nos motiva a todos. Nos gusta sentir que estamos en control de nuestras vidas y decisiones. Queremos sentir que podemos elegir cómo gastamos nuestro tiempo y cuando tenemos esta libertad, más motivados estamos. Lo mismo les pasa a tus estudiantes. Forzarlos a leer libros o lecturas que no les interesan, les va a desmotivar y va a crearles más apatía por leer.

Una de las mejores maneras de enganchar a tus alumnas/os es dejarles elegir qué quieren leer. Puedes proponerles algunas lecturas, pero déjales su espacio para que miren las portadas, lean la contraportadas, los toquen… hay algo mágico en los libros y no todos los libros van a llamar la atención a todo el mundo. Déjales explorar y elegir.

 

3. No les fuerces.

Se trata de que alientes a tus estudiantes y seas empática (que ya sabemos que lo eres). Lo que queremos decir es que no les digas que tienen que terminarse un libro antes de cierto plazo. Esto puede ser muy fácil para algunos alumnos, pero los lectores con más dificultades pueden asustarse y perder las ganas.

Lo mismo pasa si empiezan un libro y deciden que quieren elegir uno diferente. Lo importante es que lean y además, ¿no te ha sucedido jamás esto de empezar un libro, que no te guste nada y termines dejándolo a medias? Es algo normal y se tiene que dar a los estudiantes el mismo derecho.

 

4. Hablad sobre libros.

Alguien te habla sobre una película muy entretenida, un plato que parece delicioso, una obra de teatro desternillante y… te entran unas ganas tremendas de ir. Te resulta familiar, ¿verdad?

Lo mismo puede sucederles a tus alumnos con los libros. ¿Por qué no dedicar media clase a hablar sobre diferentes libros? Busca opciones de distintos géneros, habla de su argumento y crea un poco de misterio y hype alrededor del libro. Seguro que a más de uno le apetecerá probarlo.

También puedes dedicar una sesión a que sean tus propios alumnos quienes hablen de su libro favorito e intenten “venderlo” a los demás estudiantes.

 

5. Crea confianza.

Aumenta la confianza de tus alumnos con la lectura dándoles tareas que puedan hacer. Guíalos proponiéndoles novelas que puedan manejar, ya que sino se frustrarán debido a la complejidad. Piensa que para ellos va a ser complicado entender y admitir que un libro es demasiado difícil, simplemente les parecerá aburrido y no querrán leer más.

6. Demuéstrales que están mejorando.

Tus estudiantes, como todos, necesitan saber que sus esfuerzos están valiendo la pena y están marcando una diferencia. Es fundamental que vean una correlación entre el esfuerzo que están realizando y el resultado del trabajo para mantenerse motivados.

Hay muchas maneras de que ellos noten el progreso, pero sobre todo tú debes darles feedback y ayudarles a ir cogiendo esa seguridad y confianza en sí mismos.

Por ejemplo, puedes pedirles que hagan una presentación, un póster, que hagan una descripción detallada de los personajes o simplemente un resumen… hay muchas maneras de que tanto tú como ellos podáis ver la mejoría y evolución.

 

7. Aumenta el interés y el valor

Transmitir tu propia pasión por la lectura puede ser contagioso. Léeles a tus alumnos en voz alta con entusiasmo o déjales que ellos lean interpretando cada uno a un personaje distinto. Enseña a tus estudiantes explícitamente por qué la lectura es importante. Ponlos en contacto con una gran variedad de géneros para que puedan descubrir qué les gusta e intenta guiarles en función de sus gustos.

Usa los libros como recompensa. Por ejemplo, cuando terminen una tarea o meta con éxito, déjales leer un ratito tranquilamente.

 

 

Como maestra, una labor muy importante es ayudarles a ver la lectura como un refugio seguro en lugar de como un factor estresante y tedioso.

No solo les va a ayudar en la comprensión de los textos y en ortografía sinó que les beneficiará en las distintas áreas de su vida.

 

FormArte, el arte de formar.

Opositora, estás a un paso de conseguirlo.

Después de tantos meses, ya estamos en la recta final.

Ha llegado el momento de dar el último empujón. De meterle las últimas ganas.

 

Lo sabemos; no puedes más, estás cansada y todos estos meses ya pesan. Han sido muchas horas, días y semanas estudiando, trabajando y luchando por seguir adelante.

Por mantenerte a flote.

Meses sacando la fuerza y la motivación de vete tú a saber dónde.

Y a estas alturas a mediados de mayo estás solo a un paso de enfrentarte a las temidas pruebas de oposiciones.

 

Quizás ya empiezas a sentir los nervios, la presión y el estrés te está acechando. Es normal sentir ansiedad antes de las pruebas, pero no dejes que esto te paralice.

Recuerda que llevas meses preparándote, avanzando pasito a pasito.

Tranquila. Saldrá bien.

 

No te centres en lo que no has hecho o en todo lo que podrías haber gestionado de otra manera. ¿Te va a ayudar en algo?

No. En estos momentos, absolutamente en nada.

Sigue con el plan establecido y mantén tu motivación al pie del cañón. Has trabajado duro, de forma constante, te has esforzado una barbaridad y eres totalmente capaz de conseguirlo. Cree en ti y en tus posibilidades. Si no lo haces tú, ¿quién lo va a hacer?

Una vez hayan pasado ya tendrás tiempo a reflexionar y hacer un balance, pero no te adelantes.

 

El futuro es tuyo. Sí, lucha. Te está esperando el aprobado y hay una plaza que lleva tu nombre. ¿La visualizas? ¿No? Pues hazlo. Piensa en ese futuro que esperas con tanta ilusión y ganas. Recuerda cuál es tu sueño; quieres ser maestra y crear un impacto, un cambio en las futuras generaciones. Hacerlo con la seguridad que será tu trabajo para siempre y que lo disfrutarás desde el primer minuto al último.

A estas alturas, tienes que creer en ello. Deja tus dudas, tus miedos y tus “y si…” de lado porque ahora ya no vale la pena centrarse en ellos.

 

Si te focalizas en el miedo, solo vas a generar malestar, te sentirás hundida y ¿cómo vas a afrontar las pruebas?

El miedo es totalmente normal. No hay opositor que no lo sienta, durante todo el camino y especialmente ante las pruebas. Pero, en estos momentos, es un sentimiento que te resta, por lo tanto….

Nada. Fuera. Deja de lado tus temores, el pesimismo y la negatividad. No te anticipes porque no sabes lo que va a suceder.

Concentra toda tu energía en hacer el último sprint y acuéstate cada noche con la certeza que aprobarás y que estás más cerca de tu objetivo.

 

Muchos ánimos y mucha fuerza

Recuerda que todo lo que estás invirtiendo tendrá recompensa.

 

FormArte, el arte de formar.

 

3 maneras de ayudar a tus estudiantes a mejorar sus habilidades de ciudadanía digital

Ya te hablamos de la importancia de ayudar a tus alumnas y alumnos a ser ciudadanos digitales conscientes.

De la misma forma que los estudiantes deben aprender a ser buenos ciudadanos dentro de la comunidad, también tienen que saber cómo comportarse y ser una parte positiva de la comunidad digital. Internet es un espacio donde también hay unas normas.

 

La ciudadanía digital es una responsabilidad importante que todos deben comprender, ya que abarca tantos aspectos del comportamiento y las acciones como lo hace la interacción física. Se puede enfocar desde muchos puntos de vista diferentes y mediante una gran variedad de dinámicas, pero hoy te daremos algunos consejos acerca de cómo tratar el tema.

 

 

1. Incorporar la ciudadanía digital dentro de las lecciones diarias:

 

La mejor forma de garantizar que los niños y niñas entienden qué significa ser un ciudadano digital y qué conlleva, es incorporar el tema en el día a día. Si se trata a diario, se convierte en una segunda naturaleza, independientemente de la edad que tengan. No es que sea algo que requiera mucho tiempo o esfuerzo extra, dado que probablemente trabajéis con la tecnología a diario.

 

Por ejemplo, si tus estudiantes hacen presentaciones, puede ser un buen momento de sacar a colación el tema de los derechos de autor y los derechos intelectuales.  Puedes hablar con ellos de plagio y de la importancia de citar las fuentes. Preguntarles cómo se sentirían si alguien se atribuyera su trabajo sin su consentimiento después de pasarse muchas horas haciéndolo.

Otro ejemplo: Para trabajar la importancia de ser respetuosos y cuidadosos, tus alumnos pueden crear perfiles sociales de las personas que están estudiando en historia. Además de ayudarles a pensar sobre los personajes desde otro punto de vista, se puede tratar la importancia de ser precavido y consecuente con lo que se comparte y cómo se hace.

 

Seguro que con lo creativa que eres se te ocurren mil ideas más! Puedes compartirlas con nosotros en comentarios y así nos ayudamos unos a otros 😉

 

 

2. Busca y encuentra recursos para fomentar la ciudadanía digital

 

Hay muchísimos proyectos y recursos interesantes, cuyo objetivo es el de fomentar una ciudadanía digital responsable desde una propuesta educativa.

 

Por ejemplo:

 

Algunos están orientados a niños, en forma de juegos, para que aprendan sobre el tema y otros van dirigidos a educadores y padres para consultar y formarse. Todos estos recursos te pueden ayudar tanto a nivel formativo para aprender más sobre el tema, como a desarrollar dinámicas y actividades para tus alumnos.

Precisamente uno de los puntos fuertes de la era digital es que tenemos acceso a muchísima información que, bien usada, pueden ser herramientas educativas fantásticas.

3. Enfoca los temas en función de la edad de tus alumnos.

No te olvides de considerar el grupo de edad de tus estudiantes. Cada rango de edad requerirá de un enfoque y nivel de complejidad distinto. Tienes que mantener los objetivos y expectativas apropiadas para la edad con la que estás trabajando.

En estudiantes más pequeños te puedes centrar en temas como la seguridad al usar Internet. Cuando son algo mayores se pueden introducir temas como el acoso cibernético, cómo tratar a los demás en el terreno digital y cómo actuar ante determinados casos.

Cuando ya son mayores y tienen una edad en que ya están usando redes sociales, puede ser el momento idóneo para tratar el tema de las redes sociales, la huella digital que se deja, etc.

 

 

Como profesora, puedes comenzar a instruir a tus alumnas y alumnos sobre cómo ser cuidadosos y respetuosos para que puedan disfrutar de todas las increíbles posibilidades de la era digital.

Por lo tanto, te corresponde hacer de la ciudadanía digital una parte de nuestro plan de estudios. Solo así podremos crear un futuro digital del que nos sentiremos orgullosos.

 

FormArte, el arte de formar

Los pasos para controlar el caos y hacer todas tus tareas

¿Te está costando más abordar todas las tareas que tienes pendientes porque estás más dispersa o más agobiada?

Teniendo en cuenta que las oposiciones están a la vuelta de la esquina, no es nada raro.

Cuando tienes un montón de tareas pendientes en tu cabeza, es complicado saber por dónde empezar.

Y encima, necesitas energía mental para tener todas las tareas en mente. Es extenuante y agotador ir arrastrando de un lado para otro todos los “debería hacer”.

 

¿Cómo puedes abordar el caos?

 

A menudo, la simple idea de tener que abordar el caos puede ser abrumadora y puede escaparse de tu control.

Y sentir que no tienes el control, te lleva de cabeza al estrés .

 

En el pasado post te hablamos del estrés y que éste puede iniciar una espiral negativa en tu cerebro. Y como consecuencia aún es más difícil planificar y abordar la lista de tareas pendientes. Menudo panorama más desalentador, ¿verdad?

 

Que no cunda el pánico.

 

Primero de todo, debes ser comprensiva y amable contigo misma cuando no estés en tu punto más productivo. No puedes estar cada día a tope y criticarte y enfadarte por ello, lo único que hace es frustrarte más y aumentar tu estrés.

En lugar de castigarte, necesitas darle a tu cerebro lo que quiere.

 

Tu cerebro está constantemente tratando de guiar tu comportamiento y acciones. No obstante, sin claridad y sin un plan, tu cerebro seguirá el camino más sencillo.

Lo que tu cerebro quiere es que actúes para reducir el caos. Y para actuar, se necesita una meta y un plan. Una vez tomas medidas para lograr un objetivo, basado en un plan, tu cerebro se da cuenta que estás controlando tus acciones y buscando un resultado.

Este sentimiento de control ayuda a calmar el caos. Cuando reconoces que tienes una opción ya no eres una víctima de las circunstancias.

 

¿Cómo controlar el caos?

 

1. Frena y ve más despacio.

Para ver a través del caos, es necesario hacer una pausa y disminuir la velocidad. Si puedes hacer una pausa, frenar un poco y respirar profundamente, les estarás diciendo a tu cerebro que no estás en una situación de lucha o huida estresante.

 

2. Escríbelo.

Pon todos tus pensamientos caóticos o tus tareas pendientes en un papel. Ya no tendrás que gastar energía para recordarlos todos.

 

3. Evalúa los elementos de tu lista

Plantéate, por un lado qué es lo más importante y urgente, y por otro, si hay algo que puedes dejar de lado o delegar. Sé honesta sobre lo que es verdaderamente importante.

 

 

4. Determina el valor

Una vez que has descubierto lo que es importante, se trata de tener claro por qué es importante. Es más probable que tu cerebro actúe si siente que está trabajando hacia un valor o una recompensa que te importa. Para tenerlo aún más claro, puedes clasificar la importancia en una escala del 1 al 10.

 

 

5. Crea un plan

Cuando ya tienes claro el valor de cada tarea, puedes empezar a priorizar la lista. A partir de ahí decide qué hay que hacer y cuándo hay que hacerlo.

 

6. Divídelo en acciones factibles

Las acciones pequeñas son una buena forma de empezar porque son factibles y no te abrumarán. De esta forma, a medida que vayas completando las tareas, sentirás que vuelves a tener el control y el estrés irá disminuyendo.

 

7. Haz breaks

No te canses por hacer, hacer y seguir haciendo. Se necesita energía para controlar tus acciones y comportamiento y. la energía también puede agotarse. Además, un tiempo de inactividad, permite que lleguen nuevas ideas y nuevas perspectivas.

 

¿Lo intentamos? Cada pequeño paso te permitirá ir recuperando el control y dejar el estrés atrás.

 

FormArte, el arte de formar

 

La otra cara de opositar

Como opositores nos empeñamos frecuentemente en decir lo duro y desmotivante que puede ser opositar. Más que nada porque es una verdad como una catedral.

 

Es muy fácil entrar en el bucle de: no puedo más, no me da la vida, estoy harta, lo mandaría todo a tomar por saco…

Pero no es porque nos guste quejarnos de por sí, es simplemente que es una parte de lo que vivimos, una realidad que está ahí día tras día.

 

Esta es la parte negativa. Hasta aquí todo claro.

 

Sin embargo, esto es como la vida maravillosa de algunas influencers en redes sociales. Aunque nos parezca que su vida es lo más de lo más, también sufren, tienen sus momentos bajos y les suceden cosas poco agradables. Pero se lo guardan para ellas.

 

Con las oposiciones sucede al revés. Aunque nos parezca el pozo más hondo y sin salida de la historia, también hay cosas positivas que, entre tanto estudio y frustración, se nos pasan por alto.

Y este es el objetivo del post de hoy. Darnos cuenta de todo lo bueno que te está aportando opositar como una campeona.

 

Hay aspectos que saltan a la vista de buenas a primeras. El máster en organización que te estás marcando, por ejemplo. Antes de opositar mi capacidad de organización era más bien precaria; me consideraba desorganizada por naturaleza y ahí no había nada que hacer. ¡Si incluso mi madre me lo decía!

Opositando me di cuenta que no era cierto. Soy capaz de planificarme tanto en cuestión de horas como de objetivos a cumplir (cumplirlos siempre todos a rajatabla, ya es otra historia).

A partir de esto he aprendido tres cosas:

 

  1. La primera y más obvia, a organizarme.
  2. La segunda es que lo que creemos de nosotros no es siempre cierto y que muchas veces nos empeñamos en ponernos etiquetas que solo nos limitan.
  3. Y la tercera y última que hay mil capacidades que, quizás de buenas a primeras no tenemos, pero que se pueden desarrollar.

 

Este último punto, si te soy sincera, me da mucha fuerza. Pienso que hay tantas cosas que puedo mejorar de mi misma… y precisamente, que sé que soy capaz. Que solo necesito tiempo y poner el chip adecuado. ¿No son eso buenas noticias?

 

También he aprendido a sacar horas al reloj. No te voy a decir que estoy en el club de las 5 de la mañana porque de eso aún no he sido capaz, pero madrugar forma parte de mi rutina. Y la verdad es que el día tiene más horas de lo que creía. Bueno, no. Tiene 24 horas y ya lo sabía, pero he cambiado la forma de emplearlas.

Opositando me he dado cuenta que antes perdía mucho tiempo en tonterías. Ahora soy capaz de estructurar mis horas mucho mejor y aprovecharlas.

Y con esto de aprovechar el tiempo… he sido capaz de entender con quién quiero aprovecharlo. Es normal dejar atrás a personas a lo largo del camino pero he acelerado bastante este proceso opositando.

Lo que quiero decir es que, como probablemente tú, tengo poco tiempo para pasar con mis amigos. Suelo perderme planes y evidentemente me encantaría poder disfrutar de ellos mucho más de lo que lo hago.

Ante esta situación me he dado cuenta de a quién realmente quiero ver y a quién no me apetece tanto. Al principio me costó aceptarlo porque es duro darse cuenta que hay gente que no es tan importante como pensabas. Pero forma parte de la vida.

Hay personas que te restan más que sumarte. Quedas con ellas y vuelves a casa un poco de bajón y sin muchos ánimos. Sinceramente, esto es lo último que necesito. Por lo tanto, he acabado quedándome con los que estoy a gusto al 100%.

 

Y no solo se trata de amigos sino de actividades que antes hacía por hacer y que realmente no quería hacer. ¿Por qué matarme en el gimnasio si no me gusta? Prefiero ir a yoga que me relaja y le estoy pillando el gustillo.

 

También he aprendido a pasar más tiempo conmigo misma. Cuando opositas, por mucho que vayas a una academia, estás sola muchas horas. Por ejemplo, antes jamás me planteaba ir a pasear yo sola.

¿Yo sola? ¡Pero qué dices!

Hasta que un día, cuando estaba hasta las narices de las paredes de mi casa, decidí ponerme mi música e ir a dar un paseo. Y me gustó. Ese fue el pistoletazo de salida para ser capaz de hacer cosas por mi misma sin necesidad de compañía.

Y es algo muy importante que nadie nos enseña nunca.

 

Y otra cosa que me ha enseñado opositar es que me encanta la profesión que elegí en su momento. Me apasiona ser profesora. Es mi vocación y estoy 100% segura.

No sé si fue cosa de mi universidad pero, durante la carrera no sentí ningún tipo de motivación. Las clases eran más bien aburridas, salvo por algún profesor que realmente quería hacer las cosas distintas.

El mejor momento fueron las prácticas que hice a lo largo de la carrera.

Opositando se ha abierto un mundo nuevo ante mi. Estoy bastante segura que he aprendido más en casi un año y medio opositando que en 4 años de carrera.

 

Ha sido como si se abriera una puerta llena de nuevas ideas, otras forma de abordar la educación, puntos de vista, recursos distintos… Ganas de leer libros, artículos, blogs, de buscar fuentes de inspiración e incluso de replantearme lo que pensaba. Me he dado cuenta que casi cualquier cosa puede convertirse en algo educativo.

Pero además, a no limitarme a la educación en sí, sino a un conjunto de recursos para mi misma. Ser más flexible, más consciente de lo que hago, más abierta de mente..

Otra forma de entender mi profesión como educadora.

 

Y lo pienso y.. guau! qué suerte la mía de haber podido aprender y de darme cuenta de todo esto. Es un enfoque distinto que me da más fuerza para seguir currando y para ir a por ese aprobado y esa plaza. ¿no te pasa a ti?

 

Y tú, ¿qué estás aprendiendo opositando? ¡Cuéntamelo, que seguro que hay muchas cosas en las que no he caído!

 

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Ha llegado el momento de usar la imaginación en clase.

Pocas veces se habla de la imaginación en la educación.

Y seguramente sea porque tenemos mal entendido el concepto de imaginación. Generalmente lo asociamos con lo irracional; la imaginación es “fantasía” y “hacer creer”.

Se equipara la imaginación exclusivamente con el aprendizaje temprano. Y es un gran fallo.

Otras veces se asocia la imaginación en la educación como parte de un plan de estudios para asignaturas de arte. Otro fallo.

O directamente se considera que la imaginación es un pensamiento fantástico y ¿quién tiene tiempo para imaginación con el poco tiempo del que se dispone y las elevadas demandas curriculares?

 

Esta idea de que la imaginación está reñida con el aprendizaje académico es errónea. Y son creencias que están profundamente arraigadas.

Quizás deberíamos dedicamos a descubrir cómo involucrar la imaginación en el aprendizaje.

 

En general, nadie considera que ser imaginativo sea una cualidad inútil o una característica inútil de la mente humana, ¿verdad? De hecho, los padres quieren que sus hijos sean imaginativos y solemos admirarla en los demás.

 

No obstante, nos la dejamos en la puerta de las escuelas.

 

Vygotsky, que realizó importantes contribuciones en la psicología del desarrollo y la educación, mantenía que la imaginación es una función psicológica superior conectada con la emoción y con toda actividad intelectual.

 

Citando sus propias palabras:

“… La imaginación es tan necesaria en geometría como en poesía. Todo lo que requiere la transformación artística de la realidad, todo lo que está conectado con la interpretación y la construcción de algo nuevo, requiere la participación indispensable de la imaginación “.

 

Y, de hecho, no ha sido el único que ha hablado de la imaginación como motor de aprendizaje. Kieran Egan situaba la imaginación en el corazón de todo aprendizaje. La imaginación representa la capacidad de imaginar lo posible en todas las cosas. La imaginación es algo que podemos educar; podemos enriquecer esta capacidad en nuestros estudiantes a medida que aprenden todos los aspectos del currículo.

 

¿Por qué es tan importante aprender con la imaginación como tener conocimiento? ¿Por qué deben los profesores y los alumnos utilizar la imaginación en el aprendizaje?

 

La imaginación se considera la facultad o acción de formar nuevas ideas o conceptos de objetos externos que no están presentes en los sentidos. Por otro lado, el conocimiento se trata de hechos e información. Abarca las habilidades que adquirimos a través de la experiencia o la educación; La comprensión teórica o práctica de una asignatura.
Pero, ¿cómo se complementan en el aprendizaje?

Nuestra imaginación cambia; es orgánico y crece a medida que nuestro conocimiento crece. El conocimiento alimenta la imaginación que, a su vez, nos impulsa a un nuevo conocimiento. En última instancia, este es el ciclo de descubrimiento y aprendizaje que perseguimos en la educación.

Un estudiante imaginativo, por ejemplo, sería libre de tomar riesgos y ser un líder, y de expresar opiniones en lugar de solo respuestas correctas. De la misma manera, un maestro imaginativo también puede tomar riesgos, ser un líder y adaptarse a las necesidades cambiantes de sus estudiantes.

 

Como educadoras, es importante traer la imaginación dentro del aula. Hay herramientas cognitivas particulares que usamos para dar sentido al mundo como seres imaginativos que somos. ¿Por qué no usarlas en clase para que el aprendizaje sea significativo, memorable e inspirador?

 

Y también para ayudarles  a desarrollar su propia imaginación y creatividad.

 

¿Cómo podemos hacerlo?

 

Fomentando el crecimiento y la curiosidad. Los hechos y el conocimiento son el punto de partida, pero desde ahí se puede llegar mucho más lejos. Una vez tus alumnas y alumnos conocen los hechos, ¿cómo se puede usar esa información para resolver diferentes problemas? ¿Cómo lo trasladamos a un plano más cotidiano?

No importa el qué, cuando enseñes con imaginación, debes enfocarte en una mentalidad abierta y de crecimiento. En despertarles la curiosidad y las ganas de querer saber más, de romperse el coco, de ir siempre un paso más lejos. Tu propia curiosidad puede ser contagiosa, ¿lo sabías?

 

Tampoco nos olvidemos de seguir jugando.

No dejes de jugar en clase. Prueba con juegos de palabras, acertijos, cuentos para resolver un misterio, rompecabezas de pensamiento lateral y todo lo que se te ocurra. Y si dejas que sean ellos los que se inventen los juegos, aún se involucrarán más. ¿Qué pierdes con probar? Quizás descubres un mundo nuevo lleno de posibilidades 😉

 

La imaginación inspira, pero ¿sabes que tú puedes inspirar a tus alumnos? Las ganas de aprender y la curiosidad son contagiosos y si tú eres la primera que lo siente, vas a transmitirles el gusanillo a tus estudiantes. Puedes darle la vuelta a tus clases. Por mucho que los hechos sean, en general, el punto de partida ¿Por qué no girar la tortilla y dejarlos para el final? ¿y si empezamos jugando, investigando, explorando? Cuando se pone en marcha el mecanismo de la imaginación y la curiosidad, aparecen nuevas preguntas e incógnitas. Y es en este punto donde se pueden presentar los hechos o conocimiento más reglado.

 

El “ problema” de la imaginación es que no se puede enseñar en sí misma, solo puedes enseñar cómo  desarrollarla y potenciarla. Pero no puedes imaginar por tus alumnos.

 

Ten en cuenta que el miedo suele ser un gran enemigo de la imaginación. .Por lo que no te olvides de crear un espacio donde todos tus alumnas y alumnos se sientan seguras/os para hablar, jugar, reflexionar y discutir ideas.

Aprender con imaginación es un ciclo sin fin.

 

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

Comunicación efectiva para docentes – La voz. 

Retomando el hilo de artículos anteriores (que si no lo leíste, te recomendamos que primero le vayas a echar un vistazo ), volvemos a tocar el tema de la comunicación.

 

Te contamos que  había tres elementos importantes para poder comunicarte de forma eficaz: las palabras que usas, el lenguaje corporal y la voz.

 

Hoy atacaremos el tema de la voz.

 

Tu voz puede revelar tanto sobre tu historia personal como tu apariencia. El sonido de una voz y el contenido del habla pueden proporcionar pistas sobre el estado emocional de un individuo.

 

Por ejemplo, si la autoestima es baja, se puede reflejar con vacilación en la voz. Una persona tímida puede hablar en voz baja, pero es más probable que una persona que confíe en sí misma tenga dominio de su voz y claridad en el habla.

Vale la pena tomarse el tiempo para mejorar tu dominio sobre la voz, especialmente si te resulta difícil hablar en público. ¡Incluso puede ayudarte a aumentar tu confianza!

 

Es importante acostumbrarse al sonido de tu propia voz. La mayoría de las personas se sienten más relajadas en una situación privada, especialmente en casa o con personas de confianza, donde no hay presiones para cumplir con otras normas y expectativas sociales. Este no es el caso en situaciones públicas cuando hay todo tipo de influencias ejercidas sobre la forma en que las personas hablan.

 

Vamos a ver un pequeño ejercicio para mejorar el hecho de hablar en público:

 

Graba tu propia voz en un entorno informal (en casa o con amigos), pero intenta que sea un lugar relajado sin mucho ruido. Escucha atentamente cómo suenas. Observa cualquier aspecto de tu discurso que reduzca la efectividad de tu mensaje. Por ejemplo, una tendencia a usar onomatopeyas como “um” o “eh…”. a tartamudear ligeramente, o a repetir mucho una palabra para empezar las frases como “en plan”.

 

La mayoría de nosotros no estamos acostumbrados a escuchar nuestras propias voces y por norma, suele no gustarnos. Pasa de la etapa inicial, ‘¿Realmente suena así?’ Y desarrolla una mejor comprensión de tu voz.

Cuanto más te acostumbras al sonido de tu voz que funciona de una manera un poco más formal, más fácil es hacerlo “de verdad”. En una conversación, las personas tienden a hablar en frases cortas, unas pocas a la vez. Hablar o leer en voz alta le ayuda a acostumbrarse al sonido más fluido de tu voz.

 

Cualquiera puede mejorar el sonido de su voz y la forma en que hablan en cuestión de días a través de unos simples ejercicios. Eso sí, para mejorar tendrás que mantener un cierto compromiso y practicar regularmente durante unos minutos.

 

Un ejercicio para practicar puede ser el siguiente:

Escoge algún documento, artículo o las dos primeras páginas de un libro. Eso sí, que lo que vayas a leer esté en soporte físico, es decir, en papel.

Primero, léelo en silencio, luego léelo en voz alta como lo harías en un ambiente relajada. No te preocupes si tropiezas o vacilas en algún momento, simplemente sigue hasta el final.

Después léelo  una tercera vez y graba tu voz al hacerlo. En esta tercera lectura, recuerda las siguientes cosas: .

 

Disminuye la velocidad: es una reacción natural querer superarlo lo más rápido posible y esto a menudo hace que las personas tropiecen con sus palabras. La aceleración también ocurre cuando estás nervioso y por lo general te hace más difícil de entender.

Mantén la cabeza en alto: trata de no meter la barbilla en el libro, ya que tu voz se dirige al suelo y no a la audiencia. Mantén el libro o las hojas lo más alto posible y proyecta tu voz.

Haz una pausa de vez en cuando: deja que el final de una oración o el final de un párrafo te den la posibilidad de descansar dos o tres segundos. Las pausas pueden ser útiles para enfatizar.

Practica este ejercicio tan a menudo como puedas.

 

La voz responde a las emociones y, a veces, se “bloquea”, lo que puede impedir u obstaculizar la expresión de diversos sentimientos.

 

Cuando estás bajo estrés, el patrón de respiración cambia. Cuando tus músculos están tensos, no puedes usar tus pulmones en toda su capacidad. Cuando alguien está asustado o nervioso, un síntoma común es la tensión en el cuello y los hombros. Esto ocurre porque, cuando estamos bajo presión, tendemos a respirar más rápido. Esto significa que inhalamos mucho aire, pero no hay tiempo suficiente para exhalar y relajarnos por completo, por lo que no obtenemos el beneficio completo.

 

 

 

La buena respiración es esencial por dos razones:

 

  1. Al utilizar la capacidad pulmonar total, la respiración apoyará la voz y la voz se volverá más rica, más completa y más fuerte.
    Esto beneficiará a las personas que tienen una pequeña voz y que se preocupan de que no puedan ser escuchadas cuando hablan con un grupo de personas. El volumen se controla en el abdomen y no en la garganta, por lo que respirar con toda tu fuerza permitirá un mayor control de la voz.
  2. La respiración profunda y rítmica tiene un efecto calmante y terapéutico, ya que libera la tensión y promueve la relajación. Las personas que están relajadas son más equilibradas, receptivas y confiadas y, por ende, se comunican mejor.

 

 

Hay otros elementos de la producción vocal que se deben tener en cuenta para comunicar bien. Uno de ellos es la variedad, que ayuda a mantener el interés de la audiencia y hace el discurso mucho más llevadero.

 

Para que el habla sea efectiva e interesante, se pueden aplicar ciertas técnicas. Sin embargo, es importante no sonar falso o como si estuvieras actuando. Las palabras transmiten significado, pero la forma en que se dicen refleja sentimientos y emociones.

 

Aspectos a tener en cuenta:

 

La velocidad a la que hablas. Si hablas demasiado rápido, entonces los oyentes no tendrán tiempo para asimilar lo que estás diciendo, pero si hablas excesivamente lento, pueden morirse del aburrimiento. Variar el ritmo, acelerando a veces y luego disminuyendo la velocidad, puede ser una buena idea porque esto ayudará a mantener el interés.

 

El volumen: Subir o bajar el volumen ocasionalmente, puede crear énfasis. Si bajas tu voz a casi un susurro (siempre y cuando se proyecte) para una oración o dos, tu audiencia se pondrá súbitamente alerta. Sin embargo, ten cuidado de no abusar de esta técnica, ya que perderá su impacto.

 

Énfasis: Cuando hables en público, intenta transmitir la información con la mayor energía vocal y entusiasmo posible. Enfatiza ciertas palabras y frases dentro de la conversación para transmitir su importancia y ayudar a agregar variedad.

Las pausas son poderosas. Se pueden usar para resaltar una declaración anterior o para llamar la atención antes de un mensaje importante. Las pausas significan silencio por unos segundos. Los oyentes interpretan el significado durante las pausas, así que ten el coraje de permanecer callada por hasta cinco segundos; pausas dramáticas como esta transmiten autoridad y confianza.

 

 

Y esta es la última entrega de la trilogía de la comunicación. Esperamos que te sea útil para encarar las pruebas de las oposiciones. Y también para tu futuro.

 

Recuerda que nadie nace enseñado y que, la clave para dominar la comunicación es practicar, practicar y practicar hasta decir basta.

 

FormArte, el arte de formar.