Cómo retomar el estudio después de vacaciones

 

Se han acabado las vacaciones de verano y con ellas llega la vuelta a las jornadas de estudio. En estos momentos te embarga ese sentimiento de hastío y pánico al pensar en volver a sentarte durante incontables horas delante del temario.

Bienvenida a la rutina opositora.

 

Aunque apetezca menos 0, toca volver a estudiar.

Sabemos que ahora mismo ves las pruebas en el horizonte, lejos, muuuuuuy lejos. Falta tanto, ¿verdad? Te planteas tomarte unos días más de vacaciones, quizás una semana, después te pones a tope y lo compensas.

No te engañes, si empiezas a posponer la vuelta al estudio, cada vez te va a costar más ponerte a ello.

Por lo tanto, ¡fuera pereza y al lío!

Hoy te contamos algunos truquillos para que sea más fácil volver a las jornadas de estudio y empieces ¡cuanto antes mejor!

Tips para retomar el estudio tras las vacaciones

 

Organízate (una vez más):

Somos muy pesados con esto, lo sabemos. Te hemos hablado de la importancia de la organización como un millón de veces, pero es que es FUNDAMENTAL.

Repasa el planning que  tenías, los objetivos a corto y medio plazo y de qué forma tenías programado el estudio. Revisa si sigue siendo válido para ti o si ha llegado el momento de reajustarlo u organizarse de otra forma.

La vuelta a la rutina puede ser un buen momento de hacer balance y ver en qué puedes mejorar y cómo hacerlo.

 

Haz limpieza:

Una vez tenemos en plan de estudio establecido, toca repasar material y apuntes. Quizás hay material desactualizado, que no sirve o que quieras pasar a limpio. Aprovecha este inicio para poner orden y establecer algún sistema para tener controlados, en todo momento, tus apuntes. Si tienes resúmenes o esquemas a medias, ¿por qué no aprovechar estos días para terminarlos?

Empieza poco a poco:

Posiblemente volver a sentarte ocho horas a estudiar sea muy difícil. No te preocupes, no has perdido la capacidad de estudio ni de concentración, es que llevas muchos días desconectada. Lo mejor es empezar pasito a pasito; un par de horas por la mañana, un par más por la tarde y progresivamente, las vayas aumentando.

Al retomar el hábito, te acostumbrarás, poco a poco irás avanzando y te animarás a estudiar más cada día (y no te sentirás culpable por no estar estudiando).

También te podemos ofrecer, por si te ayuda, temarios gratis de oposiciones a primaria, infantil, pt, etc.

 

Retoma los hábitos saludables:

Se está mucho mejor de vacaciones, sin horarios, haciendo el vermut, comiendo unas tapitas, tomando unas cañitas y acostándose y levantándose cuando el cuerpo lo pide. Sí, totalmente de acuerdo. Pero las vacaciones han terminado. Toca volver a poner el chip “work hard”.  Y para poder rendir en condiciones y dar el 100% de ti misma necesitas sentirte bien y darle a tu mente y cuerpo aquello que necesita:

 

  • Dieta saludable: Es importante nutrirse de forma adecuada para tener energía, rendir y concentrarse más y mejor. Sigue una alimentación variada que contemple todos los grupos nutricionales (hidratos, proteínas y grasas saludables) y huye de los productos ultraprocesados.
  • Hidrátate bien durante todo el día bebiendo agua, infusiones o zumos naturales. Evita bebidas azucaradas y gaseosas.
  • Haz ejercicio: Además de ayudarte a despejarte, airearte y aliviar ansiedad, es importante para estar saludable y descansar mejor. Mente sana in corpore sano.
  • Regula tus horas de sueño. Duerme las horas que necesitas para tener energía y estar activo durante el día. No quieres ir arrastrándote todo el día y distrayéndote cada dos por tres.

 

Y sobretodo, motivación. Las vacaciones deben haberte servido para recargar pilas y volver más motivada. Recuerda por qué estás aquí, por qué haces esto y cuál es tu meta.

Esto es solo un periodo de transición. Cuesta un poco volver a ponerse pero una vez estés metida en la rutina, será mucho más fácil.

 

Y si necesitas ayuda, siempre puedes venir a FormArte y nosotros te echamos una mano (o el brazo entero si hace falta!)

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

 

Carta a mis futuros alumnos

 

Hace unos días recibí LA LLAMADA.

 

Sí, la llamada en mayúsculas, esa que cualquier opositora de magisterio ansía con todas sus fuerzas recibir.

¡Empiezo a trabajar como profe!

 

Septiembre y la vuelta al cole. Nunca mejor dicho. Volveré a un cole después de muchos años pero esta vez como profesora. ¡Menudos nervios!

La plaza está algo lejos. El tute que me voy a pegar no me lo quita nadie pero… merecerá la pena. Lo sé.

 

Tengo tantas ganas y tantas cosas en la cabeza…

¿Cómo serán mis primeros alumnos? ¿Sabré ser una buena profesora? ¿Podré aprenderme todos los nombres? ¿Les dejaré huella? ¿Aprenderán? ¿Conseguiré que seamos un grupo bonito?

Mil actividades y cosas me vienen a la mente y no paro de apuntar cada idea que se me ocurre. Nunca se sabe.

Estoy aprovechando para refrescar leyendo libros y repasando mis blogs de profes favoritos.

 

Pienso en mis futuros alumnos mil veces. Me imagino el primer día, cómo voy a ir vestida (he cambiado de opinión 90 veces ya), cómo voy a presentarme… y tengo muchas ganas de conocer a toda la clase con la que voy a compartir este primer año de profe. Ojalá pudiera decirles unas palabras antes de empezar…

 

A mis queridos futuros alumnos,

 

Aún no os conozco pero quedan muy pocos días para veros por primera vez y poner cara a la lista de nombres que tengo en mi mano.

¿Podré acordarme de todos? Espero no tardar demasiado en aprendérmelos.

Me pregunto cómo vais a ser cada uno de vosotros y como grupo. ¿Conseguiré que seamos una piña y formemos un bonito equipo?

 

Estoy nerviosa, quizás mejor decir que estoy atacada. Yo sola delante de 30 alumnos. Muy lejos quedan esas prácticas de la uni, ahora me pongo al frente yo sola y eso da un poco más de miedo.

Es como la prueba de fuego. ¿Estoy preparada? ¿Seré capaz de encontrar el equilibrio entre saber ser autoritaria y permisiva? ¿Me escucharéis? ¿Aprenderéis? ¿Os gustará mi forma de enseñar y os será útil? Las dudas y el síndrome del impostor me están acechando. Sé que es normal este miedo inicial y sé que (pre)ocuparse no sirve de nada, pero ya veréis vosotros cuando os enfrentéis a vuestro primer día de trabajo… ¡aunque os queda una eternidad para eso!

 

 

También estoy emocionada. Me he imaginado este momento millones de veces.  Por fin voy a poder ejercer la profesión que, con tantas ganas, llevo años preparándome. Ya ha llovido un poco desde que empecé la carrera pero, finalmente, aquí estoy. ¡Joder, qué ganas!

 

Estos días estoy empezando a preparar todo lo que nos viene por delante y aunque sé que,del dicho al hecho hay un trecho, espero que salga bien.  Quiero que nos lo pasemos bien y que aprendáis mucho, que sea un año lleno de momentos divertidos però también un año para crecer y evolucionar, tanto vosotros como yo.

 

Durante estos meses que vienen vamos a aprender muchas cosas.

Espero que le cojáis el gusanillo a esto de ir adquiriendo conocimientos y sé que no es fácil y que habrá temas y asignaturas que os gustarán menos, pero haré todo lo que pueda para que, incluso lo más aburrido, no lo sea tanto y encontréis la motivación suficiente.

 

También quiero que, todos juntos, aprendamos a conocernos, a respetarnos y a expresar nuestras emociones. Llorar cuando sea necesario, hablar de lo que nos sucede y reír a carcajada limpia. ¿Será una misión muy difícil?

 

No quiero dejar a ninguno de lado, prometo que daré lo mejor de mi para que cada uno encuentre su sitio, para transmitiros que sois perfectos tal cual sois y para que creáis en vosotros y en vuestras capacidades. Cada vez me doy más cuenta que, uno de los grandes problemas, es la falta de confianza y seguridad. No quiero que tiréis la toalla o que creáis que no sois buenos en mates, inglés o tecnología. Todo empieza por creérselo.

Quiero derribar muros.  

 

Y espero que os equivoquéis y no temáis hacerlo. Vamos a dejar de lado las vergüenzas, los miedos, los “no puedo”. Todos juntos vamos a poder.

 

Por favor, tened paciencia conmigo al principio, yo estoy aprivisionándome de grandes dosis para todo el curso.

 

También estoy haciéndome a la idea de que no todo saldrá según lo previsto o como me gustaría. Intento mentalizarme que habrá días mejores y peores, espero encontrar la fuerza para sacar adelante cada situación inesperada.

 

¿Sabéis? Quiero ser esa profesora de la que, dentro de quince o veinte años, aún os acordéis. Dejar un poquito de mi en cada uno de vosotros. Suena muy utópico, lo sé. Pero yo tuve el placer de tener profesores que me marcaron de alguna forma y a los que recuerdo con mucho cariño.

 

 

Mi pasión por la lectura empezó en cuarto de primaria gracias a una profesora que nos trajo libros de cuando era pequeña. ¡Me aficioné a las aventuras de los cinco como una loca! 

Hasta primero de ESO creía que las mates y yo no estábamos hechos el uno para el otro. Era negada. Miento. Me consideraba negada. Pero entonces tuve un profesor de mates que me demostró que sí que se me daba bien, que si yo quería podía. Gracias a su paciencia acabé haciendo un bachillerato de ciencias, ¡mira tú por donde!

Lo mismo me pasó con escribir. Era una tarea de lo más tediosa y en la que me esforzaba lo mínimo. Hasta que una profesora me animó a participar en un concurso de cuentos e.. ¡increíble! ¡Gané! A partir de ahí escribir se convirtió en una de mis pasiones.

 

Quiero conseguir un poquito de esto en vosotros; ayudaros en algo, influir, de forma positiva, en vosotros para que ganéis confianza para que creáis que podéis.

 

Vengo con muchas ganas de aprender de vosotros y con vosotros.

Porque sé que, yo puedo enseñaros muchas cosas (y espero que así sea) pero esto va a ser recíproco. Creo que la persona que escribe esto, no va a ser la misma que termine el curso.

Nos espera un gran año, ya lo veréis.

 

Ahora empieza el curso y nuestras profes están así, los nervios de conocer a sus nuevos alumnos, las ganas de emocionar, de ver los aprendizajes de sus chicas… al final, somos una gran familia, la familia FormArte, ¿quieres formar parte de esta aventura?

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Cuentos bonitos para trabajar las emociones

Ya sabes que la lectura puede ser una parte muy importante del proceso de aprendizaje. Los libros pueden llegar a ser un material didáctico estupendo siempre y cuando, detrás de su lectura haya algún tipo de análisis o trabajo al respecto.

 

Un material didáctico son aquellos medios y recursos que facilitan la enseñanza y el aprendizaje y que ayudan a adquirir conceptos, habilidades, actitudes y destrezas. Y los libros tienen este súperpoder si son bien usados y enfocados dentro del aula.

Te hemos hablado ya de la importancia de la educación en emociones y ¿por qué no usar los libros para trabajar las emociones en el aula?

 

¡Manos a la obra!

 

Ya te hemos contado en alguna ocasión que en la academia tenemos la cuentería llena de libros preciosos que nos han conquistado a primera vista. a nuestras alumnas les encanta pasar tiempo mirando embelesadas los cuentos y comentándolos. Con ellas vamos ampliando poquito a poquito nuestra selección y entre todos, se nos ocurren multitud de ideas para trabajar en clase.

 

Quizás tú no has podido venir a echarle un vistazo, pero como no queremos que te quedes sin conocer nuestros cuentos, hemos escogido cinco libros muy bonitos que pueden ayudarte a trabajar las emociones.

 

Uf, ¡Qué difícil ha sido…!

 

5 libros que nos encantan para trabajar las emociones

 

1. ¿De que color es un beso? – Rocío Bonilla

Minimoni es la protagonista de este libro, a Minimoni le gusta andar en bici, los cuentos de su mamá, pero lo que más le gusta es pintar pero… ¿cómo va a pintar un beso si no sabe de que color son?

 

Tu y tus alumnos viviréis muchas aventuras recorriendo los colores e identificando en cada uno de ellos estaciones, alimentos, animales y ¡EMOCIONES!.

Ganó el tercer premio en la categoría de libros infantiles y juveniles de los Premios a los libros Mejor Editados 2018, y es 100% recomendable, además podrás trabajar miles de cosas diferentes a través de un solo libro.

 

 

2. Pequeños grandes momentos de felicidad – Mabe y Teresa Ramos

Sus ilustraciones te van a conquistar de los bonitas que son, pero es que además, te vas a enamorar de todas sus páginas.

Este cuento es como una regresión a lo que verdaderamente importa, a la esencia de la felicidad: los momentos sencillos pero que dan la vida – una risa, un abrazo, tener un amigo, compartir un rato con los nuestros…  Alejar a los más pequeños del materialismo y del consumo enfermizo al que estamos acostumbrados para poner el foco en las pequeñas cosas.

Se te van a ocurrir muchísimas actividades para hacer en el aula.

 

Seguro que a ti, en este torbellino de las opos, también te ayuda a refrescarte y a recordar qué es aquello que te hace verdaderamente feliz.

 

 

3. Emocionario. Di lo que sientes – Cristina Nuñez Pereira y Rafael Romero

Este diccionario de emociones es muy especial y va a convertirse en un imprescindible para ti, si aún no lo conoces. Además es fantástico porque puede usarse de distinta forma según la franja de edad con la que trabajes y puedes ir trabajando más  o menos emociones en función de la edad de tus alumnos.

El emocionario describe 42 emociones con una descripción sencilla y clara de la emoción y una ilustración que refleja dicha emoción.  Puede ayudar a gestionar conflictos emocionales, a poner palabras a emociones increíbles, y a buscar y descubrir las emociones del día a día.

 

 

4. La fábrica de las palabras – Agnes de Lestrade

Es otro álbum ilustrado y un libro imprescindible para todos. Uno de los libros más bonitos que he visto últimamente.  Está recomendado para mayores de tres años y no hay límite de edad; es una historia preciosa que a pequeños y mayores va a fascinar.

Trata de  un niño que quiere abrir su corazón a su vecina , pero vive en un país en que para hablar hay que comprar palabras y tragárselas y no es nada barato hacerlo.

 

Es una historia sencilla pero original que da para llevar a cabo grandes reflexiones, ya que transmite un mensaje entrañable. Y todo ello acompañado de unas ilustraciones preciosas.

 

 

5. Así es mi corazón – Jo Witek

Si te decimos que este libro nos tienes enamoraditos y también te va a encantar a ti… nos estamos repitiendo demasiado, ¿verdad? Jolin, es que no hay libro que tengamos en la academia que no nos guste…

 

El cuento destaca a primera vista con un gran corazón troquelado en su portada que se va haciendo pequeñito y va cambiando de color a medida que se pasan las páginas. La protagonista de este cuento, nos va contando las distintas emociones que siente y qué pasa con ellas. El lenguaje es sencillo, preciso y fácil de comprender, con lo que se convierte en un recurso bueníiiiiiiisimo para el aula.

 

 

 

 

Y estas son cinco de nuestros cuentos favoritos.

Probablemente te traeremos más recomendaciones, una vez nos dan cuerda para hablar de cuentos, no hay quien nos pare.

 

Si quieres venir a echarle un vistazo a nuestra cuentería y hablarnos de tus cuentos favoritos, ¡en FormArte siempre estamos abiertos a poner más y más estanterías!

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Carta a una madre opositora.

Mamá, hoy sé lo qué significa ser opositora.
Y hoy recuerdo cómo fuiste una opositora de diez.

 

Te levantabas antes de las seis para poder dejarlo todo a punto. Eras la primera en ducharte y arreglarte para dejarnos a nosotros el baño libre y apurar las horas de sueño.

Nos venias a levantar cada mañana, nos ayudabas a arreglarnos (aguantando estoicamente nuestras rabietas porque no queríamos ponernos la ropa que habías seleccionado y queríamos justamente esa que estaba en la lavadora) y nos preparabas el desayuno.

Mientras desayunábamos ibas a buscar el pan para que el bocadillo del recreo fuera el más rico de todos. Siempre te acordabas de quién quería qué y de si te habíamos pedido queso, jamón o fuet.

Aunque a partir de cierta edad podríamos haber cogido el autobús y en 15 minutos estar en el cole, siempre nos llevabas en coche y te ibas a trabajar.

Aprovechabas la pausa del mediodía para ir a comprar y quitarte trabajo de encima y a las cinco, puntual como un reloj, estabas en la puerta del cole con tu mejor sonrisa y algo de merienda.
Siempre nos dejabas 15 minutos para jugar a la salida aunque fuera necesario llamarnos veinte veces porque era hora de ir a casa.

Cuando llegábamos nos poníamos los tres en la mesa del comedor; nosotros dos a hacer los deberes y tú a estudiar tus oposiciones. O intentarlo, ya que cada diez minutos te preguntábamos algo. Si teníamos exámen, pacientemente, nos preguntabas la lección. Cuando nosotros terminábamos e íbamos a ver la televisión o a jugar un rato, tú te quedabas sentada estudiando.

Y así seguías hasta que llegaba el momento de hacer la cena. Cuando llegaba papá, cenábamos y una vez habíamos terminado, tú lo recogías todo y te ibas al estudio a seguir con tus oposiciones. A veces te quedabas con nosotros a ver alguna película o serie que nos gustaba ver. A las 22:30 nos dabas el beso de buenas noches y, supongo, que te ibas a estudiar un ratito más.

Así eran los días de lunes a viernes. Eso si no tenías que llevarnos y recogernos de piano, fútbol, tenis o de casa de cualquier amigo.

Los sábados por la mañana, tú te levantabas pronto igual. Nos dejabas en casa de la abuela y te ibas a la academia a prepararte. Por la tarde le echabas un par de horitas más y los domingos siempre eras la primera en levantarte y a seguir.
Nunca te quejabas aunque te pasabas el día entre libros y apuntes.
¿Dónde estaba tu tiempo libre?
¿Cómo aguantaste dos años así?
¿Por qué nunca te escuché quejarte y siempre mantenías tu sonrisa y estabas ahí sin tregua?

Hoy sé que te costó muchas lágrimas, muchos días en que creíste que no podías más y que sacrificaste tu ocio, tus aficiones y muchos momentos por cumplir tu meta.

 

Recuerdo cuando hiciste el examen, un sábado por la mañana. Volviste a casa, nos abrazaste a todos y te pusiste a comprobar algunas respuestas.
No mires más – te decía papá – seguro que has aprobado

Y sí, aprobaste y con plaza.
Estabas tan feliz cuando supiste que te había tocado un cole a veinte minutos de casa… fuimos a ese restaurante que tanto nos gustaba a celebrarlo y comimos una paella. Creo que jamás lo voy a olvidar.

Ahora me doy cuenta de cuánto te esforzaste y, aunque un poco tarde, me siento muy orgullosa de ti.
Trabajaste muy duro para sacar una plaza. Trabajabas, te ocupabas de la casa, nos cuidabas, siempre estabas ahí para toda la familia y te sacaste tu plaza.

Ojalá hubiera sido más consciente de todo para poderte ayudar. Sé que no te arrepientes, sé que fue tu decisión y que fue un reto. Pero también sé que jamás tenías tiempo para ti. Apenas podías salir con tus amigas o irte a cenar. Cuando llegaba el viernes sabías que al día siguiente tocaba academia y, al llegar a casa, seguir estudiando y cuidando de nosotros.
Mamá, me quito el sombrero.
Lo conseguiste a pesar de lo duro que fue para ti.
Lo diste todo y aquí estás hoy. Trabajando en lo que te gusta, al lado de casa, con la seguridad de que así será hasta que te llegue la jubilación.

Y estoy segura de que, aunque no hubieras aprobado a la primera, habrías seguido luchando y peleando por ello.

 

En FormArte, sabemos que todas sois madres 10, el otro día hablaba con unos amigos que nada tienen que ver con este mundo y me decían es que son Super Womans, tantas madres con trabajos lejos de sus casas, estudiando una y otra vez los mismos temas, rehaciendo una y otra vez sus unidades didácticas. Sabemos que hay que estudiar claro, pero hay muchííííísimas cosas más importantes, como vuestros hijos, por eso a través del blog, y en nuestras aulas intentamos cambiar el mundo ofreciendo temas diferentes, otra manera de ver los supuestos y programaciones originales para conseguir esa plaza que tanto te mereces.

 

FormArte, el arte de formar

 

¡Gracias por ser la mejor profe!

 

Enseñarás a volar
pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar
pero no soñarán tu sueño.

Enseñarás a vivir
pero no vivirán tu vida.

Enseñarás a cantar
pero no cantarán tu canción.

Enseñarás a pensar
pero no pensarán como tú.

Pero sabrás que cada vez que ellos vuelen, sueñen, vivan, canten y piensen estará la semilla del camino enseñado y aprendido.

 

Todos te dicen lo afortunada que eres por tener esas vacaciones tan largas, por salir a una hora razonable del trabajo y poder ir a excursiones y colonias durante tu jornada laboral. Eso lo saben todos, claro.

 

Lo que ya no saben son las horas que te tiras en tu casa corrigiendo exámenes, preparando actividades o buscando nuevas formas de que tus alumnos se diviertan y motiven.

Las preocupaciones que te llevas cuando ves que uno de tus alumnos no avanza como te gustaría.

Cuando sabes que otro está sufriendo por el divorcio de sus padres.

Cuando detectas que las dificultades de lectura de alguno en particular pueden ser algo más.

O cuando aparece un conflicto en clase que va mucho más allá que una simple discusión entre alumnos.

 

Tampoco saben que tú también tienes días en que estás cansada, menos animada o sumida en tus propias preocupaciones pero que debes ponerte una máscara y seguir al pie del cañón con tu clase, que no puedes escudarte detrás de la pantalla de un ordenador, poner la música a tope y desconectar del mundo.

Que hay días en que te gustaría pegar cuatro gritos pero debes contenerte y que hay veces en que debes mantenerte firme ante tus pupilos y no es tan fácil. Que hay ocasiones en que tienes que hacer de tripas corazón.

No tienen ni idea de lo cansada que terminas después de 8 horas entre 20 alumnos tan distintos entre ellos, con sus particularidades, con sus días malos, con su inocencia, alboroto e inmadurez propia de la niñez. Y que después de eso, tú también tienes una casa que poner en orden, amigos, familia y pareja con quien quieres pasar un rato, cursos por hacer y otras responsabilidades.

 

No tienen ni puñetera idea de todo esto.

 

Pero tampoco de lo feliz que te sientes cuando consigues que tus alumnos rían, progresen y disfruten aprendiendo. Que se motivan y poco a poco van cogiendo confianza en sí mismos. Que los no , los no puedo, pasan a ser intentos para lograr una meta.

De esa alegría que sientes cuando una actividad que llevas días preparando, es útil y os permite pasar una hora agradable.

De la ilusión de ver que hay un progreso de conocimientos, sí, pero también a nivel personal.

De cuando te das cuenta que te respetan y se respetan entre ellos, que hay un compañerismo que muchos quisieran en sus puestos de trabajo.

Que al entrar en clase, entran en un espacio seguro, feliz y tolerante.

 

No saben el orgullo que sientes al ver cómo tu trabajo transforma, guía y aporta algo día tras día. No perciben lo mucho que ganas tú con tu vocación, la pasión que hay detrás.

En FormArte lo sabemos. Sabemos que ser profesora es duro a veces pero que es algo que te aporta mucho más y te realiza.

Estás aquí porque quieres ser un agente transformador, porque lo crees, porque sientes pasión por la enseñanza.

 

No te rindas, sigue así.

Valoramos inmensamente lo que haces. Y tus alumnos, también.

 

Gracias.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Cómo crear un hábito; lo que realmente necesitas saber

A partir de septiembre quieres empezar a prepararte las oposiciones y sabes, mejor que nadie, que será momento de tomar una rutina más estricta de la que has llevado hasta ahora. En FormArte vamos a trabajar con nuestras alumnas cómo crear estos hábitos para hacer mas ligerito este año…

Si leíste nuestro artículo de ¿Vas a empezar a opositar?, y decidiste empezar a tomar algún hábito para irte preparando pero… no hay manera. Empiezas muy motivada, duras un par de días y nada, se te olvida todo.

 

No tienes ni puñetera idea de cómo conseguir introducir nuevos hábitos y mantenerlos en el tiempo. Y sabes que lo necesitas.

 

Pues hoy vamos a ver cómo conseguirlo.

 

Un hábito no surge espontáneamente y por el amor al arte, los hábitos se aprenden. Ya lo decía Aristóteles “Somos lo que repetidamente hacemos.”.

Un hábito es una actividad que realizas de forma rutinaria hasta que la vuelves una costumbre y que se ve reforzada por una consecuencia positiva. Un hábito es una acción que es decidida conscientemente en el día en que se empezó, por lo tanto. TÚ LO ELIGES. Es decir, que uno de los verdaderos poderes de los hábitos es que están en tus manos. Y una vez que se automatizan en tu mente, empiezan a ser inevitables.

 

¿No te parece increíble? Es tu elección, tu decisión, puedes hacerlo.

Al fin y al cabo, es un proceso de aprendizaje que consta de cuatro elementos.

 

Estímulo activador

También llamado disparador. Es lo que promueve el inicio de una conducta o acción y es un factor clave para la formación de un hábito. Sin disparador no hay hábito ya que no se realiza la acción siguiente de forma habitual. ¡Muy importante! Debe estar definido de forma precisa.

 

Por ejemplo, tener un vaso o botella de agua en la mesita de noche dispara la acción al levantarte de beber agua. O tenerla en tu mesa de trabajo te recordará de ir bebiendo durante la jornada laboral.

 

Si el hábito que deseas adquirir es estudiar y preparar las oposiciones cada tarde al llegar a casa, puedes dejar preparado tu lugar de estudio con los libros y apuntes necesarios y tu material ordenado. Esto hará que cuando llegues a casa, lo veas ya todo dispuesto y dispare la rutina de sentarte y empezar con el estudio.

 

Un truquillo muy útil, especialmente al principio, es la de poner recordatorios. Esto te permite recordar el estímulo activador todos los días ya que, al no tener la costumbre, puedes olvidarte algún día. Puedes hacerlo mediante pos-its o notas en lugares concretos que sabes que vas a ver durante el día (la nevera, el espejo del baño, la puerta…). Pero también puedes usar la alarma del móvil.

También te podemos ofrecer resúmenes gratis de temario de oposiciones a inglés, primaria, secundaria, etc.

Lo hagas como lo hagas, no escribas la rutina “estudiar”, sino que escribas el estímulo activador o disparador.

 

La rutina:

Es la actividad que se lleva a cabo debido al disparador. Siguiendo con el caso de estudio: ponerse a estudiar. Una rutina debe ser específica, concreta y medible.

 

Lo mejor que puedes hacer es ponerte objetivos específico y realistas. Es decir, estudiar X tema, hacer Y, etc. No te pongas una rutina de estudiar 5 horas seguidas porque puede ser desmesurado, pero además, puedes estar sentada delante de los apuntes 5 horas seguidas y no avanzar. Márcate unas metas.

La recompensa:

El beneficio que vas a obtener al realizar la acción.

Para asentar cualquier hábito y terminar este proceso de aprendizaje, necesitas una recompensa impuesta por ti.

 

La recompensa real es aquella ligada con tus valores y principios.

En tu caso, seguramente habrá tres tipos de recompensas. A largo plazo conseguir la plaza, a medio plazo aprobar las oposiciones y a corto plazo todo lo que irás adquiriendo durante el camino. Por ejemplo, cómo te sentirás cuando avances temario y estés más preparada, todo lo que estás aprendiendo, descubrir técnicas nuevas e innovadoras, el orgullo de ver que eres capaz de conseguir lo que te propones, etc.

 

Pero puedes empezar poniéndote recompensas más tangibles para adquirir el hábito más fácilmente. Por ejemplo: ver un capítulo nuevo de esa serie a la que estás tan enganchada.

El deseo:

El deseo de obtener la recompensa. Probablemente el elemento fundamental para que el hábito realmente se establezca. ¿Cuánto deseas aprobar las oposiciones para poder conseguir tu plaza? ¿Cómo de importante es para ti?

Si realmente lo sueñas, si verdaderamente lo deseas, está en tus manos.

Y como la mayoría de cosas realmente grandes y valiosas, no es fácil de conseguir. Pero tampoco es imposible.

 

Cuando estés cansada, cuando te de pereza, cuando no te apetezca… RECUERDA CUÁL ES TU DESEO.

Tiempo y esfuerzo. Eso necesitas.

Y lo tienes en tus manos.

 

 

Opositora, ¡a tus rutinas!

 

Formarte, el arte de formar

 

 

6 películas que toda maestra debe ver

¿Recuerdas en qué momento decidiste ser profesora?

¿Siempre quisiste serlo?

¿Por qué escogiste esta bonita pero dura profesión, en lugar de otra?

 

Estamos seguros de que si decidiste convertirte en maestra fue porque sientes pasión por la profesión, los niños y tienes el gusanillo de cambiar un poco el mundo.

 

Ser profesora es maravilloso pero es normal que, a veces, quieras tirarlo todo por la borda y te olvides de los motivos que te llevaron hasta aquí, ya sea porque estás atravesando una temporada mala en el trabajo o porque el camino a las oposiciones te está sobrepasando.

 

Tanto si es este tu caso como si no hoy traemos una sugerencia para ti.

 

Date unas horas libres.

Sí, como lo escuchas. Pon el aire acondicionado, hazte unas palomitas y siéntate en el sofá, hoy toca ver una película para recordar por qué eres profesora.

Como si te recomendamos solo una película nos arriesgamos a que ya la hayas visto, te traemos cinco distintas

 

6 películas que toda maestra debe ver:

 

Like Stars on Earth

Esta película trata sobre Ishaan, un niño que muestra muchas dificultades en la escuela. Estas provocan que Ishaan sea etiquetado de problemático por sus profesores, familia y amigos. Todo cambia cuando conoce al nuevo profesor que le ofrece un mundo lleno de posibilidades, vuelve a establecer la confianza con sí mismo y le acompaña hasta que Ishaan consigue sus sueños.

Like Stars on Earth habla de las dificultades de la dislexia y todas aquellas que se le asocian pero también trata del potencial que tienen todas las personas, sea cual sea su origen y las dificultades que presenten. Te va a alentar, como profesora, a buscar vías para llegar a todos tus alumnos, hacerles sentir partícipes de lo que están aprendiendo, no etiquetarlos y darles su propio espacio.

 

Profesor Holland

Holland es un músico que sueña con componer su gran obra pero decide cambiar de profesión y convertirse en profesor en una desorganizada escuela. Aquí descubrirá su verdadera vocación; tratar de impulsar los sueños de sus alumnos mediante la música a pesar de los retos a los que debe enfrentarse. El mayor de todos que su hijo, con discapacidad auditiva, pueda vivir su pasión por la música a pesar de las dificultades.

Esta película te despertará muchas emociones y verás cómo la enseñanza está muy por encima de las dificultades que pueda presentar cualquier alumno. El amor y la comprensión que transmite la película, te llegará al corazón.

 

La lengua de las mariposas

Es una película española ambientada en la segunda república. Don Gregorio es un profesor ya mayor que conoce a Moncho, un alumno temeroso que llega a la escuela. A lo largo de la película, ambos crearán un vínculo muy especial que logrará quitar los miedos y llenar de esperanza al pequeño.

En esta película verás el rol que tiene el educador hacia los niños pero, más importante aún, la bonita relación que se puede establecer entre un profesor y un alumno a pesar de las diferencias de creencias. Te hará replantear el contexto que envuelve a la escuela hoy en día y la importancia de abrirse más a las diferencias.

 

Hoy empieza todo

Es una película un poco distinta, ya que fue grabada con una técnica documental y participan tanto actores profesionales como naturales del medio educativo.

Daniel es el director de una escuela infantil en un barrio marginal de un pueblo del norte de Francia que tiene el 30% de su población en paro. Un día, la madre una alumna llega borracha a la escuela y deja allí a su bebé y a su hija de cinco años.  Daniel decide tomar cartas en el asunto y pide ayuda a la comunidad y a los padres de los alumnos, pero entonces su papel y trabajo como docente será cuestionado.

Es una película de denuncia a la falta de atención de las instituciones públicas hacia la educación infantil, la falta de apoyos a las familias más humildes y todas las injusticias que existen a nivel político-burocrático. Pero a la vez es un homenaje a todos los maestros, a su lucha por conseguir que la escuela no sea solo un lugar donde aprender, sino un pequeño oasis de luz y color en la vida de los niños.

 

Mentes peligrosas

Y terminamos nuestra selección con una película que tiene como protagonista a una mujer. Cuenta la historia de Louanne, una profesora que entra a trabajar en un instituto de Palo Alto, donde existen serios problemas sociales. La película refleja los obstáculos con los que se encuentra en un ámbito  conflictivo y con serias dificultades y diferencias, pero que con vocación y entrega se puede conseguir motivar a los alumnos.

Está película te mostrará como es posible educar desde el conflicto y la templanza y capacidad que necesitas como maestra ante ciertas situaciones y problemas. Te demostrará, una vez más, que la comunicación es fundamental y que hay veces que se necesitan cambios y métodos educativos menos ortodoxos. No tengas miedo a salirte de la tangente y buscar otras formas de enseñar y conectar con tus alumnos.

 

Matilda

Los padres de Matilda casi no se dan cuenta de su existencia, y la animan a ver la televisión antes que a estudiar. Matilda por el contrario descubre la literatura y comienza a leer, cuando llega al colegio su maestra descubre que tiene una inteligencia extraordinaria, además de poderes telequinesicos y con ellos vencerá a la directora del cole la señorita Trunchbull.

Una película llena de magia en todos los sentidos, que como otras de las que tenemos en la lista nos harán darnos cuenta de la importancia de los maestros que se implican en la enseñanza de sus alumnos. Ahora mismo estoy en la academia, en FormArte, y detrás del ordenador veo nuestra Cuentería y pienso lo mucho que le habría gustado a Matilda, con tantos cuentos, tantos libros… como los que ella leía para escapar de la vida que le ofrecían sus padres. A través, de los libros ella se evadía e iba a otros mundos, dejemos que nuestros alumnos descubran esos mundos.

 

¿Te animas a ver estas películas? ¿Tienes alguna otra recomendación?

 

¡Esperamos que disfrutes de tu sesión de cine y termines con energías renovadas!

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Opositora, no te dejes perseguir por los ladrones de tiempo

“El tiempo es la cosa más valiosa que una persona puede gastar”

 

Esto lo dijo Teofrasto, un filósofo griego del siglo III a.C. y tropecientos años más tarde, sigue siendo una frase muy cierta y que no admite réplica alguna.

 

Probablemente a lo largo de la semana se escapa de tu boca más de una frase del estilo “no me da la vida para llegar a todo”, “no tengo tiempo”, “el día debería tener más horas”.

¿Te suenan?

Primero de todo, vamos a decirte que es mentira. SÍ TIENES TIEMPO.

 

Uno de los grandes problemas que tenemos en pleno siglo XXI es el tiempo y su gestión; nos cuesta horrores llegar a todo y focalizarnos a hacer aquello que debemos hacer.

El día tiene 24 horas y aunque te parezcan insuficientes, no lo son.

Este no es el problema, amiga.

El verdadero problema es cómo inviertes tu tiempo. Y durante la gestión del tiempo te vas a encontrar con los temidos ladrones de tiempo.

 

¿Te suena este concepto? ¿No? Pues hoy te contamos un poquito acerca de ellos para que sepas identificarlos y eliminarlos. De esta forma vas a ver como se multiplica tu productividad y eficiencia (y como tendrás más tiempo libre para ti y para hacer aquello que te gusta).

 

¿Qué son los ladrones del tiempo?

Los ladrones del tiempo es un concepto que explica los distintos factores negativos que te impiden sacar partido, de forma efectiva, del tiempo del que dispones.

 

Algunos ladrones de tiempo son inevitables y necesarios, otros en cambio, no lo son. Estos son los que debes intentar reducir o erradicar .Saber autogestionar el tiempo es una habilidad que, con práctica, puedes aprender.

 

¿Sabías que los ladrones de tiempo reducen un 60% tus horas efectivas de trabajo? ¿O que afectan a tu capacidad de concentración? ¿que cada vez que sucumbes a una tentación pierdes entre 6 y 9 minutos?

Los datos son un poco escalofriantes, ¿verdad?

 

Los ladrones de tiempo no solo te quitan tiempo sino que te alejan de aquello que realmente quieres conseguir; de tu trabajo, tus tareas, tus objetivos, tus metas y, al fin y al cabo, de tus sueños. Cada vez que te dejas vencer por los ladrones de tiempo, te estás alejando de aquello que persigues y les estás restando valor. 

 

¿Es eso lo que quieres?

 

¿Qué tipos de ladrones de tiempo existen?

Hay muchos ladrones de tiempo y con Internet y las nuevas tecnologías han aparecido muchos más que se suman a los que ya existían. Tenemos dos tipos de ladrones de tiempo; los internos y los externos. Y necesitas conocerlos bien para hacerles frente.

 

Los ladrones de tiempo externos son aquellas circunstancias que no dependen de ti y que no puedes controlar como por ejemplo, llamadas de teléfono, visitas inesperadas, reuniones de trabajo y, en general, cualquier interrupción que venga de fuera.

 

Los ladrones de tiempo internos son aquellas circunstancias tuyas que corresponden a tu forma de actuar y a la manera en cómo gestionas tu tiempo y tus tareas. Por ejemplo, los hábitos multitarea, no tener objetivos concretos y específicos, la falta de motivación, no ser capaz de dar respuestas negativas a los demás, el hecho de posponer, de procrastinar…

 

 

 

Ya ves por donde van los tiros. Debes estar empezando a ver cómo algunos de estos ladrones te han estado acechando, ¿puede ser?

 

Como cuando estás estudiando tus opos, escuchas una notificación de WhatsApp y miras quién te ha escrito, respondes y, de paso, abres instagram para ver qué están haciendo tus amigos. Si esto sucede cada media hora, ¿cuánto tiempo estás perdiendo?

No te preocupes, no eres la única, la mayoría de nosotros caemos en ellos.

 

Independientemente del tipo de ladrones de tiempo que más te acechen, una vez detectados, debes analizar cuáles son los que más frecuentemente te roban el tuyo. Eso dependerá de tu forma de ser, de tus hábitos de trabajo, rutina, etc.

 

Pinta un poco negro, pero ¿la buena noticia?

¡Tiene solución! Próximamente te contaremos cómo evitar estos ladrones de tiempo y ganarles la batalla. ¿Estás preparada?

 

Eso sí, ahora que lo sabes, ya no vale eso de decir: No tengo tiempo.

 

 

Desde FormArte queremos darte un último mensaje: no desprecies tu tiempo, no le quites importancia a tus metas y objetivos. Deja a un lado aquellas tareas intrascendentes y céntrate en lo que realmente te importa o en aquello que tienes que hacer para conseguir tus sueños. Y como recomendación un cuento, un cuento que deberían leernos nuestros alumnos o nuestros hijos a nosotros…

 

 

 

FormArte, el arte de formar

13 consejos para las opositoras de la vida

Hoy venimos con un post corto pero que esperamos que te sea de ayuda. Te traemos unos consejitos para aplicar a tu día a día que nos gusta poner en práctica. No todos son sencillos, no siempre es tan fácil cambiar nuestra forma de pensar, pero si poco a poco los vamos introduciendo en nuestra vida, los resultados son buenísimos.

 

En FormArte nos gusta ir siempre más allá, innovar, usar nuestra creatividad, escuchar las propuestas y sobre todo, intentar ayudarte para que te conviertas en una opositora de la vida. Por eso te traemos estos consejillos que nosotros intentamos aplicar tanto en nuestra vida personal como en la forma de enseñar.

 

¡Esperamos que te gusten y que puedan darte un empujoncito cuando lo necesites!

 

1.    Persistencia

Persevera en una tarea hasta terminarla; no abandones. Permanece concentrada y busca formas de lograr tu objetivo cuando decaigas. Puedes hacerlo, solo necesitas un poco más de energía y dedicación. Todo trabajo tiene su recompensa. Y como siempre decimos los resultados se consiguen con trabajo, trabajo y más trabajo.

2.    Escucha empática con entendimiento

Dedica tu energía mental a los pensamientos e ideas de otras personas. Haz un esfuerzo para percibir puntos de vista y emociones de otros. Es muy fácil cerrarse en banda y no salir de tus propias ideas o creencias pero, a veces, escuchar otras perspectivas nos aporta nuevos planteamientos y se nos abre un mundo totalmente nuevo. Ya sabes lo que decimos en FormArte, sin emoción no hay aprendizaje así que, ¡Deja que esto suceda!

 

3.    Pensar sobre el  pensamiento

Sé consciente de tus propios pensamientos, estrategias, sentimientos y acciones. Y no te olvides de sus efectos en los demás. Aunque tengas un mal día, intenta sonreír, y fíjate que generas en tu alrededor, la sonrisa se contagia.

 

 

4.    Pensar y comunicar claro y preciso

Sé preciso al comunicarte oralmente y por escrito. Evita las generalizaciones, distorsiones y exageraciones. Y recuerda el que mejor comunica marca la diferencia.

 

5. Creación, imaginación e innovación

Genera nuevas y ocurrentes ideas, con fluidez y originalidad. ¿No hablamos siempre de la importancia de la imaginación y la creatividad en el desarrollo de los niños? Aplícate el cuento, verás que cuando pones a trabajar tu imaginación, pueden salir ideas fantásticas. ¡No las dejes escapar!

 

6.Aceptación de riesgos responsables

Sé aventurero; llévate al borde de tus capacidades o habilidades. No dejes de intentar nuevas cosas constantemente. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

7. Pensamiento interdependiente

Sé capaz de trabajar y aprender con otros y de otros en situaciones recíprocas. Dí sí a trabajar en equipo. En el caso de una oposición, no debes ver a las compañeras que se preparan contigo como competencia. Puedes aprender muchísimo de ellas. En nuestras clases intentamos siempre meter gente nueva con gente con experiencia. Las alumnas que acaban de salir de la carrera vienen con muchas ganas de trabajar, de realizar proyectos, con toda la imaginación del mundo y en cambio las más veteranas, las que ya están trabajando les enseñan la realidad de los coles, lo que se debería hacer de una manera pero en la realidad del aula se hace de otra manera totalmente diferente. Y todas, todas, aprenden algo de sus compañeras.

 

8. Manejo de la impulsividad

Piensa antes de actuar. Mantente en calma, pensativo, deliberando. Esto no significa que debas obviar tus emociones y actuar siempre racionalmente, pero sí es importante aprender cuando debes pensar racionalmente antes de actuar.

 

9. Pensamiento flexible

Sé capaz de cambiar las perspectivas generando alternativas y considerando otras opiniones.

 

10. Método AMI

Últimamente yo trabajo así, Acción Masiva Imperfecta. ¿Qué quiero decir con esto? ¡¡Hacer, hacer, hacer!! Sin buscar la perfección, ese paso viene luego. Cuando mis alumnas me dicen que están estancadas con la programación, que aún no empezaron porque no tiene ideas, yo les digo que se pongan delante del ordenador o de un folio en blanco, y se pongan a escribir, aunque sea un batiburrillo, así al menos ya dan un paso. Y a partir de ahí, empezamos a poner coherencia a las ideas, que todo tenga un orden y sí buscamos la perfección.

11. Reacción con asombro y admiración

Plantéate un mundo admirable y misterioso. Siéntete intrigada por los fenómenos naturales y la belleza. Déjate sorprender. Los niños ven y entienden el mundo de otra forma y, a veces, los adultos deberíamos adoptar esta perspectiva. Te prometemos que los resultados son increíbles y vas a ser capaz de apreciar mucho más lo que te rodea.

 

12. Capacidad de humor

Encuentra situaciones incongruentes, irónicas, absurdas o inesperadas. Sé capaz de reírte de ti misma cuando sea necesario. Reír te permite combatir situaciones de dolor y tristeza, ayuda a reducir el estrés y aumenta la creatividad, entre muchos otros beneficios. A nosotros nos encanta trabajar el humor, creemos que así podemos llegar mejor a vosotras, ya veis nuestros posts… aún recibimos un mail el otro día de una futura alumna que nos escribía después de pasarse un rato leyendo el blog y riéndose con nosotros de muchas de las situaciones en las que ella se veía reflejada.

13. Apertura al aprendizaje continuo

Siente humildad y orgullo cuando admitas que no sabes algo; resístete a la autocomplacencia. Nadie lo sabe todo y a todos nos falta mucho por aprender. No dejes pasar ni un día sin aprender algo nuevo.

Y ahora, ya sabes, aprovecha el verano para hacer algo por primera vez, para escuchar a la gente que está a tu alrededor y ¡aprender del mundo!

 

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5 Dinámicas para trabajar las emociones en el aula

 

En nuestro último artículo te contábamos por qué era importante trabajar las emociones en el aula y cuáles eran sus beneficios. Te prometimos ejercicios para trabajarlas en clase, y … ¡aquí estamos!

Hoy nosotros te traemos algunas dinámicas para poder trabajar las emociones en el aula.

1. El semáforo
Objetivo: Comprender cómo reaccionar en momentos de enojo.
Material: Cartulinas de color rojo, amarillo y verde.
Ejercicio: Sentamos a toda la clase en círculo y le damos a cada alumno una cartulina roja, una amarilla y una verde. Vamos a describir situaciones conflictivas que puedan provocarles enfado, como por ejemplo, que quieran algo y no se lo compren, que quieran jugar con un juguete con el que quiere jugar otro niño, etc. Después de exponer la situaciones, pediremos a un niño que responda a la situación. El resto de los alumnos deberá valorar su reacción levantando la cartulina verde si creen que ha parado a pensar y actúa de forma comprensiva, la amarilla si su reacción muestra signos de enojo pero no es desmesurada y roja si no hay un razonamiento y es una reacción desmesurada. Después valoraremos la respuesta y explicaremos cómo se podría reaccionar en estas circunstancias.
Una forma alternativa de realizar la actividad, es exponiendo directamente la situación y la reacción y valorándola. Hay un montón de maneras de trabajar el semáforo ¿Cómo lo trabajarías tu?

2. Ponerse en el lugar del otro
Objetivo: aprender a tratar a los demás, crear confianza.
Material: papel y lápiz
Desarrollo de la actividad: Recortamos cuadraditos de papel y damos un papel y un lápiz a cada alumno.
Cada alumno escoge a otro de forma secreta (en su pensamiento) y escribe en el papel lo que esa persona que ha elegido debe hacer y firmar el papel con su nombre. Por ejemplo: Yo Paula, quiero que Alejandro haga el pino.
Después de que cada alumno haya escrito su deseo, deberá doblar el papel y entregárselo al profesor. Este coje todos los papeles y exploica que el juego consiste en “no hacer a los demás lo que no quieres que hagan contigo”.
A partir de aquí, el profesor irá leyendo cada papel y el alumno deberá hacer lo que ha escrito en su propio papel. Todos deben participar.
Es una forma fantástica de aprender a tratar a los demás como quieres que te traten a ti y a respetar a todos y cada uno de los compañeros.

 

3. Confianza: “ El Lazarillo”
Objetivos: conseguir una confianza suficiente para que se pueda dar la colaboración.
Material: pañuelos o venas para tapar los ojos.
Desarrollo: La mitad del grupo tiene los ojos tapados. Están agrupados de dos en dos (un ciego y un guía). Los guías eligen a los ciegos, sin que éstos sepan quien los guía. Durante diez minutos, los lazarillos conducen a los ciegos, después hacemos un cambio de papeles (se escoge pareja de nuevo, ahora escogen los que antes habían estado ciegos).
Una vez terminada la segunda tanda, se hace un coloquio en grupo para compartir la experiencia: ¿Cómo se han sentido al hacer el papel de ciegos? ¿Se han sentido acompañados y seguros? ¿Qué es necesario tener en cuenta para que los demás se sientan comprendidos y acompañados?

 

4. La caja de las emociones
Esta actividad está pensada para ser llevada a largo plazo, por ejemplo, durante todo el curso escolar. Antes de implementar la caja de las emociones en clase, sería aconsejable trabajar las emociones y las características de estas con los alumnos. Se puede adaptar en función del grupo de alumnos y sus necesidades.
Objetivos:Conseguir que los alumnos y alumnas adquieran conocimiento de las distintas emociones y aprendan a comunicarse emocionalmente.
Materiales: Caja de cartón o plástico, papeles o cartulinas y rotuladores.
Desarrollo: Con todo el grupo de alumnos escribimos en la caja el nombre de las distintas emociones y un dibujo representativo de cada una (¡los emoticonos pueden ser muy útiles!). Colocaremos la caja en un lugar visible de la clase y accesible a todos los alumnos. La finalidad de la caja es que sea como un buzón dónde los alumnos puedan expresar, por escrito, sus emociones y sentimientos. La idea es que cada alumno pueda describir una situación concreta y la emoción que le ha provocado, sea positiva o negativa. No se puede obligar a ningún alumno a participar, pero como lo mejor es predicar con el ejemplo, puedes empezar tú poniendo algún mensaje en la caja.
Una vez al día o a la semana, se pueden leer las notas introducidas en la caja y empezar una charla a nivel grupal sobre las situaciones y emociones expresadas.

A partir de esta actividad podemos profundizar en el conocimiento de las distintas emociones y a la vez, desarrollar un trabajo preventivo respecto a posibles conflictos que surjan en clase.

 

5. El tarro de las buenas noticias:
Objetivo: Potenciar el optimismo y los pensamientos positivos de los niños.
Materiales: Un tarro, papel y lápices.
Desarrollo: Esta actividad es muy simple y está pensada para ser llevada a cabo a largo plazo, durante un trimestre o durante todo el curso escolar.
Cada vez que ocurra una buena noticia en el contexto de la clase (por ejemplo, un cumpleaños, el nacimiento de un hermano o hermana, un logro personal de algún niño, etc.) , los alumnos deben escribirlo o representarlo con algún dibujo y ponerlo dentro del tarro. El contenido del tarro puede ser revisado de forma semanal o mensual y ser hablado y festejado por toda la clase. Se puede hacer un mural e ir poniendo todas las buenas noticias que van sucediendo durante el curso, por ejemplo.

 

 

Estas son algunas de las dinámicas que se pueden llevar a cabo para trabajar las emociones, pero como ya te comentamos, existen mil formas de hacerlos. Busca aquellas actividades que puedan motivar más a tus alumnos y ponlas en práctica. Es muy positivo comentar a nivel grupal las sensaciones y emociones experimentadas con la actividad y qué han aprendido acerca de ellas.

 

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