¿Cómo dar feedback a tus alumnos?

Desde que eres pequeña has estado expuesta a una gran cantidad de feedback. Los aplausos y “muy bien” de tus padres ante tus primeros pasos, las felicitaciones por aprobar unos exámenes, las broncas por suspender otros o las reprimendas por haber hecho X o Y en clase.

Como habrás notado el feedback que recibes evoluciona a medida que te haces mayor. Sigue habiendo feedback, pero al hacernos mayores nos olvidamos de dar feedback positivo o de retroalimentar al otro con amor y cuidado. Bueno, quizás es cuestión de poca empatía o inteligencia emocional. Pero escasea mucho el feedback bien dado. Y el impacto de esto es muy grande. Mucho más de lo que nos imaginamos.

Sobre todo durante la infancia.

 

Es por ello que hoy queremos hablarte del feedback, porque tienes mucho feedback que dar y sabemos que quieres darlo lo mejor posible.

 

El feedback (o retroalimentación) es imprescindible entre profesores y alumnos.

Piénsalo bien; cuando estás en proceso de aprendizaje, recibir comentarios acerca de tu evolución, acciones y trabajos, te permite saber qué estás haciendo bien, qué puedes mejorar y en qué estás fallando. El feedback te permite llegar más lejos y ajustar tu actitud y tus acciones para lograr el éxito. Y lo mismo sucede con tus alumnos.

 

Sin embargo, dar feedback no es tan sencillo como parece. Un feedback mal dado puede tener repercusiones negativas en la persona que lo recibe.

 

Antes de adentrarnos en materia, una pequeña definición de feedback no está de más.

Feedback es una palabra inglesa que significa retroalimentación.

 

El feedback serían las respuestas y comentarios que das a los alumnos después de realizar una tarea o actividad. A través de tu valoración, ellos reciben una información con la que se crean una idea o creencia respecto a sus resultados. 

Un buen trabajo de feedback puede ser primordial para el logro de mejoras en el proceso de aprendizaje.

El feedback te permite acercarte a tus alumnos, guiándoles para lograr sus metas formativas, además de crear un contexto de aprendizaje más rápido y personalizado.

El feedback, como bien sabes, puede ser positivo o negativo y se puede dar haciendo referencia a tres niveles distintos:

  • Feedback a la relación: se da cuanto el foco de la valoración es la identidad de la persona. Por ejemplo: eres un buen estudiante.
  • Feedback a las conductas: se da cuando el foco de la valoración se centra en la acción realizada. Por ejemplo: no has hecho los deberes.
  • Feedback a los resultados: se da cuando el foco de la valoración cae en los resultados obtenidos. Por ejemplo: Has suspendido 4 asignaturas.

 

Esta diferenciación es sumamente importante. No es lo mismo poner el foco en la identidad de la persona que en su conducta o resultado.

Vamos a ponerte un ejemplo:

Imagina que en un exámen de mates, un alumno se equivoca en 7 ejercicios de diez. Y cuando el niño muestra su exámen en casa, sus padres le dicen: “eres tonto, no entiendes nada, no sabes de matemáticas”. Esto puede tener un impacto muy negativo en el autoconcepto y la autoestima del niño y terminar por pensar: “soy tonto, no sirvo para las mates” cuando en realidad es cuestión de concentración o nervios. Si en cambio, la respuesta es: “el examen no ha ido bien, vamos a fijarnos en lo que has fallado y a poner más atención al hacer ejercicios porque sé que puedes hacerlo mejor.” el mensaje cambia mucho, ¿verdad?

 

Para que el feedback sea más efectivo es conveniente darlo inmediatamente después de la tarea o conducta realizada. Esta inmediatez hace que el aprendizaje sea más significativo dado que los errores y falsas creencias de los alumnos pueden ser corregidos de forma más rápida justo en el momento en que se produce la duda o el reto al que tiene que hacer frente.

 

 

¿Cómo hacerlo? Pautas para dar un buen feedback.

 

  • Sé específica en los comentarios. A pesar de que pueden realizarse valoraciones generales, no hay que limitarse a decir cosas como “lo has hecho bien, mal o regular” sino buscar también las cosas específicas que se han hecho bien y las que conviene mejorar.
  • Emplear un lenguaje comprensible para tus alumnos.
  • Centrar los comentarios no en la persona, sino en su conducta. Concretamente en la o las conductas objetivo que se están trabajando o han sido ya trabajadas. Sin embargo, si el alumno mejora en algún aspecto que todavía no ha sido abordado, puedes darle retroalimentación positiva sobre el mismo.
  • Sé positiva. Comienza informando a tu alumno de aquello que ha hecho bien (sin caer en la repetición) y/o de los progresos que va haciendo en las conductas objetivo. Recuerda que incluso cuando nada parece bien hecho, puedes alabar los intentos y esfuerzos del estudiante por cambiar. Para hacer comentarios negativos, una buena fórmula es usar la técnica del sandwich: empezar por un mensaje positivo, decir aquello negativo con su razonamiento pertinente y terminar poniendo énfasis en las cualidades positivas con un mensaje que le transmita al alumno que tienes plena confianza en que la próxima vez será mejor.
  • Da retroalimentación correctiva de modo amable y en forma de sugerencias específicas, nada de órdenes, que permitan al alumno corregir o mejorar las conductas a modificar. No se trata de decir lo que está mal, sino de proporcionar sugerencias de mejora.
  • Limitarse a aquello que se está trabajando o se ha trabajado y pasar por alto aquello que se intentará modificar más adelante. Ajustado a la tarea que el alumno está realizando.
  • Ser concisa. Definir bien lo que ha hecho y cómo lo ha hecho sin valoraciones ni prejuicios. Intenta dar siempre la cantidad adecuada, con cuidado de no pasarte con los reforzadores ni en positivo ni en negativo.
  • Centrarse solo en aspectos sobre los que el alumno tiene control.
  • Dar la retroalimentación directamente al alumno, en lugar de hablar de él delante del grupo. Decir “creo que podrías mejorar…” en lugar de “creo que él podría mejorar…”.

 

La retroalimentación es una herramienta para potenciar las habilidades de los demás y facilitar su aprendizaje. Dar un buen feedback no solo va a ayudar a tus alumnos a mejorar, sino que puede ayudarles a valorarse más positivamente y tener confianza en sí mismos.

 

Además, no solo puedes usarlo en tu vida profesional, sino que puedes aplicar los mismos principios en tu vida personal. ¡Notarás la diferencia!

 

FormArte, el arte de formar.

Cómo mejorar tu concentración

 

Como opositora necesitas estar concentrada para estudiar y asimilar todos los conceptos de forma significativa.

 

A veces es muy complicado mantener la concentración y no perderse por el camino, ¿verdad? Estás rodeada de estímulos constantes y encima tienes cincuenta mil millones de cosas en la cabeza. Así no hay quién se concentre y rinda en el estudio como dios manda.

 

¿Te sientes identificada?

No worries, la concentración es como un músculo y afortunadamente se puede entrenar.

La concentración es la acción y efecto de centrar intensamente la atención sobre un objetivo. A través de la concentración, una persona deja momentáneamente de lado todo aquello que puede interferir en su capacidad de atención.

 

Y la concentración es vital para el aprendizaje.

Como bien sabes la productividad y el rendimiento no son cuestiones de echarles horas. Hay días que estudiando 3 horas eres mucho más productiva que otros que te has pasado 8 horas delante de libros y apuntes. ¿Te ha pasado? ¿te suena esta situación?

La concentración y la productividad van de la mano.

 

Y no, no es que tu no seas capaz de concentrarte o que debas darte por perdida, ¡para nada!

La concentración se puede mejorar.

¿Cómo? Hay algunas habilidades que puedes aprender y pequeñas acciones que puedes hacer para que tu cerebro se focalice más y mejor.

 

¿Intrigada por saber más? Keep on reading, ¡que allá vamos!

 

Acciones para mejorar tu concentración y ser una crack en las opos

Deja de lado las distracciones para aumentar la focalización.

Sí, esta es de lo más evidente, pero nunca está de más recordarlo. Las distracciones en sí no son malas, en las circunstancias adecuadas pueden ayudarte a sobrevivir. Nuestros ancestros tenían que tener mil ojos y oídos ante depredadores, por ejemplo, para mantenerse a salvo.

Pero ellos no tenían instagram ,facebook, móviles con 1800 apps, whatsapps, emails, blablabla. La simple vibración que te indica que te ha llegado un mensaje, te está distrayendo por mucho que no lo revises, ¿eres consciente?

 

Se acabó el multitasking.

Sabemos que eres capaz de hacer 10.000 cosas a la vez superwoman, pero el multitasking es una de las peores cosas que puedes hacer para tu concentración. De hecho, el multitasking es un mito; realmente no es que hagas varias cosas en el mismo momento, sino que tu cerebro salta de una a otra a la velocidad de la luz.

Vale sí, puedes andar y hablar a la vez, pero son tareas inconscientes, en una de las cuales no tienes que poner tu atención. Pero a la que tratas de hacer dos tareas complejas, estás sacrificando la eficiencia en una por la otra.

 

 

Di adiós al desorden

¿Sabías que las resonancias magnéticas cerebrales han mostrado de forma concluyente que el desorden afecta tu capacidad para concentrarte y procesar información?

Tener un entorno organizado puede hacerte más productiva, ayudarte a focalizarte en el estudio e incluso recordar más la información. Además ¡incluso puede mejorar tu estado de ánimo!

 

Encuentra tu BSO de estudio ideal

No todos respondemos igual a los sonidos. Hay personas que necesitan silencio total para concentrarse, otras lo hacen con música instrumental de fondo y hay quién incluso se concentran mejor en medio del bullicio de su cafetería favorita.

Se ha dicho en varias ocasiones que la música de Mozart y la barroca son la mejor música para estimular el cerebro. Nosotros ahí lo dejamos.

Si quieres probar con música, plataformas como Spotify o Youtube tienen listas de reproducción llamadas “Focus” elaboradas específicamente para la concentración, el estudio o la productividad.

Pero si sabes que tú necesitas silencio total, unos cascos que eliminen el sonido o un buen par de tapones para los oídos pueden ser tus mejores aliados.

 

Dale gasolina al cerebro.

Este punto es vital; necesitas nutrir tu cerebro para que rinda al máximo.

Comer bien para alimentar al cerebro, no para tener abdominales. Lo hemos comentado en varios posts y tenemos un artículo dedicado a la alimentación durante las opos, pero en líneas generales se trata de comer comida REAL, lo menos procesada posible y rica en nutrientes. Cuantas menos etiquetas tenga lo que compras, mejor, pero si tiene etiquetas, en lugar de mirar las kcal, mira la lista de ingredientes. Comer alimentos altos en vitaminas, antioxidantes y fitonutrientes es lo que tu cerebro necesita. Frutas, verduras, legumbres, proteínas de calidad (carne, pescado, tofu, seitán, huevos, etc), frutos secos,  En cambio, el azúcar blanco y los carbohidratos refinados lo único que hará es elevar tu nivel de azúcar en la sangre como si de una montaña rusa se tratara.

 

Dale esquinazo al estrés, es momento de focalizar.

El estrés puede mejorar la concentración y ayudar a focalizarte durante breves períodos de tiempo debido a la inyección de adrenalina que produce. Seguro que alguna vez te ha pasado, cuando tenías que entregar una tarea a tiempo y aún te quedaba trabajo.

Pero confiar en que trabajar bajo estrés será positivo es un error, dado que puede ser perjudicial para tu cerebro a largo plazo.

El estrés crónico puede llevar a la ansiedad, a tomar malas decisiones, insomnio y deterioro de memoria, y para nada te interesa encontrarte con este cuadro preparando las opos.

Una de las mejores  técnicas para reducir el estrés y mejorar la concentración es la meditación. Esta puede hacerte más feliz, darte tranquilidad y hacerte más resilente; es decir, ser capaz de afrontar los altibajos de forma más positiva.

Los meditadores regulares experimentan una mejor concentración y focalización, memoria, mayor creatividad, reducción del estrés y mejor sueño. ¿No te parece  increíble?

 

Esperamos que estos consejos te ayuden a concentrarte más y mejor.

Recuerda que no eres la única que está pasando por esto y que se trata de ir pasito a pasito. SIn prisa pero sin pausa.

 

¿Más consejos, ayuda, ideas…? ¡Ponte en contacto con nosotros y hablamos!

 

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

No dejes que los estereotipos de género limiten tus clases. 

 

Las ideas estereotipadas sobre lo que es adecuado para niños o niñas pueden limitar las oportunidades de los niños para aprender y desarrollarse.

 

Creemos que la mayoría de los profesionales de la educación moderna como tú y nosotros, somos muy conscientes y activos en desafiar los estereotipos de género. Sin embargo, a veces es una batalla cuesta arriba cuando estos estereotipos se mantienen por lo que los niños encuentran fuera de la escuela, a través de los medios de comunicación, sus propias familias u otras influencias de la sociedad.

 

Si bien todos estamos expuestos a los estereotipos de género, los niños y jóvenes son particularmente susceptibles a ellos cuando comprenden su lugar en la sociedad y su potencial. El aula es un entorno ideal para aumentar la conciencia de estos estereotipos y alentar el análisis crítico en los estudiantes para que estén preparados para llegar a sus propias conclusiones informadas.

Inspirar a los infantes y jóvenes a cuestionar los estereotipos de género les permite tomar decisiones informadas sobre su futuro y ampliar sus oportunidades
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La escuela debe ser un entorno seguro para aprender y explorar: puede ayudar a los infantes afirmando elecciones no convencionales, asegurándoles que está bien ser diferente y fomentando una cultura de aceptación.

Como profesora, estás en la magnífica posición de ayudar y animar a los estudiantes a cuestionar los estereotipos de género y darles una visión más tolerante e inclusiva. Esto puede llevarse a cabo de múltiples formas, resaltando ejemplos en los materiales de enseñanza, realizando actividades específicas para tratar el tema, al expresar comentarios y  revisando el comportamiento y comentarios de tus estudiantes. Vamos a entrar un poco más en el tema, dándote algunos ejemplos.

 

Si bien es posible que no seas tú quién esté tomando decisiones sobre qué textos y materiales se encuentran en el programa de estudios, sí tienes la oportunidad de pedir a los alumnos que cuestionen ejemplos de género dentro de esos materiales.

 

 

También puedes sugerir a los alumnos que consideren los tipos de textos escritos por o referidos a mujeres frente a hombres para analizar los roles que desempeñan los hombres frente a las mujeres en los ejemplos de los textos o los personajes de ficción. Las clases de matemáticas o sociales pueden brindar la oportunidad de ver las estadísticas en áreas como las brechas salariales de género o el sesgo de género en las carreras y el empleo.Aunque estén en primaria, nunca es pronto para empezar a concienciarles y tratar estos temas.

Si escuchas comentarios sexistas de los estudiantes, como “corres como una niña”, “los niños no lloran” o “vuelve a la cocina”, es importante discutir qué significan estas frases y sus consecuencias. Muchos estudiantes usarán este lenguaje sin la intención de insultar, por lo que es importante que se les pregunte sobre el mensaje subyacente y el impacto que tienen sus comentarios, en lugar de simplemente reprender o “prohibir” tal conversación.

Además, los infantes a menudo están muy interesados ​​en” controlarse “unos a otros y asegurarse de que sus compañeros sigan las” reglas “de género que aprendieron. Puedes establecer el modelo cuestionándolos y ofreciendo ejemplos contrarios de su propia experiencia.

 

Aprovecha cualquier situación en que surjan casos de estereotipos (de género o no) para analizarlos y hablar sobre ellos. Aprender a dividir con decimales no es más importante que aprender a ser tolerante y quitar las barreras de género que existen.
Si esa clase de mates se convierte en un apasionante debate en el que consigues que tus alumnos abran un poco su mente o, como mínimo, se lo planteen, ya has ganado muchísimo.

 

Como ya hemos comentado, habrá muchos materiales que te vengan dados o impuestos y no puedas hacer nada, pero sí que puedes introducir libros o películas que desafíen los estereotipos. Puede ser una actividad fantástica la de ver una película y comentarla entre todo la clase, sacando conclusiones y reflexionando.

 

 

Y aunque estamos seguros que lo sabes de sobras, evitemos dividir a los alumnos según su género. ¿Las etiquetas con los nombres de niñas y niños son rosas y azules? ¿Los niños y las niñas se alinean por separado? Usar el género para dividir a los niños puede ser rápido y conveniente, pero les da el mensaje constante de que ser un niño o una niña es lo más importante para ellos y refuerza los estereotipos. Lograr que los niños se alineen de una manera diferente (por edad, cumpleaños, alfabéticamente) puede ser una forma sutil pero efectiva de alentarlos a pensar sobre su identidad de diferentes maneras.

Sobre todo, es imprescindible ponerse unas gafas de rayos X y observar atentamente qué es lo que sucede en tu clase. Esto te va a permitir buscar estrategias y nuevas formas de eliminar los estereotipos, así como saber en qué áreas incidir.

 

FormArte, el arte de formar.

 

 

 

 

 

La alimentación durante las opos: no la dejes de lado.

 

Opositar es una carrera de fondo y toda acción que puedas hacer para contribuir en su éxito es importante.

Te lo hemos dicho más de una vez pero un factor que hay que tener en cuenta en esta carrera es la alimentación.

Estás estudiando y aprendiendo, una de las funciones más complejas del cerebro, y gastando energía. Por lo tanto es necesario que te alimentes bien para poder obtener esta energía, tu rendimiento está influenciado por tus hábitos alimentarios.

 

¿Cuál es la dieta óptima para ti?

 

Partamos del hecho que hay mil quinientas teorías sobre dietas, nutrición, etc. Cada día aparecen nuevos estudios demonizando o poniendo por las nubes a X alimento. Llega un punto que es una verdadera locura, ¿verdad?

 

Y añadamosle que cada persona es un mundo y que lo que le sienta bien a tu vecina, no tiene porque sentarte bien a ti. 

 

Aquí debes aplicar tu propio sentido común y conocer tu cuerpo. Seguro que hay alimentos que no terminan de sentarte del todo bien y otros que son como agua de mayo.

Pero, ¿cuál debe ser la guía para determinar tu alimentación?

 

COMIDA SALUDABLE.

 

Y no, no nos referimos a los productos light o 0%. Suelen estar llenos de ingredientes que ni interesan ni benefician a tu cuerpo. Nos referimos a aquellos productos sin etiquetas o con una lista de ingredientes corta y que puedas reconocer, lo que los realfooders llaman buenos ultraprocesados. (Hacemos un inciso para recomendarte la web realfooding, que tiene artículos estupendos sobre alimentación).

 

Verduras, hortalizas, frutas, legumbres, cereales integrales o de grano entero, pescado y marisco, carnes sin procesar, frutos secos, huevos, lácteos fermentados, panes integrales, leche o bebidas vegetales sin azúcares añadidos, etc.

 

Comida que te permita nutrirte para ser súper productiva y estudiar como una campeona.

 

Obviamente la forma de cocinado también es importante; optar por métodos de cocción como al vapor, al horno, a la plancha, etc.

 

Si te comes unas patatas fritas con carne rebozada, te vas a sentir más pesada y te van a entrar unas ganas tremendas de echarte una siesta que cualquiera se pone a estudiar.

Pero unas patatas cocidas, hechas al horno (o incluso al micro) con pollo a la plancha ya es otra historia. ¿Ves por dónde vamos?

 

Algunos truquitos, consejos, llámale X:

 

  • Comidas ligeras y nutritivas, que te sienten bien y que te den ese chute de energía que necesitas. Los excesos suelen sentar como una patada y son uno de los peores enemigos de la productividad
  • Haz una lista de la compra antes de ir al super, apuesta por productos reales y evita comprar comida ultraprocesada. 6 de la tarde, estás estudiando y te entra hambre, vas a la cocina y encuentras un paquete de galletas de chocolate. Sí, de esas que te comes una y no puedes parar. Es energía sí, pero no el tipo de energía que te interesa. Te dará un subidón de azúcar pero al final y al cabo ningún nutriente interesante. Si no las tienes en casa y, en lugar de eso, tienes fruta, frutos secos o lo que sea que te guste, serán tu primera opción.
  • Si andas un poco perdida con qué alimentos son más recomendables, menos y nada, en internet hay mil artículos sobre el tema. Infórmate. Si, por ejemplo, con el tema snacks andas más perdida, busca recetas. Verás qué mundo se abre delante de ti.
  • Intenta ser creativa en la cocina para no aburrirte. Alimentarse es una de las necesidades básicas del ser humano, sí, pero también puede ser un gran placer. Y no solo cuando te comes una pizza de un restaurante italiano, sino en cada una de tus comidas. Busca combinaciones nuevas, alimentos que aún no has probado, formas de cocción distinta… experimenta y disfruta de la comida. Comer saludable no es aburrido.
  • Haz el número de comidas que TÚ necesites. No hay que hacer ni 5 comidas, ni comer cada 2-3 horas, ni desayunar obligatoriamente, etc. Lo importante es que consumas las kcal y los nutrientes que tu cuerpo necesita y que sean de calidad. A partir de ahí, puedes distribuirlo como mejor te vaya a ti. Prueba distintas formas y descubre qué te funciona mejor.

 

Puedes pertenecer a uno de los dos tipos de persona siguientes: te gusta e incluso te encanta cocinar o bien lo odias. En mayor o menor medida pero, suele ser algo que te gusta o no te gusta.

Además puede ser que tengas tiempo de cocinar en tu día a día o que vayas con el cohete en el culo y que acabes comiendo lo primero que pillas.

En este punto queremos darte un consejo independientemente de si eres cocinillas o no.

 

Si te gusta cocinar y eres de las que tiene tiempo de cocinar a diario sus comidas porque estás con las opos 100%, el ratito de cocinar puede ser un buen momento para distraerte y despejarte. Siempre recalcamos la importancia de dedicar tiempo a tus aficiones para no quemarte, por lo tanto, si cocinar es una de ellas, aprovecha ese tiempo como tiempo de descanso. Piénsalo así: estás haciendo algo que te gusta para mimarte comiendo bien.

 

Si no te gusta nada cocinar, no tienes tiempo de hacerlo a diario o ambas cosas, el truco está en el batch cooking. ¿Qué es el batch cooking? Básicamente es dedicar una mañana o tarde a la semana a cocinar para toda la semana.

Funciona, es una manera de asegurarte que comes rico y saludable y cuando llegue la hora de comer o cenar y solo tengas que calentar un plato, lo vas a agradecer.

Hacerlo es muy sencillo; planeas un menú, compras todos los ingredientes y dedicas unas horitas a prepararlo. Busca recetas que se puedan congelar, que puedas usar una misma preparación para varios platos (por ejemplo, hacer muchas verduras y incluirlo en un plato de arroz, en una ensalada templada, en una lasaña…) y si puedes guárdalo ya en porciones.

¿De dónde sacar las ideas? Hay mil blogs, canales de youtube y cuentas de instagram con recomendaciones fantásticas, muy saludables y que te van a hacer salivar.

 

Evidentemente, nada de ser súper estricta o de restricciones. Se trata de disfrutar de la vida y de disfrutar lo máximo que puedas de este camino también. Comer saludable es beneficioso e importante para ti a nivel general, pero al estar estudiando, es un motivo más.

Eso sí, no te obsesiones. Disfruta de tu vermut con tus patatas de bolsa, tus cervecitas de fin de semana y ese cheescake que te pone ojitos.

Si comes bien, tendrás energía. Y no solo para estudiar y ser más productiva, sino para tu día a día. Si tienes suficiente energía también es recomendable que la uses para darle algo de marcha a tu cuerpo y hagas ejercicio. Te va a despejar, es una vía fantástica para canalizar tu estrés y además, una vida activa es más que importante (y con las horas que te pasas sentada estudiando, te irá de fábula).

 

Ah! ¡Y no olvides hidratarte!

 

FormArte, el arte de formar

 

Todo lo que necesitas saber sobre el subrayado.

 

En nuestro post de consejos para estudiar mejor te comentamos lo útil que era subrayar y hoy queremos contarte por qué usar esta técnica y cómo hacerlo para maximizar sus beneficios.

 

¿En qué consiste subrayar?

Sí, damos por hecho que ya sabes qué es subrayar pero siempre es útil empezar por una buena definición, ¿no?

Subrayar consiste en poner una línea debajo de las palabras elegidas con el objetivo de diferenciarlas de las demás y que al volver a leer estas resalten del resto de texto para que la vista se fije en ellas. La finalidad de esta técnica es ahorrarte tiempo en el momento de elaborar esquemas, resúmenes o de repasar, sin perder el sentido del texto, ya que todo lo que merece destacarse ya ha sido señalado.

Apostamos lo que sea a que a ti precisamente no te sobra el tiempo, pero si quieres terminar de convencerte, ¿vamos a por las ventajas de subrayar?

 

¿Por qué debes subrayar? Sus beneficios:

 

  • El tiempo que inviertas en subrayar se recupera en el momento de hacer resúmenes o repasar. No necesitarás leer de nuevo todo el texto, sino que con leer lo subrayado será suficiente para recuperar toda la información pertinente que tienes que recordar.
  • Diferenciar las ideas principales de las secundarias es una técnica muy útil para captar la estructura de un texto. Por ejemplo, al realizar un esquema o redactar un resumen será mil veces más fácil si previamente has subrayado.
  • Es una técnica activa. ¿qué significa eso? Que te permite estar concentrada, focalizada en el estudio, evita distracciones y ayuda a mantenerte motivada.
  • Como captarás la estructura del texto, su sentido te quedará mucho más clara y, por lo tanto, la comprensión del texto será mucho mejor.

 

Lo más recomendable es que esta técnica la apliques durante la segunda lectura del texto, dado que en la primera no tienes la visión del conjunto que te permite reconocer qué ideas son más importantes.

 

Evidentemente cuánto más lees, más fácil es comprender los textos y encontrar los datos relevantes, pero si no conoces el texto puedes cometer errores por muy buena lectora que seas.

 

El subrayado tiene un doble objetivo:

  1. Señalar todo aquello que merece ser destacado, procurando que la lectura del texto subrayado tenga sentido por sí misma.
  2. Diferenciar las ideas según su importancia, con lo cual se detecta la estructura del tema. En este punto tendrás que distinguir las ideas principales, las ideas secundarias y, por último, los aspectos, matices y datos anecdóticos.

 

Aunque parezca mentira, hay distintos tipos de subrayado y el más importante es el lineal, el que conocemos de toda la vida, vamos. Como bien sabes, consiste en colocar una o varias líneas debajo de las ideas que se quieren destacar.

 

Algo muy importante y que muchas veces nos pasamos por el forro es que, al subrayar tenemos que destacar IDEAS, NO PÁRRAFOS ENTEROS.

No todas las ideas son igual de importantes, por lo cual es importante que las podamos diferenciar con subrayados distintos. La forma más sencilla de hacerlo es usando varios colores (por ejemplo, naranja para las ideas principales, amarillo para los autores y morado para la legislación).

En este punto queremos hacer un inciso. ¿sabes qué hay estudios que han demostrado que los colores más efectivos para resaltar información son el rojo y el azul? El rojo es un color un poco más agresivo y mejor limitarlo a destacar las ideas y conceptos más importantes, pero se dice que es el color que mejor memoriza el cerebro. El azul, en cambio, es más sosegado y transmite más calma pero también es un color que el cerebro retiene con facilidad.

 

Un buen truquillo cuando estás subrayando es hacer anotaciones en los márgenes del texto para indicar las relaciones entre varias ideas o temas, destacar información muy relevante o señalar dudas o partes que quieras ampliar.

 

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Y tú, ¿sueles usar la técnica del subrayado? ¿Tienes algún truquillo al hacerlo o lo haces sin pensar?

 

FormArte, el arte de formar

¿Cómo hacer una buena planificación?

 

 

En nuestro último post te hablamos de todos los beneficios que te iba a aportar una buena planificación, pero no todo vale.

No es suficiente con hacer cuatro anotaciones en una hoja, dividiendo el número de temas a estudiar por el número de días.

Se tiene que hacer bien o apaga y vámonos.

 

Una planificación útil es un poco más compleja  y lleva un poco más de tiempo realizarla, pero también te va a aportar más beneficios.

 

¿Cómo tiene que ser una planificación?

REALISTA

Ya lo hemos comentado muchas veces, al principio estás súper mega motivada, llena de energía y ganas. Y claro, parece que cada día de estudio va a cundir mucho y que va a ser mucho más fácil. Es posible que peques de optimista al realizar tu planificación, tanto en el tiempo dedicado a redactar temas como al dedicado al estudio y repaso.

Tienes que intentar ser realista, dejar tiempo para descansar y para divertirte, y un tiempo extra en plan comodín, para rellenar los huecos ocasionados por los imprevistos (que ten por seguro, van a ocurrir).

Es mejor que empieces con una preparación suave y, a medida que veas que vas cumpliendo los objetivos y que puedes rendir más, que apretes un poco con las horas dedicadas o el nivel de exigencia.

 

FLEXIBLE

No dejes que la planificación sea algo rígido e inalterable. Habrá imprevistos, es como la ley de Murphy, siempre los hay por A, B o C. Y no pasa nada, es totalmente normal. Pero precisamente por ser algo tan normal, es bueno tenerlo en cuenta al hacer la planificación. Un buen truquillo es reservar unas horas extras, en plan comodín, bien para dedicarlo a un tema complejo que te está costando más de lo esperado, para suplir el retraso que lleves, repasar, etc. En caso que no lo necesitases, puedes avanzar materia o darte un merecidísimo descanso.

 

REVISABLE

No nos engañemos, un plan a largo plazo es difícil que esté bien diseñado desde el minuto uno. Por ello, es importante que vayas revisándolo cada X tiempo para comprobar si estás cumpliendo con los objetivos programados. En caso que no acabe de ajustarse a la realidad, puedes readaptarlo según las circunstancias.

 

PERSONALIZADA

Nosotros, los demás opositores y las personas de referencia, te vamos a dar consejos de cómo planificarte para intentar ayudarte, pero tienes que hacer tu propia planificación. Solo tú conoces tus circunstancias y sabes qué es lo mejor para ti. Cada persona es un mundo y para algunos va a ser más o menos complicado concentrarse, redactar un tema, estudiarlo o repasarlo. Pero no solo eso, hay muchísimas variables en juego: las horas que puedes dedicarle, tu ritmo circadiano (cuándo estás más activa para estudiar), dónde te concentras mejor, etc. Por eso tu planing debe ser personalizado y revisable.

 

ESCRITA.

Si no la pones por escrito es como si no hubieras hecho nada, por mucho que hayas meditado al respecto y hayas tomado cincuenta mil decisiones. Para que sea efectiva debes plasmarla en papel o de forma digital. ¿Por qué?

  • Porque la podrás consultar y ver cómo está yendo.
  • Porque va a ser mucho más concreta; qué harás y cuándo lo harás.
  • Porque va a ser un
  • Porque te va a servir para motivarte.
  • Porque si no está escrito te vas a relajar y dejarás de lado los objetivos concretos que te hayas marcado.

EQUILIBRADA:

Debes equilibrar el tiempo dedicado a cada tarea. Por mucho que repasar te de una pereza tremenda, también es importante y necesaria. Evidentemente, en un principio dedicarás más tiempo a elaborar los temas y a estudiar, pero no dejes de lado ninguna de las partes.

 

 

¿Ya tienes tu planificación hecha?

 

Si aún no estás del todo convencida de hacer un planing y quieres saber qué beneficios tiene, puedes leerte nuestro post sobre las ventajas de hacerte tu propia planificación

 

 

FormArte, el arte de formar

 

Por qué debes planificarte el estudio de las opos de magisterio desde YA.

 

Probablemente cuando estabas en bachillerato te bastaba con estudiar un día o dos antes; memorizabas un tema, lo vomitabas al día siguiente y aprobabas con bastante facilidad.

Como universitaria quizás te coincidían varios exámenes en una misma semana. En ese momento había que programar un poquito cómo organizarse para que no hubiera interferencias, pero nada del otro mundo. Con suerte, si te encontraste ya con el plan Bolonia, ya habías tenido exámenes parciales que eliminaban parte del temario.

 

Ahora eres opositora y las reglas del juego han cambiado.

Ya no hay exámenes parciales que te quiten materia y te permitan dedicarte a preparar otro. Aquí no basta con conocer todos los temas, hay que asimilarlos y procurar que no se olviden de un día para otro (objetivo que puedes conseguir con la técnica del repaso). Además, tienes que relacionar los distintos temas entre sí, de forma que los aprendizajes sean significativos.

 

Para conseguir llegar a las oposiciones bien preparado ya no vale eso de vivir al límite, sobre la marcha y estudiar cuando se puede o apetece. De este modo, los resultados serán más bien pobres.

 

Ahora necesitas una planificación. 

 

Es importante que tengas cierto control para saber si estás cumpliendo con los objetivos establecidos o necesitas readaptarlos para cumplir el plan a largo plazo. Y eso lo vas a saber con una planificación meticulosa.

 

¿Qué ventajas tiene una planificación?

 

Si preparas las opos siguiendo un plan determinado que puedas readaptar, según tus necesidades y según vayas cumpliendo los objetivos que te has marcado, te aportará muchos beneficios. ¿Quieres saber cuáles?

 

Fortalece la creación de hábitos de estudio y de trabajo individual.

Ya te comentamos que si estudias de forma regular, a las mismas horas y en el mismo lugar, cuando llegue la hora de ponerse manos a la obra, ya estarás habituada y te sentirás mucho más predispuesta a hacerlo. Por el contrario, si estudias unos días, otros no y no tienes un horario fijado, cada vez que quieras ponerte a estudiar te resultará más fácil vaguear o decir: “ya me pongo mañana, total por un día…”. Y así no vamos a ninguna parte.

 

Es un control de lo más eficaz para prepararte las opos.

Si, desde un principio, has establecido la cantidad de temas que tienes que redactar, estudiar y repasar en un periodo determinado (un mes, por ejemplo), cuando termine podrás comprobar si los cálculos iniciales se están cumpliendo o si has sido poco realista. Es una buena forma de medir tus progresos y de motivarte.

Te permites hacer una readaptación, a tiempo.

Si la experiencia confirma que no puedes estudiar tantos temas en una semana, bien sea porque eran poco realistas en general o  porque con tus horarios no es posible, puedes reajustar este planing. Una vez conoces los fallos al planificarte, puedes plantearte si debes estudiar más horas a la semana o dedicarle menos horas al repaso con tal de aproximarte a los objetivos programados.

 

Es una forma de motivarte

Ya te comentamos que la motivación es esencial. En este caso, si ves que vas cumpliendo tu planificación y estás alcanzando tus objetivos, vas a tener un chute de energía brutal. Te va a permitir mantener tus propósitos y seguir trabajando y estudiando al máximo. Y sin olvidarnos que te va a dar más confianza en ti misma y a reforzar tu autoconcepto.Y ¿sabes qué? Te acerca aún más a tu deseada plaza.

 

Racionaliza el tiempo que le dedicas al estudio y al ocio

Aunque se deban hacer sacrificios, una oposición no es sinónimo de renunciar a todos los placeres y momentos de ocio, ni a vivir como una ermitaña en tu cueva estudiando.

Hacer deporte, salir con tus amigas, familia o pareja, ir al cine, a conciertos, hacer una escapada, pasar un día fuera de excursión (introduce cualquier cosa que te guste hacer), es muy saludable, vital y te proporcionan un estado de relajación necesario.

Lo que tienes que hacer es establecer el número de horas semanales que vas a dedicarle al ocio y en qué momento es más oportuno hacerlo. Intenta, dentro de la medida de lo posible, que sean un período de descanso entre maratón y maratón de estudio.

Esta planificación del tiempo de estudio – ocio, te permite no tener que renunciar a tus momentos de diversión, pero que tu rendimiento de estudio sea el que has programado. Si respetas tus horarios, puedes tenerlo todo.

 

Ahorras tiempo y energía.

Si te planificas el estudio y el repaso, lograrás fijar mejor los conceptos en la memoria. Además si sabes hacer una buena distribución de estos, podrás hacer menos y obtener los mismos resultados que haciendo un montón más distribuidos sin ton ni son.

 

 

¿Qué te parece? ¿Te animas a hacer tu propia planificación ?

Puede darte un poco de pereza en un principio, pero te aseguramos que es una estrategia clave para mantenerte activa, cuerda y motivada. Y los resultados hablarán por sí solos.

 

Desde FormArte os ayudamos a hacer una planificación de las oposiciones, tanto a nivel online como presencial. Distribuimos el temario y las distintas partes a lo largo del curso para que puedas avanzar sin prisa pero sin pausa. Y los resultados también hablan por sí solos.

 

 

FormArte, el arte de formar

¿Vas a dejar que el miedo te paralice?

 

“Todo lo que quieres, está al otro lado del miedo”

 

Quizás te estás planteando opositar pero no te atreves a dar el paso. Querías apuntarte a una academia en septiembre pero, finalmente, no lo hiciste.

 

¿Por qué?

Por el miedo.

 

Miedo a equivocarte, miedo a fracasar, a perder el tiempo, al cambio, a lo desconocido…

 

El miedo es una respuesta innata para evitar el peligro, sea físico o emocional. A pesar que el miedo sea una reacción innata puede ser una barrera para conseguir tus objetivos. La buena noticia es que es posible superarlo.

 

El verdadero reto está en atreverte a dar el paso y darle esquinazo al miedo. En este momento, tus sueños, tus objetivos, tu meta, está en el otro lado.

 

¿Y si no sale bien? Te estarás preguntando .

Quizás en otros momentos de tu vida hayas intentado algo y no lo hayas conseguido. O puede que no te sientas preparada o con suficientes conocimientos para intentarlo. A lo mejor tu familia y amigos no están de tu lado o no conozcas a nadie que lo haya conseguido.

 

Primero de todo, ¿cuándo vas a estar preparada? ¿Realmente crees que llegará un momento en que te sientas lista para emprender el camino? ¿qué tiene que pasar? Si no hay nada real y de suficiente peso que te frene, es tu cabecita la que te dice que no estás preparada.

Y no es verdad. Estás preparada. Espera, te lo vamos a volver a repetir:

YA ESTÁS PREPARADA.

En el caso de las opos, nadie empieza a opositar sabiéndolo todo, es un proceso. Y a medida que avanzas en el proceso sientes que estás llegando más y más lejos.

 

Tus experiencias pasadas tampoco determinan las futuras. Primero de todo porque tu yo del pasado no es la misma persona que eres ahora. Ahora mismo eres una versión más fuerte, madura, capaz y valiente que tiempo atrás. Además entra en juego la constancia y las ganas que tengas de conseguir tu meta. Quizás en tus anteriores experiencias no estabas suficiente motivada  o realmente no lo querías. Cuando quieres conseguir algo, vas a por ello y pones toda la carne en el asador. Y en este caso, estamos seguros que es tu SUEÑO y vas a luchar con uñas y dientes para conseguirlo.

 

Puede que no conozcas a nadie que lo ha conseguido, pero ¿desde cuando eso es un motivo? Aquí estás tú para hacerlo. En la historia hay miles de millones de casos de personas que han conseguido cosas por primera vez sin ningún precedente anterior; en tu caso te garantizamos que hay muchas y muchos que ya lo han conseguido.

Y si no cuentas con el apoyo de tu familia o amigos, sabemos que es desmoralizador y duro pero eh! En FormArte tienes una familia dispuesta a darte todo el calor y ánimos que necesites. Y no somos precisamente una pequeña familia…

 

A menudo tememos lo desconocido, es normal. Salir de nuestra zona de confort nunca es fácil. Pero si te quedas ahí estancada, muy a gustito, sí, pero sin moverte, no lograrás aquello que deseas. Y generalmente, las mejores cosas están justo fuera de esta zona.

 

Trágate tus miedos y sal ahí fuera a comerte el mundo.

O ven a vernos y te sacamos este miedo en un plis plas.

 

Parte de tu miedo proviene de subestimar tus propias virtudes, y por ende, no tener la confianza para lanzarte a obtener aquello que deseas.

 

Para superar los miedos tienes que moverte y hacer pasos hacia adelante. Acojona al principio, sobre todo en el momento antes de dar el salto. Te entra vértigo.

Pero ya verás que una vez hayas traspasado TUS límites, ese miedo inicial desaparece.

 

Valorate, pon la frente en alto, y tu miedo será eclipsado con una gran disposición a vivir el futuro al 100%.

 

Pero ojo, este es un camino duro. Necesitas energía, sentirte fuerte y en equilibrio. Pero que no sea fácil no significa que no puedas o no seas capaz.

Las opos son una aventura.

Surgirán problemas, pero ten confianza en ti misma, que los podrás superar si tienes la firme convicción y dedicación necesaria para acercarte a tus metas. Recuerda que ningún mar calmado, hace experto a un marinero

Nada de miedos, nada de peros, que solo se vive una vez, y tienes una vida por delante, llena de alegrías y tristezas, altos y bajos, y no es lícito permitir que el miedo te frene y te quite los logros que puedes estar a punto de conseguir.

 

 

Sí, llegó el momento de convertir tus miedos en motivaciones, y de ir hacia adelante.

¿Piensas esperar mucho más en conquistar tus sueños?

 

FormArte, el arte de formar.

Las dimensiones del juego

Ya te hemos hablado en más de una ocasión sobre el juego y lo beneficioso que es para los más pequeños. Siempre te animamos a que salgas de los esquemas convencionales y te animes a probar otras actividades para enseñar. Y, ¿hay algo mejor que el juego para los niños/as?

 

En los primeros años de nuestra vida el juego favorece nuestro desarrollo integral a distintos niveles. Todo lo que aprendemos a través del juego lo asimilamos de modo más rápido y eficaz.

Por este motivo se acentúa la importancia de las actividades lúdicas en un entorno educativo, porque motivar a los niños/as resulta muchísimo más sencillo.

 

Es lógico, ¿verdad? seguro que cuando eras pequeña lo que más te gustaba era jugar.

 

Además probablemente era una de las mejores formas para relacionarte con tus compañeros. Parece mentira lo rápido que hacíamos amigos de pequeños solo por compartir juegos. Porque sí, el juego es un instrumento muy valioso para facilitar y mantener la interacción entre iguales.

El juego es perfecto porque aborda distintas dimensiones del desarrollo y es lo que venimos a contarte en el post de hoy. Es un poco más teórico pero perfecto para terminar de convencerte y ponerlo en práctica en tu clase. ¿Quieres saber cuáles son las dimensiones que aborda el juego? ¡Vamos a darle un repaso!

Las dimensiones del juego

Dimensión afectiva-emocional:

Expresión y control emocional a través del juego.

Como sabes, el afecto es imprescindible para un desarrollo equilibrado. Esto es cierto durante toda nuestra vida, (¿Cómo sería tu vida sin el afecto de tus seres queridos?) pero muy especialmente durante los primeros años, dado que unas carencias afectivas durante la primera infancia pueden marcarnos para siempre.

El juego en sí mismo es una actividad que provoca placer, satisfacción y motivación. Permite al niño/a aprender a controlar la ansiedad que le producen ciertas situaciones de la vida cotidiana como por ejemplo el enfado de padres o profesores, la pérdida de un juguete o no poder salir a jugar fuera porque está lloviendo. A través del juego se exteriorizan las emociones y estimula la autoestima y la autoconfianza en el niño/a.

 

Además, la mayor parte de las relaciones y contactos afectivos tienen lugar durante el juego.

 

Dimensión social:

Integración, adaptación, igualdad y convivencia.

El juego es el principal recurso que tienen los niños/as para iniciar sus primeras relaciones con sus iguales. Conforme el niño se va relacionando con otros aprende a asimilar conductas deseables como compartir, saludar, respetar turnos… y aprende también a no manifestar conductas no deseables como pegar a los demás o ejercer su voluntad

El juego permite el autoconocimiento y el conocimiento del entorno y de las personas que lo comparten con nosotros. A nivel social el juego es básico porque es un elemento socializador que nos ayuda a construir la forma en que nos relacionamos con los demás. Permite conocer y respetar las normas, fomenta la comunicación, promueve la cooperación y favorece los procesos de inserción social.

 

Dimensión cultural:

Transmisión de tradiciones y valores.

El niño imita elementos del entorno en el que se mueve. Es su modo de adaptarse y de conocer el mundo adulto.

 

Dimensión creativa:

La inteligencia creativa.

El juego potencia la imaginación a través del juego simbólico. La creatividad permite la agilidad del pensamiento y el desarrollo de habilidades.

La creatividad consiste en ver lo que otros no ven y de realiza cambios en el entorno de un modo perceptible para los demás.

Un entorno lúdico es facilitador del pensamiento creativo porque desarrolla la autonomía de pensamiento y expresión, la capacidad productiva e inventativa.

 

Dimensión cognitiva:

Gimnasia para el cerebro.

Los juegos manipulativos favorecen el desarrollo del pensamiento y el juego simbólico favorece la empatía, es decir, la capacidad del niño/a de ponerse en el lugar del otro.

Además el juego facilita el proceso de abstracción del pensamiento, es decir, la creación de representaciones mentales.

 

Dimensión sensorial:

A través del juego el niño puede descubrir una serie de sensaciones que no podría experimentar de otro modo.

El juego permite la exploración de las propias posibilidades sensoriales y motoras y su desarrollo a través del ejercicio repetido.

 

Dimensión motora:

Es la dimensión más evidente del juego.

El juego facilita la adquisición del esquema corporal además de permitir el aprendizaje de las relaciones causa-efecto. Se da cuenta que lo que hace modifica su entorno, produciendo unas reacciones en los demás y así se reconoce a sí mismo/a como agente causante de cambios.

 

Esperamos que ahora ya sabes todas las áreas en las que ayuda el juego a los niños/as estés súper convencida de usarlo en clase. ¿Pensando qué tipo de juegos poner en marcha?

¡Apostemos por la gamificación, que los niños aprendan jugando!

 

 

 

FormArte, el arte de formar

 

Y tú, ¿apuestas por una educación inclusiva?

En tu día a día está presente la diversidad.


La realidad de las aulas de primaria de hoy en día, donde los alumnos cuentan con distintos antecedentes, necesidades, habilidades y contextos, piden a gritos apostar por una educación inclusiva. Una educación que se rija por principios de aceptación, integración y participación.

 

Y a pesar que sea una realidad en la mayoría de nuestras aulas, las herramientas para ofrecer una educación completamente inclusiva siguen sin ser todo lo poderosas que deberían ser.

 

Se requiere cada vez más que los maestros diseñen planes de educación individualizados que se ajusten a las necesidades de aprendizaje de todos los estudiantes, y para proporcionar apoyo conductual, social y emocional que ayudan a estos alumnos a participar en todos los aspectos de la vida escolar.

 

Tenemos que partir de la base que no hay infantes idénticos entre sí. Todos/as son distintos y, por lo tanto, necesitamos mecanismos para hacer posible la igualdad de oportunidades, para que cada uno/a de ellos/as puede encontrar su lugar y que este responda, dentro de las posibilidades, a sus intereses y capacidades. 

Seguimos educando a partir de unos valores generales, en masa, sin tener en cuenta la individualidad. Y precisamente esta individualidad es de lo más enriquecedora. No podemos pretender que todos los niños dentro de una misma clase sean iguales, ¿no nos damos cuenta que les estamos cortando las alas? ¿que los estamos limitando a encajar dentro de unos moldes que quizás no se ajustan a sus habilidades?

si en tu clase hay treinta alumnos/as, estás delante de treinta formas de pensar diferentes, treinta visiones del mundo distintas. Y es necesario preparar a los niños/as para vivir con esa diferencia, para no asustarse o poner una cruz porque el otro es diferente.

 

Vamos a ejemplificarlo un poco en uno de los contextos más sencillos.

Seguro que conoces la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner. Para Gardner la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupa distintas capacidades específicas, sino que la inteligencia es como una red de conjuntos autónomos relacionados entre sí.

Por el momento se han propuesto ocho tipos distintos de inteligencia:

  • Lingüística-verbal
  • Musical
  • Lógica-matemática
  • Espacial
  • Corporal-cinestésica
  • Intrapersonal
  • Interpersonal
  • Naturalista

 

Gardner afirma que todas las personas son dueñas de cada una de estas ocho clases, pero cada cual destaca más en unas que en otras, no siendo ninguna de las ocho más importantes o valiosas que las demás.

 

La educación que se enseña en las aulas se empeña en ofrecer contenidos y procedimientos enfocados a evaluar la inteligencia lingüística-verbal y lógico-matemática. Y no es que no sean importantes o útiles, es que es insuficiente para educar a los alumnos en la plenitud de su potencial y habilidad.

¡¡Hay cantidad de áreas de desarrollo!!

Quizás estamos perdiendo la oportunidad de que nuestra sociedad llegue al máximo de sí centrándonos solo en desarrollar unas áreas.

 

Sí, la situación en las escuelas hoy en día no es sencilla. Lo sabemos.

El volumen de alumnos en algunas aulas es muy alto, no hay o no se están empleando suficientes recursos económicos, falta profesorado preparado en áreas más específicas, la contratación de profesores/as es limitada… todo esto hace que sea difícil poder educar de forma específica. Pero… ¿y todo lo que nos ganaríamos? ¿todo lo que avanzaríamos? ¿cómo de útil sería eso para nuestro desarrollo personal?

Pero cuando hablamos de diversidad no nos referimos solo a la diversidad en cuanto a capacidades, estamos hablando de TODO TIPO DE DIVERSIDAD.

 

TODOS SOMOS DIFERENTES.

 

Estamos hablando de educar en una diversidad que permita lo diferente, sea una situación de discapacidad, distinto color de piel, distintos credos, distintas orientaciones sexuales, distintas habilidades y capacidades y así podríamos seguir.

Se trata de conseguir que TODOS encuentren su lugar y se sientan a gusto en él. Que lleguen al lugar donde quieren llegar, no ponerles límites, no quitarles oportunidades y esperanzas.

 

La diversidad nos nutre y aporta. Nos muestra diferentes culturas, razas, idiomas, capacidades, opiniones, ideales y formas de sentir, entender y desarrollarse. Podemos adquirir nuevos conocimientos, experiencias, valores y pensamientos, nos hace más tolerantes, nos abre la mente.

 

Piensa en la gente que has conocido a lo largo de tu vida, tus compañeros de clase, probablemente todos habréis llegado a puntos distintos en vuestras vidas, no sois iguales. Entonces, ¿por qué educamos de la misma forma?

 

Abramos las puertas a la diversidad, a intentar hacer de nuestra sociedad y de nuestras aulas espacios inclusivos, que cada uno de nuestros alumnos sienta que es aceptado, que forma parte del grupo, que pertenece al aula.

Identificar y pensar a través de las nociones de diferencia y cómo afectan el aula permite que abracemos un poco más esa inclusividad. 

Y obviamente la educación no se limita a un solo ámbito. Ni solo compete a los padres ni solo compete a las escuelas. La educación incluye todos los contextos en los que el niño/a participa y toma contacto.

 

 

FormArte, el arte de formar.