Educación inclusiva

 

La educación inclusiva tiene que implicar la plena inclusión de TODOS los niños. Es decir, que TODOS LOS NIÑOS/AS SE INCLUYEN EN TODOS LOS SENTIDOS; NO SOLO EN LA TEORÍA. No hay niños segregados.

Los soportes para la inclusión deben incluirse en prácticas cotidianas. ¿Qué debería significar eso? Que todos y cada uno de los niños sean apoyados para participar en todos los aspectos del aprendizaje. Que existan adaptaciones de materiales y planes de estudio, sí, pero que no implique que un alumno/a deba realizar el 50% de su educación en un rincón solo.

 

En un artículo sobre la inclusión, ponían un ejemplo muy claro sobre cómo se puede llevar a cabo de forma satisfactoria.

En una escuela, un niño con síndrome de Down aprendía la lengua de signos para complementarla con la lengua hablada, que usaba para comunicarse con el resto de clase. Sus profesores decidieron llevar a cabo un taller de signos de palabras clave con el resto de los alumnos, para que cada semana aprendieran nuevos signos.

Esto creó la oportunidad para él de compartir sus conocimientos y además, reforzar no solo su aprendizaje, sino también su comunicación.

 

Esto es realmente INCLUSIÓN.

Que todos los estudiantes puedan participar en las experiencias del aula con el resto de alumnas/os, pero con los soportes y adaptaciones necesarias. Tanto para ellos como para sus compañeros.

No ignorar las diferencias individuales, sino aceptarlas, quererlas y valorarlas como la clave de que cada persona sea única i especial. El objetivo jamás tiene que ser que un niño/a sea “normal” (¿qué diablos es normalidad?), sino que todos puedan crecer y aprender juntos.

 

Que se separe al niño con discapacidad o problemas de aprendizaje, dándole clase a él solo con un ayudante o soporte, no es inclusión. ¿No sería más bien exclusión? No está participando en la clase realmente, no está viviendo el día a día con sus compañeros, se limita a estar un reducido % con ellos, hecho que promueve la separación y que sus compañeros lo vean como alguien diferente al resto.

 

Abracemos la diferencia, sí, pero de todos. Que no hay dos personas iguales, que tú y yo somos distintos, pero esas diferencias individuales no tienen que frenarnos.

Uno de los grandes handicaps es que se confunden los términos. Se usa inclusión como sinónimo de integración y… ¡ERROR!

Aunque pueda parecer que tienen objetivos aparentemente iguales, la integración es un paso hacia la inclusión pero no es la última parada del camino.

 

La integración se centra el los alumnos con necesidades educativas especiales, en normalizar su vida habilitando distintos soportes, recursos y profesionales. La inclusión, en cambio, se dirige a TODAS/OS LAS/OS ALUMNAS/OS, teniendo como objetivo mejorar la calidad educativa en su conjunto y para todos.

 

La integración propone la adaptación curricular como medida de superación de las diferencias de los alumnos especiales. La inclusión propone un currículum inclusivo, común para todos los alumnos en el que, implícitamente, vayan incorporadas estas adaptaciones. No es que cada alumno aprenda cosas distintas, sino que aprendan lo mismo pero de distinta forma.

La integración presupone que existe una separación o segregación de unos pocos y que estos deben adaptarse al sistema existente. La inclusión presupone que todos somos distintos y que hay un único sistema para todos, pero que es el sistema el que se adapta a la diversidad.

 

Resumiendo, el gran error es creer que la inclusión se centra en solo unos cuantos estudiantes y no en todos. Este malentendido conduce, al fin y al cabo, a la exclusión, sea del tipo que sea. Tanto si está separado en una aula, unidad o colegio a parte, como si se le separa durante la mayor parte del día.

 

La inclusión de niños con discapacidad o trastornos educativos NO disminuye el estándar educativo del resto de la clase. Totalmente al contrario, aporta muchos beneficios, incluyendo el desarrollo social y de comunicación, la empatía, comprensión positiva, etc. Es un plus para todos los alumnos compartir su día a día y su aprendizaje. ¿No nos damos cuenta?

 

Luchemos por una educación inclusiva en que se de apoyo a CADA niño en la pertenencia, la participación y el acceso a la oportunidades, siendo reconocido y valorado por la contribución que aporta.

 

 

FormArte, el arte de formar.

 

En la piel de una opositora: Entrevista a una opositora.

Encontrarte con personas que están en el mismo camino o proceso que tú da cierta paz. Poder compartir experiencias, miedos, conocimientos, dudas y ánimo cuando se necesitan..

 

Por eso, opositora, hoy te traemos una nueva sección con una entrevista a Sara, una de nuestras opositoras de la familia FormArte.

Tanto si ya estás opositando como si estás meditándolo, esta entrevista puede ayudarte a ver las cosas desde otro punto de vista. (o como mínimo, sentirte reconfortada porque estás experimentando lo mismo).

 

Sara es una chica de 29 años que cursó educación infantil, un grado de turismo y ha hecho un máster referente a su última carrera. Este es su segundo año estudiando oposiciones y su idea es presentarse en la próxima convocatoria en Asturias.

¿Quieres conocer la historia de Sara y cómo encara ella las oposiciones? ¡Sigue leyendo!

 

¿En qué momento decidiste empezar a opositar?

Yo no tenía muy claro que quisiera opositar al terminar la carrera, no eran mis planes iniciales. De hecho, a pesar de que siempre había sido mi vocación, como era muy jovencita al terminar la carrera decidí empezar Turismo. Precisamente fue trabajando en el sector del turismo que me dí cuenta cómo se trabaja en las empresas privadas, que esa dinámica no me gustaba y empecé a pensar que opositar podía ser mi camino. Yo siempre quise ser maestra y me decidí por las oposiciones de educación infantil. Opositar te da unas ventajas frente al resto de cosas, además ahora salen muchas plazas, y creí que era el momento.

 

¿Por qué escogiste una academia?

Para empezar de cero, me parecía que era una buena opción. Cuando te decides a opositar vas un poco perdida y pensé que sería mucho más fácil arrancar. Además de la ayuda en el terreno de estudio, en una academia conoces a más gente, si están trabajando aprendes muchas cosas de ellos y para empezar, era lo que necesitaba.

 

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir FormArte?

Elegí FormArte por lo que transmitía, tenían un blog que explicaban cosas diferentes, eran muy cercanos, venías a preguntar y te daban toda la información, te ayudaban mucho. No es lo mismo llamar a una academia y que te respondan solo con las cuatro cosas básicas a que se preocupen por ti con lo que tú necesitas. ¡Si incluso me ayudaron a cuadrar los horarios! Para mi fue un acierto.

 

¿Qué estás aprendiendo como opositora?

He aprendido que es un camino muy largo, que hay que ser constante y que es importante tomárselo en serio, que con ir solo a clase no es suficiente. Si realmente quieres tener opciones de aprobar las opos, tienes que dedicarte a ello e ir a por todas.

 

¿Cómo te organizas?

Intento ser constante para no descentrarme. Si trabajo por las mañanas, después de comer descanso un rato viendo un capítulo de alguna serie y me pongo a estudiar. Intento tener un horario fijo; ponerme siempre a estudiar a la misma hora, en el mismo sitio porque siento que estoy más centrada y, como estoy acostumbrada, lo hago de forma mecánica.

 

¿Qué crees que es lo más duro de opositar?

Yo creo que lo más difícil es estar estudiando año tras año lo mismo y ver que no se avanza. Son los mismos temas, parece que te los sabes, pero al ponerte a escribirlos parece que no. Es un proceso muy largo y también desanima. Y sobre todo cuando ves a otras personas que ya se han presentado varias veces y  siguen ahí. Frustra bastante.

 

¿Qué crees que es lo más importante al opositar para tener éxito?

No desanimarte, tener paciencia, tener mucha rutina, ser consciente que es un camino largo y sobre todo organizarse: dedicar unos días estudiar, otros a preparar progra, otros a hacer supuestos, etc. Parece mentira pero la organización es clave. Y también no quedarte con lo básico, querer ir un poco más allá: buscar mucha información, leer muchos libros, etc. En resumen: Constancia.

 

¿Qué esperas conseguir aprobando las opos?

Supongo que lo mismo que todos los que opositan: trabajar en lo que siempre he querido, con una plaza fija y estar muy contenta en un cole con mis niños. Para mi sacarse las oposiciones y conseguir una plaza, te da calidad de vida.

 

 

¿Cómo se superan los momentos de “no puedo más”?

Los momentos de no puedo más se superan intentando desconectar. En ese momento de “ya no puedo más con la vida”, que existen y pasan a veces, creo que lo mejor es cerrarlo todo, no entrar en la habitación donde estudias durante un par de días, irte lo más lejos que puedas, disfrutar de la gente y salir un poco del estudio. Sería como aquello de alejarse para verlo en perspectiva y coger fuerzas. Es lo que a mi me funciona.

 

¿Te has planteado dejarlo en algún momento?

No, la verdad que no. Tengo muy claro que es lo que quiero, quiero presentarme, intentar aprobar y sacar la máxima nota posible. Puede haber algún día que pienses: no quiero seguir estudiando, pero es cosa de un día. Desconectas ese día y al día siguiente vuelves a ello.

 

¿Qué consejo le darías a otra opositora o a alguien que se plantee opositar?

Que no lo dejen y que se esfuercen mucho.  Como ya he dicho, es un camino largo pero la gente lo consigue y sobre todo que se lo tomen en serio. Que al final, hay mucha gente que se presenta por presentarse, que se miran por encima los temas, hacen un par de supuestos pero no lo hacen a conciencia. Que busquen una rutina, que pidan ayuda si lo necesitan y que mucho ánimo.

 

 

Muchas gracias Sara por darnos tu punto de vista como opositora. Esperamos que tengas mucha suerte y que consigas tu ansiada plaza y poder trabajar en aquello que deseas.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Feliz Navidad Opositora

Llega Navidad y…

Y es momento de tomarse un break.

Estos días, si tienes la suerte de tener vacaciones, son un fantástico momento para adelantar estudio y dedicarle todas las horas que no puedes durante la semana.

 

Por un lado, queremos animarte a aprovechar estas horas libres para avanzar temario y para acercarte un poquito más a tu objetivo. Llegar a los objetivos que te habías planteado o bien ir más allá.

 

Pero por otro lado.. queremos pedirte que disfrutes.

 

¿Sabes? Estas Navidades son irrepetibles. Por mucho que te juntes de nuevo el próximo año, con las mismas personas durante la cena de Nochebuena, por ejemplo, no va a ser igual. Aunque lo intentárais reproducir.

Cada instante es único.

 

Pero además, los momentos son efímeros y tal como vienen, se van. No sabes qué va a pasar durante este año y dónde ni cuándo estarás en 365 días. Por mucho que lo intuyas no tienes ninguna certeza, por lo tanto, vive el momento.

No dejes que pasen los trenes, no te permitas no disfrutar del tiempo que tienes, porque es un regalo.

 

Independientemente del significado que tenga para ti la Navidad, suele ser sinónimo de reunirse y reencontrarse con los tuyos. Con las personas a las que aprecias y quieres, las que te acompañan en tu día a día, las que te hacen la vida un poquito más fácil. Y esta es la verdadera magia, ¿no?

 

Evidentemente que esto se puede hacer durante todo el año, pero parece ser que nos gustan las tradiciones y reunirnos por estas fechas, abrazándonos muy fuerte y recordando con nostalgia a los que no están en la mesa. ¿Vas a perdértelo?

 

No dejes escapar este momento. No permitas que nada (ni nadie) te lo quite.

Haz que sea especial y eso no quiere decir que sea exuberante o con grandes galas, presentes o festines, para nada.

Lo especial y lo verdaderamente valioso es regalar tu tiempo y regalar tu cariño. Y también empápate del de los tuyos.

 

 

Deja por un día, dos  o tres, las opos, el estudio, las preocupaciones y los miedos a un lado, y céntrate en las personas que tienes delante.

En escuchar cómo están, cómo se sienten, qué sueños les quedan por cumplir y en reíros juntos que, al final, son las anécdotas con las que te quedas.

 

Comparte con ellos tu tiempo porque es lo más preciado que puedes dar.

 

De pequeños nos dedicábamos a hacer listas gigantes con todas aquellas cosas que nos gustaban; coches teledirigidos, muñecas increíbles, playmobils con todos los detalles y accesorios, game boys con los juegos de moda, máquinas para hacer helados, gominolas e incluso experimentos y otros muchos tantos juegos y juguetes que anunciaban por la tele. En general pedíamos cosas materiales con las que poder jugar y divertirnos. (y cuando nos traían un pijama no entendíamos por qué).

 

Pero cuando te haces mayor te das cuenta que las cosas materiales no lo son todo. Que tener lo último en tecnología, un reloj bonito, un coche fabuloso o ir a la última moda, no sirve de nada si no hay nadie que te abrace, te escuche y esté a tu lado.

Con el tiempo aprendes que el tiempo es, verdaderamente y aunque suene a tópico, lo mejor que tenemos y lo mejor que podemos dar.

 

Por eso queremos pedirte que lo des y te lo des. Que te hagas ese regalo a ti misma y lo disfrutes como una enana.

 

Que retengas cada instante bonito en tu memoria y hagas un álbum en tu cabeza con los recuerdos de estas Navidades. No se trata de hacer fotos con el móvil para compartirlas por instagram, se trata de hacer fotos mentales para retenerlas y recordar esos momentos cuando vengan días malos o cuando los eches de menos.

 

¿Estás lista?

 

Disfruta de estas Navidades.

 

Desde FormArte te deseamos unas muy felices fiestas llenas de instantes preciosos y de felicidad.

 

 

 

 

 

 

 

Las dimensiones del juego

Ya te hemos hablado en más de una ocasión sobre el juego y lo beneficioso que es para los más pequeños. Siempre te animamos a que salgas de los esquemas convencionales y te animes a probar otras actividades para enseñar. Y, ¿hay algo mejor que el juego para los niños/as?

 

En los primeros años de nuestra vida el juego favorece nuestro desarrollo integral a distintos niveles. Todo lo que aprendemos a través del juego lo asimilamos de modo más rápido y eficaz.

Por este motivo se acentúa la importancia de las actividades lúdicas en un entorno educativo, porque motivar a los niños/as resulta muchísimo más sencillo.

 

Es lógico, ¿verdad? seguro que cuando eras pequeña lo que más te gustaba era jugar.

 

Además probablemente era una de las mejores formas para relacionarte con tus compañeros. Parece mentira lo rápido que hacíamos amigos de pequeños solo por compartir juegos. Porque sí, el juego es un instrumento muy valioso para facilitar y mantener la interacción entre iguales.

El juego es perfecto porque aborda distintas dimensiones del desarrollo y es lo que venimos a contarte en el post de hoy. Es un poco más teórico pero perfecto para terminar de convencerte y ponerlo en práctica en tu clase. ¿Quieres saber cuáles son las dimensiones que aborda el juego? ¡Vamos a darle un repaso!

Las dimensiones del juego

Dimensión afectiva-emocional:

Expresión y control emocional a través del juego.

Como sabes, el afecto es imprescindible para un desarrollo equilibrado. Esto es cierto durante toda nuestra vida, (¿Cómo sería tu vida sin el afecto de tus seres queridos?) pero muy especialmente durante los primeros años, dado que unas carencias afectivas durante la primera infancia pueden marcarnos para siempre.

El juego en sí mismo es una actividad que provoca placer, satisfacción y motivación. Permite al niño/a aprender a controlar la ansiedad que le producen ciertas situaciones de la vida cotidiana como por ejemplo el enfado de padres o profesores, la pérdida de un juguete o no poder salir a jugar fuera porque está lloviendo. A través del juego se exteriorizan las emociones y estimula la autoestima y la autoconfianza en el niño/a.

 

Además, la mayor parte de las relaciones y contactos afectivos tienen lugar durante el juego.

 

Dimensión social:

Integración, adaptación, igualdad y convivencia.

El juego es el principal recurso que tienen los niños/as para iniciar sus primeras relaciones con sus iguales. Conforme el niño se va relacionando con otros aprende a asimilar conductas deseables como compartir, saludar, respetar turnos… y aprende también a no manifestar conductas no deseables como pegar a los demás o ejercer su voluntad

El juego permite el autoconocimiento y el conocimiento del entorno y de las personas que lo comparten con nosotros. A nivel social el juego es básico porque es un elemento socializador que nos ayuda a construir la forma en que nos relacionamos con los demás. Permite conocer y respetar las normas, fomenta la comunicación, promueve la cooperación y favorece los procesos de inserción social.

 

Dimensión cultural:

Transmisión de tradiciones y valores.

El niño imita elementos del entorno en el que se mueve. Es su modo de adaptarse y de conocer el mundo adulto.

 

Dimensión creativa:

La inteligencia creativa.

El juego potencia la imaginación a través del juego simbólico. La creatividad permite la agilidad del pensamiento y el desarrollo de habilidades.

La creatividad consiste en ver lo que otros no ven y de realiza cambios en el entorno de un modo perceptible para los demás.

Un entorno lúdico es facilitador del pensamiento creativo porque desarrolla la autonomía de pensamiento y expresión, la capacidad productiva e inventativa.

 

Dimensión cognitiva:

Gimnasia para el cerebro.

Los juegos manipulativos favorecen el desarrollo del pensamiento y el juego simbólico favorece la empatía, es decir, la capacidad del niño/a de ponerse en el lugar del otro.

Además el juego facilita el proceso de abstracción del pensamiento, es decir, la creación de representaciones mentales.

 

Dimensión sensorial:

A través del juego el niño puede descubrir una serie de sensaciones que no podría experimentar de otro modo.

El juego permite la exploración de las propias posibilidades sensoriales y motoras y su desarrollo a través del ejercicio repetido.

 

Dimensión motora:

Es la dimensión más evidente del juego.

El juego facilita la adquisición del esquema corporal además de permitir el aprendizaje de las relaciones causa-efecto. Se da cuenta que lo que hace modifica su entorno, produciendo unas reacciones en los demás y así se reconoce a sí mismo/a como agente causante de cambios.

 

Esperamos que ahora ya sabes todas las áreas en las que ayuda el juego a los niños/as estés súper convencida de usarlo en clase. ¿Pensando qué tipo de juegos poner en marcha?

¡Apostemos por la gamificación, que los niños aprendan jugando!

 

 

 

FormArte, el arte de formar

 

La importancia del tiempo de descanso mientras opositas

 

Cuando estás en la vorágine del día a día preparando tus oposiciones es muy fácil caer en el pensamiento de: “no puedo permitirme parar”. Cualquier rato libre es un buen momento para aprovechar y seguir preparándote y rascas todo lo que puedes para maximizar tu tiempo de estudio.

 

 

La creencia de base es algo así como: Cuanto más estudie y menos descanse, más avanzaré. Por unos meses no va a pasar nada, ya descansaré cuando termine.

 

Si ya has opositado anteriormente quizás te suene. Comprendemos perfectamente este pensamiento, es de lo más normal y parece que tenga todo el sentido común.

Pero no.

Para nada.

Es un error.

Ya sabes lo que dicen: “No por mucho madrugar amanece más temprano”.

No por muchas horas que te tires, vas a estudiar más y a rendir mejor.

 

El tiempo de descanso también forma parte del estudio. Debería ser sagrado para ti.

Necesitas que tanto tu mente como tu cuerpo reposen y recarguen pilas.

 

Diariamente, semanalmente y, si nos apuras, algún descanso un poquito más largo de vez en cuando también puede ser muy beneficioso.

 

Cuando te dimos algunos tips para sobrevivir a las opos de magisterio, ya te hablamos de la importancia de la planificación cuando estás opositando, pero esta es necesaria incluso para el tiempo de descanso.

 

Evidentemente cada persona es un mundo y tienes que encontrar qué es lo que mejor te funciona a ti y cómo gestionar el tiempo de descanso. Sin embargo, hoy te traemos algunas ideas o consejos por si quieres probar a ver qué tal te van.

 

Los tipos de tiempo de descanso que necesitas

Descansar entre sesiones de estudio

 

Seguro que has escuchado cientos de veces que se debe descansar mientras estás estudiando y muchas referencias distintas sobre cuál es el ratio óptimo de estudio – descanso.

 

Primero de todo, debes plantearte de cuánto tiempo dispones para estudiar. No es lo mismo poder estudiar 8 horas un día, que disponer solamente de 2 horas. Si tienes más tiempo puedes plantearte descansos de 20 – 30 minutos pero si no, quizás 10 minutos son suficientes. (Si quieres, puedes descargarte uno de nuestros temas gratis)

 

También debes tener en cuenta la complejidad del tema que te toque estudiar. Cuando un tema es más fácil o te parece más interesante, puedes estar más concentrado y avanzar más rápido sin necesitar hacer descansos. Seguro que alguna vez te ha pasado: estás muy enfrascada con un tema y sin darte cuenta ¡ya han pasado 3 horas! En cambio, cuando te cruzas con un tema que te cuesta más o te aburre sueles necesitar más tiempo de descanso y con más frecuencia.

 

También depende del lugar en el que estés estudiando. Probablemente en la biblioteca te vas a levantar menos veces que en casa.

 

Nuestro consejo en este aspecto es que descanses cada X tiempo pero que seas tú mismo quién regule esos tiempos. Hay muchos factores que toman partido y tus necesidades pueden variar de día en día. No te pongas a descansar cada 10 minutos, pero ves regulando el tiempo de descanso en función de cómo te sientas.

Quizás te va mejor parar 10 minutos cada 45 de estudio o parar 40 minutos cada 3 horas de estudio. Prueba con distintas combinaciones y date permiso para ir variando según tus necesidades.

 

Descansos durante la semana

 

Poder desconectar un ratito cada día también suele ser recomendable.

¿Para hacer qué?

Pues lo que te plazca. Ya te hemos comentado muchas veces que el deporte es una buena forma de canalizar energía y estrés, pero si quieres tocar el piano, apuntarte a costura, a mecánica o tumbarte en el sofá sin hacer nada, pues oye, adelante.

Te recomendamos, eso sí, que te alejes del lugar de estudio y que dejes de lado el tema “oposiciones”. Aunque sabemos que eso es más fácil decirlo que hacerlo 😉

 

Pero no solo eso. Estudiar 7 días a la semana puede ser muy duro. Las oposiciones son una carrera de fondo, pero en esa carrera es importante hacer algunas paradas para volver con las pilas cargadas. Sino la situación puede saturarte y superarte.

 

¿Qué es lo recomendable? Descansar un día a la semana y poder disponer de tiempo para ti. Con ese tiempo puedes hacer lo que te la bendita gana. Aprovechar para ver a tus amigos y familia, ir de excursión, ir al cine, al parque de atracciones, pasar el día fuera o quedarse en casa vagueando. Es tu tiempo libre, empléalo como sientas.

 

 

Entendemos en que hay casos en que, si por ejemplo estás trabajando y opositando, los momentos libres del trabajo va a ser precisamente cuando aprovecharás para estudiar. Sabemos que está situación está más reñida con poder descansar un día entero, pero te animamos a que encuentres unas horitas para poder tomarte tu tiempo. No nos cansaremos de repetirte que es muy importante que descanses.

 

 

Las mini vacaciones

Desconectar y descansar unos días siempre te vendrá bien. Si ves que puede entrar dentro de tu planificación irte tres días aprovechando un puente, ¿por qué no hacerlo?

Puedes ser una buena oportunidad para despejar tu mente y volver con más ganas.

 

Eso sí, ni te tomes 2 meses de vacaciones, ni lo hagas si sabes que vas a estar sufriendo por no estar estudiando. Las vacaciones siempre deben ser algo placentero, un paréntesis de alegría y tranquilidad.

Valora tu situación y decide.

 

 

Sea como fuere, encuentra tu equilibrio, qué es aquello que mejor responde a tus necesidades a día de hoy y ves gestionando tu descanso en función de cómo te sientas. Date cancha libre para probar distintas cosas y, aunque para el tiempo de estudio sí que necesitas de una rutina y organización más o menos fija, con el tiempo de descanso puedes permitirte más improvisación e ir decidiendo cómo quieres emplearlo.

 

 

Opositora toca descansar también.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Opositora, deja de compararte con la vecina de al lado

Las personas tenemos tendencia a compararnos con los demás.  Compararnos a nosotros mismos como personas, comparar nuestras vidas y también nuestras posesiones.

 

No es nada nuevo, es totalmente normal compararse con el del lado. En FormArte lo vemos mucho con nuestras alumn@s, Fulanita ya trabaja en un cole y le salen mejor los supuestos, Pepito tiene el B2 y ya tiene más puntos que yo…

Pero con la entrada del mundo digital y las redes sociales, estas comparaciones se hacen mucho más evidentes y cuesta mucho no caer en el ERROR (sí, error) de analizarnos a nosotros mismos y a nuestras circunstancias en comparación con las de los demás.

Los efectos de las comparaciones pueden ser muy negativos para tu autoestima y, además, te hace sentir mejor o peor en relación a X que estás comparando, lo que provoca una distorsión de tu propia imagen. Cuando lo haces y sales perdiendo, es tu autoestima la que se ve afectada, terminas sintiendo insatisfecha en tu propia piel y subestimándote.

 

Lo que no ves cuando te estás comparando con alguien es que estás midiendo un solo aspecto de su vida y lo estás contrastando con toda tu vida. Craso error.

 

Te estarás preguntando por qué te estamos contando todo esto.

Te lo contamos porque nuestro mensaje de hoy es: NO TE COMPARES CON LOS DEMÁS.

En la vida en general, pero también en el camino hacia las opos.

 

Tus circunstancias no son las mismas que las de las demás personas. Tampoco tus habilidades, tus puntos fuertes, tu situación familiar, tu ritmo de vida o tus virtudes.

Quizás tú estudias dos horas y asemejas mucho mejor la información pero a lo mejor retienes mejor las ideas esquematizando o haciendo resúmenes, aunque te cuesten más horas.

O puede que retengas mejor la información si la escuchas que si la lees.
Que tu momento ideal de estudio sea por la noche en lugar de por el día.
O que estés más concentrada en una biblioteca que en casa.

A lo mejor es mucho más útil rodearte de otras personas que también se estén preparando las oposiciones, pero puede que no tengas tiempo de ir a una academia presencial.

Quién sabe si cuentas con una situación que te permita tomarte este reto con más calma y no tengas prisa en presentarte a la próxima convocatoria o tengas tiempo para darlo todo y prepararte para la siguiente.

 

Y estas son solo algunas de las variables que pueden entrar en juego…

 

No tiene sentido que mires a los demás y te entre el bajón porque se pasan más horas que tú o tienen unas circunstancias que les permitan estar ocho horas delante del temario.

No conoces su situación y compararte con ellos no te va a aportar nada.

 

Sí, compararte con los demás puede ser positivo en algunos casos. Si estás opositando y una de tus compañeras le pone mucha pasión y dedicación, puede ser un buen ejemplo a seguir y una inspiración para ti.

Compararte puede ayudarte a descubrir qué cambios deseas incorporar en tu estilo de vida. Si tu compañera dedica dos horas del domingo por la mañana a preparar las cenas de toda la semana y poder dedicar más tiempo al estudio o a hacer sus cosas, puedes descubrir que adoptando esta rutina tú también consigues ahorrar mucho tiempo.

Sin embargo, cuando te comparas con los demás sueles sentirte peor, no mejor. Porque no te fijas en estos pequeños detalles, te dedicas a comparar tu persona y tu vida en general machacándote por todo lo que no tienes o no eres.

 

En lugar de poner el foco en las demás personas, ponlo en ti misma. Descubre qué puedes cambiar de ti misma. Si te comparas y sales perdiendo es porque hay algo en ti que no te satisface. Debes buscar complacerte a ti, no ser como la vecina del cuarto o tu compañera de academia.

 

Piensa en qué es aquello que crees que puedes mejorar. ¿La organización? ¿La forma de proceder? ¿Dedicarle más tiempo al estudio? ¿Encontrar un rato libre al día para ti porque te está consumiendo?

Averigua qué puede ayudarte y cómo conseguirlo.

Es muy fácil compararse y pensar: Joder es que yo no puedo, yo no sé, yo no tengo, yo no…

 

Lo complicado es decidirse a ponerle remedio. Averigua cómo quieres vivir tu vida y qué cambios deberías hacer para sentirte más a gusto, confiada y empoderada opositando.

Cuando los cambios que hagas te den más seguridad, compararte con los demás ya no tendrá sentido porque ya te sentirás satisfecha contigo misma y con la forma en que estás procediendo.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Consejos para opositar siendo madre

Hace unas semanas, reflexionamos acerca de si era compatible ser madre y opositar en este artículo.

Es una tarea dura, implica más esfuerzo y, según tus circunstancias puede ser un verdadero reto. Pero no es misión imposible.

Si después de reflexionarlo y darle vueltas, has decidido empezar a opositar, BIENVENIDA.

 

Sabemos que puedes lograrlo, sabemos que vas a lograrlo.

Pero como un poquito de ayuda nunca está de más, hoy queremos darte algunos consejillos basados en nuestra experiencia con muchas mamis opositoras. Como siempre que damos consejos, debes adaptarlos a ti y a tus necesidades.

No hay una fórmula mágica, no hay un camino correcto, siempre tienes que buscar aquello que te funcione a ti y que pueda ser sostenible a largo plazo.

Y dicho esto, ¡vamos a ello!

 

Algunos consejos para opositar siendo madre

 

Organización.

No nos cansaremos de repetir lo importante que es organizarse y planificarte, pero en tu caso, lo es mucho más. Lo primero de todo será determinar el tiempo que vas a dedicarte a prepararte y estudiar.

 

Fíjate un horario estricto (dentro de la medida de lo posible) y no te salgas de él.

Obviamente siempre habrá situaciones para salirte de él y tendrás que ser flexible, pero cuidado con las excusas. No poder estudiar un día porque el peque se encuentra mal, no ha podido ir a piano y vas a pasar la tarde con él es justificable, no poder estudiar porque tienes que llevar un vestido a la tintorería, ya es otro cantar. (un ejemplo tonto, pero ya nos entiendes, ¿verdad?).

 

Desconecta de tus otros yo, eres opositora. 

Para que el tiempo que dedicas a estudiar sea fructífero y obtengas resultados, debes estar concentrada. Para mantener esta concentración es imprescindible que desconectes de tu “yo madre/pareja/hija/nuera/loquesea”. Cuando estudias eres una opositora y todas las tareas y pensamientos que no tengan que ver con estudiar, tienen que ir fuera. Sí, a la práctica no es tan sencillo pero debes aprender a desconectar lo máximo posible. Si por horarios te lo puedes permitir, quizás ir a una biblioteca puede ayudarte o estudiar en algún lugar de casa preparado para tu estudio que favorezca la evasión de todo lo demás.

 

Crea tu rinconcito de estudio

Aunque puedas ir a estudiar a alguna biblioteca vas a tener que echarle horas en casa sí o sí. Intenta reservar un espacio de casa para ti aunque sea pequeño. Un lugar donde poder dejar tus cosas y en el que, en la medida de lo posible, puedas aislarte y que nadie te interrumpa en tus momentos de estudio. Si lo necesitas, plantéate poner un pestillo en la habitación para evitar interrupciones.

 

Implica a tus seres queridos, en la medida de lo posible.

¿Sabes aquello que dicen de si quieres dejar de fumar o ser vegetariano, es importante que lo digas a tu entorno para estar más cerca del éxito? Viene a ser algo parecido. Es tu reto, pero implicar a los tuyos puede hacerte el camino mucho más llano. Pareja, padres, suegros, hermanos, amigos muy próximos… Todas aquellas personas con las que compartas tu día a día.  Va a ser una época dura y cuanta más ayuda mejor. Son las personas que te quieren y te cuidan y no les va a importar echarte una mano dentro de sus posibilidades. ¿No harías lo mismo tú por ellos? La recompensa será para todos.

 

Disfruta de tus hijos y tus seres queridos.

Dedica tus ratitos libres a pasarlo bien con ellos, a jugar, a reír… a disfrutar de ellos, vamos. Prohibido sentirse culpable por nada. Posiblemente en algún momento te aceche la culpa y pienses que no estás dedicándoles suficiente tiempo pero recuerda por qué opositas. No opositas solo para ti, también para ellos, por y para el bienestar de tu familia. Un día ellos estarán orgullosos de ti y valorarán lo que haces. Sigue luchando SUPERWOMAN.

 

En FormArte creemos en ti. Sabemos que vas a ir a por todas y que te sacaras esas oposiciones.

No olvides que puedes pedirnos ayuda cuando lo necesites. Estamos aquí para echarte una mano y hacerte el camino un poquito más fácil.

 

 

FormArte, el arte de formar

Cómo retomar el estudio después de vacaciones

 

Se han acabado las vacaciones de verano y con ellas llega la vuelta a las jornadas de estudio. En estos momentos te embarga ese sentimiento de hastío y pánico al pensar en volver a sentarte durante incontables horas delante del temario.

Bienvenida a la rutina opositora.

 

Aunque apetezca menos 0, toca volver a estudiar.

Sabemos que ahora mismo ves las pruebas en el horizonte, lejos, muuuuuuy lejos. Falta tanto, ¿verdad? Te planteas tomarte unos días más de vacaciones, quizás una semana, después te pones a tope y lo compensas.

No te engañes, si empiezas a posponer la vuelta al estudio, cada vez te va a costar más ponerte a ello.

Por lo tanto, ¡fuera pereza y al lío!

Hoy te contamos algunos truquillos para que sea más fácil volver a las jornadas de estudio y empieces ¡cuanto antes mejor!

Tips para retomar el estudio tras las vacaciones

 

Organízate (una vez más):

Somos muy pesados con esto, lo sabemos. Te hemos hablado de la importancia de la organización como un millón de veces, pero es que es FUNDAMENTAL.

Repasa el planning que  tenías, los objetivos a corto y medio plazo y de qué forma tenías programado el estudio. Revisa si sigue siendo válido para ti o si ha llegado el momento de reajustarlo u organizarse de otra forma.

La vuelta a la rutina puede ser un buen momento de hacer balance y ver en qué puedes mejorar y cómo hacerlo.

 

Haz limpieza:

Una vez tenemos en plan de estudio establecido, toca repasar material y apuntes. Quizás hay material desactualizado, que no sirve o que quieras pasar a limpio. Aprovecha este inicio para poner orden y establecer algún sistema para tener controlados, en todo momento, tus apuntes. Si tienes resúmenes o esquemas a medias, ¿por qué no aprovechar estos días para terminarlos?

Empieza poco a poco:

Posiblemente volver a sentarte ocho horas a estudiar sea muy difícil. No te preocupes, no has perdido la capacidad de estudio ni de concentración, es que llevas muchos días desconectada. Lo mejor es empezar pasito a pasito; un par de horas por la mañana, un par más por la tarde y progresivamente, las vayas aumentando.

Al retomar el hábito, te acostumbrarás, poco a poco irás avanzando y te animarás a estudiar más cada día (y no te sentirás culpable por no estar estudiando).

También te podemos ofrecer, por si te ayuda, temarios gratis de oposiciones a primaria, infantil, pt, etc.

 

Retoma los hábitos saludables:

Se está mucho mejor de vacaciones, sin horarios, haciendo el vermut, comiendo unas tapitas, tomando unas cañitas y acostándose y levantándose cuando el cuerpo lo pide. Sí, totalmente de acuerdo. Pero las vacaciones han terminado. Toca volver a poner el chip “work hard”.  Y para poder rendir en condiciones y dar el 100% de ti misma necesitas sentirte bien y darle a tu mente y cuerpo aquello que necesita:

 

  • Dieta saludable: Es importante nutrirse de forma adecuada para tener energía, rendir y concentrarse más y mejor. Sigue una alimentación variada que contemple todos los grupos nutricionales (hidratos, proteínas y grasas saludables) y huye de los productos ultraprocesados.
  • Hidrátate bien durante todo el día bebiendo agua, infusiones o zumos naturales. Evita bebidas azucaradas y gaseosas.
  • Haz ejercicio: Además de ayudarte a despejarte, airearte y aliviar ansiedad, es importante para estar saludable y descansar mejor. Mente sana in corpore sano.
  • Regula tus horas de sueño. Duerme las horas que necesitas para tener energía y estar activo durante el día. No quieres ir arrastrándote todo el día y distrayéndote cada dos por tres.

 

Y sobretodo, motivación. Las vacaciones deben haberte servido para recargar pilas y volver más motivada. Recuerda por qué estás aquí, por qué haces esto y cuál es tu meta.

Esto es solo un periodo de transición. Cuesta un poco volver a ponerse pero una vez estés metida en la rutina, será mucho más fácil.

 

Y si necesitas ayuda, siempre puedes venir a FormArte y nosotros te echamos una mano (o el brazo entero si hace falta!)

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

 

Carta a mis futuros alumnos

 

Hace unos días recibí LA LLAMADA.

 

Sí, la llamada en mayúsculas, esa que cualquier opositora de magisterio ansía con todas sus fuerzas recibir.

¡Empiezo a trabajar como profe!

 

Septiembre y la vuelta al cole. Nunca mejor dicho. Volveré a un cole después de muchos años pero esta vez como profesora. ¡Menudos nervios!

La plaza está algo lejos. El tute que me voy a pegar no me lo quita nadie pero… merecerá la pena. Lo sé.

 

Tengo tantas ganas y tantas cosas en la cabeza…

¿Cómo serán mis primeros alumnos? ¿Sabré ser una buena profesora? ¿Podré aprenderme todos los nombres? ¿Les dejaré huella? ¿Aprenderán? ¿Conseguiré que seamos un grupo bonito?

Mil actividades y cosas me vienen a la mente y no paro de apuntar cada idea que se me ocurre. Nunca se sabe.

Estoy aprovechando para refrescar leyendo libros y repasando mis blogs de profes favoritos.

 

Pienso en mis futuros alumnos mil veces. Me imagino el primer día, cómo voy a ir vestida (he cambiado de opinión 90 veces ya), cómo voy a presentarme… y tengo muchas ganas de conocer a toda la clase con la que voy a compartir este primer año de profe. Ojalá pudiera decirles unas palabras antes de empezar…

 

A mis queridos futuros alumnos,

 

Aún no os conozco pero quedan muy pocos días para veros por primera vez y poner cara a la lista de nombres que tengo en mi mano.

¿Podré acordarme de todos? Espero no tardar demasiado en aprendérmelos.

Me pregunto cómo vais a ser cada uno de vosotros y como grupo. ¿Conseguiré que seamos una piña y formemos un bonito equipo?

 

Estoy nerviosa, quizás mejor decir que estoy atacada. Yo sola delante de 30 alumnos. Muy lejos quedan esas prácticas de la uni, ahora me pongo al frente yo sola y eso da un poco más de miedo.

Es como la prueba de fuego. ¿Estoy preparada? ¿Seré capaz de encontrar el equilibrio entre saber ser autoritaria y permisiva? ¿Me escucharéis? ¿Aprenderéis? ¿Os gustará mi forma de enseñar y os será útil? Las dudas y el síndrome del impostor me están acechando. Sé que es normal este miedo inicial y sé que (pre)ocuparse no sirve de nada, pero ya veréis vosotros cuando os enfrentéis a vuestro primer día de trabajo… ¡aunque os queda una eternidad para eso!

 

 

También estoy emocionada. Me he imaginado este momento millones de veces.  Por fin voy a poder ejercer la profesión que, con tantas ganas, llevo años preparándome. Ya ha llovido un poco desde que empecé la carrera pero, finalmente, aquí estoy. ¡Joder, qué ganas!

 

Estos días estoy empezando a preparar todo lo que nos viene por delante y aunque sé que,del dicho al hecho hay un trecho, espero que salga bien.  Quiero que nos lo pasemos bien y que aprendáis mucho, que sea un año lleno de momentos divertidos però también un año para crecer y evolucionar, tanto vosotros como yo.

 

Durante estos meses que vienen vamos a aprender muchas cosas.

Espero que le cojáis el gusanillo a esto de ir adquiriendo conocimientos y sé que no es fácil y que habrá temas y asignaturas que os gustarán menos, pero haré todo lo que pueda para que, incluso lo más aburrido, no lo sea tanto y encontréis la motivación suficiente.

 

También quiero que, todos juntos, aprendamos a conocernos, a respetarnos y a expresar nuestras emociones. Llorar cuando sea necesario, hablar de lo que nos sucede y reír a carcajada limpia. ¿Será una misión muy difícil?

 

No quiero dejar a ninguno de lado, prometo que daré lo mejor de mi para que cada uno encuentre su sitio, para transmitiros que sois perfectos tal cual sois y para que creáis en vosotros y en vuestras capacidades. Cada vez me doy más cuenta que, uno de los grandes problemas, es la falta de confianza y seguridad. No quiero que tiréis la toalla o que creáis que no sois buenos en mates, inglés o tecnología. Todo empieza por creérselo.

Quiero derribar muros.  

 

Y espero que os equivoquéis y no temáis hacerlo. Vamos a dejar de lado las vergüenzas, los miedos, los “no puedo”. Todos juntos vamos a poder.

 

Por favor, tened paciencia conmigo al principio, yo estoy aprivisionándome de grandes dosis para todo el curso.

 

También estoy haciéndome a la idea de que no todo saldrá según lo previsto o como me gustaría. Intento mentalizarme que habrá días mejores y peores, espero encontrar la fuerza para sacar adelante cada situación inesperada.

 

¿Sabéis? Quiero ser esa profesora de la que, dentro de quince o veinte años, aún os acordéis. Dejar un poquito de mi en cada uno de vosotros. Suena muy utópico, lo sé. Pero yo tuve el placer de tener profesores que me marcaron de alguna forma y a los que recuerdo con mucho cariño.

 

 

Mi pasión por la lectura empezó en cuarto de primaria gracias a una profesora que nos trajo libros de cuando era pequeña. ¡Me aficioné a las aventuras de los cinco como una loca! 

Hasta primero de ESO creía que las mates y yo no estábamos hechos el uno para el otro. Era negada. Miento. Me consideraba negada. Pero entonces tuve un profesor de mates que me demostró que sí que se me daba bien, que si yo quería podía. Gracias a su paciencia acabé haciendo un bachillerato de ciencias, ¡mira tú por donde!

Lo mismo me pasó con escribir. Era una tarea de lo más tediosa y en la que me esforzaba lo mínimo. Hasta que una profesora me animó a participar en un concurso de cuentos e.. ¡increíble! ¡Gané! A partir de ahí escribir se convirtió en una de mis pasiones.

 

Quiero conseguir un poquito de esto en vosotros; ayudaros en algo, influir, de forma positiva, en vosotros para que ganéis confianza para que creáis que podéis.

 

Vengo con muchas ganas de aprender de vosotros y con vosotros.

Porque sé que, yo puedo enseñaros muchas cosas (y espero que así sea) pero esto va a ser recíproco. Creo que la persona que escribe esto, no va a ser la misma que termine el curso.

Nos espera un gran año, ya lo veréis.

 

Ahora empieza el curso y nuestras profes están así, los nervios de conocer a sus nuevos alumnos, las ganas de emocionar, de ver los aprendizajes de sus chicas… al final, somos una gran familia, la familia FormArte, ¿quieres formar parte de esta aventura?

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Opositar y ser madre, ¿es compatible?

Muchas llamáis a la academia y nos decís mi situación es complicada, tengo dos niños, estoy trabajando y tengo poco tiempo para estudiar, y si, para mi sois unas heroínas y la situación es complicada…. pero es la situación en la que os encontráis la gran parte de vosotras, es la realidad de estas oposiciones.

Preparar una oposición es un reto para cualquiera pero, siendo madre, el esfuerzo se duplica, triplica o multiplica por mil.

Y tal como está el panorama de la conciliación, las cosas no están nada fáciles para las madres de hoy en día.

Entonces, opositar y ser madre, ¿es posible?

Es difícil y duro, no te vamos a engañar, pero se puede.

Eso sí, en tu caso, debes plantearte más cosas y meditar bien si estás en el momento y en las circunstancias de empezar a opositar.

 

No es lo mismo hacerlo con ayuda de la familia que sin ellos, o con hijos muy pequeños o más mayores. Tampoco trabajando a jornada completa o a media jornada. Y así vamos sumando circunstancias. Por eso, desde FormArte te recomendamos sentarte a deliberar objetivamente si, en estos momentos, puedes ponerte a opositar.

 

Poder, puedes. Eso sin duda y, sabemos que, si te lo propones y trabajas muy duro, vas a aprobar las oposiciones. Pero también vas a tener que sacrificar otras cosas, ¿puedes/quieres hacerlo? Aquí está el quid de la cuestión para nosotros.

 

Echa un vistazo a tu situación. Plantéate las siguientes cuestiones:

 

¿Tienes trabajo? ¿Cuántas horas supone?

¿Podrías contar con la ayuda de tu familia (pareja, padres, suegros, etc)?

¿Tu situación económica es estable?

¿Te corre mucha prisa aprobar esa oposición o puedes tomártelo con más calma?

¿Cuántas horas diarias o semanales podrías dedicarle a las oposiciones?

¿Qué estarías sacrificando dedicándole esas horas a la oposición?

¿Estudiarías por libre o buscarías una academia?

 

Estas son solo algunas de las cosas que puedes cuestionarte, pero hay mil más. El objetivo de responder estas preguntas es que tú misma puedas planificar cómo lo harías para conciliarlo todo (dado que la conciliación real no existe hoy en día).

 

Si ya tienes un trabajo a tiempo completo, las horas de estudio se van a reducir pero quizás no sientes la presión de tener que aprobar en la siguiente convocatoria sí o sí y puedes ir a tu ritmo.

Si en estos momentos no trabajas quizás te urge más aprobar, pero también dispones de más tiempo para prepararte.

Si tu pareja, padres, suegros, llámale X, pueden ayudarte quedándose con los pequeños un par de tardes a la semana, ese tiempo que te aseguras de estudio 100% concentrada.

Si tus hijos no son tan pequeños, pueden comprender mejor qué es lo que estás haciendo y ayudarte en casa con pequeñas tareas.

Y así con muchas cuestiones más.

 

También piensa en la meta, el objetivo real de todo esto. Probablemente una de las razones de más peso para embarcarte en esta aventura es mejorar tu situación familiar. La recompensa no solo será tuya, será de todos.

 

Pero ojo, si las oposiciones son un sacrificio que supone dejar de disfrutar de tus hijos y vida familiar, piénsatelo dos veces.

 

Eso sí, a los que te digan que es una situación incompatible, oídos sordos. No es incompatible, simplemente es más jodido y necesitas MUCHA organización.

 

Próximamente te daremos algunos consejos para ayudarte con esa organización. Estate atenta a nuestro blog.

 

Queremos acabar con la siguiente reflexión:

Ten por seguro que habrá más gente que se estará preparando mejor que tú las oposiciones: dedicación exclusiva, estudiando más horas que un reloj, con más facilidad para retener los conceptos e ideas, con más convocatorias a sus espaldas, etc.

Sin embargo, si no hay nadie que tenga más motivación que tú, que luche más por esa plaza que tú, y que crea más en ti que tú, ten claro, que vas a lograrlo.

 

Así que ánimo porque sí, TÚ PUEDES SUPERWOMAN

 

FormArte, el arte de formar