Cómo poner en práctica la flexibilidad

Hace unos cuantos posts te hablamos de la flexibilidad y de por qué era importante incluir esta habilidad en tu mochila.

Ser capaz de ir con el flow y tener un pensamiento flexible es necesario para hacer frente a los cambios inevitables de la vida. Te ayudará a adaptarte más fácilmente a nuevas circunstancias, retos y situaciones tal como surgen.
Vivir sin flexibilidad en tu forma de actuar y ver el mundo, te deja con una desventaja importante.

 

Evidentemente, para la mayoría de nosotros, esto es mucho más fácil de decir que de hacer, sobre todo para aquellas personas que tienden a “quedarse atrapados” en determinados pensamientos y patrones de comportamiento. Y, como seguro sabrás a través de tus experiencias, intentarlo controlar todo no funciona a largo plazo.

El poder real proviene de la flexibilidad, no de la rigidez.

Ya te contamos qué significaba ser más flexible y por qué valía la pena serlo. Pero supongo que te habrá surgido la gran duda: ¿Cómo diantres ser más flexible?

Te vamos a ayudar con algunas reflexiones al respecto peeeero antes de ponernos al lío, no olvides que la flexibilidad es una MENTALIDAD, por lo que estas prácticas que te contaremos, debes incorporarlas de forma consciente en el run run de tu mente.

 

Primero de todo algo muy evidente: no tienes el control de muchas cosas, sólo puedes ver sus resultados.

Y aquí podemos hablar tanto del tiempo, como de las decisiones que toman otras personas. Muchas situaciones que pueden hacer que te agobies y estreses, es resultado de lo que otras personas hacen o de hechos que no puedes controlar tú misma.

Depende del caso, puedes influir hasta cierto punto pero no olvides que no puedes controlar lo que hacen los demás y que tampoco sabes exactamente qué está pasando desde su perspectiva.

Cuando se trata de acciones que llevan a cabo otras personas, intenta empatizar con ellas, evitando juzgarles. No sabes qué está pasando desde su perspectiva ni porqué actúan de la forma en que lo hacen. Haz aquello que tú consideres más adecuado siempre, pero sabiendo que no tiene porque salir como esperas.

 

Y cuando se trate de hechos externos en los que ni pinchas ni cortas, simplemente acéptalos. Dale una vuelta e intenta encontrar la parte positiva o tenlo en cuenta para futuras ocasiones. De todo se puede aprender, pero una ha de querer hacerlo.

 

Muchas veces tendemos a tener una visión túnel cuando se trata de cosas que nos proponemos lograr o que queremos que vayan de una forma determinada.

Nos volvemos más tozudas que una mula.
Ser tozuda no es un defecto porque te permite llegar lejos y esforzarte al 200%. No obstante, puede irte en contra cuando no consideras otras opciones y te dejas cegar por ese objetivo/pensamiento/idea sin mirar más allá.

Si no puedes adaptarte al mundo que te rodea, caput. Si por ejemplo, un restaurante, por muy top que sea y por muchos años que lleve triunfando, si no se adapta ofreciendo platos para celíacos, vegetarianos o veganos, va a cerrarse a un sector de la población que va a la alza. No es el mejor enfoque de negocio, ¿verdad?

 

Sal de tus metas y objetivos para reflexionar detenidamente, de vez en cuando. Sopesa si vale la pena perseguir esa idea y si te está compensando. Cuando estás envuelta en algo importante puede ser muy difícil ser objetiva.

Los cambios están bien.

 

Está bien salirse de tus pautas y esquemas algunas veces.

Cambiar tus acciones, hacer algo que no entraba en tus planes e improvisar.

No constantemente y no para todo. Necesitas un plan y más opositando.

Peeeero, hacer cosas distintas, permitirte un poco de naturalidad e improvisación, te ayudará a tener más flexibilidad. (Y a sentir más emociones, ¡ya de paso!)

Según tu grado de rigidez esto será más fácil o más difícil. Las personas perfeccionistas tienden a tener más control y les cuesta mucho salirse de la rutina. Si es tu caso, intenta empezar por cosas pequeñitas. Por ejemplo cambiando algún hábito algún día.

 

Si siempre haces algo de la misma manera o a la misma hora, intenta no hacerlo alguna vez. Pongamos por ejemplo el desayuno. Cada día desayunas las mismas tostadas con tomate y queso y no hay quien consiga sacarte de ahí.

Oblígate a cambiar el menú algún día. O sal a desayunar fuera como premio por tu esfuerzo estudiando.

 

Parece una tontería, algo muy pequeño, sin embargo, para una persona muy perfeccionista y esquemática puede ser todo un hito. Además, todo empieza con un paso, ¿no?

 

Pero no todo son acciones y hábitos.

A veces parece que cambiar de opinión o de rumbo es una señal de debilidad y que para ir bien en la vida tenemos que tenerlo todo clarísimo desde el minuto 1.

Olvídate de ello.

Cambiar es positivo siempre que lo hagas a conciencia, convencida y que lo hagas por ti. Es crecer y, no olvides que las personas estamos en constante evolución.

 

Además, frecuentemente, los pensamientos y sentimientos no duran, son transitorios. Llegan, calan un poco y se van. La forma en cómo te estás sintiendo ahora no es permanente.

Por ejemplo, si los primeros días como profe te sientes nerviosa e insegura, ¡no pasa nada. es totalmente normal! Estos sentimientos no durarán siempre. Dentro de ti sabes que con el tiempo y la práctica ganarás confianza y te sentirás como pez en el agua.

Por lo tanto, no olvides que todo es pasajero y que si tus sentimientos cambian, tu opinión y tu rumbo, también pueden hacerlo. .

 Ser capaz de adaptarse a las circunstancias es clave para afrontar las oposiciones, una profesión o el día a día. Para crecer y avanzar necesitas tener la mente abierta.

 

Pero no olvides que no es algo que se aprenda de un día para otro. Requiere esfuerzo y perseverancia. Aunque a veces no seas capaz de salirte de tus esquemas, no te machaques, lo harás mejor la próxima vez. Simplemente inténtalo con todas tus fuerzas.

 

FormArte, el arte de formar.

Eres opositora y hoy estás un poco más cerca

Eres opositora.

Te levantas cada mañana para luchar por un sueño y te acuestas cada noche un poquito más cerca de éste.

Más cerca de esa plaza que a pesar de no tener la certeza de saber si conseguirás, te da la fuerza y el ánimo necesario para seguir día tras día.

Tienes dudas. Dudas de si has escogido el camino adecuado, de si llegarás al final de la meta y de si lo estás haciendo bien. Y las dudas siempre están ahí. Duelen, joden, te reconcomen por dentro.

Pero has aprendido a acallarlas cuando toca y a convivir con ellas.

 

Eres opositora y sabes lo que significa el sacrificio. Sacrificar celebraciones, cenas, fines de semana fuera, vacaciones, noches de fiesta, de cine, teatro. Sacrificar tiempo con los tuyos. Sacrificar horas de sueño. Y sacrificar relaciones que se van enfriando porque no tienes tiempo.

 

Tiempo. ¡Qué dimensión tan distinta tiene el tiempo para ti ahora…!

¿Qué hacía antes con mi vida? ¿Cómo podía perder tanto el tiempo? ¿Por qué no lo aproveché más?

El día tiene 24h y tú necesitarías como 20 más para llegar a todo.

 

Eres opositora y sabes que el estudio es prioritario sobre cualquier cosa. Y es sacrificado. Tienes masters en organización, planificación y en robarle ratitos al día para sentarte enfrente el temario.

Tienes planificadores, agendas, libretas, bolígrafos, subrayadores, post-its y todo un arsenal de material.

Eres opositora y sabes que no puedes compararte con nadie. Nadie, sean opositores o no. Tu ritmo de vida es distinto al de los demás.

Pero eres opositora y esto es por lo que has apostado. Decidiste jugártela por ello y si lo sentiste en su momento, fue por algo.

 

Eres opositora y te mereces que te traten con respeto y que te valoren. A aquellos que digan que estudiar no es un trabajo, mándales a freír espárragos. Tú más que nadie sabes lo que es empezar la jornada a las 8h y terminarla a las 20h sin que tu cuenta corriente aumente a fin de mes. Y sin saber si esas 12h tendrán su recompensa.

 

Eres opositora y sabes que hay momentos de flaqueza. Momentos en que necesitas y te mereces darte un respiro pero sabiendo que después hay que volver a subir a floter. Aferrarse de nuevo a la meta, a la ilusión que te hizo empezar.

 

Eres opositora y sabes que las ganas tienen que poder sobre las dudas, el miedo, los días negros y el hastío.

Eres opositora y hoy estás un poco más cerca.

 

Y pase lo que pase hoy, mañana hay que levantarse con más fuerza que nunca.

 

FormArte, el arte de formar.

En la piel de una opositora: Entrevista a una opositora.

Encontrarte con personas que están en el mismo camino o proceso que tú da cierta paz. Poder compartir experiencias, miedos, conocimientos, dudas y ánimo cuando se necesitan..

 

Por eso, opositora, hoy te traemos una nueva sección con una entrevista a Sara, una de nuestras opositoras de la familia FormArte.

Tanto si ya estás opositando como si estás meditándolo, esta entrevista puede ayudarte a ver las cosas desde otro punto de vista. (o como mínimo, sentirte reconfortada porque estás experimentando lo mismo).

 

Sara es una chica de 29 años que cursó educación infantil, un grado de turismo y ha hecho un máster referente a su última carrera. Este es su segundo año estudiando oposiciones y su idea es presentarse en la próxima convocatoria en Asturias.

¿Quieres conocer la historia de Sara y cómo encara ella las oposiciones? ¡Sigue leyendo!

 

¿En qué momento decidiste empezar a opositar?

Yo no tenía muy claro que quisiera opositar al terminar la carrera, no eran mis planes iniciales. De hecho, a pesar de que siempre había sido mi vocación, como era muy jovencita al terminar la carrera decidí empezar Turismo. Precisamente fue trabajando en el sector del turismo que me dí cuenta cómo se trabaja en las empresas privadas, que esa dinámica no me gustaba y empecé a pensar que opositar podía ser mi camino. Yo siempre quise ser maestra y me decidí por las oposiciones de educación infantil. Opositar te da unas ventajas frente al resto de cosas, además ahora salen muchas plazas, y creí que era el momento.

 

¿Por qué escogiste una academia?

Para empezar de cero, me parecía que era una buena opción. Cuando te decides a opositar vas un poco perdida y pensé que sería mucho más fácil arrancar. Además de la ayuda en el terreno de estudio, en una academia conoces a más gente, si están trabajando aprendes muchas cosas de ellos y para empezar, era lo que necesitaba.

 

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir FormArte?

Elegí FormArte por lo que transmitía, tenían un blog que explicaban cosas diferentes, eran muy cercanos, venías a preguntar y te daban toda la información, te ayudaban mucho. No es lo mismo llamar a una academia y que te respondan solo con las cuatro cosas básicas a que se preocupen por ti con lo que tú necesitas. ¡Si incluso me ayudaron a cuadrar los horarios! Para mi fue un acierto.

 

¿Qué estás aprendiendo como opositora?

He aprendido que es un camino muy largo, que hay que ser constante y que es importante tomárselo en serio, que con ir solo a clase no es suficiente. Si realmente quieres tener opciones de aprobar las opos, tienes que dedicarte a ello e ir a por todas.

 

¿Cómo te organizas?

Intento ser constante para no descentrarme. Si trabajo por las mañanas, después de comer descanso un rato viendo un capítulo de alguna serie y me pongo a estudiar. Intento tener un horario fijo; ponerme siempre a estudiar a la misma hora, en el mismo sitio porque siento que estoy más centrada y, como estoy acostumbrada, lo hago de forma mecánica.

 

¿Qué crees que es lo más duro de opositar?

Yo creo que lo más difícil es estar estudiando año tras año lo mismo y ver que no se avanza. Son los mismos temas, parece que te los sabes, pero al ponerte a escribirlos parece que no. Es un proceso muy largo y también desanima. Y sobre todo cuando ves a otras personas que ya se han presentado varias veces y  siguen ahí. Frustra bastante.

 

¿Qué crees que es lo más importante al opositar para tener éxito?

No desanimarte, tener paciencia, tener mucha rutina, ser consciente que es un camino largo y sobre todo organizarse: dedicar unos días estudiar, otros a preparar progra, otros a hacer supuestos, etc. Parece mentira pero la organización es clave. Y también no quedarte con lo básico, querer ir un poco más allá: buscar mucha información, leer muchos libros, etc. En resumen: Constancia.

 

¿Qué esperas conseguir aprobando las opos?

Supongo que lo mismo que todos los que opositan: trabajar en lo que siempre he querido, con una plaza fija y estar muy contenta en un cole con mis niños. Para mi sacarse las oposiciones y conseguir una plaza, te da calidad de vida.

 

 

¿Cómo se superan los momentos de “no puedo más”?

Los momentos de no puedo más se superan intentando desconectar. En ese momento de “ya no puedo más con la vida”, que existen y pasan a veces, creo que lo mejor es cerrarlo todo, no entrar en la habitación donde estudias durante un par de días, irte lo más lejos que puedas, disfrutar de la gente y salir un poco del estudio. Sería como aquello de alejarse para verlo en perspectiva y coger fuerzas. Es lo que a mi me funciona.

 

¿Te has planteado dejarlo en algún momento?

No, la verdad que no. Tengo muy claro que es lo que quiero, quiero presentarme, intentar aprobar y sacar la máxima nota posible. Puede haber algún día que pienses: no quiero seguir estudiando, pero es cosa de un día. Desconectas ese día y al día siguiente vuelves a ello.

 

¿Qué consejo le darías a otra opositora o a alguien que se plantee opositar?

Que no lo dejen y que se esfuercen mucho.  Como ya he dicho, es un camino largo pero la gente lo consigue y sobre todo que se lo tomen en serio. Que al final, hay mucha gente que se presenta por presentarse, que se miran por encima los temas, hacen un par de supuestos pero no lo hacen a conciencia. Que busquen una rutina, que pidan ayuda si lo necesitan y que mucho ánimo.

 

 

Muchas gracias Sara por darnos tu punto de vista como opositora. Esperamos que tengas mucha suerte y que consigas tu ansiada plaza y poder trabajar en aquello que deseas.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

Feliz Navidad Opositora

Llega Navidad y…

Y es momento de tomarse un break.

Estos días, si tienes la suerte de tener vacaciones, son un fantástico momento para adelantar estudio y dedicarle todas las horas que no puedes durante la semana.

 

Por un lado, queremos animarte a aprovechar estas horas libres para avanzar temario y para acercarte un poquito más a tu objetivo. Llegar a los objetivos que te habías planteado o bien ir más allá.

 

Pero por otro lado.. queremos pedirte que disfrutes.

 

¿Sabes? Estas Navidades son irrepetibles. Por mucho que te juntes de nuevo el próximo año, con las mismas personas durante la cena de Nochebuena, por ejemplo, no va a ser igual. Aunque lo intentárais reproducir.

Cada instante es único.

 

Pero además, los momentos son efímeros y tal como vienen, se van. No sabes qué va a pasar durante este año y dónde ni cuándo estarás en 365 días. Por mucho que lo intuyas no tienes ninguna certeza, por lo tanto, vive el momento.

No dejes que pasen los trenes, no te permitas no disfrutar del tiempo que tienes, porque es un regalo.

 

Independientemente del significado que tenga para ti la Navidad, suele ser sinónimo de reunirse y reencontrarse con los tuyos. Con las personas a las que aprecias y quieres, las que te acompañan en tu día a día, las que te hacen la vida un poquito más fácil. Y esta es la verdadera magia, ¿no?

 

Evidentemente que esto se puede hacer durante todo el año, pero parece ser que nos gustan las tradiciones y reunirnos por estas fechas, abrazándonos muy fuerte y recordando con nostalgia a los que no están en la mesa. ¿Vas a perdértelo?

 

No dejes escapar este momento. No permitas que nada (ni nadie) te lo quite.

Haz que sea especial y eso no quiere decir que sea exuberante o con grandes galas, presentes o festines, para nada.

Lo especial y lo verdaderamente valioso es regalar tu tiempo y regalar tu cariño. Y también empápate del de los tuyos.

 

 

Deja por un día, dos  o tres, las opos, el estudio, las preocupaciones y los miedos a un lado, y céntrate en las personas que tienes delante.

En escuchar cómo están, cómo se sienten, qué sueños les quedan por cumplir y en reíros juntos que, al final, son las anécdotas con las que te quedas.

 

Comparte con ellos tu tiempo porque es lo más preciado que puedes dar.

 

De pequeños nos dedicábamos a hacer listas gigantes con todas aquellas cosas que nos gustaban; coches teledirigidos, muñecas increíbles, playmobils con todos los detalles y accesorios, game boys con los juegos de moda, máquinas para hacer helados, gominolas e incluso experimentos y otros muchos tantos juegos y juguetes que anunciaban por la tele. En general pedíamos cosas materiales con las que poder jugar y divertirnos. (y cuando nos traían un pijama no entendíamos por qué).

 

Pero cuando te haces mayor te das cuenta que las cosas materiales no lo son todo. Que tener lo último en tecnología, un reloj bonito, un coche fabuloso o ir a la última moda, no sirve de nada si no hay nadie que te abrace, te escuche y esté a tu lado.

Con el tiempo aprendes que el tiempo es, verdaderamente y aunque suene a tópico, lo mejor que tenemos y lo mejor que podemos dar.

 

Por eso queremos pedirte que lo des y te lo des. Que te hagas ese regalo a ti misma y lo disfrutes como una enana.

 

Que retengas cada instante bonito en tu memoria y hagas un álbum en tu cabeza con los recuerdos de estas Navidades. No se trata de hacer fotos con el móvil para compartirlas por instagram, se trata de hacer fotos mentales para retenerlas y recordar esos momentos cuando vengan días malos o cuando los eches de menos.

 

¿Estás lista?

 

Disfruta de estas Navidades.

 

Desde FormArte te deseamos unas muy felices fiestas llenas de instantes preciosos y de felicidad.

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo hacer un buen resumen?

Resumir es una técnica de estudio de lo más útil y, afortunadamente, una que se aprende fácilmente con la práctica.

Vas a pasarlo mal si confías únicamente en la memorización, especialmente cuando se trata de temas difíciles y complejos. Muy especialmente si estás opositando y haciendo veinte cosas más.

 

En cambio, puedes buscar otras formas de estudiar que te sean mucho más eficaces. No solo para fijar y retener mejor la información sino también como instrumento de repaso.

No nos engañemos, no puedes volver a leer todos los temas de cabo a rabo cada vez que quieras repasar y los días previos al examen te sentirás abrumada si tienes que coger todo el material de nuevo.

 

Uno de los recursos más importantes para manejar toda la información es el resumen. Un resumen consiste en volver a redactar la información en una extensión menor a la del texto original, tratando de extraer solo las ideas e información crucial. Es decir, lo que realmente importa.

 

Un buen resumen tiene muchas ventajas:

 

  • Te ayuda a trabajar la comprensión del texto.
  • Recapitula los puntos, hechos, afirmaciones o ideas relevantes, seleccionando aquella información que es realmente importante.
  • Relaciona estos puntos con el argumento general, asociando y enlazando ideas.
  • Contextualiza el material.
  • Potencias tu capacidad expresiva, dado que elaborando el resumen tienes que integrar tu propio vocabulario para ir enlazando unas ideas con otras. Esto te vendrá muy bien para hacer las distintas pruebas de las oposiciones.
  • Te permite que verifiques periódicamente tus notas para repasar y asegurarte que tus conocimientos se mantienen correctamente.

 

Además… por si no lo sabías, el solo hecho de hacer el resumen hace maravillas en la memoria.

Mientras planificas cómo hacer tu resumen, puedes hacerte algunas preguntas para orientarlo mejor:

 

  • ¿Cuál es el propósito o uso de este resumen? Guía de estudio, herramienta de aprendizaje, archivo de puntos importantes para que no tenga que leer el trabajo.
  • ¿Cuáles son las ideas clave?
  • ¿Cuál es el punto principal?
  • ¿Qué ideas menores pueden omitirse?
  • ¿Qué ejemplos, detalles, tangentes, etc., deben mantenerse pero condensarse, y cuáles pueden omitirse?

 

Pasos para realizar un buen resumen

 

Para realizar un buen resumen, los pasos a seguir son los siguientes:

 

  1. Leer todo el contenido que tienes que resumir para analizar qué es aquello imprescindible y que puedes suprimir. Una primera lectura te permite tomar consciencia de las ideas principales y más importantes del texto. El subrayado de palabras es imprescindible en este caso, pero ¡NADA de subrayar al tuntun!. Se recomienda que en cada párrafo no se subrayen más de ocho palabras. 
  2. Una vez ya has reconocido el tema o idea principal y las secundarias, es importante que identifiques la estructura de desarrollo del tema. Básicamente es saber cómo se relacionan las ideas entre sí y cuál es la forma más lógica de explicarlas. En este punto puedes hacer un esquema de contenido; un cuadro que te permita organizar de forma gráfica las ideas y visualizar la relación.
  3. En función de las palabras subrayadas y basándote en ellas, haz una breve redacción con tus propias palabras. Es la mejor forma de integrar el mensaje y de crearte tu propio discurso. Céntrate en las ideas principales y, a partir de ahí, incluye las secundarias (estrictamente necesarias). Un resumen debe poder enlazar todas las ideas entre sí de forma que todo el texto mantenga una coherencia y congruencia. Sobre todo usa términos que entiendas y que sean fáciles de recordar para ti, no tienes que escribir como Cervantes sino expresarte como lo harías tú.

 

 

Un resumen debe poderse entender por sí solo, sin necesidad de volverte a leer el texto base. Piensa que, aunque emplees tiempo en hacerlo te será útil tanto para comprender bien aquello que estás estudiando,  fijar los conocimientos,  como para repasar.

 

¿Sueles hacer resúmenes? ¿Tienes algún truquillo para hacerlos?

 

FormArte, el arte de formar

Las dudas te están quitando la oportunidad de alcanzar tu sueño

Quizás tienes dudas sobre si empezar a opositar.

 

Tú quieres ser maestra, te apasiona la enseñanza y crees que es aquello que te hará realmente feliz. Esto lo sabes.

Es tu sueño.

 

Pero cuando piensas en opositar, que es un camino muy largo y que no sabes si lo conseguirás, te entra vértigo. Te paraliza y te invade una sensación de desesperanza que te echa para atrás.

No quizás mejor no oposito, tengo que hacer otras cosas, aún no es el momento.

¿Cuántas veces no ha sido el momento?

 

“Pero es que tengo que mejorar mi inglés y me estoy mirando un postgrado de inteligencia emocional y hay un par de cursillos que me interesan.”

 

¿Te contamos un secreto? Siempre habrá algo más que hacer, siempre encontrarás un motivo para no empezar.

Siempre encontrarás UNA EXCUSA.

 

Todos los seres humanos tenemos cierta tendencia a justificar aquellas acciones que nos dan miedo o que tienen que ser cambiadas con alguna excusa que nos haga sentir mejor. La originalidad de la excusa depende de cada uno y nuestro cerebro es una máquina de lo más creativa cuando se trata de inventarse excusas. ¿Sabes lo peor? Que nos las creemos.

 

Pospones el momento de empezar a opositar una vez tras otra. ¿Por qué?

Porque enfrentar la incomodidad que implica empezar a opositar es difícil.

¿Por qué es incómodo? Porque la recompensa, que nadie te asegura, es a largo plazo, porque sabes que el camino es largo y duro, y porque la incertidumbre que acompaña a una oposición jode, frustra e incluso duele.

Por eso te das excusas bastante racionales y te convences a ti misma que no es el mejor momento para hacerlo.

Además, el cerebro humano es tan perezoso cuando se trata de incorporar un nuevo hábito o empezar en una nueva situación, que intentará engañarte sea como sea con la idea de posponerlo.

 

El cerebro prefiere no empezar una actividad para evitar dejarla incompleta. Dentro de la naturaleza humana está el hecho de terminar todo lo que empezamos (excepto los álbumes de cromos cuando éramos pequeñas que era casi misión imposible) y si no está terminado, experimentamos una sensación de frustración o cierto leve grado de dolor. Dejar inconclusa una actividad nos genera culpa y decepción y cuando esto sucede, el cerebro se lo apunta para tenerlo en cuenta en el futuro.

Es por esto, precisamente, que prefiere no empezar nada nuevo. el cerebro recuerda que existe la probabilidad de dejarla incompleta y prefiere ahorrarse las sensaciones negativas que implica. Te da un miedo terrible empezar a opositar, ver que no puedes conseguirlo y dejarlo.

 

Pero eh!!!!!!!!!!! ¡Sucede lo mismo al inrevés! Cuando terminas una tarea, acción, llámale X con éxito, tu cerebro guarda esa información como positiva y esto te impulsa a empezar nuevos proyectos.

 

¿Te imaginas cómo te sentirás cuando consigas una plaza?

 

Las excusas lo que hacen es darte una explicación relativamente lógica y provisional de porque mejor no empezar con las opos. Como tienes un motivo “de suficiente peso”, descartas la opción y te dices a ti misma que es la decisión correcta

 

¿Y por qué te pones excusas para empezar a opositar? Porque tienes MIEDO. Ya te hablamos del miedo hace un tiempo.

Miedo a no hacerlo bien.

Miedo a fracasar

Miedo a no poder con ello

Miedo a lo desconocido

Miedo a no terminar con éxito

Y podemos seguir.

 

Posponerlo es el camino fácil. No hay consecuencias negativas inmediatas, en estos momentos, nada malo va a pasar. Es muy sencillo permanecer en tu zona de confort y ahorrarte el trabajo y la incertidumbre que supone opositar.

¿Nunca te has planteado por qué le llamamos zona de confort? Es un poco tonto si te lo planteas, hablamos de ello como algo negativo, pero el confort es positivo, ¿no? Estás bien cuando sientes confort, solo que es un bien de esos en que sabes que podrías estar mil veces mejor. Y cuando piensas que podrías estar mejor es que algo dentro de ti no termina de encajar.

 

Uno de los grandes problemas es que la recompensa es aún inalcanzable y seguirá siéndolo durante mucho tiempo. Nos gustan las cosas inmediatas y cuesta ir a por algo que sabes que tardará en llegar. Lo ves lejos y… desistes antes de empezar.

 

Pero amiga, el mundo está hecho para los valientes. Y tú lo eres. Tienes todo lo que necesitas para opositar y sacarte la plaza. Está dentro de ti; eres tú. Tienes la fuerza, la constancia y la capacidad de hacerlo. Es tu maldita cabeza la que te paraliza y te hace creer que no vas a poder.

Lo que no sepas, lo aprenderás por el camino, pero la base ya está en ti.

 

Si reconoces ese miedo, felicidades. Este es el primer paso para enfrentarlo y ganarle la batalla.

 

¿El segundo paso? Recordarte lo fuerte, capaz y valiente que eres.

 

Después ya te pones a mirar qué necesitas para opositar, cómo empezar, si quieres hacerlo por libre, en una academia, con preparador…

 

Pero en este barco, no estás sola. Recuérdalo.

 

“Es solo tu forma de pensar lo que decide si tendrás éxito o fracasarás.”

Henry Ford

FormArte, el arte de formar.

 

Todo lo que necesitas saber sobre el subrayado.

 

En nuestro post de consejos para estudiar mejor te comentamos lo útil que era subrayar y hoy queremos contarte por qué usar esta técnica y cómo hacerlo para maximizar sus beneficios.

 

¿En qué consiste subrayar?

Sí, damos por hecho que ya sabes qué es subrayar pero siempre es útil empezar por una buena definición, ¿no?

Subrayar consiste en poner una línea debajo de las palabras elegidas con el objetivo de diferenciarlas de las demás y que al volver a leer estas resalten del resto de texto para que la vista se fije en ellas. La finalidad de esta técnica es ahorrarte tiempo en el momento de elaborar esquemas, resúmenes o de repasar, sin perder el sentido del texto, ya que todo lo que merece destacarse ya ha sido señalado.

Apostamos lo que sea a que a ti precisamente no te sobra el tiempo, pero si quieres terminar de convencerte, ¿vamos a por las ventajas de subrayar?

 

¿Por qué debes subrayar? Sus beneficios:

 

  • El tiempo que inviertas en subrayar se recupera en el momento de hacer resúmenes o repasar. No necesitarás leer de nuevo todo el texto, sino que con leer lo subrayado será suficiente para recuperar toda la información pertinente que tienes que recordar.
  • Diferenciar las ideas principales de las secundarias es una técnica muy útil para captar la estructura de un texto. Por ejemplo, al realizar un esquema o redactar un resumen será mil veces más fácil si previamente has subrayado.
  • Es una técnica activa. ¿qué significa eso? Que te permite estar concentrada, focalizada en el estudio, evita distracciones y ayuda a mantenerte motivada.
  • Como captarás la estructura del texto, su sentido te quedará mucho más clara y, por lo tanto, la comprensión del texto será mucho mejor.

 

Lo más recomendable es que esta técnica la apliques durante la segunda lectura del texto, dado que en la primera no tienes la visión del conjunto que te permite reconocer qué ideas son más importantes.

 

Evidentemente cuánto más lees, más fácil es comprender los textos y encontrar los datos relevantes, pero si no conoces el texto puedes cometer errores por muy buena lectora que seas.

 

El subrayado tiene un doble objetivo:

  1. Señalar todo aquello que merece ser destacado, procurando que la lectura del texto subrayado tenga sentido por sí misma.
  2. Diferenciar las ideas según su importancia, con lo cual se detecta la estructura del tema. En este punto tendrás que distinguir las ideas principales, las ideas secundarias y, por último, los aspectos, matices y datos anecdóticos.

 

Aunque parezca mentira, hay distintos tipos de subrayado y el más importante es el lineal, el que conocemos de toda la vida, vamos. Como bien sabes, consiste en colocar una o varias líneas debajo de las ideas que se quieren destacar.

 

Algo muy importante y que muchas veces nos pasamos por el forro es que, al subrayar tenemos que destacar IDEAS, NO PÁRRAFOS ENTEROS.

No todas las ideas son igual de importantes, por lo cual es importante que las podamos diferenciar con subrayados distintos. La forma más sencilla de hacerlo es usando varios colores (por ejemplo, naranja para las ideas principales, amarillo para los autores y morado para la legislación).

En este punto queremos hacer un inciso. ¿sabes qué hay estudios que han demostrado que los colores más efectivos para resaltar información son el rojo y el azul? El rojo es un color un poco más agresivo y mejor limitarlo a destacar las ideas y conceptos más importantes, pero se dice que es el color que mejor memoriza el cerebro. El azul, en cambio, es más sosegado y transmite más calma pero también es un color que el cerebro retiene con facilidad.

 

Un buen truquillo cuando estás subrayando es hacer anotaciones en los márgenes del texto para indicar las relaciones entre varias ideas o temas, destacar información muy relevante o señalar dudas o partes que quieras ampliar.

 

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Y tú, ¿sueles usar la técnica del subrayado? ¿Tienes algún truquillo al hacerlo o lo haces sin pensar?

 

FormArte, el arte de formar

La importancia del tiempo de descanso mientras opositas

 

Cuando estás en la vorágine del día a día preparando tus oposiciones es muy fácil caer en el pensamiento de: “no puedo permitirme parar”. Cualquier rato libre es un buen momento para aprovechar y seguir preparándote y rascas todo lo que puedes para maximizar tu tiempo de estudio.

 

 

La creencia de base es algo así como: Cuanto más estudie y menos descanse, más avanzaré. Por unos meses no va a pasar nada, ya descansaré cuando termine.

 

Si ya has opositado anteriormente quizás te suene. Comprendemos perfectamente este pensamiento, es de lo más normal y parece que tenga todo el sentido común.

Pero no.

Para nada.

Es un error.

Ya sabes lo que dicen: “No por mucho madrugar amanece más temprano”.

No por muchas horas que te tires, vas a estudiar más y a rendir mejor.

 

El tiempo de descanso también forma parte del estudio. Debería ser sagrado para ti.

Necesitas que tanto tu mente como tu cuerpo reposen y recarguen pilas.

 

Diariamente, semanalmente y, si nos apuras, algún descanso un poquito más largo de vez en cuando también puede ser muy beneficioso.

 

Cuando te dimos algunos tips para sobrevivir a las opos de magisterio, ya te hablamos de la importancia de la planificación cuando estás opositando, pero esta es necesaria incluso para el tiempo de descanso.

 

Evidentemente cada persona es un mundo y tienes que encontrar qué es lo que mejor te funciona a ti y cómo gestionar el tiempo de descanso. Sin embargo, hoy te traemos algunas ideas o consejos por si quieres probar a ver qué tal te van.

 

Los tipos de tiempo de descanso que necesitas

Descansar entre sesiones de estudio

 

Seguro que has escuchado cientos de veces que se debe descansar mientras estás estudiando y muchas referencias distintas sobre cuál es el ratio óptimo de estudio – descanso.

 

Primero de todo, debes plantearte de cuánto tiempo dispones para estudiar. No es lo mismo poder estudiar 8 horas un día, que disponer solamente de 2 horas. Si tienes más tiempo puedes plantearte descansos de 20 – 30 minutos pero si no, quizás 10 minutos son suficientes. (Si quieres, puedes descargarte uno de nuestros temas gratis)

 

También debes tener en cuenta la complejidad del tema que te toque estudiar. Cuando un tema es más fácil o te parece más interesante, puedes estar más concentrado y avanzar más rápido sin necesitar hacer descansos. Seguro que alguna vez te ha pasado: estás muy enfrascada con un tema y sin darte cuenta ¡ya han pasado 3 horas! En cambio, cuando te cruzas con un tema que te cuesta más o te aburre sueles necesitar más tiempo de descanso y con más frecuencia.

 

También depende del lugar en el que estés estudiando. Probablemente en la biblioteca te vas a levantar menos veces que en casa.

 

Nuestro consejo en este aspecto es que descanses cada X tiempo pero que seas tú mismo quién regule esos tiempos. Hay muchos factores que toman partido y tus necesidades pueden variar de día en día. No te pongas a descansar cada 10 minutos, pero ves regulando el tiempo de descanso en función de cómo te sientas.

Quizás te va mejor parar 10 minutos cada 45 de estudio o parar 40 minutos cada 3 horas de estudio. Prueba con distintas combinaciones y date permiso para ir variando según tus necesidades.

 

Descansos durante la semana

 

Poder desconectar un ratito cada día también suele ser recomendable.

¿Para hacer qué?

Pues lo que te plazca. Ya te hemos comentado muchas veces que el deporte es una buena forma de canalizar energía y estrés, pero si quieres tocar el piano, apuntarte a costura, a mecánica o tumbarte en el sofá sin hacer nada, pues oye, adelante.

Te recomendamos, eso sí, que te alejes del lugar de estudio y que dejes de lado el tema “oposiciones”. Aunque sabemos que eso es más fácil decirlo que hacerlo 😉

 

Pero no solo eso. Estudiar 7 días a la semana puede ser muy duro. Las oposiciones son una carrera de fondo, pero en esa carrera es importante hacer algunas paradas para volver con las pilas cargadas. Sino la situación puede saturarte y superarte.

 

¿Qué es lo recomendable? Descansar un día a la semana y poder disponer de tiempo para ti. Con ese tiempo puedes hacer lo que te la bendita gana. Aprovechar para ver a tus amigos y familia, ir de excursión, ir al cine, al parque de atracciones, pasar el día fuera o quedarse en casa vagueando. Es tu tiempo libre, empléalo como sientas.

 

 

Entendemos en que hay casos en que, si por ejemplo estás trabajando y opositando, los momentos libres del trabajo va a ser precisamente cuando aprovecharás para estudiar. Sabemos que está situación está más reñida con poder descansar un día entero, pero te animamos a que encuentres unas horitas para poder tomarte tu tiempo. No nos cansaremos de repetirte que es muy importante que descanses.

 

 

Las mini vacaciones

Desconectar y descansar unos días siempre te vendrá bien. Si ves que puede entrar dentro de tu planificación irte tres días aprovechando un puente, ¿por qué no hacerlo?

Puedes ser una buena oportunidad para despejar tu mente y volver con más ganas.

 

Eso sí, ni te tomes 2 meses de vacaciones, ni lo hagas si sabes que vas a estar sufriendo por no estar estudiando. Las vacaciones siempre deben ser algo placentero, un paréntesis de alegría y tranquilidad.

Valora tu situación y decide.

 

 

Sea como fuere, encuentra tu equilibrio, qué es aquello que mejor responde a tus necesidades a día de hoy y ves gestionando tu descanso en función de cómo te sientas. Date cancha libre para probar distintas cosas y, aunque para el tiempo de estudio sí que necesitas de una rutina y organización más o menos fija, con el tiempo de descanso puedes permitirte más improvisación e ir decidiendo cómo quieres emplearlo.

 

 

Opositora toca descansar también.

 

FormArte, el arte de formar

 

 

 

Descubre cómo estudiar mejor

Como bien sabrás, estudiar no se limita a leer y memorizar el texto, sino que se trata de un proceso más complejo que implica procesar la información. No supone solo aprenderse un contenido, sino que además tienes que gestionar el tiempo y la ansiedad que produce la carga psicológica. Especialmente en el caso de unas oposiciones.

Estudiar está muy bien, pero es mucho mejor hacerlo de forma eficiente, ¿verdad? Tienes que ahorrarte esfuerzos y prescindir de costumbres o estrategias que solo te llevan al cansancio y a la frustración.

Como opositora, el estudio forma parte de tu día a día. Debes dedicar una buena cantidad de horas de tu semana delante de los libros hincando los codos, ¿te has planteado si estás estudiando de la mejor manera posible?

 

Al principio, sobre todo, suele ser más fácil. Estás llena de energía, de ganas y con la motivación por las nubes. “Este va a ser mi año”, “la plaza va a ser mía”, “estas opos me las saco”. Te sientes más productiva y con mucha más ilusión para afrontar el temario.

Pero a medida que pasa el tiempo, es posible que vayas perdiendo un poco el gas o la motivación y que se empiece a hacer más cuesta arriba. Además, hay veces te encuentras con temas que se te atragantan y no hay forma de avanzar.

Pero quizás hay otras formas de estudiar que sí te permitan avanzar más rápido y ser más productiva. Que siempre lo hayas estado haciendo de X forma no significa que sea ni la única, ni la mejor forma, ¿te animas a probar otros caminos?

 

Con tal de echarte una mano, hoy te traemos una serie de consejillos para mejorar el método de estudio, optimizar tu tiempo y el esfuerzo que dedicas a tu aprendizaje.

Algunos te funcionarán mejor que otros. Encuentra el tuyo y ¡a estudiar se ha dicho!

Consejos para estudiar mejor:

 

  • Subraya la información más importante: Asegúrate de marcar las ideas principales de aquello que estás estudiando. Palabras clave, conceptos, ideas. No un párrafo de 8 líneas. Se trata de separar la paja del grano. Para ello, realiza primero una lectura del contenido, entiéndela y después destaca aquello imprescindible. De esta forma favoreces la retención y comprensión del texto, mejoras tu concentración y manejas mucho mejor la cantidad de información.

Usa subrayadores de colores que le den un poco de alegría al texto. ¿Sabías que usar distintos colores te ayuda a mejorar la concentración y el rendimiento?

 

  • Olvídate de la memorización literal o lineal: Haz tuya la información que contiene el temario. Crea una historia a partir de los conceptos que necesitas recordar. Una historia hace que la información sea más significativa y mucho más fácil de aprender. Reformular la información, contarla con tus propias palabras, usar ejemplos que conoces son pequeños truquillos que te ayudarán una barbaridad.

 

  • Grabar en audio toda la información (o aquella que se te atragante) y escucharla. Puedes escucharla mientras vas leyendo el temario o aprovechar otros momentos para hacerlo. Mientras vas al súper, de camino al trabajo, mientras estás en el gimnasio… ¡tú decides! Retener la información también de forma auditiva está comprobado que funciona.

  • Resúmenes, esquemas, mapas mentales… Puedes hacer primero un esquema y luego el resumen para estructurar la información y luego desarrollarla. Eso sí, un resumen, las ideas clave explicadas con tus palabras, nada de copiar literalmente. Esto te permite involucrarte más en el estudio, tener un papel más activo en tu aprendizaje y los resultados son más efectivos. Y cuantos más colores y más alegría les des a los resúmenes, más ganas tendrás de cogerlos. Además, son una forma estupenda de repasar.

  • Repasa por la noche. Sí, después de una jornada laboral y de estudio lo que te apetece es distraerte con una serie, una película o simplemente navegando por instagram. Pero darle una lecturilla rápida a lo que has estado estudiando durante el día, en plan repaso, puede ayudarte a fijar mejor los conocimientos.

  • Explicale lo que estudias a alguien. ¿Recuerdas de pequeña cuando tus padres te preguntaban la lección? Pues es de lo más útil que puedes hacer. Al explicárselo a otra persona con tus propias palabras estás repasando, pero además podrás detectar qué partes tienes más flojas y te cuestan un poquito más. Seguro que a tu familia y amigos no les importa hacerte el favor.

 

 

Estos consejos son bastante sencillos de aplicar, así que no dudes en probarlos. ¿Conoces algún truquillo más? ¿De qué forma estudias tú?

 

FormArte, el arte de formar

Maestra, no dejes que los estereotipos de género limiten tus clases

 

Las ideas estereotipadas sobre lo que es adecuado para niños o niñas pueden limitar las oportunidades de los niños para aprender y desarrollarse.

 

Creemos que la mayoría de los profesionales de la educación moderna como tú y nosotros, somos muy conscientes y activos en desafiar los estereotipos de género. Sin embargo, a veces es una batalla cuesta arriba cuando estos estereotipos se mantienen por lo que los niños encuentran fuera de la escuela, a través de los medios de comunicación, sus propias familias u otras influencias de la sociedad.

 

Si bien todos estamos expuestos a los estereotipos de género, los niños y jóvenes son particularmente susceptibles a ellos cuando comprenden su lugar en la sociedad y su potencial. El aula es un entorno ideal para aumentar la conciencia de estos estereotipos y alentar el análisis crítico en los estudiantes para que estén preparados para llegar a sus propias conclusiones informadas.

Inspirar a los infantes y jóvenes a cuestionar los estereotipos de género les permite tomar decisiones informadas sobre su futuro y ampliar sus oportunidades
.

 

La escuela debe ser un entorno seguro para aprender y explorar: puede ayudar a los discentes afirmando elecciones no convencionales, asegurándoles que está bien ser diferente y fomentando una cultura de aceptación.

 

Como maestra, estás en la magnífica posición de ayudar y animar a los estudiantes a cuestionar los estereotipos de género y darles una visión más tolerante e inclusiva. Esto puede llevarse a cabo de múltiples formas, resaltando ejemplos en los materiales de enseñanza, realizando actividades específicas para tratar el tema, al expresar comentarios y  revisando el comportamiento y comentarios de tus estudiantes. Vamos a entrar un poco más en el tema, dándote algunos ejemplos.

 

Si bien es posible que no seas tú quién esté tomando decisiones sobre qué textos y materiales se encuentran en el programa de estudios, sí tienes la oportunidad de pedir a los alumnos que cuestionen ejemplos de género dentro de esos materiales.

 

 

También puedes sugerir a los alumnos que consideren los tipos de textos escritos por o referidos a mujeres frente a hombres para analizar los roles que desempeñan los hombres frente a las mujeres en los ejemplos de los textos o los personajes de ficción. Las clases de matemáticas o sociales pueden brindar la oportunidad de ver las estadísticas en áreas como las brechas salariales de género o el sesgo de género en las carreras y el empleo.Aunque estén en primaria, nunca es pronto para empezar a concienciarles y tratar estos temas.

Si escuchas comentarios sexistas de los estudiantes, como “corres como una niña”, “los niños no lloran” o “vuelve a la cocina”, es importante discutir qué significan estas frases y sus consecuencias. Muchos estudiantes usarán este lenguaje sin la intención de insultar, por lo que es importante que se les pregunte sobre el mensaje subyacente y el impacto que tienen sus comentarios, en lugar de simplemente reprender o “prohibir” tal conversación.

Además, los infantes a menudo están muy interesados ​​en” controlarse “unos a otros y asegurarse de que sus compañeros sigan las” reglas “de género que aprendieron. Puedes establecer el modelo cuestionándolos y ofreciendo ejemplos contrarios de su propia experiencia.

 

Aprovecha cualquier situación en que surjan casos de estereotipos (de género o no) para analizarlos y hablar sobre ellos. Aprender a dividir con decimales no es más importante que aprender a ser tolerante y quitar las barreras de género que existen.
Si esa clase de mates se convierte en un apasionante debate en el que consigues que tus alumnos abran un poco su mente o, como mínimo, se lo planteen, ya has ganado muchísimo.

 

Como ya hemos comentado, habrá muchos materiales que te vengan dados o impuestos y no puedas hacer nada, pero sí que puedes introducir libros o películas que desafíen los estereotipos. Puede ser una actividad fantástica la de ver una película y comentarla entre todo la clase, sacando conclusiones y reflexionando.

 

 

Y aunque estamos seguros que lo sabes de sobras, evitemos dividir a los alumnos según su género. ¿Las etiquetas con los nombres de niñas y niños son rosas y azules? ¿Los niños y las niñas se alinean por separado? Usar el género para dividir a los niños puede ser rápido y conveniente, pero les da el mensaje constante de que ser un niño o una niña es lo más importante para ellos y refuerza los estereotipos. Lograr que los niños se alineen de una manera diferente (por edad, cumpleaños, alfabéticamente) puede ser una forma sutil pero efectiva de alentarlos a pensar sobre su identidad de diferentes maneras.

Sobre todo, es imprescindible ponerse unas gafas de rayos X y observar atentamente qué es lo que sucede en tu clase. Esto te va a permitir buscar estrategias y nuevas formas de eliminar los estereotipos, así como saber en qué áreas incidir.